Camino Olvidado. 1ª etapa: Bilbao – Zalla


Comienza una nueva aventura de estos caminantes compulsivos que cada vez son más viejos pero no más sabios.Este año nuestra aventura es: El Camino Olvidado o Camino Viejo. Como cada mes de julio nada más terminar el claustro preparamos nuestras mochilas, afeitamos nuestras cabezas (la de Joseba una pasadita por los laterales y poco más) y nos ponemos en marcha.

Es cierto que cualquier camino requiere una preparación bastante intensa y a lo largo de estas entradas os voy a ir describiendo los procesos de preparación, los materiales imprescindibles y las aplicaciones de móvil aconsejables para tener una aventura segura y agradable.

Lo primero que nos hemos planteado esta vez es organizar todo lo relativo a alojamiento y a trazados de rutas y la verdad es que hemos acertado plenamente. El Camino Olvidado está comenzando y tiene pocas infraestructuras. Se hace imprescindible llevar grabados los track en una aplicación para evitar sorpresas desagradables como perderse en mitad de cualquier monte. Yo utilizo wikiloc y voy a ir poniendo los enlaces de las etapas al final de cada entrada para que cualquier pueda descargarlos y usarlos. Aunque en las dos primeras etapas todo ha estado muy bien indicado, a partir de la tercera la cosa cambia y hay lugares muy mal indicados y otros en los que se han molestado en ir borrando las flechas.

Pero empecemos por el principio:

El día 30 de junio previa despedida de curso junto a mis amigos Patri y Nico me fui a casa para preparar todo y salir de viaje. En la mochila llevo: 2 camisetas técnicas, 2 camisas, 2 pantalones cortos, uno largo, una camiseta de manga larga, un forro polar finito, una sábana saco, cuatro calcetines, tres culottes (por calzoncillos), bolsa camello de agua, unas crocs, una toalla de las de baño de decathon, chubasquero y pantalón de goretex, jabón lagarto, cuatro pinzas y paraguas. En el neceser, además de lo normal de aseo llevo anti-inflamatorios, analgésicos, pomada anti-inflamatoria, esparadrapo y tiritas. También llevo mi iPad, el teclado de Appel, una batería extra de 6000 y un ladrón (enchufe) pequeño. 

A las 9:36 salía mi tren rumbo a Bilbao con parada en Madrid. Llevaba los billetes en mi aplicación móvil de Renfe (RenfeTicket) llegando a destino a la hora prevista, 9:16 de la noche. En el trayecto pude disfrutar de los seis primeros capítulos de “Juego de Tronos” que me había descargado amablemente Cristian para mí aplicación de iPad AVPlayerHD. Había reservado habitación en el Hotel Bilbao Jardines por medio de Booking y llevaba toda la información en mi aplicación de Booking. En la estación me esperaba mi amigo Joseba que iba a actuar de anfitrión y Cicerone en nuestra estancia en estas tierras. 

Sin perder tiempo fuimos al hotel a dejar las cosas y bajamos a cenar a una de las múltiples tabernas de la zona. El hotel he de decir que está bastante regular en su relación de Calidad-precio. Hay que tener en cuenta que los precios en Bilbao están bastante subidos y un hotel en el centro de la ciudad se cotiza mucho. Es sencillo y con mucho ruído de la calle en fin de semana pero con los servicios básicos, y la situación es estupenda. 

Tras una cena rápida nos fuimos a la cama porque yo estaba bastante cansado. Hay que tener en cuenta que el 28 se ha cumplido el segundo mes desde que me operaron de la rodilla y no sé cómo responderá ante las etapas que nos esperan durante mes y medio.
A las 6 de la mañana he escuchado el desagradable sonido del despertador de Joseba. Este año le ha cambiado el ruido y suena aún más horrible que de costumbre. De todos modos, he prometido que no me voy a meter mucho con él y por eso no voy a recordar cómo se levanta con la mochila puesta, ocupa el baño y lo inutiliza para el resto de la mañana, y cuando apenas me levanto escucho su frase preferida: “yo ya estoy, ¿qué te queda?”.

Hemos salido siguiendo el el camino del norte ya que el recorrido de ambos caminos es común hasta cruzar el barrio de Altamira. Justo al terminar la bajada y casi ser comidos por un enorme perro suelto que debe hacer las delicias de todos los peregrinos que por allí pasan, hemos llegado a un punto en el que ambos caminos se separan. Nuestra ruta comienza entonces un precioso paseo por el valle del Cadagua. La mañana ha estado bastante cubierta y casi no ha parado de caer agua en todo el día. Estaba previsto según la aplicación del tiempo.es que suele ser bastante precisa en predicciones a corto plazo. El camino transita casi todo el tiempo por carriles-bici paralelos al río en un valle precioso muy cuidado en general y sin grandes desastres urbanísticos. Hemos pasado por Alonsotegi, Sodupe, Gueñes y fin de trayecto en Zalla. Me ha producido especial alegría pasar por Sodupe a pesar de no haber podido coincidir con una amiga que tengo que vive allí con su familia. Un abrazo para Rosa.

La etapa es sencilla y cómoda y el final de trayecto estaba previsto en Zalla porque no teníamos alojamiento en toda la comarca. Al hacer las reservas no encontré nada en ningún pueblo porque había prevista una competición del mundial de Enduro y concentraciones de motos que tenían todos los hoteles de la comarca completos. Teniendo en cuenta esta situación habíamos tomado la decisión de llegar lo más lejos posible y regresar a Bilbao en tren para recuperar el camino a la mañana siguiente desde el sitio en que lo dejábamos. Hemos llegado a Zalla a muy buena hora y con mi rodilla en unas condiciones bastante aceptables. En el camino hemos tenido tiempo de ponernos al día de todas nuestras aventuras del año, de proyectos, quejas y disputas propias y ajenas. Un agradable paseo bajo una suave lluvia cubierto por un paraguas.

Hemos regresado a Bilbao y tras ducha y lavar ropa hemos ido a comer. A estas alturas ya tenía bastante claro que mi cicerone particular es bastante cutre y no conoce nada de su ciudad por lo que he tenido que recurrir a tripadvisor que nos ha propuesto el batzoki. Al llegar estaba completo y finalmente hemos buscado sobre la marcha para acabar comiendo junto al hotel en un lugar bastante digno.

El resumen de la etapa es que mi rodilla va bastante bien aunque me molesta mucho durante la ruta, que las previsiones del tiempo no fallan, que Joseba es un desastre como organizador aunque estupendo como compañero y conversador (además de llevar toda la información disponible). Que Bilbao es muy cara, que el camino es precioso en su inicio y que está muy bien indicado y cuidado y que las aplicaciones y previsiones que habíamos hecho van a la perfección gracias a nuestra experiencia acumulada a lo largo de estos años de camino.

Por la tarde hemos descansado un ratito en el hotel hasta que ha llegado Tere. La Santa esposa de mi compañero (Santa por evidentes motivos) ha tenido el maravilloso detalle de acercarse desde su lugar de reposo y descanso ante la ausencia del guerrero para saludarnos y acompañarnos mientras ella sí nos explicaba todo lo que hacía falta sobre su ciudad. El paseo nos ha llevado hasta el Gugguenheim y luego a tomar algo en la cafetería de debajo del mercado. Una tarde estupenda para reencontrarnos y prometerle formalmente que cuidaré a su “calvito” y se lo devolveré dentro de 20 días sano y salvo, aunque algo más delgado.

Tras marcharse Tere y pasar un buen rato Joseba llorando por los rincones hemos decidido ir a cenar a Plaza Nueva y ahogar sus penas en un poquito de txakolí (yo le he acompañado por cortesía y porque beber solo está mal visto).

Regresó al hotel y todo listo para la segunda etapa.

Paseando por las calles de bilbao
Mercado de la Ribera
Vista de San Mamés desde Altamira
Lugar en que se separan el camino del Norte y el Camino Olvidado
Dos caminantes delante del Guggenheim
Resumen de la etapa: 28,4 km en 6 horas, 22 minutos y 225 metros de desnivel de subida acumulado. Enlace a wikiloc.

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6ª Figueras – Mondoñedo


Noche de pesadilla por los mosquitos, aunque rodeado de mujeres en habitación peregrina con ausencia (casi) de ronquidos.

He desayunado a primera hora con Inma y hemos salido juntos caminando hasta Ribadeo. Yo tengo planificadas las etapas con idea de llegar hoy a Mondoñedo ya que la otra vez me quedé con ganas de una visita más detallada a la ciudad. El problema es que para quedarse en Mondoñedo hay que descuadrar tres etapas y hacerlas en dos con el consiguiente aumento de quilómetros. Esto además supone perder, una vez más a toda la gente con la que voy coincidiendo en la ruta, entre ellas Inma y el resto de chicas con las que pasé el día anterior.

Hemos ido caminando y charlando hasta llegar a Ribadeo y allí nos hemos despedido deseando todo lo mejor ante nuestro próximo enfrentamiento en la supercopa española. Al salir hemos encontrado a Ximo, un caminante con el que habíamos coincidido en el albergue el día anterior. Yo he continuado con él porque también tiene intención de llegar hasta Mondoñedo. A buen ritmo, charlando de nuestras experiencias cotidianas y peregrinas hemos llegado sin hacer parada hasta Lourenzá y, desde allí, hasta Mondoñedo.

La etapa es muy larga pero merece la pena si el objetivo es quedarse en Mondoñedo. Es una etapa dura con mucho desnivel, con tramos por carreteras secundarias y pistas de tierra. Se nota que entramos en Galicia y dejamos la costa por el aumento del desnivel.

Yo había reservado habitación en el seminario de Mondoñedo y nos hemos despedido a la entrada en la ciudad para luego vernos por la tarde porque él se marcha al albergue. El seminario está detrás de la Catedral, muy bien situado y una alternativa de alojamiento realmente interesante por el precio y por las prestaciones. Ambiente austero y recogido pero con los servicios básicos que incluyen wifi.

El día en Mondoñedo ha estado nublado y lluvios, típico de Galicia. Después de ir a la plaza a tomar algo rápido (era tarde para andar dando vueltas) he regresado a la habitación para descansar un rato.

Después del descanso he dado una vuelta por el pueblo incluyendo la imprescidible visita a la Catedral y el barrio de los Molinos.

La cena ha hecho honor a la tierra en uno de los mesones de la plaza del ayuntamiento. Un buen alvariño con mejillones, zamburiñas y pimientos. Los vecinos daban cuenta de un buen chuletón que tampoco desmerecía: un buen sitio para tapear y más.

 

Resumen de la etapa:39,4 km en 7h 43 minutos. Enlace a wikiloc.

5ª Villapedre – Figueras


Un desayuno aceptable en el mesón de los dueños de la casa rural ha supuesto el inicio de la etapa. Se trata de un trazado cómodo y sencillo, a pesar de los quilómetros. Uno de las cosas que más me molestaba de la planificación que había hecho era la de tener que dejar de paso Navia sin poder parar a verla con detenimiento. El caso es que por mi propia organización decidí pasar sin detenerme y tengo que decir que tampoco es que haya supuesto una gran pérdida. Navia ha sido una decepción: una ciudad sin nada especial salvo, quizás, las vistas a la Ría. La bajada al pueblo y la subida posterior son las dos cosas más complicadas de la etapa. Por lo demás, sin novedad hasta Tapia de Casariego..

Merece la pena abandonar el trazado del camino para bajar hasta el puerto de Tapia de Casariego ya que el recorrido no pasa casi por allí. Para colmo de fortuna al llegar a las tabernas del puerto he descubierto con alegría que era la fiesta del percebe y así me he lanzado a un suculento aperitivo regado con una botellita de Albariño.

El almuerzo ha hecho que alargara mi estancia más de lo previsto y además ha supuesto el tener que tomar carreteras secundarias hasta alcanzar el trazado del camino que me iba a llevar hasta Figueras. He tomado la ruta junto a las playas para acabar perdido y atajando directamente hasta localizar el albergue en el que tenía hecha la reserva. En toda esta zona no hay indicaciones y es difícil orientarse correctamente, sobre todo si no dispones de tecnología gps.

Mi idea era no parar en Ribadeo ya que conozco bien las condiciones del albergue y su ubicación.  Como alternativa he tomado el albergue turístico de Figueras: un sitio nuevo y bastante bien cuidado. La gente que lo lleva es muy atenta y tienen bastantes servicios para hacer más cómoda la estancia al caminante. Tienen algún dormitorio con bastantes literas pero también disponen de habitaciones menos multitudinarias. Disponen de un menú económico y bastante digno.

Por una serie de circunstancias he acabado en una habitación con tres peregrinas con las que he pasado una agradable jornada. Dos de mis compañeras de habitación habían contactado con un taxi para llevarlas a hacer la visita a la playa de las Catedrales a un precio razonable y me he apuntado.

Después de comer me he dado un paseo hasta la zona del puerto desde donde hay unas vistas preciosas a toda la Ría con Castropol a un lado y Ribadeo enfrente. Para colmo la marea estaba muy baja y la gente se había bajado a la zona del río en plan excursión. Después de una agradable tarde tomando algo en el puerto y escribiendo he regresado al albergue para juntarme con las chicas y marcharnos a la playa de las Catedrales. La visita ha merecido la pena porque la marea estaba muy baja. Hay que tener en cuenta que han limitado el acceso de turistas y hay que reservar entradas previamente para poder acceder. También es cierto que la gente del lugar dispone de entradas si quieres sin tener que buscar en internet y previo pago del transporte hasta allí.

La playa de las Catedrales se ha convertido en algo terrible. Nada tiene que ver ahora con la primera visita que nosotros hicimos hace ya muchos años gracias a que nos llevara Carmen. Entonces no iba casi nadie allí y pudimos disfrutar de la playa toda la tarde sin problemas. Hoy en día aquello parece la Gran Vía de Madrid en hora punta: miles de personas dando vueltas sin sentido a todas partes y entrando por todos lados. Todo el mundo quiere llegar lo más lejos posible sin tener en cuenta mareas ni nada por el estilo. Un parque temático en hora punta, una pena.

Estupenda la visita gracias a Rosario y a Inma que se ha completado regresando al albergue y viendo el partido de la supercopa de Europa que ha acabado con goleada y título para el Barça. Como siempre camino y fútbol siguen juntos.

Resumen de la etapa 38,6 km en 7h 41 minutos (tiempo de relax en Tapia). Enlace en wikiloc.

4ª Ballota – Villapedre


Ha amanecido un día precioso, ideal para caminar y disfrutar del paisaje, las playas y todo lo demás que ofrece este maravilloso camino. El pic-nic preparado como desayuno por el hotel ha sido bastante flojo pero, al menos, he tomado algo.

Etapa bastante dura con subidas y bajadas constantes. Muy bonita toda la ruta siempre cerca de la costa. Merece la pena el desvío a la playa de la Cueva y se puede retomar luego el camino siguiendo por la carretera, sin necesidad de volver atrás.

La peor subida de todas está a la salida de Luarca, sobre todo si se hace, como yo, después de llevar ya 25 km a esas alturas de etapa. Para los que no conozcan Luarca este debería ser final natural de etapa ya que es una ciudad muy bonita y que dispone de todo tipo de servicios, además de lo bien que se come.

El día ha sido de sol pero una suave brisa ha hecho muy llevadera la etapa.

Para alojarme había reservado el día anterior en Villa Auristela. No había muchas posibilidades dado que en toda la zona hay una alta ocupación hotelera aprovechando el buen tiempo y la bonanza económica general.

La casa rural es una belleza pero la tenían ya completa cuando reservé así que me ofrecieron la posibilidad de una habitación en el sótano con los servicios básicos. Es una especie de apartamento a medio montar en un espacio enorme con baño, un par de habitaciones y un salón enorme con cocina que no está montado. Al llegar a la casa te encuentras con una preciosa mansión que hace pensar en una muy buena estancia a precio bastante razonable. Se trata de un alojamiento de turismo rural muy bien cuidado.

La familia que lleva la casa son gente muy amable y atenta que tienen también un restaurante-bar cerca de la casa. Allí he tomado un muy digno menú y me han dado la información básica sobre cómo organizar la tarde y la salida del día siguiente.

Una vez descansado por la larga etapa y por el ritmo que he llevado me he bajado dando un paseo hasta Puerto de Vega, a unos 4 km de Villapedre. Se trata de un lugar pequeño pero coqueto alternativa para alojamiento ya que cuenta con todo tipo de servicios básicos. He dado una vuelta por el puerto y he tomado algo en una de las terrazas mientras un grupo de motoristas me hacía más entretenida la tarde. Se trataba de un grupo de parejas sobre super-motos hiper-pijas (ellas y las motos).

El regreso lo he hecho dando un paseo a pesar de que había pensado tomar un taxi. He aprovechado el tiempo hablando por teléfono con la familia. Al llegar a la habitación he comprobado que una pareja se había instalado en la otra habitación del sótano. Son dos chicos alemanes que no tienen ni idea de español y que se ven bastante perdidos. Hemos intercambiado dos o tres frases de cortesía y cada uno se ha puesto a lo suyo (lo mío nada de nada).

La noche ha sido plácida y muy tranquila de recuperación de los duros días que llevo.

 

Resumen de la etapa: 36,8 km en 7 horas, 19 min. Enlace en wikiloc.

Camino de la costa 2.015


Preparativos y primeras etapas

Como lo prometido es deuda y ahora tengo bastante tiempo libre mientras recupero mi rodilla voy a poner por escrito la descripción de las etapas que hice el verano pasado desde Oviedo hasta Santiago.

Una vez había completado con Joseba el camino desde Santander hasta León y después desde Ponferrada hasta Santiago realizando los caminos vadiniense, lebaniego y Camino de invierno regresé a casa unos días para recuperar algo y preparar mi nueva aventura.

Como mi prioridad era ir lo más ligero posible porque pretendía hacer etapas bastante largas dejé en casa el ipad y por eso no pude ir escribiendo y publicando a diario. De todos modos sí me llevé una libreta en la que fui escribiendo las cosas y ahora lo que hecho es pasar esas notas al blog para no olvidar ningún detalle.

Un recuerdo primero a nuestro camino de la costa de 2.010 con Joseba y Julio. Sobre todo a nuestro amigo y peregrino que hace algún tiempo se marchó a caminar a otro lugar en el que la mochila le pesa menos y el camino le resulta más ligero. Un recuerdo a aquel camino de alegrías, mundial de fútbol, mordidas de perro y demás aventuras.El día 5

Salgo de Oria con rumbo a Fuente Álamo para dejar en casa a mi madre que ha pasado unos días con nosotros. Sobre las 12 inicio camino desde allí y a las 7:30 llego a Benavente después de hacer el trayecto casi sin parar. Había reservado con Booking una habitación en el Hotel Santiago. Yo no había parado nunca aquí y tengo que decir que es un lugar que merece una visita más detenida. El casco histórico está muy bien y el ambiente de tiendas y de bares promete una buena sesión gastronómica. Yo, de todos modos, no tuve mucha suerte con lo de la cena ya que todas las terrazas estaban abarrotadas y el servicio no parecía ir muy rápido. Al final cené en el restaurante del Hostal Paraíso (aceptable, aunque nada del otro mundo).

El día 6

Sin grandes novedades me fui a dormir temprano para salir a la mañana siguiente hasta Santiago de Compostela: allí iba a dejar el coche en casa de mi amigo y luego tomaba un bus hasta Oviedo. Una visita al mercado y un agradable rato de charla dieron paso a un aperitivo-comida en La Bodeguilla de San Roque camino de la estación de autobuses.

El viaje a Oviedo fue una agradable sorpresa gracias al servicio Supra de Alsa con autobús de lujo con todo tipo de detalles como asientos individuales de cuero, auriculares, agua, WC, etc.

Entre tales comodidades llegué a Oviedo en 4 horas y media más descansado de lo esperado. La ciudad atardecía entre nubes y media lluvia (lo típico del terreno). Y desde la estación de autobuses me fui hasta el hotel que había reservado también en Booking.

Había cogido un hostal bien calificado en la página y que estaba muy céntrico: El hostal Arcos. Al llegar me llevé un buen susto ya que la entrada parecía la casa de los horrores y por un momento creí que había metido la pata hasta el fondo. La realidad fue que la pensión estaba bien situada y disponía de una limpieza y servicios mínimos y aceptables en su relación calidad precio. Nada del otro mundo aunque con una situación perfecta para lo que buscaba.

Tras una ducha bajé a cenar a la plaza Fontán para degustar un platito de sardinas asadas, una ración de bonito y una botellita de sidra bebida al ritmo que marcaba el camarero de turno. El final fueron unos mejillones a la plancha muy buenos.

Día 7: Oviedo-Avilés

Me puse en marcha a las 7 con la idea de encontrar en el camino algún lugar en el que desayunar antes de salir de la ciudad. Una panadería-bollería en el centro cumplió perfectamente su función con biografía incluida del dueño (sevillano afincado en Asturias por amor).

La salida de Oviedo no está muy bien señalizada ya que las marcas son viejas y algunas cuesta verlas. Hace tiempo que nadie las revisa y se hace imprescindible llevar el track guardado para evitar sustos. Los primeros 20 km son muy cómodos y se pasa por lugares preciosos, un verdadro paseo entre prados por la Asturias verde de verdad.

El encanto del camino se rompe en los últimos 10 km de ruta: una interminable recta por una acera paralela a una carretera con bastante tráfico que llega hasta la misma ciudad de Avilés. No estaría nada mal que las asociaciones del camino de la zona buscaran alguna alternativa algo más segura y atractiva. Parece que el camino no está muy bien cuidado por la zona de Avilés, incluido el albergue del que hablaremos ahora.

No he encontrado a nadie en toda la etapa salvo un chico que venía en sentido contrario, eso me ha hecho pensar que quizás encontraría un camino tranquilo sin mucho agobio de gente. Esta idea se ha disipado rápidamente nada más llegar a la puerta del albergue y ponerme en la cola de acceso.

El albergue de Avilés sigue igual que hace 5 años en todos los sentidos (incluidos los manchurrones de la pared y demás. Se trata de un local excesivamente básico que mantiene baños comunes abiertos (culos públicos). La humedad campa sin control y en todos estos años no se han realizado mejoras de ningún tipo. Es el albergue típico de los peregrinos “de verdad”, esos que buscan el contacto cuerpo a cuerpo entre olores y ronquidos sin fin. Una verdadera pesadilla peregrina acrecentada porque mis vecinos de litera (demasiado cercanos) eran franceses, poco dados a la ducha y habladores sin descanso en la hora de siesta peregrina, no por ser franceses sino por ser algo básicos en el concepto de educación y de higiene.

Después de realizar mis labores peregrina de lavado personal y de ropa me he ido al centro a buscar un sitio para comer y mis pasos me han llevado a Casa Alvarín, una sidrería típica muy conocida en la ciudad. Pude degustar un estupendo menú por un precio razonable, hasta que mi cuerpo ha decidido parar en forma de mareo intenso que no me ha dejado terminar. La verdad es que en el restaurante se han portado muy bien e incluso no me han querido cobrar la comida ya que no había podido terminarla (todo un detalle de amabilidad).

He regresado al albergue a descansar y recuperarme un poco aunque la pareja de peregrinos franceses se han dedicado a hacer imposible cualquier intento de siesta moviendo colchones.

Desesperado y algo recuperado me he vuelto a marchar del albergue cada vez más lleno de gente y me largado a darme una vuelta por el centro de la ciudad. He llegado hasta el centro Niemeyer. Impresionante y muy adecuado complemento de la ciudad para unir la tradición con la innovación. He subido a la cafetería a tomar algo aunque no he podido quedarme porque estaba lleno.

La tarde se ha quedado gris y húmeda, típica de estos lugares y me ha permitido completar un estupendo paseo por el centro histórico de la ciudad parando en algún que otro lugar a tomar algo y ver las posibilidades de todo tipo que ofrece el lugar.

Aunque disponía de diversas posibilidades para cenar me he decidido sin dudarlo por repetir en Casa Alvarín dado el trato del mediodía y que consideraba debía hacer algo de gasto.  Era temprano y aún no había mucha gente por lo que he podido disfrutar de una cena tranquila con un estupendo pulpo amoriscado (tipo “al ajillo”) regado con un alvariño estupendo.

Desde aquí directo a la pesadilla peregrina nocturna en un albergue abarrotado de peregrinos de todo tipo y color con todo completo. Destacan los peregrinos alemanes por su nivel de sonido y por el modo en que se aíslan del resto y van “a su bola” sin tener en cuenta a nadie.

Resumen de la etapa: 29,38 km en 5h y 33 min. Enlace en wikiloc

 

3ª San Vicente de la Barquera – Cades


Nada más terminar de escribir la entrada y hablar con la familia bajé al pueblo a encontrarme con Joseba que había ido a buscar el cable del teléfono. Me lo encontré en uno de los bares con una cerveza en la barra y pegado a un enorme cable color verde fosforito junto a un enchufe con el que, por fin, cargaba su móvil.

En la charla que mantuvimos comenzamos a comprender que este camino se nos va a complicar bastante en muchos aspectos. No hay información accesible de albergues y además hemos acabado descubriendo que hace un año han cambiado el trazado alargando todo en casi 20 km. Después de discutir entre nosotros entre las distintas opciones a realizar llegamos a la conclusión de que debíamos buscar toda la información posible y, por supuesto, garantizarnos el alojamiento para el día siguiente.
El problema es que da la impresión de que la administración apostó por este camino hace algunos años pero lo tienen medio abandonado y no hay mucha información disponible. La web oficial http://www.caminolebaniego.com no tiene fácil acceso a los alojamientos y la distribución de etapas es desquiciante: 28 km, 30 km y 13 km. Eso sí: la ruta tiene toda la pinta de ser impresionante y eso sí lo hemos podido comprobar hoy.
Después de una visita a la oficina de turismo de San Vicente y comprobar que no nos informaban de nada porque no había casi nada concreto sobre este tema nos fuimos a tomar algo y solucionar problemas.
Hemos decidido llegar hasta Cades, a unos 28 km de San Vicente, pero sabemos que allí no hay ningún alojamiento. Estuvimos buscando en los alrededores y llamé a una casa rural en Bielva: sólo reservan para tres días pero me dijeron que en Puente El Arrudo había un hotel. Busqué en Booking pero tenía completo todo así que me metí en la página del hotel e hice la reserva en la web.
Para garantizar todo conseguí después de muchos intentos hablar por teléfono con recepción del hotel y confirmar conceptos. Tenemos reserva de una habitación doble con cama de matrimonio y garantizado restaurante. Hotel superior a 67 euros con desayuno incluido y con la simpatía de la recepción del Hotel. Hasta me ofreció intervenir si era necesario ante la posibilidad de que Joseba se pusiera cariñoso (ya le dije yo que eso no era una buena idea).
Resuelto el problema cenamos unos pimientos de padrón, los primeros, y unas alitas de pollo. Regresamos al albergue del Galeón en el que nos esperaba una verdadera noche peregrina.
El albergue del Galeón es un sitio curioso del camino de los de siempre, con un matrimonio que lo lleva desde hace muchos años ayudados por hospitaleros. El sitio hace mucho tiempo que no cumple con las mínimas condiciones de habitabilidad peregrina descuidado y sucio. Las instalaciones no tienen un mínimo de comodidad y por primera vez en este camino me tuve que duchar enseñando mi culo al peregrino de la ducha de al lado (fue recíproco).
Para colmo cobran 10 euros que incluyen de forma obligatoria un desayuno cutre en el que acabas lavando la taza y el plato. No hay alternativa peregrina en San Vicente hasta que algún espabilado no decida hacerse de oro montando un albergue nuevo.
Después de que la peregrina de enfrente, con síntomas de intoxicación etílica, me arrojara las bragas a los pies me fui a dormir con mi huevo antimosquitos después de arreglar mis Simpson.
La mañana ha amanecido impresionante de luz y eso me ha permitido hacer algunas fotos estupendas en el primer tramo.
Pocas cosas que decir sobre la etapa porque creo que es mejor ver las imágenes. Una de las etapas más impresionantes que hemos hecho en todos los caminos. Salimos en constante subida desde San Vicente disfrutando de unas vistas increíbles de la ría que se va metiendo hacia el interior hasta cruzar la autovía. Al llegar a Serdio hemos parado a tomar un café y allí hemos contrastado información con la persona que lleva el bar y también el albergue. Un rato agradable en el que he ofrecido mi información para este camino ya que todos nos hemos quejado de lo poco que se sabe y la pena que supone que una ruta tan bonita no tenga mejora publicidad.
Poco después, poco antes de Muñorrodero, el camino se divide definitivamente separado del del Norte.
A partir de aquí una senda que va paralela al Río Nansa nos lleva por un agradable paseo durante unos 7 km entre bosques y junto al ruido del agua. Son aguas de salmón con mecanismos de paso para pescadores de una orilla a la otra.
Después de disfrutar del maravilloso paseo nos ha tocado la parte dura: desde la estación hidroeléctrica dos duras subidas y sus correspondientes bajadas nos llevan hasta Cades. La primera es más corta pero muy dura por una pequeña senda pero la segunda se hace mucho más cómoda al ir por carreteras secundarias.
En Cades hemos parado en el bar a tomar algo y hemos dado marcha atrás por el río hasta llegar al Puente El Arrudo, donde está el hotel.
El maravilloso hotel en que nos encontramos se llama la Casona del Nansa, una casa de piedra junto a la carretera y al lado del río Nansa atendido por un servicio muy amable y simpático. Nos ha recibido la persona que me atendí anoche por teléfono y nos ha reconocido de inmediato como “la pareja cariñosa que va a compartir cama esta noche”.
Todo lo demás entra en la esfera de los lujos peregrinos: ducha cómoda, habitación preciosa, menú impresionante con alubias y carrillera, siesta en cama compartida, y gin tonic de color azul para acompañar la lluviosa y fresquita tarde que tenemos mientras yo escribo la entrada.
Hay algunos turistas tipo “superguay” por aquí aunque también ha llegado un grupo de ruidosos peregrinos que juegan a las cartas entre monedas y gritos.
Vamos a seguir preparando etapas porque los días próximos se presentan complicados: no tenemos tracks que nos den confianza para seguirlos y todas las guías dan información sobre quilómetros que no nos cuadran con lo que nosotros vemos. Hoy mismo hemos visto a poco menos de 2 km de Cades un cartel que decía que quedaban 6. Un caos!
Físicamente vamos regular porque se notan los 100 km que llevamos en tres días aunque creemos que iremos recuperando piernas.
Es cierto que el camino es algo complicado en organización pero lo que no nos está es defraudando en lo referente a la experiencia y al paisaje.
Para mañana esperamos llegar a Cicera pero no tenemos nada claro y encima dan previsión de lluvia (no ha parado de llover en toda la tarde sin gran intensidad pero constante).
Ya veremos cómo pasamos la noche, tranquilas mujeres nuestras que hemos pasado el momento de la siesta y no ha habido roce (a pesar de lo que decía Catulo sobre las siestas después de una copiosa comida). Mañana os cuento si la primera vez que compartimos cama representa el principio de una nueva relación entre estos dos veteranos peregrinos después de tantos miles de quilómetros…

Resumen de la etapa: 28 jm en 6 horas a una media de 4,01 km/h y un desnivel positivo acumulado de 407 metros. Enlace a wikiloc.

San Vicente desde el albergue al amanecer
San Vicente desde el albergue al amanecer
Ermita en La Acebosa
Ermita en La Acebosa
Camino
Camino
Separación entre camino Lebaniego y del Norte
Separación entre camino Lebaniego y del Norte
Senda del Nansa
Senda del Nansa
El Nansa junto a la hidroeléctrica
El Nansa junto a la hidroeléctrica
Río Nansa
Río Nansa
Para cruzar el río
Para cruzar el río
Llegando a Cades
Llegando a Cades
La Casona del Nansa
La Casona del Nansa

2ª Santillana del Mar – San Vicente de la Barquera


Acabó la noche según lo previsto con una aceptable cena en el Cossio, junto al albergue degustando diversas carnes a la parrilla y después de pelear durante un buen rato con el sistema de distribución de la salsa barbacoa (la camarera nos asustó diciendo lo picante que estaba sin conocer nuestro origen junto a la Ría del Nervión).
Al llegar al albergue la habitación se había ido completando con varios peregrinos. En la puerta un grupo de ruidosos ingleses preguntaban sobre diversas cuestiones del camino a una pareja de españoles que ofrecían su mejor inglés versión “sihablofuertehastalosaustralianosmeentenderán. Entre grito y grito fui cumpliendo con mis últimas misiones de la noche en el ipad como son jugar a los Simpson y al Candy.
Poco antes de que me dejara acunar en los brazos de Morfeo vi un par de miserables mosquitos danzando en torno a mi cama así que cogí mi huevo nuevo (el antimosquitos de chico que me regalaron mis compas de insti) y lo encendí para comprobar si realmente funcionaba.
La noche ha sido típicamente peregrina con un mal dormir y con un despertar brusco. Mi compañero de viaje ha vuelto a sorprenderme justo en el momento en el que acababa de coger el sueño después de varias interrupciones. A las 6 me ha llamado ya con la mochila en la espalda para que me pusiera en marcha.
Ha sido un despertar espesito como es normal en el primer día: difícil organizar mochila con toda la ropa mojada porque ayer no había dado tiempo a secarla. He tenido que montar un tenderete de ropa durante la ruta dado que la impresión es que iba a ser un día de bastante calor.
Etapa complicada por lo largo y por el calor. Mucho asfalto (casi todo) y pocos pueblos en los que encontrar servicios.
En Cóbreces hemos parado, como siempre, a desayunar y he descubierto con asombro que estaba para comerme un toro de los que veíamos por cualquier prado. Luego parada en Comillas para cerveza y pincho de tortilla (seguía con un agujero en el estómago).
La ruta es un constante sube-baja que nos ha acumulado un desnivel de casi 400 metros de subida. Hemos cruzado valles y aldeas e incluso un campo de golf poco antes de llegar a San Vicente de la Barquera.
Joseba ha buscado por los diferentes pueblos una tienda para comprar un cable para cargar su móvil porque el que ha traído no le carga (el móvil). Estamos como el año pasado con mi cable para el iphone aunque espero que su teléfono no sea tan delicado con el mío. Ahora se ha marchado a recorrer el pueblo para ver si lo encuentra.
Después de mucho cansancio y mucha calor hemos llegado sin grandes problemas al albergue peregrino de San Vicente. Hemos tenido que esperar un ratito a que estuviera preparado todo y hemos podido tener una primera inmersión en la experiencia peregrina de la que tanto vamos escapando y que tan poco vamos a vivir en los caminos de este año.
Para comer nos hemos ido a los restaurantes de abajo y hemos acabado degustando un verdadero arroz con bogavante regado con una botella de riveiro a un precio razonable en “El Puerto”. Luego siesta peregrina entre los comentarios plurilingües a gritos de los peregrinos de todo el dormitorio. Por cierto, hemos dado cuenta de nuestro primer orujo de hierbas.
Ahora bajaremos al pueblo a recuperar líquidos y preparar las próximas etapas ya que mañana nos salimos del camino del norte y nos lanzamos a la aventura del lebaniego y vadiniense.
Resumen de la etapa 32,7 km en 6 horas y 2 minutos a una media de 4,8 y con un desnivel acumulado de 454 metros de subida. Enlace a wikiloc

Salida del albergue de Santillana
Salida del albergue de Santillana
Iglesia de San Pedro
Iglesia de San Pedro
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Camino
A un árbol seco...
A un árbol seco…
Llegando a Comillas
Llegando a Comillas
Molino junto a la playa
Molino junto a la playa
Llegando a San Vicente de la Barquera
Llegando a San Vicente de la Barquera
Vista de San Vicente
Vista de San Vicente
Joseba y su arroz con bogavante
Joseba y su arroz con bogavante
Y con el arroz casi terminado
Y con el arroz casi terminado