25 de junio: Navegando por Galicia
Acabamos cenando en el mismo sitio en el que habíamos comido y de la fiesta de cumpleaños con saxofonista propuesta por nuestro receptor del hotel nada de nada. Una tarde tranquila y cada vez más fresquita que iba amenazando agua pero sin terminar de romper.
Esta mañana ha amanecido muy cubierto y hemos tenido claro que algo de lluvia íbamos a pillar. Hemos desayunado en un bar a la salida de Grandas y nos hemos puesto en marcha.
La etapa de hoy es muy sencilla de explicar: va siempre junto a la carretera entre Grandas y Fonsagrada. La primera parte es la subida al Acebo (límite de provincias) y después va bajando hasta llegar a los pies de Fonsagrada. Un último calentón para subir al pueblo y poco más.
Yo no recordaba nada de esta etapa aunque luego he ido recordando algunas cosas. Poco después de salir se llega hasta Castro. Allí había un albergue juvenil en el que he estado alojado un par de veces, ahora está cerrado y el pueblo tiene pinta de no ofrecer ningún servicio.
Desde la salida el camino va siempre en suave ascenso tomando sendas paralelas muy cercanas a la carretera.
Una vez pasado Castro, casi en el quilómetro 10 se llega a la aldea de Peñafonte, el camino sale de la carretera y comienza la parte de ascensión más fuerte al alto del Acebo.
Pocos metros antes del cruce ha comenzado a chispear y poco a poco ha ido subiendo la intensidad. Al llegar arriba de la aldea el diluvio era evidente. Hemos encontrado un pequeño cobijo en un lugar en el que hay una máquina de bebidas y café. Allí hemos podido disfrutar de una tormenta de algo más de una hora de las gordas. Completa de rayos, truenos y centellas mientras diluviaba. Nos hemos planteado seriamente que si no paraba íbamos a llamar a un taxi para llegar hasta el destino.
Mientras iban pasando peregrinos nosotros esperábamos que despejara para seguir o terminar allí.
Poco a poco ha ido abriendo algo hasta que ha parecido más o menos claro que había pasado lo gordo. Hemos tomado el camino para subir los algo más de dos quilómetros que quedaban para llegar arriba.
Una vez coronado el puerto hemos parado a tomar algo en el bar que hay junto a la carretera y luego hemos seguido con la ruta.
El tramo siguiente es parecido: una pista ancha casi siempre, cerca de la carretera y un sube-baja con más bajada que subida.
Al llegar a Paradanova el camino baja bruscamente mientras ves arriba Fonsagrada. No quedan más de 2 quilómetros pero nos espera un regalito final: una subida constante y con mucha pendiente que llega hasta las primeras casas del pueblo.
Con el retraso por la lluvia y el achuchón final hemos llegado sobre las 14:30, hora de buscar para comer. Por suerte conocíamos la Pulpería El Cantábrico, un estupendo lugar para acompañar mi camino de este último mes.
Hemos comido de lujo, primer caldo gallego, y luego hemos ido al hotel (la Pensión de Manolo). Lavar ropa, vuelta por el pueblo y hacer tiempo para una buena ración de pulpo y alvariño que seguro acompañará nuestra cena peregrina.
Por cierto, la lluvia técnicamente no ha sido en Galicia sino aún en la parte de Asturias pero quedaba mejor titular el capítulo de ese modo.
Resumen de la etapa: 25,74 km con 816m de desnivel positivo acumulado en 6h 43 min a 5,2km/h
Comparte la entrada en:
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Compartir en Tumblr (Se abre en una ventana nueva) Tumblr
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest