10ª Cistierna – Gradefes


La tarde en Cistierna fue de un calor insoportable. Todo el mundo comentaba que allí eso no pasaba nunca, que por la noche refrescaba: hay que tocarse los c…. que pasemos nosotros por aquí y que sea el día más caluroso del milenio.
De cualquier modo a medida que fue avanzando la noche sí es cierto que fue refrescando hasta hacer que no sobrara una camisetilla larga, otra cosa era el calor que hacía dentro del albergue.
Esta mañana hemos amanecido a las 6:30 y un día más no hemos tenido que esperar a que sonara el despertador porque poco antes ya estábamos los dos despiertos.
Sobre las 7 nos hemos puesto en marcha porque hoy teníamos como objetivo llegar prontito a Gradefes con el fin de tener tiempo de organizar nuestro proyectos turísticos. Sabíamos que el monasterio de Gradefes es una maravilla y que además a 9 quilómetros se encuentra San Miguel de Escalada.
Nuestra idea era llegar sobre las 11 a Gradefes, ya que teníamos unos 25 km fáciles y una vez allí intentar engañar a alguien para que nos llevara, conseguir aunque fuera una bicicleta o algo así con la que hacer la distancia hasta San Miguel.
La etapa de hoy es muy cómoda en constante descenso muy suave, casi llano todo el tiempo. Además la mayor parte de los tramos son por tierra y algunos por carreteras secundarias, siempre paralelo a la carretera y al Esla, con sus canales de riego que se distribuyen por todas partes.
Hemos llegado a la hora prevista y entrando nos hemos encontrado que la persona que lleva la oficina de Turismo. Salía en ese momento para una visita en el monasterio de aquí. Nos ha dicho que acaba de incorporarse a la oficina y que no sabe muy bien nada del tema de llaves de albergue y eso, pero que podíamos dejar las mochilas en la oficina, visitar el monasterio con ella y después veíamos lo del albergue. Le hemos preguntado lo de transportarnos a San Miguel pero eso nos ha dicho que era algo más complicado ya que estamos en «La España profunda».
Hemos podido disfrutar de la visita guiada con charla incluida con alguna de las monjas del convento que parecían con bastantes ganas de comunicar. Al terminar la visita nos ha dicho que fuéramos a tomar algo y que a las 12:30 nos veíamos en la oficina de turismo para arreglar lo del albergue.
Hemos ido al bar de enfrente y allí he vuelto a soltar el sedal sobre nuestro proyecto de visita de San Miguel aunque con resultado negativo. Nos han dicho, eso sí, que el señor del super hace de taxista y que quizás nos lleve, pero no estaba claro porque son fiestas por estos lugares y no hay mucha disponibilidad para un sábado de julio. Me he acercado al súper a preguntar pero había mucha gente y no he podido hablar con la señora.
La situación en ese momento era: no teníamos llave del albergue, el albergue está fuera del pueblo como medio quilómetro, para comer tenemos que ir al otro lado del río otro quilómetro (en dirección contraria al albergue) y no está nada claro lo de poder encontrar transporte para ir a San Miguel.
Los que leen mi blog saben que cuando peor están las cosas de repente un giro del destino hace cambiarlo todo: así ha ocurrido. A las 12:30 hemos vuelto a la oficina de Turismo y nos han confirmado que de llave nada y de transporte tampoco. Yo he ido nuevamente al supermercado a ver si hablaba con el taxista y he visto que tenía en la puerta dos números de teléfono para contactar con la gente que lleva el albergue, ninguno de los dos ha contestado.
Finalmente el señor ha aparecido y me ha dicho que no había problemas y que nos llevaba a San Millán y luego nos volvía a trae por la módica cantidad de 10 euros. Así las cosas he vuelto a la oficina de turismo para recoger a Joseba y quedar con la encargada para las 2, a ver si ya tenía las llaves.
Tras un rápido viaje en coche hemos llegado a San Millán y hemos podido disfrutar de una visita increíble. De regreso el taxista nos ha ido contando alguna cosilla que explica lo de las llaves: ha habido cambio de gobierno municipal y todo parece indicar que hay «cosillas» pendientes y algo de falta de comunicación en el proceso de transición. Llegando al pueblo nos ha preguntado que dónde íbamos a comer y al decirle que al otro lado del río se ha ofrecido a llevarnos a un restaurante que está «un poco más allá» y que se come mejor. El concepto un poco lejos es algo muy relativo, sobre todo si lo dice alguien que va montado en un coche con aire acondicionado.
Hemos parado un momento en la oficina de turismo y nos han dicho que todo estaría solucionado a las 4 de la tarde, después de comer.
En el coche nos ha llevado sin cobrarnos suplemento hasta el restaurante que se encuentra en el pueblo de al lado. Se trata de un bar de comidas de los de España profunda, de verdad. Ya en el trayecto Joseba me ha mirado como diciendo: «esto es mucho más de un quilómetro y después de pegarnos una buena tripada cualquiera se pega una caminata a pleno sol a las 3 de la tarde».
La comida ha sido un espectáculo de verdad: 5 ó 6 primeros e innumerables segundos deleitan el paladar más exigente entre paisanos y lugareños.
Tras una comida en la que Joseba ha olvidado definitivamente sus problemas con el estómago de los últimos días (guiso de bacalao y carrillera regado con vino, helado y café) nos hemos dispuesto a atravesar los 2,6 km que hay entre el restaurante y la oficina de turismo de Gradefes. Por un camino que deja de existir y sin una puñetera sombra hemos llegado al borde de la deshidratación para esperar aún una media hora a que llegara la encargada de la oficina.
A las 4 en punto ha aparecido y nos ha dicho que venía la persona que lleva eso. Una simpática mujer nos ha atendido y nos ha acompañado los más de 600 metros que hay hasta el albergue. Mientras tanto hemos ido sabiendo que tenemos cocina, lavadora y todo tipo de lujos peregrinos.
El albergue está muy bien cuidado y limpio. Es todo bastante nuevo y muy cómodo. Hemos aprovechado para lavar toda la ropa en lavadora con la idea de que todo estaría seco pronto.
Mientras se lavaba la ropa Joseba ha planchado un rato la oreja cociendo su comilona mientras yo empezaba a recibir noticias del resultado de nuestra votación: ¡Hemos ganado!
Luego hemos tendido y nos hemos vuelto al pueblo a comprar en el súper porque vamos a cenar en el albergue: botellita de vino, cervezas, picoteo y un revueltito de setas y gulas acompañado de una ensalada. En el albergue hay de todo para cocinar y también hemos comprado para desayunar mañana.
Hemos vuelto al pueblo al bar de esta mañana a seguir hidratando nuestros cuerpos mientras escribo la entrada y leo todos los whatsapp de felicitación de nuestros Unidos. Ahora a esperar que refresque un poquito y preparar la etapa de mañana que nos llevará hasta Mansilla para coger un bus hasta León y desde allí un tren hasta Ponferrada, inicio de nuestra segunda parte de camino. Vamos a buscar en Booking un hotel en Ponferrada antes de que la recuperación de líquidos nos impida tomar decisiones de las que mañana nos podamos arrepentir.
Resumen de la etapa:  23,2 en 4h 14 min a 5,46 km/h y desnivel de bajada de 109 metros. Más casi 3 desde el restaurante y tres viajes de ida y vuelta al albergue.

Salida de Cistierna

Salida de Cistierna

Río Esla

Río Esla

Canal de riego en el camino

Canal de riego en el camino

Monasterio de Santa María la Real de Gradefes

Monasterio de Santa María la Real de Gradefes

San Miguel de Escalada

San Miguel de Escalada

Interior de San Miguel

Interior de San Miguel

 

San Miguel de Escalada

San Miguel de Escalada

Vista del monasterio

Vista del monasterio

Vista exterior

Vista exterior

Aceiteras tipo "Bar de comidas"

Aceiteras tipo «Bar de comidas»

 

 

9ª Horcadas- Cistierna


Camino

Camino

Un paseo por el pueblo nos llevó hasta la iglesia y poco más. Horcadas es un pueblo muy agradable, limpio y con las casa muy bien arregladas. A pesar de la altura ayer hizo un calor infernal todo el día, algo no habitual allí.
Tras nuestro breve paseo nos fuimos al bar a tomar unos vinos y cenar. Coincidimos con algunos vecinos y tras varias rondas comenzaron a fluir nuestras viejas historias de caminantes.
Poco a poco se fueron retirando todos y nos quedamos a cenar Joseba y yo en una mesa y el matrimonio del bar con su nieta en la otra. Una cena sencilla fue complementada en mi caso con una ración de sopa de marisco oferta de la señora del bar.
Esta mañana hemos amanecido a las 6:30 para ponernos en marcha. Joseba ya desde el primer momento ha dado muestras de que hoy no iba a ser su día: dolor de cuello, de cabeza, de pierna y alguna cosa más. Espesito desde el inicio y hasta el final de etapa. Para colmo ha decidido que hoy iba a ganar la carrera y desde los primeros pasos se ha lanzado a una media similar a la de Fernando Alonso en sus últimas carreras de F1.
Etapa sencilla aunque larga y marcada por el calor. La primera parte desciende junto al pantano de Riaño hasta llegar a la presa. Para llegar hay que atravesar un enorme túnel que da muy mal rollo. Las vistas desde la presa son increíbles.
Desde allí nos desviamos por una carretera secundaria hasta alcanzar la calzada romana del Esla, la estrella de esta etapa.
El camino va todo el tiempo paralelo al río. Hoy el caudal era impresionante porque, según nos han contado, habían abierto compuertas para bajar agua de riego. El espectáculo era impresionante con un río que llevaba agua hasta el límite de desbordarse.
En Crémenes hemos salido del camino para cruzar el río y llegar a algún bar a tomar café. Tras algunas vueltas y varios juramentos en arameo hemos encontrado una casa rural que nos ha ofrecido un café y me ha permitido comprar una botella de agua para mi bolsa de la mochila.
Entre senderos junto al río, a veces demasiado cerca del agua, los juramentos de Joseba quejándose de la etapa y el calor abrasador hemos ido haciendo quilómetros casi sin interrupción.
Poco antes de llegar a Cistierna se pasa por unas ruinas de una antigua explotación minera de hierro y carbón. Aún se ven las montañas de carbón ennegreciendo el paisaje e incluso se dibuja el raíl de algún tren de vía estrecha.
Cistierna es un pueblo grande y con todos los servicios. El albergue se encuentra al otro extremo del pueblo cuando las fuerza ya comienzan a decir basta. Además al llegar la impresión que nos hemos llevado nos ha hecho pensar lo peor: una casa vieja y descuidada que parece abandonada desde años, sucia y descuidada. He llamado a un teléfono que había en la puerta y me han dicho que tenía que ir al Ayuntamiento a coger la llave.
Después de un buen rato esperando ha aparecido un señor que me ha acompañado al albergue, donde esperaba Joseba.
La realidad ha sido bien diferente porque el albergue está bastante aceptable,
es viejo pero está cuidado por la gente de la asociación y tiene todos los servicios mínimos. Tenemos una habitación doble sencilla pero cómodo por 5 euros por cabeza.
Una vez completadas nuestras tareas peregrinas de ducha y lavado de ropa nos hemos ido a comer al Restaurante «Moderno» donde hemos dado cuenta de un menú muy digno por 10 euros.
Luego hemos ido a un bar de la plaza del ayuntamiento a tomar algo y ver el Tour. El señor del bar nos ha quitado el volumen de la tele porque venían los paisanos a jugar la partida aunque Joseba, en un ataque de dignidad, se ha lanzado hacia la barra a exigir volumen para nuestro recorrido ciclista. El resultado es que nos hemos quedado a ver la tele mientras los de la mesa de atrás voceaban jugando al subastado. Al menos la consumición nos ha salido casi gratis porque la camarera se ha equivocado y nos ha cobrado varios chupitos de menos.
Tras el Tour hemos ido a dormir un ratito la siesta mientras el calor comenzaba a disminuir. A media tarde hemos ido al super a comprar algo para el desayuno porque mañana no vamos a encontrar nada hasta el final de etapa.
Cistierna es cruce de caminos entre el camino Vadiniense y el camino Olvidado que pensamos hacer el año próximo así que esperamos regresar en unos meses por aquí.
Ahora vamos a tomar unas cervezas y algunas tapas para ir a dormir temprano a ver si a Joseba se le cambia el día para mañana y, sobre todo, si podemos evitar el calor insoportable que tememos que mañana nos acompañe toda la etapa.

Ermita de Horcadas

Ermita de Horcadas

Albergue "Los Toriles"

Albergue «Los Toriles»

Vista del pantano de Riaño

Vista del pantano de Riaño

Río Esla

Río Esla

Ermita en el camino

Ermita en el camino

Río Esla

Río Esla

Vistas del Río

Vistas del Río

Calzada romana del Esla

Calzada romana del Esla

Detalle de la calzada

Detalle de la calzada

Llegando a Cistierna

Llegando a Cistierna

 

Río Esla

Río Esla

 

8ª Portilla de la Reina – Horcadas


Después de un breve paseo por el pueblo que nos llevó hasta el mirador que hay subiendo por la otra parte de la carretera, nos fuimos hacia el albergue a hacer tiempo y cenar algo. Al llegar estaba una familia que esta tarde estaba charlando con Alejandro (el del albergue) y que veranean aquí en la casa de enfrente (o algo así).

En el pueblo quedaba la chiquillería jugando y gritando por la plaza al modo al que jugábamos nosotros de pequeños en las plazas de nuestros pueblos.
La tarde fue refrescando hasta hacerse imprescindible un forrito polar, incluso para mi fornido compañero vasco.
Alejandro nos tenía preparada una crema de verduras y unas salchichas con patatas pero Joseba decidió cambiar a última hora el menú e hizo que Alejandro tuviera que prepararle una pasta al pesto. Una agradable cena que se retrasó algo por la petición de mi compañero de mesa y que tuvimos que entretener con algún que otro vasito de vino blanco: Verdejo fresco al que parece que este camino vadiniense está abonado.
El retraso nos permitió ir buscando en internet el teléfono del albergue del Toril en Horcadas porque nuestro objetivo era llegar hoy hasta allí como final de etapa. La opción de parar en Riaño no nos apetecía mucho porque son 20 km y nos parecen pocos, teniendo en cuenta, además, que la etapa siguiente se nos quedaría casi en 40. De este modo nos quedan dos etapas de unos 30 km. Para poder hacer eso teníamos que garantizarnos que nos atenderían en el albergue de Horcadas al menos para alojamiento y comida. Después de muchas vueltas de falta de conexión de la wifi y varios intentos de llamada fallidos de Alejandro por teléfono (nosotros no tenemos cobertura porque en el pueblo sólo hay Movistar) conseguimos asegurar estancia en Horcadas.
El albergue de Portilla está bastante bien en su relación calidad-precio. Lo lleva Alejandro y está más enfocado al tema de montaña e invierno que al tema peregrino. Aviso a peregrinos que no es el típico albergue del camino ni los servicios son los mismos. Es bueno saber que se ofrecen mejores servicios y el precio es algo más elevado. De todos modos merece la pena.
Tras una plácida noche hemos levantado nuestros cuerpos de las cómodas camas a las 6:20 porque los dos estábamos ya despiertos. Abajo nos esperaba un termo con café y unas magdalenas con las que iniciar ruta.
El camino hoy transita casi todo el tiempo por carretera. Es una etapa muy cómoda en constante descenso y bastante fresquita dada la altura a la que estamos todavía. Se hace muy cómoda por lo fácil del terreno y porque siempre vas en suave descenso casi hasta el final.
El camino recorre el estrecho valle por el que se sale de Portilla y va junto al río. Es cierto que no hay muchas alternativas de camino en ese trozo pero se abusa de asfalto y sería aconsejable que se buscaran alternativas en los lugares en los que fuera posible.
Desde Portilla hasta Barniedo todo carretera sin nada que mencionar. No hay flechas pero tampoco es que hagan mucha falta. Luego hasta Boca de Huérgano se va por una pista de tierra que los pies agradecen infinitamente. En Boca nos esperaba un café mientras Joseba recordaba sus tiempos en los que venía aquí a visitar a su cuñado y su familia.
En el bar hemos encontrado un señor desayunando con el que hemos estado charlando un buen rato y al que luego hemos vuelto a encontrar en Horcadas al mediodía.
Tras el reparador café hemos seguido hasta Riaño todo el rato por carretera. Un infierno por un estrecho arcén y constantes coches y camiones pasando junto a nosotros. Si no fuera porque a la izquierda vas viendo el pantano y sus maravillosos montes reflejados en las aguas, el camino sería una auténtica pesadilla.
En Riaño hemos tomado una cerveza y una tapa de tortilla tamaño familiar en un restaurante del centro del pueblo. Luego hemos seguido ruta también por carretera que incluye el paso por un túnel que da muy mal rollo.
Pasado Carande el camino sale a una pista de tierra por la que entramos hasta la misma Horcadas. Nos hemos dirigido directamente al albergue y de allí al bar a recoger las llaves y organizar la jornada gastronómica. Una señora muy atenta y amable nos ha realizado todas las indicaciones y nos ha vuelto a llevar al albergue tras citarnos para comer sobre las 2.
Cuando iba a ducharme he visto que me había llegado un correo del cpr para el curso de bibliotecas y tras un buen rato de charla ya hemos organizado todo para el inicio del curso.
Hemos vuelto al bar para comer y el ambiente se había animado mucho. La gente es muy agradable y hemos estado un buen rato haciendo bromas mientras nos preparábamos la comida. Se trata de un matrimonio y aparece de vez en cuando la nieta a echar una mano y liar un poco todo (típico de unos abuelos que disfrutan del verano de su nieta adolescente o menos).
La señora nos había preparado un estupendo arroz mixto: almejas, pavo y chorizo. A pesar de lo temeroso de la combinación el resultado ha sido estupendo. Yo he declinado un segundo plato y me he decidido por repetir arroz hasta llenarme completamente. Joseba parece muy mejorado de su problema gástrico y ha dado cuenta de un buen plato de arroz y un par de chuletas de sajonia junto a un plato de ensalada y una botella de vino (no digo nada, Tere).
Después de la comida hemos ido a echar un ratito de siesta y luego he intentado ver el Tour y jugar a los Simpson pero dado que la tele no iba y que la red tampoco nos hemos bajado al bar a aprovechar la wifi.
Estaba cerrado pero al poco ha abierto la señora y ahora aquí estamos casi en familia: la señora, el señor, la nieta, la amiga de la nieta, Joseba y un humilde servidor cuando la tarde comienza a refrescar y esperamos pasar un buen rato entre conversación, repaso de las etapas y algún que otro golpecito haciendo tiempo hasta la hora de la cena. Imagino que daremos una vuelta al pueblo cuando el calor deje de pegar fuerte y poco más.

Resumen de la etapa: 28,3 km en casi 5 horas y con un desnivel de descenso de 209 metros. Enlace a Wikiloc

Vista de Portilla desde el mirador

Vista de Portilla desde el mirador

Salida de Portilla de la Reina por el valle

Salida de Portilla de la Reina por el valle

Vista del río Yuso

Vista del río Yuso

Río Yuso

Río Yuso

Ermita

Ermita

Cascada a la salida de Barniedo

Cascada a la salida de Barniedo

Puente en Boca de Huérgano

Puente en Boca de Huérgano

Ermita de San Tirso

Ermita de San Tirso

Vistas del pantano de Riaño

Vistas del pantano de Riaño

Vistas del pantano

Vistas del pantano

Túnel a la salida de Riaño

Túnel a la salida de Riaño

7ª Fuente Dé – Portilla de la Reina


Sin nada más que hacer tras la cena nos fuimos al parador a organizar algo del desayuno del día siguiente y de la etapa. Había comenzado a cerrarse la tarde y las nubes habían bajado ya casi a la altura de nosotros, lo que presagiaba una mañana lluviosa y era confirmado por eltiempo.es

El el parador nos ofrecieron a primera hora de la mañana un café y cualquier bollo para salir así que nos fuimos a la habitación tranquilos por resolver el tema del desayuno ya que no hay nada en toda la etapa.
Una noche plácida sin sobresaltos de Joseba en visita a su amigo Don Blanco disfrutando de los lujos peregrinos del parador nos ha llevado a las 6:30 a despertarnos con la dura realidad de una etapa entre lluvias bajo los chubasqueros.
Según lo previsto hemos tomado café y un sobao y nos hemos puesto los goretex superior e inferior para hacer frente al agua que envolvía todo el ambiente y que no nos ha abandonado hasta que hemos cruzado al otro lado del puerto.
A las 7:30 hemos salido bien cubiertos para el agua desde el Parador para adentrarnos en una preciosa etapa de la que no hemos podido disfrutar en toda su plenitud dadas las condiciones del tiempo.
El camino se inicia justo al final de la carretera y todo el tiempo asciende por una pista de tierra muy cómoda de llevar. El ascenso se produce de modo progresivo con un desnivel medio de un 10% aproximado que se mantiene bastante regular. No hay grandes rampas aunque el ascenso es constante casi sin descansos. Son más de 700 metros de desnivel en poco más de 7 km hoy con mucha agua y niebla densa.
Joseba ha marchado muy recuperado de su estómago y yo también voy mejor de mi dolor en el pie así que hemos disfrutado de una etapa sin complicaciones ya que si bien la primera parte es más dura, la segunda es un suave descenso hasta Portilla con un desnivel muy suave. Primero por una buena pista y luego por carretera.
Las indicaciones no son muy buenas y nosotros no hemos tenido problemas por llevar el track en el móvil, pero aconsejamos a los que hagan esta ruta que lleven carga de teléfono y tengan un buen manejo de gps o wikiloc.
A medida que la mañana avanzaba y nosotros nos adentrábamos en León el tiempo ha ido cambiando y se ha despejado el cielo así que hemos podido disfrutar de una bajada muy agradable.
Al llegar arriba en Valcavao nos hemos cambiado de ropa porque íbamos muy mojados y nos hemos abrigado porque hacía bastante fresco.
Casi sin indicaciones pero sin grandes dificultades hemos llegado a Portilla, un bonito pueblo que es la entrada en nuestro nuevo camino castellano.
El albergue está destinado fundamentalmente a alta montaña y esquí pero en verano acoge a peregrinos, está muy bien con habitaciones y media pensión a precio razonable (35 euros).
En el pueblo no hay casi nada, no tenemos cobertura y la wifi va fatal, de hecho he tenido que venirme a la plaza a escribir y publicar entre los juegos de los cuatro niños del pueblo que no paran de meter follón. He podido incluso hablar con skype con la familia porque en este rincón de la plaza la wifi funciona bien.
He lavado toda la ropa aprovechando que ha hecho buen día y se ha secado todo, luego un par de vinos, otros dos, comida de menú, un par de orujos y visita al pueblo (10 minutos) para venir a escribir mientras la tarde comienza a refrescar más de lo aceptable para este cuerpo sureño acostumbrado a una temperatura ambiente por encima de 35º
Ahora iremos a cenar y preparar la etapa de mañana que se presenta complicada porque hay dos opciones en función de si encontramos sitio para dormir (y Joseba para tener baño cerca).
Seguimos disfrutando de un camino precioso cruzando los Picos de Europa.

Parador de Fuente Dé

Parador de Fuente Dé

Subiendo entre niebla

Subiendo entre niebla

Prados y vacas entre brumas

Prados y vacas entre brumas

Alto de Valcavao

Alto de Valcavao

Comienza la bajada

Comienza la bajada

Refugio para pastores

Refugio para pastores

Preparados para el mal tiempo

Preparados para el mal tiempo

Arco Iris entre el sol y la niebla

Arco Iris entre el sol y la niebla

Descendiendo de las nubes

Descendiendo de las nubes

Portilla de la Reina

Portilla de la Reina

Escritorio improvisado en la plaza del pueblo

Escritorio improvisado en la plaza del pueblo

El camino en soliario


6ª Potes – Fuente Dé

Después de algún vino más junto a David y tras la marcha de Joseba a su enésima visita al señor de blanco, nos fuimos al albergue. Me sorprendió que todo estaba en silencio y que la chiquillería parecía dormir el sueño de los justos (o los congraciados con la divinidad).
Como no me iba a acompañar Joseba esta mañana he tenido que organizarme sólo incluyendo la decisión fundamental: la hora de poner el despertador y la planificación de la etapa. Habitualmente es Joseba el que prepara esas cosas y el que me suele despertar suavemente mochila a la espalda, diciendo: es la hora, juanillo.
A las 6:10 ha sonado el despertador y me ha puesto casi directamente en camino después de la visita a los aseos y de asaltar el frigo de los iluminati para robarles un yogurt. Así he comenzado mi salida de Potes en dirección a Santo Toribio por la misma carretera que había hecho ayer. A buen ritmo y con la fresquita he llegado pronto hasta Santo Toribio y sin parar he continuado por la carretera hasta el mirador de San Miguel. Una maravillosa vista de todo el valle junto a una ermita da fin a la carretera y abre una senda ancha por la que se desciende hasta la carretera nuevamente.
La etapa de hoy transcurre siempre paralela a la carretera por tramos que pretenden evitarla. La primera parte hasta Los Llanos es un constante sube-baja por carreteras secundarias y pequeñas aldeas vacías a esas horas de la mañana. Poco antes de Mogrovejo se abandona la carretera para entrar en una pista que está muy mal indicada y que me he pasado hasta que el wikiloc me ha avisado. En Mogroviejo he estado hablando con un señor que tiene una exposición de fotografía de los Picos de Europa con nieve. Tiene unas fotos muy chulas expuestas en la puerta y me ha contado que pasan pocos peregrinos por ahí.
En suave descenso hasta Los Llanos desciende el camino. Bajando me ha parado el señor de las fotos y me ha dicho si quería bajarme con él en el coche, rechazando amablemente su ofrecimiento.
En Los Llanos he parado a tomar algo en el bar y allí estába el fotógrafo charlando con el señor. Mientras tomaba algo he abierto el correo que me enviaron la chicas de la oficina de turismo con una alternativa a la ruta de hoy muy interesante. Se trata de que tome unas senda que sale en Cosgaya paralela al Deva todo el rato. Frente al constante sube-baja del camino «oficial» y su añadido de quilómetros, esta senda sube progresivamente sin grandes desniveles entre sombras y siempre paralelo al río y a la carretera. Como tenía el track que me habían mandado sólo he tenido que darle la vuelta y seguirlo. La ruta es muy aconsejable salvo en días de mucha lluvia o en temporada de deshielo, que imagino que algunas zonas serán de difícil tránsito. Doy enormes gracias a las chicas de información de Potes por su amabilidad y por la atención de mandarme el correo.
En constante y dura subida he seguido hasta Espinama y sin entrar, poco después a Pido. Desde allí el camino sigue con mucho calor hasta Fuente Dé por carretera. A poco más de 1 km las flechas me han jugado una mala pasada ya que te sacan de la carretera para dar una vuelta enorme incluyendo una bajada de muerte y una subida peor. Para colmo el camino estaba cerrado y he tenido que saltar una puerta de las de el ganado arriesgando mi propia vida.
Ha sido una experiencia extraña eso de andar hoy sin ver el culo de Joseba todo el tiempo (tampoco está últimamente para muchas florituras).
Joseba me esperaba en el Hostal Rebeco y allí hemos buscado alojamiento en Booking encontrando una habitación doble en el parador a 75 euros en oferta. Como estábamos enfrente del parador hemos cruzado y nos hemos presentado en recepción antes de que ellos hubieran recibido notificación de la reserva.
Luego de ducha y lavado hemos ido a comer al Rebeco un menú a precio razonable. Son un poco lentos y me he mosqueado mucho cuando me han dicho que no quedaba cocido. He pedido sopa de cocido y de segundo algo de hierba y leche del terreno (procesada por una ternera y transformada en chuleta tipo familiar).
La tarde la hemos pasado subiendo al funicular justo antes de que comenzara a cubrirse el cielo y empezar a chispear. Tras paseo de 5 minutos hemos acabado en el Rebeco tomando un menú sencillo que ha completado una jornada de peregrinos vip mientras deleitábamos muestras miradas con la abundante camarera y demás personal de ágil acción (modo ironía).

Peregrino

Peregrino

Santo Toribio

Santo Toribio

Primera flecha del vadiniense

Primera flecha del vadiniense

Ermita de San Miguel. Mirador sobre el valle

Ermita de San Miguel. Mirador sobre el valle

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Vista de los Picos llegando a Los Llanos

Senda junto al río Deva

Senda junto al río Deva

Llegando a Espinama

Llegando a Espinama

Vista desde Fue te Dé

Vista desde Pido

Chuletilla de ternera

Chuletilla de ternera

Funicular

Funicular

En las nubes

En las nubes

El autor

El autor

5ª Cicera – Potes


Como había perdido a mi compañero de fatigas, sumergido en sus propios sueños entre retortijones de tripa, me fui al bar de Cicera a tomar algo y cenar.

En la mesa de al lado el grupo de peregrinos con el que hemos coincidido desde la Casona estaba jugando a las cartas a un nivel de ruido más allá de lo que supone educación en un recinto público. Para colmo no saludan siquiera, van a su bola y funcionan como clan. Ni cinco minutos más.
A media tarde apareció por el albergue un peregrino nuevo: se trata de David, de Álava. Después de presentarnos y charlar un poco de las generalidades del camino y tras la confianza que da el charlar sin camiseta y la perspectiva de dormir tan cerca nos fuimos a cenar juntos ante el abandono de mi compañero (centrado en ese momento en sus tripas).
La cena fue agradable y sencilla ante un plato de patatas con huevos mientras los vecinos pseudoperegrinos daban cuenta de chuletones a diestro y siniestro entre comentarios de pijigrinos versión chuligrinos.
De allí directos a la cama tras organizar un desayuno peregrino gracias a la amabilidad del camarero de Cicero, Luis que nos ofreció leche y magdalenas.
La idea de esta mañana era hacer camino en función del estómago de Joseba. Hemos salido más tarde, sobre las 7:30 tras desayunar yo y despedirnos de David.
La etapa sale a mala leche desde el principio con una cuesta que machaca sin piedad entre rocas, humedades y bosques sin fin. La mañana estaba maravillosa y eso nos ha permitido disfrutar de una de las mejores jornadas del camino ya entrando en Picos de Europa.
Unas durísimas rampas por sendas complicadas entre hayas y castaños nos lleva al otro valle con una bajada tremenda entre robles y, esta vez al menos, por un camino aceptable.
El final de la bajada la marca Lebeña y su maravillosa iglesia en la que Joseba ha decidido que no podía seguir más dada la fatiga que acumula tras dos días de visitas al Sr. Roca y sin comer nada.
Nos hemos despedido en la parada de autobús y yo me he lanzado a la carretera hasta el desvío que lleva en fuerte subida hasta Allende. Luego una cuesta mortal de subida que remata lo que ya has subido en la primera parte y que te lleva con un descansillo hasta Cedeña.
A esas horas el calor ya pegaba fuerte y aún me quedaba otra subida dura para acabar bajando al valle del Deva y desde allí hasta Potes. Para colmo en Cedeña el camino te desvía por una senda estúpida que te hace bajar hasta un riachuelo para volver a subir al mismo nivel que el pueblo. La alternativa sería una carretera secundaria que te lleva sin desnivel al mismo sitio con algunos metros más.
Bajada hasta Tame en la que me he encontrado a los pijigrinos tomando algo en un bar. Casi sin molestarse en saludarme he dado cuenta de una clara para terminar la etapa con los últimos 4 km hasta Potes.
Al llegar me esperaba Joseba tras ir al médico y cambiarle la medicación para ver si consigue cortar la diarrea. Hemos comido en la Sidrería La Majada según nos aconsejó Luis: muy bien el menú a un precio muy razonable. Estupendo el cocido lebaniego que me he ventilado mientras mi compañero intentaba comer media tortilla francesa y un platito de sopa.
Después pequeña siesta de Joseba con alguna nueva visita al baño mientras un grupo de jóvenes tipo «nos cogemos de las manos y cantamos la gloria del salvador» tocaba la guitarra al son de melodías trasnochadas reconvertidas en alabanza al altísimo y demás. Yo me he puesto a ver Juego de tronos aunque gracias a Cristian es una versión en inglés con subtítulos (modo ironía).
Ha llegado David, el peregrino de ayer, y hemos quedado en vernos luego.
Yo he subido a Santo Toribio a sellar la credencial pero al llegar no había nadie en la tienda y he acabado llamando al monasterio hasta que ha salido un monje que amablemente me ha sellado y además me ha contado que el gobierno de Cantabria pasa un quilo de todo esto del camino y parece todo muy abandonado.
Nos ha llegado una de las chicas de la oficina de turismo para pedirnos permiso para hacernos una foto porque resulta que somos los primeros peregrinos que llegan a completar el lebaniego después de haber sido declarado patrimonio no se qué de la Unesco: a ver si vamos a salir en los periódicos y todo, estaremos atentos.
Después de 3 km de subida y otros tantos de bajada con un desnivel de 220 metros he regresado al albergue para irnos al bar a recuperar líquidos. Llevo más de 4 litros en total. Después hemos ido a dar un paseo y nos hemos encontrado otra vez con David a quien definitivamente hemos integrado en el equipo. A ver si llega a nivel de alcohol comida y zumbamiento peregrino similar al que estos dos viejos caminantes mantenemos. Ahora nos espera velada peregrina entre las ausencias cada vez más espaciadas de Joseba (progresa adecuadamente) vinitos y un menú acorde a nuestra estancia en Potes y nuestro final de camino Lebaniego.
Resumen de la etapa: 22 km en 5h 55 minutos y 815 metros de desnivel acumulado.
Además 6 km añadidos de subida y bajada con 220 metros de desnivel.
Postdata: la pu… mierda del huevo de los mosquitos no funciona una carajo: tengo picaduras en todos lados creciendo a ritmo de samba.
Enlace a wikiloc 1ª parte.
Enlace a wikiloc 2ª parte.
Enlace a wikiloc 3ª parte.

Mirando los Picos de Europa

Mirando los Picos de Europa

Caminando entre hayas y castaños

Caminando entre hayas y castaños

Subiendo al infinito y más allá

Subiendo al infinito y más allá

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Bosques húmedos

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Vista espectacular de los Picos

Lebeña

Lebeña

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Iglesia en Pendes

Cocido lebaniego

Cocido lebaniego

Calle de Potes

Calle de Potes

Visita a Potes

Visita a Potes

Río Deva

Río Deva

4ª Cades – Cicera


Después de tres duros días de etapas de más de 30 quilómetros la tarde de ayer en la Casona supuso una recompensa a nuestros fatigados cuerpos. Dos Gin-tonics de color azul suavizaron los efectos de la copiosa comida aunque no acabaran suponiendo una solución para mi compañero de fatigas (y de cama).
Abordo el tema que todos estáis esperando con inquietud sobre qué ha pasado esta noche en esa enorme cama de matrimonio ocupada por nuestros fatigados cuerpos. La realidad ha ido mucho más allá de lo que cualquiera pudiera imaginar. Es verdad que la retaguardia de Joseba ha trabajado mucho toda la noche pero no de la forma que algunos puedan imaginar ya que lo que ha ocurrido es que ha pasado todo el tiempo entre el baño y el borde de la cama hasta que el dios Fortasec ha calmado su fuego interior.
Para mí la noche ha sido algo más tranquila después de comprobar que Chile ganaba la final de la copa América, que el capítulo 7 de Juego de tronos tampoco es demasiado cañero y que mis Simpson siguen jugando al fútbol como si nada. Apenas he escuchado removerse un par de veces a mi compañero de lecho sin darle mayor importancia hasta que esta mañana me ha contado toda su odisea nocturna.
Hemos bajado a desayunar en un estupendo buffet del hotel del que yo he dado buena cuenta mientras mi sufrido y compañero calmaba sus tripas entre visita y visita al inodoro.
A las nueve y media y tras un pequeño lío a la hora de pagar la cuenta hemos salido bajo un cielo muy nublado y amenazante.
La etapa de hoy transita casi todo el tiempo por carretera, menos un trozo al final a partir de La fuente. Desde el principio comienza por una suave subida que va acompañando al río mientras el valle se va cerrando.
Al llegar a la Fuente y admirar su iglesia románica comienza lo más duro de la ascensión del día por una pista de cemento que atraviesa la aldea de Burio. Allí hemos encontrado a dos paisanos que nos han dado un buen rato de conversación explicándonos perfectamente lo que nos quedaba de ruta a la vez que nos hablaban de su vida como camionero, su mili en Basauri y alguna historia más del lugar. Da gusta parar un rato a charlar con la gente y descubrir que aún hoy en día hay personas que transitan por este valle de lágrimas sin prisas.
La dura ascensión por la pista de cemento lleva hasta la carretera que abandonas poco después para transitar entre prados en fuerte descenso hasta Cicera.
El día ha estado lluvioso todo el tiempo y con nubes que nos mojaban tanto desde fuera como nosotros íbamos soltando sudor desde dentro. No hemos necesitado el chubasquero pero siempre lo hemos tenido a mano.
Cicera es una pequeña aldea que tiene un albergue, un bar y poco más. Hemos tenido que esperar al señor que tiene las llaves del albergue porque una peregrina del día anterior había tenido un problema y han tenido que ir a rescatarla. El albergue está bastante bien, limpio y cuidado.
En el bar del pueblo hemos hecho tiempo hasta que ha llegado el del albergue y yo me he comido un estupendo menú peregrino a un precio razonable. No he usado la primera persona del plural porque sólo yo he tomado menú. Mi compañero de viaje se ha tenido que conformar con un par de cucharadas de arroz blanco para intentar calmar sus tripas y volver rápido al albergue a dormir la siesta y descansar.
Ahora parece algo más recuperado aunque va a todas partes con su botella de litro y medio de agua a la que ha añadido el zumo de dos limones y unos azucarillos. Yo mientras doy cuenta de un gin-tonic mientras escribo y escucho jugar a las cartas al grupo de peregrinos que ayer también estaba en la Casona.
La etapa ha sido cortita y eso nos ha permitido recuperar bien teniendo en cuenta la situación física de mi compañero y lo que nos espera mañana: una auténtica etapa de montaña hasta Potes y visita a Santo Toribio, primer objetivo de nuestro viaje.
Resumen de la etapa: 16,4 km en 3h 17 min a 4,99 km/h y con 601 metros de desnivel positivo acumulado.

Enlace a wikiloc

Salida desde Puente El Arrudo

Salida desde Puente El Arrudo

Casona del Nansa

Casona del Nansa

Vistas del valle del Nansa

Vistas del valle del Nansa

Subiendo entre nubes

Subiendo entre nubes

La Fuente

La Fuente

Iglesia de Santa Juliana en La Fuente

Iglesia de Santa Juliana en La Fuente

Subiendo

Subiendo

Visiones del camino

Visiones del camino

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Llegando a Cicera

3ª San Vicente de la Barquera – Cades


Nada más terminar de escribir la entrada y hablar con la familia bajé al pueblo a encontrarme con Joseba que había ido a buscar el cable del teléfono. Me lo encontré en uno de los bares con una cerveza en la barra y pegado a un enorme cable color verde fosforito junto a un enchufe con el que, por fin, cargaba su móvil.

En la charla que mantuvimos comenzamos a comprender que este camino se nos va a complicar bastante en muchos aspectos. No hay información accesible de albergues y además hemos acabado descubriendo que hace un año han cambiado el trazado alargando todo en casi 20 km. Después de discutir entre nosotros entre las distintas opciones a realizar llegamos a la conclusión de que debíamos buscar toda la información posible y, por supuesto, garantizarnos el alojamiento para el día siguiente.
El problema es que da la impresión de que la administración apostó por este camino hace algunos años pero lo tienen medio abandonado y no hay mucha información disponible. La web oficial http://www.caminolebaniego.com no tiene fácil acceso a los alojamientos y la distribución de etapas es desquiciante: 28 km, 30 km y 13 km. Eso sí: la ruta tiene toda la pinta de ser impresionante y eso sí lo hemos podido comprobar hoy.
Después de una visita a la oficina de turismo de San Vicente y comprobar que no nos informaban de nada porque no había casi nada concreto sobre este tema nos fuimos a tomar algo y solucionar problemas.
Hemos decidido llegar hasta Cades, a unos 28 km de San Vicente, pero sabemos que allí no hay ningún alojamiento. Estuvimos buscando en los alrededores y llamé a una casa rural en Bielva: sólo reservan para tres días pero me dijeron que en Puente El Arrudo había un hotel. Busqué en Booking pero tenía completo todo así que me metí en la página del hotel e hice la reserva en la web.
Para garantizar todo conseguí después de muchos intentos hablar por teléfono con recepción del hotel y confirmar conceptos. Tenemos reserva de una habitación doble con cama de matrimonio y garantizado restaurante. Hotel superior a 67 euros con desayuno incluido y con la simpatía de la recepción del Hotel. Hasta me ofreció intervenir si era necesario ante la posibilidad de que Joseba se pusiera cariñoso (ya le dije yo que eso no era una buena idea).
Resuelto el problema cenamos unos pimientos de padrón, los primeros, y unas alitas de pollo. Regresamos al albergue del Galeón en el que nos esperaba una verdadera noche peregrina.
El albergue del Galeón es un sitio curioso del camino de los de siempre, con un matrimonio que lo lleva desde hace muchos años ayudados por hospitaleros. El sitio hace mucho tiempo que no cumple con las mínimas condiciones de habitabilidad peregrina descuidado y sucio. Las instalaciones no tienen un mínimo de comodidad y por primera vez en este camino me tuve que duchar enseñando mi culo al peregrino de la ducha de al lado (fue recíproco).
Para colmo cobran 10 euros que incluyen de forma obligatoria un desayuno cutre en el que acabas lavando la taza y el plato. No hay alternativa peregrina en San Vicente hasta que algún espabilado no decida hacerse de oro montando un albergue nuevo.
Después de que la peregrina de enfrente, con síntomas de intoxicación etílica, me arrojara las bragas a los pies me fui a dormir con mi huevo antimosquitos después de arreglar mis Simpson.
La mañana ha amanecido impresionante de luz y eso me ha permitido hacer algunas fotos estupendas en el primer tramo.
Pocas cosas que decir sobre la etapa porque creo que es mejor ver las imágenes. Una de las etapas más impresionantes que hemos hecho en todos los caminos. Salimos en constante subida desde San Vicente disfrutando de unas vistas increíbles de la ría que se va metiendo hacia el interior hasta cruzar la autovía. Al llegar a Serdio hemos parado a tomar un café y allí hemos contrastado información con la persona que lleva el bar y también el albergue. Un rato agradable en el que he ofrecido mi información para este camino ya que todos nos hemos quejado de lo poco que se sabe y la pena que supone que una ruta tan bonita no tenga mejora publicidad.
Poco después, poco antes de Muñorrodero, el camino se divide definitivamente separado del del Norte.
A partir de aquí una senda que va paralela al Río Nansa nos lleva por un agradable paseo durante unos 7 km entre bosques y junto al ruido del agua. Son aguas de salmón con mecanismos de paso para pescadores de una orilla a la otra.
Después de disfrutar del maravilloso paseo nos ha tocado la parte dura: desde la estación hidroeléctrica dos duras subidas y sus correspondientes bajadas nos llevan hasta Cades. La primera es más corta pero muy dura por una pequeña senda pero la segunda se hace mucho más cómoda al ir por carreteras secundarias.
En Cades hemos parado en el bar a tomar algo y hemos dado marcha atrás por el río hasta llegar al Puente El Arrudo, donde está el hotel.
El maravilloso hotel en que nos encontramos se llama la Casona del Nansa, una casa de piedra junto a la carretera y al lado del río Nansa atendido por un servicio muy amable y simpático. Nos ha recibido la persona que me atendí anoche por teléfono y nos ha reconocido de inmediato como «la pareja cariñosa que va a compartir cama esta noche».
Todo lo demás entra en la esfera de los lujos peregrinos: ducha cómoda, habitación preciosa, menú impresionante con alubias y carrillera, siesta en cama compartida, y gin tonic de color azul para acompañar la lluviosa y fresquita tarde que tenemos mientras yo escribo la entrada.
Hay algunos turistas tipo «superguay» por aquí aunque también ha llegado un grupo de ruidosos peregrinos que juegan a las cartas entre monedas y gritos.
Vamos a seguir preparando etapas porque los días próximos se presentan complicados: no tenemos tracks que nos den confianza para seguirlos y todas las guías dan información sobre quilómetros que no nos cuadran con lo que nosotros vemos. Hoy mismo hemos visto a poco menos de 2 km de Cades un cartel que decía que quedaban 6. Un caos!
Físicamente vamos regular porque se notan los 100 km que llevamos en tres días aunque creemos que iremos recuperando piernas.
Es cierto que el camino es algo complicado en organización pero lo que no nos está es defraudando en lo referente a la experiencia y al paisaje.
Para mañana esperamos llegar a Cicera pero no tenemos nada claro y encima dan previsión de lluvia (no ha parado de llover en toda la tarde sin gran intensidad pero constante).
Ya veremos cómo pasamos la noche, tranquilas mujeres nuestras que hemos pasado el momento de la siesta y no ha habido roce (a pesar de lo que decía Catulo sobre las siestas después de una copiosa comida). Mañana os cuento si la primera vez que compartimos cama representa el principio de una nueva relación entre estos dos veteranos peregrinos después de tantos miles de quilómetros…

Resumen de la etapa: 28 jm en 6 horas a una media de 4,01 km/h y un desnivel positivo acumulado de 407 metros. Enlace a wikiloc.

San Vicente desde el albergue al amanecer

San Vicente desde el albergue al amanecer

Ermita en La Acebosa

Ermita en La Acebosa

Camino

Camino

Separación entre camino Lebaniego y del Norte

Separación entre camino Lebaniego y del Norte

Senda del Nansa

Senda del Nansa

El Nansa junto a la hidroeléctrica

El Nansa junto a la hidroeléctrica

Río Nansa

Río Nansa

Para cruzar el río

Para cruzar el río

Llegando a Cades

Llegando a Cades

La Casona del Nansa

La Casona del Nansa

2ª Santillana del Mar – San Vicente de la Barquera


Acabó la noche según lo previsto con una aceptable cena en el Cossio, junto al albergue degustando diversas carnes a la parrilla y después de pelear durante un buen rato con el sistema de distribución de la salsa barbacoa (la camarera nos asustó diciendo lo picante que estaba sin conocer nuestro origen junto a la Ría del Nervión).
Al llegar al albergue la habitación se había ido completando con varios peregrinos. En la puerta un grupo de ruidosos ingleses preguntaban sobre diversas cuestiones del camino a una pareja de españoles que ofrecían su mejor inglés versión «sihablofuertehastalosaustralianosmeentenderán. Entre grito y grito fui cumpliendo con mis últimas misiones de la noche en el ipad como son jugar a los Simpson y al Candy.
Poco antes de que me dejara acunar en los brazos de Morfeo vi un par de miserables mosquitos danzando en torno a mi cama así que cogí mi huevo nuevo (el antimosquitos de chico que me regalaron mis compas de insti) y lo encendí para comprobar si realmente funcionaba.
La noche ha sido típicamente peregrina con un mal dormir y con un despertar brusco. Mi compañero de viaje ha vuelto a sorprenderme justo en el momento en el que acababa de coger el sueño después de varias interrupciones. A las 6 me ha llamado ya con la mochila en la espalda para que me pusiera en marcha.
Ha sido un despertar espesito como es normal en el primer día: difícil organizar mochila con toda la ropa mojada porque ayer no había dado tiempo a secarla. He tenido que montar un tenderete de ropa durante la ruta dado que la impresión es que iba a ser un día de bastante calor.
Etapa complicada por lo largo y por el calor. Mucho asfalto (casi todo) y pocos pueblos en los que encontrar servicios.
En Cóbreces hemos parado, como siempre, a desayunar y he descubierto con asombro que estaba para comerme un toro de los que veíamos por cualquier prado. Luego parada en Comillas para cerveza y pincho de tortilla (seguía con un agujero en el estómago).
La ruta es un constante sube-baja que nos ha acumulado un desnivel de casi 400 metros de subida. Hemos cruzado valles y aldeas e incluso un campo de golf poco antes de llegar a San Vicente de la Barquera.
Joseba ha buscado por los diferentes pueblos una tienda para comprar un cable para cargar su móvil porque el que ha traído no le carga (el móvil). Estamos como el año pasado con mi cable para el iphone aunque espero que su teléfono no sea tan delicado con el mío. Ahora se ha marchado a recorrer el pueblo para ver si lo encuentra.
Después de mucho cansancio y mucha calor hemos llegado sin grandes problemas al albergue peregrino de San Vicente. Hemos tenido que esperar un ratito a que estuviera preparado todo y hemos podido tener una primera inmersión en la experiencia peregrina de la que tanto vamos escapando y que tan poco vamos a vivir en los caminos de este año.
Para comer nos hemos ido a los restaurantes de abajo y hemos acabado degustando un verdadero arroz con bogavante regado con una botella de riveiro a un precio razonable en «El Puerto». Luego siesta peregrina entre los comentarios plurilingües a gritos de los peregrinos de todo el dormitorio. Por cierto, hemos dado cuenta de nuestro primer orujo de hierbas.
Ahora bajaremos al pueblo a recuperar líquidos y preparar las próximas etapas ya que mañana nos salimos del camino del norte y nos lanzamos a la aventura del lebaniego y vadiniense.
Resumen de la etapa 32,7 km en 6 horas y 2 minutos a una media de 4,8 y con un desnivel acumulado de 454 metros de subida. Enlace a wikiloc

Salida del albergue de Santillana

Salida del albergue de Santillana

Iglesia de San Pedro

Iglesia de San Pedro

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Camino

A un árbol seco...

A un árbol seco…

Llegando a Comillas

Llegando a Comillas

Molino junto a la playa

Molino junto a la playa

Llegando a San Vicente de la Barquera

Llegando a San Vicente de la Barquera

Vista de San Vicente

Vista de San Vicente

Joseba y su arroz con bogavante

Joseba y su arroz con bogavante

Y con el arroz casi terminado

Y con el arroz casi terminado