4ª Zegama-Salvatierra: un paisaje maravilloso y mucho calor


La etapa de hoy era la reina de este camino vasco interior. La transición entre Guipúzcoa y Alava, entre la Euskadi profunda y la castellana, la transición entre el bosque y la meseta.
No ha defraudado la subida a San Adrián en ningún sentido y además hemos podido disfrutar de un tiempo maravilloso con el sol, por fin, como protagonista.
La etapa sale de Zegama entre bosques de hoja caduca en el que predominan los trasmochos (ver Wikipedia) junto al río Oria. Es una subida dura y constante que casi no tiene descansos en los más de 7 km hasta el túnel con un desnivel de más de 600 metros.
Se trata de dos partes muy diferenciadas con una primera parte de ascenso duro entre bosques hasta llegar al túnel. Seguimos un poco más subiendo hasta que el camino desciende por calzadas empedradas y llenas de agua que hacen algo complicado su tránsito.
Una vez se completa el descenso de unos 200 metros el resto de la etapa cambia completamente su aspecto ya que se convierte en recorrido por carreteras secundarias entre campos de cereales y por terreno completamente llano. El calor se ha hecho notar toda la jornada hasta que hemos hecho una parada en Zalduondo para tomar algo líquido ya que sólido no ha sido posible ante la falta de empatía que hemos tenido con la mesonera del lugar.
Con calor y cansancio hemos llegado hasta Salvatierra y hemos preguntado en la oficina de turismo por el albergue. Nos han puesto en contacto con la persona que actúa como voluntario y os ha abierto la puerta para instalarnos. El albergue bastante sencillo, no muy bien cuidado y sucio. Cobran cinco euros y la verdad es que no se corresponde con lo que se ofrece.
Hoy casi no hemos podido disfrutar de las clases de euskera porque el paisaje y el camino no daba para mucho más y además ya salimos de territorio komantxe.
Sin duda una de las etapas más bonitas de todos los caminos que hemos hecho y además cuenta con la belleza del paisaje y la importancia histórica del entorno.
Seguimos sin encontrar peregrinos en este camino. Esta tarde ha aparecido por el albergue una señora con mochila que parece que hace camino pero se ha marchado enseguida sin hablar nada.
Esta noche toca cena en albergue porque hemos comprado cosas en el súper para hoy y para desayunar mañana ya que es domingo y no hay nada desde aquí hasta Vitoria.
Mañana probablemente no escriba porque vienen a vernos a Vitoria Maxi y Estíbaliz. Seguro que pasamos una tarde estupenda y que los excesos brillan entre nuestro descanso vespertino.

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3ª Ordizia-Zegama: clases de euskera junto al arca de Noé


Creo que no hay mejor forma de describir la etapa de hoy en unas pocas palabras. Como podréis comprobar por el título la lluvia ha sido la protagonista absoluta de este día según las predicciones, vayamos por partes.
Al terminar de escribir mi entrada de ayer inmerso en la conmoción de las matanzas de Juego de Tronos, nos dispusimos a contemplar como diluviaba en Tolosa mientras se iba cargando mi móvil a ritmo de cable de chino.
Como no había mucho más que hacer Joseba me dedicó una clase de euskera ya que me he propuesto alcanzar el B1 antes de llegar a Gasteiz (Vitoria para los iletrados y según el chiste de Joseba “por lo que no paran los catalanes allí…)
Comienza la clase por los típicos egunon, etxe, kale, ume, berri, zahar y otras muchas palabras más que he ido aprendiendo en estos días y que facilitan enormemente mi comprensión de las conversaciones de Joseba con los viandantes de turno (ni idea de nada nivel 2). A continuación se complica un poquito al explicar la utilización del artículo determinado a colocado al final del sustantivo tipo kalea. Termina mi plurilingüe compañero con la explicación de las terminaciones -ko de -ak para el plural. Hasta aquí todo va bien hasta que usa por primera vez su respuesta preferida en estos días: esto es así en euskera, pero a veces no.
Ante tal recurso de sistemática educativa comienza mi desconcierto absoluto al explicarme que -ak se usa como plural pero también es terminación “para sujetos de frases transitivas”. Y me lo suelta así, casi como al que se le cae una cáscara de pipa al suelo en un aburrido domingo de partido de fútbol intrascendente. Resulta que ahora los vascos usan declinaciones con múltiples declinaciones, piensan en la terminación a la velocidad de vértigo a la que hablan y encima todas sus normas son habitualmente así pero también pueden cambiar. Claro que mi siguiente pregunta estaba cantada: “si se usa. -ak para un sustantivo sujeto de frase transitiva y también para marcar el plural, ¿cómo se marca un sustantivo plural como sujeto en frase transitiva? En este punto mi querido compañero de camino y maestro a lo “pequeño saltamontes” me espeta casi sin mover la cabeza despoblada de su posición original: con -ek.
Como podéis comprender este golpe bajo ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi curiosidad ya que a partir de ahora mi vista y mi mente sólo viven para conocer el significado de palabras que hasta ahora nunca me había ni siquiera me habían llamado la atención como goikoetxea y cosas por el estilo.
Podríamos haber tenido una mañana de plácida discusión filosófica a lo clase peripatética si no hubiera sido porque hoy nos ha caído desde que hemos salido la parte más lluviosa del diluvio universal. Han sido casi dos horas bajo una lluvia sin pausa por carreteras secundarias entre polígonos industriales. La parte más fea del camino hasta ahora siempre junto al río Oria, esta vez crecido por efecto de tanta agua como lleva caída en estos días. La única pequeña satisfacción fotográfica ha sido el paso por Beasain.
La previsión de la aplicación el tiempo.es nos decía que a las 9 iba a dejar de llover u a las 9:10 ha parado. Hemos llegado a Segura calados hasta pensar que llevamos hongos por todo el cuerpo y ranas en la mochila y hemos parado en un bar en “territorio komantxe” para degustar una maravillosa tortilla con txoritzo del terreno.
Sin demora y algo más secos hemos acabado la cortita etapa en Zegama un precioso pueblo de las provincias vascongadas en el interior de todo y de nada. Hemos sido recibidos muy amablemente por la responsable de turismo, guía de museo, bióloga, hablante de euskera a velocidad de crucero. Para llegar a su baluarte encumbrado sobre nosotros y accesible por un ascensor pagado gracias a los despilfarros que permite el injusto concierto vasco (no hablo de música) hemos tenido que ir a preguntar al ayuntamiento de la Villa. Ya conocéis mi natural negativa a entrar en cualquier lugar público en el que no estén visibles todos los símbolos constitucionales que marca la ley (bandera española incluida) y así me disponía a quedarme en la puerta cuando he visto con asombro cuatro mástiles sobre el balcón principal. Alegre ante tal visión legalizadora me he dispuesto a entrar cuando he visto unas enormes escaleras de acceso al recinto principal y he declinado el honor de subir dejando a Joseba representar su papel de Cicerone vasco mientras yo me sentaba en la plaza. Estaba yo pensando en mis cosas cuando me he dado cuenta de que todas las banderas ondeaban al viento con la brisa de montaña que este lugar disfruta y me he parado a averiguar por qué la enseña que identifica nuestra nación se mantenía recogida sin verse entre tanto trapo variado multicolor hasta que he descubierto con absoluto desconsuelo e indignación que lo que pasaba es que la bandera española la tenían atada para que no se viera ni pudiera desplegarse con el viento ¿puede haber otra forma más ridícula y absurda de respetar la impuesta constitución que nos subyuga a los vasallos de Felipe VI venido a menos?
El resto de la jornada ha transcurrido secando nuestra ropa, incluido saco que está en la parte no impermeable de mi mochila que no tiene cubremochilas y descansando frente a un día cada vez más despejado hasta hacernos ver el sol debajo de nuestras gafas por primera vez desde que iniciamos este camino.
Tras un menú reparador en el restaurante del pueblo (único a la par que muy digno distribuidor de alimentos elaborados profesionalmente (detalle de erudición alejado de mi faceta de blasfemo e insultador) hemos subido al centro de interpretación a que nuestra amable anfitriona gastara más de una hora de su precioso tiempo en mostrarnos la historia y la naturaleza del túnel de San Adrián en lugar de ocuparse de recortar los nombre de los niños de la excursión que viene mañana al centro.
Ahora mientras yo escribo Joseba ve el partido entre Francia y Alemania y en la mesa de enfrente los lugareños comentan en la lengua patria las jugadas mientras comen pipas y demás chucherias (debe ser difícil hablar euskera y comer gusanitos al mismo tiempo). Mis progresos en euskera no me lleva a entender ni lo que dicen en la tele (hasta que he descubierto que es alemán).
Cena ligera y mañana subida al puerto que supone la primera dificultad sería del camino. Tiempo.es da previsión de buen tiempo para mañana por la mañana y en eso confiamos .
El resumen de la etapa de hoy ha sido 17,1 km con 177 m de desnivel a 5,26 de media. El enlace a wikiloc de la ruta es este.

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