Camino de Baztán: 3ª Etapa Elizondo – Olave


Una etapa descomunal que no era, por supuesto lo que teníamos previsto. La distribución de quilómetros sobre lo que nos quedaba nos ofrecía como opción para terminar la etapa en Olagüe pero allí no hay ninguna posibilidad de alojamiento, salvo el albergue de peregrinos (del que no habíamos leído comentarios muy buenos). Las alternativas de alojamiento en Booking nos daban sólo Eugi y allí reservé, con la idea de que nos pudieran recoger ellos puesto que era un servicio que ofrecen.

Ya en la tarde anterior estaba un poco mosca con la idea de que nos recogieran porque la distancia es grande y, además, se encuentra en el valle paralelo y sin muy buenas comunicaciones. Llamé y me dijeron que sí era posible que nos recogieran pero que nos llamarían para confirmarlo.

El problema fue que no nos llamaron nunca y así comenzamos la etapa al día siguiente con la idea de llegar a Olagüe y decidir sobre la marcha. Al llamar nosotros nos han dicho que era imposible y que el servicio de recogida sólo lo hacen para peregrinos que vienen por el camino francés, en el otro valle. La verdad es que fueron bastante amables, dadas las circunstancias y me ofrecieron la posibilidad de anular reserva o, en último caso, venir a recogernos a última hora de la tarde según tuvieran tiempo. Ante tales circunstancias nos hemos puesto a buscar como locos y lo único que hemos visto está en Olave, un hotel en la carretera fuera de todo. A esas alturas llevábamos ya 29 km y 1.000 metros de subida acumulada por lo que pensar en otros 13 km se nos hacía algo duro. Además el calor apretaba y no habíamos comido nada.

Pero vayamos por partes, la etapa la iniciamos retomando el camino a la salida de Elizondo sin grandes dificultades en los primeros 10 km hasta Almandoz. Como no habíamos desayunado nada hemos parado aquí a tomar algo en un estupendo mesón en el centro del pueblo (Posada Palacio Beola).

Una vez repuestas las fuerzas nos hemos dispuesto a subir ya por un precioso bosque siempre junto a la carretera N-121 hasta la Venta de San Blas. A partir de aquí el camino se hace un poco más empinado y cada vez más bonito entre hayas muy antiguas. El sendero es una verdadera maravilla en toda la subida incluyendo un tramo de calzada romana. Hasta coronar el puerto de Belate pasamos por algunos de los tramos más bellos de todos los caminos que hemos realizado. Hemos encontrado algunos pasos con bastante barro dado que el terreno es muy arcilloso aunque los hemos podido sortear bien porque no ha llovido mucho en estos días.

Al coronar Belate abandonamos definitivamente el valle del Baztán y entramos en la última parte de nuestro camino. El descenso hasta Lantz se hace muy cómodo. Hemos de resaltar lo bien cuidado que está todo el recorrido y la buena señalización en todos estos tramos. Desde ahí un paseo a Olagüe de 4,5 km. Al llegar aquí wikiloc me marcaba 29 km recorridos.

Hemos encontrado un bar-restaurante a la salida del pueblo en el que hemos podido comer y descansar y hacernos a la idea de lo que nos quedaba por recorrer y así nos hemos dispuesto a completar la etapa.

El último tramo hasta Olave no es muy complicado por el trazado, salvo en la parte final que se pierde en algún lugar, sobre todo a partir de Ostiz. El recorrido va junto a la nacional salvo en la primera parte que se desvía por Leazkue. Nuestro problema ha sido el tremendo calor con el que nos hemos encontrado teniendo en cuenta la hora la hora de la tarde y la acumulación de quilómetros en nuestras piernas y en nuestras cabezas. Hemos parado un par de veces en algún pequeño bar a descansar, reponer líquidos y llenar nuestras bolsas con hielo y agua fresca para llevar mejor el camino, eso nos ha salvado en estas casi tres interminables horas de ruta bajo un sol de justicia.

Al llegar a Oláiz nos hemos desviado hacia Olave del camino principal y a la entrada del pueblo hay que retroceder por la carretera (cuidado con el tráfico) hasta el Hostal Lorentxo. Al menos el hotel está bastante bien y dispone de un buen bar para tomar algo y cenar.

Hemos dedicado la tarde a descansar y recuperar líquidos de la pérdida acumulada en todo el día. El total han sido más de 42 km con un calor insoportable y un gran desnivel acumulado en toda la etapa. La ventaja es que para la última nos queda sólo un paseo a Pamplona.

Resumen de etapa en Wikiloc: 42,1 km en 10 h 19 min con 1.003 de subida y 747 de bajada a 4,09 km/h.

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Camino de Baztán: 2ª Etapa Urdax – Elizondo


Como dije en la entrada anterior, en este camino hemos primado la visita a los lugares emblemáticos del recorrido por encima de los quilómetros y según las posibilidades de alojamiento.

Al reservar en Elizondo no pudimos encontrar nada en el núcleo urbano porque estaban en fiestas y estaba todo completo. Finalmente hemos encontrado sitio en el Hotel Baztán, una buena elección aunque con sus cosas negativas. El principal problema es que se encuentra pasado Elizondo, un par de quilómetros más allá y fuera del recorrido del camino. Hay que seguir el trazado del camino hasta llegar a una carretera que tomamos a la izquierda junto al colegio Lekaroz y que nos lleva a la carretera en la que se encuentra el hotel, a poca distancia. La opción de ir por la carretera todo el rato es más corta pero muy peligrosa ya que tiene bastante tráfico y es muy estrecha. El hotel está algo anticuado aunque las habitaciones son cómodas y espaciosas con una terraza muy agradable y el bar el restaurante están bastante bien. Para las referencias literarias de este lugar, y de otros de la zona recordad que los libros de Dolores Redondo.

Salimos de Urdax temprano porque la etapa, aunque corta, tiene sus complicaciones. Nada más cruzar el río se comienza el puerto de Otsondo con una fuerte subida de 450 metros. Se sube por una senda que va recortando la pista hasta la cumbre, donde hay un merendero y un poco más adelante se alcanza la carretera. Poco antes de llegar a la zona del merendero nos hemos equivocado y hemos seguido la pista porque no hemos visto la señal que nos vuelve a meter en senda. Todo el tramo se hace por una zona muy boscosa que a esas horas de la mañana tenía una luz maravillosa sumando la niebla que cubría parcialmente todo el trayecto.

Al cruzar la carretera comenzamos el descenso que nos muestra todo el valle en unas vistas muy bellas. El camino se hace mucho más cómodo a medida que perdemos altura y se convierte en un precioso paseo por una cómoda pista hasta Amaiur.

En Amaiur hemos subido para ver los restos del castillo de Maya, lugar en el que los navarros se atrincheraron en defensa de su independencia en 1.522. Es una subida corta pero muy pendiente que merece la pena por las vistas desde arriba y por las referencias históricas del sitio. Hemos dado una vuelta y hecho algunas fotos al monolito antes de bajar a tomar algo al pueblo. Estaba casi todo cerrado por la hora que era y al final nos hemos tomado un café en el Molino de Amaiur, a la salida del pueblo. Amaiur es un precioso pueblo navarro repleto de preciosas casas muy antiguas y muy bien conservadas. Una de las cosas que más me está sorprendiendo en esta zona ya que supone un alto poder adquisitivo para poder mantenerlas en tan buenas condiciones.

Desde aquí ya el camino se hace muy cómodo pasando por algunas aldeas y siempre cerca de la nacional 121. Cruzamos algún polígono industrial y sin grandes dificultades se llega hasta Elizondo, el núcleo más importante y capital del valle.

Como el pueblo estaba en fiestas hemos decidido seguir hasta el hotel para dejar las cosas, comer y aprovechar la tarde en la visita a la ciudad. Elizondo es un precioso pueblo que se ubica junto al río Baztán y que es muy conocido, sobre todo a partir de los libros de Dolores Redondo. Al estar en fiestas todo estaba muy animado y había mucha gente por todas partes.

Hemos comido en el restaurante del hotel y, tras un breve descanso en la habitación nos hemos vuelto al pueblo para pasar la tarde. Precioso todo y muy buen ambiente que se ha completado con una estupenda cena en la plaza del ayuntamiento.

Resumen de la etapa: 21,6 km en 4 h 54 min a 4,41 km/h. Desnivel subiendo 521 y bajando 423. Etapa en wikiloc.

Camino de Baztán: 1ª Etapa Bayona – Urdax


Segunda parte de nuestro camino este verano para volver a cruzar los Pirineos, ahora en dirección contraria, hacia España.

La planificación que habíamos hecho era la de llegar a Foix con tiempo de hacer turismo y poder comprar los billetes de tren para, al día siguiente, salir temprano en dirección a Bayona y poder pasar el máximo de tiempo allí y poder ver la ciudad. Nos poníamos en marcha por el Baztán, aunque haciendo algunas variaciones, como os iré contando en estas entradas.

El viaje en tren ha sido muy cómodo y hemos llegado a Bayona a muy buena hora para instalarnos en el hotel y rápidamente irnos a comer algo y visitar la ciudad, que tiene bastantes cosas.

Buscando en Booking encontramos en Hotel des Arceaux, nada del otro mundo aunque muy bien situado en el mismo centro de la ciudad. Para comer nos hemos dejado llevar por Tripadvisor y nos hemos ido al medio día a Le 9 y por la noche a Le Maestro. Ambas opciones han estado muy bien saliendo de la zona más turística.

Hemos pasado la tarde paseando por la ciudad y viendo el gran ambiente que hay por todas partes. Todo preparado ya para nuestro nuevo recorrido.

final

La primera etapa que habíamos programado llegaba hasta Urdax, lo que supone empezar con casi 40 km. La idea es la de recortar aquí un día para poder parar en Urdax y poder visitar las cuevas de la zona: Urdax, Zugarramurdi y Sare. Nos hemos planteado esta etapa así de larga porque sabemos que el perfil es muy sencillo, sin desniveles y por terreno muy cómodo ya que toda la primera parte transcurre por un fácil camino junto al río Nive hasta llegar a Ustaritz (en el km 15), una vía verde. También nos viene bien porque de esa forma buscamos alojamiento ya directamente en España y nos ahorramos las incomodidades de un día más en suelo galo, por lo que se refiere a precios (sobre todo de cerveza) y horarios.

final

Desde aquí hasta Souraïde sin novedad en el terreno y una pequeña subida antes de llegar a Ainhoa, un precioso pueblo vasco-francés con casas muy antiguas y muy bien conservadas. Allí hemos parado a reponer fuerzas para afrontar la última parte de la etapa.

Hay que decir que tanto en Souraïde, como en Ainhoa o, fuera del camino, en Espelette, hay alternativas de alojamiento para los que no quieran pegarse el palizón de quilómetros hasta Urdax. De cualquier modo la etapa completa se puede hacer sin grandes dificultades y nosotros hemos llegado a buena hora para comer y poder visitar por la tarde las cuevas de Urdax.

También se puede acortar un poco la etapa y llegar hasta Dantxarinea, la frontera con España. Es una típica ciudad de frontera que tiene comercios y poco más. Lo cierto es que no creo que merezca la pena permanecer en la misma frontera cuando el trayecto hasta Urdax es un sencillo y cómodo paseo.

En Dantxarinea hemos intentado evitar el tramo de carretera y eso nos ha supuesto al final que nos hemos equivocado y hemos dado un buen rodeo absurdo hasta acabar casi en el mismo sitio: no merece la pena porque además hay zonas complicadas y la frontera se tiene que pasar cruzando el río Elizako. Después de una buena vuelta hacia ninguna parte hemos tenido que retroceder por la orilla del río hasta buscar un paso que nos llevara nuevamente a la carretera: al final lo hemos encontrado junto a un restaurante.

final

Nos hemos alojado en la Casa Rural Dutaria para las dos próximas noches. Agustín nos estaba esperando para atendernos y nos había reservado mesa para comer ya que era un poco tarde. Hemos comido estupendamente en el Indiano.

final

Al terminar hemos ido rápidamente a ducharnos y después nos hemos acercado hasta las cuevas de Urdax. Se trata de un paseo cortito por la carretera que hemos hecho sin problemas al ir sin mochilas. Las cuevas son una maravilla y desde luego que merece la pena hacer esta pequeña desviación. Nuestro objetivo era ver por la tarde Urdax y así dejar el día siguiente para subir hasta las cuevas de Sare, que están en territorio francés, para luego, de vuelta, ver Zugarramurdi y llegar a comer a Urdax en el Montxo.

Según el plan previsto hemos vuelto a Urdax con tiempo para organizarnos bien, dar una vuelta y disfrutar de la tarde hasta irnos a cenar al Montxo, aperitivo del chuletón que mañana nos espera después del paseo por las cuevas.

A la mañana siguiente nos hemos levantado un poquito más tarde que de costumbre para aprovechar bien el día. Nos hemos ido directos a Sare y hemos llegado justo a la hora en la que abrían las cuevas. El sendero está marcado y es muy fácil de seguir desde Urdax, presenta tramos de asfalto en la primera parte y luego ya se mete por sendas más bonitas para cruzar hasta Francia.

La visita a las cuevas es una maravilla. Son tres cuevas completamente distintas entre ellas: la de Urdax es la más típica en cuanto a formaciones, la de Sare es la más espectacular y grandiosa y la de Zugarramurdi tiene el aliciente de la leyenda de las brujas y los akelarres. Sin duda una estupenda jornada.

Hemos vuelto por el mismo camino para un total de 17 km ida y vuelta. Nos esperaba nuestra reserva en el Montxo para un chuletón tamaño familiar. Estupenda la comida y el trato en el restaurante que ya conocía Joseba por haber venido unos días antes para inspeccionar el terreno junto a la exploradora Tere.

final

El resto de la jornada ha consistido en recuperarnos de la comida y prepararnos las siguientes etapas que presentan complicaciones de terreno y también algunos problemas de organización para temas de alojamiento. En este camino hemos decidido prescindir de albergues y demás ya que no parece que haya muchas garantías sobre cómo están acondicionados y, además, al cambiar los finales de etapa hemos ido buscando opciones en las que hemos dado prioridad a ver los lugares más emblemáticos del valle.

Resumen de la etapa: 37,8 km en 7 h 29 min a 4,83 km/h con 465 m de subida y 378 de bajada. Etapa en wikiloc.

Recorrido de las cuevas Urdax- Zugarramurdi y Sare: 8,5 km en 1 h 49 min a 4,68 km/h con 164 m de subida y 59 de bajada. Etapa en wikiloc.