Adiós Joseba


Hoy escribo esta entrada un poquito antes porque no hemos tenido que andar mucho: las vueltas que hemos dado por aquí haciendo tiempo hasta la hora del bus. Tengo que leerla un par de veces porque se ha marchado mi corrector de todos estos días. Joseba, te recuerdo que puedes escribir algún comentario si quieres, aunque si no me gusta no pienso publicarlo.

La tarde terminó tranquila y agradable, reposada y hemos tenido tiempo de aprovechar estas horas paseando y contemplando peregrinos, turistas y demás especímenes que por aquí campan a sus anchas. Joseba se ha marchado con un gran dolor de cuello debido a tener que girarlo constantemente ante el paso de cada descomunal viandante de sexo femenino en atuendo primavera con calorcito; yo he rezado mucho en todos estos momentos para que este comportamiento tan alejado de la vida espiritual que Joseba ha iniciado no interfiera en el nuevo camino que emprende. Sí, ahora ya puedo decirlo; a lo largo de este blog os he ido informando puntualmente de los progresos que hemos realizado para volver al redil a esta oveja descarriada, todos habéis podido leer esa transformación mística y sé que habéis disfrutado ante esta espectativa, sé que os emocionabais ante cada paso que nuestro querido amigo iba dando encaminado al mundo místico, cómo se cogía de mi mano rezando junto a nuestro querido sacerdote Blas, como genuflexionaba ante la imagen de esa pequeña ermita en la que vio la luz definitivamente, recordamos sus ojos humedecidos ante las imágenes religiosa, la donación generosa de limosna ante las imágenes de la catedral de Ourense y, finalmente, el éxtasis de la catedral, el abrazo al santo y la confesión de su renovada fe. De lo del nacionalismo no tengo más que hablar: las fotos nos hablan de su cambio y podéis comprobarlo más abajo en esta blog en su foto bajo la bandera de España o entrando al bar ″español″

Tere, me entregaste un bárbaro y te devuelvo un hombre de verdad: culto, educado, humilde y lleno de grandes virtudes. Te lo devuelvo porque yo ya he cumplido mi misión mística….

Es decir, ahí lo tienes, tú te lo pediste y es tuyo, ahora que ya no tienes bichos debajo de la cama creo que volverás a tenerlos encima; pero en el fondo no es mal bicho, además con el tiempo se le toma cariño (qué te voy a contar yo que no sepas).

Esta mañana hemos amanecido a la hora de siempre, que tiene guasa para un día que podemos levantarnos más tarde. Era patético vernos a poco más de las siete de la mañana los dos despiertos en la cama en calzoncillos y viendo por la tele a Epi y Blas hablar sobre cómo se ríen. Después de desperezarnos un poco y oír a las palomas dando el coñazo, hemos salido a desayunar y hemos dado varios paseos por todo el centro que estaba completamente vacío.

En la alameda hemos hecho fotos y yo he pisado una mierda de perro (¡qué suerte!).

Luego una cervecita y regreso al hotel para recoger las cosas Joseba y esperar el bus.

 

 

En todo este blog he escrito muchas cosas, permitidme un segundo en serio: Joseba, gracias por tu compañía, gracias por tu sentido del humor y gracias por tu tiempo conmigo. Gracias a Tere por compartirlo un poquito (prometo no volver a pedírtelo en algún tiempo). Han sido un placer todos estos días contigo. A Eneko y Aitor mucho ánimo para aguantar a ese calvo que no tiene un pelo de tonto, que os da consejos e intenta llevaros por el buen camino (pedidle que os ponga el himno nacional de vez en cuando para no perder la costumbre).

 

Yo me despido en esta entrada de mi amigo y compañero Joseba, os recuerdo que esto ha sido todo una broma y que lo dicho de él es sólo fruto de mi imaginación y de los orujos (verás que aún no he contado nada del regalo que llevas).

 

Acaba de subir al bus camino del aeropuerto y yo lloro desconsoladamente en la habitación del hotel en el que cada rincón me manifiesta su ausencia aún cercana (incluso el olor a mierda que tengo a quí porque no he conseguido quitar la que he pisado esta mañana en la alameda). Lloro mientras veo salir a Fernando Alonso en la carrera.

Ahora seguiré llorando por las esquinas de Santiago mientras busco un centollo con una botella de albariño con la que ahogar mi pena (también unos pimientos).

Ahora sí que esto se acaba, cuando regrese descansaré un rato, veré ganar la liga al Barça y prepararé mi propio regreso a casa: temblad familia que voy para allí y amenazo con organizar la revolución mientras nos vamos organizando para hacer este verano el camino del norte.

Gracias a los visitantes porque hoy llegamos a las 2000 visitas en el blog.

 

Resumen de la etapa: 3 km a 2,5 de media en 3 horas y no veo bien la altura a la que estamos porque el vino no me deja.