26ª Mombuey – Puebla de Sanabria

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Como podéis comprobar por el título hoy sí se han cumplido las previsiones y la jornada la hemos llevado pasada por agua. De todos modos no debéis preocuparos, queridos lectores de este humilde blog, el frío y el agua ha molestado poco, si acaso ha dificultado nuestra evacuación de líquidos en plena naturaleza dado que las manos estaban tan frías que daba miedo tocar zonas extremadamente sensibles, aparte de la dificultad natural que ya de por sí representa encontrar ciertas cosas con estas temperaturas.

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Vamos por partes: primero felicitar a nuestro ilustre lector Tarzán de la dehesa por su taitantos cumpleaños. Hemos comprobado que ya ha cumplido la mayoría de edad y le facilitaremos en poco tiempo la dirección del blog que nos ha pedido en los comentarios.

Antes de contra el trayecto de hoy y nuestras peripecias entre el hambre y los quilómetros tengo que detenerme algo en lo ocurrido ayer tarde desde el momento que publiqué la entrada.

Estábamos en que habían llegado dos tipos de Basauri en bici (con dos cojones…, cada uno), la alemana no te(u)tona y al poco rato nuestro querido destripador de peregrinos. No os quiero despistar, este destripador de peregrinos no es otro que el señor belga de la noche en Riegos que tan mala espina nos dio cuando lo vimos clasificando botes sospechosos sobre la mesa. Su apariencia y actos nos tiene bastante moscas tanto como su afición por hacer retratos de los diferentes personajes con los que se va encontrando, incluidos nosotros. Yo tengo la impresión de que los retratos los hace para poner luego la etiqueta a los frascos en los que hace esencia de cada uno de los peregrinos a los que asesina. El asesino en serie que intuimos ha llegado y se ha pasado más de media hora doblando meticulosamente varias mantas que ha colocado pausada y milimétricamente sobre su saco hasta alcanzar la consistencia adecuada. Sólo verlo medir los extremos de las mantas y el modo de colocarlas nos ha tranquilizado al pensar que su modus operandi debe ser limpio y rápido; además está junto a la cama de Joseba y yo espero que acabe con él antes de intentarlo conmigo que estoy al otro extremo de la sala. Tras colocar las mantas ha entrado en la ducha, momento que hemos aprovechado para salir de allí rápidamente y dirigirnos hacia el bareto 2 del pueblo dónde estaban los de Basauri. Siento no poner sus nombres porque no hemos intimado hasta ese punto, pero nos hemos tomado un par de vinitos, por cabeza, y Joseba ha podido dar rienda suelta a sus fantasías de la infancia cual vejete que cuenta las aventuras de su infancia en compañía de contertulios que pueden entenderle por la similitud de sus edades. Uno de ellos tiene una rodilla bastante fastidiada de la bici y el otro es identificable por el brillo de los cristales de sus gafas.

Tras la charla entre gente ruda del norte y recordando nuestras gestas a la hora de cortar troncos y levantar piedras, hemos encaminado nuestros pasos hacia el otro bar del pueblo para cenar. Nada más llegar allí hemos encontrado a los catalanes del mediodía acompañados de su chófer. Hemos sabido entonces que ellos forman parte de un grupo de gente que hace el camino apoyados por Santi (así se llama el asistente motorizado). Santi les ha dado indicaciones concretas sobre lugares estupendo para comer en Bilbao, lo que han corroborado los bilbainos, y yo he aprovechado para hacer la broma de que es evidente que Santi tiene conocimientos sobrados sobre lo que significa comer bien por lo generoso de la grasa que rodea su cuerpo. Nos hemos sentado juntos y hemos disfrutado de una cena agradable y divertida en la que hemos contado algunas anécdotas de las vividas hasta el momento y hemos amenizado con chistes y chascarrillos. Como la cena se iba calentando y las anécdotas subían el nivel de ambiente peregrino ha venido a volvernos a la realidad nuestra mesonera del día: no podemos decir que sea simpática pero yo he decidido que la situación debía cambiar y he comenzado a lanzarle piropos y alegría: el resultado ha sido inmediato ya que su actitud ha cambiado y nos ha deleitado con la única sonrisa que ha sacado en los últimos años. Misión cumplida y todos alegres. Después de un orujo de rigor hemos concluido con deseos de buen camino y planes para el resto del camino. Nuestros amigos catalanes han dicho que iban a desayunar en el hostal de arriba del pueblo y nosotros hemos intuido que íbamos a comernos una…

Al llegar al albergue el belga y la alemana estaban aún despiertos y preparando todo para dormir. Yo me he metido en el saco y mientras pensaba si ponerme los auriculares para escuchar música me he dormido.

Noche estupenda y sin asesinatos. El belga se ha despertado a las seis y media y ha comenzado a moverlo todo. Nosotros nos hemos levantado al mismo tiempo que los de Basauri y nos ha sorprendido la lluvia.

El resumen del camino es fácil de hacer: lluvia sin parar y nada para desayunar. Al principio nos ha parecido hasta divertido pensar que quizás el siguiente pueblo nos ofrecería algo para comer pero hemos tenido que hacer 20 km sin encontrar nada.

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 Al llegar a uno de los pueblos sin nada que decir (no me voy a molestar ni en poner el nombre porque todos son similares) hemos encontrado a Santi con el coche dejando a sus compañeros catalanes Juan y José que comenzaban la etapa allí. Santiago nos ha ofrecido la posibilidad de buscar alojamiento en Puebla y lo hemos aceptado gustosos. Finalmente hemos encontrado un bar, o algo parecido, en el que una grácil mesonera nos ha atendido amablemente. La señora era más ancha que alta y nos ha ofrecido empanada recién hecha de bonito y de chorizo. A estas alturas de la mañana eso era manjar de dioses y mucho más al comprobar que estaba calentita y regada con un par de cervecitas. Al poco de estar allí han llegado Joan y Josep (de cara a la galería) y han tomado otro pedazo de empanada ante la amenaza que hemos hecho de comérnosla nosotros entera.

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A estas alturas del blog habréis comprobado que Joseba ha vuelto a la bebida: no ha podido soportar la tensión de caminar conmigo y yo lo he celebrado con un par de orujos que me estoy tomando mientras escribo esta entrada.

Resto de la etapa con lluvia y frío (lo dicho sobre evacuación de fluidos) y nos ha llamado Santiago para confirmar que teníamos habitación en el hotel de los horrores. Sí, estamos en un hotel de los que se merece este blog. Ya nos había avisado Santi de que la mierda de un día aparece intacta al día siguiente. Además tiene un futbolín que tiene el suelo cubierto de tierra fruto de la acumulación de mierda de varios años por capas. El regente de dicho antro da casi tanto miedo como nuestro asesino en serie de peregrinos pero, milagrosamente, la habitación está limpia y es aceptable para ducharse y dormir. Nos hemos instalado y hemos bajado a comer a un mesón que nos ha acosejado Santiago: este tío es una agencia de turismo ambulante, conoce sitios, espacios y lugares de avituallamiento en todas partes. Nos va diciendo por delante lo que podemos hacer dado que su ocupación debe ser la de esperar a sus compañeros durante todo el día mientras organiza la infraestructura de todo peregrino que se precie.

Comienza la fiesta en Puebla: ¿habrá fragoneta móvil para todos los placeres?

Comienza la fiesta en Puebla: ¿habrá fragoneta móvil para todos los placeres?

Tras una comida estupenda en la que hemos podido degustar nuestro primer caldo gallego (se nota que estamos cada vez más cerca de Galicia) y una trucha hemos vuelto al hotel de los horrores para ducharnos y lavar la ropa, lo que no habíamos podido hacer ayer dado la precariedad de estructuras del albergue en Mombuey. El sol ha salido y el viento hará que nuestra ropa esté seca en pocos minutos, si conseguimos que no se vuele todo y tengamos que ir a buscarlo al lago de Sanabria. Si conseguimos que este tiempo dure un par de horas será suficiente para recuperar nuestra ropa en perfecto estado de limpieza (es a lo más que podemos optar).

Duchados, lavados y reposados hemos bajado a ver al mesonero para organizar la infraestructura de desayuno de mañana (no estoy dispuesto a volver a pasar la misma hambre que hoy, aunque sea en este antro). La fauna de la barra daba casi más miedo que el propio dueño del local y entonces he descubierto que tenían wifi con clave wep. La opción era clara: que nos diera la clave y pasaramos la tarde allí entre orujos grasientos mientras publicaba el blog, o buscar otra opción wifi en el pueblo. El grupo de parroquianos estaría encantado con vernos por allí sacando nuestro ordenador mientras publicaba la entrada pero hemos decidido intentarlo en el pueblo.

Futbolín del hotel de los horrores

Futbolín del hotel de los horrores

Hemos encaminado nuestros pasos hacia la parte histórica de Puebla y hemos encontrado una escalera de millones de escalones hasta llegar al castillo: no es problema para dos peregrinos sin mochila y deseosos de escaladas de verdad (los de Bilbao creemos que cualquier subida que no tenga unos 8000 metros sólo es una tachuelita).

Hemos visto el castillo (parque temático de la edad media con armadura protegida con cadena para que no se la lleven los abueletes de la tercera edad en viaje del inserso pagado por los contribuyentes) y yo me he dejado los cuernos en una puerta demasiado baja que no he visto al salir. Joseba ha decidido hacer fotos chorras de las que dejo constancia aquí.

06-castillo07-joseba1Al terminar la visita he buscado una wifi por aquí para intentar evitar regresar al hotel de los horrores y: suerte de peregrino: en una cafetería restaurante de muy buena pinta hemos encontrado red. LA POSADA DE SANABRIA es un local situada junto al ayuntamiento con muy buena pinta y una muy interesante carta. Al entrar estaban comiendo y parecía cerrado pero nos han atendido amablemente. Con wifi, con orujo y con carta para cena todo estaba claro. Aquí estamos hidratándonos tras conseguir la clave wep (he tenido que encontrarla en el propio router) y tras el abuso de confianza y la generosidad de nuestra amable mesonera esperamos pasar una velada agradable. Ellos veían la telenovela mientras nosotros hacíamos planes sobre la tarde alejada del futbolín polvoriento. Nos ha llamado Santiago y le hemos dicho que se venga para acá. Estamos los tres tomando una copa, ellos charlando mientras yo escribo y hacemos tiempo para cenar lo que nos va a suponer una maravillosa velada de hidratación, de charla de bromas y de carne a la brasa que nos dejará dispuestos a afrontar el Padornelo mañana.

Esta noche me voy a cebar con el independentismo catalán y dejaré algo más libre a Joseba, que ya lleva soportando las bromitas nacionalistas casi un mes. Santiago nos ha reservado sitio para mañana y esperamos llegar allí con dignidad, si sobrevivimos al hotel de los horrores tal y como hemos sobrevivido al belga asesino en serie de peregrinos.

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