23ª Riego del Camino – Tábara

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Todas las predicciones del tiempo han fallado, daban lluvia para hoy y la mañana ha sido espléndida. Joseba me había pedido levantarnos un poquito antes del las siete menos cuarto porque teníamos que llegar aquí antes de las dos así que a las 6:43 le he dicho que podía encender la luz.

Luego lo de siempre y hemos salido para el bar Pepe sobre las siete para volver a perdernos por las calles de este pueblo incomprensible en su trazado. En el bar estaba la familia despidiéndose de la abuela porque todos se van a pasar la semana a Zamora, incluido el abuelo, se queda sola la señora llevando el bar. Estaba contenta y hacía bromas con todos mientras la familia daba besos a todos los presentes peregrinos y demás familia. Hemos tomado un café y hemos salido rápido.

Hasta Granja de Moreruela sin problemas, allí se separa el camino sanabrés del de la plata y hay varias inscripciones que así lo indican.

Lugar en el que el camino se divide

Lugar en el que el camino se divide

La verdad es que podrían haber gastado algo menos en estas marcas y haber puesto algunas flechas en el resto del camino porque hoy si no es por el gps quizás habríamos acabado en Portugal o quién sabe.

El camino ha vuelto a cambiar para encontrar bosque bajo de encinas y jara, aquí casi en flor. Todo el rato con pequeñas subidas y bajadas. También hemos encontrado algún trozo con grandes rectas interminables hasta llegar al puente que cruza el Esla.

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El paraje es increíble con la cola del embalse aún encajonado entre rocas. El camino baja a la misma orilla y transcurre por una estrecha senda de difícil paso y llena de piedras hasta ascender bruscamente a un lugar desde donde se contempla todo el curso del río desde el puente a la otra punta. He visto un par de garzas pasar y también muchos jilgueros y otras aves.

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Poco más allá nos ha cruzado por delante una pareja de gamos que no nos han olido porque el viento venía de cara. Todo muy salvaje y lleno de vida.

Así hasta llegar a las interminables rectas que llevan hasta Faramontanos de Tábara, que se llama así. Joseba va un poco molesto con el pie derecho y se nos ha hecho inacabable la llegada porque veíamos el pueblo desde muchos quilómetros atrás. Al llegar hemos preguntado a unas señoras por el bar del pueblo y nos han indicado uno en la plaza. Allí Joseba se ha descalzado y se ha dado Voltarem en el pie mientras yo daba cuenta de una cervecita y un buen plato de queso. Hemos comprado un billete de lotería para ver si la suerte de verdad está con nosotros y hemos salido rápido porque yo quería llegar antes de cerrar los bancos para poder sacar dinero en una caja de ahorros, tal y como me había dicho Sole, mi bancaria de Lorca que debía hacer.

Rectas, viento y fresco hasta llegar a Tábara y la caja justo a la entrada. Un señor muy amable me ha atendido y me ha dado la pasta con la que poder continuar nuestro periplo por estas tierras. De ahí a buscar sitio en el hotel rural del pueblo, único lugar para alojarse aparte del albergue (nos habían contado que bastante malo). Al llegar al hostal nos han dicho que estaba completo y que la única posibilidad era el albergue, a más de un quilómetro de allí. Cabreados y todo eso hemos hecho el camino hasta llegar. Hay un par de peregrinos ya instalados y nadie más. Hemos vuelto al hotel a comer un menú (sin nada importante que contar) y de regreso hemos encontrado esto lleno de alemanes sesentones medio desnudos y hablando todos al mismo tiempo. Al momento uno de ellos nos ha enseñado el culo mientras los otros se iban desnudando uno a uno para ir a la ducha. También hay un chico de Navarra que hace el camino en sentido contrario y que se ha sorprendido de encontrar españoles entre los peregrinos y poco después han llegado la noruega, Andreas y el último Bernardo.

Al ir a ducharse Joseba se ha acabado el agua caliente (como podéis comprobar siguen sus problemas con el agua en este camino) y ahora yo escribo mientras espero que se vuelva a cargar el termo porque no estoy dispuesto a ducharme con agua fría otra vez.

La tarde está muy fea y en cualquier momento se va a liar una buena. No se puede lavar la ropa salvo en un lavadero público que hay fuera y esto está fatal, descuidado y detrás de una obra enorme que no para de hacer ruido. En una sala están todas las camas y en otra una cocina enorme en la que estoy escribiendo. Ahora me voy a la ducha para luego ir a dar una vuelta por el pueblo si el viento y la lluvia nos lo permite. Joseba se ha ido a descansar un rato y a intentar recuperar los pies para mañana.

He podido ducharme con agua calentita justo antes de que se agotara. El dormitorio hay un montón de alemanes que no paran de hablar en alemán (es lo que tienen) y nos encontramos rodeados. Acaba de llegar la alemanita joven y guapetona de ayer y esto está cada vez más feo para la lluvia. Las perspectivas de día no van muy allá. Tendremos que ir a beber para olvidar…

Resumen de la etapa: 33,6 (incluye ida, vuelta e ida al albergue) a 5,7 en 5:52 horas y estamos a773 metros según el gps.

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