Camino de Baztán: 3ª Etapa Elizondo – Olave


Una etapa descomunal que no era, por supuesto lo que teníamos previsto. La distribución de quilómetros sobre lo que nos quedaba nos ofrecía como opción para terminar la etapa en Olagüe pero allí no hay ninguna posibilidad de alojamiento, salvo el albergue de peregrinos (del que no habíamos leído comentarios muy buenos). Las alternativas de alojamiento en Booking nos daban sólo Eugi y allí reservé, con la idea de que nos pudieran recoger ellos puesto que era un servicio que ofrecen.

Ya en la tarde anterior estaba un poco mosca con la idea de que nos recogieran porque la distancia es grande y, además, se encuentra en el valle paralelo y sin muy buenas comunicaciones. Llamé y me dijeron que sí era posible que nos recogieran pero que nos llamarían para confirmarlo.

El problema fue que no nos llamaron nunca y así comenzamos la etapa al día siguiente con la idea de llegar a Olagüe y decidir sobre la marcha. Al llamar nosotros nos han dicho que era imposible y que el servicio de recogida sólo lo hacen para peregrinos que vienen por el camino francés, en el otro valle. La verdad es que fueron bastante amables, dadas las circunstancias y me ofrecieron la posibilidad de anular reserva o, en último caso, venir a recogernos a última hora de la tarde según tuvieran tiempo. Ante tales circunstancias nos hemos puesto a buscar como locos y lo único que hemos visto está en Olave, un hotel en la carretera fuera de todo. A esas alturas llevábamos ya 29 km y 1.000 metros de subida acumulada por lo que pensar en otros 13 km se nos hacía algo duro. Además el calor apretaba y no habíamos comido nada.

Pero vayamos por partes, la etapa la iniciamos retomando el camino a la salida de Elizondo sin grandes dificultades en los primeros 10 km hasta Almandoz. Como no habíamos desayunado nada hemos parado aquí a tomar algo en un estupendo mesón en el centro del pueblo (Posada Palacio Beola).

Una vez repuestas las fuerzas nos hemos dispuesto a subir ya por un precioso bosque siempre junto a la carretera N-121 hasta la Venta de San Blas. A partir de aquí el camino se hace un poco más empinado y cada vez más bonito entre hayas muy antiguas. El sendero es una verdadera maravilla en toda la subida incluyendo un tramo de calzada romana. Hasta coronar el puerto de Belate pasamos por algunos de los tramos más bellos de todos los caminos que hemos realizado. Hemos encontrado algunos pasos con bastante barro dado que el terreno es muy arcilloso aunque los hemos podido sortear bien porque no ha llovido mucho en estos días.

Al coronar Belate abandonamos definitivamente el valle del Baztán y entramos en la última parte de nuestro camino. El descenso hasta Lantz se hace muy cómodo. Hemos de resaltar lo bien cuidado que está todo el recorrido y la buena señalización en todos estos tramos. Desde ahí un paseo a Olagüe de 4,5 km. Al llegar aquí wikiloc me marcaba 29 km recorridos.

Hemos encontrado un bar-restaurante a la salida del pueblo en el que hemos podido comer y descansar y hacernos a la idea de lo que nos quedaba por recorrer y así nos hemos dispuesto a completar la etapa.

El último tramo hasta Olave no es muy complicado por el trazado, salvo en la parte final que se pierde en algún lugar, sobre todo a partir de Ostiz. El recorrido va junto a la nacional salvo en la primera parte que se desvía por Leazkue. Nuestro problema ha sido el tremendo calor con el que nos hemos encontrado teniendo en cuenta la hora la hora de la tarde y la acumulación de quilómetros en nuestras piernas y en nuestras cabezas. Hemos parado un par de veces en algún pequeño bar a descansar, reponer líquidos y llenar nuestras bolsas con hielo y agua fresca para llevar mejor el camino, eso nos ha salvado en estas casi tres interminables horas de ruta bajo un sol de justicia.

Al llegar a Oláiz nos hemos desviado hacia Olave del camino principal y a la entrada del pueblo hay que retroceder por la carretera (cuidado con el tráfico) hasta el Hostal Lorentxo. Al menos el hotel está bastante bien y dispone de un buen bar para tomar algo y cenar.

Hemos dedicado la tarde a descansar y recuperar líquidos de la pérdida acumulada en todo el día. El total han sido más de 42 km con un calor insoportable y un gran desnivel acumulado en toda la etapa. La ventaja es que para la última nos queda sólo un paseo a Pamplona.

Resumen de etapa en Wikiloc: 42,1 km en 10 h 19 min con 1.003 de subida y 747 de bajada a 4,09 km/h.

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Camino de Baztán: 2ª Etapa Urdax – Elizondo


Como dije en la entrada anterior, en este camino hemos primado la visita a los lugares emblemáticos del recorrido por encima de los quilómetros y según las posibilidades de alojamiento.

Al reservar en Elizondo no pudimos encontrar nada en el núcleo urbano porque estaban en fiestas y estaba todo completo. Finalmente hemos encontrado sitio en el Hotel Baztán, una buena elección aunque con sus cosas negativas. El principal problema es que se encuentra pasado Elizondo, un par de quilómetros más allá y fuera del recorrido del camino. Hay que seguir el trazado del camino hasta llegar a una carretera que tomamos a la izquierda junto al colegio Lekaroz y que nos lleva a la carretera en la que se encuentra el hotel, a poca distancia. La opción de ir por la carretera todo el rato es más corta pero muy peligrosa ya que tiene bastante tráfico y es muy estrecha. El hotel está algo anticuado aunque las habitaciones son cómodas y espaciosas con una terraza muy agradable y el bar el restaurante están bastante bien. Para las referencias literarias de este lugar, y de otros de la zona recordad que los libros de Dolores Redondo.

Salimos de Urdax temprano porque la etapa, aunque corta, tiene sus complicaciones. Nada más cruzar el río se comienza el puerto de Otsondo con una fuerte subida de 450 metros. Se sube por una senda que va recortando la pista hasta la cumbre, donde hay un merendero y un poco más adelante se alcanza la carretera. Poco antes de llegar a la zona del merendero nos hemos equivocado y hemos seguido la pista porque no hemos visto la señal que nos vuelve a meter en senda. Todo el tramo se hace por una zona muy boscosa que a esas horas de la mañana tenía una luz maravillosa sumando la niebla que cubría parcialmente todo el trayecto.

Al cruzar la carretera comenzamos el descenso que nos muestra todo el valle en unas vistas muy bellas. El camino se hace mucho más cómodo a medida que perdemos altura y se convierte en un precioso paseo por una cómoda pista hasta Amaiur.

En Amaiur hemos subido para ver los restos del castillo de Maya, lugar en el que los navarros se atrincheraron en defensa de su independencia en 1.522. Es una subida corta pero muy pendiente que merece la pena por las vistas desde arriba y por las referencias históricas del sitio. Hemos dado una vuelta y hecho algunas fotos al monolito antes de bajar a tomar algo al pueblo. Estaba casi todo cerrado por la hora que era y al final nos hemos tomado un café en el Molino de Amaiur, a la salida del pueblo. Amaiur es un precioso pueblo navarro repleto de preciosas casas muy antiguas y muy bien conservadas. Una de las cosas que más me está sorprendiendo en esta zona ya que supone un alto poder adquisitivo para poder mantenerlas en tan buenas condiciones.

Desde aquí ya el camino se hace muy cómodo pasando por algunas aldeas y siempre cerca de la nacional 121. Cruzamos algún polígono industrial y sin grandes dificultades se llega hasta Elizondo, el núcleo más importante y capital del valle.

Como el pueblo estaba en fiestas hemos decidido seguir hasta el hotel para dejar las cosas, comer y aprovechar la tarde en la visita a la ciudad. Elizondo es un precioso pueblo que se ubica junto al río Baztán y que es muy conocido, sobre todo a partir de los libros de Dolores Redondo. Al estar en fiestas todo estaba muy animado y había mucha gente por todas partes.

Hemos comido en el restaurante del hotel y, tras un breve descanso en la habitación nos hemos vuelto al pueblo para pasar la tarde. Precioso todo y muy buen ambiente que se ha completado con una estupenda cena en la plaza del ayuntamiento.

Resumen de la etapa: 21,6 km en 4 h 54 min a 4,41 km/h. Desnivel subiendo 521 y bajando 423. Etapa en wikiloc.

Camino de Baztán: 1ª Etapa Bayona – Urdax


Segunda parte de nuestro camino este verano para volver a cruzar los Pirineos, ahora en dirección contraria, hacia España.

La planificación que habíamos hecho era la de llegar a Foix con tiempo de hacer turismo y poder comprar los billetes de tren para, al día siguiente, salir temprano en dirección a Bayona y poder pasar el máximo de tiempo allí y poder ver la ciudad. Nos poníamos en marcha por el Baztán, aunque haciendo algunas variaciones, como os iré contando en estas entradas.

El viaje en tren ha sido muy cómodo y hemos llegado a Bayona a muy buena hora para instalarnos en el hotel y rápidamente irnos a comer algo y visitar la ciudad, que tiene bastantes cosas.

Buscando en Booking encontramos en Hotel des Arceaux, nada del otro mundo aunque muy bien situado en el mismo centro de la ciudad. Para comer nos hemos dejado llevar por Tripadvisor y nos hemos ido al medio día a Le 9 y por la noche a Le Maestro. Ambas opciones han estado muy bien saliendo de la zona más turística.

Hemos pasado la tarde paseando por la ciudad y viendo el gran ambiente que hay por todas partes. Todo preparado ya para nuestro nuevo recorrido.

final

La primera etapa que habíamos programado llegaba hasta Urdax, lo que supone empezar con casi 40 km. La idea es la de recortar aquí un día para poder parar en Urdax y poder visitar las cuevas de la zona: Urdax, Zugarramurdi y Sare. Nos hemos planteado esta etapa así de larga porque sabemos que el perfil es muy sencillo, sin desniveles y por terreno muy cómodo ya que toda la primera parte transcurre por un fácil camino junto al río Nive hasta llegar a Ustaritz (en el km 15), una vía verde. También nos viene bien porque de esa forma buscamos alojamiento ya directamente en España y nos ahorramos las incomodidades de un día más en suelo galo, por lo que se refiere a precios (sobre todo de cerveza) y horarios.

final

Desde aquí hasta Souraïde sin novedad en el terreno y una pequeña subida antes de llegar a Ainhoa, un precioso pueblo vasco-francés con casas muy antiguas y muy bien conservadas. Allí hemos parado a reponer fuerzas para afrontar la última parte de la etapa.

Hay que decir que tanto en Souraïde, como en Ainhoa o, fuera del camino, en Espelette, hay alternativas de alojamiento para los que no quieran pegarse el palizón de quilómetros hasta Urdax. De cualquier modo la etapa completa se puede hacer sin grandes dificultades y nosotros hemos llegado a buena hora para comer y poder visitar por la tarde las cuevas de Urdax.

También se puede acortar un poco la etapa y llegar hasta Dantxarinea, la frontera con España. Es una típica ciudad de frontera que tiene comercios y poco más. Lo cierto es que no creo que merezca la pena permanecer en la misma frontera cuando el trayecto hasta Urdax es un sencillo y cómodo paseo.

En Dantxarinea hemos intentado evitar el tramo de carretera y eso nos ha supuesto al final que nos hemos equivocado y hemos dado un buen rodeo absurdo hasta acabar casi en el mismo sitio: no merece la pena porque además hay zonas complicadas y la frontera se tiene que pasar cruzando el río Elizako. Después de una buena vuelta hacia ninguna parte hemos tenido que retroceder por la orilla del río hasta buscar un paso que nos llevara nuevamente a la carretera: al final lo hemos encontrado junto a un restaurante.

final

Nos hemos alojado en la Casa Rural Dutaria para las dos próximas noches. Agustín nos estaba esperando para atendernos y nos había reservado mesa para comer ya que era un poco tarde. Hemos comido estupendamente en el Indiano.

final

Al terminar hemos ido rápidamente a ducharnos y después nos hemos acercado hasta las cuevas de Urdax. Se trata de un paseo cortito por la carretera que hemos hecho sin problemas al ir sin mochilas. Las cuevas son una maravilla y desde luego que merece la pena hacer esta pequeña desviación. Nuestro objetivo era ver por la tarde Urdax y así dejar el día siguiente para subir hasta las cuevas de Sare, que están en territorio francés, para luego, de vuelta, ver Zugarramurdi y llegar a comer a Urdax en el Montxo.

Según el plan previsto hemos vuelto a Urdax con tiempo para organizarnos bien, dar una vuelta y disfrutar de la tarde hasta irnos a cenar al Montxo, aperitivo del chuletón que mañana nos espera después del paseo por las cuevas.

A la mañana siguiente nos hemos levantado un poquito más tarde que de costumbre para aprovechar bien el día. Nos hemos ido directos a Sare y hemos llegado justo a la hora en la que abrían las cuevas. El sendero está marcado y es muy fácil de seguir desde Urdax, presenta tramos de asfalto en la primera parte y luego ya se mete por sendas más bonitas para cruzar hasta Francia.

La visita a las cuevas es una maravilla. Son tres cuevas completamente distintas entre ellas: la de Urdax es la más típica en cuanto a formaciones, la de Sare es la más espectacular y grandiosa y la de Zugarramurdi tiene el aliciente de la leyenda de las brujas y los akelarres. Sin duda una estupenda jornada.

Hemos vuelto por el mismo camino para un total de 17 km ida y vuelta. Nos esperaba nuestra reserva en el Montxo para un chuletón tamaño familiar. Estupenda la comida y el trato en el restaurante que ya conocía Joseba por haber venido unos días antes para inspeccionar el terreno junto a la exploradora Tere.

final

El resto de la jornada ha consistido en recuperarnos de la comida y prepararnos las siguientes etapas que presentan complicaciones de terreno y también algunos problemas de organización para temas de alojamiento. En este camino hemos decidido prescindir de albergues y demás ya que no parece que haya muchas garantías sobre cómo están acondicionados y, además, al cambiar los finales de etapa hemos ido buscando opciones en las que hemos dado prioridad a ver los lugares más emblemáticos del valle.

Resumen de la etapa: 37,8 km en 7 h 29 min a 4,83 km/h con 465 m de subida y 378 de bajada. Etapa en wikiloc.

Recorrido de las cuevas Urdax- Zugarramurdi y Sare: 8,5 km en 1 h 49 min a 4,68 km/h con 164 m de subida y 59 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: Etapa 10ª. Roquefixade – Foix


A la hora prevista hemos desayunado estupendamente, a la altura de la cena de la noche anterior. Nos hemos puesto en marcha con mucho recelo ya que no paraba de lloviznar y las previsiones eran de continuar así todo el día.

La etapa de hoy era bastante sencillita con varias pequeñas subidas que acumulan unos 500 metros de desnivel y con una gran bajada final que se ha hecho bastante dura. La etapa la hemos pasado todo el rato con la ropa de agua y con las consiguientes molestias de calor. A pesar de todo no hemos encontrado demasiados tramos de barro por lo que se nos ha hecho más llevadera. En este camino no hemos tenido ninguna etapa verdaderamente fácil y esta tampoco iba a ser menos, aunque la distancia total no ha permitido que se nos complicara demasiado.

El trazado de hoy coincide en parte con el recorrido de la ruta del sendero cátaro, que recorre los distintos castillos cátaros por todo el sur de Francia. Es una ruta que debe ser interesante aunque nos dicen que es bastante llana y calurosa. Incluye los castillos de Montségur, Roquefixade y, para terminar, el de Foix.

Hemos llegado a Foix a muy buena hora para tomar una estupenda habitación en L’Arche des Chapeliers, una Chambre d’Hôte con una puntuación de 9,4 en Booking. La verdad es que la puntuación lo merece por ubicación, por limpieza y por amabilidad de la señora que lo lleva.

Tras la ducha y lavar ropa nos hemos ido a comprar los billetes de tren a la “gare” para el día siguiente hasta Bayona y luego a comer a un pequeño restaurante que nos había aconsejado la señora. Se trata del Bar Auberge Miranda, situado en una casa muy antigua. Es un lugar sencillo pero muy acogedor y que atiende estupendamente un señor muy amable y buen conocedor de la lengua y costumbres hispanas (aunque a su propio ritmo). Hemos tomado un buen menú económico y muy rico.

final 11

La tarde la hemos pasado visitando la ciudad y subiendo al impresionante castillo de Foix. Hemos esperado para hacer la visita guiada en francés y mi querido compañero ha podido demostrar sus conocimientos adquiridos en los últimos años de la lengua gala. Después, varias vueltas a la ciudad disfrutando de la tarde. Luego la cena en un restaurante brasileño donde nos hemos comido una estupenda ración de carne preparada a su estilo, una delicia. La verdad es que cuando hemos llegado nos han dicho que no había sitio porque todo estaba reservado: varias chicas estaban delante de nosotros también con la misma intención. El camarero me ha guiñado un ojo y me ha dicho que esperáramos un rato a que se marcharan las chicas porque sí tenía una mesa pequeña para nosotros dos. La amabilidad gala es algo que nos está sorprendiendo muy gratamente en este camino.

Con esta etapa hemos finalizado el camino de los buenos hombres. Como resumen podemos decir que es un camino bastante duro, con muchos desniveles y con terrenos de alta montaña que alternan subidas y bajadas muy técnicas. También hemos encontrado muchas zonas de agua que imaginamos pueden complicar mucho las cosas si realizas esta ruta en primavera, en la época de deshielo. Pero sin duda los esfuerzos y la dureza se ven ampliamente recompensados por la belleza de los lugares. A eso tenemos que unir lo agradable que siempre resulta caminar con mi compañero de aventuras, mi amigo Joseba. Este viaje nos ha vuelto a servir para reforzar nuestra amistad (incluidas las camas compartidas) y para seguir realizando nuevos proyectos en el futuro que poco a poco vamos madurando.

El camino no termina aquí ya que hoy voy en el tren camino de Bayona donde mañana empezamos la ruta por el valle del Baztán.

Camí dels bons homes: Etapa 9ª. Montségur – Roquefixade


Nuestras previsiones hoy eran las de levantarnos un poco más tarde que de costumbre puesto que la etapa prevista era cortita. La planificación que habíamos hecho era la de dividir la etapa final en dos con la idea de poder llegar temprano a Foix  al día siguiente y así poder ver la ciudad bien, además de poder ir a la estación y comprar los billetes de tren para trasladarnos a Bayona. De paso podríamos ver el castillo de Roquefixade y también aprovechar para recuperarnos un poco después de tantos días con etapas duras.

A las 7 estábamos ya desayunando en el salón de la casa cuando ha comenzado a llover a mares. Ante la idea de calarnos del todo y puesto que las previsiones eran de una etapa corta hemos esperado a que dejara de llover porque la aplicación del tiempo.es nos daba seco a partir de las 8. Así ha sido y, aunque todo el día ha estado cubierto ya no nos ha llovido nada.

Una vez más la ruta nos ha regalado una etapa dura y complicada, esta vez por el barro y el agua. La lluvia ha hecho que el camino se complicara mucho. El trazado es un constante sube baja entre barro con tramos muy bonitos y sin mayor complicación.

La salida de Montségur se hace siguiendo la senda que sube hasta el castillo y al llegar al aparcamiento se abandona esa senda para tomar la carretera que lleva a Montferrier. El camino se sale de la carretera para tomar caminos siempre paralelos y junto a río. Hemos optado por seguir todo el rato la carretera pensando que a esas horas no había tráfico y que los tramos de camino podían estar bastante embarrados dado todo lo que había llovido y la proximidad del río.

final 3

Todo el día ha estado muy cubierto por lo que no hemos tenido mucha oportunidad de ver paisaje. Sin grandes novedades hemos llegado a la pequeña aldea de Roquefixade antes de las 12.

El único alojamiento y restaurante es la gite de etape de Roquefixade que ya tenía reservado. Como el tema estaba complicado había cogido pensión completa a un precio de 60 por cabeza.

Al llegar estaba todo cerrado y había alguien limpiando dentro: hemos conseguido que nos atienda para decirnos que abre a partir de las 5 y que no hay nada para comer, que la pensión completa incluye un pic-nic para el día siguiente, pero hasta las cinco nada. Nos ha concedido darnos el pic-nic para comer algo y hemos dejado las mochilas dentro para poder subir hasta el castillo. La niebla era bastante intensa y no se veía nada. Todo el día ha estado lloviznando y eso ha hecho que tengamos que esperar cuatro horas a la puerta de la gite sin comer y con bastante frío y humedad.

Hemos aprovechado para subir a los restos del castillo para hacer tiempo. La verdad es que el lugar es muy bonito pero no hemos podido disfrutar casi porque todo el tiempo estaba muy cubierto y casi no se veía nada con la niebla. En el camino del castillo había varias personas haciendo escalada y alguien más ha subido también por el camino.

Una vez regresados a la gite nos hemos cobijado tímidamente de la lluvia bajo el alero de un tejado con un frío cada vez más intenso y muertos de hambre después del “ligero” pic-nic de la comida.

A la hora prevista, menos algo, ha llegado la persona que lleva la gite y por fin hemos podido entrar. No es que haya sido muy amable pero, al menos, podíamos pensar en una ducha caliente y en tomar una cerveza haciendo tiempo hasta la cena.

El lugar está bastante limpio y a las cinco ya estábamos instalados en una cama de matrimonio que es nuestra propuesta de descanso del día, para sorpresa mía y disgusto de mi compañero de viaje. Hemos conseguido, al menos, sábanas y toallas y poco a poco nos hemos sentido más cómodos.

En el camino tenemos la experiencia de que cuando las cosas parece que irán mal se acaban arreglando, igual que otras veces lo que pinta bien acaba siendo un infierno. Si en Porta pensábamos que estaríamos bien y acabamos con picaduras por todo el cuerpo, la espera eterna a la puerta de la gite de Roquefixade nos ha permitido disfrutar de una tarde muy agradable con la gente de la gite (llegó la familia del chico que la lleva) y con una propuesta de cena que nos ha compensado el hambre del mediodía. Toda la falta de atención con que nos recibió por la mañana se ha convertido en amabilidad hasta llegar a invitarnos a un par de cervezas y ofrecernos gratis las sábanas y toallas. Todo un detalle sabiendo el lugar en el que estamos.

Después de disfrutar de los placeres de la mesa en tan agradable compañía (incluido asado de cordero, abundante vino, queso y un licor casero) nos hemos retirado a descansar y a disfrutar de nuestra cama de matrimonio.

Podemos tranquilizar a nuestros lectores confirmando que a lo largo de la noche no ocurrió nada extraño y morfeo alimentó nuestros sueños (cada uno el suyo) hasta la llegada del sonido del teléfono de Joseba a la hora de siempre.

Resumen de la etapa: 16,6 km en 3h 46 min a 4,4 km/h con 530 m de subida y 677 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: Etapa 8ª. Comús – Montségur


Lo corto de la etapa no se corresponde con la dureza que ocultaba. El barro se ha ido convirtiendo en nuestro compañero y cada vez encontramos más tramos complicados de transitar. La etapa es una maravilla que nos adentra por les Gorges de la Frau, una preciosa garganta que nos ha permitido disfrutar de uno de los tramos más bonitos de todo el camino.

El primer tramo de la etapa va en suave descenso por todo el valle de L’Hers, frontera entre Aude y Ariege. Preciosas escenas por una garganta cada vez más cerrada y húmeda hasta llegar a una zona más abierta que supone el final del tramo.

Después de eso nos esperaba, sin embargo una durísima subida llena de barro y con una gran pendiente que nos ha hecho muy complicado el final de etapa. De cualquier modo antes de las 12 estábamos en Montségur dispuestos a comer algo y subir después al castillo que es el origen y fundamento de todo este camino.

Recordemos que el asalto al castillo de Montségur supuso el final de todo el movimiento de los cátaros en esta zona de Francia. El camino que nosotros venimos siguiendo fue la ruta de huída a esta persecución desde Francia hasta las zonas del norte de España. Se trata del recorrido inverso al realizado por nosotros.

final 9

Tenemos reservado alojamiento con cena en una gite a la entrada del pueblo pero está todo cerrado. Hemos comido muy bien en “La patata que fuma” y hemos dejado allí las mochilas para subir hasta el Chateau: una durísima subida con un desnivel de más de 300 metros en 1,5 km. Al no llevar mochilas nos hemos puesto a subir a todo ritmo y en 31 minutos estábamos arriba. Allí hemos escuchado durante mucho más tiempo las explicaciones del guía del lugar sobre los cátaros y su derrota definitiva en la cruzada que acabó quemando a una gran parte de los “herejes”.

Después del palizón de subida, de la explicación y de la complicada bajada nos hemos enfrentado a nuestro surrealista alojamiento. Una casa sin ningún tipo de indicación al inicio del pueblo atendido por una señora (inglesa, quizás) que no se enteraba de casi nada y que nos decía a todo que sí. Un perro y un niño adolescente completaban la escena. Cada vez que le preguntábamos algo nos decía que no sabía nada porque ella sólo viene aquí “de vez en cuando”. Al pedirle información para lavar la ropa nos ha ofrecido una lavadora que he tardado casi una hora en poner en marcha porque estaba desconectada en el cuadro general. Al final hemos podido lavar la ropa mientras tomábamos una cerveza y procurábamos no acercarnos mucho a ningún sitio dado el nivel de limpieza. Sorprendentemente la única habitación cómoda y aceptablemente limpia era el salón en el que hemos cenado estupendamente. Durante toda la tarde hemos estado recibiendo los maravillosos olores de la cena que se han confirmado a partir de las 7:30. Suciedad por todas partes pero cena genial. 

Resumen de la etapa: 16.6 km en 3h 29 min a 4.75 km/h con 628 m de subida y 754 de bajada. Etapa en Wikiloc.

Subida al Chateau en wikiloc.