Camino Olvidado 7ª etapa: Reinosa – Aguilar de Campoo


El camino olvidado no es apto para principiantes, es importante planificar bien las etapas y llevar los tracks grabados para evitar problemas graves. La etapa de hoy ha sido un claro ejemplo de ello.
Aunque el final de etapa marcado estaba en Olea nosotros habíamos decidido quedarnos antes en Reinosa tanto por las posibilidades de alojamiento y estancia como por racionalizar un poco las distancias. El resultado fue que la etapa de ayer se convirtió en un agradable paseo hasta la visita a los restos arqueológicos de Iulióbriga y una estancia estupenda en el Hotel San Roque de Reinosa.

La parte negativa consistía en que la etapa de hoy nos quedaba con 35 quilómetros y además las previsiones de tiempo eran de mucho calor. No llevábamos el track desde Reinosa a Olea porque a Joseba se le ha fastidiado el móvil y va un poco a su bola (el móvil, digo).

El camino a la salida de Reinosa está muy bien indicado y es fácil de seguir hasta Cervatos. Allí hemos podido disfrutar de su iglesia románica. Merece la pena una parada para poder disfrutar de una de las joyas más impresionantes del románico palentino.

A partir de Cervera es cuando se nos ha complicado la cosa: llevábamos el trazado del GR que en lugar de llegar a Olea va por Hoyos y que se une más adelante. Nosotros hemos decidido seguir las flechas pero desde Cervatos hasta Olea son un verdadero caos. Parece como si coexistieran diferentes trazados marcados con flechas que se superponen y se lían unos con otros. Además las flechas se pierden en varios lugares entre cercas, arroyos y vacas que miran con cara de pocos amigos. Cuando íbamos por la carretera en dirección a Olea nos hemos desviado con unas flechas que nos han hecho dar una vuelta enorme por el campo sin ningún camino mientras unos perros nos han salido al paso con no muy buenas intenciones.

Encima este tramo es de subida constante con un desnivel de unos 200 metros lo que nos ha complicado aún más las cosas. Para colmo de males el calor ha comenzado a pegar desde muy temprano. 

Al llegar a Olea el trazado ya sí se ha hecho mucho más fácil con un camino sencillo que hemos seguido al principio por la carretera, despreciando los desvíos absurdos. Luego diversas pistas de tierra casi sin desnivel y un carril paralelo a la carretera nos han llevado sin grandes dificultades hasta Aguilar de Campoo, nuestro destino.

Hay que tener en cuenta que no hay ningún bar ni nada parecido en toda la etapa: hemos hecho los 35 quilómetros a pleno sol y sin poder parar en ningún sitio a tomar algo. Esa falta de paradas es una de las causas por las que hemos terminado la etapa a muy buena hora, antes de las 2. Hemos llegado con mucho calor, muy cansados pero estupendamente en el aspecto físico. Yo he resistido muy bien con mi rodilla y Joseba también está muy bien en lo físico.

Hemos llegado para alojarnos en el Hotel Valentín, un lugar aceptable aunque creemos que le haría falta una reforma y una modernización integral. Algo caro por 73 euros con desayuno. Al menos el menú de su restaurante sí está bastante bien y a buen precio.

Después de una buena siesta nos hemos ido de visita turística hasta el Monasterio de Santa María la Real, con su museo de románico (nada del otro mundo), y luego hemos subido a Santa Cecilia. Ambas son visita obligada. Luego hemos ido al centro a tomar algo mientras planificábamos las próximas etapas de nuestro camino.

Yo he intentado aprovechar mi nueva condición de Genius en Booking modificando las reservas que tengo, pero después de un par de horas sólo he podido cambiar una con un ahorro de 6 euros.

Después de una tarde tranquila y relajada que ha ido refrescando poco a poco hasta tener que usar el polar, nos hemos ido a cenar a una terraza junto al Río Pisuerga. Estupenda cena con unos vinitos y regresó al hotel a preparar todo y escribir. Mañana también tenemos una etapa larga y debemos preparar todo al detalle para no tener complicaciones. Ahora, mientras yo escribo, Joseba comienza a realizar el proceso de “respirar fuerte” y yo no voy a tardar más de 10 minutos en seguir sus pasos.

Camino Olvidado 3ª Etapa: Villasana de Mena – Espinosa de los Monteros


Hoy era la primera etapa normal que íbamos a hacer ya que la primera la hicimos casi sin peso (pudimos dejar muchas cosas de la mochila en el hotel de Bilbao) y la segunda la comenzamos muy tarde por el tema del tren. Teníamos un tramo de carretera hasta llegar a Irús que era donde enlazamos con el recorrido del camino. Hay que tener mucho cuidado en esta zona porque las señales del camino están borradas en algunos lugares. Es muy aconsejable llevar el track disponible ya que toda la subida hasta Bercedo se hace casi sin sendas marcadas. Es una zona difícil para orientarse pero muy aconsejable para evitar la carretera paralela que tiene mucho tráfico. Algún HP se ha dedicado a borrar las señales que te indican el camino. Parece que como siempre el camino se llena de intereses particulares que lo que acaban haciendo es que la gentetermine por no venir a estos lugares. Hacemos un llamamiento a todos los responsables políticos de estos pueblos para que hagan el mantenimiento del camino y permitan que los caminantes podamos usar esta preciosa ruta ya que es algo que beneficia a todos los lugares por los que pasa el camino.

La etapa de hoy a partir de Irús se ha hecho más complicada ya que hemos tenido un ascenso de unos 400 metros por un terreno complicado. He señalado en el track un lugar en el que el camino se cierra porque hay un muro de piedra y alambre de espino: no es muy difícil de saltar pero hay que tener cuidado. No hemos encontrado la puerta de salida pero creemos que debe haber. De todos modos es fácil seguir el camino si tomamos como referencia el tendido eléctrico. Tras salir de los prados y con casi toda la ascensión completada se retoma un camino que cada vez se hace más visible hasta llegar a Bercedo. Allí hay un bar que hemos encontrado cerrado pero nos han indicado uno junto a la estación que tiene también panadería. Hemos podido desayunar sin problema y hacer un buen descanso para retomar la ruta con fuerzas renovadas. 

Tras cruzar el río Trueba hemos parado a tomar algo y ya directos hasta Espinosa. El camino hace una vuelta grande para poder cruzar el río pero no hay alternativa. El camino hasta Espinosa es muy cómodo y fácil sin desnivel y piso muy regular. 

Hemos llegado a Espinosa de los Monteros muy bien físicamente y con mi rodilla con muy buenas sensaciones. Nos alojamos en la Casa Encanto, un encanto de casa. Nos han atendido de maravilla con una habitación muy cómoda y arregladita a un precio de 62 euros. Muy amables las propietarias. Hemos comentado algunos de los malos rollos con el tema del trazado del camino por los que borran las señales y les hemos prometido dar caña desde este blog para que se cuide mucho más. Iremos viendo cómo van los próximos días y si se reproducen estas situaciones en las próximas etapas.

Hemos comido estupendamente en el Restaurante Sancho García, en la plaza del pueblo. Hemos venido al bar Mena porque la propietaria es también la del hotel. Wifi estupenda, amabilidad y buen trato. Ahora vamos a organizarnos para cenar algo suavecito ya que el rabo de toro y el ajo arriero siguen ocupando nuestros cuerpos a estas horas de la tarde y la cena no puede dar para mucho más. 

Como conclusión de estas tres etapas podemos decir que el camino es precioso en todo este tramo y que físicamente voy respondiendo aceptablemente con molestias durante los recorridos pero con las tardes muy buenas para descansar y recuperar. Mi sufrido compañero espera aburrido a que termine de escribir mientras nuestra querida Tere pelea con un monstruo marino en su casa y en mi casa se dividen entre el sufrimiento extremo de julio y los centros comerciales entre olas de calor extremo.



Resumen de la etapa: 28,9 quilómetros en 7 horas 13 minutos con un desnivel acumulado de subida de 533 metros. Etapa en wikiloc.