Viaje realizado con Geographica en julio de 2024. Grupo de 8 personas. Nuestro guía fue Ander.
Nos reunimos todos en Barajas para tomar vuelo directo a Viena y desde allí desplazarnos a nuestro destino final al norte de Eslovaquia en Poprad.
Primera ruta en Altos Tatras. Nos desplazamos hasta Tatranska Lomnica y subimos por la carretera 537 hasta el aparcamiento. Tomamos a la derecha siguiendo el curso del Kezmarska Biela Voda, siempre en constante subida hasta el lago (Zelené Pleso). A la derecha queda el Velka Svistovka y hacia el norte toda la cordillera.
Giramos a la derecha hasta llegar a Velke Biele Pleso, a los pies del Kopka. El tramo es bastante llano con un suave descenso.
Llegamos al refugio Schronisko Pod Szarotka y desde allí seguimos por el sendero que nos baja hasta Kezmarske Zlaby y seguimos or la carretera hasta el punto de inicio.
Resumen de la ruta: 22,5 km con 777m de desnivel positivo acumulado. Altura máxima: 1622 y mínima 906.
Exigente ascensión que parte desde la estación de esquí junto al lago Strbské. Salimos desde las casa bordeando el lago por la izquierda de las pistas hasta alcanzar el curso del río. Seguimos ascendiendo hasta alcanzar el impresionante Nizné Wahlenbergova Pleso a los pies del paso por el collado.
Pasamos junto al Furkot e iniciamos el descenso hasta el Capie Pleso. A la iquierda queda el Krivan.
Desde este punto la ruta nos baja de nuevo a la estación de esquí por el otro lado de las pistas. Pasamos junto a la Vodopád Skok (cascada) y varios lagos más.
Resumen del recorrido: 16,36 km con 966 m de desnivel positivo. Altitud máxima 2305 y mínima 1350.













Ruta muy cómoda, casi un paseo. Salimos de Strbské para seguir la pista hasta el lago, con una zona de merendero.
Por la tarde visita al parque histórico de Stefanova.
Stefanova
Recorrido circular que rodea, sin subirlo, el monte Rozsutec. Bajamos por el Hlboky Potok. Recorrido muy sencillo.
Resumen del recorrido: 13,6 km con 710 m de positivo acumulado para subir hasta 1211 de altitud máxima y 625 mínima.












El final del viaje ha sido un recorrido por la capital de Eslovaquia. Merece la pena una vuelta por su parte histórica y un paseo por la orilla del Danubio hasta la parte nueva.
Desde Bratislava he tomado un barco hasta Viena y he dedicado tres días a visitar la ciudad, pasear y asistir a algún concierto. También, por supuesto he disfrutado de la gastronomía del lugar.