A 25 km del infierno, el paraíso


Hoy no puedo referenciar la etapa del año pasado porque esta fue la que hicimos en coche hasta Condeixa. Era por tanto una incógnita para mí y no nos ha defraudado. Con diferencia ha sido la etapa más bonita hasta ahora. Discurre por senderos y pistas de tierra evitando la carretera casi siempre. Además teníamos 25 km sólo y encima un pueblo a los 12 km, Anziao, y otro a los 22, Alvorge.
Nos lo hemos tomado con calma porque la etapa lo merecía y porque nosotros también necesitábamos una jornada así. Aunque sigue haciendo calor la situación es completamente distinta cuando caminas entre bosques. Hemos visto ya pinos, encinas, nogales e incluso castaños, además de los omnipresentes eucaliptos. Es frecuente encontrar conejos a primera hora de la mañana y la variedad de aves es enorme. Esta mañana hemos visto perfectamente un faisán por mitad del campo. Los pica pinos, jilgueros y muchas otras aves de los bosques han ido substituyendo a cigüeñas y garcetas.
Todo perfecto hasta Anziao y allí la primera etapa hacia el paraíso: una pastelería estupenda donde hemos podido tomar un buen café acompañado de un croissant delicioso. Hemos llenado las bolsas de agua con litro y medio cada uno y hemos seguido la etapa.
A las 11 hemos llegado a Alvorge y hemos tomado una cerveza en compañía de unos peregrinos portugueses que venían en bici y era su primer día. Uno de ellos hablaba español tan bien que nos hemos confundido hasta que nos ha contado que era por cuestiones de faldas eso de aprender la lengua.
Y desde allí a 2 quilómetros por un precioso camino hemos llegado a Vale Florido, donde teníamos reservada habitación.

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Al llegar el dueño estaba comiendo y le hemos esperado con una cerveza. Estamos en una casita rural bastante bonita , muy bien arreglada y….CON PISCINA.
Nos ha dicho que si íbamos en coche porque la casa está un poco retirada pero al preguntarle que cuánto nos ha respondido que 200m. No es demasiado para nosotros después de 25 km bajo el sol.
Nada más llegar Mar se ha ido a la ducha pero yo me he lanzado a darme un baño. Este año no llevamos bañadores y yo he usado el culote. Ya le dije a Mar la posibilidad de que se comprara un bañador en Tomar porque había visto en internet lo de la piscina pero no me hizo caso.
Tras un baño rápido hemos regresado al restaurante-bar-tienda para comernos una estupenda parrillada de variado de carne con arroz, ensalada y patatas fritas de verdad por 15 euros los dos.
Pero el verdadero espectáculo en la comida estaba en la mesa de al lado. Una señora de unos 100 años, acomodada entre almohadones y que parecía al borde del último momento compartía mesa con dos señoras que parecían sus hijas. El caso es que aunque parecía moribunda la señora se ha metido en el cuerpo la ensalada, el arroz y la carne troceada por las hijas. La señora no hablaba sino que parecía ladrar porque cada vez que las hijas no le hacían caso en algo les montaba un cirio de gritos que nos asustaba a todos. Como postre ha pedido un flan pero debió parecerle poco porque no ha parado de gritar hasta que una de las hijas le ha dado su mousse de chocolate.

Luego pequeña siesta viendo el tour y leyendo la carrera de Fernando Alonso (una pena que no lo retrasmiten en Portugal).
Y tarde de piscina. Mar ha decidido lanzarse a la aventura y se ha bañado en tetas, para regocijo del vecindario (si es que a esas horas había alguien mirando) Unas “braguitas” han hecho el papel principal y el resto al fresquito. Comenzó con sujetador pero luego pensó que no se le iba a secar y dicho y hecho. Está claro que después de la semana de calor que llevamos el baño era fundamental al precio que fuera.
Toda la tarde al fresquito, con bañitos varios me han dado para escribir una entrada completa y preparar la segunda. Por fin estoy al día.

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Ahora hemos vuelto al restaurante, tomamos una canaca haciendo tiempo mientras acaba de llegar un grupo de ingleses tipo a los de Oria, bebiendo como cosacos y colorados como gambas. Esperamos una cena suculenta y un descanso reparador aunque no descarto aventura nocturna en la piscina…

Resumen de la etapa

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Pocas cosas que contar en Alvaiazere


Leer etapa año pasado
La noche en el hotel de Tomar ha sido moviliza por el tema del calor. Al final hemos optado por despojan nuestros peregrinos cuerpos de toda vestimenta aunque la ventana estaba abierta y daba a una galería por la que de cuando en cuando pasaban personas. De cualquier modo no tenemos nada diferente a los demás y lo primero es quitarse el calor de encima.
A la hora prevista teníamos el desayuno en la bolsa correspondiente y listos para salir. Este año no ha cambiado nada con respecto al año pasado: botellín de agua, bocata de queso y york, plátano y magdalena, aunque yo he dejado esta después de la experiencia del año pasado que casi me ahoga.
De Tomar salimos a una serie de caminos de tierra entre bosques de encina, pino y eucalipto en un constante sube y baja. Cada vez ganamos más altura total y eso se nota en las piernas, acostumbradas hasta ahora al llano. Definitivamente el terreno ha cambiado desde la orilla del Tajo hasta un terreno de media montaña y bosque no demasiado denso. También las grandes poblaciones han dado lugar a pequeñas aldeas sin ningún servicio, lo que dificulta la organización de infraestructura de la etapa.
Sigue sorprendiéndote mucho la cantidad de casas estupendas que hay por todas partes. Casas nuevas de diseños innovadores con materiales de primera tanto en fachadas como en carpintería de aluminio y demás. También poseen enormes jardines perfectamente arreglados y todo eso contrasta con la miseria de alrededor en las otras casas.
Hoy se trataba de la última de las 6 súper etapas y también prometía mucho calor. Es verdad que no ha defraudado nada pero lo cierto es que lo hemos notado menos porque el bosque hace que muchos trozos del camino transcurran entre sombra.
El problema principal era organizar las paradas ya que sólo había una posibilidad de tomar algo en Calvinos, a unos 10 km de la salida. Así ha sido y hemos tenido que hacer una parada técnica a unos 10 km de la llegada al borde de la carretera, en una sombra en la que hemos dado cuenta de un plátano y unos lazos que nos quedaban del desayuno del otro día. Cuando pasaban los coches nos miraban con asombro mientras nosotros descansábamos para afrontar el final de la etapa.
Ya digo que esta ha sido diferente y no hemos terminado a pleno sol por carretera sino entre árboles y por pistas de tierra.
Como resumen de estos seis días podemos decir que hemos superado la prueba del infierno. Días de más de 40 grados con finales sobre asfalto de más de 10km sin sombra y en etapas de más de 30km día. Yo llevo dos pequeñas ampollas en los talones y Mar en talones y juanetes además de una molestia en el empeine y otra molestia a la altura de la tibia. Nada grave y mucho menos de lo esperado dadas las circunstancias.
El hotel de Alvaiazere como siempre, lleno de plantas a la entrada, sencillo pero limpio y 35 euros. Comida de peregrino con un menú de 10 euros que incluye sopa (caldo verde), carne o pescado para reventar acompañado de ensalada, patatas fritas o cocidas, aceitunas, bebida, postre y café. El dueño muy atento aunque su portugués sigue siendo incomprensible para mí.
Uno de los problemas es que no hemos podido ver la carta porque el señor nos pregunta sólo carne o pescado, y si nos descuidamos nos pone lo que le parece. Además no para de revisar lo que hacemos para servirnos más y regañarnos si comemos poco. La verdad es que es muy atento y agradable en el trato. Uno de los dilemas de la comida es saber cuándo se le caerán definitivamente los pantalones ya que los lleva por debajo de su oronda barriga a una altura que rompe con cualquier regla sobre la ley de gravedad.
Hemos comido poco porque estábamos muy cansados y, aguantando la mala cara del dueño, nos hemos retirado a descansar un rato.
A media tarde hemos salido hasta la farmacia para comprar compeed para las ampollas pero no tenían de esa marca. Luego hemos tomado algo en un pequeño bar pero nos hemos subido porque el calor era insoportable y Alvaiazere sigue siendo un pueblo fantasma en el que no hay nadie, mucho menos a esas horas y a pleno sol.
A la hora de la cena hemos encontrado a los peregrinos franceses con el belga. Vienen destrozados porque la etapa les ha pillado con todo el calor porque salieron más tarde y su ritmo es más lento. Hemos hablado de nuestros proyectos y sobre gastronomía, pero luego ellos se han enzarzado en una discusión política y nosotros hemos desconectado.
Tras un flan estupendo que se ha tomado Mar nos hemos subido a la habitación a preparar las casa y descansar. Hemos preparado agua para el día ya que el consumo diario de líquidos lo llevamos en torno a los 5 litros por cabeza y día.
He tenido un problema y el resumen de la etapa está partido en dos e incompleto:
Ver resumen primera parte
Ver resumen de la segunda parte

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