Golega a Tomar tomando el sol a tope


Para leer la etapa del año pasado

La mañana se levantó igual que todas, previsiones de más calor en la parte final con una distancia similar a los días anteriores. Por lo menos a partir de hoy el terreno ha comenzado a cambiar y encontramos algunos trozos de bosque, casi siempre eucaliptos, y algunas subidas que cargan nuestras piernas pero se agradecen entre sombras.
Pero los primeros 15 quilómetros son sólo un espejismo de lo que nos aguarda ha el final de etapa, un calor sofocante que a Mar ya le ha hecho sospechar en alguna ocasión que nos iba a dar algo (ella, como siempre viendo la parte positiva de las cosas).
Hablando de Mar, os prometí un ejemplo de sus teorías y esta mañana se ha producido uno perfecto. Acabábamos de salir de Golega tras tomar nuestro desayuno a base de lazos y banana cuando hemos encontrado sobre el asfalto unas pieles de melocotones. Muy sería me dice: esto van a ser los restos del desayuno de la pareja de peregrinos japoneses que nos dijeron los franceses que iban por delante. Seguro que son una pareja mayor y deben estar pasándolo fatal con este calor. Todo esto lo ha dicho del tirón y sin la menor duda, cualquiera que no lo supiera diría que conoce perfectamente a la pareja japonesa, sus gustos y sus problemas,de salud. Yo me he quedado mirándola muy fijamente a los ojos y le he dicho ¿te hablan las pieles de la fruta o es que esta mañana has tomado una medicación diferente? El caso es que nunca hemos visto a los peregrinos japoneses y las pieles podrían ser de cualquiera, peregrino o no que pasara por allí.
Como este tipo de historias suelen ser todas las de Mar.
Después de analizar la etapa del año pasado hemos decidido no cometer los mismos errores y así hemos parado a tomar café en el bar cutre de la entrada a Atalaia, que por cierto no era tan cutre y que nos ha hecho el papel hasta con camarero simpático.

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Después hemos tenido mucho cuidado en no perdernos justo donde el año pasado y hemos visto que el fallo estuvo en que hay una flecha que parece indicar que se sale por el camino primero a la derecha de la carretera pero es el siguiente camino pasada la indicación de final de pueblo.
La etapa hasta Guerreira discurre con varias subidas, algunas fuertecillas entre eucaliptos,y cada vez más calor.
En Guerreira tampoco hemos cometidos el error de para el el primer bar y Mar se ha quedado alucinada al comprobar que, efectivamente hay como 8 ó 10 en un radio de 200m. En el que mejor pinta tenía hemos tomado una canaca y una cola (que cada uno lo reparta como quiera) y hemos hecho un descanso mayor de lo aconsejado, lo que hemos pagado en los 8 quilómetros finales.
La entrada en Tomar se hace eterna porque el camino da muchas vueltas evitando la general (especialmente puñetera es la última que te lleva a pleno sol hasta tomar otra carretera y luego volver al origen y quedándose uno con cara de tonto (deshidratada, eso sí). Una vez en la ciudad, que no se ve casi hasta el final la entrada por la parte nueva se hace eterna.
Hemos llegado a la Pensión Uniao para ducha rápida y salida a comer un plato del día al mismo restaurante del año pasado, con el mismo camarero amable que este año nos ha echado un sermón sobre las virtudes de la vida contemplativa y su relación con Fátima.
Y tras una pequeña siesta nos hemos subido al castillo a eso de las 4. A pesar del calor la visita ha impresionado a Mar hasta hacerle pensar que ha merecido la pena. El castillo es verdaderamente impresionante y la visita sólo se ha visto alterada por un grupo de chicas de oro portuguesas en visita tipo inserso con más ganas de otras cosas que de visitar Tomar (no haré el juego de palabras fácil que ahora pega). Mar se ha sentido especialmente alucinada al comprobar que las,celdas de los monjes tenían puertas interiores que hacían que se pudieran comunicar entre ellos sin necesidad detener que salir al pasillo; yo la he tranquilizado diciéndole que era para rezar juntos sin tener que dar explicaciones saliendo por la puerta del pasillo.

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Después hemos entrado a una cafetería para escribir la entrada, nos ha dejado encantados el escuchar un buen rato a Lisa Ekdahl (Youtube) a la que he descubierto gracias al shazam.
Luego hemos hablado con las niñas por FaceTime y nos hemos ido a cenar. Por cierto, tengo que hacer una precisión en este punto: después de haber estado dos veces ya en Santarem tengo que decir que lo que pasa en esa ciudad no es normal, en el resto de Portugal la gente sale a la calle, a las terrazas y a los restaurantes. Eso de que Santarem se convierte en una ciudad fantasma a partir de media tarde y sólo encuentras un restaurante con cena recalentada no es normal en el resto del país, debe ser que allí son así.
En Tomar la ciudad se iba llenando de gente porque además coincidía que estaban en fiestas y en el parque había casetas y música. Nosotros, para evitar el desastre del año pasado hemos ido a un restaurante pequeñito que estaba abarrotado de lugareños y allí hemos degustado unos estupendos caracoles, unas mollejas de pollo en cazuela buenísimas y alguna delicia más, todo esto por la módica cantidad de 18 euros.
Para completar de día hemos tomado un helado (el mío, como siempre de limón y chocolate a pesar de mi médico) Y a dormir que al día siguiente nos quedaba aún la última etapa larga de las 6 previstas.
Por cierto los pies de Mar comienzan a parecer los de siempre, la diferencia está vez es que las ampollas le han salido mucho más tarde y las tenemos bastante controladas, siguen su proceso pero las hemos pillado al principio. Es normal por el calor que hace, hasta a mí me han salido dos en los talones, aunque serían de las que Joseba llamaría sólo “am”, porque les falta la “polla”.
Resumen de la etapa. Pinchar aquí

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De Santarem a Golega y más calor


etapa del año pasado

A estas alturas podemos confirmar que está haciendo aún más calor que el año pasado. Es insufrible terminar las etapas y los últimos 10km se convierten en un verdadero infierno. Aunque hemos mejorado mucho en la primera parte y también encontramos algunos,lugares para recuperar fuerzas, el resultado final es llegar al borde de la deshidratación. Lo mejor de Todo quizás sea que seguimos caminando, a pesar del calor y que los problemas que van surgiendo son superables. Así mis picaduras siguen su evolución normal gracias a la pomada con cortisona que compré hace dos años en Mansilla y que afortunadamente aún no ha caducado. A Mar le ha,salido un sarpullido en los tobillos por el calor y el roce de los calcetines que ha tenido que medicar con un producto comprado en la farmacia.
El descenso de Santarem fue muy fácil gracias a que yo llevaba el track grabado del año pasado y gracias a eso está vez no nos hemos perdido. Hemos salido dichos por la puerta del sol.

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La primera parte de la etapa ha sido una delicia entre campos de maíz junto a carreteras secundarias sin mucho tráfico y abiertas para permitir que llegue la brisa de la mañana. El único inconveniente han sido los charcos del camino, algunos nos,impedían pasa y en uno de ellos Mar ha metido el pie con avaricia hasta mojar toda la bota y el calcetín. De todos modos no hay problema, con el calor que va haciendo se ha ido secando todo rápido.

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Las paradas han sido las previstas aunque antes de Azinhaga han modificado el trazado del camino y eso nos ha despistado un poco. Nosotros hemos seguido nuestro propio itinerario porque queríamos descansar algo en Azinhaga y hacer alguna foto junto a la estatua de Saramago, porque esté es su pueblo de nacimiento.

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Desde aquí hasta el final un desierto sobre asfalto. Así hemos llegado a la charca que hay antes de Golega. Le he dicho a Mar qué le parecía la laguna y ella, ciega de calor ha respondido ¡pero si está todo seco! Lo que ha ocurrido es que la charca está cubierta de vegetación y ella ha pensado que era campo y estaba medio seco, así íbamos de ciegos a esas alturas de etapa.
La llegada al camping bien y habitación por 29,12 euros la doble. Está algo más descuidado que el año pasado pero bien.
Lo mejor de la etapa volver a comer el arroz con langosta del restaurante central. Sobremesa con bagazo incluido y con ingesta de cervezas varias que nos han hecho un consumo total de líquidos en todo el día de más de 6 litros.

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Después lavar, pequeña siesta y escribir entrada hasta las 6:30 porque no se podía salir a la calle.
Hemos ido al súper a comprar algo para el desayuno y un par de botellas de agua y hemos encontrado a los peregrinos franceses tomando algo en el café central junto a otro peregrino belga y un paisano. Tertulia interesante sobre diversos temas y nos han contado que,están haciendo algunas etapas en bus por el calor. Están alojados en los bombeiros.
Luego han llegados dos chicos de Alicante en bici, uno de ellos, Javier resulta que estuvo trabajando en el instó de mar hace muchos años, en mecánica, es de Crevillente. El otro vive en Barcelona por cuestiones de trabajo y los dos van hasta O Porto.
El señor mayor de Golega ha estado hablando un buen rato con Mar, es un tipo interesante que conoce mundo y que nos aconsejado encargar pollo asado para cenar porque lo hacen muy bueno.
Nosotros hemos ido a dar un paseo de 10 mn y luego otra vez en el café hasta la cena. Ha sido una cena peregrina regada con anécdotas y risas, y algo de vino y cerveza.

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Desde allí a dormir porque mañana espera un día duro y de mucho calor otra vez, penúltima etapa de 30.
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Regalo de quilómetros y arroz con marisco


Una de las cosas que más valoro de la compañía de mi amigo Joseba es lo que aprendo caminando junto a él. Es cierto que sus clases de euskera no dieron el fruto esperado porque yo no entiendo bien eso de una lengua que se habla de atrás hacia adelante, y para eso me pongo con el inglés. Pero lo que me enseña sobre vicios y demás faltas no tiene precio para alguien como yo tan dado al mundo contemplativo y la virtud, como bien sabéis aquellos que me conocéis. En este camino de penitencia él aporta esa parte de pecado que falta en mi vida cotidiana y yo le doy algo de la vida contemplativa y de acercamiento a la divinidad de la que tanto carece su mundanal existencia.
Después de la clase magistral de ayer sobre los tipos de cerveza en Portugal he llegado a la conclusión de que este no será nuestro camino de abstinencia previsto y he decidido acompañarlo en tan sórdido vicio por aquello de que no se pierda sólo. Así apuramos nuestras garrafas mientras yo escribía la entrada y él contemplaba el paisaje en forma de un fornido tipo que había junto a nuestra mesa y al que él atribuyó el oficio de guardaespaldas de un tipo que pelaba la pava en otra mesa cual teoría al estilo Mar (ella sabe a qué me refiero).
Lo del tema de la cena fue algo más complicado. Seguimos teniendo problemas con el tema de restaurantes en Portugal, no le pillamos el truco. O todo está siempre cerrado o nosotros no encontramos los lugares por pura mala suerte. El caso es que después de muchas vueltas por todo Santarem acabamos en un restaurante de la zona centro sin mucha variedad,no mucha calidad y clientela más bien básica. Tras una sopa de varias cosas poco definidas y garbanzos para mí y medio escalope que no,lo era, para los dos, nos fuimos con fresquito más que razonable en dirección al hotel. Al llegar recogimos las ropas del tendedero y Joseba se lanzó directamente contra la almohada mientras una jauría de perros ladraban bajo la ventana como presagio de una noche movida. Yo me puse a leer los comentarios del blog de nuestros seguidores más entusiastas y poco a poco la noche se nos fue hacia el espacio de los sueños, que las pesadillas ya las tenemos por la mañana bajo el sol.
El día nos ha amanecido a las seis aunque desde el principio hemos visto que todo se iría complicando. Yo me he retrasado más de la cuenta y hemos salido media hora después. En la recepción nos esperaba para la despedida un siniestro personaje al estilo de toda la familia del hotel , lento y denso.
Para comenzar nos hemos equivocado de camino porque en lugar de seguir las indicaciones de la guía y las flechas amarillas que nos llevaban hacia las puertas del sol, hemos seguido las del camino de Fátima, como había ocurrido en los días anteriores. Parece ser que en Santarem ambos caminos, Fátima y Santiago se separan pero lo hacen sin decirle nada a peregrinos que como nosotros nos hemos chupado dos km extra de regalo por esta tontería.
Además de esto el camino también nos ha regalado un par de kw más extras que no vienen en la guía hasta completar los 34 de hoy.
De Santarem se sale por un sendero que baja en picado desde el parque frente a las puertas del Sol y que está muy mal indicado hasta habernos hecho equivocar dos veces. Un caminito poco practicado y peligroso nos baja directamente hasta la zona de la Vega, de la que ya no saldremos en todo el día. Hoy hemos sustituido los tomates por el maíz lo que hace que el viento sea aún más raro de percibir. Al menos casi toda la etapa transcurre por caminos de tierra sólo transitados por tractores que van a la labor y por algún que otro coche que pasan a toda leche dejando un reguero de polvo que tragamos mientras lanzamos sobre el conductor todo tipo de improperios. Al ser caminos rurales algunos tramos van cambiando y eso dificulta seguirlos, junto con la mala señalización y lo difícil de localizar de algunas señales. El resultado ha sido un calor sofocante, varias equivocaciones y algún que otro tramo casi impracticable por el barro que se forma por el riego por aspersión que abunda por esta Vega junto al Tajo: está claro que aquí el agua no falta.
En algunas de las pocas explotaciones de tomate que hemos visto le he preguntado a Joseba cómo es que en Portugal los tomates se producen en matas bajas pero que no llevan incorporadas las latas para conserva, tal misterio ha sido soslayado ante el recuerdo de aquella máxima que recorrió nuestro anterior camino común de la plata y que rezaba eso de que no es más limpio quien más limpia sino quien menos ensucia.
Recordando nuestras anteriores aventuras y caminos hemos llegado al km 13 en el que hemos parado en un bar a desayunar. El primer problema ha sido el de entrar por una puerta demasiado pequeña para nosotros con nuestras mochilas y ha hecho que tengan que abrir la otra hoja de la puerta entre todos los parroquianos que allí se encontraban, con el consiguiente espectáculo provocado.
La siguiente parada ha sido ya en el km 26 con el revalido de los dos km y en un bar al que atendía un señor que en todo el rato que hemos estado no ha dejado de mirar la tele con una,prueba de natación de los juegos olímpicos, ni siquiera cuando nos servía las cavacas que Joseba ha pedido en nuestra nueva situación de borrachos conocidos, eso sí yo he pedido limón para rebajar los 500 cc de cerveza ya que llevaba demasiado tiempo sin beber y además tenía que volver conducir, la mochila.
Y así nos hemos enfrentado a los últimos 7 km entre asfalto, calor y coches con ganas de afeitarnos las piernas a las que yo había dejado al descubierto por primera vez en muchos,años tras quitar a los pantalones las extensiones largas. Un hermoso estanque sale al encuentro del caminante a la entrada de Golega pero nosotros a esas alturas apenas si llegábamos para buscar el lugar en que alojarnos. Tras dudar alguna vez hemos llegado a la entrada del camping a preguntar por los apartamentos con habitaciones. Una gran señora nos ha atendido y nos ha dicho que el precio era,de 76 euros a lo que yo he replicado que en la guía ponía un precio más barato. Ella ha llamado entonces por tf a alguien para confirmar precio y al final Joseba ha hablado con ella para confirmar que el precio era de 25 euros más o menos. Como la recepcionista había ido a comer no podíamos entrar a la habitación hasta después de las dos así que nos han ofrecido dejar las mochilas e ir nosotros a comer.
En la plaza del pueblo hemos encontrado un restaurante bastante majo en el que hemos dado cuenta de alguna cerveza más (no es por vicio sino por recuperar líquidos), una botella de vino blanco del terreno mientras nos hacían un arroz con marisco tamaño familiar. Así nos hemos recuperado de los desastres de la mañana recordando que sólo una cosa nos,faltaba para acabar de pensar que estábamos en el paraíso (se trata de una buena ducho y no lo que estáis pensando malditos, que este es un camino de recogimiento y abstinencia).
Al llegar ya sí estaba la recepcionista que nos ha dado las llaves, las tarjetas de acceso al camping, los mandos del aire acondicionado y la tele, nos ha dicho el sitio para lavar y nos ha conformado que la wifi es abierta y gratuita, y todo eso por algo más de 24 euros.

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Lavar ropa, pequeña siesta que ha interrumpido este escrito por un breve lapsus de sueño y el resto entre atender apalabrados, twitter, Facebook y demás comentarios de blog. El resto de la tarde se prevee tranquila, paseo por el pueblo de turismo (10 min.), preparar etapa de mañana y resto del tiempo hacer tiempo para cenar delante de una, o varias cervezas con las que amortiguar nuestros dolores de cuerpo u espíritu.
Joseba tiene el tobillo izquierdo algo fastidiado y sigue teniendo molestias, esta mañana ha pasado la primera parte algo fastidiada aunque luego parece que se ha ido recuperando y creemos que ahora mejorará mucho con la desinfección interior que supone su dosis diaria de alcohol.
Tranquilo amigo de la Dehesa, no me he comido a tu hermano, preferiría ir comiendo barro desde aquí hasta Santiago y además si quisiera hacerlo desaparecer sería suficiente con pedirle un par de cavacas en cualquier bar del camino para después empujarle sobre cualquier cuneta en el que nadie se molestaría en recogerlo al no saber si colocarlo para reciclar en el lugar de orgánicos o plástico, además de que creo que Tere debe seguir con su penitencia durante muchos años más para así pagar sus pecados y ganarse el cielo que tantos años se lleva ya trabajando al aguantar a semejante culoinquieto.
Y ya ves, Julio e Inma que vuestras oraciones no han sido suficientes y al final hemos caído de nuevo en el vicio, lo peor es que tendremos que hacer nuevos caminos en el futuro para intentar quitarnos aunque empezamos a pensar que quizás no sea el método más adecuado. Da igual porque la verdad es que acabamos disfrutando tanto como para empezar a hacer planes de los nuevos caminos que nos esperan.
Hoy hemos hecho 34,1 km en 6:05 a una media de 5,6 km/h. Bajo un sol de justicia y entre maizales.

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Como ves sigue igual que siempre, no está más guapo porque el camino no hace milagros, aunque te aseguro que limpio sí que va.