Camino Olvidado 5ª etapa: Pedrosa de Valdeporres (Santelices) – Arija


El camino es siempre una caja de sorpresas y después de una estupenda jornada como la de ayer, hoy tenía que darnos la cruz. La verdad es que no ha tenido piedad con nosotros y ha convertido los primeros quilómetros en un verdadero infierno.

Desde primera hora todo se ha torcido y poco más allá de 1 km después de salir nos hemos saltado una señal y nos hemos metido en un verdadero problema. Hemos seguido el trazado del tren hasta el final sin salir a la carretera que era lo indicado. El último tramo es impracticable por la cantidad de agua que hay en el suelo y porque no tiene salida. Poco a poco te vas metiendo en un arroyo bajo las hierbas que acaba con el agua por encima de los tobillos. Imposible evitar tal cantidad de agua que, para colmo acaba con el camino cortado y con la única opción de subir por un terraplén enorme que, eso sí, nos ha dejado otra vez en el track con los pies llenos de agua.

Como esta primera aventura no había sido suficiente, nada más pasar San Martín hemos tomado el camino que nos indicaban las flechas abandonando la carretera para darnos una enorme vuelta por un sendero impracticable, en constante subida y que se pierde al llegar a un abrevadero de ganado. En todo el trayecto sólo hemos encontrado una cinta de plástico y lo demás ha sido intuición intentando seguir el track que llevábamos siempre toms do come references la carretera. Así hemos ido hasta Argomedo y desde allí a Soncillo por un trazado ya mucho más fácil y bien señalizado.
Después de los malos momentos pasados, en Soncillo hemos parado a desayunar en un bar de la plaza sin grandes lujos mientras fuera preparaban el mercado. El resto de la etapa sí ha sido mucho más cómoda sin grandes dificultades y con señalización de flechas suficiente. El camino va intentando dejar la carretera que no es una opción demasiado buena ya que hay mucho tráfico, sobre todo de camiones que vienen de la fábrica de arena de Arija. Un plácido paseo bajo un sol no demasiado intenso nos ha permitido disfrutar de la espectacular vista del Pantano del Ebro, nuestro objetivo final.

Hemos llegado a Arija a buena hora para alcanzar el albergue, darnos una ducha, lavar la ropa y marcharnos a comer según indicaciones del hermano de mi compañero. En el albergue hay un montón de chavales de campamentos que nos podrían haber complicado bastante la estancia, pero ha coincidido que se marchaban esa noche de acampada nocturna y nos han alojado en unas cabañas de madera aisladas del edificio principal. El resultado ha sido que nos encontramos en una de esas cabañas muy bien, limpias y con todos los servicios fundamentales incluidos sábanas y mantas. Para colmo han tenido el detalle de lavarnos la ropa en lavadora.
Una vez completadas nuestras labores peregrinas nos hemos dirigido a La Piedra, restaurante aconsejado por Mikel y al que agradecemos profundamente su asesoramiento. Menú consistente en unas setas, unas croquetas y un pedazo de chuleta para asar a la piedra para desgracia de nuestros vecinos de mesa que se han “comido” todo el humo. Una torrija, café y copa han dado fin a tan apetitoso consejo familiar.
Tras una siesta a la altura de tal comilona hemos ido a dar un paseo hasta el edificio al que Joseba venía de chaval (aunque os parezca mentira, mi querido compañero hubo un tiempo en que tuvo 15 años) de colonias. Se trata de un edificio viejo y abandonado desde hace años que ha hecho emocionar profundamente mi querido compañero hasta el punto de soltar alguna que otra lagrimita.
El paseo de regreso lo hemos dirigido hasta la playa para meter mi rodilla dolorida en el pantano y refrescarla un poco. Luego nos hemos ido a un bar a escribir un rato mientras unas setentonas se dedicaban a poner verde a todo el pueblo en la mesa de enfrente.
Una cena sencilla mientras veíamos la primera parte del Galés-Portugal ha dado fin a la jornada. Nos hemos vuelto al albergue y mi compañero se ha rendido a los brazos de Morfeo de forma inmediata mientras yo daba cuenta de mis “historias” con el iPad.


Resumen de la etapa: 26,1 km en 6 h 38 minutos y un desnivel acumulado subiendo de 385. No enlazo la ruta en wikiloc porque los errores que hemos tenido podrían complicar la ruta a alguien que quisiera seguirla.

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Camino Olvidado 4ª etapa: Espinosa de los Monteros – Pedrosa de Valdeporres (Santelices)


A la hora convenida nos pusimos en marcha, como cada día con mucho sueño y muchas ganas de camino. La mañana se ha levantado fresquita y muy adecuada para marchar.

Una de las cosas que más estamos detectando en el camino es la falta de señalizaciones en algunos lugares y las dificultades para seguir la ruta, sobre todo si no llevas ayuda alternativa en forma de track en wikiloc. Esta mañana hemos vuelto a encontrar muchos problemas a la salida de Espinosa. En el centro del pueblo no hay ningún tipo de indicación y cuesta bastante encontrar las escaleras hasta llegar a la zona del río, por donde sale el camino. Hay que ir hasta la parte baja de la plaza y desde allí intuir por dónde va hasta cruzar el río. Nos hemos perdido varias veces hasta que al final hemos visto la señal de madera junto al puente que cruza el río que está borrada y que no se distingue.

Es verdad que el inicio de la etapa no está bien indicado, pero a partir de Santa Olalla no hay problemas para seguir la ruta y las flechas facilitan mucho seguir la ruta.

El camino de hoy ha cambiado algo en perfil y en paisaje. Hemos dejado los valles de los ríos para caminar por bosques bastante cerrados de hoja caduca. Resulta curioso encontrar bosques tan húmedos por esta zona. Se trata todo el día de recorrer pequeñas sendas mucho más cerradas. Hemos tenido la oportunidad de ver algún que otro corzo e incluso un alimoche. Los buitres son muy frecuentes ya que justo al otro lado del valle se extiende una serie de Montes calizos con paredes verticales en las que es fácil ver las buitreras. El paisaje es verdaderamente impresionante entre las sendas del bosque y las vistas cuando el terreno se abre. Esos montes harían las delicias de algunos compañeros de “La Carrasca”. Se intuyen rutas maravillosas nivel Juan, Andrés, José Joaquín o Andrés. No digo más…

El camino es un constante sube-baja sin gran dificultad pero que acaba cargando las piernas. Como habíamos tomado un café al salir y unas rosquillas de anís que nos quedaban del día anterior no hemos tenido que hacer parada hasta Quisicedo. Hemos llegado poco antes de las 10 y el bar Goiko aún estaba cerrado. Hemos esperado un rato hasta que han abierto y ha merecido la pena porque el pincho de tortilla recién hecho era de nivel alto.
Poco después de Quisicedo hasta el final está la única dificultad de cierto nivel del día: un ascenso de unos 250 metros de desnivel algo fuertes. Quizás lo peor es el descenso por el desnivel y por lo difícil de seguir el trazado que se intuye más que se ve. Una antigua calzada es una buena guía durante un ratito hasta que se pierde y casi no hay más alternativa que ir campo a través entre maleza y por lugares con mucha agua en tierra. Tampoco es una gran dificultad y siempre hay que procurar alcanzar la pista que ya te conduce de forma fácil hasta el final. El último tramo te lleva desde el túnel de La Engaña por el trazado del tren hasta Pedrosa: un precioso paseo muy cómodo y sencillo.

Nosotros hemos seguido hasta Santelices, junto a Pedrosa, porque es allí donde está el albergue. Nerea y Chuchi han acondicionado un antiguo local de lo que podría haber sido estación de ferrocarril. Se trata de un albergue para temas de espeleología y que también está al servicio de peregrinos. La amabilidad y conocimiento de nuestros “caseros” han hecho que nuestra estancia sea un verdadero placer. Hay un intento por promocionar el camino Olvidado y gente como ellos, con la ayuda de los de otros pueblos y el apoyo de las instituciones pueden hacer que este camino se desarrolle en algunos años. Para ello es imprescindible cuidar mucho más todo el tema de la señalización y mantenimiento de los caminos y también establecer puntos de alojamiento en los principales lugares que son final de etapa.Todos los que vayáis a organizar esta ruta no dudéis en poneros en contacto con ellos para el tema del alojamiento y para el asesoramiento.
Nos ha ofrecido Chuchi la posibilidad de llevarnos en el coche a visitar Puentedey y tomar algo allí. Nos hemos quedado alucinados ambos ante un pueblo colocado encima de un enorme puente natural de piedra sobre el río Nela.
Luego la noche ha terminado compartiendo mesa con nuestros anfitriones. Hemos disfrutado de la invitación, la compañía y la conversación de nuestros amables anfitriones entre anécdotas del camino y deseos de un buen desarrollo de este camino. Nos parece muy importante que gente como ellos muevan un proyecto que puede hacer que muchos caminantes decidamos venir a disfrutar del paisaje, la naturaleza, la cultura y la gastronomía de esta zona. Ya sabéis que estamos a vuestra disposición para todo lo que suponga la difusión de este estupendo proyecto de Camino Olvidado o Camino Viejo de Santiago.

Señal borrada a la salida de Espinosa
Puentedey

Resumen de la etapa: 28,9 km en 7 horas y 19 minutos Con un acumulado de subida de 336 metros. Etapa en wikiloc.