Camino Olvidado Etapa 11ª Puente Almuhey – Cistierna

Un día más mi querido compañero de camino me ha permitido levantarme a una hora, más o menos, digna: las 7 porque habíamos quedado para desayunar a las 7:30. A la hora convenida hemos aparecido al mismo tiempo que José, con quien hemos realizado toda la etapa de hoy.

Tras un sencillo desayuno nos hemos puesto de marcha a eso de las 8 con un tiempo estupendo para marchar. Frente a la pesadilla de ayer hoy la etapa ha sido una verdadera maravilla. Hoy nuestro grupo de marcha se ha visto incrementado con la agradable presencia de José.

Para empezar hay que indicar que en este tramo sí hay buenas señalizaciones, de hecho incluso hay una indicación a la salida de Otero indicando que no se siga el camino porque debe haber algún problema. Hemos agradecido enormemente una jornada en la que no ha habido pérdidas ni selvas ni ríos que atravesar.

La ruta transita todo el tiempo tomando como referencia la CV-131/14 (según las indicaciones de Google). Un desvío a la salida de Taranilla nos ha llevado por una cómoda pista hasta la laguna de San Martín y, desde allí, por campos segados en los que se pierde el camino aunque se puede seguir sin problemas por el borde. Un par de lugares con perros sueltos han sido la única nota negativa teniendo en cuenta que se trataban de mastines leoneses que parecían verdaderos monstruos. 

En San Martín se vuelve a la carretera y ya no se abandona hasta que se llega a la subida al santuario de Nuestra Señora de la Velilla. Desde ese lugar una pista ancha en constante ascensión nos hace bordear Peñacorada. Encontramos un camino precioso con hayedos, robles y pinos que hacen del camino un  paseo con el fondo continuo de los Picos de Europa al otro lado.

El descenso es pronunciado en algunos lugares aunque no excesivamente peligroso. Hemos disfrutado los tres de una preciosa etapa de camino.

Una vez hemos llegado a Cistierna nos hemos separado de José y nosotros hemos ido al Hotel El Cruce: estupenda elección con muy buena relación calidad-precio. Las habitaciones son nuevas y están muy bien equipadas, además disponemos de una terraza en la que rápidamente se ha secado toda la ropa lavada.

Después de todas las labores hemos quedado a comer en el mismo restaurante en el que comimos el año pasado: El Moderno y también hoy hemos tomado un aceptable menú por 10 euros.

Tras la comida nos hemos vuelto a descansar ya que el día hoy se presenta como recuperación y poner al día las cosas. He aprovechado para escribir y publicar todo lo atrasado y ahora nos vamos a dar una vuelta y decidir sobre la cena para mañana retomar otra etapa bastante sencilla a priori.

Mi rodilla se está comportando estupendamente y hoy casi no me ha molestado, a pesar de que no he tomado nada al salir. Sólo en las bajadas me molesta un poco pero al llegar me he puesto hielo un ratito y esta tarde la llevo fenomenal.

Laguna de San Martín

San Martín de Valdetuerta

Santuario de Nuestra Señora de la Velilla

A los pies de Peñacorada


Resumen de la etapa: 22,2 km en 4 h 49 minutos con 399 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 10ª Guardo – Puente Almuhey

La etapa de hoy se podría definir con aquello de: cómo una plácido paseo por una carretera secundaria se acaba convirtiendo en un infierno de etapa. A estas alturas del camino estamos ya bastante hasta los mismísimos de algunas cosas de esta ruta.
Desde hace varias jornadas hemos ido detectando un abandono casi absoluto de todo lo que tenga que ver con el camino olvidado. Es cierto que en el País Vasco e incluso en Burgos parecía que había una cierta atención por este trazado y está claro que a lo largo del camino hay gentes muy implicadas en revivir esta preciosa ruta. Pero si eso es verdad, no es menos cierto que, en líneas generales, el abandono de los caminos y las señalizaciones es absoluto. No se tiene en cuenta el ir evitando las carreteras con más tráfico, y cuando se hace más valdría quedarse quietos porque se indican variantes que pierden la señalización rápido o te llevan a sendas completamente cerradas e impracticables hasta para el ganado. El final suele ser un arroyo que hay que cruzar poniendo en peligro la integridad personal además de acabar de agua hasta los….

Llevamos las piernas que parecemos un Ecce Homo (para colmo este año es el primero que se me ocurre venirme con pantalones cortos para andar) y los calcetines llevan media selva en forma de ramas, espinas y demás restos vegetales fruto de nuestra pelea con el bosque. Para los caminantes que se decidan hacer esta ruta les aconsejamos un buen machete para cortar hierbas en la selva, a modo de supervivientes.

El caso es que, a pesar de todo, el camino es precioso y merece la pena hacerlo aunque nosotros aconsejamos que en el trazado de hoy se siga siempre por la carretera despreciando las flechas que te sacan fuera.

Tras ver la victoria de Portugal nos ofrecimos al abrazo de Morfeo sin transición ya que no estaba yo por ver a Cristiano en plan levantar copa.

Esta mañana hemos amanecido poco antes de las 7 porque habíamos planificado tomar las cosas tranquilitas dado que teníamos 14 quilómetros en total. Hemos desayunado en el hotel y sin mayores problemas nos hemos puesto en marcha con una mañana muy fresquita y que estaba muy cerrada a primera hora. 

El camino sale de Guardo por la carretera y así sigue un buen tramo. Poco a poco ha ido abriendo y nosotros íbamos disfrutando de un agradable paseo sólo molestados de vez en cuando por el tráfico de la carretera.

Todo parecía ser muy sencillo hasta que hemos pasado La Espina y una flecha nos indicaba que debíamos seguir por camino tras cruzar una puerta del ganado. Era la primera flecha que habíamos visto en toda la mañana y nos hemos decidido a seguirla. En lugar de tirar por un estupendo camino a la derecha nos ha llevado por una senda cerrada cada vez más estrecha y difícil de seguir. Hemos seguido el track hasta llegar a una zona muy complicada porque hay mucha agua de un arroyo que hay que cruzar “a pelo”. Hay que tener en cuenta que todo está muy seco y eso nos ha permitido pasar sin grandes problemas pero cualquiera que tenga la brillante idea de seguir las flechas debe tener en cuenta que todo este camino con agua puede ser absolutamente imposible de atravesar sin llevar neopreno.

Tras buscar un lugar por donde cruzar el agua sin meternos hasta la rodilla hemos vuelto otra vez a la carretera convencidos de que no vamos a tomar más desvíos a no ser que lo veamos muy claro. 

Así hemos llegado hasta Cegoñal y allí el camino vuelve a salir de la carretera. Yo he mirado en wikiloc el tipo de camino que era y he visto que se trataba de una pista aceptable así que lo hemos tomado. El problema es que lo que el mapa de wikiloc no indica es que el camino lleva años sin tocarse y está completamente cerrado con la vegetación campando a sus anchas. El resultado ha sido que para seguir la senda del track hemos acabado metidos en una auténtica selva virgen. Llevamos hierbas hasta en los… 

 Lo que podría haber sido un agradable paseo se ha convertido en pesadilla. También es cierto que todo se ha terminado llegando al Hotel y viendo el cartel anunciador en el que se nos ofrece Chuletón de Buey a la piedra. Tenemos todo el día por delante para descansar, escribir, hidratarnos y disfrutar de una comida que se aventura de nivel.

Ante la promesa de una comida “de nivel” nos hemos encaminado hacia el restaurante del hotel. Estamos alojados en el Hotel Río Cea, un estupendo lugar al que hemos llegado gracias a Booking, para variar.

La comida ha transcurrido según lo previsto y tal y como aparece en la imagen de abajo: un estupendo Chuletón de buey a la piedra, postre, café y chupito para favorecer la digestión.

El camino es siempre una caja de sorpresas y hoy nos ha ofrecido una de esas jornadas de las que seguro recordaremos siempre. Estábamos nosotros ya en el segundo chupito de orujo cuando la camarera nos ha dicho que en la mesa de atrás había un señor que también está haciendo el camino, como nosotros. Por supuesto que nos hemos saludado y hemos comenzado a charlar de este camino y de todos los que llevamos hechos. Desde el principio hemos visto que nuestro compañero, José, es un verdadero experto en esto de los caminos y que nos da varias vueltas a nosotros ya que su trayectoria es impresionante en España, Italia, Gran Bretaña, Noruega, Francia, Suiza… Una de sus aventuras le ha llevado a Jerusalén. Vamos, que nosotros somos unos principiantes hablando con él.

Imaginad que la conversación se ha alargado bastante rato en la sobremesa contando nuestras aventuras y experiencias. No siempre te encuentras a gente tan interesante y que sabe tanto del camino. Y hablando y hablando de experiencias pasadas y futuras resulta que yo he ido atando cabos y he llegado a la conclusión de que estábamos sentados ante una de mis principales referencias en esto de wikiloc. Se trata de Jagasso. Llevo meses buscando rutas para los caminos de este año y uno de los perfiles que he seguido por la cantidad y calidad de las rutas es el suyo. El perfil que tiene en wikiloc es uno de los más fiables que yo conozco en todas estas rutas; tiene más de 1.000 rutas subidas y todas están realizadas y revisadas por él antes de subirlas. Desde luego que sus rutas se perfectas para descargarlas. Además nos ha contado que tiene un blog en el que lleva todos sus caminos y en el que también se encuentran las rutas para descargarlas. Os dejo el enlace para cualquier que esté interesado. Caminant per

Por supuesto que está relación nos aporta una información muy importante para futuros proyectos y estamos convencidos de que el intercambio nos va a dar muy buenas ideas. Por supuesto que vamos a seguir viéndonos a lo largo de este camino ya que llevamos más o menos la misma programación de etapas. 

Hemos regresado a la habitación a descansar un poco y hacer tiempo hasta la cena. Hemos seguido charlando los tres hasta irnos a dormir. Podéis imaginar que la conversación ha repasado mucho de la geografía de caminos de unos y otros. Es un lujo aprender de alguien como José y esperamos seguir disfrutando de su compañía.

Resumen de la etapa: 14,2 km en 3 horas y 7 minutos. 139 metros de desnivel acumulado subiendo. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 9ª Cervera de Pisuerga – Guardo

Una noche de perros sin poder dormir por la fiesta de la calle y nosotros preparados a las 6 para una etapa de 37 km del mismo nivel que las dos últimas. Yo hoy sí me he preparado con una dosis de anti-inflamatorio (por supuesto con el correspondiente protector de estómago) y nos hemos tomado el conato de desayuno que la señora del hotel nos había dejado la noche anterior, dado que el desayuno iba incluido pero no lo dan hasta las 9.

Al salir a la calle los restos de la fiesta continuaban a pleno rendimiento en forma de borrachos peleando de regreso a casa Nosotros nos hemos planteado desde el primer momento darle caña para no dejar muchos quilómetros para después del mediodía.  El camino hoy también ha sido muy sencillo de seguir. Siempre corre junto a la carretera que une Cervera con Guardo. Hay una pequeña subida al principio y luego casi todo el rato es más o menos plano. La ruta sale de la carretera y se mueve entre caminos muy cómodos y fáciles de seguir. El único problema es el calor y que no hay nada en ningún pueblo hasta Santibáñez de la Peña. Había programado recortar la ruta para hacerla más equilibrada pero no hay nada de alojamiento hasta Guardo, eso implica 37 hoy y 15 mañana: un desastre.

En uno de esos pueblos del camino de hoy que se llaman algo de la Peña hemos encontrado un bar cerrado pero con la puerta sin llave. Joseba se ha metido y, al momento, ha salido un señor a preguntar qué queríamos pero cuando le hemos pedido algo fresco para tomar nos ha dicho que el agua de la fuente está muy fresquita y que en su bar no hay coca-cola ni nada por el estilo porque es un “local social”. Tras el consiguiente cabreo hemos seguido ruta bajo un sol de justicia que de vez en cuando era suavizado por una leve brisa que soplaba de cuando en cuando. Yo le he dicho a Joseba que hoy Julio debía estar junto a Santiago apoyando nuestro camino y seguro que nos ha soplado un poquito para que no acabáramos recocidos del todo.

Así, sin nada que mencionar y sin corzos en el camino (ni ellos han salido hoy a saludarnos con el calor que hacía) hemos llegado a Santibáñez a calzarnos un par de bebidas fresquita a y unas patatas fritas.

El resto han sido 10 quilómetros por el infierno hasta Guardo. Para colmo el hotel lo tenemos bastante alejado del centro y por eso hemos decidido comer primero. Tripadvisor me ha recomendado El Portalón y, como lo hemos pillado de paso, allí hemos comido (nada del otro mundo, la verdad).

Luego hemos llegado al Hotel La Montaña Palentina, nuestro destino. Un hotel sencillo aunque con buena pinta. Servicios básicos con una buena relación calidad-precio y un personal bastante agradable que nos ha atendido muy bien y nos está completando la información sobre toda la zona mientras tomamos unas cervezas, yo escribo y Joseba charla con el dueño desde el otro lado de la barra.

Esta tarde no vamos a hacer nada y se presenta una cena sin complicaciones en el hotel y ver el la final del europeo: a ver si pierden los dos, que es lo que yo quiero. Si no puede ser al menos que pierda Cristiano. Y si no, que pierdan los otros, que tampoco es que vaya a llorar de pena.


Resumen de la etapa: 36,7 km. En 7 horas 34 minutos. 277 metros de subida acumulados. Enlace en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 8ª : Aguilar de Campoo – Cervera de Pisuerga

Segunda etapa con un quilometraje superior a los 30, por tierras palentinas, con mucho calor y sin casi nada para recuperar en medio del trayecto.

Hoy, frente a lo ocurrido a los días anteriores, no hemos tenido problemas para seguir las flechas. El camino está bien indicado y además el track que llevamos de rayrosa nos funciona bastante bien. En realidad da la impresión de que la señalización del camino es bastante antigua y que por esta zona no se han preocupado mucho de actualizar y mejorar nada. De hecho parece que nadie sabe nada del camino olvidado e incluso las rutas por las que pasamos, como la del románico palentino, no señalan nada sobre las flechas amarillas.
Como estos días está apretando el calor nuestra planificación es la de salir bien temprano y aprovechar las primeras horas de fresco para que no tengamos que hacer mucho tramo a partir del mediodía. 

En el Hotel nos habían preparado el desayuno para poder tomarlo a las 6:15 y eso nos ha hecho aprovechar bien las primeras horas. El camino sale por el paseo que lleva hasta el Monasterio y desde allí va directo a la presa del pantano de Aguilar en el Pisuerga. Al llegar a la base de la presa hay una senda con escaleras que sube hasta la parte de arriba y, desde allí, comienza a bordear el pantano durante un buen rato por caminos y carreteras secundarias. Nos hemos encontrado un corzo justo antes de la presa, algo que está siendo habitual. También nos hemos encontrado un grupo de jubilados transitando por las pistas cercanas al pantano con los que hemos charlado un ratito.

En Corvio hemos parado un rato para ver su iglesia románica antes de retomar la ruta que ya se separa bastante del pantano, que no retomaremos hasta la cabecera. Hay que mencionar que este año los pantanos están a rebosar de agua y el de Aguilar estaba tirando agua por arriba, un verdadero espectáculo.

A partir de Salinas de Pisuerga cruzamos el río y ya no lo vamos a abandonar en el resto del trayecto. Un estupendo paseo fluvial nos acompaña durante una parte importante del trazado entre árboles y vegetación que hace más agradable la caminata. Nos hemos ido encontrando bastante gente a pie o en bici realizando tramos de estas rutas. Ni que decir que de rastro de peregrinos o caminantes del Olvidado, ni rastro.

En un remanso del río no he podido resistir la tentación y me he dado un baño. El agua estaba bastante fresca pero ha sido una medicina maravillosa para mis pies y mi rodilla.

Si ninguna dificultad hemos llegado hasta Cervera de Pisuerga para alojarnos en el Hostal el Resbalón. Muy bien el sitio: renovado, limpio y con un baño muy apañado.

Para comer he buscado en Tripadvisor y me ha dado tres opciones: las dos primeras no han sido viables porque hoy es día de fiesta aquí (San Cristóbal) y hay montada una de miedo. Los restaurantes están completos y toda la gente está en la calle esperando a los corredores de una prueba de montaña que termina a media tarde junto a la plaza del Ayuntamiento (enfrente de nuestro hotel). La tercera opción que nos daba tripadvisor era el Mesón Asador Gasolina y hacia allí hemos ido. Es un local con buena pinta y una cocina tradicional. Quizás necesitaría una renovación en el aspecto decorativo pero, por lo demás, un lugar muy adecuado para comer. Cuando nos hemos sentado el camarero nos ha informado de la posibilidad de tomar un cuarto de lechazo que tienen preparado como algo especial del día. No hemos podido resistir la tentación y nos hemos lanzado a la gula de la carne. Por supuesto hemos regado la comida con una botellita de Cepa 21 de muy buen nivel. La carta de vinos es muy amplia aunque, para mi gusto, algo cara. Merece la pena disfrutar de una buena comida y su correspondiente bebida en un lugar como este. 

El final de la comida han sido varios orujos para asentar bien todo y luego una buena siesta en el hotel. Yo he aprovechado para hablar con mi querido Patri que sigue su camino por el camino del Norte en su aventura en solitario.

Para cenar hemos vuelto al mesón para pedir un poco de jamón y queso mientras yo me he pedido una sopita castellana. Al principio habíamos pedido unos nestea y el camarero nos ha preguntado asombrado si eran nuestro o era un error, dado el nivel de alcohol consumido desde la mañana (sobre todo por mi compañero, que anda deshidratado y desalcoholizado).

Cervera está de fiesta y todo el mundo está en la calle. Nosotros nos hemos subido a la habitación mientras preparaban un escenario para un baile, luego castillo de fuegos y gente y follón por todos lados.

Resumen de la etapa: 30 km en 6 horas y 25 minutos con desnivel acumulado subiendo de 156 metros. Enlace a wikiloc.

Camino Olvidado 7ª etapa: Reinosa – Aguilar de Campoo

El camino olvidado no es apto para principiantes, es importante planificar bien las etapas y llevar los tracks grabados para evitar problemas graves. La etapa de hoy ha sido un claro ejemplo de ello.
Aunque el final de etapa marcado estaba en Olea nosotros habíamos decidido quedarnos antes en Reinosa tanto por las posibilidades de alojamiento y estancia como por racionalizar un poco las distancias. El resultado fue que la etapa de ayer se convirtió en un agradable paseo hasta la visita a los restos arqueológicos de Iulióbriga y una estancia estupenda en el Hotel San Roque de Reinosa.

La parte negativa consistía en que la etapa de hoy nos quedaba con 35 quilómetros y además las previsiones de tiempo eran de mucho calor. No llevábamos el track desde Reinosa a Olea porque a Joseba se le ha fastidiado el móvil y va un poco a su bola (el móvil, digo).

El camino a la salida de Reinosa está muy bien indicado y es fácil de seguir hasta Cervatos. Allí hemos podido disfrutar de su iglesia románica. Merece la pena una parada para poder disfrutar de una de las joyas más impresionantes del románico palentino.

A partir de Cervera es cuando se nos ha complicado la cosa: llevábamos el trazado del GR que en lugar de llegar a Olea va por Hoyos y que se une más adelante. Nosotros hemos decidido seguir las flechas pero desde Cervatos hasta Olea son un verdadero caos. Parece como si coexistieran diferentes trazados marcados con flechas que se superponen y se lían unos con otros. Además las flechas se pierden en varios lugares entre cercas, arroyos y vacas que miran con cara de pocos amigos. Cuando íbamos por la carretera en dirección a Olea nos hemos desviado con unas flechas que nos han hecho dar una vuelta enorme por el campo sin ningún camino mientras unos perros nos han salido al paso con no muy buenas intenciones.

Encima este tramo es de subida constante con un desnivel de unos 200 metros lo que nos ha complicado aún más las cosas. Para colmo de males el calor ha comenzado a pegar desde muy temprano. 

Al llegar a Olea el trazado ya sí se ha hecho mucho más fácil con un camino sencillo que hemos seguido al principio por la carretera, despreciando los desvíos absurdos. Luego diversas pistas de tierra casi sin desnivel y un carril paralelo a la carretera nos han llevado sin grandes dificultades hasta Aguilar de Campoo, nuestro destino.

Hay que tener en cuenta que no hay ningún bar ni nada parecido en toda la etapa: hemos hecho los 35 quilómetros a pleno sol y sin poder parar en ningún sitio a tomar algo. Esa falta de paradas es una de las causas por las que hemos terminado la etapa a muy buena hora, antes de las 2. Hemos llegado con mucho calor, muy cansados pero estupendamente en el aspecto físico. Yo he resistido muy bien con mi rodilla y Joseba también está muy bien en lo físico.

Hemos llegado para alojarnos en el Hotel Valentín, un lugar aceptable aunque creemos que le haría falta una reforma y una modernización integral. Algo caro por 73 euros con desayuno. Al menos el menú de su restaurante sí está bastante bien y a buen precio.

Después de una buena siesta nos hemos ido de visita turística hasta el Monasterio de Santa María la Real, con su museo de románico (nada del otro mundo), y luego hemos subido a Santa Cecilia. Ambas son visita obligada. Luego hemos ido al centro a tomar algo mientras planificábamos las próximas etapas de nuestro camino.

Yo he intentado aprovechar mi nueva condición de Genius en Booking modificando las reservas que tengo, pero después de un par de horas sólo he podido cambiar una con un ahorro de 6 euros.

Después de una tarde tranquila y relajada que ha ido refrescando poco a poco hasta tener que usar el polar, nos hemos ido a cenar a una terraza junto al Río Pisuerga. Estupenda cena con unos vinitos y regresó al hotel a preparar todo y escribir. Mañana también tenemos una etapa larga y debemos preparar todo al detalle para no tener complicaciones. Ahora, mientras yo escribo, Joseba comienza a realizar el proceso de “respirar fuerte” y yo no voy a tardar más de 10 minutos en seguir sus pasos.

Camino Olvidado 6ª etapa: Arija – Reinosa

He pasado una noche de perros y me he levantado fatal por culpa de la rodilla, que me molestaba bastante. Además las noticias murcianas que tenía en mi whatsapp no ayudaban mucho. Para colmo de males las previsiones eran de no encontrar nada hasta el final de etapa lo que, más o menos, ha ocurrido.

La etapa de hoy entre Arija y Reinosa es fácil de resumir: 24 quilómetros por una carretera secundaria junto al pantano del Ebro pasando por aldeas sin nada de nada (ni gente) y con la amenaza del calor desde el principio. Al menos el trazado es muy fácil de seguir con las flechas amarillas.

Mis molestias en la rodilla se han ido disipando gracias a que el Dolovoltaren ha ido haciendo su efecto (por supuesto que me he tomado un protector gástrico: yo no soy un suicida loco).
En Las Rozas hemos encontrado un bar asociado a una colonia de críos y gracias a nuestras súplicas nos han ofrecido un café con leche aunque estaban cerrados hasta mucho más tarde. Para colmo la agradable señora del bar ha resultado ser de Basauri y del barrio de Joseba: vamos, que casi eran primos.
Ninguna dificultad y ninguna novedad nos ha llevado hasta Retortillo, lugar en que dejábamos el camino para irnos hacia Reinosa. Nosotros hemos tomado esta decisión ante la dificultad de encontrar alojamiento en lo que sería el final de etapa marcado en Olea. Esto nos obliga mañana a hacer una etapa muy larga, pero de eso ya hablaremos.
En Retortillo hemos hecho la visita a la Domus de Iuliobriga después de tener que esperar más de media hora. En este tiempo la temperatura ha ido bajando y eso ha hecho que el final de camino hasta Reinosa se haya convertido en un muy agradable paseo, a pesar de lo poco interesante del trayecto.
Sin novedad hemos llegado hasta nuestro alojamiento: el Hotel San Roque, en el centro de Reinosa. El hotel está muy bien y es una opción muy recomendable por 55 euros la habitación doble. Todo muy limpio y confortable. Además el menú que hemos comido está muy bien por 10 euros.
Ninguna novedad tras una digna siesta mientras el Tour sonaba de fondo la tele de la habitación. Hemos dedicado un rato a intentar planificar el recorrido de mañana, que se plantea algo complicado en distancia y temperatura. Tenemos una etapa de unos 35 quilómetros con sol y unos 25º, que seguro que serán mucho más.
Ahora nos hemos venido a un bar del pueblo para escribir y publicar todo lo atrasado. Reinosa no ofrece grandes posibilidades teniendo en cuenta que no tiene nada interesante fuera de la calle principal y que, además, no ha parado de diluviar en todo este rato.
Con este maratón de entradas he conseguido ponerme al día y publicar todo. Ahora espero seguir día a día si mañana la etapa no se nos hace demasiado dura.


Resumen de la etapa: 24 km en 6 h 49 minutos y desnivel acumulado subiendo de 100 metros. Enlace a wikiloc.

Camino Olvidado 5ª etapa: Pedrosa de Valdeporres (Santelices) – Arija

El camino es siempre una caja de sorpresas y después de una estupenda jornada como la de ayer, hoy tenía que darnos la cruz. La verdad es que no ha tenido piedad con nosotros y ha convertido los primeros quilómetros en un verdadero infierno.

Desde primera hora todo se ha torcido y poco más allá de 1 km después de salir nos hemos saltado una señal y nos hemos metido en un verdadero problema. Hemos seguido el trazado del tren hasta el final sin salir a la carretera que era lo indicado. El último tramo es impracticable por la cantidad de agua que hay en el suelo y porque no tiene salida. Poco a poco te vas metiendo en un arroyo bajo las hierbas que acaba con el agua por encima de los tobillos. Imposible evitar tal cantidad de agua que, para colmo acaba con el camino cortado y con la única opción de subir por un terraplén enorme que, eso sí, nos ha dejado otra vez en el track con los pies llenos de agua.

Como esta primera aventura no había sido suficiente, nada más pasar San Martín hemos tomado el camino que nos indicaban las flechas abandonando la carretera para darnos una enorme vuelta por un sendero impracticable, en constante subida y que se pierde al llegar a un abrevadero de ganado. En todo el trayecto sólo hemos encontrado una cinta de plástico y lo demás ha sido intuición intentando seguir el track que llevábamos siempre toms do come references la carretera. Así hemos ido hasta Argomedo y desde allí a Soncillo por un trazado ya mucho más fácil y bien señalizado.
Después de los malos momentos pasados, en Soncillo hemos parado a desayunar en un bar de la plaza sin grandes lujos mientras fuera preparaban el mercado. El resto de la etapa sí ha sido mucho más cómoda sin grandes dificultades y con señalización de flechas suficiente. El camino va intentando dejar la carretera que no es una opción demasiado buena ya que hay mucho tráfico, sobre todo de camiones que vienen de la fábrica de arena de Arija. Un plácido paseo bajo un sol no demasiado intenso nos ha permitido disfrutar de la espectacular vista del Pantano del Ebro, nuestro objetivo final.

Hemos llegado a Arija a buena hora para alcanzar el albergue, darnos una ducha, lavar la ropa y marcharnos a comer según indicaciones del hermano de mi compañero. En el albergue hay un montón de chavales de campamentos que nos podrían haber complicado bastante la estancia, pero ha coincidido que se marchaban esa noche de acampada nocturna y nos han alojado en unas cabañas de madera aisladas del edificio principal. El resultado ha sido que nos encontramos en una de esas cabañas muy bien, limpias y con todos los servicios fundamentales incluidos sábanas y mantas. Para colmo han tenido el detalle de lavarnos la ropa en lavadora.
Una vez completadas nuestras labores peregrinas nos hemos dirigido a La Piedra, restaurante aconsejado por Mikel y al que agradecemos profundamente su asesoramiento. Menú consistente en unas setas, unas croquetas y un pedazo de chuleta para asar a la piedra para desgracia de nuestros vecinos de mesa que se han “comido” todo el humo. Una torrija, café y copa han dado fin a tan apetitoso consejo familiar.
Tras una siesta a la altura de tal comilona hemos ido a dar un paseo hasta el edificio al que Joseba venía de chaval (aunque os parezca mentira, mi querido compañero hubo un tiempo en que tuvo 15 años) de colonias. Se trata de un edificio viejo y abandonado desde hace años que ha hecho emocionar profundamente mi querido compañero hasta el punto de soltar alguna que otra lagrimita.
El paseo de regreso lo hemos dirigido hasta la playa para meter mi rodilla dolorida en el pantano y refrescarla un poco. Luego nos hemos ido a un bar a escribir un rato mientras unas setentonas se dedicaban a poner verde a todo el pueblo en la mesa de enfrente.
Una cena sencilla mientras veíamos la primera parte del Galés-Portugal ha dado fin a la jornada. Nos hemos vuelto al albergue y mi compañero se ha rendido a los brazos de Morfeo de forma inmediata mientras yo daba cuenta de mis “historias” con el iPad.


Resumen de la etapa: 26,1 km en 6 h 38 minutos y un desnivel acumulado subiendo de 385. No enlazo la ruta en wikiloc porque los errores que hemos tenido podrían complicar la ruta a alguien que quisiera seguirla.

Camino Olvidado 4ª etapa: Espinosa de los Monteros – Pedrosa de Valdeporres (Santelices)

A la hora convenida nos pusimos en marcha, como cada día con mucho sueño y muchas ganas de camino. La mañana se ha levantado fresquita y muy adecuada para marchar.

Una de las cosas que más estamos detectando en el camino es la falta de señalizaciones en algunos lugares y las dificultades para seguir la ruta, sobre todo si no llevas ayuda alternativa en forma de track en wikiloc. Esta mañana hemos vuelto a encontrar muchos problemas a la salida de Espinosa. En el centro del pueblo no hay ningún tipo de indicación y cuesta bastante encontrar las escaleras hasta llegar a la zona del río, por donde sale el camino. Hay que ir hasta la parte baja de la plaza y desde allí intuir por dónde va hasta cruzar el río. Nos hemos perdido varias veces hasta que al final hemos visto la señal de madera junto al puente que cruza el río que está borrada y que no se distingue.

Es verdad que el inicio de la etapa no está bien indicado, pero a partir de Santa Olalla no hay problemas para seguir la ruta y las flechas facilitan mucho seguir la ruta.

El camino de hoy ha cambiado algo en perfil y en paisaje. Hemos dejado los valles de los ríos para caminar por bosques bastante cerrados de hoja caduca. Resulta curioso encontrar bosques tan húmedos por esta zona. Se trata todo el día de recorrer pequeñas sendas mucho más cerradas. Hemos tenido la oportunidad de ver algún que otro corzo e incluso un alimoche. Los buitres son muy frecuentes ya que justo al otro lado del valle se extiende una serie de Montes calizos con paredes verticales en las que es fácil ver las buitreras. El paisaje es verdaderamente impresionante entre las sendas del bosque y las vistas cuando el terreno se abre. Esos montes harían las delicias de algunos compañeros de “La Carrasca”. Se intuyen rutas maravillosas nivel Juan, Andrés, José Joaquín o Andrés. No digo más…

El camino es un constante sube-baja sin gran dificultad pero que acaba cargando las piernas. Como habíamos tomado un café al salir y unas rosquillas de anís que nos quedaban del día anterior no hemos tenido que hacer parada hasta Quisicedo. Hemos llegado poco antes de las 10 y el bar Goiko aún estaba cerrado. Hemos esperado un rato hasta que han abierto y ha merecido la pena porque el pincho de tortilla recién hecho era de nivel alto.
Poco después de Quisicedo hasta el final está la única dificultad de cierto nivel del día: un ascenso de unos 250 metros de desnivel algo fuertes. Quizás lo peor es el descenso por el desnivel y por lo difícil de seguir el trazado que se intuye más que se ve. Una antigua calzada es una buena guía durante un ratito hasta que se pierde y casi no hay más alternativa que ir campo a través entre maleza y por lugares con mucha agua en tierra. Tampoco es una gran dificultad y siempre hay que procurar alcanzar la pista que ya te conduce de forma fácil hasta el final. El último tramo te lleva desde el túnel de La Engaña por el trazado del tren hasta Pedrosa: un precioso paseo muy cómodo y sencillo.

Nosotros hemos seguido hasta Santelices, junto a Pedrosa, porque es allí donde está el albergue. Nerea y Chuchi han acondicionado un antiguo local de lo que podría haber sido estación de ferrocarril. Se trata de un albergue para temas de espeleología y que también está al servicio de peregrinos. La amabilidad y conocimiento de nuestros “caseros” han hecho que nuestra estancia sea un verdadero placer. Hay un intento por promocionar el camino Olvidado y gente como ellos, con la ayuda de los de otros pueblos y el apoyo de las instituciones pueden hacer que este camino se desarrolle en algunos años. Para ello es imprescindible cuidar mucho más todo el tema de la señalización y mantenimiento de los caminos y también establecer puntos de alojamiento en los principales lugares que son final de etapa.Todos los que vayáis a organizar esta ruta no dudéis en poneros en contacto con ellos para el tema del alojamiento y para el asesoramiento.
Nos ha ofrecido Chuchi la posibilidad de llevarnos en el coche a visitar Puentedey y tomar algo allí. Nos hemos quedado alucinados ambos ante un pueblo colocado encima de un enorme puente natural de piedra sobre el río Nela.
Luego la noche ha terminado compartiendo mesa con nuestros anfitriones. Hemos disfrutado de la invitación, la compañía y la conversación de nuestros amables anfitriones entre anécdotas del camino y deseos de un buen desarrollo de este camino. Nos parece muy importante que gente como ellos muevan un proyecto que puede hacer que muchos caminantes decidamos venir a disfrutar del paisaje, la naturaleza, la cultura y la gastronomía de esta zona. Ya sabéis que estamos a vuestra disposición para todo lo que suponga la difusión de este estupendo proyecto de Camino Olvidado o Camino Viejo de Santiago.

Señal borrada a la salida de Espinosa

Puentedey


Resumen de la etapa: 28,9 km en 7 horas y 19 minutos Con un acumulado de subida de 336 metros. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado 3ª Etapa: Villasana de Mena – Espinosa de los Monteros

Hoy era la primera etapa normal que íbamos a hacer ya que la primera la hicimos casi sin peso (pudimos dejar muchas cosas de la mochila en el hotel de Bilbao) y la segunda la comenzamos muy tarde por el tema del tren. Teníamos un tramo de carretera hasta llegar a Irús que era donde enlazamos con el recorrido del camino. Hay que tener mucho cuidado en esta zona porque las señales del camino están borradas en algunos lugares. Es muy aconsejable llevar el track disponible ya que toda la subida hasta Bercedo se hace casi sin sendas marcadas. Es una zona difícil para orientarse pero muy aconsejable para evitar la carretera paralela que tiene mucho tráfico. Algún HP se ha dedicado a borrar las señales que te indican el camino. Parece que como siempre el camino se llena de intereses particulares que lo que acaban haciendo es que la gentetermine por no venir a estos lugares. Hacemos un llamamiento a todos los responsables políticos de estos pueblos para que hagan el mantenimiento del camino y permitan que los caminantes podamos usar esta preciosa ruta ya que es algo que beneficia a todos los lugares por los que pasa el camino.

La etapa de hoy a partir de Irús se ha hecho más complicada ya que hemos tenido un ascenso de unos 400 metros por un terreno complicado. He señalado en el track un lugar en el que el camino se cierra porque hay un muro de piedra y alambre de espino: no es muy difícil de saltar pero hay que tener cuidado. No hemos encontrado la puerta de salida pero creemos que debe haber. De todos modos es fácil seguir el camino si tomamos como referencia el tendido eléctrico. Tras salir de los prados y con casi toda la ascensión completada se retoma un camino que cada vez se hace más visible hasta llegar a Bercedo. Allí hay un bar que hemos encontrado cerrado pero nos han indicado uno junto a la estación que tiene también panadería. Hemos podido desayunar sin problema y hacer un buen descanso para retomar la ruta con fuerzas renovadas. 

Tras cruzar el río Trueba hemos parado a tomar algo y ya directos hasta Espinosa. El camino hace una vuelta grande para poder cruzar el río pero no hay alternativa. El camino hasta Espinosa es muy cómodo y fácil sin desnivel y piso muy regular. 

Hemos llegado a Espinosa de los Monteros muy bien físicamente y con mi rodilla con muy buenas sensaciones. Nos alojamos en la Casa Encanto, un encanto de casa. Nos han atendido de maravilla con una habitación muy cómoda y arregladita a un precio de 62 euros. Muy amables las propietarias. Hemos comentado algunos de los malos rollos con el tema del trazado del camino por los que borran las señales y les hemos prometido dar caña desde este blog para que se cuide mucho más. Iremos viendo cómo van los próximos días y si se reproducen estas situaciones en las próximas etapas.

Hemos comido estupendamente en el Restaurante Sancho García, en la plaza del pueblo. Hemos venido al bar Mena porque la propietaria es también la del hotel. Wifi estupenda, amabilidad y buen trato. Ahora vamos a organizarnos para cenar algo suavecito ya que el rabo de toro y el ajo arriero siguen ocupando nuestros cuerpos a estas horas de la tarde y la cena no puede dar para mucho más. 

Como conclusión de estas tres etapas podemos decir que el camino es precioso en todo este tramo y que físicamente voy respondiendo aceptablemente con molestias durante los recorridos pero con las tardes muy buenas para descansar y recuperar. Mi sufrido compañero espera aburrido a que termine de escribir mientras nuestra querida Tere pelea con un monstruo marino en su casa y en mi casa se dividen entre el sufrimiento extremo de julio y los centros comerciales entre olas de calor extremo.



Resumen de la etapa: 28,9 quilómetros en 7 horas 13 minutos con un desnivel acumulado de subida de 533 metros. Etapa en wikiloc.