17ª León-La Robla: el camino de San Salvador


Por fin estoy en el camino de San Salvador ante la soledad, la montaña y la belleza. Todo ha cambiado desde ayer, hasta el tiempo. Se acabó por unos días el bullicio de la ciudad, las hileras de peregrinos, el calor asfixiante y la llanura interminable.
Por fin voy a cumplir lo de “Quien va a Santiago y no visita al Salvador, honra al criado y olvida al Señor”. Ya era hora después de tantos caminos. Y lo que he visto hasta ahora en la primera etapa no ha defraudado en lo más mínimo.
Voy por partes; la tarde ayer acabó en el Bar Jabugo, en la plaza San Martín con unos vinitos, unos pimientos y una ensalada de la casa. Millán pasó a despedirse de mí, nos deseamos buena suerte y hasta que el camino nos reencuentre. Para tranquilidad de Joseba (una vez despejado el misterio tal y como prometí en su momento ), tengo que decir que Millán ha sido un muy buen compañero de camino pero no ha conseguido romper lo nuestro, no te preocupes porque no te abandonaré, tú me das cosas que ningún otro caminante me podrá dar nunca: lo nuestro sigue con la misma ilusión de siempre. A Millán le deseó lo mejor y algo que nunca suelo decir: ¡buen camino, compañero!
Después me fui al Unamuno a ver MasterChef y a dormir.
A las 6:30 ha sonado el despertador sin ninguna interrupción de sueño previa. A las 7 estaba tomando un café en un bar y desde allí hasta el Hostal de San Marcos, el punto de inicio de mi nuevo camino.
Salimos de la plaza a la derecha del parador y seguimos un buen rato por un paseo precioso paralelo al río Bernesga, que nos acompañará toda la ruta de hoy. Es una zona residencial llena de estupendas casas con sus jardines y cochazos en los garajes. Poco a poco abandonamos los parques, los carriles bici y el lujo acompañados por los primeros que salen en coche para trabajar, imagino.
Después de abandonar esa zona residencial el camino transcurre un buen rato por la carretera hasta llegar a Carbajal de la Legua; es una zona en la que se ven diversas urbanizaciones que se han quedado a medio camino por causas de la crisis inmobiliaria, muchas a medio hacer y otras casi vacías y en las que abundan los carteles de “Se Vende”.
En Carbajal he parado a tomar un café y la señora me ha contado lo mucho que trabajan por las tardes poniendo cubatas en terraza de atrás (que me ha enseñado casi a la fuerza), hasta haber tenido que contratar a “una extranjera”. Pero no tenía nada para comer y me ha puesto sólo dos cubitos en el agua de la bolsa. En la puerta estaba ya saliendo un peregrino que intuyó me va a acompañar estos días. La señora del bar me ha dicho que es holandés. Es un señor mayor al que ya he visto estos días atrás en el camino, bastante mayor y que va a buen ritmo.
El camino a partir de aquí cambia definitivamente. El bosque de encinas sustituye al secano y esta parte de la etapa es un constante sube y baja que castiga bastante físicamente. Hay un par de subidas bastante fuertes y bajadas muy pronunciadas y peligrosas (en una por poco me caigo). He adelantado al peregrino en una de las subidas y lo he dejado atrás mientras se quejaba de las muchas piedras sueltas en la bajada. El camino es solitario y eso me ha permitido disfrutar de los sonidos del bosque incluso de un corzo que se ha cruzado en el camino perseguido por unos perros asilvestrados. El encinar es una rareza por una zona tan fría y tan al norte y es un recuerdo de mi reconocido bosque mediterráneo. Al pasar junto a La Seca se llega a la altura del río y la encina va perdiendo definitivamente terreno en favor de los Robles y otros árboles más típicos de esta zona.
En Cascantes he parado en el bar y el amable camarero me ha preparado un bocata pequeño de lomo con queso que me ha sentado divino. Luego he continuado hasta el fin de etapa con un tiempo cada vez más nublado y fresco.
La llegada a La Robla es por delante de una central térmica en la que se ven dos enormes chimeneas tirando humo junto a toneladas de carbón que hacen que esa parte primera del pueblo esté toda negra y llena de polvo por todos lados. Para colmo también hay una cementera que tira mucho polvo de los camiones. Para entrar hay que cruzar la vía y la carretera por un paso elevado. El pueblo no tiene mucho aunque se ve mucha animación porque hay mercado semanal,
Al final del pueblo está el albergue y las llaves hay que recogerlas en el bar que hay allí mismo, junto al parque. Está muy bien equipado y limpio. Tiene una cocina con todo lo necesario y he decidido cocinar hoy. Me he ido al súper y he comprado verduras para hacer un guiso de pollo y verduras de los que me gustan. He hecho cantidad para cenar también. He comprado un paquete de pimientos de padrón para freírlos y una botella de Ribeiro para acompañar. Comida y cena de lujo con un presupuesto de 17 euros.
Cuando estaba terminando de hacer la comida ha llegado el peregrino cansado y muy cabreado porque se había perdido. Se ha duchado y se ha acostado mientras yo comía.
Luego siesta y salida al bar del pueblo a escribir delante de una cerveza aprovechando la wifi. El tiempo cada vez está peor y me he traído el polar por si acaso. Ahora voy al súper a comprar algo para el desayuno y me vuelvo al albergue que se está tranquilito y muy a gusto. He dado un paseo turístico al pueblo pero con 10 minutos ha sido suficiente.
Resumen de la etapa: 27,8 km en 5h 46 min a 5,43 de media con una subida acumulada de 352 metros. Enlace a Wikiloc

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16ª Reliegos-León: última etapa del camino francés


Nada destacable ayer desde que terminé de escribir. La tarde fue bajando su intensidad en el calor pero demasiado despacio. La fui ayudando con un par de cervezas y algún vinito blanco.
Revisando la etapa de León busqué alojamiento en la guía y encontré el albergue y residencia Unamuno con habitación individual con baño por 20 euros y al lado de la catedral. Millán no quiso reservar porque dice que se va a quedar en las Carvajalas a vivir una nueva noche peregrina.
El menú de la cena algo simple y después un orujo para terminar de dejar caer la tarde. Por supuesto que mis excesos en el alcohol no se ven acompañados como cuando voy caminando con Joseba ya que Millán no pasa de la coca-cola, la clara de limón o, como mucho, el tinto con casera de la comida.
En la habitación acabé de ver el capítulo de Mastechef gracias a la wifi y sobre las doce y algo a dormir.
El despertador ha sonado a las seis y por un momento pensé que no era mío extrañado por no haber sido violentamente despertado por peregrinos de a partir de las 4 de la mañana.
Hemos salido en dirección a Mansilla por el último tramo de senda con árboles para abandonar definitivamente este monótono tramo leonés. La mañana estaba algo fresca comparado con estos días atrás y nos ha hecho estos 6 quilómetros como un agradable paseo.
Al entrar a Mansilla han abierto un nuevo albergue y bar. Es un local muy aséptico, industrial y modelo turigrino de nivel. Las tostadas las tienen en la barra y te las ofrecen frías.
Millán ha encontrado por fin un cajero con el que poder recuperar su liquidez peregrina (yo le ofrecí una ayuda de urgencia que rechazó amablemente), y salimos de Mansilla por el puente del Esla por un tramo muy desagradable pegado a la carretera general con un tráfico horrible. Lo peor es que es sólo el principio de lo insoportable que es la entrada a León.
Al menos la entrada a Puente Villarente la han cambiado ya que han hecho una pasarela sobre el río y ya no hay que pasar por la carretera.
En seguida se abandona un rato la carretera y nos dirigimos en suave ascenso hasta Arcahueja donde hemos parado a tomar algo y descansar un momento. Yo he aprovechado para llenar agua,porque me había quedado sin ninguna. Un borracho de pueblo nos ha amenizado la estancia entre tirarle los tejos a la camarera y llevarse el vaso con el cubata ya vacío.
Desde aquí hay una fuerte subida que corona en un polígono industrial y ya, paralelo a la carretera llegamos hasta Puente de Castro y León.
El largo paseo por las avenidas nos ha dejado a Millán en las Carvajalas y a mi en el Unamuno.
Tras la ducha y el lavado de ropa me he dado una vuelta buscando cajero BBVA con el que preparar mi tránsito por el camino del Salvador a partir de mañana, ya que creo que no voy a encontrar muchas cosas.
Luego cerveza en el barrio húmedo haciendo tiempo y mandando mensajes a los amigos. Sobre la 13:30 ha aparecido Millán y nos hemos tomado un vino (él cerveza) y unos pimientos de padrón. Luego hemos ido a comer al restaurante La pintona, en la Plaza San Martín. Buen menú por 12 euros con sopa de lentejas y codillo asado (mejorable).
Después he regresado al Unamuno con charlas por Skipe con Mar y con Isabel, ver el capítulo de ayer de Cocinados y… Me voy al húmedo a tomar unas Cañas y cenar
Hasta mañana, gente.
Resumen de la etapa: 25,2 en 4h 56 min a 5,75 de media. Enlace en Wikiloc

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Entre diarreas, picaduras y ampollas nuevas


La noche de Mansilla acabó muy bien tapeando en el bar “la curiosa”. Ambiente agradable y comida estupenda aunque Mar madre tuvo que pelear duro hasta conseguir una mesa en la terraza. El restaurante lleva poco tiempo abierto aunque son muy amables y atentos.

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mar hija no quiso cenar casi porque no se encontraba muy bien, el anuncio de una noche de vómitos y diarrea. A media noche nos llamó para decirnos que se encontraba mal. La realidad es que Isa había pedido una diarrea como forma de adelgazar en el camino y al final lo ha conseguido, aunque para su hermana.
Con tales perspectivas hemos salido a la hora prevista rumbo a León con la idea de comprar unas sandalias a Isa que le permitan mejorar sus pies porque al cambiar las zapatillas con su madre sus problemas han pasado a ella.
En Puente Villarente hemos tomado un café acompañados de Satrauss y Beethoven. Hasta León pequeñas subidas y bajadas y la suerte de que han hecho un andadero junto a la carretera que alivia un poco la entrada en la ciudad. Hemos visto a la eslovaca poner rumbo al albergue municipal. En las Carvajalas la cola llegaba a la puerta porque cada vez hay más gente en el camino, en León comienza mucha gente. Nosotros hemos seguido hasta la catedral y luego hemos buscado una tienda de deportes pata que Isa se comprara un calzado nuevo más cómodo.

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Una vez solucionado el problema nos hemos puesto rumbo a la Virgen del Camino, la idea es adelantar algo la etapa par que mañana tengamos una jornada más cortita. La salida de León la hemos hecho entre un montón de peregrinos y turistas que han venido a lo del Papa y que hacen algún tipo de encuentro en León. Nosotros hemos pasado un rato malo pero al final hemos completado la etapa hasta la plaza de La Virgen del Camino.
Tenemos una habitación en uno de los hoteles de la plaza. Tras una ducha rápida nos hemos ido a comer los tres porque Mar hija sigue fastidiada y se ha quedado a dormir un rato. mar madre también va algo cascada de los pies, sobre todo de los dedos pequeños en los que le han salido dos a pollas de las puñeteras.
Después de comer Isa y yo nos hemos ido a León en bus y las Mar se han quedado. Nosotros hemos dado una vuelta por la catedral y la plaza mayor e Isa se ha tomado un helado (de chocolate, por supuesto) pero hemos vuelto rápido porque hacía un calor de muerte. En la Catedral cientos de personas viendo las vidrieras, discutiendo, confesando o explicando a la familia las “bóvedas de cañón”.

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Después del desastre de la comida y teniendo en cuenta a Mar hemos ido al súper a comprar algo para cenar en la habitación. Hemos tenido una autentica cena peregrina a base de lata de espárragos, jamón de York, queso en lonchas, yogurt líquido cerveza medio fresca. Como lujo especial hemos comprado una bolsa de pipas que hemos comido entre Isa y yo.
El resto de la noche se ha ido entre curas de ampollas a Mar, alguna que le queda a Isa y mi pomada para aliviar el picor de mis ronchas monumentales.
Cuando ha sonado el despertador esta mañana a las seis y he mirado por la ventana he visto que los coches estaban algo mojados porque esta noche ha llovido algo. La etapa de hoy transcurre siempre paralela a la carretera, es llana y fácil. El paisaje ha comenzado a cambiar abandonando los interminables campos de cereales y dejando entrever los primeros árboles que anuncian la cercana montaña.
Hemos desayunado en Villaverde. Yo había pedido un café pero el camarero se ha equivocado y ha puesto dos, cuando le hemos dicho que se había equivocado le ha echado la culpa a Mar madre diciendo que todas las mujeres son iguales, que se equivocan y luego le echan la culpa a los hombres.
La etapa ha transcurrido entre la relativa mejoría en el estómago de Mar y los problemas en los dedos pequeños de madre. Mis picores van mejor e Isa también progresa adecuadamente. Los últimos quilómetros hasta Hospital de Órbigo se les han hecho muy duros y ha sido un placer llegar hasta el albergue en el que nos hospedamos, para colmo tiene wifi y me permitirá ver el partido esta noche, aunque sea en el iPad.

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El resto ha sido ducha, preparar camas, menú peregrino y escribir la entrada acompañado de la música de Enya. Estamos en el lugar de paso Honroso, en el alberrgue de San Miguel. Es la primera vez que duermo aquí porque antes siempre había dormido en el municipal. Recuerdo la primera vez cuando paramos a tomar un bocata en el bar junto al puente con Emilio, o la cena a base de costillas asadas el año que dormimos con Joseba y los catalanes aquí, esa espesa mañana en la que todo el mundo se arreglaba los pies en el patio del albergue. También dormimos aquí Mar y yo aunque entonces el albergue municipal estaba muy descuidado y sucio. Ya había parado en San Miguel Joseba con sus hijos con Teresa aquí y por eso nos hemos decidido a parar aquí. El trato es amable y está todo bastante limpio.
Hoy dedicaremos la jornada a descansar y recuperar, ahora vienen dos días tranquilitos en los que esperamos que los picores se calmen, la diarrea desaparezca y las ampollas se curen. Así es la vida peregrina entre cada vez más peregrinos de todo tipo, sobre todo turigrinos que vienen con autobuses y que caminan sin mochila entre cantos y risas que no les permiten saber muy bien si van o si vienen. Lo de siempre, el camino lo hace cada uno como quiere aunque algunos deberían hacer un test mínimo para identificar el grado de conocimiento que tienen de todo esto.

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A esta hora no para de llegar gente, vienen destrozados porque muchos han salido de León y se han cascado más de 30km de inicio. Cada vez es más difícil localizar a la gente de todos los días, hemos visto a la alemana que es amiga del alemán del sombrero y la camiseta roja, la mística que va con la coreana y el que no para de fumar y va con pantalones de camuflaje, el resto casi todos sin mochila, con botas enormes que les harán auténticas averías en los pies y…
Ben camino, peregrino
El olor a lilimento es insoportable…

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Resumen: 18 Mansilla-virgen del Camino: 26,2km en 5 horas y 40 minutos a 4,6km/h
19 Virgen del Camino-Puente Órbigo: 25,2km en 5 horas y 7 minutos a 4,9km/h