16ª Reliegos-León: última etapa del camino francés


Nada destacable ayer desde que terminé de escribir. La tarde fue bajando su intensidad en el calor pero demasiado despacio. La fui ayudando con un par de cervezas y algún vinito blanco.
Revisando la etapa de León busqué alojamiento en la guía y encontré el albergue y residencia Unamuno con habitación individual con baño por 20 euros y al lado de la catedral. Millán no quiso reservar porque dice que se va a quedar en las Carvajalas a vivir una nueva noche peregrina.
El menú de la cena algo simple y después un orujo para terminar de dejar caer la tarde. Por supuesto que mis excesos en el alcohol no se ven acompañados como cuando voy caminando con Joseba ya que Millán no pasa de la coca-cola, la clara de limón o, como mucho, el tinto con casera de la comida.
En la habitación acabé de ver el capítulo de Mastechef gracias a la wifi y sobre las doce y algo a dormir.
El despertador ha sonado a las seis y por un momento pensé que no era mío extrañado por no haber sido violentamente despertado por peregrinos de a partir de las 4 de la mañana.
Hemos salido en dirección a Mansilla por el último tramo de senda con árboles para abandonar definitivamente este monótono tramo leonés. La mañana estaba algo fresca comparado con estos días atrás y nos ha hecho estos 6 quilómetros como un agradable paseo.
Al entrar a Mansilla han abierto un nuevo albergue y bar. Es un local muy aséptico, industrial y modelo turigrino de nivel. Las tostadas las tienen en la barra y te las ofrecen frías.
Millán ha encontrado por fin un cajero con el que poder recuperar su liquidez peregrina (yo le ofrecí una ayuda de urgencia que rechazó amablemente), y salimos de Mansilla por el puente del Esla por un tramo muy desagradable pegado a la carretera general con un tráfico horrible. Lo peor es que es sólo el principio de lo insoportable que es la entrada a León.
Al menos la entrada a Puente Villarente la han cambiado ya que han hecho una pasarela sobre el río y ya no hay que pasar por la carretera.
En seguida se abandona un rato la carretera y nos dirigimos en suave ascenso hasta Arcahueja donde hemos parado a tomar algo y descansar un momento. Yo he aprovechado para llenar agua,porque me había quedado sin ninguna. Un borracho de pueblo nos ha amenizado la estancia entre tirarle los tejos a la camarera y llevarse el vaso con el cubata ya vacío.
Desde aquí hay una fuerte subida que corona en un polígono industrial y ya, paralelo a la carretera llegamos hasta Puente de Castro y León.
El largo paseo por las avenidas nos ha dejado a Millán en las Carvajalas y a mi en el Unamuno.
Tras la ducha y el lavado de ropa me he dado una vuelta buscando cajero BBVA con el que preparar mi tránsito por el camino del Salvador a partir de mañana, ya que creo que no voy a encontrar muchas cosas.
Luego cerveza en el barrio húmedo haciendo tiempo y mandando mensajes a los amigos. Sobre la 13:30 ha aparecido Millán y nos hemos tomado un vino (él cerveza) y unos pimientos de padrón. Luego hemos ido a comer al restaurante La pintona, en la Plaza San Martín. Buen menú por 12 euros con sopa de lentejas y codillo asado (mejorable).
Después he regresado al Unamuno con charlas por Skipe con Mar y con Isabel, ver el capítulo de ayer de Cocinados y… Me voy al húmedo a tomar unas Cañas y cenar
Hasta mañana, gente.
Resumen de la etapa: 25,2 en 4h 56 min a 5,75 de media. Enlace en Wikiloc

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15ª Sahagún-Reliegos: derretidos


Hemos decidido terminar la etapa en Reliegos y no seguir hasta Mansilla de las Mulas dado que hoy ha hecho mucho calor, mucho más que ayer incluso. Pero vayamos por partes.
Cuando la tarde ayer parecía que se refrescaba un poco, a eso de las 8, decidimos salir Millán y yo a dar una vuelta y tomar algo antes de cenar. El albergue lo cerraban a las 11 y eso nos daba algo de margen por lo que nos fuimos a la plaza y nos pedimos nuestras respectivas bebidas: yo mi vino y Millán su coca-cola. Al poco de estar allí me di cuenta de que en la mesa de la lado habían pedido unos pimientos y no pude resistir la tentación de degustar los primeros de la temporada. Estaban mal fritos pero, qué le vamos a hacer…
Mientras pasaba el rato mirando en Facebook un ratito vi alguna que otra falta de ortografía: a ver, tú que te das de escritor y gran hombre de letras, en general, el uso del infinitivo en lugar de la forma correcta del imperativo es un vulgarismo que no pega nada en alguien que pretende aspirar al trono de los elegidos. Oídlo y pasadla bien (la tarde, claro). Es preferible escuchar y aprender en vez de rebuznar con disfraz (ejemplo de uso correcto del infinitivo en una frase).
Bueno, a lo mío. La noche ha sido tranquila hasta las 4:30 porque a partir de ese momento ha comenzado el concierto. La gente se levantaba y al ir al servicio se ponía en marcha un ventilador que hacía un ruido infernal. También usaban la máquina de los cafés y retumbaba toda la iglesia. El resultado, no dormir hasta que a las seis nos hemos levantado. Está claro que esto de los horarios nocturnos fue uno de los motivos por los que dejé de usar los albergues.
Al salir todo estaba cerrado y no hemos podido tomar nada hasta llegar a Bercianos, 10 quilómetros más allá del inicio.
Hoy la etapa se planteaba con varias incógnitas: ir por el trazado normal o por la calzada romana y llegar hasta Mansilla o quedarnos en Reliegos. En vistas del día que se presentaba, porque ya hacía calor cuando hemos salido, hemos optado por la ruta normal ya que la calzada te obliga a llegar a Mansilla con más de 35 quilómetros. De lo de quedarse en Reliegos dependería de la hora de llegada y del calor entonces.
Etapa monótona por el andador paralelo a la carretera junto a la autovía y la vía del tren. El ruido de coches no se pierde hasta el Burgo Ranero y hace aún más pesado el camino. Los árboles siguen sin crecer y dan la sombra hacia la parte del campo en lugar del camino.
Hasta Bercianos sin novedad, nuevos albergues y bares como en todos los pueblos de esta zona, más de los que se necesitan y presagio de fracasos ante lo que parece una evidente bajada de peregrinos haciendo el camino.
En Burgo Ranero hemos parado en el bar junto a la iglesia, en el camino. Muy básico y regular atención. El servicio estaba atascado y la camarera no parecía mucho por la labor así que he tenido que usar el de mujeres, que tampoco estaba mucho más allá.
El último tramo hasta Reliegos se nos ha hecho muy pesado con un calor terrible y por la monotonía del paisaje con la constante hilera de árboles como única compañía.
Hemos llegado directos al albergue Gil y nos hemos instalado en una doble limpia y sencilla con baño por 30 euros. Menú peregrino aceptable y cervezas disponibles junto a wifi y tapa.
He pasado la tarde viendo MasterChef, hablando pro Skipe con Mar y quitándome el sudor de la frente.
Ahora estoy en la parte del bar descargando los mapas de las etapas del camino del Salvador en el maps3D y escribiendo mientras hago tiempo para la cena.
Menos mal que he aprovechado para dar la clase que espero sea recibida con el buen espíritu que se merece ya que la he dado desde el cariño sincero y casi sin sentir la espalda.
Resumen de la etapa: 31 km en 6h 8min a 5,8 de media. Por cierto en wikiloc hay un pequeño lapsus a la salida de Bercianos que no afecta casi al trazado porque es todo recto pero sí a los tiempos totales. Enlace a la ruta en Wikiloc

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Picaduras sospechosas por todo el cuerpo


Lo primero que quiero hacer hoy es pedir disculpas por los errores ortográficos que aparecen constantemente, es uno de los precios que tengo que pagar por escribir todos los días y porque el corrector del iPad es una porquería y me cambia muchas palabras según le parece. No tengo mucho tiempo de revisar los textos y por eso no se puede corregir todo.
Desde hace un par de días las cosas parecen mejorar para las chicas, sobre todo después de que Mar madre e Isa intercambiaran sus zapatillas. Las heridas de Isa van mejorando mucho y ya puede incluso bajar las escaleras con “dignidad” peregrina. El que ha ido recogiendo la peor parte he sido yo ya que hace dos días que no paran de salirme ronchas por todo el cuerpo. No sabemos si se tratará de mosquitos que hayan decidido machacarme o algún bicho que hubiera en alguno de los lugares en los que hemos dormido, o quizás podría tratarse de algún otro bicho que me haya asaltado por el campo, el caso es que mis brazos, piernas y cuello parecen un verdadero mapa en relieve que no me deja vivir por la constante picazón. Comenzó ayer y hoy se ha ido extendiendo más y más hasta que hace un rato he comprado una pomada en la farmacia para ver si consigo rebajar la molestia. Por lo demás todo va estupendamente y las etapas se suceden entre las bromas y canciones de Isa junto a su buen humor que nos contagia a todos.
En estos días se van añadiendo nuevos peregrinos con los que vamos coincidiendo y otros que se van marchando. El de los cincuenta quilómetros al día ya no lo vemos desde ayer y parece que al final se ha marchado, no sabemos si después de haber logrado culminar su aventura peregrina o con las manos vacías y los pies llenos de ampollas.
Hace algunos días que venimos coincidiendo con un grupo de seis señores de cincuenta y tantos, muy ruidosos ellos y muy realizados que casi no saludan. Se trata del típico grupo de amigos que vienen a desconectar y liberarse unos días pero que no se relacionan con mucha gente. Algunos parece que ya van algo tocados y marchan con dificultad de modo que hoy los hemos estado encontrando desperdigados por todas partes.
Al salir ayer a dar una vuelta por Bercianos coincidimos con los peregrinos que salín de la ermita, mi amigo el peregrino del perro se me abrazó muy alegre de vernos y nos preguntó por las novedades físicas, sobre todo por Isa y sus pies. Nos cuenta que el perro va bastante bien pero que tiene que aplicarle betadine y voltaren y le tiene que dar algún antiinflamatorio, dice que no va a poder continuar mucho más porque el perro va muy agotado. La verdad es que siempre que he visto a gente hacer el camino con perros en verano me ha parecido una burrada porque tengo la sensación de que los animales sufren mucho, alguna vez incluso vi algunos con las almohadillas destrozadas y creo que es difícil porque a tu propio cuidado debes añadir el del animal.
Nos dimos un paseo hasta el albergue que estaba lleno de gente, parece que lo han arreglado algo aunque mantiene su zona de reflexión espiritual y ya tenían preparadas las mesas para el desayuno. Nosotros estuvimos alojados aquí Mar y yo cuando los vecinos montaron la fiesta.

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Al regresar hacia el hostal Mar madre se ha parado a charlar un ratito con unas señoras que estaban sentadas en la puerta de casa intentando tomar algo de fresco, nos han contado que desde hace un par de días el calor es insoportable y que ya no saben qué hacer porque no están acostumbradas. La verdad es que la temperatura ha subido mucho en los últimos días y nosotros vamos bien porque organizamos las etapas para terminar pronto y que el sol no nos machaque mucho.
Sobre las 9 hemos ido a cenar algo al bar, unos bocatas para las niñas y alguna tacón para completar. La jornada en Bercianos ha sido tranquila y relajante y nos ha venido muy bien tanto a nivel físico como mental.
Esta mañana el despertador ha sonado a las seis pero yo ya llevaba un buen rato despierto porque los picores no me dejaban dormir. Nos hemos puesto en marcha a las 6:45 después de organizar mochilas, asearnos y arreglar los pies de las chicas.
La primera parte eran unos siete quilómetros hasta el Burgos Ranero. Al salir todavía no estaba muy clara la mañana y hacía bastante fresco, aunque no suficiente como para ponemos el suéter de manga larga, salvo a Mar hija que siempre tiene frío. El camino en este tramo es un verdadero suplicio porque va paralelo a la autovía y el sonido de fondo son el constante paso de coches y camiones al que se añade la nueva vía del tren. Es un andadero junto a la carretera secundaria que tomamos en Sahagún y que no abandonaremos hasta llegar a Mansilla de las Mulas.

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Hemos desayunado en un mesón nuevo donde ya estaban el grupo de los seis peregrinos y algunos más. Antes yo siempre iba al mesón que hay enfrente del antiguo albergue, en ese mesón dormimos Emilio y yo el primer año después de haber hecho más de 100km. El camino que hice yo sólo dormí en el albergue, un lugar muy bonito pero que ya entonces estaba bastante descuidado y daba sensación de antro.
En los caminos posteriores ya nunca he dormido en el Burgo y sólo he ido de paso a escuchar a la salida del pueblo el canto de las ranas en la charca que hay allí. Hoy he visto que la charca debe estar seca casi completamente porque no he visto nada, aunque la verdad es que tampoco nos hemos entretenido mucho.
En el camino a Reliegos nos han adelantado un grupo enorme de ciclistas que llevaban banderas checas, en Reliegos le han pedido a Mar hija que les hiciera unas fotos y al aceptar han sacado un montón de cámaras. También hemos adelantado a un señor que lleva un curioso sistema de arrastrar la mochila.

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En Reliegos hemos hecho una nueva parada técnica a base de patatas fritas y aceitunas. Sin mayores contratiempos hemos puesto rumbo directo al destino final de etapa: Mansilla de las Mulas.
Hemos llegado sobre la una con tiempo de una ducha recuperadora y un paso por la farmacia para reponer y para comprar mi pomada para los picores. Luego hemos comido un menú en el restaurante de abajo, sencillo pero económico. Las chicas se han pegado una buena siesta y yo me ha bajado a escribir al bar de enfrente que tiene wifi mientras doy cuenta de un orujomde hierbas con un partido repetido del Madrid como música de fondo.
Ahora daremos una vuelta por Mansilla antes de cenar algo, mañana llegamos a León y se va acercando la parte final. Sólo espero que vayan desapareciendo los picores, me tomaré otro orujo a ver si consigo minimizar los efectos.
Resumen de la etapa: 26,6km en 5 horas y 3 minutos a una media de 5,3km/h.