20ª Pajares-Pola de Lena: una dura etapa inesperada


Hoy la etapa ha sido una verdadera encerrona por su dureza tanto de perfil como de terreno. Ha sido una sorpresa porque yo pensaba que, una vez pasado el puerto de Pajares todo sería bajada hacia Pola. La realidad ha sido que he realizado un acumulado de subida mayor que ayer y antes de ayer a pesar de transitar por menos altura.
El camino hoy se adentra por sendas casi cerradas por la maleza, muy estrechas y peligrosas por lo escarpado del terreno y por la humedad en el suelo. También lo complica todo las constantes puertas y vallas que van cerrando los caminos.
La idea es alejarse siempre de la nacional y del tren por lo que en lugar de ir por el fondo del valle siempre busca ir a media ladera y eso supone subir duras rampas y bajar casi con la necesidad de un paracaídas.
No mucho que contar sobre el fin del día aderezado con una estupenda cena preparada por Marisa. Esta mañana el despertador ha sonado a las 6:30 y tras tomar un par de sobaos (queda 1) y un café de la máquina me he puesto en marcha.
La primera parte de la etapa, hasta San Miguel, desciende en una tremenda pendiente. Comienza aquí una muy complicada zona de subida bastante fuerte por un terreno casi impracticable por lo cerrada que está la senda. La hierba estaba muy mojada y me ha calado por las piernas. Hacía bastante fresquito y lo cierto es que se ha hecho bastante complicada.
Desde Llanos hasta el Puente de los Fierros ha cambiado todo completamente. Una estupenda carretera secundaria con una bajada regular y muy fácil ha hecho que el tramo se convirtiera en un paseo maravilloso entre bosques. Para colmo ha salido el sol y todo era perfecto.
Pero al llegar junto a la carretera una maldita flecha vuelve a indicar subida por senda infame. Poco antes de los 10 quilómetros totales vuelve el camino a meterse en subidas muy duras y bajadas peligrosas, sendas estrechas y resbaladizas y puertas de cerca. Para colmo no tenía este trozo en el track de wikiloc y algunas señalizaciones costaba verlas.
He de decir, no obstante que el camino es precioso y lo he disfrutado mucho, a pesar de la dureza.
La bajada se acentúa llegando a Campomanes, en el quilómetro 18 de etapa. Hay algunos que son muy complicados y he estado a punto de caer alguna que otra vez (no te preocupes que no me ha pasado nada, amigo «escritor-actor-erudito de la lengua castellana», que me lees. No heredaras mi trono por invalidez y tendrás que esperar a mi abdicación).
Y de Campomanes otra vez un tramo precioso y fácil por una especie de carril bici junto a la autovía que nos lleva a los pies de Santa Cristina de Lena, una maravilla del arte prerrománico (¿sabes que es eso, erudito quizás también de las artes?). Una durísimo subida conduce al maravilloso prado en el que se encuentra. Lástima que estaba cerrada y no he podido ver el interior porque en la puerta decía que cierran los lunes.
Y desde aquí sin más a Pola. Callejeando por unas vías modernas sin un gran atractivo pero que evidencian una ciudad moderna, con todos los servicios y muy activa. La gente está en las terrazas y llena las sidrerías que aparecen por todas partes en gran número.
El albergue está al lado de la estación de tren en una especie de edificio municipal múltiple. Está muy bien cuidado y limpio, incluso con gel y espuma de afeitar para uso de los peregrinos. Está claro que este camino está muy bien cuidado, quizás porque aún viene poca gente. Yo estoy está noche también solo aunque mañana se acaba todo esto al llegar a Oviedo.
He bajado a comer a una sidrería y me han ofrecido un menú muy aceptable de patatas guisadas con pulpo y bonito con pisto por 9 euros. Luego he subido a descansar un rato al albergue y he bajado a la planta de abajo porque allí se coge muy bien la wifi.
Llevo toda la tarde estudiando las etapas próximas porque no me cuadran las cosas que quiero hacer. Para colmo llegaría a Santiago en fin de semana y encima no encuentro coche de alquiler en ninguna compañía. Si hago la variante de hospitales me tengo que pegar etapas muy largas para hacer siete días a Lugo o etapas cortas en ocho días. Creo que con la forma física que llevo si hago etapas muy cortas me voy a desesperar. La otra opción es no hacer la variante de hospitales. Al final creo que voy a ir sobre la marcha intentando alargar las etapas lo que vea que es razonable.
Resumen de la etapa 24,3 km en 5h 48 min con un desnivel acumulado de 710 metros a una media de 4,39 km/h. Enlace a Wikiloc

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19ª Poladura de Tercia-Pajares: por fin Asturias


Hoy casi he tocado el cielo subiendo el puerto de Pajares. Está sea probablemente una de las etapas más bonitas que he hecho en todos mis caminos y encima he tenido buen tiempo casi toda la etapa para poder disfrutarlo.
Anoche fui a recoger la comida a la casa rural porque les había pedido algo ligero. El menú fue una ensalada enorme y una fuente de carne en salsa sobre un manto de patatas y calabacines asados, para completar con un yogurt especial de leche de cabra que se hace por aquí. Me fui con la comida al albergue y me encontré con que habían llegado dos peregrinos ciclistas a última hora. Se trata de una pareja en la que ella no paró de hablar en todo el rato que estuve sentado con ellos. Me contó todos sus caminos, sus enfermedades deportivas, su profesión y mil cosas más. Yo apenas podía decir nada mientras intentaba comerme aquella monstruosidad de cena y la chica se empeñaba en que me guardara las sobras para hoy. Después de un rato de cortesía y de haber dado cuenta de una parte importante de la cena me fui a dormir sin más.
La mañana ha amanecido a las 6:30 aunque he oído levantarse al holandés a las 6. Me he preparado y me he comido un sobao de los que compré el día anterior para desayunar (ya sólo me quedan 3 en la mochila). La mañana estaba muy fresca y me he tenido que poner de inico la camiseta de manga larga. La mañana estaba completamente despejada y eso me ha permitido disfrutar de una bellísima subida al puerto que empieza nada más salir del pueblo.
En los primeros dos quilómetros se asciende con cierta suavidad pero a partir de aquí las rampas se hacen muy duras hasta el 7, luego una bajada de algo menos de un quilómetro y otros dos de una muy dura subida.
La subida es verdaderamente impresionante con los picos rodeando todo y con una niebla baja que cubría el fondo del valle en el que está Poladura. La llegada hasta la cruz de San Salvador es espectacular sobre un risco desde el que las vistas hacia León son impresionantes.
Pero si es bonita esta primera parte lo que sigue es ya algo increíble. Los picos de Europa aparecen en todo su esplendor poblados de una verde y densa vegetación que alterna con prados de mil tonos de verde en el que pastan apaciblemente las vacas. Varias han sido las ocasiones en que he tenido que cruzarme con ellas con cierta intranquilidad porque casi siempre se retiran al paso del hombre pero a una le ha costado bastante quitarse y se me ha encarado un poco.
El camino de hace muy duro por la dificultad del terreno ya que los senderos suelen se muy estrechos, de suelo irregular y con mucha piedra suelta. Si la subida se complica mucho, la bajada se hace verdaderamente peligrosa. Apenas algunos tramos de camino ancho permiten descansos a la atención con la que tenemos que caminar.
Casi llegando a la carretera en el Puerto de Pajares me he encontrado con el holandés que iba «bramando en arameo» por las piedras y las bajadas. Para colmo ha seguido la carretera en lugar del camino y creo que ha dado una vuelta. Iba con un dedo ensangrentado porque se ha cortado con un alambre de espinos de los que hay que saltar en varios lugares del camino.
En el bar del puerto he tomado un café con leche y unas galletas caseras muy ricas que me ha ofrecido la señora. Repuesto he continuado camino detrás del bar siguiendo las indicaciones de la señora. En realidad no las he seguido porque me he liado y he comenzado a subir un pedazo de monte y luego a bajarlo de un modo absurdo. Desde aquí se toma una bajada terrible al cruzar un cercado de espino junto a una torreta de la luz que lleva directo a la carretera para cruzarla.
El camino de bajada hasta el pueblo de Pajares es uno de los tramos más bonitos que he hecho en todos los caminos. La bajada es dura pero muy variada en todo: sendas, caminos, bosques, prados… En medio de todo he encontrado una pareja de paisanos que subían dos vacas con sus terneros. Hemos hablado un buen rato sobre muchas cosas como lo duro del clima aquí, lo bonito o la proliferación de lobos que matan terneros y el aumento de osos. Mientras hablaba con ellos he visto pasar a lo lejos al holandés por la carretera y he pensado que iba a seguir ruta hacia Campomanes por lo menos.
Disfrutando del resto de camino y con las lágrimas en los ojos contemplando tal maravilla ha comenzado a chispear un poco y a bajar las nubes hasta hacerme poner el chubasquero. Nada grave hasta llegar al albergue.
Al llegar estaba cerrado y he llamado a Marisa que es la hospitalera con la que hablé ayer para decir que venía. Al poco rato ha venido y me ha mostrado algo que es mucho más que un albergue: limpio, cuidado, con wifi, ordenadores para usar, calefacción encendida y todo ese tipo de lujos peregrinos que un caminante agradece de verdad. Duchas limpias y servicios impecables. Marisa es una señora muy amable y atenta que te ofrece posibilidades de menú casi a la carta y te atiende en todo lo que necesites. Uno de los mejores albergues en los que he pernoctado.
El contraste lo pone el bar del pueblo: he ido a tomar un vino al medio día y estaba lleno pero cuando he regresado a media tarde ha cerrado, y eso que el día de descanso es los martes. Parece que no tienen muchas ganas de vender y hay que tener en cuenta eso sí eres peregrino de paso y te confías.
De comer Marisa me ha puesto unas estupendas fabes y un bonito en salsa con una ensalada, todo muy rico.
Después he aprovechado la wifi para hablar por Skipe con la familia y hacer tiempo porque la tarde está cubierta con una niebla muy densa que no deja ver nada. Acaba de llegar Marisa a prepararme la cena: sopa y pollo guisado, me ha dicho. «Esto sí que es vida»
Resumen de la etapa: 16,34 km en 4h 11min con 618 metros de subida acumulada a una media de 4,22 km/h. Enlace a Wikiloc.
Sigo sin poder publicar fotos y las de hoy son una preciosidad, las incluiré cuando tenga una buena wifi.

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18ª La Robla-Poladura de Tercia: agua en cielo y tierra


Es evidente que el camino de San Salvador es completamente diferente de lo que he pasado estos días entre Burgos y León. La tranquilidad, el frío, la montaña y la lluvia se han instalado en mi camino desde el desvío en la plaza de San Marcos de León.
La tarde de ayer concluyó según lo previsto en el albergue con un estupendo aperitivo de pimientos fritos con un Ribeiro fresco y mi guiso de pollo que reservé del mediodía. Una delicia entre tanto menú peregrino. Me fui a dormir a las 10:30 cual disciplinado caminante para amanecer a las 6 recuperado y dispuesto a lo que el día me ofreciera.
Y el día me ha ofrecido lluvia y frío. He tenido que salir ya con la camiseta de manga larga y con el chubasquero a mano porque amenazaba y además la aplicación del móvil daba agua a partir de las 10.
La etapa de hoy no tenía posibilidad de parar a tomar algo y por eso he salido ya desayunado. Hasta Buiza se transita por carreteras secundarias junto a la vía del tren y en constante y suave subida. Se pasa por Peredilla y La Pola de Gordón y luego se toma una carretera de montaña que sigue subiendo cada vez más hasta Buiza. Desde aquí comienza el duro ascenso por sendas de montaña hasta coronar por un paso espectacular. A media subida ha comenzado a llover de verdad y he tenido que parar a ponerme el chubasquero y colocar el cubremochilas, sobre las diez y algo como había previsto la aplicación. Había una densa niebla que impedía ver el paisaje en toda su belleza pero he disfrutado verdaderamente con la subida.
El problema se ha presentado en la bajada aunque no es muy pronunciada. Cuando se abandona el camino que va directo a Rodiezmo se toma una estrecha senda con hierba alta que estaba muy mojada por la lluvia. El resultado ha sido que he acabado calado completamente por el pantalón y con agua en las botas hasta parecer barcas. Esto ha hecho que el tramo final se haya hecho muy duro hasta el punto que me he equivocado de camino y he tomado hacia San Martín de la Tercia porque he pensado que era ya Poladura y no he mirado ni el track, a pesar de que me ha avisado de que me salía del camino. Iba tan cansado que me he dejado llevar, menos mal que el error ha sido pequeño y sólo he tenido que seguir la carretera durante algo más de un quilómetro hasta llegar a destino.
En Poladura el albergue es bastante sencillo y no demasiado cuidado. Me he instalado sin más porque ni había nadie ni teléfonos y la puerta estaba abierta. Una ducha caliente me ha hecho recuperar el tono vital y poco a poco he ido entrando en calor. He bajado a la casa de turismo rural «El Embrujo» a tomar algo y recibir información sobre el albergue y sobre la comida que había encargado ayer por medio de la hospitalera de La Robla.
Mientras tomaba algo ha llegado también el peregrino holandés y más gente de por aquí a tomar un vino. El peregrino holandés no había reservado y se ha subido sin comer porque dice que tenía apaño para la comida y para la cena. Yo no lo he visto comer hasta ahora.
A las 2 he pasado al comedor a degustar un desmesurado menú con todo tipo de delicias como un plato de pimientos de padrón fritos,con jamón, una ensalada preciosa con mucho diseño, un guiso de patatas y pescado, unos lomos con queso de cabra, tomate asado y una salsa riquísima y de postre un flan de queso para chuparse los dedos. Café de pote con orujo de remate y a dormir la siesta. Ya les he dicho que yo para la cena soy incapaz de tomar otro menú y hemos quedado que me prepararán algo sencillito (miedo me da).
Después de tal comida he subido a dormir la siesta y después he estado charlando un poco con el holandés sobre las próximas etapas. Cuando le he dicho que mañana en Pajares no hay nada y que hay que llamar para reservar comida me ha dicho que no hacía falta porque tiene arreglo, debe llevar la mochila repleta de comida para llevar tanto apaño. El caso es que me ha contado que en Oviedo tiene que parar porque necesita un pc para trabajar porque lleva un albergue en Roma y tiene que atender cosas. Poco más hemos hablado hasta que ha llegado el hospitalero que nos ha cobrado los cinco euros y nos ha puesto el sello. Como ha visto la ropa mojada me ha dicho que ponga el radiador debajo del tendedero para que se seque.
He dado una vuelta por el pueblo y he aprovechado para habla por teléfono solucionando, o no, algunas cosillas. Ahora me he venido a la casa rural a tomar una cerveza, escribir y hacer tiempo hasta la cena.
Una tranquila y auténtica jornada peregrina.
Resumen de la etapa: 24,7 km en 4 h 57 min con un desnivel acumulado de 529 metros y a una media de 4,99 km/h. Enlace a Wikiloc.
La wifi aquí es muy mala y no puedo publicar fotos, las añadiré cuando encuentre wifi buena.

17ª León-La Robla: el camino de San Salvador


Por fin estoy en el camino de San Salvador ante la soledad, la montaña y la belleza. Todo ha cambiado desde ayer, hasta el tiempo. Se acabó por unos días el bullicio de la ciudad, las hileras de peregrinos, el calor asfixiante y la llanura interminable.
Por fin voy a cumplir lo de «Quien va a Santiago y no visita al Salvador, honra al criado y olvida al Señor». Ya era hora después de tantos caminos. Y lo que he visto hasta ahora en la primera etapa no ha defraudado en lo más mínimo.
Voy por partes; la tarde ayer acabó en el Bar Jabugo, en la plaza San Martín con unos vinitos, unos pimientos y una ensalada de la casa. Millán pasó a despedirse de mí, nos deseamos buena suerte y hasta que el camino nos reencuentre. Para tranquilidad de Joseba (una vez despejado el misterio tal y como prometí en su momento ), tengo que decir que Millán ha sido un muy buen compañero de camino pero no ha conseguido romper lo nuestro, no te preocupes porque no te abandonaré, tú me das cosas que ningún otro caminante me podrá dar nunca: lo nuestro sigue con la misma ilusión de siempre. A Millán le deseó lo mejor y algo que nunca suelo decir: ¡buen camino, compañero!
Después me fui al Unamuno a ver MasterChef y a dormir.
A las 6:30 ha sonado el despertador sin ninguna interrupción de sueño previa. A las 7 estaba tomando un café en un bar y desde allí hasta el Hostal de San Marcos, el punto de inicio de mi nuevo camino.
Salimos de la plaza a la derecha del parador y seguimos un buen rato por un paseo precioso paralelo al río Bernesga, que nos acompañará toda la ruta de hoy. Es una zona residencial llena de estupendas casas con sus jardines y cochazos en los garajes. Poco a poco abandonamos los parques, los carriles bici y el lujo acompañados por los primeros que salen en coche para trabajar, imagino.
Después de abandonar esa zona residencial el camino transcurre un buen rato por la carretera hasta llegar a Carbajal de la Legua; es una zona en la que se ven diversas urbanizaciones que se han quedado a medio camino por causas de la crisis inmobiliaria, muchas a medio hacer y otras casi vacías y en las que abundan los carteles de «Se Vende».
En Carbajal he parado a tomar un café y la señora me ha contado lo mucho que trabajan por las tardes poniendo cubatas en terraza de atrás (que me ha enseñado casi a la fuerza), hasta haber tenido que contratar a «una extranjera». Pero no tenía nada para comer y me ha puesto sólo dos cubitos en el agua de la bolsa. En la puerta estaba ya saliendo un peregrino que intuyó me va a acompañar estos días. La señora del bar me ha dicho que es holandés. Es un señor mayor al que ya he visto estos días atrás en el camino, bastante mayor y que va a buen ritmo.
El camino a partir de aquí cambia definitivamente. El bosque de encinas sustituye al secano y esta parte de la etapa es un constante sube y baja que castiga bastante físicamente. Hay un par de subidas bastante fuertes y bajadas muy pronunciadas y peligrosas (en una por poco me caigo). He adelantado al peregrino en una de las subidas y lo he dejado atrás mientras se quejaba de las muchas piedras sueltas en la bajada. El camino es solitario y eso me ha permitido disfrutar de los sonidos del bosque incluso de un corzo que se ha cruzado en el camino perseguido por unos perros asilvestrados. El encinar es una rareza por una zona tan fría y tan al norte y es un recuerdo de mi reconocido bosque mediterráneo. Al pasar junto a La Seca se llega a la altura del río y la encina va perdiendo definitivamente terreno en favor de los Robles y otros árboles más típicos de esta zona.
En Cascantes he parado en el bar y el amable camarero me ha preparado un bocata pequeño de lomo con queso que me ha sentado divino. Luego he continuado hasta el fin de etapa con un tiempo cada vez más nublado y fresco.
La llegada a La Robla es por delante de una central térmica en la que se ven dos enormes chimeneas tirando humo junto a toneladas de carbón que hacen que esa parte primera del pueblo esté toda negra y llena de polvo por todos lados. Para colmo también hay una cementera que tira mucho polvo de los camiones. Para entrar hay que cruzar la vía y la carretera por un paso elevado. El pueblo no tiene mucho aunque se ve mucha animación porque hay mercado semanal,
Al final del pueblo está el albergue y las llaves hay que recogerlas en el bar que hay allí mismo, junto al parque. Está muy bien equipado y limpio. Tiene una cocina con todo lo necesario y he decidido cocinar hoy. Me he ido al súper y he comprado verduras para hacer un guiso de pollo y verduras de los que me gustan. He hecho cantidad para cenar también. He comprado un paquete de pimientos de padrón para freírlos y una botella de Ribeiro para acompañar. Comida y cena de lujo con un presupuesto de 17 euros.
Cuando estaba terminando de hacer la comida ha llegado el peregrino cansado y muy cabreado porque se había perdido. Se ha duchado y se ha acostado mientras yo comía.
Luego siesta y salida al bar del pueblo a escribir delante de una cerveza aprovechando la wifi. El tiempo cada vez está peor y me he traído el polar por si acaso. Ahora voy al súper a comprar algo para el desayuno y me vuelvo al albergue que se está tranquilito y muy a gusto. He dado un paseo turístico al pueblo pero con 10 minutos ha sido suficiente.
Resumen de la etapa: 27,8 km en 5h 46 min a 5,43 de media con una subida acumulada de 352 metros. Enlace a Wikiloc

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16ª Reliegos-León: última etapa del camino francés


Nada destacable ayer desde que terminé de escribir. La tarde fue bajando su intensidad en el calor pero demasiado despacio. La fui ayudando con un par de cervezas y algún vinito blanco.
Revisando la etapa de León busqué alojamiento en la guía y encontré el albergue y residencia Unamuno con habitación individual con baño por 20 euros y al lado de la catedral. Millán no quiso reservar porque dice que se va a quedar en las Carvajalas a vivir una nueva noche peregrina.
El menú de la cena algo simple y después un orujo para terminar de dejar caer la tarde. Por supuesto que mis excesos en el alcohol no se ven acompañados como cuando voy caminando con Joseba ya que Millán no pasa de la coca-cola, la clara de limón o, como mucho, el tinto con casera de la comida.
En la habitación acabé de ver el capítulo de Mastechef gracias a la wifi y sobre las doce y algo a dormir.
El despertador ha sonado a las seis y por un momento pensé que no era mío extrañado por no haber sido violentamente despertado por peregrinos de a partir de las 4 de la mañana.
Hemos salido en dirección a Mansilla por el último tramo de senda con árboles para abandonar definitivamente este monótono tramo leonés. La mañana estaba algo fresca comparado con estos días atrás y nos ha hecho estos 6 quilómetros como un agradable paseo.
Al entrar a Mansilla han abierto un nuevo albergue y bar. Es un local muy aséptico, industrial y modelo turigrino de nivel. Las tostadas las tienen en la barra y te las ofrecen frías.
Millán ha encontrado por fin un cajero con el que poder recuperar su liquidez peregrina (yo le ofrecí una ayuda de urgencia que rechazó amablemente), y salimos de Mansilla por el puente del Esla por un tramo muy desagradable pegado a la carretera general con un tráfico horrible. Lo peor es que es sólo el principio de lo insoportable que es la entrada a León.
Al menos la entrada a Puente Villarente la han cambiado ya que han hecho una pasarela sobre el río y ya no hay que pasar por la carretera.
En seguida se abandona un rato la carretera y nos dirigimos en suave ascenso hasta Arcahueja donde hemos parado a tomar algo y descansar un momento. Yo he aprovechado para llenar agua,porque me había quedado sin ninguna. Un borracho de pueblo nos ha amenizado la estancia entre tirarle los tejos a la camarera y llevarse el vaso con el cubata ya vacío.
Desde aquí hay una fuerte subida que corona en un polígono industrial y ya, paralelo a la carretera llegamos hasta Puente de Castro y León.
El largo paseo por las avenidas nos ha dejado a Millán en las Carvajalas y a mi en el Unamuno.
Tras la ducha y el lavado de ropa me he dado una vuelta buscando cajero BBVA con el que preparar mi tránsito por el camino del Salvador a partir de mañana, ya que creo que no voy a encontrar muchas cosas.
Luego cerveza en el barrio húmedo haciendo tiempo y mandando mensajes a los amigos. Sobre la 13:30 ha aparecido Millán y nos hemos tomado un vino (él cerveza) y unos pimientos de padrón. Luego hemos ido a comer al restaurante La pintona, en la Plaza San Martín. Buen menú por 12 euros con sopa de lentejas y codillo asado (mejorable).
Después he regresado al Unamuno con charlas por Skipe con Mar y con Isabel, ver el capítulo de ayer de Cocinados y… Me voy al húmedo a tomar unas Cañas y cenar
Hasta mañana, gente.
Resumen de la etapa: 25,2 en 4h 56 min a 5,75 de media. Enlace en Wikiloc

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15ª Sahagún-Reliegos: derretidos


Hemos decidido terminar la etapa en Reliegos y no seguir hasta Mansilla de las Mulas dado que hoy ha hecho mucho calor, mucho más que ayer incluso. Pero vayamos por partes.
Cuando la tarde ayer parecía que se refrescaba un poco, a eso de las 8, decidimos salir Millán y yo a dar una vuelta y tomar algo antes de cenar. El albergue lo cerraban a las 11 y eso nos daba algo de margen por lo que nos fuimos a la plaza y nos pedimos nuestras respectivas bebidas: yo mi vino y Millán su coca-cola. Al poco de estar allí me di cuenta de que en la mesa de la lado habían pedido unos pimientos y no pude resistir la tentación de degustar los primeros de la temporada. Estaban mal fritos pero, qué le vamos a hacer…
Mientras pasaba el rato mirando en Facebook un ratito vi alguna que otra falta de ortografía: a ver, tú que te das de escritor y gran hombre de letras, en general, el uso del infinitivo en lugar de la forma correcta del imperativo es un vulgarismo que no pega nada en alguien que pretende aspirar al trono de los elegidos. Oídlo y pasadla bien (la tarde, claro). Es preferible escuchar y aprender en vez de rebuznar con disfraz (ejemplo de uso correcto del infinitivo en una frase).
Bueno, a lo mío. La noche ha sido tranquila hasta las 4:30 porque a partir de ese momento ha comenzado el concierto. La gente se levantaba y al ir al servicio se ponía en marcha un ventilador que hacía un ruido infernal. También usaban la máquina de los cafés y retumbaba toda la iglesia. El resultado, no dormir hasta que a las seis nos hemos levantado. Está claro que esto de los horarios nocturnos fue uno de los motivos por los que dejé de usar los albergues.
Al salir todo estaba cerrado y no hemos podido tomar nada hasta llegar a Bercianos, 10 quilómetros más allá del inicio.
Hoy la etapa se planteaba con varias incógnitas: ir por el trazado normal o por la calzada romana y llegar hasta Mansilla o quedarnos en Reliegos. En vistas del día que se presentaba, porque ya hacía calor cuando hemos salido, hemos optado por la ruta normal ya que la calzada te obliga a llegar a Mansilla con más de 35 quilómetros. De lo de quedarse en Reliegos dependería de la hora de llegada y del calor entonces.
Etapa monótona por el andador paralelo a la carretera junto a la autovía y la vía del tren. El ruido de coches no se pierde hasta el Burgo Ranero y hace aún más pesado el camino. Los árboles siguen sin crecer y dan la sombra hacia la parte del campo en lugar del camino.
Hasta Bercianos sin novedad, nuevos albergues y bares como en todos los pueblos de esta zona, más de los que se necesitan y presagio de fracasos ante lo que parece una evidente bajada de peregrinos haciendo el camino.
En Burgo Ranero hemos parado en el bar junto a la iglesia, en el camino. Muy básico y regular atención. El servicio estaba atascado y la camarera no parecía mucho por la labor así que he tenido que usar el de mujeres, que tampoco estaba mucho más allá.
El último tramo hasta Reliegos se nos ha hecho muy pesado con un calor terrible y por la monotonía del paisaje con la constante hilera de árboles como única compañía.
Hemos llegado directos al albergue Gil y nos hemos instalado en una doble limpia y sencilla con baño por 30 euros. Menú peregrino aceptable y cervezas disponibles junto a wifi y tapa.
He pasado la tarde viendo MasterChef, hablando pro Skipe con Mar y quitándome el sudor de la frente.
Ahora estoy en la parte del bar descargando los mapas de las etapas del camino del Salvador en el maps3D y escribiendo mientras hago tiempo para la cena.
Menos mal que he aprovechado para dar la clase que espero sea recibida con el buen espíritu que se merece ya que la he dado desde el cariño sincero y casi sin sentir la espalda.
Resumen de la etapa: 31 km en 6h 8min a 5,8 de media. Por cierto en wikiloc hay un pequeño lapsus a la salida de Bercianos que no afecta casi al trazado porque es todo recto pero sí a los tiempos totales. Enlace a la ruta en Wikiloc

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14ª Carrión de los Condes-Sahagún: 39 km bajo el sol


Completada la segunda de las etapas monstruo previstas en mi tránsito entre el camino vasco interior y el camino de El Salvador, o lo que es lo mismo, entre Burgos y León. Todo funciona bien y vamos a muy buen ritmo y sin consecuencias posteriores porque voy recuperando estupendamente.
Ayer mi compañero de estos días, Millán, me abandonó a la hora de la cena porque no le había sentado bien la comida y prefería tomar sólo algo de fruta, además se fue a la misa de peregrinos. Yo me fui al mismo restaurante del mediodía y di cuenta de una sopa castellana y un trozo de pollo muy aceptables. Me retiré pronto hacia el albergue para meterme en la cama y ver algunas cosillas en el iPad, como arreglar mi ciudad de los Simpson.
Hemos tenido otra noche peregrina con inicio de movimiento a las 4, hora en que se ha levantado mi paciente de ampollas francés. Desde entonces el ruido ha sido constante hasta que nos hemos levantado a eso de las 6 yo ya cansado de dar vueltas sin poder dormir más que a pedazos.
Hemos desayunado en el bar España y nos hemos puesto en marcha rápido ya que el día era complicado.
Ante los quilómetros que nos quedaban por delante, el tipo de terreno y el calor hemos optado por dar buena marcha desde el principio y así llegar pronto. Es increíble ver cómo la gente madruga un montón pero luego se va deteniendo constantemente en el camino y los vamos pasando a todos en los primeros quilómetros. Al llegar a Calzadilla ya habíamos pasado a casi todos los peregrinos que habían salido mucho antes que nosotros, como los frikigrinos maños, a los que hemos pillado a unos 10 km después de haber paseado sus cantos y bailes desde las 5 de la mañana.
Los primeros 17 km hasta Calzadilla de la Cueza transcurren con un primer tramo por carretera secundaria hasta llegar a la recta de la calzada que acaba a la entrada del pueblo. No hemos parado en recuerdo de la estafa que nos dieron la última vez que estuvimos allí y porque el desayuno había consistido en un café y una napolitana.
Hemos continuado hasta Lédigos unos 6 km más para acabar tomando algo en el albergue en el que hace unos años paramos a dormir Mar y yo. En la barra dos camareras extranjeras que tenían allí «entretenidos» a algunos de los del pueblo (parece que a precio de saldo) nos han mal servido dos claras, la mía tamaño familiar, sin nada más porque no había nada para picar. He comprado dos botellas de agua fresca y le he pedido unos cúbitos a la rubia que me han permitido llevar agua fresca todo el resto del día.
Desde allí 3 km a Terradillos de los Templarios pasando por el albergue de Jacques de Molay, donde me picaron las chinches la última vez que pasé y dormimos allí con las niñas.
3 más a Moratinos y otros 3 a San Nicolás. Han ido abriendo albergues y restaurantes en todos estos pueblos y en el último hemos aprovechado para beber algo (frente a la iglesia) aunque tampoco hemos podido comer porque la camarera no ofrecía más que bocadillos y nada más.
Los siete restantes quilómetros hasta Sahagún han pasado bien a buen ritmo y a las 13:30 estábamos en la puerta del albergue.
Aquí, como siempre, mucha gente y algo descontrolado pero un lugar estupendo y con los servicios básicos cubiertos.
He puesto lavadora por 3 euros y nos hemos ido a comer un menú a la plaza, en realidad a un restaurante que hay en la calle antes de llegar. Menú algo básico aunque bien de precio.
En la siesta me he visto «La gran familia española» en Yomvi y luego un paseo turístico para acabar en la plaza tomando algo porque el calor es asfixiante de verdad.
Hemos regresado al albergue para ver si hacía algo más de fresco pero nada de nada. Aquí sudando a chorros mientras escribo esto.
Resumen de la etapa: 39,5 en 7h 4 min a 5,94 de media. Enlace de la etapa en Wikiloc.

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13ª Frómista-Carrión: corto y fácil


Etapa de transición antes de afrontar uno de los puntos fuertes de este camino que nos llevará mañana hasta Sahagún. 19 quilómetros en línea recta casi perfecta siempre paralelo a la carretera y casi sin desnivel alguno. La aparición de pequeñas poblaciones de la tierra de campos palentina es la única nota que hace romper algo la monotonía del paisaje.
Las torres de las enormes iglesias, recuerdo de tiempos mejores, marcan escalas para paradas técnicas en el bareto del pueblo.
La jornada terminó ayer sin novedad cenando en el mismo restaurante del mediodía por un menú de 11 euros pero de similar calidad. Al llegar al albergue las luces ya estaban apagados como presagio de lo que se avecinaba: auténtica noche peregrina. Los peregrinos foráneos suelen llegar tarde al albergue tras un machaque de día bajo el sol. Mi vecino de litera superior llegó sobre las 6, se tumbó (creo que se duchó) y se puso a dormir sin parar hasta que llegamos a las 9:30. Se han levantado a las 4:30 molestando a todo el mundo y lo hemos alcanzado en Villalcázar de Sirga (15 km de la salida) a pesar de que nosotros hemos salido a las 7:15. Esa es su vida peregrina: sol y cama.
Un sobresalto se llevó cuando llegó Carmen, la hospitalera, preguntando por el dueño de un Reloj abandonado en los servicios y le despertó. Noche silenciosa a pesar de la cantidad de gente que dormimos juntos.
Nos hemos ido encontrando con nuestros frikigrinos particulares maños. Salen a las 5 y los cazamos cuando llevan unos 10 km recorridos, hoy en la parada de Villarmentero de Campos. Esta tarde me los he encontrado en la playa fluvial de Carrión bailando entre ellos.
Estamos en el albergue Espíritu Santo. Lo llevan unas monjitas como el de las claras pero son competencia entre ellas. No le ha hecho mucha gracia a la monja cuando lo he dicho que me había alojado antes allí. El albergue está muy limpio y cuidado a pesar de lo viejo, se nota la mano de las monjas. Nos han ofrecido un retiro espiritual a las cinco que hemos sustituido por la etapa del Tour viendo abandonar a Contador. Ha llegado un muchacho francés y me ha preguntado qué había que hacer con una ampolla que le había salido en el dedo del pie y le he enseñado el vídeo de cómo le coso las ampollas a Isa. Cuando lo ha visto me ha dicho que no se atrevía a coserla y me ha rogado que se lo hiciera yo así que me he puesto mis guantes y le he realizado mi cosido favorito mientras él ha sacado un libro de plegarias y ha cantado varias en voz alta para soportar el «dolor».
Resumen de la etapa: 19,3 en 3h 44 min a 5,6 de media. Enlace a Wikiloc

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12ª Castrojeriz-Frómista


Cuando íbamos a pagar en el Hostal El Mesón, en el que habíamos estado tomando algo mientras yo escribía, el señor de la barra nos dijo que tenían un menú estupendo por la noche con muchos platos y por 10 euros así que comentamos que podía ser una opción de cena.
Nos fuimos al albergue a recoger la ropa y tomar algo haciendo tiempo para ir a cenar. Visitamos también la impresionante iglesia de San Juan y su interesante exposición y finalmente nos fuimos a cenar al Hostal El Mesón a pesar de que despreciábamos un menú estupendo justo enfrente en el restaurante Casa Cordón.
Hace tiempo que no me sentía tan estafado en el camino: resulta que el menú no era de 10 sino de 14 euros y además una verdadera miseria con un cuentecito de sopa de cocido con fideos pasados y cuatro trozos contados de ternera estofada. Mal el precio y mal la cantidad, mal el servicio y además un local poco acogedor.
Con el cabreo nos fuimos a dormir mientras Holanda marcaba sus goles a Brasil.
La mañana ha amanecido a las 5 porque ya estamos en el camino francés y en un albergue municipal. Como siempre la gente se levanta haciendo ruido, molestando, etc. pero luego los pillamos en el primer pueblo. Así ha ocurrido hoy con un matrimonio de maños (ella era a la que daba el masaje ayer la hospitalera casi en bolas) con dos hijas ya crecíditas que van por el camino cantando cual flores de pitiminí venidas a cardos borriqueros.
Nosotros nos hemos levantado a las 6:30 para salir poco antes de las 7 sin tomar nada porque Castrojeriz era un despoblado está mañana.
El camino se dirige sin pensarlo directamente a la dura cuesta de Mostelares que hemos subido Millán y yo sin problemas mientras adelantábamos a diversos peregrinos que iban quedando derrotados en la cuneta presas de un esfuerzo al que no están habituados. Son casi dos quilómetros de subida con un desnivel de unos 150 metros que se pueden atragantar a los novatos.
Bajada, fuente del piojo, puente Fitero sobre el Pisuerga y a los 11 km Itero de la Vega en el que hemos parado a tomar café. En el trayecto ya hemos podido contemplar los primeros disparates peregrinos como una señora paseando con mochila de colé y paraguas (ver foto) o un coreano andando descalzo a lo promesa semanasantera.
Se hace largó el tramo de 8 km hasta Boadilla del camino pero merece la pena por llegar al albergue En el camino. He charlado un rato con ese fenómeno de Edu recordando mis anteriores pasos por allí y comentando cómo está el camino. Edu lleva en esto casi 20 años y es un verdadero clásico del camino. Nos hemos hecho unas foros para mandarlas a mis hijas como recuerdo de el día que pasamos aquí hace ya algunos años. Edu me ha puesto al día sobre informaciones y cotilleos y nos ha invitado a las cervezas: gracias crack y hasta la próxima.
Casi una hora después nos hemos puesto otra vez en camino para recorrer el agradable tramo hasta Frómista junto al canal de Castilla. La gente pescaba cangrejos en la orilla y nosotros hemos ido adelantando peregrinos entre sombras y el fresquito del agua cercana.
Sin novedad hemos llegado al albergue municipal en el que al momento nos ha abierto Carmen, la hospitalera, y nos ha acogido con amabilidad y diligencia, como siempre.
Después de lavar la ropa del día he visto que había lavadora y hemos puesto una colada con todo el resto Millán y yo. Carmen se ha ofrecido a tendernos la ropa y nos hemos ido a comer al Asador Restaurante Villa de Frómista donde hemos dado cuenta Millán y yo de un estupendo menú de 14 euros con lechazo y con el recuerdo del miserable menú de 14 de anoche.
Después he ido a ver el Tour con la wifi del albergue y hemos recogido toda la ropa ya seca. He ido a visitar San Martín para disfrutar durante un rato de esta joya del románico palentino con su estructura equilibrada o sus capiteles y canecillos. Ahora escribir en el hotel San Martín esperando que baje el calor y llegue la tarde noche mientras las vecinas del pueblo juegan al parchís en las mesas de camilla adjuntas.
El albergue se ha ido llenando más de la cuenta y ahora todo esta repleto de gente hablando en todo tipo de lenguas. Temo que será una noche movidita estilo de las peregrinaciones tradicionales pero, ya sabemos, es el camino francés.
Resumen de la etapa: 24,8 km en 5h 45 min a 5,9 de velocidad media. Enlace a Wikiloc.

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