Camino Olvidado 2ª etapa: Zalla – Villasana de Mena


Como mi querido amigo es el encargado de organizar los horarios ha decidido que nos íbamos a levantar a las 6:30 a pesar de que el primer tren para ir a Zalla salía a las 7:50. De nada sirvieron mis súplicas y lo único que me reconfortaba era la idea de que podíamos desayunar tranquilamente antes de irnos: craso error. El tren sale a esa hora porque era domingo y eso suponía además que todos los bares estaban cerrados a esa hora de la madrugada. Apenas grupos de borrachos finalizando fiestas y gritando en pleno momento de exaltación de la amistad. Tras varias vueltas por los alrededores y con mi guía de viaje más perdido que Tarzán en la gran manzana hemos acabado en la cafetería de la estación de Renfe.El tema de tomar el tren tan tarde ha hecho que retrasemos mucho la ruta hasta completar la etapa poco antes de las 3. El problema es que hoy el día ha amanecido estupendo y eso supone que hemos pasado bastante calor.

El camino continúa en la misma línea que el día anterior, por el mismo valle y con un paisaje muy similar. El recorrido sigue siendo bastante cómodo en un continuo ascenso muy suave, casi imperceptible. Imprescindible la parada en Valmaseda para disfrutar de sus calles del centro y, sobre todo, de su impresionante puente medieval. La parada en un bar del pueblo se ha amenizado con la conversación intensa sobre política y caminos del marido de la señora del bar.

Todo el trayecto ha ido muy bien aunque la última parte se nos ha hecho bastante pesada. Hay que tener en cuenta que la etapa llega hasta Nava de Ordunte pero nosotros hemos salido del camino para ir a Villasana de Mena. Es un tramo muy desagradable que va bastante rato por una carretera con mucho tráfico. El problema es que hay que organizar previamente el tema del alojamiento porque en esta zona está bastante complicado: yo aconsejo preparar alternativas o desplazarse hasta Villasana para evitar sorpresas desagradables.

Teníamos reservada habitación en la Casa rural de Foramontanos: un lugar bastante digno a un precio razonable (habitación doble a 55) Hay que tener cuidado porque en la reserva de Booking he tenido un problema ya que había reservado la habitación doble por 35 pero resulta que es precio para uso individual. Tras un buen rato discutiendo con Booking hemos resuelto el conflicto amigablemente, o casi.

Hemos comido en el mesón Alfiz: muy buena comida a buen precio. Tenían un menú de fin de semana pero nos hemos decidido por un buen solomillo muy bien cocinado. Tras un pequeño susto por mi parte en forma de mareo (lo habitual de siempre) hemos completado la comida y hemos regresado a la habitación. Un señor me ha ofrecido en el bar una bolsa de hielo para poner en mi rodilla y ya hemos aprovechado para probar un licor de hierbas “de la casa” que sólo tenía 35º para tranquilidad de dos usuarios habituales de dichos productos de la tierra.

Una tarde tranquila en la habitación que me ha servido para recuperarme un poco porque he llegado bastante cansado. Mi rodilla responde muy bien y después de unas horas tranquilo no me molesta nada. Físicamente voy un poquito justo porque llevo dos meses casi parado pero eso se irá solucionando con el paso de los días.

Tras una visita rápida al pueblo de no más de 10 minutos hemos regresado al bar del hotel para cenar algo: el camarero nos ha ofrecido pedir algo de cena a una hamburguesería que son amigos suyos y así hemos completado la jornada mientras Joseba intentaba ver la semifinal de Francia (ha llegado hasta el 3-0).

Iglesia de Valmaseda
Puente de Valmaseda
Hospedería Foramontanos

Resumen de la etapa: 26,52 km en 6 horas y 10 minutos con un desnivel acumulado subiendo de 258 metros. Enlace a wikiloc.

Camino Olvidado. 1ª etapa: Bilbao – Zalla


Comienza una nueva aventura de estos caminantes compulsivos que cada vez son más viejos pero no más sabios.Este año nuestra aventura es: El Camino Olvidado o Camino Viejo. Como cada mes de julio nada más terminar el claustro preparamos nuestras mochilas, afeitamos nuestras cabezas (la de Joseba una pasadita por los laterales y poco más) y nos ponemos en marcha.

Es cierto que cualquier camino requiere una preparación bastante intensa y a lo largo de estas entradas os voy a ir describiendo los procesos de preparación, los materiales imprescindibles y las aplicaciones de móvil aconsejables para tener una aventura segura y agradable.

Lo primero que nos hemos planteado esta vez es organizar todo lo relativo a alojamiento y a trazados de rutas y la verdad es que hemos acertado plenamente. El Camino Olvidado está comenzando y tiene pocas infraestructuras. Se hace imprescindible llevar grabados los track en una aplicación para evitar sorpresas desagradables como perderse en mitad de cualquier monte. Yo utilizo wikiloc y voy a ir poniendo los enlaces de las etapas al final de cada entrada para que cualquier pueda descargarlos y usarlos. Aunque en las dos primeras etapas todo ha estado muy bien indicado, a partir de la tercera la cosa cambia y hay lugares muy mal indicados y otros en los que se han molestado en ir borrando las flechas.

Pero empecemos por el principio:

El día 30 de junio previa despedida de curso junto a mis amigos Patri y Nico me fui a casa para preparar todo y salir de viaje. En la mochila llevo: 2 camisetas técnicas, 2 camisas, 2 pantalones cortos, uno largo, una camiseta de manga larga, un forro polar finito, una sábana saco, cuatro calcetines, tres culottes (por calzoncillos), bolsa camello de agua, unas crocs, una toalla de las de baño de decathon, chubasquero y pantalón de goretex, jabón lagarto, cuatro pinzas y paraguas. En el neceser, además de lo normal de aseo llevo anti-inflamatorios, analgésicos, pomada anti-inflamatoria, esparadrapo y tiritas. También llevo mi iPad, el teclado de Appel, una batería extra de 6000 y un ladrón (enchufe) pequeño. 

A las 9:36 salía mi tren rumbo a Bilbao con parada en Madrid. Llevaba los billetes en mi aplicación móvil de Renfe (RenfeTicket) llegando a destino a la hora prevista, 9:16 de la noche. En el trayecto pude disfrutar de los seis primeros capítulos de “Juego de Tronos” que me había descargado amablemente Cristian para mí aplicación de iPad AVPlayerHD. Había reservado habitación en el Hotel Bilbao Jardines por medio de Booking y llevaba toda la información en mi aplicación de Booking. En la estación me esperaba mi amigo Joseba que iba a actuar de anfitrión y Cicerone en nuestra estancia en estas tierras. 

Sin perder tiempo fuimos al hotel a dejar las cosas y bajamos a cenar a una de las múltiples tabernas de la zona. El hotel he de decir que está bastante regular en su relación de Calidad-precio. Hay que tener en cuenta que los precios en Bilbao están bastante subidos y un hotel en el centro de la ciudad se cotiza mucho. Es sencillo y con mucho ruído de la calle en fin de semana pero con los servicios básicos, y la situación es estupenda. 

Tras una cena rápida nos fuimos a la cama porque yo estaba bastante cansado. Hay que tener en cuenta que el 28 se ha cumplido el segundo mes desde que me operaron de la rodilla y no sé cómo responderá ante las etapas que nos esperan durante mes y medio.
A las 6 de la mañana he escuchado el desagradable sonido del despertador de Joseba. Este año le ha cambiado el ruido y suena aún más horrible que de costumbre. De todos modos, he prometido que no me voy a meter mucho con él y por eso no voy a recordar cómo se levanta con la mochila puesta, ocupa el baño y lo inutiliza para el resto de la mañana, y cuando apenas me levanto escucho su frase preferida: “yo ya estoy, ¿qué te queda?”.

Hemos salido siguiendo el el camino del norte ya que el recorrido de ambos caminos es común hasta cruzar el barrio de Altamira. Justo al terminar la bajada y casi ser comidos por un enorme perro suelto que debe hacer las delicias de todos los peregrinos que por allí pasan, hemos llegado a un punto en el que ambos caminos se separan. Nuestra ruta comienza entonces un precioso paseo por el valle del Cadagua. La mañana ha estado bastante cubierta y casi no ha parado de caer agua en todo el día. Estaba previsto según la aplicación del tiempo.es que suele ser bastante precisa en predicciones a corto plazo. El camino transita casi todo el tiempo por carriles-bici paralelos al río en un valle precioso muy cuidado en general y sin grandes desastres urbanísticos. Hemos pasado por Alonsotegi, Sodupe, Gueñes y fin de trayecto en Zalla. Me ha producido especial alegría pasar por Sodupe a pesar de no haber podido coincidir con una amiga que tengo que vive allí con su familia. Un abrazo para Rosa.

La etapa es sencilla y cómoda y el final de trayecto estaba previsto en Zalla porque no teníamos alojamiento en toda la comarca. Al hacer las reservas no encontré nada en ningún pueblo porque había prevista una competición del mundial de Enduro y concentraciones de motos que tenían todos los hoteles de la comarca completos. Teniendo en cuenta esta situación habíamos tomado la decisión de llegar lo más lejos posible y regresar a Bilbao en tren para recuperar el camino a la mañana siguiente desde el sitio en que lo dejábamos. Hemos llegado a Zalla a muy buena hora y con mi rodilla en unas condiciones bastante aceptables. En el camino hemos tenido tiempo de ponernos al día de todas nuestras aventuras del año, de proyectos, quejas y disputas propias y ajenas. Un agradable paseo bajo una suave lluvia cubierto por un paraguas.

Hemos regresado a Bilbao y tras ducha y lavar ropa hemos ido a comer. A estas alturas ya tenía bastante claro que mi cicerone particular es bastante cutre y no conoce nada de su ciudad por lo que he tenido que recurrir a tripadvisor que nos ha propuesto el batzoki. Al llegar estaba completo y finalmente hemos buscado sobre la marcha para acabar comiendo junto al hotel en un lugar bastante digno.

El resumen de la etapa es que mi rodilla va bastante bien aunque me molesta mucho durante la ruta, que las previsiones del tiempo no fallan, que Joseba es un desastre como organizador aunque estupendo como compañero y conversador (además de llevar toda la información disponible). Que Bilbao es muy cara, que el camino es precioso en su inicio y que está muy bien indicado y cuidado y que las aplicaciones y previsiones que habíamos hecho van a la perfección gracias a nuestra experiencia acumulada a lo largo de estos años de camino.

Por la tarde hemos descansado un ratito en el hotel hasta que ha llegado Tere. La Santa esposa de mi compañero (Santa por evidentes motivos) ha tenido el maravilloso detalle de acercarse desde su lugar de reposo y descanso ante la ausencia del guerrero para saludarnos y acompañarnos mientras ella sí nos explicaba todo lo que hacía falta sobre su ciudad. El paseo nos ha llevado hasta el Gugguenheim y luego a tomar algo en la cafetería de debajo del mercado. Una tarde estupenda para reencontrarnos y prometerle formalmente que cuidaré a su “calvito” y se lo devolveré dentro de 20 días sano y salvo, aunque algo más delgado.

Tras marcharse Tere y pasar un buen rato Joseba llorando por los rincones hemos decidido ir a cenar a Plaza Nueva y ahogar sus penas en un poquito de txakolí (yo le he acompañado por cortesía y porque beber solo está mal visto).

Regresó al hotel y todo listo para la segunda etapa.

Paseando por las calles de bilbao
Mercado de la Ribera
Vista de San Mamés desde Altamira
Lugar en que se separan el camino del Norte y el Camino Olvidado
Dos caminantes delante del Guggenheim
Resumen de la etapa: 28,4 km en 6 horas, 22 minutos y 225 metros de desnivel de subida acumulado. Enlace a wikiloc.

7ª Puebla de Arganzón-Pancorbo. La puerta de Castilla


La tarde de ayer no ido para mucho más dado que las posibilidades del pueblo pasaban por el bar del centro, el restaurante de la carretera y poco más. Al menos coincidimos con nuestro primer peregrino en este camino con el que nos fuimos a cenar después de haber dado cuenta de alguna que otra cerveza.
Dormir y callar esperando que no aparecieran los bichitos nocturnos a los que suelo evitar rociando de repelente de insectos la cama nada más llegar al albergue y luego a la hora de ir a dormir otra vez.
Esta mañana se presentaba tranquila porque nuestro objetivó era llegar a Miranda de Ebro así que nos hemos levantado a las 6:30 para desayunar en un bar que nos había dicho que abría a las 7.
La etapa se aventuraba plácida sin novedades por terreno sencillo, pistas de tierra bajo un cielo cubierto de nubes que hacia muy agradable nuestro paseo.
Pero al llegar a Armiñón se nos han encendido todas las alertas porque los indicadores nos marcaban a Miranda 5 km. menos de lo que marca la guía, eso suponía llegar en una etapa muy pequeña a Miranda con el consiguiente peligro etílico para nuestras vidas. Ante las perspectivas de otra jornada corta y teniendo en cuenta que Pancorbo está a unos 16 km de Miranda hemos empezado a meditar la idea de doblar etapa aunque eso supusiera para Joseba tener que regresar un día antes a casa y que Tere tuviera que aguantarlo antes de lo previsto y casi sin medicación paliativa de su presencia.
Hemos llegado a Miranda a las 10:30 y ya estaba claro que íbamos a seguir. Hemos parado a tomar cerveza y pincho en un bar de la plaza (el 7 nos persigue). En la barra una enorme variedad nos esperaba y yo me he decidido por unos pimientos rellenos de carne que tenían una pinta estupenda. He tenido que decidir entre picantes o no picantes decidiendo por los primeros, evidentemente. Joseba ha degustado una tortilla de chorizo para regocijo de su colesterol.
La entrada a Miranda es un horror absoluto ya que tenemos que seguir la nacional I paralela a la enorme estación de Miranda, núcleo de comunicación ferroviaria entre Castilla y el País vasco, dos de las más bonitas regiones de nuestra preciosa y extensa piel de toro. Aprovecho para decir que ya estamos en Castilla, hemos abandonado el bilingüismo y recuperamos las banderas constitucionalistas en los balcones de los ayuntamientos. Hemos dejado esa preciosa parte de nuestro país llena de verde, lluvia y gente que que prefiere que en un partido de fútbol España-Camerún ganen los segundos. En la plaza del ayuntamiento de Miranda casi se me saltan las lágrimas aunque no se muy bien si ha sido una cuestión de la emoción por ver su balcón constitucional o por el efecto del pimiento picante relleno de carne.
La etapa la hemos continuado hasta el paso de Pancorbo ante el vuelo de los buitres entre peñas y en medio de las vías,del tren, la autovía y la nacional. Salvo por el ruido de coches y trenes el trayecto es algo espectacular y viene a suponer un maravilloso colofón a nuestro periplo por tierras vascas.
Pancorbo es un pueblo grande y bonito en otro tiempo aunque destrozado entre los trenes y las carreteras, una pena que esté en tal estado de abandono ocupando un lugar privilegiado entre riscos, peñas y una naturaleza que seguro merece recorridos variados.
Estamos en un albergue que regentan los “listillos” del pueblo que también llevan el restaurante y el bar. Algo descuidado ya que es un refrito de mil cosas diversas con literas por todas partes, estamos en una habitación que fue cocina y en la que aún queda algún armario. Cobran 9 euros por persona que me parece algo desmesurado ya que los colchones dejan bastante que desear y además está sucios. Las duchas muy pequeñas y poco cómodas además de limpias, lo justo. La comida sí está bastante bien y tiene un menú por diez euros muy interesante, además tiene wifi y eso me ha permitido ver el final de la etapa del tour en mi iPad arriba, tumbado en la cama entre cerradas de ojos.
Ahora tomamos un orujo acompañados por nuestro compañero peregrino de ayer que ya ha llegado también aquí y ahora esperamos a la cena descansando de una etapa dura por los quilómetros recorridos y alegrando nos de que el tiempo nos esté resultando tan favorable.
Resumen de la etapa: 35,4 km a 5,7 de media, os dejo enlace a wikiloc.

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6ª Vitoria-Puebla de Arganzón: sobre el barro


Un oasis nos acoge esta tarde entre radicales y demás fauna justo en ese espacio en el que Burgos se adentra en el territorio vascuence, el Condado de Treviño. Es un paréntesis ficticio porque la denominación de kalea sigue colocada junto a nuestra patriota “calle” de toda la vida.
Vamos por partes y retomemos el relato justo al marchar nuestros amigos de Portu, nuestro Goliat particular y su bella compañera.
Al dejarnos Maxi y Estíbaliz el agua caía como sí le hubiéramos hecho algo malo al que controla el grifo allí en lo alto. Era más que llover intentar que las barcas sustituyeran a los demás medios de transporte. Ante semejante aguacero y animados por el influjo del dios Baco, al que habíamos rendido culto un par de veces cada uno en forma de orujo de hierbas, dirigimos nuestros pasos rumbo a la catedral vieja para ver sí llegábamos a tiempo de una visita turística. El resultado fue una guarda jurado dándonos un portazo en las narices y nosotros calados hasta los huesos. Así decidimos regresar al albergue juvenil a cambiarnos de ropa y hacer algo de tiempo.
Al pasar el rato y tras una charla con la familia por Skipe, gentileza de la wifi del albergue, nos fuimos dispuestos a cenar algo ligero to en forma de pincho acompañado de alguna que otra copa de txacolí y así además escribir mi entrada del día.
Nuestros pasos se dirigieron hasta el 7, tal y como os conté ayer y mientras yo escribía y Joseba leía el periódico y le miraba el escote a la amable mesonera una pareja detrás de nosotros manifestaba su pasión en forma de magreo descarado con “pillateta” incluido.
A medida que la tarde avanzaba iban cayendo los txikitos (o los grandecitos) con unas patatas bravas por aquí, una tortilla de hongos por allí, y algún piropo que otro a la amable camarera que venía a limpiarnos la mesa más de lo habitual encandilada por nuestros encantos.
Después de un buen rato y de haber degustado verdaderas delicias Joseba se acercó a la barra a pagar: 12 euros con propina incluida. Es evidente que mientras salíamos del lugar y digeríamos lo ocurrido pudimos entrever que aquello había sido más barato de lo normal o que la mesonera nos proponía algún negocio. Tras cinco minutos esperando consideramos que de mesonera nada y que todo debía ser un error en la cuenta.
Con la alegría de lo barato decidimos celebrarlo con unas nuevas rondas en otro bar de tendencia radical pero de vino amigable y pinchos saciadores.
Con la noche ya avanzada regresamos al albergue entre la alegría del ahorro de la cena y la complicidad alcohólica (Joseba iba mucho peor que yo, como es evidente). Él se puso a dormirla y yo me metí en la cama a ver el documental de canal plus de la mentira de Amstrong mientras me comía el paquete de pipas que habíamos comprado el día anterior.
A las 6:30 ha sonado el despertador y hemos completado nuestro ritual diario hasta llevar la mochila sobre nuestros hombros. Hemos desayunado en un bar del centro y nos hemos puesto en ruta intentando salir de Vitoria entre parques, avenidas y coches.
La etapa de hoy ha sido corta y sencilla. La lluvia ha estado amenazando todo el día aunque no ha llegado a descargar. El camino de salida ha sido muy fácil hasta Subijana, luego subida muy embarrada que ha hecho el camino duro y resbaladizo. Al menos va entre bosque y por un ratito hemos abandonado la sensación de cereal y llanura.
Sin mayores dificultades hemos llegado a Puebla de Arganzón, pequeño pueblecito junto a la antigua nacional 1 con los servicios básicos y poco más. El albergue está muy descuidado y sucio aunque no es muy viejo, parece que no está atendido y que acumula demasiada suciedad que podría ser mayor si por aquí pasarán muchos peregrinos.
Hemos ido a comer a un asador al otro lado de la carretera nacional, “La legua”, con un menú bastante aceptable. El resto de la tarde orujos con hielo, saludos a un peregrino que ha llegado y escritura de blog. También he podido ver el final del Tour en mi iPad gracias a la wifi del bar.
Las expectativas que se presentan son: cerveza en el bar del pueblo, vino de aperitivo y cena en el asador para regresar al albergue a dormir la moña esperemos que sin la compañía de bichitos nocturnos. Mañana os cuento.
Resumen de la etapa 19,4 km a 5,2 de media. Os dejo el enlace a wikiloc

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5ª Salvatierra-Vitoria: con los amigos del camino


De esta etapa podemos señalar varias cosas interesantes a la par que enriquecedoras en nuestra ruta. Vitoria era el punto de encuentro previsto con nuestros amigos peregrinos Maxi (Goliat de Portu) y Estíbaliz, su sufrida compañera de fatigas.
Desgraciadamente el paisaje ha cambiado definitivamente y hemos dejado los maravillosos bosques de hoja caduca para adentrarnos en un mar llano de cereal. Nuestro camino se hace plano y algo aburrido recorriendo pistas asfaltadas que comunican pequeños pueblecitos con iglesia y poco más.
Además nos acompaña la lluvia sin descanso. Es cierto que está mañana las previsiones de tiempo.es se han ido cumpliendo y hemos ido salvando la lluvia hasta llegar a Vitoria salvó algunas pequeñas gotas que nos han obligado a poner en chubasquero. Pero el diluvio ha caído, según lo previsto, a partir de las 3. También es verdad que para esa hora los efectos amortiguadores del alcohol han suavizado mucho el impacto del agua, sobre todo a partir del segundo orujo de hierbas con hielo.
Hemos comido estupendamente en el bar el 7, en la calle cuchillería porque nos han aconsejado el lugar una pareja que Maxi ha encontrado por la calle. Pero lo cierto es que nosotros ya conocíamos el sitio, ahora os cuento.
Para llegar hasta aquí tuvimos que hacer frente anoche a uno de esos momentos “especiales” del camino. Habíamos decidido cenar en el albergue comprando algunas cosas en el súper. A la entrada encontramos una máquina expendedora de leche fresca y decidimos usarla para proveer nuestro desayuno matinal. En el súper compramos nuestros berberechos, tomates, espárragos (chinos), jamón York, bonito para Joseba y un par de botellines de cerveza (Alhambra 1925). Tras poner cara de buena persona desesperada logré que nos regalaran algo de azúcar para el café con leche y también añadimos unas galletas a precio de saldo.
En el albergue encontramos a una peregrina que había llegado hacia un rato y que salió al poco rato hasta regresar sobre las 9, ducha rápida y a dormir. Nosotros nos pusimos a cenar y a disfrutar del concierto. Resulta que el albergue está junto a un campo de fútbol que además debe ser centro social o algo así. Tienen un bareto en el que varios lugareños se habían juntado y disfrutaban de la típica fiesta “metomounascopasypongomusicapachanga”. Hasta ese momento todo parecía normal hasta que Joseba me avisa de que uno de los festivos trae un altavoz enorme. A partir de ese momento los acontecimientos se precipitaron entre sevillanas, música del Fari y demás españoladas tipo “tengotalcogorzaquemedalomismoloquepongan”. Resultaba curioso escuchar el “torito bravo”, “amigos para siempre” y similares en zona Komantxe tan alejada del reino de Felipe “uve palito”. Asombrado de tales manifestaciones de fervor etílico patrio en tierra hostil acompañamos nuestros cansados cuerpos hasta la litera esperando un fin de fiesta a la altura del momento bailando los lugareños “pakito el txokolatero” en plan provincias vascongadas.
La verdad es que Morfeo vino a visitarnos antes de llegar al clímax festivo y nos hemos quedado sin saber si el fin de fiesta estuvo a la altura del proceso.
Esta mañana hemos despertado ante la amenaza de nada para tomar en 28 km y lluvia a partir de las 9. A la hora marcada hemos puesto al aire nuestros chubasqueros pero los cielos han sido generosos con nuestro camino y nos han evitado el diluvio que parecía llegar en cualquier momento.
Después de 5 horas de ruta sin parar hemos llegado a Vitoria con idea de tomar una cerveza y un pincho antes de llegar al albergue. Aquí comienza nuestra historia con el 7. Hemos visto un bar abierto y hemos entrado para disfrutar de una regeneradora cerveza y un pincho de tortilla especial consistente en una tortilla rodeada de todo tipo de maravillosos productos de consumo que han hecho que rápidamente recuperáramos el tono muscular y alcohólico mientras en la tele daban rienda suelta al chuponas o pamplonica: era “el 7”.
El siete ha sido lugar reparador tras el camino, punto de reencuentro gastronómico con Maxi y Estíbaliz y ahora se convertirá en lugar de cena “algo sencillito”.
La tarde ha pasado contando aventuras y anécdotas del camino los cuatro entre adelantamientos de Fernando Alonso y ha acabado con más orujos de los recomendables, aunque no tantos como demasiados.
Ahora escribo en “el 7” sobre una etapa bajo la lluvia, pero menos, recordando a nuestros amigos que ya se han marchado y mientras en la calle diluvia hasta las 3 de la mañana, según nos asegura tiempo.es.
Estamos como cuando el sobrino de Noé le dijo a su tío: “no te preocupes, que esto son cuatro gotas”.
Resumen de la etapa: 27,8 km a 5,56 de media en 5 horas. Os dejo enlace en wikiloc

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4ª Zegama-Salvatierra: un paisaje maravilloso y mucho calor


La etapa de hoy era la reina de este camino vasco interior. La transición entre Guipúzcoa y Alava, entre la Euskadi profunda y la castellana, la transición entre el bosque y la meseta.
No ha defraudado la subida a San Adrián en ningún sentido y además hemos podido disfrutar de un tiempo maravilloso con el sol, por fin, como protagonista.
La etapa sale de Zegama entre bosques de hoja caduca en el que predominan los trasmochos (ver Wikipedia) junto al río Oria. Es una subida dura y constante que casi no tiene descansos en los más de 7 km hasta el túnel con un desnivel de más de 600 metros.
Se trata de dos partes muy diferenciadas con una primera parte de ascenso duro entre bosques hasta llegar al túnel. Seguimos un poco más subiendo hasta que el camino desciende por calzadas empedradas y llenas de agua que hacen algo complicado su tránsito.
Una vez se completa el descenso de unos 200 metros el resto de la etapa cambia completamente su aspecto ya que se convierte en recorrido por carreteras secundarias entre campos de cereales y por terreno completamente llano. El calor se ha hecho notar toda la jornada hasta que hemos hecho una parada en Zalduondo para tomar algo líquido ya que sólido no ha sido posible ante la falta de empatía que hemos tenido con la mesonera del lugar.
Con calor y cansancio hemos llegado hasta Salvatierra y hemos preguntado en la oficina de turismo por el albergue. Nos han puesto en contacto con la persona que actúa como voluntario y os ha abierto la puerta para instalarnos. El albergue bastante sencillo, no muy bien cuidado y sucio. Cobran cinco euros y la verdad es que no se corresponde con lo que se ofrece.
Hoy casi no hemos podido disfrutar de las clases de euskera porque el paisaje y el camino no daba para mucho más y además ya salimos de territorio komantxe.
Sin duda una de las etapas más bonitas de todos los caminos que hemos hecho y además cuenta con la belleza del paisaje y la importancia histórica del entorno.
Seguimos sin encontrar peregrinos en este camino. Esta tarde ha aparecido por el albergue una señora con mochila que parece que hace camino pero se ha marchado enseguida sin hablar nada.
Esta noche toca cena en albergue porque hemos comprado cosas en el súper para hoy y para desayunar mañana ya que es domingo y no hay nada desde aquí hasta Vitoria.
Mañana probablemente no escriba porque vienen a vernos a Vitoria Maxi y Estíbaliz. Seguro que pasamos una tarde estupenda y que los excesos brillan entre nuestro descanso vespertino.

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3ª Ordizia-Zegama: clases de euskera junto al arca de Noé


Creo que no hay mejor forma de describir la etapa de hoy en unas pocas palabras. Como podréis comprobar por el título la lluvia ha sido la protagonista absoluta de este día según las predicciones, vayamos por partes.
Al terminar de escribir mi entrada de ayer inmerso en la conmoción de las matanzas de Juego de Tronos, nos dispusimos a contemplar como diluviaba en Tolosa mientras se iba cargando mi móvil a ritmo de cable de chino.
Como no había mucho más que hacer Joseba me dedicó una clase de euskera ya que me he propuesto alcanzar el B1 antes de llegar a Gasteiz (Vitoria para los iletrados y según el chiste de Joseba “por lo que no paran los catalanes allí…)
Comienza la clase por los típicos egunon, etxe, kale, ume, berri, zahar y otras muchas palabras más que he ido aprendiendo en estos días y que facilitan enormemente mi comprensión de las conversaciones de Joseba con los viandantes de turno (ni idea de nada nivel 2). A continuación se complica un poquito al explicar la utilización del artículo determinado a colocado al final del sustantivo tipo kalea. Termina mi plurilingüe compañero con la explicación de las terminaciones -ko de -ak para el plural. Hasta aquí todo va bien hasta que usa por primera vez su respuesta preferida en estos días: esto es así en euskera, pero a veces no.
Ante tal recurso de sistemática educativa comienza mi desconcierto absoluto al explicarme que -ak se usa como plural pero también es terminación “para sujetos de frases transitivas”. Y me lo suelta así, casi como al que se le cae una cáscara de pipa al suelo en un aburrido domingo de partido de fútbol intrascendente. Resulta que ahora los vascos usan declinaciones con múltiples declinaciones, piensan en la terminación a la velocidad de vértigo a la que hablan y encima todas sus normas son habitualmente así pero también pueden cambiar. Claro que mi siguiente pregunta estaba cantada: “si se usa. -ak para un sustantivo sujeto de frase transitiva y también para marcar el plural, ¿cómo se marca un sustantivo plural como sujeto en frase transitiva? En este punto mi querido compañero de camino y maestro a lo “pequeño saltamontes” me espeta casi sin mover la cabeza despoblada de su posición original: con -ek.
Como podéis comprender este golpe bajo ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi curiosidad ya que a partir de ahora mi vista y mi mente sólo viven para conocer el significado de palabras que hasta ahora nunca me había ni siquiera me habían llamado la atención como goikoetxea y cosas por el estilo.
Podríamos haber tenido una mañana de plácida discusión filosófica a lo clase peripatética si no hubiera sido porque hoy nos ha caído desde que hemos salido la parte más lluviosa del diluvio universal. Han sido casi dos horas bajo una lluvia sin pausa por carreteras secundarias entre polígonos industriales. La parte más fea del camino hasta ahora siempre junto al río Oria, esta vez crecido por efecto de tanta agua como lleva caída en estos días. La única pequeña satisfacción fotográfica ha sido el paso por Beasain.
La previsión de la aplicación el tiempo.es nos decía que a las 9 iba a dejar de llover u a las 9:10 ha parado. Hemos llegado a Segura calados hasta pensar que llevamos hongos por todo el cuerpo y ranas en la mochila y hemos parado en un bar en “territorio komantxe” para degustar una maravillosa tortilla con txoritzo del terreno.
Sin demora y algo más secos hemos acabado la cortita etapa en Zegama un precioso pueblo de las provincias vascongadas en el interior de todo y de nada. Hemos sido recibidos muy amablemente por la responsable de turismo, guía de museo, bióloga, hablante de euskera a velocidad de crucero. Para llegar a su baluarte encumbrado sobre nosotros y accesible por un ascensor pagado gracias a los despilfarros que permite el injusto concierto vasco (no hablo de música) hemos tenido que ir a preguntar al ayuntamiento de la Villa. Ya conocéis mi natural negativa a entrar en cualquier lugar público en el que no estén visibles todos los símbolos constitucionales que marca la ley (bandera española incluida) y así me disponía a quedarme en la puerta cuando he visto con asombro cuatro mástiles sobre el balcón principal. Alegre ante tal visión legalizadora me he dispuesto a entrar cuando he visto unas enormes escaleras de acceso al recinto principal y he declinado el honor de subir dejando a Joseba representar su papel de Cicerone vasco mientras yo me sentaba en la plaza. Estaba yo pensando en mis cosas cuando me he dado cuenta de que todas las banderas ondeaban al viento con la brisa de montaña que este lugar disfruta y me he parado a averiguar por qué la enseña que identifica nuestra nación se mantenía recogida sin verse entre tanto trapo variado multicolor hasta que he descubierto con absoluto desconsuelo e indignación que lo que pasaba es que la bandera española la tenían atada para que no se viera ni pudiera desplegarse con el viento ¿puede haber otra forma más ridícula y absurda de respetar la impuesta constitución que nos subyuga a los vasallos de Felipe VI venido a menos?
El resto de la jornada ha transcurrido secando nuestra ropa, incluido saco que está en la parte no impermeable de mi mochila que no tiene cubremochilas y descansando frente a un día cada vez más despejado hasta hacernos ver el sol debajo de nuestras gafas por primera vez desde que iniciamos este camino.
Tras un menú reparador en el restaurante del pueblo (único a la par que muy digno distribuidor de alimentos elaborados profesionalmente (detalle de erudición alejado de mi faceta de blasfemo e insultador) hemos subido al centro de interpretación a que nuestra amable anfitriona gastara más de una hora de su precioso tiempo en mostrarnos la historia y la naturaleza del túnel de San Adrián en lugar de ocuparse de recortar los nombre de los niños de la excursión que viene mañana al centro.
Ahora mientras yo escribo Joseba ve el partido entre Francia y Alemania y en la mesa de enfrente los lugareños comentan en la lengua patria las jugadas mientras comen pipas y demás chucherias (debe ser difícil hablar euskera y comer gusanitos al mismo tiempo). Mis progresos en euskera no me lleva a entender ni lo que dicen en la tele (hasta que he descubierto que es alemán).
Cena ligera y mañana subida al puerto que supone la primera dificultad sería del camino. Tiempo.es da previsión de buen tiempo para mañana por la mañana y en eso confiamos .
El resumen de la etapa de hoy ha sido 17,1 km con 177 m de desnivel a 5,26 de media. El enlace a wikiloc de la ruta es este.

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