Camino Olvidado Etapa 14ª: La Robla – Pandorado


Nuestra estancia en el Albergue de La Robla se saldó con una auténtica noche peregrina. Será que no estamos muy acostumbrados a eso de escuchar otros ronquidos que los nuestros porque esta noche nuestros vecinos de litera nos ha dado sintonía nocturna sin descanso.

El albergue de La Robla está muy bien, es uno de los mejores de los caminos que conocemos: limpio y bien cuidado cuenta con todos los servicios básicos desde una cocina equipada estupendamente, baños modernos y una habitación para lavar que antes contaba hasta con lavadora. La gente que lleva el albergue lo mantiene limpio y el precio de 7 euros está muy bien. Lo que sí que ha cambiado un poco es el ambiente de los peregrinos. Frente a la confraternización de tiempo atrás, ahora cada uno va a su bola. Nosotros llegamos al albergue los primeros y luego se han incorporado una pareja de italianos y un brasileño. A última hora también han aparecido dos ciclistas nacionales. Nadie ha hecho nada por relacionarse mínimamente y nosotros hemos ido a lo nuestro. Es verdad que todos ellos vienen desde León y hoy es su primera etapa, así que quizás aún van un poco perdidos.

La Robla es un punto de cruce entre el Camino del Salvador y el Olvidado. Tanto Joseba como yo ya habíamos estado aquí hace tres y dos años respectivamente. La Robla es un pueblo que tiene todos los servicios y está muy bien comunicado. José aprovechó esta circunstancia para marcharse a dormir a León después de comer con nosotros y hoy retornaba en bus otra vez para hacer la etapa.
Nosotros nos fuimos a tomar algo después de la hora de la siesta y luego nos quedamos a cenar de picoteo en el mesón del mediodía sin nada a destacar.
Esta mañana hemos amanecido a las seis y cuarto después de muchas vueltas en la cama y hemos hecho tiempo hasta las siete porque nos había dicho el hospitalero que a esa hora abrían en en centro un bar para desayunar. A pesar de tener una etapa más bien larga hemos decidido esperar a desayunar y eso nos ha hecho salir a las 7:30.
La etapa de hoy es larga pero muy sencilla. Va todo el tiempo por la carretera y sale alguna vez a caminos paralelos que nunca se alejan mucho. A la salida de Sorribos de Alba el camino sale un buen rato de la carretera y se mete por una pista que al principio es muy fácil de seguir pero que poco a poco se va complicando. La última parte antes de llegar a la carretera está muy cerrada y tiene mucha agua por lo que hay que ir con ojo. Al llegar a la carretera no hemos encontrado la salida y hemos seguido el track hasta que llega a un lugar en el que no hay salida. Hemos tenido que subir casi sin camino y con un desnivel enorme hasta el borde de la carretera. Para llegar a ella hemos tenido que pasar por debajo de un cable electrificado. Hay que tener cuidado en ese tramo porque la última parte es impracticable. Al menos estamos haciendo un curso acelerado de “fuerzas especiales del ejército”. El resto mucho asfalto y mucho calor.

En Canales hemos parado a tomar algo y descansar ya que estábamos sobre la mitad de la etapa. Desde Soto y Amio una infinita recta por carretera que se acaba bruscamente cuando el camino gira a la derecha para entrar en un camino que se acaba perdiendo en el campo entre hierba alta que tapa los agujeros que los tractores hacen cuando llueve.
En Riello hemos parado a tomar algo y recuperar fuerzas para tomar la última subida que va por una senda algo más agradable aunque con fuerte pendiente. Un rebaño de cabras y ovejas nos ha recibido a la entrada del pueblo junto a un montón de perros enormes que han salido ladrando con intención de comernos, menos mal que los pastores estaban cerca y los han llamado.
Estamos en Pandorado, nada en la nada. Al menos tiene un hotel aceptable y una casa rural muy maja. Estamos en la casa rural de Resthy y para comer tenemos el mesón también. Se come muy bien y tenemos habitación con saloncito y: LAVADORA!!!

Tarde tranquila charlando con José, que acaba de llegar. Escribir, hablar por teléfono o por FaceTime e hidratación. Esperando que se haga la hora de la cena para poder degustar unos callos que nos ha dicho la señora del restaurante que le salen muy buenos. Eso sí, mi compañero lleva toda la tarde dudando entre tumbarse en la cama o en el sofá y ahora programa las etapas siguiente amenazando con madugar todos los días a pesar de tener etapas más cortas hasta el final.



Resumen de la etapa: 32,8 km en 7h 4 min con 480 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

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Camino Olvidado Etapa 13ª: Boñar – La Robla


Aunque creía que por la mañana iba a estar muy molesto en la costilla después de la tarde de ayer la realidad es que me he levantado estupendo tanto de la parta superior como de la inferior (obviaré el tema central).

Hemos amanecido a las 6:30 gracias a mis suplicas de anoche ante Joseba que acabó dignándose a cambiar la alarma a última hora. A las 7 estábamos tomando un zumo de naranja de bote, cuyas consecuencias ha sentido a media etapa mi compañero de camino, y un sobao del tamaño de una plaza de toros-sin toros.

Decir que la mañana estaba fresquita es mentir como bellacos porque la realidad es que hacía un frío del carajo hasta para un vasco de “másomenospro” como mi compañero. Abrigados incluso con braga yo (de las del cuello, claro) hemos salido de Boñar por la carretera junto al camping para tomar una pista que nos ha llevado hasta Barrio de las Ollas. Después un suave ascenso constante por un valle estrecho y cerrado muy fresquito hasta coronar la subida en Otero de Curueño. A partir de aquí el camino transita ya casi siempre por la carretera o por pistas paralelas a la carretera.

En La Vecilla hemos encontrado un bar estupendo en el que hemos tomado café y hemos disfrutado de la alegría y amabilidad del servicio. Yo me he permitido, incluso, leer el “Mundo Deportivo”.

El resto de la etapa más de lo mismo Carretera con coches pasando a toda velocidad y algún que otro desvío para sacarnos un momento y volver a meternos. En Robles de la Valcueva hemos podido parar otra vez a tomar algo en un bar en el que parece que el servicio fue contratado en el mismo sitio que el del bar anterior (parece algo generalizado de la zona). Desde allí otra subidita hasta completar la etapa en La Robla poco antes de las 2.

Nos hemos venido directos al albergue de peregrinos que los dos conocemos porque nos hemos alojado en él cuando hemos hecho el camino del Salvador. Es un albergue estupendo y muy bien cuidado y limpio. Hemos llamado al teléfono de la puerta y en pocos minutos ha llegado Sixto, el hospitalero, a atendernos e informarnos muy bien de todo lo relativo al albergue y al pueblo.

Después de la charla nos hemos marchado rápido a comer a un mesón del centro del pueblo que está muy bien y que Joseba conocía porque comió allí hace tres años, cuando pasó por aquí. Cuando estábamos comiendo ha aparecido José porque había completado su etapa ya: se marcha a León a dormir y mañana regresa para continuar la etapa aquí.

Al regresar al hotel han ido llegando algunos peregrinos nuevos, imaginamos que todos del camino Del Salvador. A medida que pase la tarde iremos confraternizando con ellos en la medida de lo posible ya que dos son italianos y uno brasileño.

Se espera tarde tranquila y de recuperación. Mañana más en quilómetros. Pocas esperanzas tenemos de novedades.

Resumen de la etapa: 31, 6 km en 6 h 50 min. Con 217 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

21ª Pola de Lena-Oviedo


Es el primer día que se me hace tan tarde para escribir fruto de los excesos peregrinos en Oviedo. Un día intenso y bien aprovechado.
Ayer la tarde acabó bastante bien en el restaurante del medio día con una sidra y un combinado de filete, patatas, huevos y ensalada. Sin mayores novedades me retiré a hablar con la familia por Skipe en la planta baja del albergue y luego me fui a dormir.
La mañana ha amanecido a las 6 con algunas brumas en el horizonte. Estaba yo lavándome los dientes cuando he oído pasar como un moscardón hacia el dormitorio, no le he dado mayor importancia pero cuando he llegado a la habitación he visto que se trataba de dos abejas. Un poco acojonado he apagado las luces a ver si se iban y al volver a encenderlas he visto que cada vez había más, cuando en la sala había más de 10 he decidido coger todo corriendo y salir del albergue ante lo que parecía un enjambre que salía no sé muy bien de dónde.
Para colmo al llegar abajo a la máquina de café he descubierto que no llevaba monedas y no podía tomar nada por lo que me he conformado con el último sobao que quedaba y puesta en marcha.
Al llegar a la plaza me he encontrado con un vagabundo que estaba ayer pidiendo en la puerta de la iglesia, me ha pedido para un café con muy malas formas, le he dicho que no llevaba nada (era verdad) y me ha preguntado a qué hora abría la cafetería.
Parecía que la suerte me había cambiado porque he encontrado una pastelería abierta y he podido tomar café. Pero en seguida ha aparecido el vagabundo pidiendo un café y una bomba de chocolate. Le ha dicho a la camarera que pagaba la policía municipal y ha comenzado a contarme que ha dormido en un cajero y que todo es una mierda. Yo le he visto mala pinta al tema y me he largado rápido.
La etapa de hoy muy dura, como esperaba. La primera parte sale de Pola por una carretera secundaria sin mucho tráfico pero muy peligrosa porque no tiene arcén. Luego el camino se convierte en un carril estupendo que pasa por diferentes pueblos hasta llegar a Mieres y que transcurre paralelo al río Caudal.
En Mieres nada especial: un café y ritmo porque comienza lo duro. Nada más salir tomamos la subida al Padrún que se hace muy cómoda porque va por la carretera. El descenso es más duro porque toma algunos atajos que nos llevan hasta Olloniego. Desde aquí comienza una durísimo subida por sendero que sigue con dura bajada también por senda.
Después un par de subidas más que hacen que el final de etapa se haga muy duro. Para cómo me he perdido llegando a Oviedo y he tenido que tomar el google maps.
He llegado sobre la una y me he ido a información y turismo para buscar hotel. Estoy en el Hotel Covadonga en una habitación por 38 euros.
Para comer me he ido directamente a la calle Gascona a elegir sidrería. Me he decantado por un menú especial de 16 euros con arroz y bogavante y merluza en salsa. La verdad es que el bogavante tuvo una mala vida anterior pero, ¡por 16 euros!
Luego he hecho la visita a la catedral con audioguía por la módica cantidad de 3 euros por se peregrino con credencial (ya he pedido que me la sellaran).
He regresado al hotel a llevar una botella de agua y meterla en la nevera y para coger el polar, que por la noche refresca.
Como veía que la cosa se podía,complicar para cenar en la plaza del Fontán, a eso de las 8 me he ido hacia allí a hacer tiempo. Me he pedido una botella de sidra y me he entretenido con el whatsapp y con la gente del lugar. Hacía todavía algo de sol pero poco después la tarde se ha quedado perfecta. Una segunda botella de sidra a acompañando a una sopa de pixín y una centolla. Nada excepcional a un precio aceptable de 20 euros.
Sin mayores complicaciones me he marchado al hotel a escribir y completar mis labores cotidianas peregrinas mientras en la habitación de la lado tenía a toda pastilla la tele con algún programa de llorar y reencuentros por lo que oía. He prometido que cuando me levanté a las 6 corresponderé al follón que tienen liado.
Resumen de la etapa: 33 km en 6h 42 min con un desnivel acumulado de 520 metros a una velocidad media de 5,2 km/h. Enlace de la ruta en Wikiloc.

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20ª Pajares-Pola de Lena: una dura etapa inesperada


Hoy la etapa ha sido una verdadera encerrona por su dureza tanto de perfil como de terreno. Ha sido una sorpresa porque yo pensaba que, una vez pasado el puerto de Pajares todo sería bajada hacia Pola. La realidad ha sido que he realizado un acumulado de subida mayor que ayer y antes de ayer a pesar de transitar por menos altura.
El camino hoy se adentra por sendas casi cerradas por la maleza, muy estrechas y peligrosas por lo escarpado del terreno y por la humedad en el suelo. También lo complica todo las constantes puertas y vallas que van cerrando los caminos.
La idea es alejarse siempre de la nacional y del tren por lo que en lugar de ir por el fondo del valle siempre busca ir a media ladera y eso supone subir duras rampas y bajar casi con la necesidad de un paracaídas.
No mucho que contar sobre el fin del día aderezado con una estupenda cena preparada por Marisa. Esta mañana el despertador ha sonado a las 6:30 y tras tomar un par de sobaos (queda 1) y un café de la máquina me he puesto en marcha.
La primera parte de la etapa, hasta San Miguel, desciende en una tremenda pendiente. Comienza aquí una muy complicada zona de subida bastante fuerte por un terreno casi impracticable por lo cerrada que está la senda. La hierba estaba muy mojada y me ha calado por las piernas. Hacía bastante fresquito y lo cierto es que se ha hecho bastante complicada.
Desde Llanos hasta el Puente de los Fierros ha cambiado todo completamente. Una estupenda carretera secundaria con una bajada regular y muy fácil ha hecho que el tramo se convirtiera en un paseo maravilloso entre bosques. Para colmo ha salido el sol y todo era perfecto.
Pero al llegar junto a la carretera una maldita flecha vuelve a indicar subida por senda infame. Poco antes de los 10 quilómetros totales vuelve el camino a meterse en subidas muy duras y bajadas peligrosas, sendas estrechas y resbaladizas y puertas de cerca. Para colmo no tenía este trozo en el track de wikiloc y algunas señalizaciones costaba verlas.
He de decir, no obstante que el camino es precioso y lo he disfrutado mucho, a pesar de la dureza.
La bajada se acentúa llegando a Campomanes, en el quilómetro 18 de etapa. Hay algunos que son muy complicados y he estado a punto de caer alguna que otra vez (no te preocupes que no me ha pasado nada, amigo “escritor-actor-erudito de la lengua castellana”, que me lees. No heredaras mi trono por invalidez y tendrás que esperar a mi abdicación).
Y de Campomanes otra vez un tramo precioso y fácil por una especie de carril bici junto a la autovía que nos lleva a los pies de Santa Cristina de Lena, una maravilla del arte prerrománico (¿sabes que es eso, erudito quizás también de las artes?). Una durísimo subida conduce al maravilloso prado en el que se encuentra. Lástima que estaba cerrada y no he podido ver el interior porque en la puerta decía que cierran los lunes.
Y desde aquí sin más a Pola. Callejeando por unas vías modernas sin un gran atractivo pero que evidencian una ciudad moderna, con todos los servicios y muy activa. La gente está en las terrazas y llena las sidrerías que aparecen por todas partes en gran número.
El albergue está al lado de la estación de tren en una especie de edificio municipal múltiple. Está muy bien cuidado y limpio, incluso con gel y espuma de afeitar para uso de los peregrinos. Está claro que este camino está muy bien cuidado, quizás porque aún viene poca gente. Yo estoy está noche también solo aunque mañana se acaba todo esto al llegar a Oviedo.
He bajado a comer a una sidrería y me han ofrecido un menú muy aceptable de patatas guisadas con pulpo y bonito con pisto por 9 euros. Luego he subido a descansar un rato al albergue y he bajado a la planta de abajo porque allí se coge muy bien la wifi.
Llevo toda la tarde estudiando las etapas próximas porque no me cuadran las cosas que quiero hacer. Para colmo llegaría a Santiago en fin de semana y encima no encuentro coche de alquiler en ninguna compañía. Si hago la variante de hospitales me tengo que pegar etapas muy largas para hacer siete días a Lugo o etapas cortas en ocho días. Creo que con la forma física que llevo si hago etapas muy cortas me voy a desesperar. La otra opción es no hacer la variante de hospitales. Al final creo que voy a ir sobre la marcha intentando alargar las etapas lo que vea que es razonable.
Resumen de la etapa 24,3 km en 5h 48 min con un desnivel acumulado de 710 metros a una media de 4,39 km/h. Enlace a Wikiloc

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19ª Poladura de Tercia-Pajares: por fin Asturias


Hoy casi he tocado el cielo subiendo el puerto de Pajares. Está sea probablemente una de las etapas más bonitas que he hecho en todos mis caminos y encima he tenido buen tiempo casi toda la etapa para poder disfrutarlo.
Anoche fui a recoger la comida a la casa rural porque les había pedido algo ligero. El menú fue una ensalada enorme y una fuente de carne en salsa sobre un manto de patatas y calabacines asados, para completar con un yogurt especial de leche de cabra que se hace por aquí. Me fui con la comida al albergue y me encontré con que habían llegado dos peregrinos ciclistas a última hora. Se trata de una pareja en la que ella no paró de hablar en todo el rato que estuve sentado con ellos. Me contó todos sus caminos, sus enfermedades deportivas, su profesión y mil cosas más. Yo apenas podía decir nada mientras intentaba comerme aquella monstruosidad de cena y la chica se empeñaba en que me guardara las sobras para hoy. Después de un rato de cortesía y de haber dado cuenta de una parte importante de la cena me fui a dormir sin más.
La mañana ha amanecido a las 6:30 aunque he oído levantarse al holandés a las 6. Me he preparado y me he comido un sobao de los que compré el día anterior para desayunar (ya sólo me quedan 3 en la mochila). La mañana estaba muy fresca y me he tenido que poner de inico la camiseta de manga larga. La mañana estaba completamente despejada y eso me ha permitido disfrutar de una bellísima subida al puerto que empieza nada más salir del pueblo.
En los primeros dos quilómetros se asciende con cierta suavidad pero a partir de aquí las rampas se hacen muy duras hasta el 7, luego una bajada de algo menos de un quilómetro y otros dos de una muy dura subida.
La subida es verdaderamente impresionante con los picos rodeando todo y con una niebla baja que cubría el fondo del valle en el que está Poladura. La llegada hasta la cruz de San Salvador es espectacular sobre un risco desde el que las vistas hacia León son impresionantes.
Pero si es bonita esta primera parte lo que sigue es ya algo increíble. Los picos de Europa aparecen en todo su esplendor poblados de una verde y densa vegetación que alterna con prados de mil tonos de verde en el que pastan apaciblemente las vacas. Varias han sido las ocasiones en que he tenido que cruzarme con ellas con cierta intranquilidad porque casi siempre se retiran al paso del hombre pero a una le ha costado bastante quitarse y se me ha encarado un poco.
El camino de hace muy duro por la dificultad del terreno ya que los senderos suelen se muy estrechos, de suelo irregular y con mucha piedra suelta. Si la subida se complica mucho, la bajada se hace verdaderamente peligrosa. Apenas algunos tramos de camino ancho permiten descansos a la atención con la que tenemos que caminar.
Casi llegando a la carretera en el Puerto de Pajares me he encontrado con el holandés que iba “bramando en arameo” por las piedras y las bajadas. Para colmo ha seguido la carretera en lugar del camino y creo que ha dado una vuelta. Iba con un dedo ensangrentado porque se ha cortado con un alambre de espinos de los que hay que saltar en varios lugares del camino.
En el bar del puerto he tomado un café con leche y unas galletas caseras muy ricas que me ha ofrecido la señora. Repuesto he continuado camino detrás del bar siguiendo las indicaciones de la señora. En realidad no las he seguido porque me he liado y he comenzado a subir un pedazo de monte y luego a bajarlo de un modo absurdo. Desde aquí se toma una bajada terrible al cruzar un cercado de espino junto a una torreta de la luz que lleva directo a la carretera para cruzarla.
El camino de bajada hasta el pueblo de Pajares es uno de los tramos más bonitos que he hecho en todos los caminos. La bajada es dura pero muy variada en todo: sendas, caminos, bosques, prados… En medio de todo he encontrado una pareja de paisanos que subían dos vacas con sus terneros. Hemos hablado un buen rato sobre muchas cosas como lo duro del clima aquí, lo bonito o la proliferación de lobos que matan terneros y el aumento de osos. Mientras hablaba con ellos he visto pasar a lo lejos al holandés por la carretera y he pensado que iba a seguir ruta hacia Campomanes por lo menos.
Disfrutando del resto de camino y con las lágrimas en los ojos contemplando tal maravilla ha comenzado a chispear un poco y a bajar las nubes hasta hacerme poner el chubasquero. Nada grave hasta llegar al albergue.
Al llegar estaba cerrado y he llamado a Marisa que es la hospitalera con la que hablé ayer para decir que venía. Al poco rato ha venido y me ha mostrado algo que es mucho más que un albergue: limpio, cuidado, con wifi, ordenadores para usar, calefacción encendida y todo ese tipo de lujos peregrinos que un caminante agradece de verdad. Duchas limpias y servicios impecables. Marisa es una señora muy amable y atenta que te ofrece posibilidades de menú casi a la carta y te atiende en todo lo que necesites. Uno de los mejores albergues en los que he pernoctado.
El contraste lo pone el bar del pueblo: he ido a tomar un vino al medio día y estaba lleno pero cuando he regresado a media tarde ha cerrado, y eso que el día de descanso es los martes. Parece que no tienen muchas ganas de vender y hay que tener en cuenta eso sí eres peregrino de paso y te confías.
De comer Marisa me ha puesto unas estupendas fabes y un bonito en salsa con una ensalada, todo muy rico.
Después he aprovechado la wifi para hablar por Skipe con la familia y hacer tiempo porque la tarde está cubierta con una niebla muy densa que no deja ver nada. Acaba de llegar Marisa a prepararme la cena: sopa y pollo guisado, me ha dicho. “Esto sí que es vida”
Resumen de la etapa: 16,34 km en 4h 11min con 618 metros de subida acumulada a una media de 4,22 km/h. Enlace a Wikiloc.
Sigo sin poder publicar fotos y las de hoy son una preciosidad, las incluiré cuando tenga una buena wifi.

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18ª La Robla-Poladura de Tercia: agua en cielo y tierra


Es evidente que el camino de San Salvador es completamente diferente de lo que he pasado estos días entre Burgos y León. La tranquilidad, el frío, la montaña y la lluvia se han instalado en mi camino desde el desvío en la plaza de San Marcos de León.
La tarde de ayer concluyó según lo previsto en el albergue con un estupendo aperitivo de pimientos fritos con un Ribeiro fresco y mi guiso de pollo que reservé del mediodía. Una delicia entre tanto menú peregrino. Me fui a dormir a las 10:30 cual disciplinado caminante para amanecer a las 6 recuperado y dispuesto a lo que el día me ofreciera.
Y el día me ha ofrecido lluvia y frío. He tenido que salir ya con la camiseta de manga larga y con el chubasquero a mano porque amenazaba y además la aplicación del móvil daba agua a partir de las 10.
La etapa de hoy no tenía posibilidad de parar a tomar algo y por eso he salido ya desayunado. Hasta Buiza se transita por carreteras secundarias junto a la vía del tren y en constante y suave subida. Se pasa por Peredilla y La Pola de Gordón y luego se toma una carretera de montaña que sigue subiendo cada vez más hasta Buiza. Desde aquí comienza el duro ascenso por sendas de montaña hasta coronar por un paso espectacular. A media subida ha comenzado a llover de verdad y he tenido que parar a ponerme el chubasquero y colocar el cubremochilas, sobre las diez y algo como había previsto la aplicación. Había una densa niebla que impedía ver el paisaje en toda su belleza pero he disfrutado verdaderamente con la subida.
El problema se ha presentado en la bajada aunque no es muy pronunciada. Cuando se abandona el camino que va directo a Rodiezmo se toma una estrecha senda con hierba alta que estaba muy mojada por la lluvia. El resultado ha sido que he acabado calado completamente por el pantalón y con agua en las botas hasta parecer barcas. Esto ha hecho que el tramo final se haya hecho muy duro hasta el punto que me he equivocado de camino y he tomado hacia San Martín de la Tercia porque he pensado que era ya Poladura y no he mirado ni el track, a pesar de que me ha avisado de que me salía del camino. Iba tan cansado que me he dejado llevar, menos mal que el error ha sido pequeño y sólo he tenido que seguir la carretera durante algo más de un quilómetro hasta llegar a destino.
En Poladura el albergue es bastante sencillo y no demasiado cuidado. Me he instalado sin más porque ni había nadie ni teléfonos y la puerta estaba abierta. Una ducha caliente me ha hecho recuperar el tono vital y poco a poco he ido entrando en calor. He bajado a la casa de turismo rural “El Embrujo” a tomar algo y recibir información sobre el albergue y sobre la comida que había encargado ayer por medio de la hospitalera de La Robla.
Mientras tomaba algo ha llegado también el peregrino holandés y más gente de por aquí a tomar un vino. El peregrino holandés no había reservado y se ha subido sin comer porque dice que tenía apaño para la comida y para la cena. Yo no lo he visto comer hasta ahora.
A las 2 he pasado al comedor a degustar un desmesurado menú con todo tipo de delicias como un plato de pimientos de padrón fritos,con jamón, una ensalada preciosa con mucho diseño, un guiso de patatas y pescado, unos lomos con queso de cabra, tomate asado y una salsa riquísima y de postre un flan de queso para chuparse los dedos. Café de pote con orujo de remate y a dormir la siesta. Ya les he dicho que yo para la cena soy incapaz de tomar otro menú y hemos quedado que me prepararán algo sencillito (miedo me da).
Después de tal comida he subido a dormir la siesta y después he estado charlando un poco con el holandés sobre las próximas etapas. Cuando le he dicho que mañana en Pajares no hay nada y que hay que llamar para reservar comida me ha dicho que no hacía falta porque tiene arreglo, debe llevar la mochila repleta de comida para llevar tanto apaño. El caso es que me ha contado que en Oviedo tiene que parar porque necesita un pc para trabajar porque lleva un albergue en Roma y tiene que atender cosas. Poco más hemos hablado hasta que ha llegado el hospitalero que nos ha cobrado los cinco euros y nos ha puesto el sello. Como ha visto la ropa mojada me ha dicho que ponga el radiador debajo del tendedero para que se seque.
He dado una vuelta por el pueblo y he aprovechado para habla por teléfono solucionando, o no, algunas cosillas. Ahora me he venido a la casa rural a tomar una cerveza, escribir y hacer tiempo hasta la cena.
Una tranquila y auténtica jornada peregrina.
Resumen de la etapa: 24,7 km en 4 h 57 min con un desnivel acumulado de 529 metros y a una media de 4,99 km/h. Enlace a Wikiloc.
La wifi aquí es muy mala y no puedo publicar fotos, las añadiré cuando encuentre wifi buena.

17ª León-La Robla: el camino de San Salvador


Por fin estoy en el camino de San Salvador ante la soledad, la montaña y la belleza. Todo ha cambiado desde ayer, hasta el tiempo. Se acabó por unos días el bullicio de la ciudad, las hileras de peregrinos, el calor asfixiante y la llanura interminable.
Por fin voy a cumplir lo de “Quien va a Santiago y no visita al Salvador, honra al criado y olvida al Señor”. Ya era hora después de tantos caminos. Y lo que he visto hasta ahora en la primera etapa no ha defraudado en lo más mínimo.
Voy por partes; la tarde ayer acabó en el Bar Jabugo, en la plaza San Martín con unos vinitos, unos pimientos y una ensalada de la casa. Millán pasó a despedirse de mí, nos deseamos buena suerte y hasta que el camino nos reencuentre. Para tranquilidad de Joseba (una vez despejado el misterio tal y como prometí en su momento ), tengo que decir que Millán ha sido un muy buen compañero de camino pero no ha conseguido romper lo nuestro, no te preocupes porque no te abandonaré, tú me das cosas que ningún otro caminante me podrá dar nunca: lo nuestro sigue con la misma ilusión de siempre. A Millán le deseó lo mejor y algo que nunca suelo decir: ¡buen camino, compañero!
Después me fui al Unamuno a ver MasterChef y a dormir.
A las 6:30 ha sonado el despertador sin ninguna interrupción de sueño previa. A las 7 estaba tomando un café en un bar y desde allí hasta el Hostal de San Marcos, el punto de inicio de mi nuevo camino.
Salimos de la plaza a la derecha del parador y seguimos un buen rato por un paseo precioso paralelo al río Bernesga, que nos acompañará toda la ruta de hoy. Es una zona residencial llena de estupendas casas con sus jardines y cochazos en los garajes. Poco a poco abandonamos los parques, los carriles bici y el lujo acompañados por los primeros que salen en coche para trabajar, imagino.
Después de abandonar esa zona residencial el camino transcurre un buen rato por la carretera hasta llegar a Carbajal de la Legua; es una zona en la que se ven diversas urbanizaciones que se han quedado a medio camino por causas de la crisis inmobiliaria, muchas a medio hacer y otras casi vacías y en las que abundan los carteles de “Se Vende”.
En Carbajal he parado a tomar un café y la señora me ha contado lo mucho que trabajan por las tardes poniendo cubatas en terraza de atrás (que me ha enseñado casi a la fuerza), hasta haber tenido que contratar a “una extranjera”. Pero no tenía nada para comer y me ha puesto sólo dos cubitos en el agua de la bolsa. En la puerta estaba ya saliendo un peregrino que intuyó me va a acompañar estos días. La señora del bar me ha dicho que es holandés. Es un señor mayor al que ya he visto estos días atrás en el camino, bastante mayor y que va a buen ritmo.
El camino a partir de aquí cambia definitivamente. El bosque de encinas sustituye al secano y esta parte de la etapa es un constante sube y baja que castiga bastante físicamente. Hay un par de subidas bastante fuertes y bajadas muy pronunciadas y peligrosas (en una por poco me caigo). He adelantado al peregrino en una de las subidas y lo he dejado atrás mientras se quejaba de las muchas piedras sueltas en la bajada. El camino es solitario y eso me ha permitido disfrutar de los sonidos del bosque incluso de un corzo que se ha cruzado en el camino perseguido por unos perros asilvestrados. El encinar es una rareza por una zona tan fría y tan al norte y es un recuerdo de mi reconocido bosque mediterráneo. Al pasar junto a La Seca se llega a la altura del río y la encina va perdiendo definitivamente terreno en favor de los Robles y otros árboles más típicos de esta zona.
En Cascantes he parado en el bar y el amable camarero me ha preparado un bocata pequeño de lomo con queso que me ha sentado divino. Luego he continuado hasta el fin de etapa con un tiempo cada vez más nublado y fresco.
La llegada a La Robla es por delante de una central térmica en la que se ven dos enormes chimeneas tirando humo junto a toneladas de carbón que hacen que esa parte primera del pueblo esté toda negra y llena de polvo por todos lados. Para colmo también hay una cementera que tira mucho polvo de los camiones. Para entrar hay que cruzar la vía y la carretera por un paso elevado. El pueblo no tiene mucho aunque se ve mucha animación porque hay mercado semanal,
Al final del pueblo está el albergue y las llaves hay que recogerlas en el bar que hay allí mismo, junto al parque. Está muy bien equipado y limpio. Tiene una cocina con todo lo necesario y he decidido cocinar hoy. Me he ido al súper y he comprado verduras para hacer un guiso de pollo y verduras de los que me gustan. He hecho cantidad para cenar también. He comprado un paquete de pimientos de padrón para freírlos y una botella de Ribeiro para acompañar. Comida y cena de lujo con un presupuesto de 17 euros.
Cuando estaba terminando de hacer la comida ha llegado el peregrino cansado y muy cabreado porque se había perdido. Se ha duchado y se ha acostado mientras yo comía.
Luego siesta y salida al bar del pueblo a escribir delante de una cerveza aprovechando la wifi. El tiempo cada vez está peor y me he traído el polar por si acaso. Ahora voy al súper a comprar algo para el desayuno y me vuelvo al albergue que se está tranquilito y muy a gusto. He dado un paseo turístico al pueblo pero con 10 minutos ha sido suficiente.
Resumen de la etapa: 27,8 km en 5h 46 min a 5,43 de media con una subida acumulada de 352 metros. Enlace a Wikiloc

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