6ª Calzadilla de los Barros – Villafranca de los Barros

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Al final decidimos dar una vuelta por el pueblo y tomar algo para esperar la salida de la procesión (hemos descubierto que sale a las 8) y verla antes de ir a cenar. En el pueblo no hay ningún bar en el que tomar algo, hemos dado un paseo y no hemos encontrado nada, ni bares, ni gente ni nada. Nos hemos sentado delante de la iglesia a esperar la salida de la procesión y poco a poco han ido llegando todos: penitentes, costaleros, música, espectadores… en total cuatro monos.

Todo el pueblo en la procesión

Todo el pueblo en la procesión

Hacía un frío de muerte y hemos aguantado estoicamente para ver el espectáculo: digamos que tienen que practicar un poco más. Al final estábamos cenando a las 9 en el hostal: sopa y callos y Joseba un bocata. Nos hemos ido a la cama tras recoger la ropa de la terraza. La conclusión sobre el pueblo es definitiva, no tiene nada, no hay nada, la etapa había sido una pesadilla; pasemos cuanto antes porque después de nuestro siniestro hostal digno de cualquier película de terror, del camarero que nos ha atendido (aún más siniestro), de los obesos habitantes de la villa (salvo honrosas minifalderas excepciones) no hay nada más que decir.

Yo me he despertado sobre las 5 pero me he vuelto a dormir. A las 6:30 me ha vuelto a despertar un extraño ruido: estaba lloviendo y hacía un viento horrible; ya me he quedado despierto pero no quería hacer ruido por no despertar a Joseba (luego me ha dicho que también estaba despierto desde hacía rato. Cuando ha sonado el reloj se han hecho evidentes nuestros miedos: etapa con lluvia, viento y frío, mucho frío. Hemos bajado a desayunar (café con magdalenas gigantes) y dudamos ante la etapa que se nos presenta, sobre las 7:45 sigue lloviendo y tenemos la impresión de que no podremos avanzar mucho. De cualquier modo hemos decidido que la otra posibilidad será la de quedarnos en Zafra aunque sea a costa de perder un día.

Previsiones de lluvia

Previsiones de lluvia

Pero en el camino nada es lo que parece y el hecho de que empiece una cosa mal no quiere decir que tenga que acabar mal (puede acabar peor según la ley de Murphy), buen ejemplo de ello fue la etapa de ayer.

Aunque el día se presentaba verdaderamente complicado poco a poco ha ido cambiando. A medida que nos acercábamos a Zafra: ha cesado la lluvia, ha salido un poquito el sol y el viento sigue soplando con fuerza. Cada rayo de sol que empezábamos a percibir era una auténtica delicia. El frío era grande pero el chubasquero hace de cortavientos e impide el morirse de frío. De cualquier modo toda la etapa el viento ha sido terrible, no podemos casi ni hablar porque no nos oímos.

Rectas infinitas

Rectas infinitas

Sin mucho más que contar hemos llegado a Zafra: el pueblo está casi desierto, se nota que son días de fiesta y que la gente no madruga. Nos ha costado mucho trabajo encontrar un lugar en el que poder almorzar porque todo está cerrado. Después de muchas vueltas hemos logrado almorzar en una cafetería casi a las afueras de Zafra: tarde pero certero: nos hemos puesto como gorrinos con un bocata cada uno y un par de cervecitas.

Después de Zafra llegaba el palizón: la etapa es la más larga hasta ahora y se ha hecho interminable. Después de casi 20 km sin parar hemos llegado por fin a Villafranca de los Barros. No hemos tenido grandes incidencias en el camino y no hemos encontrado a nadie.

Cruzando la vía

Cruzando la vía

El pueblo está casi desierto porque son las 4 de la tarde. Hemos desembocado en la plaza y nos hemos dispuesto a buscar alojamiento. Sabíamos que había un albergue privado en la parte de arriba porque Joseba había estado ya hace algunos años; justo al llegar hasta allí hemos coincidido con una pareja buscando también sitio: ella es francesa al parecer y él español. En el pueblo sólo había gente en un bar de la plaza en el que se encontraban los rezagados de la fiesta de la mañana. Hemos subido por una calle para encontrar el albergue. El albergue Perín (así se llama) estaba cerrado y tenía un teléfono al que llamar. Hemos llamado y nos ha dicho que estaba todo completo y que el tema del alojamiento era complicado ese día en el pueblo. Nos han dicho que quizás habría en el hotel del pueblo: el Diana.

Hemos salido delante de la pareja que se ha quedado por allí y a partir de ese momento ha comenzado nuestra verdadera aventura: hemos de tener en cuenta que es viernes santo y que son las 16:30, las posibilidades no son demasiadas. El hotel es de tres estrellas y ya nos hemos mosqueado pensando que la cosa se nos iba a complicar. Al entrar a la zona de recepción hemos visto que estaba comunicado con la cafetería del hotel, había bastante gente tomando café pero nadie atendiendo en recepción.

Al poco rato de estar por allí nos ha aparecido un señor para atendernos. Este señor es el típico tipo que se ofrece para ayudar y solucionar los problemas pero que no tiene ni idea, no sabe nada del hotel. Unos 60 y tantos, teñido el pelo, hablador y de los que te cuentan su vida a pesar de que haces todo lo posible por evitarlo (además su vida no suele tener ningún misterio). Nos ha dicho que, por supuesto, había habitación disponible pero que vendría la chica para atendernos. Nos ha aparecido una camarera del bar para arreglarnos el tema. No era española y no se enteraba muy bien de la película: tras consultar con una compañera nos ha dicho que tenían una última habitación para nosotros, que le diéramos un DNI y que nos iba haciendo la ficha mientras que el teñido le enseñaba la habitación a Joseba. Un par de minutos después y tras una conversación intrascendente con la señorita han aparecido Joseba y el teñido diciendo que la habitación era doble pero que tenía sólo una cama de matrimonio. En ese momento ha llegado la pareja que habíamos dejado arriba en el albergue. La chica nos ha dicho que iba a mirar si había otra habitación y ha desaparecido. A los pocos minutos vuelve con la noticia de que queda otra habitación con dos camas pero que es una suite con un saloncito y que sube el precio: antes eran 50 euros la habitación y ahora se nos quedaba en 67 porque tenía que cobrarnos el IVA (para confirmarlo ha tenido que volver a bajar al restaurante para hablar con el encargado y que le confirmara que era imposible no cobrarlo). Nos ha dicho que lo sentía mucho pero que seguro que la habitación se ocupaba más tarde y que tenían que cobrarlo.

En este punto de la situación la pareja ha aprovechado para decir que ellos sí se quedaban con la habitación y han hecho los papeles para arreglarse sin tener en cuenta lo que nosotros pudiéramos decidir al respecto; se han comportado de un modo muy mal educado teniendo en cuenta que nosotros estábamos primero y que ni siquiera nos han preguntado si nos interesaba la doble con la cama de matrimonio: antes de arreglarnos nosotros se han quedado la habitación.

La habitación que nos ofrecía era verdaderamente la última que quedaba. Nos ha dado la llave y hemos subido arriba, cabreados por la situación pero contentos por tener cama para dormir. Cuando pensábamos que todo había acabado abrimos la habitación y descubrimos que sólo hay una cama de matrimonio. En ese momento le digo a Joseba que tranquilo, voy a bajar y ver el tema pero que no se preocupe, que no toque nada hasta que vuelva.

Bajo y me encuentro al teñido al que le informo, llama a otra camarera para ver que podemos hacer (esta sí que parecía enterarse). Le cuento todo y le digo que no hay problema, que nos pongan una supletoria y nos apañamos porque tenemos sitio suficiente en la habitación. Entonces me dice que estaba claro que esa habitación tenía cama de matrimonio pero que la otra no se enteraba, que no queda ninguna otra habitación, que si se pone una cama supletoria tiene que cobrar por una tercera persona, que de todos modos no hay problema porque no les queda ninguna cama supletoria y que aunque hubiera alguna no pueden montarla porque el servicio de habitaciones se ha ido a las 16 horas y no viene hasta mañana. En este momento decido tener toda la paciencia del mundo, me pongo delante de ella y muy serenamente le informo: primero que nosotros hemos dejado una habitación de 50 euros porque nos han ofrecido otra de 67 que se supone tenía dos camas, que no podemos pagar más dinero porque ya estamos pagando más de lo previsto porque ellos nos han ofrecido esa opción, que estamos dispuestos a montar la cama y hacerla, que estamos dispuestos a aceptar una solución pero que no nos parece justo pagar más dinero, que aunque nos pongan una cama supletoria seguimos siendo dos… continuamos varios minutos en los que le intento hacer entender que estamos dispuestos a arreglar el tema de la mejor manera posible y ella sigue insistiendo lo mismo. De repente dice que va a llamar por teléfono a su jefe y que me informará.

Yo no entiendo nada, la situación es completamente absurda pero mucho más absurda se vuelve cuando pregunta que si somos fumadores o no, le contesto que no y entonces ofrece una de las habitaciones 500: yo me quedo de piedra y le pregunto con miedo por el precio de la habitación y más de piedra me quedo cuando dice que son 50 euros. En ese momento me dieron ganas de asesinarla o besarla apasionadamente pero decidí callarme, firmar la ficha y pagarle antes de que se arrepintiera. ¿qué había pasado? ¿por qué esas habitaciones estaban disponibles sin ofrecerlas a los que vienen a dormir? ¿tendrían fantasmas? ¿estarían gafadas? ¿serían antros oscuros y llenos de porquería?¿le habría excitado sexualmente?… Muchas más cosas me pasaban por la cabeza mientras subía por el ascensor. Al llegar a la habitación anterior en la que me esperaba Joseba le digo que coja sus cosas que nos vamos, él no entendía nada y le dije que no le podía explicar mucho porque ni yo mismo lo entendía, que ya hablaríamos luego pero que teníamos habitación para dormir. Llegamos a la habitación y era normal, dos camas normales, aseo normal, tv normal, y encima el hotel tenía wifi disponible.

Habitación del hotel

Habitación del hotel

Decidimos no elucubrar mucho más, bajar a tomar algo porque no habíamos comido aún y descansar un rato. En este momento también descubrimos que estamos en la quinta planta con un ascensor que llega hasta la quinta planta pero el edificio tiene sólo tres alturas desde fuera: no es necesario preguntar nada más, las cosas son como son.

Bajamos a la cafetería pero no tenía abierta la cocina y sólo hemos podido tomar dos cervezas con unos frutos secos. En la mesa le he dicho a Joseba que nosotros lo del sexo lo llevamos bien pero que para descansar tenemos claro que preferimos camas separadas (ante ese comentario nuestras vecinas de mesa nos miraban asombradas y convencidas de nuestra recién asumida nueva condición sexual).

Una vez salidos del armario hemos subido a la habitación, ducha individual, lavar ropa, tender en el baño y descanso. Yo me he puesto a trabajar aprovechando la wifi del hotel y he puesto al día el curso. Cuando hemos terminado de todo nos hemos dado una vuelta por el pueblo y nos hemos sentado en el bar de la plaza justo antes de que se llenara de gente.

Iglesia de Villafranca de los Barros

Iglesia de Villafranca de los Barros

Cerveza, descanso y resguardarnos del frío; la camarera nos ha dicho que hasta las nueve no podíamos tomar nada de cocina. Fuera la gente se colocaba para ver la procesión a pesar del intenso frío y los que podía se acomodaban en las mesas del bar que no habían ocupado las señoronas del pueblo tras pedir un bitter kas (una de ellas ha roto el vaso y se lo ha echado por encima).

Mientras pasaba la procesión nos hemos puesto las botas: revuelto de la casa, gambas al ajillo, secreto ibérico y puntillitas, y fuera viento, frío, tronos, penitentes y gente de viernes santo viendo una procesión mientras dos peregrinos se ponen morados a cubierto de las inclemencias del tiempo después de 40 km a pie por las llanuras extremeñas. El contraste es divertido al vernos a nosotros con nuestro aspecto peregrino y con las crocs calzadas mientras a nuestro alrededor los lugareños lucen sus mejores galas de viernes santo: ellas arregladas y maquilladas y ellos entrajados y encorbatados.

Resumen del día: comienzo con lluvia fuerte y perspectivas húmedas, viento para quitarnos hasta las malas ideas y llevarse las nubes de agua, frío para curar jamones, cansancio terrible, pero en cambio mucho mejor de lo que pensábamos al inicio en que teníamos claro que acabaríamos como sopas, hemos comido bien, he trabajado un rato, nos hemos tomado unas cervezas, hemos comido muy bien y tenemos una habitación estupenda en la que descansar, así es el camino, cuando todo parece que va a ir bien se tuerce y cuando empieza fatal puede terminar arreglándose.

La etapa han sido 39 km a 5,8 de media en 6:42 horas, la altitud que marca el gps es de 424 metros. Buenas noches y hasta mañana.

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