Camino de la costa 2.015


Preparativos y primeras etapas

Como lo prometido es deuda y ahora tengo bastante tiempo libre mientras recupero mi rodilla voy a poner por escrito la descripción de las etapas que hice el verano pasado desde Oviedo hasta Santiago.

Una vez había completado con Joseba el camino desde Santander hasta León y después desde Ponferrada hasta Santiago realizando los caminos vadiniense, lebaniego y Camino de invierno regresé a casa unos días para recuperar algo y preparar mi nueva aventura.

Como mi prioridad era ir lo más ligero posible porque pretendía hacer etapas bastante largas dejé en casa el ipad y por eso no pude ir escribiendo y publicando a diario. De todos modos sí me llevé una libreta en la que fui escribiendo las cosas y ahora lo que hecho es pasar esas notas al blog para no olvidar ningún detalle.

Un recuerdo primero a nuestro camino de la costa de 2.010 con Joseba y Julio. Sobre todo a nuestro amigo y peregrino que hace algún tiempo se marchó a caminar a otro lugar en el que la mochila le pesa menos y el camino le resulta más ligero. Un recuerdo a aquel camino de alegrías, mundial de fútbol, mordidas de perro y demás aventuras.El día 5

Salgo de Oria con rumbo a Fuente Álamo para dejar en casa a mi madre que ha pasado unos días con nosotros. Sobre las 12 inicio camino desde allí y a las 7:30 llego a Benavente después de hacer el trayecto casi sin parar. Había reservado con Booking una habitación en el Hotel Santiago. Yo no había parado nunca aquí y tengo que decir que es un lugar que merece una visita más detenida. El casco histórico está muy bien y el ambiente de tiendas y de bares promete una buena sesión gastronómica. Yo, de todos modos, no tuve mucha suerte con lo de la cena ya que todas las terrazas estaban abarrotadas y el servicio no parecía ir muy rápido. Al final cené en el restaurante del Hostal Paraíso (aceptable, aunque nada del otro mundo).

El día 6

Sin grandes novedades me fui a dormir temprano para salir a la mañana siguiente hasta Santiago de Compostela: allí iba a dejar el coche en casa de mi amigo y luego tomaba un bus hasta Oviedo. Una visita al mercado y un agradable rato de charla dieron paso a un aperitivo-comida en La Bodeguilla de San Roque camino de la estación de autobuses.

El viaje a Oviedo fue una agradable sorpresa gracias al servicio Supra de Alsa con autobús de lujo con todo tipo de detalles como asientos individuales de cuero, auriculares, agua, WC, etc.

Entre tales comodidades llegué a Oviedo en 4 horas y media más descansado de lo esperado. La ciudad atardecía entre nubes y media lluvia (lo típico del terreno). Y desde la estación de autobuses me fui hasta el hotel que había reservado también en Booking.

Había cogido un hostal bien calificado en la página y que estaba muy céntrico: El hostal Arcos. Al llegar me llevé un buen susto ya que la entrada parecía la casa de los horrores y por un momento creí que había metido la pata hasta el fondo. La realidad fue que la pensión estaba bien situada y disponía de una limpieza y servicios mínimos y aceptables en su relación calidad precio. Nada del otro mundo aunque con una situación perfecta para lo que buscaba.

Tras una ducha bajé a cenar a la plaza Fontán para degustar un platito de sardinas asadas, una ración de bonito y una botellita de sidra bebida al ritmo que marcaba el camarero de turno. El final fueron unos mejillones a la plancha muy buenos.

Día 7: Oviedo-Avilés

Me puse en marcha a las 7 con la idea de encontrar en el camino algún lugar en el que desayunar antes de salir de la ciudad. Una panadería-bollería en el centro cumplió perfectamente su función con biografía incluida del dueño (sevillano afincado en Asturias por amor).

La salida de Oviedo no está muy bien señalizada ya que las marcas son viejas y algunas cuesta verlas. Hace tiempo que nadie las revisa y se hace imprescindible llevar el track guardado para evitar sustos. Los primeros 20 km son muy cómodos y se pasa por lugares preciosos, un verdadro paseo entre prados por la Asturias verde de verdad.

El encanto del camino se rompe en los últimos 10 km de ruta: una interminable recta por una acera paralela a una carretera con bastante tráfico que llega hasta la misma ciudad de Avilés. No estaría nada mal que las asociaciones del camino de la zona buscaran alguna alternativa algo más segura y atractiva. Parece que el camino no está muy bien cuidado por la zona de Avilés, incluido el albergue del que hablaremos ahora.

No he encontrado a nadie en toda la etapa salvo un chico que venía en sentido contrario, eso me ha hecho pensar que quizás encontraría un camino tranquilo sin mucho agobio de gente. Esta idea se ha disipado rápidamente nada más llegar a la puerta del albergue y ponerme en la cola de acceso.

El albergue de Avilés sigue igual que hace 5 años en todos los sentidos (incluidos los manchurrones de la pared y demás. Se trata de un local excesivamente básico que mantiene baños comunes abiertos (culos públicos). La humedad campa sin control y en todos estos años no se han realizado mejoras de ningún tipo. Es el albergue típico de los peregrinos “de verdad”, esos que buscan el contacto cuerpo a cuerpo entre olores y ronquidos sin fin. Una verdadera pesadilla peregrina acrecentada porque mis vecinos de litera (demasiado cercanos) eran franceses, poco dados a la ducha y habladores sin descanso en la hora de siesta peregrina, no por ser franceses sino por ser algo básicos en el concepto de educación y de higiene.

Después de realizar mis labores peregrina de lavado personal y de ropa me he ido al centro a buscar un sitio para comer y mis pasos me han llevado a Casa Alvarín, una sidrería típica muy conocida en la ciudad. Pude degustar un estupendo menú por un precio razonable, hasta que mi cuerpo ha decidido parar en forma de mareo intenso que no me ha dejado terminar. La verdad es que en el restaurante se han portado muy bien e incluso no me han querido cobrar la comida ya que no había podido terminarla (todo un detalle de amabilidad).

He regresado al albergue a descansar y recuperarme un poco aunque la pareja de peregrinos franceses se han dedicado a hacer imposible cualquier intento de siesta moviendo colchones.

Desesperado y algo recuperado me he vuelto a marchar del albergue cada vez más lleno de gente y me largado a darme una vuelta por el centro de la ciudad. He llegado hasta el centro Niemeyer. Impresionante y muy adecuado complemento de la ciudad para unir la tradición con la innovación. He subido a la cafetería a tomar algo aunque no he podido quedarme porque estaba lleno.

La tarde se ha quedado gris y húmeda, típica de estos lugares y me ha permitido completar un estupendo paseo por el centro histórico de la ciudad parando en algún que otro lugar a tomar algo y ver las posibilidades de todo tipo que ofrece el lugar.

Aunque disponía de diversas posibilidades para cenar me he decidido sin dudarlo por repetir en Casa Alvarín dado el trato del mediodía y que consideraba debía hacer algo de gasto.  Era temprano y aún no había mucha gente por lo que he podido disfrutar de una cena tranquila con un estupendo pulpo amoriscado (tipo “al ajillo”) regado con un alvariño estupendo.

Desde aquí directo a la pesadilla peregrina nocturna en un albergue abarrotado de peregrinos de todo tipo y color con todo completo. Destacan los peregrinos alemanes por su nivel de sonido y por el modo en que se aíslan del resto y van “a su bola” sin tener en cuenta a nadie.

Resumen de la etapa: 29,38 km en 5h y 33 min. Enlace en wikiloc

 

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22ª Oviedo-Cornellana: empezando fuerte en el primitivo


A las 6 ha sonado el despertador y me he puesto en marcha rápido porque la etapa de hoy era dura y larga. A las 6:30 salía por la puerta y he parado en un bar a tomar un café sobre la marcha. El lugar era algo cutre aunque el café era bueno y acababan de traer unos croissant de los que me he pedido uno. Cuando estaba revisando mi mochila he visto una cucaracha danzando por debajo pero no la he visto retirarse, no le he dado mayor importancia y he salido rápido del lugar.
Saliendo de Oviedo he encontrado al peregrino holandés que había perdido en Pajares, había hecho las etapas cambiadas y hoy se quedaba en Villapañada por lo que imagino que lo perderé definitivamente. Hemos caminado juntos hasta la salida de la ciudad porque andaba algo perdido y hemos ido adelantando algún que otro peregrino (4). La verdad es que dice que el albergue de Oviedo estaba lleno pero yo sigo sin ver mucha gente.
La etapa de hoy es un constante sube y baja aunque el terreno suele ser casi todo asfalto o cemento, lo que facilita algo el ritmo. Se encuentran pocas sendas cerradas que son las peores porque acumulan grandes desniveles, tanto de bajada como de subida.
Hasta el puente de Gallegos todo va por buen terreno pero desde allí sale hacia abajo una senda que llega hasta el río para volver a subir eso y más por una cuesta muy empinada y dura. Desde allí el terreno es de dura subida hasta Escamplero.
A partir de Escamplero predomina la bajada con alguna que otra dura rampa hasta llegar a Grado. Allí he hecho parada técnica para almorzar y reponer fuerzas ante el tramo duro que aún quedaba.
En el bar de Grado he pedido una clara y un trozo de empanada de carne y he rellenado agua. Cuando iba a abrir la mochila he visto salir corriendo la cucaracha de esta mañana que la llevaba todo el tiempo por ahí guardada. Ha salido corriendo por el bar mientras yo disimulaba y la gente no se daba cuenta de que el bicho iba buscando escondite.
He pasado por el bar en el que comimos la vez que vinimos con las niñas y me he dispuesto para el último tramo hasta Cornellana.
Desde Grado la subida hasta San Juan es constante pero no muy dura pero a partir de ahí sí se hace muy fuerte. Para colmo el sol estaba pegando a tope y las sombras casi desaparecen. Este tramo ha sufrido modificaciones por las obras de la autovía del norte que además por aquí están abandonadas y han dejado los enormes pilares de un puente a medio terminar.
A las dos entraba por la puerta del albergue muy cansado pero entero. En la entrada un grupo de frikigrinos estaban tumbados en la hierba bebiendo sidra y fumando canutos (del tipo paz y amor).
Una ducha rápida y a comer al mesón que está en la carretera porque el recuerdo de otras veces era de haber comido muy bien allí. No ha defraudado un estupendo guiso de guisantes y un filete de ternera que no he podido terminar por lo cansado que estaba.
Al regresar al albergue los frikis seguían en la puerta y una de las chicas se ha adelantado hasta la puerta del albergue, se ha bajado el pantalón y se ha puesto a mear tranquilamente mientras yo pasaba.
Cuando he llegado estaba ya el hospitalero y he aprovechado para poner la lavadora con todo lo que tenía, salvo un culote y una camiseta que es con lo que estoy. He estado charlando porque con él mientras lavaba la ropa y luego de tenderla me he ido a descansar un poco y a escribir esta entrada. Ahora la tarde se presenta tranquila porque iré al bar que tiene wifi a publicar y buscar cosillas, también a cenar y recuperarme un poco porque creo que mañana voy a hacer un etapón: ya os contaré.
He ido al río a meter los pies en agua, un sitio precioso aunque casi me mato por lo resbaladizo de las piedras. Luego he ido hasta el bar pero pone que está cerrado por descanso el miércoles. El caso es que yo le pregunté a la chica al mediodía si se podía cenar y me dijo que no había problema y que tenían menú. ¡Cosas que pasan!
Resumen de la etapa: 36,9 km en 7h 29 min con una subida acumulada de 649 metros a una media de 5,28 km/h. Enlace de la ruta en Wikiloc.

21ª Pola de Lena-Oviedo


Es el primer día que se me hace tan tarde para escribir fruto de los excesos peregrinos en Oviedo. Un día intenso y bien aprovechado.
Ayer la tarde acabó bastante bien en el restaurante del medio día con una sidra y un combinado de filete, patatas, huevos y ensalada. Sin mayores novedades me retiré a hablar con la familia por Skipe en la planta baja del albergue y luego me fui a dormir.
La mañana ha amanecido a las 6 con algunas brumas en el horizonte. Estaba yo lavándome los dientes cuando he oído pasar como un moscardón hacia el dormitorio, no le he dado mayor importancia pero cuando he llegado a la habitación he visto que se trataba de dos abejas. Un poco acojonado he apagado las luces a ver si se iban y al volver a encenderlas he visto que cada vez había más, cuando en la sala había más de 10 he decidido coger todo corriendo y salir del albergue ante lo que parecía un enjambre que salía no sé muy bien de dónde.
Para colmo al llegar abajo a la máquina de café he descubierto que no llevaba monedas y no podía tomar nada por lo que me he conformado con el último sobao que quedaba y puesta en marcha.
Al llegar a la plaza me he encontrado con un vagabundo que estaba ayer pidiendo en la puerta de la iglesia, me ha pedido para un café con muy malas formas, le he dicho que no llevaba nada (era verdad) y me ha preguntado a qué hora abría la cafetería.
Parecía que la suerte me había cambiado porque he encontrado una pastelería abierta y he podido tomar café. Pero en seguida ha aparecido el vagabundo pidiendo un café y una bomba de chocolate. Le ha dicho a la camarera que pagaba la policía municipal y ha comenzado a contarme que ha dormido en un cajero y que todo es una mierda. Yo le he visto mala pinta al tema y me he largado rápido.
La etapa de hoy muy dura, como esperaba. La primera parte sale de Pola por una carretera secundaria sin mucho tráfico pero muy peligrosa porque no tiene arcén. Luego el camino se convierte en un carril estupendo que pasa por diferentes pueblos hasta llegar a Mieres y que transcurre paralelo al río Caudal.
En Mieres nada especial: un café y ritmo porque comienza lo duro. Nada más salir tomamos la subida al Padrún que se hace muy cómoda porque va por la carretera. El descenso es más duro porque toma algunos atajos que nos llevan hasta Olloniego. Desde aquí comienza una durísimo subida por sendero que sigue con dura bajada también por senda.
Después un par de subidas más que hacen que el final de etapa se haga muy duro. Para cómo me he perdido llegando a Oviedo y he tenido que tomar el google maps.
He llegado sobre la una y me he ido a información y turismo para buscar hotel. Estoy en el Hotel Covadonga en una habitación por 38 euros.
Para comer me he ido directamente a la calle Gascona a elegir sidrería. Me he decantado por un menú especial de 16 euros con arroz y bogavante y merluza en salsa. La verdad es que el bogavante tuvo una mala vida anterior pero, ¡por 16 euros!
Luego he hecho la visita a la catedral con audioguía por la módica cantidad de 3 euros por se peregrino con credencial (ya he pedido que me la sellaran).
He regresado al hotel a llevar una botella de agua y meterla en la nevera y para coger el polar, que por la noche refresca.
Como veía que la cosa se podía,complicar para cenar en la plaza del Fontán, a eso de las 8 me he ido hacia allí a hacer tiempo. Me he pedido una botella de sidra y me he entretenido con el whatsapp y con la gente del lugar. Hacía todavía algo de sol pero poco después la tarde se ha quedado perfecta. Una segunda botella de sidra a acompañando a una sopa de pixín y una centolla. Nada excepcional a un precio aceptable de 20 euros.
Sin mayores complicaciones me he marchado al hotel a escribir y completar mis labores cotidianas peregrinas mientras en la habitación de la lado tenía a toda pastilla la tele con algún programa de llorar y reencuentros por lo que oía. He prometido que cuando me levanté a las 6 corresponderé al follón que tienen liado.
Resumen de la etapa: 33 km en 6h 42 min con un desnivel acumulado de 520 metros a una velocidad media de 5,2 km/h. Enlace de la ruta en Wikiloc.

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