Subiendo por montes pero con café


Aunque las previsiones de cena ayer eran inmejorables los resultados no estuvieron a la altura de las expectativas, o el sitio no era el que nos aconsejó el señor del hostal o su nivel de calidad no es el mismo que el nuestro. Una sopa para mí, para variar y un filete de ternera en salsa junto a las patatas, arroz y ensalada de siempre fueron la opción. No estamos teniendo mucha suerte con el tema de las comidas porque las cartas en los restaurantes a los que vamos suelen ser muy cortitas y casi lo único que ofrecen es plato único de carne o pescado acompañado de lo mismo y la sopa de verduras tipo crema clara con caldo de pollo. No está mal del todo y lo mejor es que el precio suele estar siempre por debajo de los 10 euros por cabeza pero yo echo de menos algún guiso o similar.
Tras pagar 16 euros, vino incluido, nos fuimos a recoger la ropa del tendedero y dormir.
La mañana ha amanecido hoy a las 5:45 porque Joseba tuvo la brillante idea anoche de que comprobáramos cómo estaba de clara la mañana para salir a las seis, a pesar de mis quejas y de mi convicción de que a esas horas todavía no están puestas ni las calles. En el mostrador de recepción nos habían dejado como desayuno una bolsa con un bocadillo de queso, un plátano, una magdalena y una botella de agua que hemos ido comiendo desde la habitación y por las calles de salida de Tomar. La ciudad estaba vacía y aunque el día comenzaba a aclarar aún era algo difícil ver las flechas amarillas al menos hasta que hemos pasado junto a la plaza de toros, a la salida de Tomar.
El camino de hoy ha cambiado completamente en su recorrido, hemos abandonado las llanuras junto al tajo y las carreteras rectilíneas para tomar vías entre bosques de eucaliptos y algunas encinas y en constante sube y baja. La etapa ha sido bastante dura y al final hemos acumulado una subida total de casi 900 metros.
Aunque a la salida de Tomar hemos visto nubes pasar veloces sobre nuestras cabezas lo que refrescaba sensiblemente el ambiente ha sido sölo un espejismo: la etapa ha sido una vez más de intenso calor.
Pero hoy sí se han cubierto las previsiones y hemos tomado café sobre las 8 enuna aldea que ha sido casi la única opción en toda la mañana. La cerveza del mediodía nunca se ha llegado a producir porque los últimos 20 kilos hemos hecho del tirón.
Lo que también hemos encontrado hoy ha sido un grupo de peregrinas, tres chicas irlandesas que se han asombrado de vernos tanto como nosotros a ellas. Durante un buen tramo nos han seguido de cerca lo que nos imposibilitaba la parada técnica sobre la marcha para desalojar líquidos. Al final las hemos perdido de vista y han llegado al residencial en el que estamos cuando nosotros comenzábamos a comer.
Joseba ha ido bastante mejor de su molestia en el tobillo aunque ahora tiene una ampolla en la parte externa del talón del otro pie, serán algunos días de molestias sólo en parte mitigadas por los compeed.
Y así hemos llegado a Alvaiazere, lugar sin nada especial y que lo único que tiene es el museo que no hemos podido visitar porque hemos llegado cuando cerraban.
Para comer la opción era el restaurante del hotel. Medio entendiéndonos hemos comido un menú peregrino consistente en una sopa de verduras (para variar), una ensalada de judías de estas que hacen por aquí con atún y una ensalada de verduras a la que yo le he despojado del melocotón que ha disfrutado mi sufrido compañero, para que luego no diga que no le cuido.
Lo siguiente ha sido una suculenta siesta que a Joseba se la ha prolongado más de lo previsto y que ha aguantado nuestro paseo por la ciudad hasta cerca de las 6. De cualquier modo para lo que el pueblo tiene que ver sólo nos ha impedido llegar a la hora de ver el museo, como ya he dicho antes, lo demás ha sido pedir unas cervezas y organizar las etapas próximas.
El problema que tenemos es que la etapa de mañana marca hasta Rabaçal con unos 30 km y después Coimbra otros treinta, pero en Rabaçal no hay posibilidad de alojamiento. La primera opción sería la de quedarnos unos 8 km antes que hay un residencial pero eso haría una etapa de llegada a Coimbra de 39 km. Esto nos machacaría además de complicarnos la visita a la ciudad ya que llegaríamos muy tarde y cansados.
La segunda opción sería llegar mañana hasta Condeixa a Nova pero eso supone hacer 44 km algo que no creemos que con este calor y terreno sea viable teniendo en cuenta lo que supondría en los pies de los dos y sobre todo en los machaques de Joseba.
Después de mucho darle vueltas hemos decidido que vamos a ir caminando hasta Ansiao, a unos 14 km y desde allí buscar bus o taxi hasta Condeixa, ya que esta ciudad parece algo más grande. Con esta opción no nos pegamos la pasada de etapa y además nos ofrece la posibilidad de visitar Conímbriga puesto que está a las afueras de Condeixa a Nova.
Ahora, mientras yo escribo Joseba se prepara sus pies con lo que hemos ido a comprar a la farmacia para reponer. No hemos encontrado compeed y hemos tenido que coger de otra marca lo que parece que no funcionara demasiado bien. También hemos comprado esparadrapo (para que veas que lo digo bien, Isa) del blanco que se pega muy bien. Por último anti fila atoros y el correspondiente paracetamol (tranquila, Mar, el estómago de Joseba no sufrirá).
Por último felicitara mi querido compañero por su aniversario de boda al mismo tiempo que desearle mucha suerte y salud a Tere par que pueda seguir aguantando esta cruz que le ha tocado soportar durante todos estos años descontando el tiempo que se lo robo yo para hacer caminos. De todos modos mi enhorabuena porque aunque algo folló euro en el fondo es buena gente y algo le habrás visto bueno para aguantarlo todos estos años que son más de lo que un preso soporta como condena por los peores crímenes.
También felicidades a Olatz a quien se le escapa ya la treintena y entra en la edad de la verdad, esa de la que algunos ya estamos a punto de salir y otros ya han salido hace algún tiempo.
Resumen de la etapa 31,3 km en5:45 min a 5,4 km/h con sol de justicia y 840 metros de subida total.

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Todo preparado para el camino


Por fín llegó el día de comenzar el camino. Mañana a las 8 salgo en tren a Barcelona para reunirme con Joseba y tomar el vuelo a Lisboa. La mochila está lista, me he rapado la cabeza y creo que ya está todo controlado.

He tenido algunos problemillas con la tecnología que no sé si seré capaz de solventar sobre la marcha puesto que algunos de los mapas que cargué en el gps se han ido borrando misteriosamente. De cualquier modo he encontrado los tracks del camino en wikiloc y los he podido cargar en el móvil y en el ipad mediante everytrail.com.

He de reconocer que esta última semana sí se me ha hecho larga esperando el momento. Joseba y yo estamos acostumbrados a salir el mismo día 30 de junio nada más terminar el claustro de fin de curso y este año mis problemas nos han retrasado todo casi un mes. Pensaba que se haría terrible pero he de reconocer que se pasó volando todo el tiempo menos estas última semana. Llevo ya dos o tres días con un movimiento interno y un hormigueo de camino.

Os hablo un poco de la mochila, al final no han sido 7 sino 9 los quilos que llevo, los pesé ayer cuando la completé. Aunque es un poco más de lo que esperaba creo que voy bastante bien, mejor que otros años. El material es muy ligero y uno de los problemas es que la mochila es algo pesada (lo que se gana en comodidad para llevarla). El contenido es:

– Bolsa de agua de 2 litros.

– 4 pares de calzoncillos (son de microfibra muy ligeros, 70 gramos y tipo culote).

– 4 pares de calcetines, dos cortos y dos largos.

– 2 camisas de marcha.

– 1 camiseta de manga corta y una de manga larga.

– 1 forro polar de quechua de los de cremallera completa.

– Tres bolsas de tela para guardar las cosas.

– 2 bastones de marcha leki.

– Saco de dormir de 900 gramos marca Coleman de extremo -4.

– Almohada hinchable.

– Gafas de sol y funda.

– Navaja suiza.

– Linterna para colocar en la cabeza.

– Cinta americana, un rollo.

– Cinco pinzas para ropa.

En la bolsa de aseo lo imprescindible: pasta de dientes, cepillo, desodorante, cuchilla de afeitar y gel de ducha (250 ml).

En el botiquín: tijeras, compeed, paracetamol, ibuprofeno, protector estomacal, cardil (mi anticolesterol), pomada contra picaduras, betadine en pasta y mitosyl para las rozaduras íntimas.

Además de todo eso llevo mi bolsa de mano para llevar documentos, dinero, ipad, teléfonos, cargadores y baterías auxiliares tal y como os expliqué en la entrada anterior.

Creo que lo llevo todo y ahora sólo falta que nos haga buen tiempo y el camino no ponga muchos obstáculos, sobre todo en forma de ampollas. Llevaremos el seguimiento del camino via twitter @juanmacapa y el facebook de Joseba y el mío, Juanmacapa.

Como ves, Fran, hoy he escrito una entrada más acorde a lo que tú esperabas en la anterior, mucho menos tecnológica. A partir de ahora primarán los dolores de espalda, de pies, los orujos (en Portugal será algo parecido). Nos esperan entradas de reírnos, pasarlo bien, gastar bromas, conocer toda especie de peregrinos, turigrinos, bicigrinos y demás especie.

Nuestras sufridas esposas disfrutarán de unos días alejados de nosotros, de nuestras manías y líos. No tendrán que aguantar nuestros futuros proyectos de camino, pero que no se hagan ilusiones porque un mes se pasa demasiado rápido.

Mañana escribiré la entrada desde el tren camino a Barcelona. Esto está en marcha.

Ultreia!

Ampollas para casi todos


A las 5:30 ha sonado el despertador para ponernos en marcha. Seguro que los de la habitación de al lado se han acordado de toda nuestra familia pero nosotros no hemos hecho nada por procurar guardar silencio para que vean lo bien que lo pasamos ayer en la siesta cuando se dedicaron a poner la tele y dejar a los niños discutir a todo volumen mientras nosotros descansábamos.
Hemos preparado todo sin mayores problemas aunque hoy teníamos dos novedades importantes: una sesión de preparación de pies para proteger ampollas y desayuno en el hotel, es decir, un cacaolat o un yogurt líquido para ponernos en marcha.
La etapa de hoy se anunciaba dura con una primera parte en constante subida y mucho calor, además de 30km hasta Nájera. Llevan las chicas arrastrando problemas en los pies y hoy ha sido un día duro en ese sentido. Mar hija sólo tiene una rozadura en el talón que no ha evolucionado y que le molesta pero no va a más. Isa tiene problemas en un talón en el que ya lleva dos compeed para proteger dos ampollas incipientes y otra dos en los dedos, una pequeña en la punta de uno y otra mayor en la parte exterior del dedo gordo. Ayer estuvo muy molesta toda la tarde y teníamos miedo de cómo evolucionarían hoy. La que va peor es Mar madre, tiene un talón tocado y una ampolla en la parte delantera de la planta del pie, allí donde molestan mucho para andar y con pinta de seguir evolucionando.
El problema de las ampollas esta vez está siendo el tremendo calor y la temperatura del suelo que les cuece los pies. La verdad es que están funcionando bien las protecciones de fieltro que le vendió el podólogo en Lorca y también los compeed que vamos colocando nada más se detecta la primera molestia. El resultado es que van saliendo algunas pero no suelen evolucionar a peor y además se protegen bien para caminar.

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Esta mañana Mar madre ha tenido un camino muy duro ya que le ha molestado mucho la ampolla de la planta del pie, estábamos muy preocupados porque ese tipo es de los más complicados y son las que en otros caminos le han hecho parar. A mitad de etapa hemos tenido que parar porque no podía aguantar el dolor, además de curar una nueva que le ha salido a Isa. Al llegar al hotel hemos visto que el problema de Mar es que la ampolla se le ha extendido a la zona entre los dedos y se le ha roto, por eso tenía tanto dolor. Eso es mejor porque no tiene una ampolla en la planta y esas de entre los dedos son muy molestas un par de días pero no suelen dar mucho problema y curan rápido.
El camino está muy mal señalizado en la salida de Logroño y hemos tenido incluso que preguntar alguna vez. Parece mentira que no se cuiden más este tipo de detalles. La mañana se anunciaba calurosa desde el comienzo.

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Al salir de la ciudad el camino pasa por un bonito parque que desemboca en un carril asfaltado que te lleva hasta el pantano de la Grajera. Todo el rato tiende hacia arriba sin un gran desnivel que sólo se hace más pronunciado en la última parte justo antes de alcanzar la autovía. Es una zona en la que sueles encontrar gente paseando, en bici o corriendo. Por allí nos han pasado muchos ciclistas. Lo de los ciclistas en el camino es un verdadero incordio porque suelen considerar que el camino es suyo y pretenden que todos nos apartemos a su paso. En lugar de usar la carretera se empeñan algunos en pasar por el camino, incluso por lugares intransitables para la bici y que les acaban haciendo descender para seguir a pie arrastrando su vehículo. Para colmo de males en las cuestas abajo se lanzan a toda máquina sin tener en cuenta que no podrían controlar la bici si se cruzara alguien despistado. Son un peligro y para colmo suelen pasar a toda leche sin molestaras siquiera en saludar a los demás.

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Entre bicis hemos subido toda la cuesta y en poco más de dos horas nos hemos puesto en Navarrete. El pueblo está en obras y hay un desvío para peregrinos. El bar de la plaza al que yo suelo ir estaba aún cerrado y hemos tenido que ir al de más abajo, el que está junto al albergue.

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Justo a la entrada se encuentran las ruinas del hospital en donde vi por primera vez a Estíbaliz y Maxi. Acababan de dejar a su amigo después de haberse perdido porque un señor les aconsejó tomar un atajo para subir a Navarrete que se acabó convirtiendo en una enorme vuelta que destrozó a uno de sus amigos que abandonó.
Las chicas han dado cuenta de unos bocatas de tortilla mientras yo he tomado un café y he ido al súper a por un par de botellas de agua frescas ya que la que habíamos cogido en el hotel estaba muy caliente. Este es el bar en el que el año que hice el camino con Joseba llegamos y yo pedí una caña en el recipiente más grande que tuvieran y la chica me ofreció el cubo de la basura.
Cuando estábamos pidiendo nos han llegado dos turigrinos de los fuertes. Él viste pantalón de deporte que enseña una parte del muslo más allá de lo deseable y que acompaña con camiseta de algodón de alguna publicidad de su pueblo. Lleva deportivas y calcetines blancos a juego. Ella lleva una blusa a cuadros y una minifalda tipo Coronel Tapioca de mercadillo. Nada más llegar ha pedido un bocata de chorizo y han discutido entre ellos porque ella lo prefería de tortilla. Cuando la chica del bar se lo ha ofrecido le ha soltado él, alzando bastante la voz, “es para llevar, que vamos hasta Nájera”. La camarera les ha mirado con cara de asombro, ha bajado la cabeza y les ha envuelto el bocata en papel de aluminio para prepararlo bien ante semejante kilometrada.
Reconfortados con el desayuno, unos más que otros, hemos salido a buen ritmo Isa y yo mientras Mar madre pasaba por su peor momento. En el cruce de Ventosilla les hemos esperado y llegaba con lágrimas en los ojos por el dolor. Nos hemos compuesto un poco mientras comentábamos indignados cómo los del bar han cambiado las flechas para que la gente se desvíe y pase por el pueblo. El camino real sigue paralelo a la carretera pero ellos han pintado una flecha en sentido contrario en la indicación del camino para que se pase por el pueblo, la bromista puede suponer un par de quilómetros entre una cosa y otra. Es una pena que no se tomen medidas ante esta gente que desvirtúa el camino y lo convierte en simple mercancía.

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Un poco más adelante hemos encontrado un merendero con zonas de descanso cubiertas y hemos parado a descansar y arreglar una nueva ampolla a Isa. Cuando pensábamos que la cosa iría a peor ha ocurrido algo curioso: el cielo se ha comenzado a nublar y a correr algo de viento que han hecho los últimos diez quilómetros bastante agradables. Cuando creían que todo iría peor hemos llegado en bastantes buenas condiciones.
La llegada a Nájera es bastante cabrona porque vas viendo dos pueblos mucho rato y piensas que puede ser el final pero resulta que los dos se dejan atrás, uno a la derecha y otro a la izquierda. Nájera no se ve casi hasta el final y parece que no vas a llegar nunca porque además los trazados de las carreteras provocan desvíos constantes del camino. Yo les había avisado a las chicas y eso les ha hecho ser pacientes.
Así hemos llegado hasta el hotel que tenemos reservado, el Duques de Nájera. Tenemos una habitación cuádruple muy bien equipada y muy bonita por 90 euros. Los placeres del camino.
Después de una buena ducha hemos dado cuenta de un estupendo menú riojano en un restaurante frente al río y luego hemos ido a descansar al hotel. Mientras las chicas siguen allí yo me he bajado a una terraza a escribir mientras doy cuenta del segundo pacharán. Ahora llamaré a Maxi y daremos una vuelta mientras les cuento las veces que hemos visitado Sta. María, cuando conocí a Julio en el albergue antiguo o nuestra estancia en una casa casi en ruinas en el camino anterior con Mar.

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La tarde está cubierta y amenaza lluvia, las chicas acaban de llamar y yo voy a pagar antes de que contabilicen el número de pacharanes, que les he dicho que voy mucho mejor desde que me tomo estas pastillas y ya casi no tengo mono, les diré que me he tomado un té con hielo y no les permitiré que me huelan la boca,como yo hacía con Joseba en nuestros caminos.

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Resumen: 29,6km en 6 horas y 1 minuto a una media de 4,9km/h.

Preparando el camino


Ya está decidido: nos vamos al camino. Después de meditar los pros y los contras hemos tomado la decisión los cuatro. El día 26 nos ponemos en marcha. En los próximos días todo será preparar el material y organizar todo para ese día. Sabemos que será duro tanto en lo físico como en lo mental, contamos con ampollas, discusiones, calor y mucha gente por todas partes, pero también contamos con los buenos momentos que pasaremos, el vivir unos días de intensa relación personal en la que sabemos que unos dependemos de los otros, que nos necesitaremos y nos acompañaremos.

Estos días pasan entre la organización de la infraestructura básica y la preparación física. Todos los días hacemos unos diez quilómetros de marcha. Procuramos alternar carretera y camino sobre todo primando subidas y bajadas. Sabemos que si llegamos con las piernas algo curtidas eliminaremos muchas de las molestias de los primeros días. El problema es el calor y a mamá ya le ha salido la primera ampolla en el talón.

Ahora toca revisar todo el material, las toallas, las sábanas, la manta, las zapatillas y las crocs. Hay que organizar el botiquín con los compeed y los sticks anti-fricción, como siempre nos gastaremos un pastón en todo esto y sigo pensando que la casa compeed debería patrocinarnos por la propaganda que le hacemos y por todo lo que gastamos.

Guantes de latex, tiritas, mitosyl, voltaren, agujas y betadine en gel no podrán faltar en el botiquín junto a algún antiiflamatorio y analgésicos. Hay que estar preparado para todo.

Quedan por comprar las bolsas para el agua y alguna otra cosilla de infraestructura pero, por lo demás, lo que hay son unas ganas enormes de empezar.