Domingo de ramos a Guillena


 La primera etapa se ha desarrollado sin grandes problemas pero eso no quiere decir que no hayan pasado cosas. Nos hemos levantado a las 7, bueno yo he despertado a las 7:02 porque se oía alguien en el baño; pensaba que Joseba se había levantado a media noche para dar atención a su próstata pero no, era la hora de ponerse en marcha. A las 7:03 él estaba vestido, aseado y preparado para salir. Casi me da un infarto. He terminado de prepara todo lo más rápidamente que podía y mi cuerpo me permitía pero al salir he descubierto que no llevaba las botas puestas. Eso me pasa por ir con prisas agobiado por la velocidad de Joseba para prepararse. Ya me había olvidado de esta virtud que atesora mi querido amigo y que describiré al detalle más adelante. Este año estoy dispuesto a ganarle algún día y despertar antes para darle el susto yo.

Desayuno en un bar justo detrás del hotel y salida rápida de Sevilla. El cruzar las grandes ciudades suele ser un verdadero problema y una pesadez pero en este caso no ha sido así: hemos dejado muy rápido Sevilla y hemos tomado un camino sin grandes complicaciones, bonito a esas horas de la mañana paralelo al Guadalquivir y ya fuera de la ciudad.

La mañana estaba agradable y hace un tiempo estupendo para andar, los pajaros cantan, las nubes se difuminan y no hacemos mucho caso al cartel que hemos visto al salir y que nos marca 1000 km para llegar a Santiago: ¡debe estar equivocado! y deben ser poco más de cien ¿no?

Casi sin darnos cuenta hemos llegado a Santiponce para tomar un café en el restaurante frente a la entrada a Itálica. No paraban de llegar grupos de jubilados a desayunar antes de entrar a ver los restos arqueológicos. Se ponían morados de pan tostado con aceite y bocatas varios mientras descargaban sus fatigadas vejigas después del trayecto en autobús y discutían animadamente sobre las virtudes del presidente de la junta de Andalucía que les permite disfrutar de estos viajes gratuitamente y al que pensaban recompensar convenientemente en las próximas elecciones (alguno preguntaba qué era lo que iban a ver y si encontrarían romanos vivos por allí). Hemos charlado sobre las veces que he venido a este restaurante a comer en mis varios viajes de estudios con alumnos desde hace muchos años, alguno de ellos con mi amiga Amparo (pasamos un rato agradable en compañía de sus padres mientras esperábamos el autobús de regreso al Puerto). Al salir he pagado la consumición: 3,40 he dado 50 euros y me han dado la vuelta: 10 cm, 50 cm, 1 euro, 5 euros, 10+10 euros, 20+20 euros. En resume y haciendo cuentas: nos han regalado 20 euros y no he dicho nada, que se jodan los del restaurante: este es un buen comienzo y los presagios son positivos. Quizás lleguemos a casa con más dinero del que nos fuimos y podamos recuperar lo del hotel de Sevilla a base de errores de camareros.

Hemos adelantado a unos peregrinos alemanes, nos han pasado cuatro chicos en bici y nada más hasta llegar al arroyo de los molinos. Yo ya había dicho a Joseba que había leído que ese arroyo había que pasarlo sin vado posible y que solía llevar bastante agua, sobre todo en inviernos lluviosos (como este año). Él, que es de Bilbao centro pensaba que no había problema, que habría algún paso alternativo o que no presentaría dificultad alguna, a pesar de que yo había leído que habría que pasarlo a pelo: y una mierda!!! a descalzarse y cruzar el riachuelo y el agua estaba congelada.

Cruzando el arroyo de los molinos sin botas
Cruzando el arroyo de los molinos sin botas

Después del consiguiente cabreo y asumir lo que había hemos cruzado sin mayores problemas, nos hemos vuelto a calzar y hemos terminado la etapa sin más.

Al hablar con otros peregrinos nos han contado que sí que había un paso un poco más allá porque han puesto unos troncos por los que se cruza sin mojarse. Nosotros habíamos llegado hasta allí pero no lo hemos visto claro y hemos vuelto al camino para pasar descalzos: los de Bilbao somos así y no nos da miedo el peligro y los cocodrilos; quizás ya hayan pasado los ñues y las gacelas y están saciados. O quizás ya se habían comido su ración de peregrinos y no hay que cruzar a lo cocodrilo dundee.

Al llegar al albergue nos hemos llevado un buen susto porque estaba todo en obras: falsa alarma, en realidad han habilitado un sitio como albergue alternativo bastante sencillo pero agradable y con lo imprescindible. La gente del bar está ampliando el negocio con la intención clara de sacar rendimiento a los peregrinos con el albergue y el restaurante.

Joseba ha entrado en la ducha y ha descubierto que no había agua caliente y se ha duchado con fría, al terminar se ha dado cuenta de que simplemente estaban cambiados los colores de las llaves: la fría con la caliente: pero la gente de Bilbao no se molesta en esas menudencias, al fin y al cabo uno de Bilbao en esta época veraniega del año no tiene problemas con el agua fría (ni en ninguna otra época), aunque el agua venga directamente de un glaciar.

Yo, que soy de los alrededores de Bilbao me he duchado con el agua calentita que ya me había preparado mi compañero. Luego de lavar la ropa hemos ido al bar a tomar una cerveza (o dos…)

Charla, cerveza y comida estupenda: un arroz caldoso con perdiz y una agradable sobremesa salvo por el pequeño problema de mi acceso a intenet. Llevo dos días que no puedo conectar y era que no tenía saldo. Después de 5 llamadas con ciudadanos de sudamerica amables y simpáticos, aunque difíciles de entender y que no te dan soluciones a lo que les planteas, he conseguido un nuevo bono de 400 con el que espero seguir dando la vara durante el próximo mes. Ahora publicar el comentarios, terminar el brugal con cola, recordar cómo se nos han quedado los pies al pasar el arroyo (Joseba recuerda con añoranza otras partes del cuerpo insensible después de su ducha fría y que probablemente no vuelva a sentir vivas en las próximas semanas) e intentar disfrutar de nuestro primer día de camino.

No sé si lo he dicho pero estoy muy contento de estar por aquí.

Iglesia en Guillena
Iglesia en Guillena

Besos

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Sábado en Sevilla


Día completo en Sevilla: hemos pasado la mañana viendo un montón de cosas y paseando. Plaza de España, la catedral, Sierpes…
La plaza españa y yo en granada
La plaza españa y yo en granada

A media mañana hemos ido a que nos sellaran y nos ha atendido un señor sacerdote de los de darnos consejos y explicaciones: yo le he dicho a Joseba que no hablara porque lo importante era que nos sellara y no que le explicara que la iglesia le importa un bledo y que son unos abusadores… yo soy mucho más falso en mis planteamientos y puedo pasar mejor por católico practicante y defensor de los principios nacionales. He llamado a la puerta y he entrado para explicarle el motivo de nuestra visita pero este señor (que tiene fama de bastante mala leche en su atención a peregrinos según nos contaron después) nos ha comenzado a poner problemas por todo. En ese momento le he dicho que no se preocupara, que íbamos a empezar de nuevo y que iba a salir y cerrar la puerta para volver a empezar. Al final de todo tampoco la cosa ha llegado a tanto: el tipo nos ha sellado y nos ha dado una patada en el culo (sentido figurado).

Hemos ido hacia la maestranza y hemos pasado a ver el museo: la plaza una maravilla, el museo aceptable y cuernos por todas partes. La guía hablaba un inglés puro de triana estilo “ai am veri hapi”.

Juan en la maestranza.
Juan en la maestranza.

Amparo me ha llamado para que quedáramos por la tarde y me ha aconsejado comer en la taberna de Pepe Hillo (una maravilla). Nos hemos acercado a la torre del oro y después a comer: salmorejo, presa ibérica… (¡Dios qué bien se tapea en Sevilla!). Seguimos teniendo suerte con los sitios porque llegamos temprano, antes de que se monte el follón. La gente suele ir a los bares tarde y nosotros llegamos siempre media hora antes de la hora punta, lo que nos permite que nos atiendan bien y que podamos disfrutar antes de los agobios que se montan poco después. Al terminar ya teníamos varios grupos de lugareños esperando para ocupar nuestra mesa.

torre-del-oro

Luego hemos ido al hotel a descansar un rato y a las cinco hemos vuelto a la visita tras la incorporación de nuestra cicerone particular: Amparo. Gracias por tu compañía y por tu guía, hemos visto iglesias, tronos (Macarena, Jesús del gran Poder, Salvador…). También ha venido a vernos Pepe, hermano de Alfonso con su chica (muy maja) y hemos pasado la tarde viendo, paseando, charlando (sobre todo Joseba) hasta acabar en una tetería, baños árabes en la que Pepe y su chica se han despedido y nosotros nos hemos relajado un ratito.

Jesús del gran poder preparado para procesionar
Jesús del gran poder preparado para procesionar

 

qué guapa!!!
qué guapa!!!

Mar me ha llamado y también mamá, todo en orden en casa.

Hemos acabado cenando en un bar muy majo junto a la giralda, luego Amparo se ha despedido (hemos prometido vernos la próxima semana santa aquí) y hemos vuelto al hotel. Dos horas de intentar conectarme a internet y a dormir, nerviosos y ansiosos por empezar el camino mañana.

 

Cena de despedida para una jornada maravillosa
Cena de despedida para una jornada maravillosa