Reencuentros


La tarde ha transcurrido sin muchas cosas dignas de contar. Hemos dado un paseo por el pueblo en poco rato para ver la iglesia, el puente de origen romano, la plaza del pueblo con el ayuntamiento y algunas casas bastante bonitas que hay desperdigadas. La verdad es que lo espectacular del pueblo es el paisaje de fondo con la sierra toda nevada. Aldeanueva del camino cuentan que es el pueblo de las tres mentiras y así se llama el hotel en el que estamos aunque esa historia ya la hemos escuchado en otros muchos lugares.

Nos hemos tomado una cervecita en el bar español, en la plaza (he elegido ese bar por joder a Joseba) y hemos visto un ratito del partido del Sevilla y algo de toros en canal +. Al regresar he hablado por tf con mi tía Luisa y con Maxi que me ha contado que sigue el blog como otros muchos. Aprovecho para agradecer a todos nuestros fans la atención que nos prestan y espero estar a la altura de las circunstacias en mis entradas ya que tengo que hacer un gran esfuerzo para mantener la serenidad mientras intento desintoxicar a Joseba del alcohol porque nos hemos propuesto hacer un camino abstemio a partir de este momento después de las críticas recibidas. Él lo lleva aceptablemente bien gracias a los ánimos que le doy y a la medicación, yo soy así de generoso. Hemos continuado con el vino sin alcohol en la cena y en los dos orujitos por cabeza de sobremesa, también sin alcohol.

La cena ha estado genial: pasta con gula y calabacín suavecita y muy rica con un poquito de vino (ya sabéis). Después un ratito de charla con el del hotel que nos ha hablado de la zona, de la fauna y la flora y nos ha explicado lo que tenemos que hacer para el desayuno. Tenía ganas de hablar y nos ha invitado a otro orujo. Luego a la habitación para que yo trabajara un buen ratito y me pusiera al día de los cursos y Joseba para planchar directamente la oreja.

Hemos amanecido a las 7 porque habíamos decidido ayer alargar un cuarto de hora porque la etapa de hoy era pequeña. Teníamos todo lo del desayuno preparado para hacerlo nosotros: café con leche y tostadas con aceite que han estado muy bien. En seguida hemos tomado camino hacia Baños de Montemayor. El camino va por la carretera en estos quilómetros primeros salvo por un pequeño desvío que nos hace pasar sobre la antigua calzada. El paisaje ha cambiado completamente desde que hemos comenzado y las dehesas de alcornoques se han transformado en bosques de hoja caduca y paisaje de sierra. Todo esto es igualmente precioso aunque completamente distinto. Hemos subido sin gran desnivel y hemos adelantado a Pepe, a Michele y….

Alemán marrano en persona

Alemán marrano en persona

Al alemán marrano!!! Iba yo delante por la carretera cuando repentinamente me ha parecido ver un peregrino que iba con un pantalón de pana color marrón, un chubasquero de color casi celeste y una mochila. Era nuestro personaje marrano. Los dos nos hemos quedado de piedra y hemos acelerado el paso para intentar deshacernos de él lo más rápidamente posible. Hemos tomado un camino que se desvía de la carretera mientras él continuaba y hemos tenido tiempo de reflexionar. Parece que le hemos dado alcance al hacer ayer la etapa tan larga y estamos asustados pensando que en las próximas etapas coincidiremos con él. Puede ser horrible pensar en que nos pueda tocar el la litera de arriba a uno de los dos en un pueblo en el que la única posibilidad de alojamiento sea un albergue y nos lo tengamos que tragar por narices. Nos ha producido una gran alegría pensar que recuperamos a uno de los personajes que más profunda impresión han causado entre nuestros lectores, que pedían noticias del alemán marrano pero por lo demás estamos temblando ante la idea de coincidir con él en cualquier lugar. Estaba yo explicando a Joseba la ventaja de encontrar a un personaje como este que me permitiría escribir bastante hoy para entretener a la peña cuando andaba él intentando convencerse de que quizás no fuera tan terrible. Así ha hecho el razonamiento de que, tal vez, lo que le ocurrió el día que lo vimos es que no se quiso duchar porque el agua caliente se había agotado y no se pudo duchar con fría; en ese momento me he parado ante Joseba, le he mirado fijamente y le he dicho:

  • Déjate de hostias: ¿tú te crees, de verdad, que la mierda que lleva este tipo es fruto de no haberse duchado un día? ¿ese chubasquero churretoso no es más que una prenda que no se ha lavado en un día? Asume lo que hay, este tipo es un guarro y, en todo caso, nosotros lo vimos en el año en el que no le tocaba ducharse y te aseguro que yo no pienso dormir en el mismo sitio con él.

Ha tenido que aceptar la dura realidad y asumir que lo que hay es eso y que el alemán marrano es así y punto y que sigue sin haberse duchado desde entonces y sin lavar la ropa. Tenemos cuatro etapas en la que es muy difícil que alguien adelante o atrase así que nos lo tendremos que oler.

Poco a poco hasta Baños de Montemayor. Allí hemos encontrado al enterao y su fiel escudero tomando café en la plaza del pueblo. Mientras Joseba pedía los cafés me he informado de dónde estaba la farmacia y los cajeros del pueblo. Tras tomar rápido el café me he dirigido hacia la farmacia, me habían explicado que estaba después del balneario, es decir a tomar por… Para colmo me he pasado porque yo buscaba un cartel de farmacia y ya saliendo del pueblo he preguntado y me han dicho que era una casa que ponía botiquín en la puerta mucho más abajo. Con el consiguiente cabreo he vuelto a bajar para encontrar un cartel en la puerta que decía que abrían a las 10:30. A la mierda las pastillas del colesterol.

La siguiente prueba era sacar dinero: el cajero primero me ha dicho que la tarjeta de cajamadrid está fuera de servicio así que he vuelto al café en que estaba Joseba (otra vez cruzar el pueblo) para coger la tarjeta de cajamar y volver al cajero. Y vuelta al cajero en el que al meter la tarjeta de cajamadrid de nuevo por probar se la ha tragado. He tenido que entrar al banco para que la sacaran y el señor del banco de Extremadura me ha dicho que no me preocupara porque en Béjar había otros cajeros y podría sacar dinero allí. Le he explicado que era un poco complicado ya que iba a pie pero él se ha empeñado en indicarme el camino por la antigua nacional porque me decía que era poca distancia, era absurdo intentar razonar así que le he dicho que iré en cuanto pueda. Tras resetear el cajero más de un cuarto de hora he metido por fin la de cajamar: me ha dicho que El pin no es válido y que no me da ni un duro.

En definitiva: no he sacado dinero, no he comprado las pastillas y me han cobrado un pastón por un paquete de pilas. Además hemos perdido más de una hora allí. Baños está lleno de gente vestida con chandal y no es que se trate de un centro de alto rendimiento deportivo ya que los vestidos de este modo deben tener una media de edad de 65 años y un perímetro abdominal propio de grandes consumos cerveceros. Quizás sea que el el balneario y los centros de baños les han dicho que para estar más jóvenes deben vestirse de ese modo o que simplemente son unos horteras tipo domingueros de chandal.

A las diez y pico hemos decidido salir y ya veremos lo que pasa, Joseba lleva algo de dinero e intentaremos apañarnos hasta Salamanca porque en los pueblos de los próximos días no hay nada de nada.

Vista de salida de Baños

Vista de salida de Baños

Así hemos salido de Baños por la calzada en una fuerte ascensión desde el principio hasta coronar el puerto de Béjar y salir de Extremadura para entrar en Castilla-León. Las indicaciones del camino están bastante bien y es muy bonito todo este valle, pasamos junto al pantano de Gabriel y Galán por la calzada que primero desciende a un valle y, tras cruzar un río asciende suave hacia Calzada de Béjar. No se abandona el camino en todo el rato que va tomando altura cada vez más. Hemos ido adelantando a varios peregrinos hasta llegar a los últimos tres quilómetros en los que la pendiente se hace mucho más pronunciada casi hasta la misma entrada al pueblo.

Adelantando peregrinos

Adelantando peregrinos

El albergue está a la entrada misma del pueblo y allí nos hemos ido reencontrando todos: estaban el enterao y su fiel escudero, también acababa de llegar la señora noruega y un chico alemán que hemos visto hoy por primera vez. Poco después han llegado Michele y Pepe y al final la pareja de italianos mayores que habíamos visto ayer en el albergue cuando fuimos a ver dónde estaba el equipo A.

Así todos nos hemos reencontrado en un albergue sencillo pero agradable, con lo fundamental para pasar el día aunque sin grandes lujos. Nosotros hemos tomado una habitación doble frente a la otra habitación que ha tomado la señora noruega. El equipo A está en la zona de 7 euros porque tienen sólo colchones sin nada más (los 10 euros por cama con sábanas y mantas les han parecido demasiado gasto). La señora no para de hablar y reír y nos ha dicho que nos prepara comida y cena y también nos hace la colada (ellos la hacen a mano para no gastar). Nos hemos duchado y nos hemos dado una vuelta por el pueblo (3 minutos) hasta encontrar el bar para tomar un zumo de tomate yo y una cerveza Joseba (se está quitando).

Albergue Alba-Soraya

Albergue Alba-Soraya

A las dos hemos regresado para comer todos juntos: los dos italianos, el fiel escudero, Michele, el alemán joven y nosotros dos; los demás no han comido porque sólo van a cenar ya que han dicho que tenían algo para comer. La comida ha sido unos macarrones con atún y dos huevos fritos con chorizo y de postre naranja. Hemos ido al bar a tomar un café, leer el periódico y tomar un par de licores de manzana sin alcohol.

El bar del pueblo se ha ido llenando con los viejos que vienen a jugar la partida (en total 5) y nosotros nos hemos venido para el albergue: Joseba se ha ido a descansar un rato (dormir como un tronco) y yo aprovecho para escribir mientras el enterao nos ilustra con sus conocimientos de botánica, del camino, de biología, de sexo (eso menos) de ciencias varias y de mundología; todo esto en varios idiomas, que para eso es políglota.

Joseba lleva mucho mejor su problema en la entrepierna y su pie izquierdo sigue algo maltrecho pero bien. Yo tendré que coser esta tarde los calcetines con el agujero hecho aunque he descubierto algo: como están rotos sobre la uña gorda del pie izquierdo si me los cambio de pie y los pongo en el derecho puedo usarlos.

Si notáis un cierto tono irónico en mi modo de tratar nuestro problema con el alcohol no os preocupéis, lo llevamos bastante bien, gracias a la medicación y lo estamos dejando, en serio.

Resumen de la etapa 23,8 recorridos a 5,7 de media en 4:10 de tiempo (tenemos que descontar varios quilómetros que yo he hecho en Baños para no acabar solucionando nada) y estamos a una altura de 793 metros.

Por cierto, nos acaba de informar Sancho Panza de que el alemán marrano ha pasado hace un rato grande delante del albergue y ha continuado marcha, eso quiere decir que ha hecho 42 quilómetros hoy y, sobre todo, que lo perdemos de vista por el momento, y eso que Joseba había cogido una habitación doble en el albergue ante el peligro de que acabara durmiendo junto a nosotros.

Seguimos contemplando esos grandes pájaros que suelen anidar en las torres de las iglesias de estos pueblos y de otros mil lugares por todo el camino y que Joseba se ha empeñado en llamar gaviotas. Su cultura ornitológica no da pa más.

Joseba sigue mosca porque el personaje que le ha tocado en esta historia suele ser objeto de burla constante por el autor de este blog, ya le he explicado en innumerables ocasiones que el blog lo escribo yo y que está claro que me meto con él, ¡No me voy a meter conmigo mismo! ¿no?.

Arco de Cáparra


El camino de hoy ha sido un agradable paseo; bueno, en realidad han sido dos agradables paseos. Dos agradables paseos de 20 km cada uno. Para el que no lo pille diré claramente que es una ironía, es una manera de decir que la etapa tenía 40 quilómetros sin nada en medio. Ese ha sido nuestro planteamiento a la hora de afrontar la etapa más dura de toda esta ruta. Por otro lado una de las más bonitas y emblemática en su paso por el arco de Cáparra.

Vista del arco de Cáparra

Vista del arco de Cáparra

Si quitamos la dureza de hacer dos etapas de 20 el mismo día tendremos que comenzar por deciros que ha sido precioso: temperatura muy agradable sin frío pero también sin mucho calor y por un paisaje precioso. El campo está verde y todo está en floración. Hemos pasado por dehesas llenas de ganado y hemos tenido que cruzar entre rebaños de vacas. En uno de esos lugares uno de los terneros más grandecitos ha decido perseguir a Joseba y casi le topa, da un poco de cosa pasar por entre estos bichos pensando que en cualquier momento se pueden poner en plan vaquilla de feria. Un consuelo es pensar que no hemos oído hasta ahora la noticia de que algún toro haya corneado a un peregrino nunca, pero no nos fiamos.

Toros preparados para atacar a pobres peregrinos

Toros preparados para atacar a pobres peregrinos

Bueno, vamos por partes: lo primero felicitar a Mar, mi hija, porque hoy es su cumple. Un beso muy fuerte de tu padre y otro de su compañero peregrino. Disfruta de la camiseta que te ha regalado tu hermana después de su broma de tenerla perdida.

Lo siguiente es terminar de explicar cómo fue la cosa ayer. Se me había olvidaba contar que justo al llegar al hostal y recibirnos tan agradablemente Javi (el dueño) nos dijo que estaba a nuestra disposición para proporcionarnos ″casi″ cualquier tipo de comodidad dentro de lo que él podía ofrecer; mi respuesta fue inmediata al explicarle que no debía preocuparse porque no tenía yo el chocho pa ruidos esa tarde. Después del descojone general todo fue transcurriendo según expliqué ayer.

Nada digno de resaltar salvo el descanso y el partido de fútbol tomando una cervecita (Sin alcohol), luego otra (sin alcohol) y luego unas copitas de vino con la cena (sin alcohol). Tambíen sin alcohol fue el orujo que nos habíamos tomado a media tarde. La cena fue ligerita: Joseba un bocata y yo un plato de sopa y un bistec.

Mientras el barça ganaba y el athletic perdía pasó la noche entre comentarios forofos de los hinchas del Madrid que esperaban ansiosos la derrota del Barça y el posterior triunfo del Madrid. Lo más suave que oíamos era que le reventaran las narices a Mesi o que le rompieran las piernas a Etoo.

Así estaba el panorama de modo que hemos decidido irnos a la habitación a ver el partido del Madrid y evitar los comentarios de la peña, entre otros de un zumbado que cada media hora nos preguntaba si éramos peregrinos.

Mientras Joseba veía el partido entre sueños yo he estado trabajando con el acceso del hostal y me he puesto al día con el correo electrónico y tras haber publicado las tres entradas pendientes con sus respectivas fotos.

Así hemos acabado.

Noche perfecta entre sábanas de verdad y despertar a la hora convenida. No ha habido necesidad del despertador porque ya estábamos despiertos los dos. Desayuno en el bar a las 7 un café con churros (bastante flojitos, la verdad). Hemos recogido la ropa que no estaba seca del todo y hemos cargado agua. Tras esta preparación hemos iniciado nuestra primera etapa del día hasta el arco de Cáparra.

No puedo describir todo lo que hemos disfrutado en este trozo del camino, miedo incluido entre vacas. Temperatura perfecta con fresquito pero sin frío y por fin me he puesto las gafas de sol después de una semana. Hemos ido oyendo la carrera de Fórmula 1 y el desastre de Fernando Alonso entre los cantos de las aves. Por fin he visto una cigüeña negra; no estoy del todo seguro porque la he visto muy poco pero juraría que lo era.

El camino por la dehesa

El camino por la dehesa

Entre dehesas, vacas, portones, brisa de mañana y Fernando Alonso hemos llegado a Cáparra. Antes he llamado a Mar para felicitarla y también he hablado con Isa que me ha contado que han salido a andar y se han calado en Lorca. Es curioso: vosotros allí mojados y nosotros disfrutando del sol.

La etapa discurre por el valle de Ambroz, paralelo al valle del Jerte y entre los dos hay una sierra enorme que hemos visto desde el principio cubierta de nieve. Todo perfecto.

Vista sobre el camino

Vista sobre el camino

Al llegar a Cáparra hemos encontrado a una familia de turistas visitando los restos. Cáparra está muy cambiada desde la última vez que estuve allí: están excavando por todas partes.

Arco de Cáparra al fondo

Arco de Cáparra al fondo

Nos han hecho una foto a los dos juntos aprovechando los turistas y nos han contado que uno de ellos había hecho la Vía de la plata en bici.

Dos peregrinos bajo el arco de Cáparra

Dos peregrinos bajo el arco de Cáparra

Así hemos iniciado la segunda etapa de la mañana: otros 20 quilómetros. También ha sido muy bonita en el paisaje pero se nos ha hecho muy dura. Poco a poco nos hemos ido acercando a las montañas con la nieve ya que todo el rato se va en ligero ascenso. Además las obras de la autovía ha hecho que tengamos que dar varias vueltas que han alargado aún más el quilometraje. Los diez últimos quilómetros muy duros y con el cansancio acumulado pero con buena temperatura y buen ánimo.

07-dehesa

Ni siquiera una etapa como esta nos ha bajado la moral y hemos seguido con nuestro buen humor. Casi llegando hemos encontrado un toro con bastantes ganas de marcha (de la que podéis imaginar) Joseba ha dicho que él no estaba para muchas fiestas pero yo le he contestado que si quería algo yo ya no tenía fuerzas ni para ofrecer resistencia, que me hiciera suyo porque yo no estaba para luchas.

Poco antes de llegar se ofrece la oportunidad de hacer los últimos quilómetros por carretera nacional y con un mesón a poca distancia pero hemos rechazado ese recorte por evitar la carretera ya que tenía bastante tráfico y además nos machaca las plantas de los pies.

Restos de calzada romana

Restos de calzada romana

Nada más que decir sobre la etapa, sin mayor novedad y hasta la zona genital hemos alcanzado el pueblo de Aldeanueva del camino y hemos llegado al Albergue. Cuando hemos entrado no había nadie, estaba abierto y era un local mugriento, lleno de mierda y dios sabe qué más cosas. Después de 40 km no estábamos para meternos en una cueva como esa y los dos lo hemos tenido claro: vamos a buscar algo decente que nos lo merecemos. Hemos salido a la carretera y un poco más abajo hemos encontrado un hotel rural. Esto es el paraíso, con piscina, un entorno precioso, las vistas estupendas y el edificio una monada. Al llegar hemos preguntado al señor si tenía habitación y nos ha dicho que sí, pero que era un poquito cara.

Entrada al hotel de las tres mentiras

Entrada al hotel de las tres mentiras

No hay problema por un día hemos decidido pagar algo más (tampoco es un disparate y tenemos de todo: 54 euros la doble).

10-hotel

Ducha rápida y nos ha preparado mientras un menú de recuperación inmediata: caldito para hacer cuerpo, revuelto de espárragos trigueros de primero y pedazo chuletón de segundo, regado con una botellita de vino (sin alcohol, claro). Postre macedonia de frutas naturales y café. Ya le había dicho yo a Joseba llegando al pueblo que debíamos tener una conversación muy seria con alguna de las vacas que habíamos visto en el camino y así ha sido, la hemos tenido pero esta vaca estaba en un plato y a trozos (ummm que rico).

Qué más os puedo contar. He lavado la ropa (Joseba no ha lavado porque dice que mañana tendrá más tiempo), y hemos descansado un ratito. Ahora vamos a ir a dar una vuelta por el pueblo que parece bastante bonito, ha cambiado completamente el panorama y este pueblo es de un estilo mucho más serrano.

Calle de Aldeanueva del camino

Calle de Aldeanueva del camino

Parte de guerra es que Joseba tiene una pequeña ampolla junto al talón que hemos cubierto con un compeed y que yo tengo un problema con las botas porque me hacen una rozadura en la zona de la uña del dedo gordo del pie izquierdo que destroza los calcetines y ya me ha roto cuatro. Voy a tener problemas porque me estoy quedando sin ninguno y además en el etapón de hoy se me ha roto en la ruta y me ha hecho una pequeña herida en esa zona junto a la uña. Por lo demás todo bien. Cansados pero contentos con lo hecho.

Imagino que encontraremos después al equipo A que seguro estará muy contento con que les hayamos dejado el albergue para que no tengan que gastarse dinero aunque duerman entre mierda. Ellos son así. Llevamos un par de días sin contacto casi con ellos y encantados.

Puente romano

Puente romano

Resumen de la etapa: 39,7 quilómetros a 5,7 de media en 6:58 horas de andar y estamos a 501 metros de altura según el gps, que se está quedando sin pilas y tenemos que reponerlas, al igual que pastillas para mi colesterol (aunque no sé para qué porque con esta actividad vamos a tener que pincharnos colesterol porque debemos tenerlo en negativo), calcetines de repuesto para los dos porque Joseba también los desgasta por la planta y Joseba que dice que va a perder hasta los calzoncillos a este paso porque van a acabar como los del italo-suizo de los calzoncillos desgastados. Acaba de descubrir la maravilla del Mitosil para las rozaduras y poco más. Vamos a dar una vuelta y tomar un orujo (sin alcohol) en el pueblo.

Nada es lo que parece


La tarde pasó más o menos como pensábamos: sin cobertura para internet, visita al pueblo de 10 minutos (cinco para saludar a las tres vecinas que se pasean por la carretera) y resto algún que otro orujo sin alcohol (aunque no recuerdo bien el número en este momento).
Sobremesa con el equipo A

Sobremesa con el equipo A

Mientras yo pasaba la tarde intentando conectarme y mirando algunas cosillas del gps se han marchado el matrimonio francés con el niño hasta Plasencia y Joseba ha estado charlando con la Isabel y Mariano porque regresaban en el bus a Cáceres a las 7:30. Han hablado de los viajes por el mundo y del cabreo que tiene Mariano por tenerse que ir a trabajar ya el lunes en lugar de continuar con nosotros. Yo, para que no se sintiera muy mal le he recordado eso del ajo y el agua.

Tarde de lluvia

Tarde de lluvia

Nos hemos cruzado varias veces con el enterao y su fiel escudero pero ellos van por su cuenta y además se han guardado una de las habitaciones con cuatro camas para estar solos: mejor! con lo que roncan.

A media tarde ha llegado el canadiense del otro día y se ha instalado en la habitación con nosotros. A pesar de lo que parecía hemos de decir que nos hemos equivocado del todo: no es canadiense sino francés, de París, es bastante educado y además sí se lava y lava la ropa. Es un tipo extraño que llega el último y se levanta el último, es vegetariano; hemos cenado con él y la verdad es que ha sido agradable, nos ha contado que termina en Salamanca porque su hija va a tener un niño y quiere estar con ella en ese momento.

No mucho más, la cena bien con ensalada, combinado con lomo, patatas y huevos fritos, postre y café regado con vinito del terreno con casera.

Y a la cama, el canadiense (francés) nos ha dicho que se levanta después pero que no nos preocupemos porque lleva tapones para los oídos. Hemos preparado todo para mañana y la ropa sigue completamente mojada.

La noche regular, Joseba y el francés han roncado como cosacos (yo, por supuesto, nada de nada), nos hemos levantado varias veces al baño por eso del exceso de líquido, Joseba dice que es por la ensalada pero yo creo que es por las cervezas que ha tomado.

Despertar a la hora convenida, preparar todo rápido e ir a tomar un café: ya hemos tenido un problema con el equipo A porque nos han robado las tostadas para salir antes, pero les ha salido rana, Joseba se ha adelantado y ha reclamado nuestro botín, eso sí, de buen rollo.

Al salir la señora del bar no ha podido resistir la tentación de algo que le llevaba rondando en la cabeza todo el día y nos ha preguntado si éramos hermanos: yo le he respondido que no, él es de Bilbao y yo de Granada, pero que somos novios. La cara de la señora era para verla y el enterao se ha quedado con un mosqueo tibio dudando entre la broma o creer que era cierto. Hemos llegado a la conclusión tras varias horas de intensa deliberación en el camino de que se lo ha creído.

Después de todo esto hemos salido por la carretera delante del equipo A en busca del camino y sus múltiples portones. Ayer tuvimos una agria polémica con el enterao porque decía que hoy había cinco portones y yo saqué mi portátil y le enseñé más de 15, se quedó de piedra. Está deseando saber lo del portátil y qué hago con él y he decidido que le voy a contar que soy periodista y que estoy haciendo una guía del viaje y escribiendo un libro. Como no quieres caldo pues dos tazas.

El fiel escudero ha venido detrás de nosotros bastantes quilómetros hasta que se ha parado para esperar a sus amigos, nosotros hemos seguido por un camino maravilloso, un tiempo estupendo que parecía abrir cada vez más. Hemos decidido colgar la ropa en la mochila para ver si se iba secando y charlamos un poco de todo y un mucho de nada. Así hemos hecho los 20 km hasta llegar al cruce que nos marcaba Galisteo: nuestro objetivo para almorzar. El camino se desvía para llegar al pueblo y hemos decidido ir a descansar un poco, tomar algo y seguir los 10 km restantes.

Llegada a Galisteo

Llegada a Galisteo

Nada más empezar el camino se empina y se embarra mucho casi hasta hacerlo impracticable pero la llegada a Galisteo es precioso: desde lejos se ve un pueblo completamente amurallado y una torre en medio. Hemos subido al pueblo que parece no tener nada y hemos encontrado un bar junto a la plaza de España.

Joseba se ha descalzado y se ha arreglado el dedo del pie que tiene fastidiado, yo le he recomendado en múltiples ocasiones que se lo corte, que tiene otros 19 pero él dice que les tiene cariño, es que es un sentimental. Mientras él se arreglaba yo he pedido un par de cañas con unos pinchos de tortilla (Dios qué tortilla, con su patatita, su cebollita…) Había un grupo de turistas divinos de la muerte, seguro que catalanes, vestidos de uniforme North face, vamos que sólo les faltaba ir vestidos de coronel tapioca. También había otro grupo de turistas-senderistas-pseudo-peregrinos que estaban alucinados de la muerte porque el pincho de tortilla iba incluido en el precio de la cerveza ″sic″. Ante tales grupos de especímenes turísticos se colaba un señor mayor que nos ha contado, mientras le ponían el café, que su querida era de ese pueblo, que habían estado 14 años y que se había muerto hacía un año. Resumimos: la señora del bar que en realidad es la cocinera y que han dejado sola en la barra porque se han largado los camareros, no sabe ni tirar una cerveza, por otro lado el viejo exigiendo su café, el grupo north face 1 diciendo que había servido el café del señor antes de ponerles los tenedores pero que ellas habían llegado antes (Joseba ha comentado algún aspecto sobre su satisfacción personal que no voy a repetir). Yo me he plantado delante de ella y le he dicho que tranquila, que si necesitaba ayuda me metía yo a poner las cervezas y a cumplir con las north face (sólo en cuestiones cerveciles por supuesto). Mientras tanto me ha puesto un segundo pincho de tortilla que yo he alabado convenientemente tras comentar lo mal educada que es la gente que no tiene conciencia del estres que representa aguantarles y lo buena cocinera que es ella que hace la mejor tortilla de patatas de toda la vía de la plata. Todo este peloteo nos ha servido para que no nos cobre el segundo pincho de tortilla mientras despellejábamos a los turistas desconsiderados y el señor del café se empeñaba en demostrar sus conocimientos de la zona indicándonos qué camino debíamos seguir, e incluso amenazando con acompañarnos y contarnos toda su historia sentimental.

Torre en Galisteo

Torre en Galisteo

Tras este reparador almuerzo nos hemos puesto a buscar la salida del pueblo. El pueblo es raro de verdad y Joseba ha recordado que existe la leyenda del peregrino que entró por una puerta y ya nunca logró salir de allí, parece que murió sin lograr encontrar la salida y sin encontrar tampoco el bar del pincho de tortilla. Después de esta divertida anécdota hemos coincidido los dos en manifestar nuestro entusiasmo ante la idea de que la leyenda se repita con el equipo A. Hemos visto la torre que no tiene acceso por ningún lado y una iglesia románica desproporcionada al tamaño y extrañamente grande en la que la gente esperaba para escuchar la misa de 12. Tras otro par de vueltas al pueblo hemos conseguido encontrar la salida gracias al gps y nos hemos dispuesto a seguir la carretera hasta Carcaboso ya que el camino va por otro sitio y se desvía desde el punto en que lo habíamos dejado antes.

Curiosa iglesia

Curiosa iglesia

El camino sale por un puente bastante bonito y va por una carretera muy mal asfaltada que discurre paralela al río Jerte.

Vista sobre el Jerte

Vista sobre el Jerte

La carretera está muy mal y la gente debe estar super mosca por el cartel que hemos visto a la entrada de Aldehuela del Jerte: ¡hijo de puta arreglal el puto camino!

Pintada

Pintada

Los últimos 5 quilómetros pasan por una carretera mejor, hemos adelantado al grupo de turigrinos del otro día en el pantano y ha comenzado a chispear con cierta intensidad.

Joseba bajo su paraguas

Joseba bajo su paraguas

Así hasta llegar al pueblo: no hemos visto las casas hasta el final; el pueblo no se ve nada de nada y nuestros comentarios han ido sobre pensar si habrán algo al menos para poder dormir. En eso estábamos cuando hemos visto un hostal con una pinta estupenda, restaurante, bar… No lo hemos dudado y nos ha recibido el dueño para decirnos que estaba encantado de acogernos que nos ofrecía su hospitalidad y el mundo ha vuelto a cambiar en nuestro camino.

Habitación doble estupenda con baño por 35 euros por ser peregrinos. Acceso a internet gratis, menú por 9 euros y nos lavan la ropa.

Habitación de hostal en Carcaboso

Habitación de hostal en Carcaboso

Hemos tomado una ducha rápida y nos hemos preparado para comer en el restaurante: potaje de legumbres riquísimo y redondo de ternera, la cantidad y la calidad era tal que no he podido ni terminar el redondo. Una botella de vino con casera y de postre una cuajada con miel. Si el paraíso peregrino existe debe ser parecido a esto. Terminando de comer ha llegado el equipo A: se han quedado en una pensión de mierda que hay un poco más abajo, han tenido que esperar bastante tiempo para comer porque ya estaba lleno y además les deben cobrar más que a nosotros: que se jodan por no pedir opinión y por ir a su bola. Sancho Panza fiel escudero sigue en su punto de atender a sus amigos mientras nos ignora olímpicamente y nos han saludado más amables Pepe y Michele el francés. También ha llegado poco después el irlandés.

Yo aprovecho ahora para ponerme al día, charlar con la family con videoconferencia, contestar los correos, poner las entradas al día y disfrutar de todo mientras Joseba ve en la tele el partido de tenis de Rafa Nadal. La tarde se arregla y parece que sale el sol, nuestra ropa ya está en la lavadora. Nada es lo que parece en el camino, cuando todo creemos que irá bien se fastidia hasta el infinito y cuando todo parece que va a ir mal se pone de cara y se arregla. Mañana llegamos a Cáparra en una etapa de 40 km.

Ahora cervecita y partido del Barça, Joseba ya ha salido y yo me voy ya.

Otra cosa: pido disculpas por algún error de expresión que he detectado pero la precariedad de tiempo y posibilidades hace que muchas veces no pueda revisar los escritos y además el grado de intoxicación etílica que me acompaña habitualmente me nubla los sentidos a la hora de escribir.

Resumen de la etapa: 31,7 a 5,8 de media en 5:26 horas y estamos a 292 metros.

Campos de lavanda


Nuestro gozo en un pozo. Ante las expectativas creadas para la cena todo mal. He dado un paseo para poder contemplar las vistas al pantano en un momento en que la lluvia nos ha dado un respiro.

El pantano al atardecer

El pantano al atardecer

Y ha llegado el momento culminante, un vinito para hacer boca y toque de rancho: en la mesa estábamos más de 20: un matrimonio francés con su hijo que vienen en bici (han estado toda la tarde por ahí jugando), la pareja balear-francesa de Mariano e Isabel que están en el otro albergue pero que han venido a cenar aquí porque abajo no hay nada, varios alemanes a los que no prestamos mayor atención y los habituales: equipo A y nosotros mismos.

Justo al empezar hemos visto salir el arcoiris.

Arcoiris

Arcoiris

La cena ha sido tipo mediodía: sopa de hierbas varias (agua del pantano con tomillo, romero, cominos y mucha pimienta) y de segundo pasta con tomate y verduras (pocas). Yo he tomado dos platos de sopa por aquello de que se pegara algo al riñón pero lo más consistente en la sopa eran las hebras de tomillo. Las espirales de pasta con tomate y verduras varias han sido el complemento final, de postre yogurt de fresa, el mismo que al mediodía. En definitiva, más hambre acumulada.

Con este desconsuelo en el estómago nos hemos ido directamente a la cama, yo he estado un rato haciendo alguna cosilla en el ordenador pero Joseba se ha dormido inmediatamente.

Hemos amanecido a las 6 porque ha sonado mi móvil con un mensaje, a pesar de todo hemos esperado hasta que ha sonado el reloj de Joseba a la hora convenida: 6:45. asearse, recoger todo, preparar mochila, y salir a desayunar.

El desayuno, al menos, ha estado aceptable: café, tostadas, zumo y magdalenas o sobaos. Para finalizar hemos pagado el día: 70 euros por la comida y las copas más 40 por la habitación. Hemos salido del albergue comentando lo caro que nos ha salido bebernos el agua del pantano junto con las hierbas del monte y los pocos gastos que tiene el holandés: el negocio es redondo.

La mañana se presentaba complicada por lo que a la previsión de lluvia se refiere, pero nada de nada. Comienza con una subida tendida y no demasiado dura en la que hemos ido adelantando al equipo A, que había salido un poco antes. El camino es precioso y va sobre la antigua calzada romana todo el rato, cerca de la general y de la autovía. Casi como un estupendo paseo por el campo entre lavanda y jara y por terrenos para el pastoreo de ganado vacuno y lanar. Así hemos llegado a Cañaveral tras desviarnos un quilómetro del camino y pasar por un bonito puente del S.XVI (de San Benito).

Puente de San Benito

Puente de San Benito

Tiempo perfecto y camino bastante agradable. El pueblo tiene una iglesia muy bonita y un montón de chimeneas muy especiales.

Iglesia de Cañaveral

Iglesia de Cañaveral

Detrás justo de nosotros han llegado el enterao y su fiel escudero buscando un super para comprar algo. Nosotros hemos encontrado unas señoras a las que hemos preguntado por un bar para desayunar y por varia información turística (muy amables nos han contado lo típicas que son la chimeneas y que hay una churrería en la parte de abajo del pueblo). Dicho y hecho: segundo desayuno del día consistente en churros con café, calentitos, bien frititos… hemos decidido desayunar por lo que nos pudiera deparar la comida después de todos estos días, aunque pensamos que tal y como van las cosas seguro que hoy encontramos algo estupendo para comer pero como hemos desayunado fuerte no tendremos hambre.

Así hemos salido de Cañaveral hasta encontrar el track y justo a la salida hemos encontrado a una manifestación de ciclistas que parecen hacer el camino con infraestructura de apoyo. Ayer los vimos pasar desde el albergue del pantano y llevaban hasta la guardia civil como aistencia.

Manifestación ciclista

Manifestación ciclista

El camino aquí ya es maravilloso entre dehesas para ganado vacuno, con alcornoques preciosos y entre gran variedad de aves (hemos llegado a ver un pica pinos y muchas más). Hemos subido un pequeño puerto, no gran cosa, y nos hemos adentrado por sendas entre campos de lavanda y jara que impregnaban todo de un olor maravilloso.

Un portón entre flores

Un portón entre flores

En plena dehesa de alcornoques

En plena dehesa de alcornoques

Así hemos llegado a Grimaldo tranquilamente, los primeros. El albergue es muy sencillito con 12 plazas, cocina, baño y saloncito: no es gran cosa pero tampoco está demasiado mal. Junto al albergue hay un bar que está cerrado pero que nos han dicho que abrirán pronto y que darán comida. Efectivamente al poco rato ha entrado una señora para informar de que ya está abierto el bar y que podemos comer. El fiel escudero ha pedido menú para el equipo A pero ha pasado de nosotros, de hecho ha elegido el menú sin contar con nadie. Hemos llegado nosotros y nos ha dicho que para comer hay arroz con carne y de segundo albóndigas con patatas.

El enterao y su fiel escudero se están clavando bastante en esta historia, van a su bola y no cuentan con nosotros ni con nadie, debe ser que ellos llevan su propio rollo y no quieren a nadie que le haga sombra. Van todo el tiempo de flower power con todo el mundo pero la verdad es que pasan de la gente si no les bailan como ellos quieren. Hasta ahora no había querido decir mucho más salvo el tema de la broma pero creo que ya está bien: son unos imbéciles y estamos hasta el culo de ellos, los otros dos van un poco a remolque y no se ven mala gente, pero el enterao y su fiel escudero son gili…. (lo pongo así para que mi hija no me diga que pongo muchos tacos y no pongo gilipollas).

Ahora estamos en el bar, yo escribo y tomamos una cerveza (apunta); bueno apunta otra que vamos a pedir ahora mismo. Huele que alimenta porque han llegado el matrimonio francés con su hijo y han pedido un plato combinado: esto pinta bien esta tarde. Como tendremos tiempo, y además no podemos publicar porque no hay acceso a internet esperaremos simplemente con la cervecita delante, a que se seque la ropa para luego ir a dar una vuelta por el pueblo (no más de 10 minutos).

Resumen: 20,5 a 5,7 en 3:33 y estamos a una altura de 424.

Cruzando el Tajo bajo la lluvia


Hoy nos ha pillado la lluvia, no han sido más que unos diez minutos y nos hemos escapado por los pelos, pero la verdad es que nos hemos calado, sobre todo a Joseba que se ha empeñado en no ponerse la capa, es lo que tiene la gente de Bilbao centro. Cuando han empezado a caer las primeras gotas y he visto lo que venía por detrás sobre el pantano le he dicho que paráramos para cubrirnos pero él ha considerado que no era necesario porque no iba a llover mucho y además estábamos cerca: la conclusión es evidente: el llevaba la ropa colgada en la mochila y se ha mojado toda. Yo, por supuesto, cuando he visto lo que venía he parado y me he puesto el chubasquero. Cada uno con lo que se merece.

El tenderete de ropa de Joseba

El tenderete de ropa de Joseba

Pero he comenzado por el final, retomemos nuestro relato justo en el punto en que lo dejamos ayer: os recuerdo que estábamos a punto de resarcirnos de nuestras penurias pasadas con una comida de las de verdad, un menú en un restaurante y además con la entrada de los callos de la tapa de la cerveza.

Nos hemos sentado en la mesa Joseba, Sancho Panza (ya explicaré por qué vuelve a ser el fiel escudero del enterao) y yo. Al poco de estar sentados nos ha llegado el camarero, el padre del señor de la barra, y nos ha ofrecido la carta del menú; paella, sopa extremeña y algo más de primero y ternera primavera o calamares de segundo, había alguna cosa más pero los tres hemos pedido paella y ternera, craso error. Al poco ha llegado un peregrino y le hemos ofrecido sentarse con nosotros: es catalán, de unos 52 años, bastante perdidete por lo que hemos visto, pelo canoso, regordete y bastante majo, quizás un poco pa’allá; también ha pedido lo mismo que nosotros y al poco rato nos ha llegado la ″paella″. Nos ha mosqueado un poco la rapidez con la que ha cuajado el arroz (no más de tres minutos) y el color amarillo intenso. Las apariencias no han engañado, sólo había tardado el tiempo de descongelarlo en microondas y estaba incluso más malo de lo que parecía. Todos comían con ganas después de dos días de dieta estricta, yo he perdido el apetito y apenas he comido medio plato, lo cual ya era un verdadero logro dada la textura del arroz. De segundo ternera, mejor que lo primero pero yo ya había perdido el apetito, Joseba no, se lo ha comido todo sin protestar. Así hemos ido terminando la comida entre charlas y anécdotas, nos ha sorprendido que Sancho Panza estaba nervioso porque no venían sus amigos, ha ido perdiendo la relación con nosotros e incluso se ha levantado de la mesa antes para ir a buscar a su jefe: el enterao. Él se había quedado un rato más en Cáceres con sus amigos y venían todos juntos: Pepe el de pelo blanco, el francés del puy y el enterao. A partir de ese momento Sancho Panza se ha desentendido de nosotros y el cuarteto se ha establecido, sobre todo los tres españoles porque el señor del Puy va un poco a su bola. Por esto he decidido que vuelve a ser fiel escudero y además ahora siempre van en grupo.

Nosotros nos hemos quedado con Federico, que así se llama nuestro peregrino de Barcelona y nos ha invitado a una copa después en el bar, no había orujo de hierbas y yo he preferido un pacharán, pero Federico y Joseba se han colocado un orujo de la casa (lo especifico para que Julio vaya anotando y de ese modo acepto su sugerencia).

Después hemos vuelto al albergue y yo me he puesto a trabajar un rato mientras Joseba iba a descansar: a planchar la oreja.

No ha parado de llover en todo el rato y sobre las siete hemos salido para ver el pueblo y por intentar encontrar algo para cenar dado que la perspectiva de volver al mismo sitio no nos agradaba demasiado.

Albergue de Casar bajo la lluvia

Albergue de Casar bajo la lluvia

Imposible porque no había nada abierto, casi todos los bares que hemos visto están cerrados y los que están abiertos no ofrecen nada de comer. Hemos visto la ermita de Santiago, la iglesia por fuera, y poco más porque el pueblo no tiene nada. Es curioso que siendo un pueblo relativamente grande es una porquería, no tiene casi servicios. Hemos regresado al albergue convencidos de que la cena sería otra vez en el mismo sitio y nos hemos resignado a nuestra suerte.

Al llegar al albergue hemos encontrado Mariano e Isabel (la pareja balear-francesa) que habían comprado una torta de Casar, producto típico del terreno. Nos han ofrecido generosamente probarlo y han abierto la torta siguiendo el manual de instrucciones. Puede parecer absurdo que un queso lleve un manual de instrucciones, y quizás así sea, pero el caso es que lo lleva y da varios consejos: que no se use el microondas para calentarlo ya que se puede derretir la corteza, que se abra por arriba y sólo la parte del queso que se va a consumir para que no se reseque el resto, y que se consuma a temperatura ambiente de unos 21 grados. Cuando estás en el camino tienes tiempo de todas estas tonterías, como leerte las instrucciones de una torta del casar. Ellos han ofrecido probarla a todos los peregrinos que han ido llegando.

Para completar la fauna del albergue nos ha llegado otro guarro: este es francés y tenemos la suerte de que va haciendo el camino al revés; nada más llegar le hemos visto el tema y ya le he dicho a Joseba que no se iba a duchar, el tipo no paraba de hablar con todo el mundo pero de ducha nada, ha explicado que va haciendo el camino hasta Sevilla y que encuentra dificultades para las señales ya que tiene que ir mirando al revés, yo le propondría que vaya de espaldas a ver si tiene suerte y se cae en un charco para lavarse. El olor corporal no es tan intenso como el del guarro alemán pero su aspecto espeso no le va a la zaga, pantalón corto y color moreno mezcla de melanina y mierda. Además se ha juntado con un canadiense que lleva un chubasquero de camuflaje y que tampoco se ha duchado, luego me contó Joseba que a la hora de dormir había pensado ir a ducharse pero que al final nada de nada.

Yo he charlado un poquito con el señor del Puy que es bastante simpático y que se ve un tipo sensato, va caminando con Pepe el de las canas y da la sensación de que le ayuda mucho por el hecho de que no sabe casi castellano.

Una prueba más de que el equipo del enterao van a su bola es que han preparado una tortilla de patatas para ellos solos, no han dicho nada a nadie y se han montado la fiesta ellos por su cuenta. Creo que es algo de muy mala educación el, al menos, no ofrecer participar a los demás.

No mucho más, nos hemos ido a cenar y allí hemos encontrado a Federico, ya había empezado el partido del Villareal y le habían metido el primer gol. Hemos tomado una cerveza (lleva la cuenta Julio) con una tapita de chorizo picante y hemos entrado a cenar. No teníamos mucha hambre y hemos pedido una sopita extremeña nosotros y Joseba un bocata de jamón del terreno. Yo había pedido también calamares pero cuando hemos visto la sopa hemos decidido prescindir. La sopa sí estaba recién hecha y además buenísima, huevo cuajado y pan con un caldito de sopa de ajo. Para mí estaba de vicio y hemos dicho a la señora que no nos preparara el segundo (botellita de vino también Julio).

Yo he gastado varias bromas a Joseba sobre el tema independentista que creemos que Federico no ha entendido (sobre todo cuando he comenzado a contar los logros del generalísimo) y poco más, fin de fiesta en el albergue a las 10 menos cinco. Tiempo de preparar un poco todo para ir a dormir. Yo me he quedado despierto un rato porque tenía acceso a internet en la cama y he visto los resultados de fútbol y he leído la prensa. Sobre las 11 he cerrado todo y a dormir.

Hemos dormido estupendamente, a pesar de las perspectivas que había y sobre las seis me he despertado porque estaba lloviendo bastante. El equipo A (Pepe el de las canas, el enterao, Sancho Panza y el francés del Puy han decidido prepararlo todo e ir a desayunar a algún lugar secreto que ellos conocían que abría pronto pero que no nos han comunicado, han dejado las mochilas para recogerlas luego y el enterao ha decidido encender la luz, a pesar de que la Isabel y Mariano seguían durmiendo. ¡Eso es educación!, pero ya sabemos que el enterao es así, sus conocimientos en todos los campos le permiten incluso decidir cuándo tenemos que levantarnos los demás. (luego hemos descubierto que han ido a una churrería).

Nosotros nos hemos arreglado más o menos rápido y hemos salido a tomar un café a un bar que había enfrente, parecía que dejaba de llover y que quizás nos íbamos a salvar. Hemos tomado un café con leche (Joseba con dos magdalenas del pleistoceno) y nos hemos puesto en marcha bien abrigados con todo lo que podíamos y preparados para la lluvia.

Vista del camino

Vista del camino

Sorprendentemente poco a poco ha ido abriendo, incluso ha habido un rato en que ha salido el sol. Hemos ido paralelos a la antigua calzada romana en muchos tramos por un paisaje que iba cambiando por zonas de roca caliza cada vez más despobladas de vegetación y típicas de ganado vacuno y de ovejas (algunas del tamaño de un burro). Hemos cruzado varias fincas y en una de ellas nos ha dado un susto de muerte un pedazo de perro del tamaño de un elefante que nos ha salido al paso. En realidad se trataba de un cachorro y sólo quería jugar con nosotros pero su apariencia bien podría haber sido la de un come-peregrinos. Se ha limitado a ofrecer sus juegos a Joseba y a lamerle el pantalón que llevaba colgado de la mochila, que le ha llenado de babas caninas para deleite de mi querido compañero.

Ejemplar de perro come-peregrinos

Ejemplar de perro come-peregrinos

Tras pasar la verja lo hemos dejado atrás y ya nada nuevo hasta la llegada al pantano. Poco a poco se ha ido poniendo oscuro hasta llegar a llover.

Vista al pantano de Alcántara

Vista al pantano de Alcántara

Cruzando el Tajo bajo la lluvia

Cruzando el Tajo bajo la lluvia

Ahora nos encontramos en el albergue, hemos dado la ropa a lavar por cinco euros nada más, nos hemos dado una ducha calentita y ya llevamos dos cervezas por cabeza (apunta que son latas). Escribo esta entrada mientras acaban de llegar el equipo A al completo, primero el fiel escudero. También está por aquí un tipo nuevo alemán y alguno más que llega.

La mesa la está preparando el tío que lleva el albergue, parece que es holandés, simpático y buena gente, lo hace él solo todo. Yo tengo hambre pero no sabemos que nos puede deparar el menú del día. Tampoco tenemos otra alternativa, o eso o el pantano, aquí no hay nadie más. El equipo A se ha instalado en las colchonetas porque son gratis, el enterao parece que también es algo miserable porque han buscado colocarse en un rinconcito para compartir suelo y no ha querido poner una lavadora para los cuatro ya que suponía más de un euro por cabeza (1,25). Ahora lo veo nuevamente hablando idiomas (fuerte, tres veces y despacito, como os conté). La fauna continúa y nosotros esperando para saber si diluviará esta tarde o podremos secar la ropa, os recuerdo que lo tenemos todo en la lavadora, incluso yo he metido la bolsa de tela de la ropa, como he recordado varias veces a Joseba. Está muy quejoso Joseba porque dice que le pongo en el blog como un borracho y comilón ya que sólo cuento lo que él se bebe. Por supuesto que es así, el que escribe soy yo y no voy a ponerme de borracho teniéndolo a él. Como bien me conocéis todos yo no bebo casi nada y cuando lo hago es presionado por las circunstancias y por no dejarle solo, que beber solo es de borrachos y yo no quiero que nadie piense mal de mi querido compañero.

Creo Paco y Anabel que habéis hecho un cálculo equivocado, pensad que la falta de comida hace que tengamos que completar nuestra dieta con las calorías que aportan los varios alcoholes. De todos modos pensad que todo lo que escribo es pura ficción, al menos por mi parte. Joséba sí que se los bebe pero yo estoy todo el rato escribiendo.

Resumen de la etapa: 21,9 a 5,9 de media en 3:44 y con una altura de 256 metros.

No consigo tener acceso a internet y no puedo, por tanto publicar hoy la entrada; la tengo preparada y la publicaré mañana por lo que ahora, ya que no hay nada que hacer por aquí voy a continuar escribiendo ya que siguen pasando cosas.

El albergue en el que estamos es un poco especial, a estas alturas del camino decir eso tampoco es decir gran cosa ya que todo esto es especial. El local lo lleva un tipo que parece ser holandés, tiene varias habitaciones dobles y triples con baño que son sencillitas pero no están mal y luego ofrece unas colchonetas para todo el que quiera que son gratis, aunque no tienen derecho a ducha. Lo curioso es que haya gente que prefiere las colchonetas para ahorrarse unos euros aún a costa de perder la ducha ¡que hay que ser miserable!

Vista del albergue antes de cenar

Vista del albergue antes de cenar

El equipo A ha reservado las colchonetas por teléfono para que nadie se las quitara y así les saldría más barato. Nosotros estamos en una estupenda habitación en colores malva que se llama Marraquech.

A la hora de la comida nos hemos juntado el equipo A, nosotros, cuatro alemanes que estaban ya por aquí, una chica alemana que hemos estado viendo en los últimos días pero que no sabemos nada de ella y poco más.

También la comida ha sido algo digno de mención. El menú único consistía en una sopa de pollo, en realidad un poco de agua caliente con un trocito de pollo y dos o tres verduras flotando sobre el caldo que iba aderezado con orégano, además de algún que otro fideo. De segundo una especie de puré mezclado con apio y alguna otra verdura indefinible e inidentificable. De postre un yogurt de fresas y buenas tardes.

Hemos tomado un café y un par de orujos (más que nada por hacer tiempo, (Julio cuenta) el resto del tiempo viendo que cada media hora más o menos cae un diluvio y vuelve a los dos minutos a salir el sol. El equipo A se ha puesto a dormir la siesta y los ronquidos llegaban a todas partes. Justo antes de la primera lluvia hemos recogido toda la ropa que ya tenemos lavada de lavadora y seca, al menos eso sí ha salido bien.

Las perspectivas para la cena no son mucho mejores pero hemos de tener en cuenta que estamos en un lugar completamente aislado del resto del mundo y a gran distancia de cualquier intento de chuletón. Lo que hay es esto y sólo es cuestión de esperar un par de horas para la cena y encomendarnos a Santiago para que tenga una mínima consistencia. Por lo demás todo perfecto, seguimos animados, a pesar del agua que esperamos que nos caiga mañana, a pesar del equipo A, a pesar de la dieta estricta… Las cosas del camino.

Lluvia…


Cena peregrina

Cena peregrina

 El resto de la tarde ha pasado simplemente esperando la hora de la cena. Al final ha llegado Joseba confirmando que el hogar del pensionista nos proponía menú del peregrino. No es que a estas alturas esperáramos gran cosa, pero la perspectiva del ensalada de verduras, jamón cocido y pera verde bajo la intensa lluvia de la tarde no era algo que nos animara especialmente.

He cosido la primera ampolla a Joseba, las de tipo María del Mar: en la punta del dedo pequeño: una cabronada por lo que jode pero tampoco gran cosa. He usado toda mi parafernalia prevista: guantes, tijeras, hilo, agujas de las gordas, betadine en pasta… un número: el enterao me miraba con cara de miedo temiendo tener que ponerse alguna vez en mis expertas manos cose-ampollas.

Todo el mundo se ha marchado y yo he aprovechado un rato para trabajar y poner las cosas al día. He conseguido estar conectado al wifi del ayuntamiento todo el tiempo, así que me ha salido gratis. Sobre las siete y algo ha llegado el mallorquín para decirme que estaba confirmado lo de la cena y para ir a ducharse. Yo he terminado todo y me he largado para tomar una cervecita con la peña antes de cenar. Habíamos quedado en el bar de la plaza en el que habíamos comprado las cervezas pero al llegar no había nadie; la alternativa era clara: el bar del pensionista.

Allí estaba Joseba charlando y tomando una cerveza (ya llevaba dos completas) con la chica francesa pareja del mallorquín. Os recuerdo que esta simpática pareja fue aquella que nos quitó la habitación de matrimonio en Villafranca, son las cosas del camino y por eso nunca debes tirar la mierda hacia arriba porque al final te puede caer encima (frase que constantemente me recuerda mi querido Joseba). El caso es que aquí estamos charlando con ellos, nos preguntan por los caminos, son amables, atentos e incluso interesantes.

En una mesa enfrente se encuentran el trío de la portuguesa con los dos gordos, charlan animadamente en su mundo sin mucha relación con nadie. Poco después se ha marchado Isabel y nos hemos quedado nosotros tomando otro par de cervezas hasta que se han hecho las ocho, cita con la comida por fin, os recuerdo que Joseba ya llevaba 4 y los efluvios etílicos se hacían evidentes al hacer la cuenta ya que se ha empeñado en contar sólo tres a la hora de pagar: nuestra mesonera le ha hecho recordar, muy en su papel, el error de su cuenta.

Y por fin la cena: en la mesa nos juntamos: el enterao y su fiel escudero Sancho Panza, el trío de la portuguesa y los gordos, la pareja balear-francesa y nosotros.

 

Ponerle peros a la comida sería muy fácil pero todos entenderéis que a estas alturas del hambre no tenía mucho sentido: cualquier cosa caliente nos hubiera parecido gloria, cuanto más algo mínimamente decente: sopa de picadillo (fideos tamaño familiar absorbiendo todo el caldo) y calamares a la romana con ensalada de tomate, de postre fruta.

La conversación ha versado sobre los diferentes caminos que hemos hecho todos: ha sido curioso que el enterao no ha dicho nada, creemos que su experiencia en el camino es poca y que ha decidido no hablar mucho por si mete la pata. El que sí ha hablado es su fiel escudero que nos ha contado sus experiencias y algo de su vida. Hemos estado hablando a la pareja balear-francesa sobre el camino del norte y se han convencido de que es la ruta próxima que deben hacer. No hemos hablado casi nada con el trío salvo para informarnos de que acaban casi ya ella y ellos en Salamanca.

Una pequeña nota para nuestra apuesta mesonera: la limpieza estaba en el límite, quizás un poco por debajo, entrada en carnes, y también salida; con la simpatía de un avestruz (es una imagen que se me acaba de ocurrir para decir que tenía menos salero que la comida de uno con la tensión alta), en definitiva: escanciadora de licores y mesonera digna del propio Cervantes.

Al terminar la cena ha comenzado el partido y nos hemos quedado algunos para verlo, al final sólo Joseba y yo, la mesonera nos ha puesto dos buenos lingotazos de orujo de hierbas con hielo (luego otros dos) y una buena ración de pipas con sal (quizás las que a ella le faltaba según comentario más arriba).

Final del partido 1-1, pago (9 la cena, 2 cada orujo, pipas gratis al menos). Al subir todos estaban durmiendo, en la sala estábamos enterao y escudero, balear-francesa y nosotros y en la sala de arriba el trío. No teníamos nada preparado pero ha sido rápido y en 5 minutos durmiendo.

La noche ha sido horrible: la colchoneta demasiado fina, un frío terrible y los ronquidos intermitentes del enterao. Por lo demás sólo esperar a que se hicieran las 7 menos cuarto y que salieran por delante enterao y Sancho Panza, aunque no más de 10 minutos.

Hemos salido directos al restaurante Tuareg (el que ayer nos dejó tirados sin darnos comida, ahorraré los insultos) y allí desayuno rápido. Nos hemos juntado con la pareja y poco después han llegado la otra pareja, ya no tengo más ganas de especificar.,

Camino agradable y fácil hasta Cáceres, al llegar hemos pasado delante de un IES y hemos hecho algunos comentarios sobre la ″pena″ que nos daba. En la plaza mayor desayuno de café con churros y charla con algunos peregrinos de los que hemos visto en todos estos días y que se habían adelantado ayer.

Plaza mayor en Cáceres

Plaza mayor en Cáceres

Joseba ha ido a buscar un Santander mientras yo he leído el periódico (dice que ha tenido que llegar a Santiago) y poco después nos hemos puesto de nuevo en marcha cruzando la plaza.

Plaza mayor 2

Plaza mayor 2

El camino de salida va por la carretera durante algunos quilómetros y luego se separa un poquito por una pista de tierra bastante más agradable. En este último trozo he recibido una llamada (nada que comentar salvo que estaba prevista y que sólo me ha puesto de mala leche unos diez minutos, o quizás algo más).

04-calavera

A unos dos quilómetros de Casar se ha puesto a chispear, hemos acelerado el paso porque se nos iba a liar: para variar la suerte nos ha permitido que empezara a llover justo en la puerta del albergue, allí hemos visto a José Luis (a partir de ahora pierde el apelativo de Sancho Panza porque se ha hecho nuestro compañero de viaje) y él llevaba la llave para entrar.

Albergue sencillo pero agradable, con servicios básicos. Nos hemos instalado, duchado y lavado la ropa mientras fuera descargaba fuerte. Joseba se ha empeñado en usar la secadora por aquello de su deseo de estar contacto con la tecnología punta ya que la ropa ha salido casi tan mojada como entró solo que 30 minutos más tarde, es decir, tender la ropa junto a la mía, recoger todo un poco y venirnos al bar de enfrente a tomar una cerveza (ya van dos con su tapa de callos y su buñuelo) mientras escribo esto. Ahora comer, descansar y, si deja de llover, ver un poquito el pueblo, si tengo algo que contar escribiré otra entrada esta tarde, si no pasa nada, pues a fastidiarse hasta mañana que estamos alucinados con la cantidad de gente que nos seguís en esta aventura lectora con gran envidia mientras nosotros nos lo pasamos de miedo sin trabajar (aunque no comamos, nos duelan los pies y tengamos que aguantar a marranos y demás fauna). Son las cosas del camino…

Resumen: 21,8 a 5,9 en 3:40 m altura 390 metros

Poco a poco han ido llegando todos o casi todos: la pareja balear-francesa se han animado y están aquí, el enterao ha llegado con el francés-alemán y el de pelo blanco, hay un par de alemanas y un matrimonio nuevo. También ha comido con nosotros un señor catalán muy majo, banquero que se ha sentado a comer el menú del bar  (por cierto muy flojito) y luego nos ha invitado a un orujo. La tarde promete una velada peregrina porque además ha dejado de llover. Yo estoy terminando esto, trabajando un poco y escuchando música, esto es una maravilla, y encima no llueve, mañana veremos.

Sigue la mala suerte


 Aunque publiqué un segundo comentario antes de ir a dormir todavía la noche nos depararía una última experiencia digna de esta delirante historia. Poco antes de las 10 todo el mundo se iba acomodando para dormir, nosotros estábamos ya en la cama metidos en nuestro saco cuando vimos que nuestro querido alemán guarro se disponía a prepararse para la cama; seguíamos agradecidos de estar lo suficientemente lejos como para no tener que olerlo porque estaba justo enfrente nuestro al otro lado de la sala. Tanto a Joseba como a mí nos comía la curiosidad por saber en qué condiciones se iba a acostar, si los calzoncillos que usaba estaban a la altura del resto de la mierda que se percibía por el resto del cuerpo… lo dejo todo a vuestra imaginación. Estábamos en ese tipo de elucubraciones cuando la realidad nos deparó algo mucho más increíble: el tipo no sólo no se quitó los pantalones para dormir sino que tranquilamente preparó la manta, se puso el impermeable que llevaba y se tumbó en la cama para taparse con la manta: nosotros no salíamos del asombro. El susodicho chubasquero era una prenda llena de churretes y manchas por todas partes que ya había lucido a lo largo de la tarde. No podemos llegar a entender el motivo de tan extraño comportamiento pero sí explica el olor corporal y lo demás. Debemos tener en cuenta que quizás no pueda quitarse el pantalón por sus propios medios y deba usar una espátula.

Sin nada más digno de contar fuimos cayendo en brazos de Morfeo. La noche ha sido tranquila y, pese a lo que esperábamos con respecto a roncadores y demás fauna con alto grado de alcohol, hemos conseguido descansar bastante bien. Yo me desperté a las dos de la mañana y he dormido de modo intermitente a partir de ese momento, pero Joseba asegura que es el día que mejor ha dormido.

Sobre las siete menos algo la gente ha comenzado a moverse y hoy todos lo hacíamos al mismo tiempo por la imposición del convento de no abrir las puertas hasta las 7:30.

Nada más abrir hemos ido a desayunar al bar de enfrente, que por fin estaba abierto, y nos hemos calzado un desayuno en condiciones.

La mañana ha comenzado fresca y nublada: hacía algo de frío y nos han caído unas gotitas que nos han hecho pensar en lo peor, pero no ha pasado de eso. Hemos ido avanzando entre dehesas y aves de todo tipo por un paisaje muy bello y pisando la auténtica calzada romana.

Aldea del Cano

Aldea del Cano

Hemos visto varios puentes romanos y varios miliarios auténticos de la calzada.

Miliario en la calzada romana

Miliario en la calzada romana

Hemos ido adelantando a todos los peregrinos, al enterao y Sancho Panza, su fiel escudero; a las tres chicas alemanas, al alemán marrano, a Giulio, a un señor francés, a otro alemán, a las dos señoras mayores alemanas…

Puente romano en el camino

Puente romano en el camino

Otro puente en el camino

Otro puente en el camino

Además ha salido el sol y la jornada ya ha ido perfecta. A unos dos quilómetros de Valdesálor se ve el pueblo, nos ha dado muy mala espina por lo pequeño que es. Se pasa un puente bastante largo sobre el río Sálor y el último tramo transcurre sobre la calzada auténtica otra vez.

Puente sobre el Sálor

Puente sobre el Sálor

El pueblo es muy pequeño y sabíamos que el albergue es una sala del ayuntamiento. Hemos subido a las oficinas del ayuntamiento y nos han instalado en la Sala de Juntas (así como suena): tienen cuatro colchonetas para peregrinos, apartan las sillas y la mesa y allí está todo, banderas incluidas.

Sala de juntas del ayuntamiento

Sala de juntas del ayuntamiento

Nos han dicho que en el pueblo hay un restaurante a unos trescientos metros junto a la carretera, en la gasolinera y que dan menú con buena relación calidad precio. Nos hemos dado una buena ducha caliente y hemos lavado la ropa para que se secara rapidito. Después de la ducha he aprovechado para hacer a Joseba una foto ante la bandera de España, que hace mucho ya que juró bandera y él no tiene tan cerca este objeto en su vida cotidiana en el País Vasco. Antes de terminar han llegado, primero Sancho Panza y después el enterao. Les hemos informado y hemos intentado confraternizar con ellos.

Una vez resuelto todo nos hemos ido alegres hacia el restaurante (a unos 300 metros) convencidos de que nuestra suerte había cambiado y que lo de ayer era sólo un sueño pasado. Pero…

Al llegar al restaurante había un cartel: cerrado el día 14 de abril, disculpen las molestias.

Así, en esas estamos, vuelta a empezar con la pesadilla.

Hemos regresado al pueblo por si los dos bares podían atendernos y ofrecernos algo: el hogar del jubilado estaba cerrado y sin posibilidad alguna, el otro sólo tiene bebidas y no ofrece nada. Nos hemos encontrado a un chico que nos ha dicho que la única posibilidad estaba en ir a la tienda del pueblo y comprar algo, pero que nos diéramos prisa porque cerraba a las dos (faltaban unos 10 minutos). El resto es imaginable: comida en la plaza del pueblo, tres lonchas de jamón de york, un bote de verduras variadas, una loncha de queso, un tomate y una pera (nos ha engañado la de la tienda y estaba verde).

Lo bueno de todo esto es que nuestra economía se recupera rápido y la media de gastos está bajando mucho. También lo agradece nuestra dieta que hace que mantengamos muy bien la línea. Por lo demás estamos hasta los mismísimos… y queremos un plato de comida caliente. Además nos espera la cena con las mismas perspectivas.

Comida improvisada

Comida improvisada

Hemos comido, hemos recogido todo y hemos pensado: al menos nos queda el bar del pueblo para pasar la tarde ante un orujito tras otros: nuevo error ya que nos hemos pedido el primero y nos han dicho que cerraban por la tarde hasta la hora del partido.

Alguien puede pensar que podría ser peor: pues sí: además nada más llegar al Ayuntamiento ha comenzado un tormentazo y a diluviar…. se nos ha mojado la ropa y nos hemos puesto calados al intentar recogerla.

En resumen: estamos en la sala de juntas del ayuntamiento en cuatro colchonetas: Joseba y yo, el enterao y Sancho Panza (su fiel escudero al que ha adoptado para siempre) han llegado la pareja del mallorquín y la francesa, vienen destrozados de la etapa.

Yo he conseguido acceso a internet del ayuntamiento sin protección así que he aprovechado para escribir, leer el correo y hacer videoconferencia con Mar. Algo es algo.

Albergue en la sala de juntas

Albergue en la sala de juntas

Poco después han llegado los dos gordos con la portuguesa y se han puesto a charlar con todos. Creo que les van a instalar en algún sitio por aquí. Yo termino la entrada y me dispongo a trabajar un rato y pasar la tarde haciendo tiempo hasta la hora del partido. El enterao no parece tener mucho interés en hablar con nosotros a pesar de nuestros intentos y los demás se van marchando a hacer sus cosas. La tarde está muy oscura pero, al menos, hemos visto pasar de largo al alemán marrano por lo que nos garantizamos que no tendremos que aguantarlo por aquí: ¿os lo imagináis en unos veinte o treinta metros cuadrados y sin ducharse?

Austeridad peregrina 2


Lo primero de todo felicidades Tere, que se me había olvidado en la entrada anterior.

Como lo prometido es deuda aquí os publico la segunda parte del comentario. Efectivamente al fin hemos cenado. Son las nueve y nuestro estómago se reconforta con la opípara cena a la que hemos tenido el placer de dar cuenta gracias a la generosidad de los esclavos de María.

Pero vayamos por partes: estaba yo esta tarde escribiendo la entrada cuando un olor insoportable impregnaba todo el ambiente, era un olor nauseabundo que yo he pensado que provenía de la caja de comida que estaba delante del ordenador. La verdad es que estaba tan metido en el comentario que no he pensado mucho al respecto, salvo por el hecho de que ya casi no se podía respirar. Le he comentado a Joseba, que estaba enfrente en la cama por medio de gestos, pero no me ha contestado. Cuando he terminado la entrada lo he llamado para que la leyera y entonces me dice: ¿cómo puedes soportar este olor?, el tipo de detrás huele que no se puede aguantar: efectivamente, un alemán que estaba tumbado en la cama desprende un olor corporal terrible, toda la sala apesta. Yo no había dado cuenta del origen hasta ese momento porque lo tenía a la espalda pero el olor era insoportable.

Hemos salido a dar una vuelta y el pueblo está desierto: todo el mundo se encuentra en la fiesta y parece un pueblo fantasma. En un bar cerrado hemos encontrado una máquina de la que hemos sacado una coca-cola para cada uno y una bolsa de pipas. A las siete de la tarde el hambre era ya enorme. Nos hemos sentado en un banco junto a la carretera y hemos comido las pipas y bebido la cola. Al poco rato han pasado dos en silla de ruedas, una a motor y otra no, procedentes del convento y gritando a los abuelos que estaban detrás que ellos podía ir sin problemas al convento por la carretera, que no eran tan tontos como los viejos. En realidad son disminuidos psíquicos y se estaban paseando por medio de la carretera por la que no paraban de pasar coches, pero no deja de ser increíble que estaban convencidos de que los viejos que les aconsejaban eran tontos de remate ¡el mundo al revés!

Al volver al albergue estaban todos los residentes en la calle: uno nos ha pedido un cigarro y ha empezado a darnos besos, otros cantaban… la escena era tremendamente dura por el nivel de deficiencia de los que estaban por aquí.

A las 8 menos cinco nos hemos juntado todos en la puerta para ir a cenar, nosotros hemos intentado evitar sentarnos junto al viejo alemán apestoso y además nuestra intención era evitar también al enterao. No os voy a hablar mucho de él porque estamos convencidos de que nos va a dar muchas más oportunidades de describirlo en los próximos días, sólo daremos algunas pinceladas: es el típico peregrino experto que va dando consejos a todo el mundo sobre lo que tiene que hacer, al tiempo que explica sus propias experiencias sobre sus múltiples caminos y organiza a todos según sus principios integristas: conoce las etapas palmo a palmo, los pueblos, los bares, las personas, las costumbres y todo eso sin haber hecho antes el camino porque es muy leído. Este tiene la particularidad de no saber idiomas, pero eso no es un problema: ha llegado al convencimiento de que un alemán puede entenderle si le repite la frase tres veces y lo hace muy despacio y dando voces: de ese modo nosotros oímos la misma historia tres veces cada vez que encuentra un nuevo peregrino al que aconsejar que mañana no vaya a Cáceres y se quede en Valdesálor (por cierto nosotros nos vamos a quedar allí y seguro que coincidimos). Lo dicho a la hora de la cena nuestra intención era evitar a ambos personajes y lo hemos conseguido: hemos podido disfrutar de los manjares con tranquilidad. Por fin la cena en platos de duralex blancos y jarras de agua. Primer plato una sopa de fideos (prometo no comentar nada sobre ella porque a esas alturas hubiéramos comido cualquier cosa y esto estaba hasta aceptable. De segundo ensalada y una especie de hamburguesa con tomate, al menos regada con un vasito de vino tinto. Postre una naranja tamaño mandarina.

Cena peregrina

Cena peregrina

Yo no puedo decir nada porque cenar hemos cenado, entre nosotros: sigo teniendo hambre, pero al menos podré aguantar hasta mañana y Joseba me anima diciendo ¡y lo que vamos a ahorrar hoy!

Hemos estado un ratito en la calle con la pareja que nos quitó la cama de matrimonio en Villafranca y hemos estado hasta simpáticos con ellos, ella es francesa afincada en España y él de Mallorca, según dice Joseba. Seguro que en los próximos días tendremos más relación con ellos.

Del resto de gente que está por aquí os nombro a los dos gordos que van con la portuguesa, el enterao, Giulio, las dos señoras mayores alemanas… y un montón de gente, casi todos tedescos, que vemos hoy por primera vez.

En este momento se han subido todos aquí y mientras yo escribo están haciendo un botellón: han aparecido varias botellas de vino no sabemos de dónde y todos charlan animadamente en inglés, francés, alemán, italiano, e incluso hay alguien que habla español: menuda nochecita de ronquidos nos espera. Voy a publicar e intentar dormir algo. Besos y buenas noches.

Austeridad peregrina


La jornada de ayer acabó bien, a pesar del partido de fútbol. Terminó con la victoria blanca y todos los forofos dieron por bien empleado su tiempo y no tuvieron la necesidad de emprenderla con estos dos sencillos peregrinos. Después de pagar y recoger toda nuestra oficina ambulante, incluido el móvil de Joseba, salimos en dirección hacia el acueducto de los milagros ya que la luz de la tarde parecía espectacular: no nos defraudó.

Acueducto de los milagros al atardecer

Acueducto de los milagros al atardecer

Después continuamos nuestra visita con la iglesia de Sta Eulalia (templo de Marte), foro y Templo de Diana, que lo están restaurando y está todo en obras:
Vista del templo de Diana

Vista del templo de Diana

Hemos acabado tomando una cerveza negra de abadía en la cervecería Bremen (esa que tanto me gusta y a la que siempre voy en la calle John Lenon) y allí hemos estado planificando las etapas próximas porque tenemos algunos problemas para cuadrarlas: son muy largas y tenemos pocos pueblos en medio; además de todo esto no parece que vayamos a encontrar grandes cosas en los lugares a los que vayamos (prueba de ello es nuestra etapa de hoy). Hemos decidido saltarnos Cáceres sin detenernos porque nos quedaría una etapa de sólo 12 km y luego nos descuadraría mucho las siguientes teniendo que hacer una quilometrada.
Al final lo hemos organizado todo más o menos y nos hemos ido a tomar algo al Via Flavia junto a la plaza. Yo no tenía muchas ganas de nada y he pedido un mixto y Joseba se ha tomado una hamburguesa. Después de todo esto nos hemos ido hacia el albergue a preparar las cosas y dormir: la gente ya estaba casi preparada salvo un grupo de españoles que han estado dando la vara un buen rato hasta mucho después. Son tres señores bastante gordos y mayores junto con una señora portuguesa. Parece que se han ido encontrando en el camino y que tienen muchas ganas de dar el follón. Les acompaña el espeso hospitalero Juan.
Yo me he dormido pronto y creo que Joseba también.
Me he despertado sobre las 3 y ya he dormido de forma intermitente porque la gente no paraba de moverse y levantarse, los gordos han estado roncando toda la noche y hemos hecho todo lo posible por aguantar. Para colmo a las 5 han comenzado a levantarse todos formando todo el ruido del mundo, imposible seguir durmiendo, lo mejor era levantarse, prepararlo todo y salir de aquel antro cuanto antes.
A las 7 y algo ya estábamos fuera y nos hemos dirigido hacia un bar que nos había dicho el hospitalero Juan que estaba abierto a partir de las 6. Allí hemos encontrado a Giulio (el italiano del otro día con el que hicimos parte de la etapa) junto con las catalanas de hace unos días que ya hemos descrito con detalle. Giulio nos ha contado que el día en que nos separamos él consiguió finalmente encontrar la llave en Calzadilla de los barros para ir al albergue; después de muchas peripecias las tenía una señora, se fue allí, a unos dos quilómetros del pueblo. Nos ha contado que además, durante la noche, un grupo de chicos del pueblo se instaló allí para poner música a tope y fiestorro. Al final no pudo dormir. Luego no hemos coincidido en ningún lugar. Ha hecho amistada con las chicas catalanas y las iba a acompañar al tren porque ellas acababan hoy el camino y se marchaban a trabajar, yo les he dicho que eso está muy bien porque en este país debe haber gente trabajando mientras otros como nosotros hacemos el vago en cosas como el camino.
Hemos salido tras tomar un café y media tostada (ojalá hubiera sido una entera) y ya estaba amaneciendo.
Acueducto al amanecer

Acueducto al amanecer

La salida de Mérida es bastante fea: está todo en obras y han construido mucho por esa zona, pero cuando ya sales por fin tomas una carreterita hasta el embalse de Proserpina, la pena es que había mucho tráfico. Hemos llegado a Proserpina rápido y hemos adelantado justo allí a los dos gordos con la portuguesa mientras hacían fotos a la presa romana.
El camino que sigue es una maravilla: se va por una carretera muy pequeña y sin tráfico, casi una pista asfaltada. La temperatura ha ido subiendo bastante con respecto a los últimos días y pronto nos hemos tenido que quitar el chubasquero. Después de un buen rato de pista comienza un camino muy agradable que se mete por distintas fincas privadas con portones justo hasta llegar a Aljucén. Allí hemos alcanzado a las dos peregrinas alemanas que habían dormido junto a nosotros esta noche pasada (son bastante mayores) y nos hemos tomado un café (si hubiéramos sabido lo que nos esperaba hubiéramos comido algo).
El resto de la etapa eran 20 km por el parque natural de Cornalvo y Sierra Bermeja, con una maravillosa dehesa entre jaras y lavanda. Hemos visto varias piaras de cerdos sueltos por las fincas: un paraíso. El camino coincide en muchos lugares con la antigua calzada romana y es fácil descubrir su trazado antiguo.
Piara de cerdos por el camino

Piara de cerdos por el camino

Los últimos quilómetros son el ligera subida y se han hecho algo duros, estábamos cansados y con ganas de acabar hasta que al fin hemos visto el pueblo; Alcuéscar no parece gran cosa y el albergue está a la entrada del pueblo. Es un convento de frailes que tienen atención a pobres y otras muchas cosas más.
En este momento nuestra suerte ha vuelto a cambiar radicalmente: nos recibe el hospitalero voluntario y nos informa de varias cosas al mismo tiempo:
– Hoy es fiesta en el pueblo y la gente está en el campo (ya habíamos oído ruido de cacharros por donde hemos venido como de gente en romería o algo así).
– Todos los comercios, bares, restaurantes y demás están cerrados por todo el día:»todos».
– El albergue tiene un horario de cierre al mediodía y permaneceremos encerrados hasta las 16 horas.
– Está casi lleno aunque nosotros somos los primeros en llegar de Mérida.
– Como en estos días de semana santa los monjes han recibido a cientos de personas no les queda comida ni tienen espacio para alojara peregrinos abajo en las habitaciones por lo que han habilitado el gallinero para nosotros.
– Como gracia especial nos darán algo de comer al mediodía y harán una cena en común sencilla a las ocho de la tarde.
Vista del albergue

Vista del albergue

Ante este plantel hemos decidido que hoy nos toca día de austeridad y penitencia ante los pecados de gula de ayer. También nos hemos acordado de todas las veces que podríamos haber comido en el camino y hemos decidido no hacerlo para comer bien al llegar.
El resultado es que nos encontramos encerrados hasta las cuatro, sin comida y todos en una sala grande donde la gente no hace otra cosa que dormir y roncar. Sólo hay un enchufe que yo he acaparado para no quedarme sin cargar todas mis cosas.
Al ir a ducharnos hemos descubierto que se había acabado el agua caliente y hemos tenido que ducharnos con agua congelada (creo que viene directamente del polo) algunas partes de mi cuerpo aún no las siento tres horas después.
Joseba me ha dicho que los bocatas estaban dispuestos en la mesa pero que me diera prisa porque se acabarían pronto: comida: dos trozos de pan de molde sin corteza y en medio una loncha de jamón de pavo cocido, de postre una mandarina. Fin.
Con retortijones de barriga hemos esperado a las 4 para bajar a lavar la ropa y hemos vuelto a subir porque no había nada. Yo aprovecho para escribir la entrada de hoy y mientras Joseba está tumbado en la cama esperándome.
Oficina móvil

Oficina móvil

Acaba de llegar Giulio y tras saludarnos se ha ido a duchar (él sí ha encontrado agua caliente ya porque se había calentado el termo), luego me ha pedido que le traduzca unas frases románticas para que las escriba a alguien: (quizás nuestras conocidas catalanas han hecho tilín en el corazón del marchador incansable Giulio).
Todo el mundo está por aquí dando vueltas haciendo tiempo para comer, el hambre se siente por todas partes… ¡qué hambre tengo!
Casi todos son alemanes y no los conocemos, vamos a dar una vuelta por el pueblo para hacer tiempo antes de la cena: tendremos además reunión con los monjes e imagino que acto religioso… las cosas del camino.
Luego contaré la cena que promete ser aventura digna de este blog.
Resumen de la etapa: 36,o km a una media de 5,9 en 6:07 horas y la altura actual es de 463 metros.