31ª Boimorto-Pedrouzo: Parque temático “Camino de Santiago”


Bienvenidos al parque temático “Camino de Santiago”, donde encontrarás todo tipo de atracciones, diversiones y demás fauna todigrina. Desde Arzúa el camino se ha vuelto una procesión de miles de personas de todo tipo transitando por caminos y carreteras con muchos sin saber muy bien si van o si vienen. Esto es un espectáculo que deja mucho dinero a la gente de por aquí y que cada año va a más. Yo me he sorprendido realmente porque nunca había visto tantos peregrinos en este tramo del camino (y eso que dicen que este año ha bajado mucho)
La etapa hasta Arzúa no tiene gran misterio ya que es una constante bajada casi hasta el final, salvo una putadita última para despedir el camino del Norte a las puertas de Arzúa. Mención especial para la bonita iglesia de Sendelle que encontramos a mitad del camino.
Os voy a ahorrar la descripción detallada del recorrido hasta Pedrouzo porque casi no tienes tiempo de ver nada entre tanto adelantar peregrinos. Mucha pista de tierra y algún tramo de carretera con demasiados bosques de eucaliptos. Poco silencio y mucho personal montando ruido.
Paso a una breve descripción de la Peña con la que te vas encontrando:
– Bicigrinos: muy molestos y ruidosos, no suelen respetar a la gente que va a pie porque circulan a más velocidad de lo prudente. Especialmente desagradable es cuando a pocos centímetros de pasarte hacen sonar el puñetero timbre para que te apartes sin que puedas remediar que te peguen un susto de muerte. Suelen ser jóvenes cachas más pendientes de lucir músculo por el camino y grupos enormes con coches de apoyo que les permiten llevar la bici sin nada. También parejas jóvenes y padres con hijos. Como el camino de hoy es más bien bajada pasan a toda pastilla levantando polvo y hablando a voces entre ellos muy contentos porque en pocos quilómetros habrán terminado su camino (para algunos de no más de cuatro o cinco días). Especialmente capullos han sido unos que me han adelantado haciendo caballitos delante mía y derrapando con la rueda trasera. Lo dicho, descerebrados. Son pocos los que pasan de forma respetuosa.
– Frikigrinos, turigrinos, gordigrinos, tontigeinos, capulligrinos y niñatogrinos. A todos estos se han unido en los últimos tiempos scoutgrinos y italiagrinos. Todas estas variedades no aparecen aisladas y es frecuente encontrar ejemplares con varias características comunes. Suelen ser barrigones, culonas y ya maduritos. No llevan casi nunca mochila salvo un pequeño bolsita colgado en el que deben llevar algo de comida (por sí tienen un desmayo con eso de sudar). Van en grupos o por parejas disfrutando de la experiencia peregrina de hacer 100 km por un camino repleto de gente que sólo busca el próximo bar para tomar otra cerveza y un bocata de producto de la tierra. Está claro que este tipo de peregrinos son un gran negocio para el camino porque, aunque ahorran mucho con eso de dormir en los albergues públicos (roncando profesionalmente), se lo gastan todo en comer y beber. Por supuesto, cuando llegan a casa lucen su credencial llena de sellos de todos los bares e iglesias del camino desde Sarria a Santiago y enmarcan su Compostela (o como se llame eso que dan antes de ir a la misa del peregrino en la que esperan que “suelten” el botafumeiro.
La especie italiagrinos he proliferado en los últimos tiempos después de un libro que parece que se publicó en Italia hace algún tiempo. Son habladores, ruidosos y saludan a todo el mundo. Creen que han venido a una zona recóndita del Amazonas y hablan con los lugareños como sí se tratara de una tribu recién descubierta y primitiva. Hay una variedad que viene en manada de jóvenes scouts o grupos de congregaciones religiosas con curas y monjas incluidos. Los curas visten negro rigurosos y hacen parte del camino sudando profusamente. Esta variedad de grupos también se da en otras nacionalidades y muy especialmente con españoles. Suelen llevar autobús de apoyo y abren los pabellones deportivos de los pueblos para dormir (o hacer como que duermen) apiñados en el suelo. Hacen reflexiones espirituales obligatorias, para dar servicio a la parte religiosa del grupo. Algunos paran a mitad de etapa a sentarse, comer algo y rezar un poquito.
Similares a la moda de italianos fueron los alemanes, de Estados Unidos o los brasileños y ahora parece que también proliferan coreanos y polacos.
Los frikigrinos iluminados van levitando un par de palmos sobre el suelo, caminan despacio y llevan siempre toda la ropa colgada fuera de la mochila. Contemplan el paisaje y se detienen ante cada detalle del camino (hoy había uno contemplando un eucalipto como sí fuera un tótem celta). Suelen encontrar siempre compañía a la altura de sus espectativas, generalmente del sexo contrario y que habla inglés. Al final algunos incluso “mojan”, aunque no me refiero a la ducha porque eso no es de lo que más usan. Para ellos el camino es un proceso de vida en el que se alejan de lo material, como el dinero, y no se preocupan de comer o de buscar sitio para dormir. Para lo que sí suelen tener presupuesto es para vino (en Asturias, sidra) y para distintas variedades de cosas fumables, más o menos. Miran al resto de mortales con desprecio por no compartir sus ideales al ritmo de John Lenon. Llegan siempre a última hora de la tarde a los albergues.
Los turigrinos se caracterizan por llevar todos una enorme cámara de fotos colgada al hombro. Por supuesto que no suelen llevar mochila porque la cámara ya,debe pesar varios quilos entre cuerpo y objetivos. Hacen fotos a todas la cosas del camino: flores, insectos, hojas e incluso a las plastas de vaca del camino. Yo no entiendo cómo no llegan a los albergues inclinados por la parte de la cámara hasta casi tocar el suelo.
El último grupo que voy a describir son los peregrinos que no saben si vienen o si van. Se trata de gente ya mayorcita o familias con hijos ya adolescentes como apéndice. Han venido a hacer el camino porque alguien les dijo que era una verdadera experiencia que tienes que vivir. Ellos suelen ser del grupo barriga cervecera. Si llevan niño este se pasará todo el tiempo quejándose por todo y whatsappeando con todos para decirles el rollo que es esto. El niño lleva el móvil con la música puesta a toda leche en el camino y siempre da la nota en los restaurantes porque no le gusta nada de lo que tienen en el menú peregrino. Riega todos los segundos platos con tomate de ketchup. También están los que vienen solos pero a los 200 metros ha han hecho un grupo que perdurarán en una amistad para toda la vida.
Bueno, también estamos los enganchados al camino: especie poco abundante que nos podemos permitir el lujo de criticar a todos los que pasan por el camino porque nosotros somos los únicos auténticos de verdad (modo ironía para el que no lo pille).
La parte estupenda ha sido que he encontrado hoy a muchos de los peregrinos con los que había coincidido hasta Lugo: las chicas que van con la canaria, la profesora en Alemania, algunos de los lorquinos y la pareja de jóvenes de Barcelona. Creo que nos vamos a ver todos en Santiago y seguro que nos da tiempo a tomar algo.
Estoy alojado en el Bule-Bicen una habitación son baño por 25 euros, limpia y sencilla. Ahora estoy en el bar tomando un vino y unos pimientos (tengo la pantalla del iPad llena de aceite de la mano izquierda con la que cojo los pimientos). He comido un menú en la parrillada, como siempre, y pasó la tarde sin nada que hacer porque en O Pino no hay nada salvo coches en la carretera y peregrinos en las aceras.
Resumen de la etapa: 31,7 km en 6h 14min con 345 de subida a una velocidad de 5,98 km/h. Enlace a Wikiloc.

20140801-201603-72963673.jpg

20140801-201902-73142480.jpg

20140801-202010-73210478.jpg

20140801-202155-73315579.jpg

20140801-202244-73364461.jpg

El final del camino


Escribo esta última entrada desde casa una vez hemos completado nuestro camino. No he tenido mucho tiempo en estos días con el regreso y la preparación de la vuelta a la vida normal. Ahora hago un hueco para contar las últimas horas de nuestra aventura.
Dejamos la metan en Arzúa una. Vez instalados en la habitación del Don Quijote y después de que Mar madre tuviera que llamar la atención a los vecinos de la habitación contigua. Eran los mismos que cenaban al lado nuestro en Portomarín y que echaban todo el humo sobre Isa y sobre mí sin una pizca de educación. Hubiéramos entendido su actitud en jóvenes des ere raros de esos que tanto abundan, también en el camino, pero lo grave es que se trataba de tipos de más de 40 años.
Nosotros habíamos comido en la pulpería que nos aconsejó Albert desde Lorca y disfrutamos de una estupenda mesa y sobremesa. Por la noche visita al restaurante de siempre para degustar un maldito gallego y una merluza a la gallega con algo de pulpo, para variar. La cena estuvo amenizada por un grupo de inglesas desenfrenadas y borrachas que ya estaban así cuando llegamos y a las que los camareros no tenían forma de echar. Después de montar un buen espectáculo tipo despedida de soltera sin instrumentos en la cabeza a modo de diadema, se marcharon para que pudiéramos terminar tranquilos.
Así nos fuimos a dormir a la espera de una etapa larga y dura hasta Monte do Gozo. Pero nada más comenzar Isa y yo hablamos de la posibilidad de seguir hasta Santiago en lugar de parar allí. En realidad se trataba de hacer 4km más pero el problema es que nos montábamos en los 40. Aún así pensamos que era la última y que eso nos permitía ganar unas horas. Lo planteamos al resto del comando y, salvadas las reticencias iniciales quedamos que sólo nos lo plantearíamos una vez llegados a Monte do Gozo y siempre que tuviéramos garantizado sitio en La Salle.
La etapa fue muy bien aunque dura. Constantes subidas y bajadas siempre rodeados de todo tipo de peregrinos y demás fauna. Hicimos paradas técnicas casa 10 ó 12 km llegando a Monte do Gozo a las tres y… Lloviendo. Efectivamente se confirmaba que no nos íbamos a librar de la lluvia y todo pronosticaba una llegada a Santiago bajo el líquido elemento.
Tras comer y descansar un rato todos estábamos ya convencidos de hacer los últimos km y sin grandes dificultades llegamos a la plaza del Obradoiro bajo una lluvia no muy fuerte pero constante.
El resto fue lo de siempre: Compostela, visita a la catedral con mochila, llegada al hotel para ducha rápida, vuelta por Santiago, cena en el callejón de entre ruas, copa en el casino y a la cama.
La mañana siguiente la dedicamos a hacer las compras y encargar las cosas que nos íbamos a llevar a nuestra carnicero del mercado, José. Cada vez que vamos allí nos traemos un cargamento de carne de ternera y algunas esquisiteces del terreno y esta vez incluyen los pimientos.
La tarde anterior encontramos casualmente a Feli y Paco, dos peregrinos con los que había yo hecho parte del camino del norte hace tres años. Estuvimos con ellos y coincidimos también en O Fornos cuando fuimos a comernos nuestro tradicional arroz con marisco de cada final de camino. Un par de orujos más tarde y quedamos para cenar juntos.
A la mañana siguiente fuimos a recoger las cosas que habíamos encargado y el resto fue camino hasta casa: más de 10 horas de coche sin novedad.
Ahora toca seguir con el otro blog, dejo reposando este hasta otra nueva aventura, seguramente el camino portugués el verano próximo con Joseba.
Gracias a todos por seguir nuestras andanzas y espero no haber aburrido mucho al personal.
HASTA PRONTO!

Pulpo entre mochilas


Galicia representa un contraste enorme entre lo mejor y lo peor del camino. Cientos de personas deambulando sin mucha idea sobre lo que hacen dificultan la pausa y el sosiego del caminante pero los paisajes, los lugares, los colores y los matices envuelven el recorrido hasta la magia. Es verdad que resulta difícil abstraerse entre tanto idiota pero también es cierto que cuando lo consigues el camino vuelve a cobrar todo su sentido.
Estos días van pasando rodeados de gente por todas partes. Los restaurantes están llenos, los caminos están llenos, los servicios están llenos… La tarde en Portomarín transcurrió rodeada de las charlas de unos y otros mientras nosotros dábamos una vuelta recordando anécdotas de otros caminos. Le contaba a las niñas mi pelea con el camarero de la pousada, cuando quiso burlarse de mí sólo porque tenía aspecto de peregrino en “lugar tan selecto”. Les recordaba mi primer camino andando, cuando abandoné aquí, cuando llegué con Joseba, cuando pasamos el día junto a Maxi, Estíbaliz y los aragoneses (con bronca incluida), les recordaba el paso de Mar y mío hace seis años (con bronca incluida).
El camarero del mesón dijo que se acordaba de mí y me invitó a un orujo después de comer y otro después de cenar. Aproveché para escribir hasta que llegaron las chicas. A nuestro lado se sentaron cuatro idiotas que no paraban de gritar sus aventuras echando el humo de sus cigarros sobre nuestra mesa. Montaron el típico numerito de “yo entiendo de vino” pidiendo un Godello al que dieron respuesta con el típico, “aquí lo que tenemos es vino del terreno para menú peregrino”.
La noche estaba fresquita y Portomarín brillaba.

20110824-183950.jpg
Salimos tempranito para desayunar antes de afrontar la enorme subida que hay desde Portomarín. En ese tramo se acumulaban una cantidad enorme de peregrinos intentando alcanzar el final de la interminable subida. Sigue el catálogo de peregrinos de lo más diverso en estos días. Os vuelvo a poner algunas fotos tomadas entre los que más me han llamado la atención.

20110824-184411.jpg
Este iba con una bicicleta de los años setenta, mochila a la espalda y sólo se montaba en las cuestas abajo. El resto del tiempo arrastraba la bici en una especie de viaje absurdo a ninguna parte.

20110824-184600.jpg
Perro peregrino con equipaje incluido.

20110824-184726.jpg
Para llevar el agua lo mejor es una zapatilla.

20110824-184829.jpg
Verdaderamente cómodo para hacer el camino ¿No?

20110824-184912.jpg
Reutilizando chubasquero del viaje a Disney Paris.

20110824-185021.jpg
Mochila de regalo de Ron Cacique e indumentaria de calle con impermeable de muchos quilos de peso (suciedad incluida).
Los ejemplos son muchos aunque lo que abunda son grupos de turistas que dejan sus mochilas para transporte de taxi mientras ellos hacen de peregrinos por un rato entre bar y bar.
La subida desde Portomarín ya dejó muchos tirados al borde del camino a los que poco a poco íbamos adelantando. Entre niebla y amenazas de lluvia fuimos haciendo camino hasta nuestro objetivo de Palas de Reí.

20110824-185359.jpg
Palas es un pueblo grande pero no tiene mucho. En estos años han montado varios restaurantes y muchos albergues que acogen los cientos de peregrinos que pernoctan cada noche allí. Fuimos a comer a un restaurante que hay por encima del albergue municipal del centro del pueblo. El camarero nos dijo que no había sitio pero que una mesa ya había pedido el postre y acabaría pronto. Después de tras vasos de vino y tres cuartos de hora de espera dos mesas diferentes terminaron de comer antes de que los capullos que esperábamos terminaran de arreglar el mundo. A pesar de que para entonces unas quince personas esperaban para comer ellos seguían tranquilamente charlando sin levantarse hasta que el camarero tuvo que llamarles la atención (viva el espíritu peregrino). Mientras tanto el señor de detrás de la barra nos contó diversas aventuras con peregrinos y amenizó nuestra espera.
Siesta, paseo de tarde, compras en farmacia y cena en el mesón, dos raciones de pimientos, pulpo y buen vino, que para eso estamos en Galicia.

20110824-190035.jpg
En el paseo encontramos a un sevillano muy majo con el que habíamos coincidido un par de dìas antes. Sigue el camino a pesar de las ampollas y nos felicitó por poder hacer el camino en familia. La verdad es que es un privilegio el tener la oportunidad de hacer el camino así, los cuatro juntos y encima sin pelearnos demasiado (contribuye el que Mar hija se duerme siempre antes de caer sobre la almohada y no escucha las bromas de su hermana)
Hoy el camino ha sido más de lo mismo. Entre bosques de robles, algunos eucaliptos (cada vez más, por desgracia) y demás variedades que dan color al paisaje. El objetivo era llegar prontito a Mellide para almorzar pulpo en Ezequiel. Es verdad que ya no es la mejor pulpería de Galicia ni mucho menos, de hecho hoy el pulpo estaba duro y mal cortado. Pero es una tradición hacer el camino y parar allí a almorzar. Ya no están los antiguos bancos de madera ni el suelo es de tierra pero cientos de peregrinos se detienen a diario allí aunque ya no se corta el pulpo como antes.
Poco antes de Mellide está leboreiro y su preciosa iglesia.

20110824-191101.jpg
Esta parte de la etapa es uno de los trozos más hermosos del camino y merece la pena recorerlos tranquilo, si la fauna peregrina nos lo permite.

20110824-191353.jpg

20110824-191455.jpg
En el albergue de Mellide montones de mochilas se acumulaban a la puerta del albergue, se trata de mochilas con vida propia que llegan a los lugares antes que sus dueños y hacen cola por ellos mientras los peregrinos hacen el camino sin dolor de espalda. Son los milagros del camino.

20110824-191842.jpg
El resto de la etapa hasta Arzúa se ha hecho muy pesado por el calor, el paso de los quilómetros y las constantes subidas y bajadas. Desde Ribadiso hasta arriba parece que no acaba nunca.

20110824-192103.jpg
Hemos comido en la pulpería que nos recomendó Albert (más pulpo claro, que para eso estamos en Galicia) muy bien. Luego hemos vuelto a dormir la siesta que nos ha interrumpido el follón que han montado los vecinos, se trata de los idiotas que el otro día nos tiraban el humo mientras cenábamos en Portomarín. Mar madre ha tenido que salir a poner los puntos sobre las íes y por poco si no se da cuenta y sale sin ponerse el pantalón: ella es así de impulsiva…
Yo me he bajado a escribir y he vuelto a coincidir con el grupo de los amigos del de gran hermano este que hemos visto durante todos estos días a partir de Molinaseca. También estaba el sevillano y nos hemos saludado. Esta noche toca cena en le mesón de siempre (caldo, pulpo, pimientos y albariño, que para eso estamos en Galicia).
Y ya estamos en La Coruña. Con todas sus letras y le pese al gili que le pese.
Resumen de etapas: 28 desde Portomarín: 25,1 en 5 horas 16 minutos a 4,8km/h.
Etapa 29, 28,5km en 6 horas a 4,7km/h. En Arzúa.