Cena peregrina


 Tengo que reconocerlo: he vuelto a beber: no puedo soportar la tensión; lo he intentado pero no puedo resistirme, tener que soportar a Joseba y su mono han sido algo inaguantable: estoy aquí escribiendo este comentario delante de mi tercer orujo de hierbas con hielo y tras una botella de ribera de Duero, mientras intento recordar los acontecimientos de ayer. Los recuerdos se agolpan en mi mente de forma difusa e intento ponerles orden para que nuestros queridos lectores puedan seguir nuestras aventuras al día. Llevamos dos días sin publicar y veo que estáis ansiosos por conocer la historia de Giuseppe, del alemán marrano, del equipo A, e incluso de mi fiel compañero Joseba y su rehabilitación.

Voy a intentar ser conciso porque ayer se nos acumularon las anécdotas: bendición peregrina con Joseba propuesto para monaguillo, pareja de italianos peleando por mover los spaguetti, cena calentita del de Bilbao ante la chimenea, compañero de mesa hospitalero colgao… Vamos por partes.

Os habíamos dejado tras tomar un licor de manzana sin alcohol en el bar del pueblo. Al regresar al albergue nos ofrecieron los italianos (Giuseppe y Ernesto) participar en la cena colectiva. Preparaban la pasta y todos completábamos con cosas la cena. Después de dialogar con ellos ofrecimos unas naranjas de postre y algo de vino. Ellos habían propuesto que compráramos Grappa para después pero considerábamos poco apropiado volver a verlos como al medio día. Delante mismo del albergue han colocado un camión de fruta y he aprovechado para comprar la fruta para la cena y para el día siguiente: el día de Cáparra descubrimos que nos hacía falta tomar algo de fruta en la ruta y hoy no teníamos nada para parar en los 28 km.

Albergue de Fuenterroble
Albergue de Fuenterroble

También me había pedido Ernesto perejil (no sabía cómo se pedía en castellano). He ido a la tienda del pueblo y he encontrado al enterao y su fiel escudero que salían después de comprar algo de vino y pan. Yo he comprado el perejil y unas galletas para el camino del día siguiente.

Al llegar me ha dicho Ernesto que el equipo A había decido poner todo a partes iguales para que todos pagaran (debía ser que pensaban que sus 11 euros puestos entre los cuatro para la cena podrían ser demasiada generosidad peregrina). Así las cosas hemos aceptado que se compartan gastos entre todos y así evitar que algún capullo peregrino gorrón no pagara los 3 euros que nos ha costado la cena por cabeza (cosas del equipo A).

Giuseppe me ha enseñado que lleva una carpeta llena de partituras musicales que me ha hecho compartir para leer con música y cantar a dúo (mi voz no ha desentonado iluminando el momento con nuestra interpretación). Después se ha puesto a discutir con Ernesto sobre el modo de preparar la pasta y la manera de mover la rasera: así se pasan el día; Ernesto me ha explicado cómo tiene que sufrir a Giuseppe tras haberlo encontrado en el camino y que esa es su cruz peregrina; yo le he comprendido perfectamente y le he contado como tengo mi propia cruz con mi compañero.

Tras aceptar que no habría grappa para la cena Joseba ha descubierto que se había puesto el pantalón lleno de carbón de sentarse en algo: ha tenido que marchar a lavarlo porque todos sabéis que el otro pantalón que lleva le produce una reacción alérgica en la entrepierna que le hace ir andando en el camino como John Wayne sin caballo.

En poco rato nos hemos ido juntando todos en la puerta del albergue: el equipo A, un ciclista de Sevilla, la colgada del albergue, también de Sevilla, el hospitalero fumao (ya os contaré), el alemán musculado… En estas ha llegado Blas y Joseba le ha dado recuerdos de Julio (no se le ha olvidado aunque no ha hecho mucho caso). Nos ha invitado a todos a la bendición del peregrino y todos nos hemos dirigido hacia la iglesia. Allí nos hemos juntado: Andreas (alemán de mil cervezas), la noruega, la pareja de Benidorm, el enterao y su fiel escudero, Pepe y Michele, Giuseppe y Ernesto, el ciclista de Sevilla y el hospitalero que venía con Blas. Blas ha ofrecido la posibilidad de hacer de monaguillo a varios peregrinos y ha comenzado por Joseba: la oferta era tentadora ya que suponía estar cerca del cielo y vestir con una sotana blanca dispuesta para peregrinos de todos los tamaños. En este punto os permito una pequeña reflexión sobre lo que podría suponer haber visto a nuestro querido Joseba vestido de monaguillo con sotana blanca y acompañando a Blas en la ceremonia religiosa de bendición a peregrinos. El azar nos ha privado de tan ideal imagen ya que han sido finalmente nuestro querido Giuseppe y el señor de Benidorm los afortunados elegidos. ¿podéis pensar en nuestro beato Joseba en tales circunstancias?…

La ceremonia ha sido emotiva a la par que elevada. Hemos escuchado las lecturas del día y Blas nos ha aconsejado sobre nuestra peregrinación. Después Giuseppe ha cantado varias canciones entonado y emotivo (Joseba a esas alturas estaba a punto de llorar porque yo le he visto con los ojos lagrimosos). Para terminar todos nos hemos juntado cerca del altar y hemos rezado un padre nuestro cogidos de la mano, cada uno en su lengua materna: podéis imaginar la imagen de todos tomados de la mano mientras rezábamos en castellano, francés, alemán, noruego, italiano y euskera (bueno no sé si Joseba estaba rezando el padre nuestro o cagándose en…. perdón, que hay niños delante). Yo intentaba no imaginar lo que él podía estar pensando mientras todos vivíamos este especial momento de concentración religiosa. Giuseppe vestido con sotana y cantando textos religiosos en Hebreo nos ha transportado a un mundo espiritual y lleno de magia. La ceremonia ha terminado con un abrazo entre todos lleno de sensibilidad y espiritualidad.

Al salir de la iglesia, tras semejante experiencia mística, Ernesto nos ha contado la realidad: Giuseppe es un tío completamente fuera de la iglesia y estaba dispuesto a publicar las imágenes que había sacado en la ceremonia con él vestido de monaguillo para escarnio general de sus conocidos. Ante tal confesión casi nos da un ataque y yo le he contado como Joseba podría haber sido una parea ideal en cuanto a ideales.

Y llegó la cena, el fuego estaba encendido y los platos puestos.

Cenando spaghetti italianos
Cenando spaghetti italianos

Joseba ha decidido sentarse junto al fuego y casi se muere con el calor. A cambio a mí me ha tocado junto al hospitalero colgado. Ahora es el momento de hablar un poco de este tipo. Al llegar nos ha recibido él y nos ha instalado en nuestras camas: tiene el pelo largo, coleta recogida, barriga cervecera, barba tipo cabra y… poca limpieza; desde primera hora nos ha parecido que debía ir fumado o bebido (o ambas cosas). Se ha sentado a mi lado y me ha comenzado a contar una historia que no he entendido en absoluto: que él la pasta la hacía de otro modo; que había estado en Girona, que conocía a Adrián (el cocinero), que era cocinero profesional, que los políticos no saben comer… Todo eso mientras intentaba tomar un plato de pasta y evitaba el calor de la chimenea cuando Joseba se echaba para atrás y me daba todo el calor en la cara. En algunos momentos hubiera preferido estar cociéndome ante la chimenea mejor que soportar a este tipo por su olor, sabor y aspecto (es una forma de hablar). La pasta estaba muy buena y luego Blas nos ha ofrecido un lomo embutido como segundo (se nota que Dios está cerca porque estaba para ganar el cielo, o el infierno). Blas nos ha contado que en el verano van a Roma desde Asís con burros y carros en romería y que lo tienen todo preparado. Nos parece que Blas anda un poco alejado del tema del albergue, está en otras cosas y se preocupa de todo pero anda muy liado, debe ser alguien que ha estado muy relacionado con el camino y muy implicado con los peregrinos pero ahora se le ve en otros mundos. Definición: correcto pero distante.

Hemos comido, bebido y hablado amigablemente. Tras la cena yo he charlado un rato con Ernesto y me ha invitado a ir esta próxima pascua a su casa para conocer su región. Es un tipo genial, divertido, interesante, amable… Ha conocido a Giuseppe en el camino pero se separan en Salamanca porque Giuseppe debe adelantar alguna etapa en Bus. Creo que es alguien especial y que podremos disfrutar de sus locuras y de sus aventuras más adelante. Tras intercambiar email nos hemos ido al dormitorio a dormir.

Noche aceptable salvo por los ronquidos del enterao y su fiel escudero. Nos hemos despertado a las 6 y Joseba dice que ha pasado la noche regular.

La primera sorpresa del día ha sido el desayuno: nos había dicho Blas que no había problema y que podíamos desayunar, pero no nos había contado que teníamos que comprar las cosas: sólo había leche y azúcar. Hemos tomado un vaso de leche y dos galletas de las que había comprado ayer y con eso hemos salido a hacer nuestra etapa del día.

El camino sigue cambiando cada día. Hacía un frío de muerte (yo con todo lo que llevo) y la helada en el campo era considerable. Hemos salido los primeros delante del fiel escudero. A los pocos metro Joseba ha decidido dejar algo de lastre fisiológico sobre el camino y ha realizado una pequeña parada técnica en ruta.

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Después sólo camino, cerdos, toros y frío. Así hasta coronar el alto del día en el pico Dueñas, nada complicado pero puñetero.

Pico Dueñas
Pico Dueñas

Aquí tengo que contaros algo importante sobre cómo va el camino: para empezar llevo varios días que me despierto antes que Joseba, me acuerdo de tomar la mediación sin que me lo diga él y soy yo el que se lo digo, para colmo hoy me he quitado el polar antes que él y he ido más desabrigado durante un buen rato: conclusión de todo esto es que se nos está volviendo nuestro peregrino más de los alrededores de Bilbao (además del tema de lo del ABC) mientras yo me acerco más al centro mismo.

He puesto un rato la radio para saber cómo habían acabado los partidos de ayer y hemos comentado lo de la victoria del Athletic y el Madrid (vaya mierda). Todo esto entre ganados de toros bravos y piaras de cerdos de color oscuro (qué ricos!!!)

Al remontar la última subida del día le he comentado a Joseba la mala impresión que me causaba el pueblo de hoy, que parecía un pueblo sin ninguna posibilidad en el que difícilmente podríamos incluso comer; hemos comentado, no obstante, que en el camino cuando todo parece que acabará mal nos sorprende algo maravilloso (y viceversa) así Joseba ha comentado como era posible una buena sopa y un filete. Yo le he recordado el día del pantano de alcántara y la sopa del pantano cuando han aparecido las primeras casas del pueblo: joder…. Esto pinta mal.

Encina llegando a San Pedro de Rozados
Encina llegando a San Pedro de Rozados

Flechas por todas partes y el pueblo vacío. Después de varios desvíos hemos encontrado el albergue: es un albergue privado que parece bien cuidado y limpio, sin grandes lujos y por 9 euros. En la puerta había un cartel con un tf para llamar si estaba cerrado y nada más. La puerta estaba abierta y no había nadie así que nos hemos instalado y yo me he ido a la ducha mientras Joseba rellenaba las fichas de inscripción.

Al poco rato ha llegado el fiel escudero para contarnos que ellos ya habían llamado ayer a esta gente y que el albergue estaba completo y la casa rural del pueblo también. Imaginad la escena: nosotros ya instalados y yo duchado, el escudero diciendo que todo está completo en el pueblo y que se marcha corriendo por si hay problemas de camas. Nosotros no sabíamos que hacer por lo que yo he decidido lanzarme a la aventura a solucionar el problema a lo Indiana Jones…

Pueblo desierto y sólo un perro amenazante en la plaza; me he encontrado con una señora transportando un cubo de basura que me ha dicho que había un restaurante en el pueblo y que la señora del albergue no venía hasta la tarde. Desde el principio habíamos sospechado algo raro porque había flechas amarillas por todas partes. Debe haber mal rollo.

He entrado al local y era una casa de turismo rural: gente muy amable (la señora del cubo de basura era la dueña). Nos han dicho que ellos no saben nada del tema pero que tienen habitaciones doble a 15 euros por cabeza. Yo he pensado rápido: si el albergue está lleno podemos tener problemas y nos podemos ver en la calle, para evitar problemas hemos cogido las cosas y nos hemos instalado aquí. Joseba aún no se había duchado y hemos cogido todo rápido hasta esta casa. Está claro que todo puede cambiar en pocos minutos: de no tener sitio para dormir en un pueblo sin nada hemos pasado a: habitación doble estupenda a precio razonable y atendidos por gente amable.

Mientras Joseba se duchaba yo he ido a preguntar por el modo de lavar la ropa: había una manguera pero yo he insistido (con cara como de dar pena) sobre la posibilidad de que hubiera una lavadora para usarla: dicho y hecho. La señora nos ha ofrecido la lavadora para usarla a media tarde si le llevábamos la ropa. Cuando las cosas salen bien estamos en racha.

Lo demás es mejorar el paraíso: Joseba ha terminado la ducha y hemos leído la prensa ante un par de cervezas (ya os he dicho que he vuelto a la bebida) yo con alcohol y Joseba sin, acompañadas de dos tapas de ese trozo de carne colocado en un soporte de madera digno de los dioses olímpicos. Después comida de menú con sopa de marisco y lomo de cerdo del terreno con salsa de nata. Todo regado con un Ribera de Duero y café con hielo.

Mientras comíamos han llegado los italianos y nos han contado que muchos estaban en el albergue. La noruega también ha llegado y está instalada aquí en la casa rural.

Hemos bromeado con el chico de la casa, porque es del Madrid, sobre el partido de ayer y la velada ha sido estupenda con los italianos y el chico de la casa.

Joseba ha comentado que ya sólo faltaba tener wifi y entonces en círculo se ha cerrado: la dueña nos ha dicho que ayer le habían instalado una línea ADSL y que podíamos conectar por cable el portátil. Somos los primeros que la usamos.

Yo estoy terminando el comentario mientras Joseba se ha ido a dormir la mona del los orujos (sin alcohol) y contesto a nuestros amigos lectores.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Tere me has dejado de piedra al leer que había escrito un comentario y he salido corriendo a contarle a Joseba (ya estaba casi dormido y nos hemos reído mucho, Joseba estaba incluso emocionado y le he visto brillar los ojillos). Un abrazo Ramón, Anabel… Nos alegra mucho leer vuestros comentarios y nos halaga pensar que hay mucha gente esperando leer nuestras aventuras y peripecias. Lo hacemos por vosotros para que mientras estáis trabajando sintáis que vuestro esfuerzo sirve para algo: para que Joseba y yo nos pongamos morados de todo. Besos.

Ahora a dar una vuelta por el pueblo para recuperar el nivel de alcohol en sangre (Joseba sigue sin beber gracias a la mediación) y luego esperar para ver ganar al Barça porque de lo otro… Estamos en San Pedro de Rozados y no os digo más, que cada uno haga los juegos de palabras que considere convenientes.

Resumen del día: 28,0 km a 5,6 de media (por la subida que había, no penséis que hemos bajado) en 4:58 de tiempo. Estamos a 979 m de altitud.

Y mañana Salamanca.

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Jamón de Guijuelo


Mientras acababa de escribir la entrada de ayer llegaron al albergue unos peregrinos; se trata de una pareja de unos 60 años, ella se nota bastante cansada y él también. Se me han quedado mirando un poco alucinados por eso de ver a alguien haciendo el camino y escribiendo en un portátil en un albergue: la verdad es que si lo miras bien muy normal no es.

Poco después ha salido Joseba y yo he cerrado todo. Nos hemos ido a dar una vuelta por el pueblo para tomar algún refresco pero el bar estaba cerrado, hemos dado otra vuelta al pueblo y nos hemos dejado guiar por una ruta que nos manda a un fortín. Mientras nos perdíamos he hablado por tf con Mar para resolver algunos problemas domésticos y poco después hemos tomado la decisión de regresar al albergue y esperar la cena. Joseba ha estado tonteando un ratito con el perro de la casa (un chucho negro con vocación de futbolista que se llama Zeus; cuando me ha dicho su nombre la señora le he contestado: Anda! Como el hijo de Sara Montiel.

Interior del albergue
Interior del albergue

Y así a la cena: el enterao y su equipo ya estaban comiendo porque algunos tenían mucha hambre ya que no habían comido al mediodía. Nosotros hemos esperado un poco y os hemos sentado con la pareja que llegaron los últimos. Son de Benidorm y ya han hecho varios caminos por todas partes. Nos han parecido simpáticos y hemos gastado diversas bromas mientras cenábamos: sopa con pasta y lomo con ensalada, Joseba un bocata de jamón.

En la sobremesa hemos seguido charlando un poco de todo hasta que uno de los italianos (Giuseppe) ha salido para llamarnos la atención porque estábamos molestando (eran menos de las 10). Así hemos preparado todo para ir a la habitación, he vuelto a habar por tf y nos hemos dormido.

Yo he dormido como un tronco hasta las 6 pero Joseba dice que ha pasado mala noche, debe ser la imagen de nuestra vecina noruega en la habitación de enfrente cuando ha salido de la ducha envuelta sugerentemente sólo en su toalla.

A las 7 menos cuarto diana y puesta en marcha, como siempre Joseba ya estaba preparado y con la mochila puesta antes de que yo fuera capaz de reaccionar, y eso que ya estaba despierto cuando ha sonado el despertador.

A las 7 y poco han llegado los del albergue para el desayuno, mientras recibíamos noticias de los hospitaleros-dueños hemos podido disfrutar de una canción interpretada por Giuseppe (más adelante os hablaré con detalle de él). Tras pelearnos con la mantequilla para intentar distribuirla mínimamente por el pan tostado prefabricado (algo imposible) hemos completado nuestra ingesta alimentaria de la mañana, no demasiado abundante en verdad.

La etapa era cortita pero hemos ido rápidos por dos razones: porque no había nada de nada en medio (el doble de nada) y porque teníamos cierta prisa ya que yo tenía que buscarme la vida para ir a Guijuelo a intentar solucionar lo del dinero y lo de las pastillas del colesterol.

Al pasar por Valdecasa tenía la idea de probar a buscar un bus o algo para ir directo a Guijuelo lo más temprano posible y se nos han iluminado los ojos al ver que junto a la parada del autobús había un grupo de gente mayor esperando: hemos pensado que tal vez la suerte se ponía de nuestra parte y esperaban el bus que llegaría en cualquier momento para llevarnos a Guijuelo: por supuesto que no ya que hemos preguntado y nos han dicho que por allí no pasan autobuses en esa dirección (yo creo que en ninguna) y que ellos iban a hacer una excursión. He intentado darles un poco de lástima por si se apiadaban de dos pobre peregrinos y nos invitaban a acompañarles hasta nuestra meta pero no ha colado. También hemos preguntado por un bar y nos han contestado que suele abrir sobre las once.

Vista del pueblo
Vista del pueblo

Nada más que decir, hemos retomado nuestro camino para ir acercándonos al objetivo final: Fuenterroble de Salvatierra. El paisaje ha vuelto a cambiar; ahora tenemos una especie de dehesa mucho más abierta, han desaparecido los bosques y lo que abunda son zonas de pastos para vacas y algo de cerdos.

Visa del camino con sus flechas
Visa del camino con sus flechas

Al pasar junto a un grupo de vacas bastante gordas hemos visto que los muros de piedra que nos separaba de ellos no era muy grande, Joseba ha comentado que podíamos estar tranquilos porque eso era suficiente ya que los toros no saltan setos ni nada por el estilo; justo en ese momento hemos contemplado atónitos como una de esas vacas saltaba al campo de al lado por un muro tan alto como el del camino sin hacer prácticamente esfuerzo alguno. La cara que se nos ha quedado era para verla: con esa seguridad seguro que podemos ir tranquilos para los próximos días.

Foto de Joseba sobre la dehesa salmantina
Foto de Joseba sobre la dehesa salmantina
Yo mismo cruzando un arroyo
Yo mismo cruzando un arroyo

Y así hemos llegado al albergue de Blas. Justo delante de nosotros ha entrado la pareja de anoche que habían salido sobre las seis y algo. No voy a describir demasiado el albergue porque no tengo demasiadas gigas compradas en este blog y podría cubrirlas sólo con contar lo del albergue y lo de sus hospitaleros. Nos ha recibido un obeso hospitalero con pinta de flipao, coleta trasera, pantalón mostrando hucha, barba peregrina e indumentaria tipo peregrino-secta. Junto a él una chica maja pero de similares características que intentaremos descubrir en su papel a lo largo de la tarde. Nos hemos colocado en las camas y hemos preguntado sobre la posibilidad de ir a Guijuelo, nos han dicho que saliendo a la carretera alguien nos cogerá. El albergue está compuesto de varias estancias llenas de símbolos religiosos de todo tipo, referencias al camino y obras de arte de dudosa calidad y gusto legado de los peregrinos que han ido pasando a lo largo de los años por allí. Está limpio y tiene lo esencial siempre y cuando después de la cena hagamos una reunión con bendición de peregrino y rezo común. Será divertido ver a nuestro querido y pío peregrino Joseba tras dar recuerdos de Julio y aguantando el tercer misterio del rosario. Por lo demás parece que podemos estar a gusto.

Dicho y hecho: hemos comenzado a caminar y a los pocos minutos un señor en un todoterreno nos ha recogido. Yo he tenido que apartar miles de cosas increíbles que había sobre el asiento trasero para poder colocarme. El coche estaba lleno de sabores, olores y colores habituado a transportar ganado, o peregrinos, algo en consonancia con nuestra aventura. El señor nos ha transportado amablemente y nos ha contado que es amigo de Blas y que su generosidad con los peregrinos es maravillosa. Le hemos contado que vamos a solucionar problemas y nos ha llevado a la puerta de la farmacia. He comprado las pastillas para el colesterol tras el comentario jocoso de la manceba sobre la poca necesidad de tales en alguien que va haciendo el camino; yo le he respondido que a este paso tendría que inyectarnos colesterol en lugar de quitarlo y así nos ha atendido amablemente.

Al llegar al banco he podido confirmar la tragedia: las tarjetas no funcionan. He llamado a Sole (la de Cajamadrid de Lorca) y, tras explicarle la situación, me ha dicho que me acercara a una caja para que me dieran dinero. Así he hecho y he entrado en Caja de Badajoz. Una simpática a la par que guapa bancaria me ha atendido amablemente: se ha preocupado por mi situación y ha satisfecho su curiosidad sobre diversos aspectos del camino. Yo intentaba ser lo más simpático posible ante la idea de que nos ofreciera su hospitalidad y nos transportara de regreso a nuestro albergue (no penséis mal que no había ninguna intención de otro tipo, que sois unos cochinos), y eso que estaba bastante bien con la faldita cortita que llevaba, la blusita de seda… En fin, una gran profesional. Tras atenderme y darme todo lo que le he pedido (600 euros de mi cuenta de cajamadrid) me ha informado sobre un restaurante bueno para comer. Me ha acompañado hasta la puerta y le he presentado a Joseba (más que nada por si le daba lástima de mí al ir acompañado por semejante elemento tanto tiempo y por si pensaba que necesitaba cambiar de compañía por un rato. No ha colado).

Así nos hemos ido al restaurante que nos ha aconsejado y nos hemos pedido un par de cervecitas (por cabeza) sin alcohol y un platito de esos trozos de carne que tienen en los bares por aquí y que están colocados sobre una tabla pillados, con su tocinito y esas cosas. He aprovechado para publicar la entrada en el blog de ayer y hemos hecho tiempo hasta la hora de comer.

Con todo resuelto, por el momento, y con ánimos recobrados nos hemos dispuesto a enfrentarnos a un plato de judías blancas con chorizo y carrillera en salsa (hay que castigarse un poco para que no todo sean placeres en el camino) por supuesto con un poquito de mosto sin alcohol y un café.

Después de cumplir con los preceptos de la ingesta hemos dado un paseo hacia el centro para buscar un taxi que nos devolviera al mundo peregrino: tras dos llamadas de teléfono nos ha venido a recoger un taxista en un pedazo de audi negro. Podréis imaginar que la llegada al albergue ha sido apoteósica: en la puerta estaba el enterao con los hospitaleros y el alemán (en un aceptable estado de embriaguez) Se han quedado de piedra al vernos salir del audi y han realizado algunos comentarios sobre la vida del peregrino. He pagado el taxi (6 euros por quedar como unos señores) y ducha peregrina junto a colada peregrina que lo bueno dura poco.

Después de completar nuestras obligaciones diarias nos hemos venido al bar del pueblo en el que nos han dicho que la señora tiene bastante mala leche. Al salir hemos encontrado a los italianos y la noruega que venían pedos perdidos tras beber varios vasos de ″grappa″…

He visto que en la plaza hay conexión wifi y hemos pedido un par de zumos de tomate de hierbas con hielo mientras yo escribo y Joseba lee el mundo (no os asustéis porque ayer se leyó el ABC. Debe ser que esto de andar por España y que tanta bandera, plazas de España y esas cosas le están haciendo recuperar el espíritu nacional).

El plan de esta tarde es saludar a Blas, integrarnos en la vida de la comuna intentando sobrevivir entre los borrachos del albergue sin tener que pasar por una experiencia mística y finalmente publicar el comentario en la plaza del pueblo. Ya os contaré.

Por cierto, del alemán marrano no hemos encontrado ni el olor, eso sí hemos descubierto que se bebe a su padre todos los días y le entran unas 6 jarras al día de cerveza mientras habla sobre la independencia de Baviera (comentario de Michele que sabe alemán y debe tener atrofiado el sentido del olfato para hablar con él).

Resumen de la etapa: 20,7 km recorridos a 5,9 de media en 3:31 y estamos a 950 metros. Un nuevo día en el que Joseba no prueba el alcohol.

Seguimos la tarde desde el albergue ya que he tenido que venir a recargar el pc. Han llegado los italianos ya serenos y nos han ofrecido una cena que van a preparar para todos los peregrinos. Van a hacer spaghetti all′italiana y están en cocina peleando entre ellos. Joseba se acaba de pelear con el alemán porque le ha intentado colgar un pantalón de una cuerda que es suya (también está borracho). Todo como siempre y sigue el buen rollo entre la vida peregrina. He dado una lección sobre ampollas al enterao y a su fiel escudero y parece que acaban por aceptar nuestros conocimientos. Todo va bien y seguimos caminando.