Camino Olvidado Etapa 12ª Cistierna – Boñar


La etapa de hoy ha sido una nueva oportunidad de disfrutar del camino plenamente. Una temperatura ideal para andar, un terreno muy cómodo con suaves subidas y bajadas y, encima, por caminos y carreteras secundarias muy sencillas y sin tráfico. La distancia total era de unos 25 km y para rematarlo hemos encontrado un bar (o algo parecido) para tomar un café a media etapa.

Hemos ido cambiando el paisaje desde la planicie de Palencia a un terreno de pequeños valles cerrados que se abren para dejar una visión impresionante de los Picos de Europa siempre al fondo, a nuestra derecha. Se alternan los bosques de hoja caduca con algunos pinos. Parece un terreno con mucha agua aunque en estas fechas todo está bastante seco.

La salida de Cistierna es junto al río Esla y coincide hasta el puente del Mercadillo con el camino Vadiniense; a partir de ese punto se toma una pista de tierra que nos conduce por un estrecho valle con una suave y constante subida hasta Yugueros.   Hasta La Ercina una carretera secundaria y allí nos esperaba un café en un antro-pub que incluso aparece en Google.

Después de descansar un poquito y tomar café (Joseba lo ha regado con un líquido transparente que había en la barra y que tenía como una barrita metálica con un tubo en la boca) hemos seguido hasta que el camino se aparta un momento para pasar junto a la preciosa iglesia románica de Santa Marina, cerca de Barrillos de las Arrimadas. Tour de vuelta a la iglesia de Barrillos amenazados por un perro al que los jamones se le señalaban apetitosamente (este comentario se lo he hecho a la dueña pero no parece que le haya hecho mucha gracia).

Desde allí una pista ancha y fácil en suave descenso nos lleva hasta La Losilla. Al pasar por allí un señor nos ha llamado para que le arrancáramos el coche para mirar no sé qué de los inyectores. Yo he sido muy obediente y lo he puesto medio en marcha aunque tenía serias dudas de que aquel cacharro tuviera inyectores o algo parecido. De todos modos los dos nos hemos alegrado porque al llamarnos habíamos pensado que lo que quería era que empujáramos el coche.

Y desde allí ya hasta Boñar por una pista que va junto a la vía del tren entre cultivos y acequias llenas de agua.

Tras el agradable paseo hemos llegado a Boñar a buscar nuestro alojamiento del día: Hospedaje Casa Inés. No hay mucho que elegir aquí y la verdad es que es bastante sencillo, aunque por 35 euros tiene baño y los servicios básicos y, sobre todo, está limpio.

Tras ducha y lavar ropa hemos bajado al mesón de abajo a tomar algo hasta que José ha llamado para decir que había llegado. Él ha salido más tarde y no lo hemos visto en toda la etapa porque ayer estábamos en hoteles distintos y en el suyo el desayuno era a partir de las 8.

Hemos comido en el mesón de debajo del hotel muy bien un menú de 10 euros los tres y luego nos hemos ido a descansar. La tarde la hemos pasado entre la charla por vídeo con juanmacapa’s family aprovechando la wifi abierta en la primera planta del hotel y luego venir a tomar algo a un bar del pueblo.

Al levantarme de la siesta he notado un dolor bastante fuerte en el costado derecho y he tomado la decisión de ir a urgencias porque era muy bastante intenso. Es curioso porque después de tantos años de camino es la primera vez que soy yo el que tengo que ir a un médico o un servicio de urgencias. No es que la cosa pareciera grave (el médico ha descartado rápidamente el infarto) aunque sí muy molesto, teniendo en cuenta que al día siguiente tenía que coger la mochila. Lo dicho: un dolor por una mala posición durmiendo y nada más. Me ha mandado anti-inflamatorios y le he dicho que ya estaba tomando para la rodilla, así que ahora tomo 3 pastillas en lugar de una al día y mi rodilla está agradeciendo mucho tal dosis. Por supuesto que también le he pedido un protector estomacal: ¡Que yo no soy un loco suicida!

Tras un altercado con la señora mayor que regenta el hospedaje, que se ha empeñado en cobrarme cinco euros de más, hemos decidido pasar la tarde de la forma más relajada posible (al final he pagado el precio acordado: tampoco está para para mucho más el sitio).

Después de mi visita a urgencias y el paso por la farmacia aprovechando por primera vez las recetas de Muface que llevo siempre encima, hemos ido a tomar algo a uno de los bares del pueblo y luego hemos ido a cenar al mismo restaurante del mediodía acompañados de José. La cena ha sido muy agradable entre la comida abundante y las anécdotas de unos y otros sobre nuestros caminos. 

El frío es cada vez más intenso y la previsión es de bajar de 5º, una locura en julio. Hemos comprado también algo para desayunar mañana porque queremos salir temprano ya que tenemos más de 30 km.

Resumen de la etapa: 25 km en 5 h 10 min con 194 metros acumulados de subida. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 11ª Puente Almuhey – Cistierna


Un día más mi querido compañero de camino me ha permitido levantarme a una hora, más o menos, digna: las 7 porque habíamos quedado para desayunar a las 7:30. A la hora convenida hemos aparecido al mismo tiempo que José, con quien hemos realizado toda la etapa de hoy.

Tras un sencillo desayuno nos hemos puesto de marcha a eso de las 8 con un tiempo estupendo para marchar. Frente a la pesadilla de ayer hoy la etapa ha sido una verdadera maravilla. Hoy nuestro grupo de marcha se ha visto incrementado con la agradable presencia de José.

Para empezar hay que indicar que en este tramo sí hay buenas señalizaciones, de hecho incluso hay una indicación a la salida de Otero indicando que no se siga el camino porque debe haber algún problema. Hemos agradecido enormemente una jornada en la que no ha habido pérdidas ni selvas ni ríos que atravesar.

La ruta transita todo el tiempo tomando como referencia la CV-131/14 (según las indicaciones de Google). Un desvío a la salida de Taranilla nos ha llevado por una cómoda pista hasta la laguna de San Martín y, desde allí, por campos segados en los que se pierde el camino aunque se puede seguir sin problemas por el borde. Un par de lugares con perros sueltos han sido la única nota negativa teniendo en cuenta que se trataban de mastines leoneses que parecían verdaderos monstruos. 

En San Martín se vuelve a la carretera y ya no se abandona hasta que se llega a la subida al santuario de Nuestra Señora de la Velilla. Desde ese lugar una pista ancha en constante ascensión nos hace bordear Peñacorada. Encontramos un camino precioso con hayedos, robles y pinos que hacen del camino un  paseo con el fondo continuo de los Picos de Europa al otro lado.

El descenso es pronunciado en algunos lugares aunque no excesivamente peligroso. Hemos disfrutado los tres de una preciosa etapa de camino.

Una vez hemos llegado a Cistierna nos hemos separado de José y nosotros hemos ido al Hotel El Cruce: estupenda elección con muy buena relación calidad-precio. Las habitaciones son nuevas y están muy bien equipadas, además disponemos de una terraza en la que rápidamente se ha secado toda la ropa lavada.

Después de todas las labores hemos quedado a comer en el mismo restaurante en el que comimos el año pasado: El Moderno y también hoy hemos tomado un aceptable menú por 10 euros.

Tras la comida nos hemos vuelto a descansar ya que el día hoy se presenta como recuperación y poner al día las cosas. He aprovechado para escribir y publicar todo lo atrasado y ahora nos vamos a dar una vuelta y decidir sobre la cena para mañana retomar otra etapa bastante sencilla a priori.

Mi rodilla se está comportando estupendamente y hoy casi no me ha molestado, a pesar de que no he tomado nada al salir. Sólo en las bajadas me molesta un poco pero al llegar me he puesto hielo un ratito y esta tarde la llevo fenomenal.

Laguna de San Martín
San Martín de Valdetuerta
Santuario de Nuestra Señora de la Velilla
A los pies de Peñacorada

Resumen de la etapa: 22,2 km en 4 h 49 minutos con 399 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

10ª Cistierna – Gradefes


La tarde en Cistierna fue de un calor insoportable. Todo el mundo comentaba que allí eso no pasaba nunca, que por la noche refrescaba: hay que tocarse los c…. que pasemos nosotros por aquí y que sea el día más caluroso del milenio.
De cualquier modo a medida que fue avanzando la noche sí es cierto que fue refrescando hasta hacer que no sobrara una camisetilla larga, otra cosa era el calor que hacía dentro del albergue.
Esta mañana hemos amanecido a las 6:30 y un día más no hemos tenido que esperar a que sonara el despertador porque poco antes ya estábamos los dos despiertos.
Sobre las 7 nos hemos puesto en marcha porque hoy teníamos como objetivo llegar prontito a Gradefes con el fin de tener tiempo de organizar nuestro proyectos turísticos. Sabíamos que el monasterio de Gradefes es una maravilla y que además a 9 quilómetros se encuentra San Miguel de Escalada.
Nuestra idea era llegar sobre las 11 a Gradefes, ya que teníamos unos 25 km fáciles y una vez allí intentar engañar a alguien para que nos llevara, conseguir aunque fuera una bicicleta o algo así con la que hacer la distancia hasta San Miguel.
La etapa de hoy es muy cómoda en constante descenso muy suave, casi llano todo el tiempo. Además la mayor parte de los tramos son por tierra y algunos por carreteras secundarias, siempre paralelo a la carretera y al Esla, con sus canales de riego que se distribuyen por todas partes.
Hemos llegado a la hora prevista y entrando nos hemos encontrado que la persona que lleva la oficina de Turismo. Salía en ese momento para una visita en el monasterio de aquí. Nos ha dicho que acaba de incorporarse a la oficina y que no sabe muy bien nada del tema de llaves de albergue y eso, pero que podíamos dejar las mochilas en la oficina, visitar el monasterio con ella y después veíamos lo del albergue. Le hemos preguntado lo de transportarnos a San Miguel pero eso nos ha dicho que era algo más complicado ya que estamos en “La España profunda”.
Hemos podido disfrutar de la visita guiada con charla incluida con alguna de las monjas del convento que parecían con bastantes ganas de comunicar. Al terminar la visita nos ha dicho que fuéramos a tomar algo y que a las 12:30 nos veíamos en la oficina de turismo para arreglar lo del albergue.
Hemos ido al bar de enfrente y allí he vuelto a soltar el sedal sobre nuestro proyecto de visita de San Miguel aunque con resultado negativo. Nos han dicho, eso sí, que el señor del super hace de taxista y que quizás nos lleve, pero no estaba claro porque son fiestas por estos lugares y no hay mucha disponibilidad para un sábado de julio. Me he acercado al súper a preguntar pero había mucha gente y no he podido hablar con la señora.
La situación en ese momento era: no teníamos llave del albergue, el albergue está fuera del pueblo como medio quilómetro, para comer tenemos que ir al otro lado del río otro quilómetro (en dirección contraria al albergue) y no está nada claro lo de poder encontrar transporte para ir a San Miguel.
Los que leen mi blog saben que cuando peor están las cosas de repente un giro del destino hace cambiarlo todo: así ha ocurrido. A las 12:30 hemos vuelto a la oficina de Turismo y nos han confirmado que de llave nada y de transporte tampoco. Yo he ido nuevamente al supermercado a ver si hablaba con el taxista y he visto que tenía en la puerta dos números de teléfono para contactar con la gente que lleva el albergue, ninguno de los dos ha contestado.
Finalmente el señor ha aparecido y me ha dicho que no había problemas y que nos llevaba a San Millán y luego nos volvía a trae por la módica cantidad de 10 euros. Así las cosas he vuelto a la oficina de turismo para recoger a Joseba y quedar con la encargada para las 2, a ver si ya tenía las llaves.
Tras un rápido viaje en coche hemos llegado a San Millán y hemos podido disfrutar de una visita increíble. De regreso el taxista nos ha ido contando alguna cosilla que explica lo de las llaves: ha habido cambio de gobierno municipal y todo parece indicar que hay “cosillas” pendientes y algo de falta de comunicación en el proceso de transición. Llegando al pueblo nos ha preguntado que dónde íbamos a comer y al decirle que al otro lado del río se ha ofrecido a llevarnos a un restaurante que está “un poco más allá” y que se come mejor. El concepto un poco lejos es algo muy relativo, sobre todo si lo dice alguien que va montado en un coche con aire acondicionado.
Hemos parado un momento en la oficina de turismo y nos han dicho que todo estaría solucionado a las 4 de la tarde, después de comer.
En el coche nos ha llevado sin cobrarnos suplemento hasta el restaurante que se encuentra en el pueblo de al lado. Se trata de un bar de comidas de los de España profunda, de verdad. Ya en el trayecto Joseba me ha mirado como diciendo: “esto es mucho más de un quilómetro y después de pegarnos una buena tripada cualquiera se pega una caminata a pleno sol a las 3 de la tarde”.
La comida ha sido un espectáculo de verdad: 5 ó 6 primeros e innumerables segundos deleitan el paladar más exigente entre paisanos y lugareños.
Tras una comida en la que Joseba ha olvidado definitivamente sus problemas con el estómago de los últimos días (guiso de bacalao y carrillera regado con vino, helado y café) nos hemos dispuesto a atravesar los 2,6 km que hay entre el restaurante y la oficina de turismo de Gradefes. Por un camino que deja de existir y sin una puñetera sombra hemos llegado al borde de la deshidratación para esperar aún una media hora a que llegara la encargada de la oficina.
A las 4 en punto ha aparecido y nos ha dicho que venía la persona que lleva eso. Una simpática mujer nos ha atendido y nos ha acompañado los más de 600 metros que hay hasta el albergue. Mientras tanto hemos ido sabiendo que tenemos cocina, lavadora y todo tipo de lujos peregrinos.
El albergue está muy bien cuidado y limpio. Es todo bastante nuevo y muy cómodo. Hemos aprovechado para lavar toda la ropa en lavadora con la idea de que todo estaría seco pronto.
Mientras se lavaba la ropa Joseba ha planchado un rato la oreja cociendo su comilona mientras yo empezaba a recibir noticias del resultado de nuestra votación: ¡Hemos ganado!
Luego hemos tendido y nos hemos vuelto al pueblo a comprar en el súper porque vamos a cenar en el albergue: botellita de vino, cervezas, picoteo y un revueltito de setas y gulas acompañado de una ensalada. En el albergue hay de todo para cocinar y también hemos comprado para desayunar mañana.
Hemos vuelto al pueblo al bar de esta mañana a seguir hidratando nuestros cuerpos mientras escribo la entrada y leo todos los whatsapp de felicitación de nuestros Unidos. Ahora a esperar que refresque un poquito y preparar la etapa de mañana que nos llevará hasta Mansilla para coger un bus hasta León y desde allí un tren hasta Ponferrada, inicio de nuestra segunda parte de camino. Vamos a buscar en Booking un hotel en Ponferrada antes de que la recuperación de líquidos nos impida tomar decisiones de las que mañana nos podamos arrepentir.
Resumen de la etapa:  23,2 en 4h 14 min a 5,46 km/h y desnivel de bajada de 109 metros. Más casi 3 desde el restaurante y tres viajes de ida y vuelta al albergue.

Salida de Cistierna
Salida de Cistierna
Río Esla
Río Esla
Canal de riego en el camino
Canal de riego en el camino
Monasterio de Santa María la Real de Gradefes
Monasterio de Santa María la Real de Gradefes
San Miguel de Escalada
San Miguel de Escalada
Interior de San Miguel
Interior de San Miguel

 

San Miguel de Escalada
San Miguel de Escalada
Vista del monasterio
Vista del monasterio
Vista exterior
Vista exterior
Aceiteras tipo "Bar de comidas"
Aceiteras tipo “Bar de comidas”

 

 

9ª Horcadas- Cistierna


Camino
Camino

Un paseo por el pueblo nos llevó hasta la iglesia y poco más. Horcadas es un pueblo muy agradable, limpio y con las casa muy bien arregladas. A pesar de la altura ayer hizo un calor infernal todo el día, algo no habitual allí.
Tras nuestro breve paseo nos fuimos al bar a tomar unos vinos y cenar. Coincidimos con algunos vecinos y tras varias rondas comenzaron a fluir nuestras viejas historias de caminantes.
Poco a poco se fueron retirando todos y nos quedamos a cenar Joseba y yo en una mesa y el matrimonio del bar con su nieta en la otra. Una cena sencilla fue complementada en mi caso con una ración de sopa de marisco oferta de la señora del bar.
Esta mañana hemos amanecido a las 6:30 para ponernos en marcha. Joseba ya desde el primer momento ha dado muestras de que hoy no iba a ser su día: dolor de cuello, de cabeza, de pierna y alguna cosa más. Espesito desde el inicio y hasta el final de etapa. Para colmo ha decidido que hoy iba a ganar la carrera y desde los primeros pasos se ha lanzado a una media similar a la de Fernando Alonso en sus últimas carreras de F1.
Etapa sencilla aunque larga y marcada por el calor. La primera parte desciende junto al pantano de Riaño hasta llegar a la presa. Para llegar hay que atravesar un enorme túnel que da muy mal rollo. Las vistas desde la presa son increíbles.
Desde allí nos desviamos por una carretera secundaria hasta alcanzar la calzada romana del Esla, la estrella de esta etapa.
El camino va todo el tiempo paralelo al río. Hoy el caudal era impresionante porque, según nos han contado, habían abierto compuertas para bajar agua de riego. El espectáculo era impresionante con un río que llevaba agua hasta el límite de desbordarse.
En Crémenes hemos salido del camino para cruzar el río y llegar a algún bar a tomar café. Tras algunas vueltas y varios juramentos en arameo hemos encontrado una casa rural que nos ha ofrecido un café y me ha permitido comprar una botella de agua para mi bolsa de la mochila.
Entre senderos junto al río, a veces demasiado cerca del agua, los juramentos de Joseba quejándose de la etapa y el calor abrasador hemos ido haciendo quilómetros casi sin interrupción.
Poco antes de llegar a Cistierna se pasa por unas ruinas de una antigua explotación minera de hierro y carbón. Aún se ven las montañas de carbón ennegreciendo el paisaje e incluso se dibuja el raíl de algún tren de vía estrecha.
Cistierna es un pueblo grande y con todos los servicios. El albergue se encuentra al otro extremo del pueblo cuando las fuerza ya comienzan a decir basta. Además al llegar la impresión que nos hemos llevado nos ha hecho pensar lo peor: una casa vieja y descuidada que parece abandonada desde años, sucia y descuidada. He llamado a un teléfono que había en la puerta y me han dicho que tenía que ir al Ayuntamiento a coger la llave.
Después de un buen rato esperando ha aparecido un señor que me ha acompañado al albergue, donde esperaba Joseba.
La realidad ha sido bien diferente porque el albergue está bastante aceptable,
es viejo pero está cuidado por la gente de la asociación y tiene todos los servicios mínimos. Tenemos una habitación doble sencilla pero cómodo por 5 euros por cabeza.
Una vez completadas nuestras tareas peregrinas de ducha y lavado de ropa nos hemos ido a comer al Restaurante “Moderno” donde hemos dado cuenta de un menú muy digno por 10 euros.
Luego hemos ido a un bar de la plaza del ayuntamiento a tomar algo y ver el Tour. El señor del bar nos ha quitado el volumen de la tele porque venían los paisanos a jugar la partida aunque Joseba, en un ataque de dignidad, se ha lanzado hacia la barra a exigir volumen para nuestro recorrido ciclista. El resultado es que nos hemos quedado a ver la tele mientras los de la mesa de atrás voceaban jugando al subastado. Al menos la consumición nos ha salido casi gratis porque la camarera se ha equivocado y nos ha cobrado varios chupitos de menos.
Tras el Tour hemos ido a dormir un ratito la siesta mientras el calor comenzaba a disminuir. A media tarde hemos ido al super a comprar algo para el desayuno porque mañana no vamos a encontrar nada hasta el final de etapa.
Cistierna es cruce de caminos entre el camino Vadiniense y el camino Olvidado que pensamos hacer el año próximo así que esperamos regresar en unos meses por aquí.
Ahora vamos a tomar unas cervezas y algunas tapas para ir a dormir temprano a ver si a Joseba se le cambia el día para mañana y, sobre todo, si podemos evitar el calor insoportable que tememos que mañana nos acompañe toda la etapa.

Ermita de Horcadas
Ermita de Horcadas
Albergue "Los Toriles"
Albergue “Los Toriles”
Vista del pantano de Riaño
Vista del pantano de Riaño
Río Esla
Río Esla
Ermita en el camino
Ermita en el camino
Río Esla
Río Esla
Vistas del Río
Vistas del Río
Calzada romana del Esla
Calzada romana del Esla
Detalle de la calzada
Detalle de la calzada
Llegando a Cistierna
Llegando a Cistierna

 

Río Esla
Río Esla