Ruta del Cantábrico Etapa 6ª: Porto do Barqueiro – Estaca de Bares – Porto do Barqueiro

Las previsiones de agua de eltiempo.es han fallado y lo que estaba pronosticado como un día completo de lluvia se ha quedado en una maravillosa jornada para andar con tiempo agradable y muy despejado. Eso ha sido estupendo para los paisajes de los que hemos disfrutado subiendo hasta la zona de la garita, a unos 350 metros de altura. Desde allí las vistas abarcaban desde Ortegal hasta Roncadoira: un verdadero espectáculo.Esta mañana ha amanecido un poco más tarde porque la idea era desayunar en La Marina, nos dijeron que abrían a las 8:30 y hemos organizado todo para salir desde allí. La etapa se planteaba como sencillita teniendo en cuenta que eran unos 20 km y que íbamos sin peso en las mochilas. Además había planificado hacer la subida fuerte al principio para tener la última parte algo más sencilla.

La verdad es que la primera parte de la etapa ha sido impresionante: la subida se hace por una pista bastante cómoda que dosifica mucho la pendiente. Poco a poco se va ascendiendo casi sin descanso hasta alcanzar los 350 metros sobre el nivel del mar. Desde allí se podía contemplar desde cabo Ortegal hasta casi cabo Morás con un día claro y limpio.

Después viene un tramo de fuerte bajada por zonas poco transitadas aunque aceptables para andar. El camino está algo cerrado en algunos tramos pero tampoco es imposible. Poco antes de llegar a Vila de Bares hemos tenido que dar la vuelta porque era imposible pasar: a unos pocos metros del pueblo un riachuelo corta completamente el camino y hace imposible el paso. Hemos tenido que dar la vuelta para tomar una pista que nos llevara a la carretera principal y desde allí al pueblo. Han sido más de 2 km de vuelta para acabar en el mismo sitio.

Desde allí hasta el faro un paseo precioso disfrutando de la mañana, del fresquito y de la conversación. De vez en cuando unas pocas gotitas finas nos refrescaban el ambiente y nos bajaban la sensación de sofoco que nos provoca la alta humedad del ambiente. Hemos detectado que el tema de la humedad nos está pasando factura ya que hace que necesitemos muchas más agua y que nos cansemos bastante más, lo que hace que nuestro ritmo sea más lento, sobre todo en las subidas.

Hemos dado una vuelta por el faro pero enseguida nos hemos marchado porque aquello parecía un parque temático de gente. Desde allí el camino gira hacia la izquierda para tomar toda la costa del otro lado. Hasta Porto de Bares todo ha ido bien, allí hemos encontrado un bar abierto y hemos tomado algo.

El problema se ha planteado a partir de aquí: al llegar a la Playa de Bares el camino se pierde casi definitivamente: la senda es impracticable llena de vegetación. Para colmo de males han cortado unos eucaliptos y están todos tirados en mitad de la senda, lo que hace muy difícil el paso. 

Hemos continuado camino hasta casi llegar a Campelo pero a esa altura el camino se volvía a cerrar y hemos decidido tomar una pista que nos devolvía a la carretera y hemos hecho ese tramo final por carretera. Son unos 5 km por carretera sin arcen y con algo de tráfico pero la idea de llegar cruzando una selva sin machete nos parecía peor alternativa.

Poco a poco se nos había complicado el tema del tiempo porque habíamos encargado un arroz para las tres así que hemos hecho el tramo final a muy buen ritmo por la carretera. A las 2:30 estábamos en la habitación para darnos una ducha rápida y bajar a comer.

Después de una estupenda comida hemos subido a descansar y yo he estado preparando las próximas etapas. Parece que si el tiempo nos sigue respetando vamos a poder disfrutar de unos días estupendos con etapas cortitas, aunque seguro que con sorpresas y con sobresaltos en el desnivel total.

Como tenía curiosidad por saber cómo terminaba el track esta tarde he ido desde el Puerto hasta la Playa de Vilela, a unos 3 quilómetros. El camino no tiene nada de especial pero la playa es muy bonita y tranquila. 

Después de un día de “descanso” vamos a tomarnos unos pimientitos y lo que se tercie para recuperar fuerzas y mañana seguir hasta nuestro siguiente objetivo: Ortigueira. Las previsiones son de que llueva desde ahora mismo hasta mañana a las tres pero ahora mismo el tiempo es fresquito pero sin una gota de agua, ya veremos.

Resumen de la etapa: 23,1 km en 5 h 48 min a una media de 4 km/h. Desnivel subiendo acumulado 546 metros. Etapa en wikiloc.

Camino del Cantábrico etapa 5ª Viveiro – Porto do Barqueiro

Hemos dormido estupendamente hoy ante la tranquilidad del lugar. A las 7:15 hemos salido con la idea de hacer una etapa algo más cortita de lo que hemos tenido hasta ahora. La planificación inicial que yo había hecho era de unos 25 km al día que hemos ido aumentando por el tema de ir siempre muy cerca de la Costa siguiendo el trazado de la Ruta do Cantábrico. Al final todos los días añadimos unos 5 km extra y hoy no iba a ser una excepción, salvo que la planificación de hoy estaba en 20 de inicio.El camino ha ido cambiando en estos dos últimos días y ya no es un paseo marítimo llano sino que tenemos constantes subidas y bajadas muy fuertes. Son tramos cortos pero con desnivel que te mueven hasta los 150 metros de altura como máximo. El perfil del camino hace que vayamos algo más lentos que de costumbre y vamos teniendo en cuenta ese tema para organizar bien las llegadas, además, la humedad del ambiente aumenta nuestra sensación de cansancio.

Hoy teníamos un primer tramo también alejado de la carretera que hemos decidido ignorar hasta que la carretera toma hacia la Playa de Abrela. Es un tramo de carretera peligroso pero a esas horas de la mañana de hoy domingo no hemos tenido ningún problema. Una vez coges el desvío todo es más sencillo. Hasta Abrela el camino es cómodo, al pasar la playa comienza una fuerte subida hasta los 150 metros y luego una bajada hasta la Playa de Area Grande, al otro lado del monte. Hemos intentado tomar algo pero todos los lugares estaban cerrados a esa hora.

El resto de la etapa ha sido más de lo mismo: subidas y bajadas fuertes de unos 100 metros con muy buen tiempo y mucha humedad, lo que nos hace sudar mucho y tener que hidratarnos bien.

En la playa de Xilloi sí hemos encontrado ya un chiringuito de playa abierto y hemos podido almorzar un platito de pulpo y unas cervezas.

Siendo hoy domingo las playas las hemos ido viendo llenarse poco a poco y así hemos alcanzado O Visedo. Desde allí aún quedan unos 4 quilómetros hasta nuestro destino final. 

Cruzar O Visedo se nos ha hecho un poco pesado porque no hay gran cosa. Hay que dar un gran rodeo hasta alcanzar el puente que cruza el río y así poder llegar a Porto do Barqueiro, nuestra meta. A esa hora la marea estaba muy baja y hemos podido contemplar las enormes playas que hay en toda la zona pero ahora ya la marea ha subido y no se ve nada de arena.

El hotel Porto do Barqueiro está bastante bien en relación a calidad-precio. Al llegar estaba cerrado y hemos tenido que llamar para que nos atendieran. Como la habitación aún no estaba terminada hemos esperado 10 minutos y hemos pedido que nos reservaran una mesa para comer en el mesón que ellos tienen en la zona del puerto, La Marina. Una ducha rápida y hemos bajado a comer. Menos mal que habíamos reservado porque al ser domingo el restaurante estaba a tope. Hemos comido muy bien y a un precio razonable.

Después siesta y descanso para aprovechar la tarde dando un paseo cortito (el pueblo es pequeño y además hace bastante fresco). Ahora estamos en La Marina tomando algo, escribiendo y organizando las próximas etapas. Hacemos tiempo para cenar mientras la tarde se ha ido cerrando.

Mañana dan lluvia hasta mediodía y eso nos preocupa un poco aunque haremos la ruta sin peso porque es circular hasta Estaca de Bares y volver. Ya veremos…

Resumen de la Espa: 24,7 km en 6 h 27 min, a 3,84 km/h. Des ivel 398 m. Etapa en wikiloc.

Camino del Cantábrico etapa 4ª: San Ciprián – Viveiro

A lo largo de la tarde varios chaparrones nos hicieron tener cierta ilusión de que la fiesta podía suspenderse y así permitirnos dormir. Al llegar a la cena incluso la señora del hotel nos ofreció otra habitación interior que no nos solucionó el problema porque el sonido de la música molestaba igual.

Nos fuimos a cenar al restaurante del hotel y enseguida a la habitación hasta que… A las 12 más o menos comenzaron los bailes y danzas. Noche entre gaitas y sonidos patrióticos gallegos en un concierto folk que se prolongó hasta más allá de las cuatro de la mañana. Nuestras súplicas a los dioses no sirvieron para nada y pudimos dormir a ratos entre cantos regionales y gritos de los asistentes exaltando la etílica amistad.

Bastante malhumorados y mínimamente descansados nos pusimos en marcha con un zumo y una palmera de hojaldre comprados en el súper la tarde anterior, ya que todo estaba cerrado.

El camino sale de San Ciprián y las indicaciones marcan entrar hacia el monte evitando la carretera. Nuestra experiencia nos dice que seguir las señales por el interior suele ser algo más complicado y además ofrece un perfil mucho más complejo. Nosotros llevábamos el track de Jagasso y hemos visto que el tramo de carretera no era muy grande y además no había tráfico a esas horas así que hemos decidido seguir la carretera y evitar el peligro de perdernos sin señales. La elección ha sido un acierto porque rápidamente hemos pasado el tramo y hemos vuelto a retomar las señales rojas de la Ruta do Cantábrico justo en el punto en el que la carretera entra hacia la costa evitando la fábrica de aluminio.

Este tramo de la ruta no puede seguir la costa porque el complejo de la fábrica de aluminio y el puerto impiden el paso hasta la zona de Cabo Morás. El primer trozo es bastante feo puesto que vas paralelo a la valla de separación de los complejos industriales. Al menos hemos tenido la suerte de encontrar un estupendo bar abierto nada más tomar el desvío y así hemos tomado un café calentito.

Si bien el primer tramo es bastante pesado lo cierto es que lo que viene a continuación compensa con creces el duro inicio. Varias indicaciones de peligro general nos han hecho dudar un poco sobre si seguir las señales de la ruta. La verdad es que estaba muy bien señalizado todo y eso nos ha hecho animarnos a seguirla en lugar de continuar con el track de Jagasso, que iba más por el interior. Hemos vuelto a acertar.

En Cabo Morás se acumulan los enormes bloques de hormigón que sobraron de la fabricación del puerto y da un aspecto un tanto extraño a toda esa zona. Desde allí se dobla a la izquierda y comienza una preciosa senda en constante sube y baja paralelo a la Costa justo por encima de los acantilados. 

Es verdad que hasta ahora el camino no había defraudado pero lo de hoy ha superado todo lo visto hasta ahora: el tramo desde Cabo Morás hasta el Faro de Roncadoira es uno de los caminos más bonitos que he hecho en todos mis años de caminante. Para colmo el día era maravilloso y la visibilidad perfecta, lo que nos hacía ver hasta el faro de Estaca de Bares.

Fuertes pendientes de ascenso y descenso hacen que el camino se haga algo lento. A eso hemos de añadir los continuos parones para recuperar el aliento y para hacer fotos. 

Para llegar a la Playa de Porto el camino se mete un poco hacia el interior y vuelve a acercarse hasta subir al faro de Roncadoira. 

La llegada al faro es algo maravilloso, las vistas impresionantes. Hemos parado un buen rato a recuperar fuerzas y a disfrutar del lugar.

El resto de la etapa sigue más o menos en la misma línea. Poco a poco hemos ido haciendo quilómetros en un recorrido que se hace algo duro por el tiempo que hemos tardado en recorrerlo. 

En Praia de area hemos encontrado un chiringuito de playa abierto y hemos podido tomar algo y recuperar fuerzas. Desde allí un esfuerzo más y llegar a Viveiro.

Nuestra idea era comer en Celeiro porque se estaba haciendo algo tarde. Hemos bajado hasta el puerto pero no hay nada para comer, sólo bares de cerveceo. Para colmo están en fiestas y todo estaba lleno de gente. Ante tal idea hemos seguido hasta Viveiro y allí hemos parado en un restaurante a comer. Un estupendo y abundante menú por 12 euros nos ha permitido descansar y recuperar fuerzas ya que a esas horas en calor también apretaba.

Teníamos en hotel en Covas, en la otra parte de la ría: As Areas I. El hostal está aceptablemente bien y muy cerca de la playa. Hemos dejado las mochilas y nos hemos ido directos a darnos un baño. Yo he aprovechado para darme un nuevo baño en el Cantábrico: y van tres de tres.

Después hemos descansado un ratito y hemos ido a cenar algo a Viveiro, a la zona de tapeo de la Rúa Pastor Díaz. Luego un paseo hasta el hotel y recuperar fuerzas después de una jornada muy larga e intensa en emociones.
I

Resumen de la etapa 30,1 km en 7 h 38 min. A 3,92km/h con desnivel acumulado subiendo de 459 metros. Etapa en wikiloc.

Ruta Del Cantábrico etapa 3ª: Foz – San Ciprián

Después de la organización de ayer y de que él quilometraje era parecido hemos decidido tomarnos las cosas un poco más en serio. Para empezar hemos puesto el despertador a las 6:30 y a las 7 estábamos desayunando. Al salir antes hemos ido algo más adelantados que ayer y hemos procurado también ir a buen ritmo.

La primera parte de la etapa de hoy ha sido muy similar a la de ayer. Es difícil imaginarlo pero si cabe hoy ha sido aún más bonita por ser zonas de acantilados y playas pequeñas: una maravilla hasta Burela. 

Esos primeros 20 quilómetros han ido muy bien, siempre perfectamente señalizados y de trazado muy sencillo por empedrados y carreteras secundarias. El problema se nos ha planteado llegando a Burela porque el camino está cortado sin avisar junto a la vía del tren. Hemos tenido que dar marcha atrás para poder cruzar la vía porque las obras del tren han cerrado el camino. Es lamentable que no haya ninguna indicación ya que el desvío es grande. La única alternativa ha sido cruzar la vía y tomar la carretera hasta Burela.
Burela es también una ciudad grande y muy extensa. Hemos tardado una eternidad en cruzarla y nos ha costado trabajo encontrar algún sitio en que tomar algo y hacer un descanso. Para como a Mar han comenzado a darle problemas los pies y el machaque de asfalto y piedra comienza a pasar factura.
El tramo final hasta San Ciprián no presenta ninguna dificultad hasta los últimos 5 quilómetros. De repente se pierde el recorrido y comienza a adentrarse por el interior perdiendo la referencia de la carretera. Si esta situación nos complicaba algo las cosas se nos ha añadido la amenaza de lluvia. Poco a poco las nubes se acercaban peligrosamente con amenaza real de acabar mojándonos. Hemos procurado retomar la carretera para llegar lo más pronto posible pero al final 10 minutos de intensa lluvia nos han calado hasta los huesos. Suerte que llevábamos los paraguas y algo nos hemos protegido. 
Al llegar a San Ciprián ha dejado de llover y hemos podido cruzarla buscando el hotel que tenemos para hoy. Se trata del Hostal Buenavista. Sobre las dos y poco hemos llegado con tiempo para una ducha y bajar al restaurante a comernos un estupendo menús a 12 euros. Luego descanso un rato y playa con baño incluido por mi parte.
Hemos ido hasta el faro para hacer le recorrido por la Atalaya desde el puerto. El lugar es impresionante con una península que tiene un paso muy estrecho, en el que se encuentra nuestro hotel.
Tarde escribiendo y tomando algo mientras empieza a refrescar más de la cuenta. Ahora miraremos el trazado de mañana hasta Viveiro porque se nos complica un poco el tema del recorrido, suerte que llevamos el track y que creemos que la señalización seguirá tan bien como hasta ahora.
Al llegar a la plaza hemos visto que están montando un escenario y nos han informado de que esta noche hay concierto hasta las 5 o las 6 de la mañana. Nuestra habitación da directamente a esa plaza y empezamos a esta muy preocupados por el hecho de que no nos dejen dormir. En fin, ya veremos.


Resumen de la etapa: 30,4 km en 6h 16 min a 4,53 km/h. Spades ivel sube do de 117 m. Etapa en wikiloc.

Ruta del Cantábrico Etapa 2ª Puerto de Rinlo – Foz

Es evidente que este camino es diferente a cualquiera de los otros que he hecho por muchas razones. A la realidad de mi cambio de compañero con respecto al Olvidado, hemos de tener en cuenta que hemos cambiado montaña por playa y estar perdidos a vivir entre turismo y carriles de paseo marítimo.

Las diferencias en el tipo de trazado y en lo fácil de la señalización han hecho que estas dos etapas primeras transcurrieran más como un agradable paseo que como una etapa de camino. Es verdad que el primer día eran 9 quilómetros y no nos dimos casi cuenta pero en la etapa de hoy hemos pagado el precio de este ritmo. Empezamos porque decidimos levantarnos más tarde para ir tranquilitos y salir a las 8. Luego el paseo junto a las playas y los acantilados, las Catedrales, el cafecito en el chiringuito, las fotos ante lo espectacular del terreno y la conversación abundante hicieron que nos encontráramos en San Cosme a las 12 tomando una cerveza y con Foz enfrente a tiro de piedra. El problema es que a pesar de que en línea recta no hay más de un quilómetro nosotros teníamos que bordear toda la ría hasta llegar al puente y eso eran más de 1o quilómetros por el interior, el calor, las pistas de tierra y el mar olvidado.

Está claro que no podemos tomarnos las etapas así porque al final han sido 30 quilómetros totales y hemos llegado casi a las 3 de la tarde, gracias a que la brisa nos ha permitido aguantar aceptablemente el calor porque la llegada a Foz se convierte en una pesadilla.

Por lo demás la etapa no tiene ninguna complicación y está perfectamente señalizada como ruta do Cantábrico con postes y paneles en todas partes. Llevar el track de Jagasso y estas indicaciones hace que no tengas ninguna dificultad. Los caminos están arreglados y muchas zonas están empedradas. Para colmo no hay prácticamente desnivel y, sobre todo, el paisaje es impresionante desde el primer paso hasta el último.

Hoy el camino transita por toda la zona de playas: Xuncos, Os Castros, Illas, Esteiro, Carricelas, Catedrales, Augas, Arealonga, As pasadas, Lóngara, Fontela, Balea, Benquerencia, Remior y San Bartolo hasta llegar a la entrada del Río Masmar, inicio de la Ría de Foz. El paso por todo ese tramo es una verdadera maravilla que incluye, además, algún que otro Castro celta.

La última parte transita por sendas y pistas en medio del bosque ya por tierra adentro bordeando la ría hasta alcanzar el puente en Espiñeira, luego el otro lado en dirección a Foz por el Rego de Xinzo.

Hemos llegado a Foz con la hora justa y hemos decidido ir a comer primero y buscar el hotel después. Foz es una ciudad enorme y muy desperdigada. Hay grandes distancias entre los distintos puntos y hasta el puerto hemos tardado bastante porque no encontrábamos restaurantes. Al final hemos comido en casa Damián un menú muy digno por 12 euros. Luego hemos cruzado la ciudad en dirección contraria para llegar al Hostal O Norte, casi a la salida en dirección a Viveiro. Al menos nos queda el consuelo de que las playas están cerca y mañana nos vamos a ahorrar un buen tramo de camino desde el centro. El sitio está bien aunque los 60 euros de la habitación doble parecen algo caros, hemos de tener en cuenta que estamos en zona de turismo.

Hemos descansado un rato y después nos hemos ido a la playa a mojar los pies. Yo he acabado dándome mi primer baño de la temporada en el Cantábrico a pesar de la temperatura del agua: al final me voy a convertir en un auténtico bilbaíno.

Después teníamos que ir a buscar un banco porque íbamos casi sin pelas y otra vuelta completa de varios quilómetros desde la playa por toda la costa y luego vuelta hasta el centro. Para colmo no había nada para cenar por la zona y hemos tenido que volver al puerto a ver el restaurante del mediodía. Como no daban menús por la noche nos hemos inclinado por La Quinta, que está al lado y tenía buena pinta. La realidad es que hemos comido muy bien porque las raciones son enormes y el precio bueno.

Otro paseo hasta el hotel nos ha dejado con un recorrido final de casi 40 quilómetros en el día, que para ser el segundo no está nada mal.


Resumen de la etapa: 29,3 km en 6 h 53 min. 4,25 km /h de media con una subida acumulada de 84 metros. Etapa en wikiloc.

Ruta del Cantábrico Etapa 1ª Ribadeo – Rinlo

Comienza una nueva aventura en esta segunda parte del verano. Después de completar nuestro Camino Olvidado y despedir a mis compañeros a las 4 me monté en el tren rumbo a Santiago de Compostela.
Allí me reencontré con mi nueva compañera de viaje y pudimos aprovechar unas pocas horas en Santiago para cenar y tomar una copa en el Momo.

Esta mañana hemos salido temprano del hotel hacia la estación de autobuses porque a las 9 tomábamos nuestro transporte hasta Ribadeo. Tras un largo pero cómodo camino que nos ha dado un paseo hasta Coruña hemos llegado a destino a las 12.

La idea era salir de la misma estación y hacer los 9 quilómetros que hay hasta Puerto de Rinlo para acortar un poquito la etapa de mañana y aprovechar para comernos un arrocito típico de aquí.

Va a ser muy difícil poder describir todos los días lo que será el camino: un maravilloso paseo a la orilla del mar por sendas y caminos muy bien tratados y fáciles de caminar. El paisaje maravilloso entre el mar a la derecha y el monte a la izquierda. Una temperatura ideal y un camino muy fácil de seguir gracias a que está muy bien señalizado y a que nosotros, además, llevamos en track de nuestro amigo Jagasso, que lo ha hecho varias veces.

Después de algo más de 9 quilómetros disfrutando del paseo hemos llegado al precioso rincón del Puerto de Rinlo. Allí teníamos reservada habitación y también mesa para disfrutar de la gastronomía de la zona: arroz con bogavante.

El hotel Puerto de Rinlo es un lugar muy agradable con gente muy amable. El precio de la habitación es algo subido pero el restaurante compensa. Una muy aceptable relación calidad-precio dado que estamos en zona turística.

Después de comer y descansar un rato hemos ido a dar una vuelta para recorrer la Costa de alrededor y para meter los pies en el mar. Hay pocos lugares propicios para bañarse y al final hemos decidido regresar al hotel para descansar y escribir un rato. Rinlo es un precios rincón de veraneo sin mayores opciones que las de comer, pasear y disfrutar del fresco de la tarde.

Después de un buen descanso hemos salido a la terraza a tomar alguna cosa y hacer tiempo hasta la cena, que ha sido algo sencillo teniendo en cuenta el nivel del medio día. Por supuesto no he podido renunciar a un par de necoritas y un platito de percebe de la zona, muy bien cocinados ambos.

Después hemos arreglado cuentas y nos han proporcionado alguna cosa para el desayuno de mañana, puesto que ellos abren tarde.

¡Pinta bien este camino!



Resumen de la etapa: 9,4 km en 1h 55 minutos a 4,92 km/h. O metros acumulados subiendo. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 18ª Congosto – Columbrianos

Con la etapa de hoy concluye nuestro camino olvidado y la primera parte de mi viaje, es hora de despedidas, de reencuentros y de balance de lo vivido y lo caminado. Para empezar un recuerdo muy especial para mi compañero de siempre, Joseba que ahora está en un tren rumbo al punto de destino y su remanso de paz: Mundaka. Hemos disfrutado, como siempre del camino, de la amistad y de todo lo que nos ofrece nuestra cita anual. Este año tampoco ha defraudado y esperamos nuestro próximo camino el verano próximo.También un recuerdo especial para José, nuestro caminante experto. Ha sido todo un placer compartir camino, mesa y bromas durante todos estos días. Eres un compañero de viaje estupendo y hemos aprendido mucho de tu experiencia, pero sobre todo, hemos disfrutado de tu compañía. Tómate una coca-cola a nuestra salud mientras esperas tu tren de regreso a casa y espero que pronto nos veamos por cualquiera de los muchos caminos que nos quedan por hacer a los tres.

Bueno, vamos a hacer una pequeña descripción de la etapa de hoy. Habíamos quedado a las 7:25 en la habitación de José para dejar nuestras cosas porque íbamos a andar sin peso y nosotros dejábamos la habitación pero él no. El plan era dejarlo todo y poder tomar una ducha al regresar de andar, lo que seguro que agradecerían nuestros compañeros de viaje en el tren. 

A las 7:30 hemos bajado a desayunar y después un taxi nos ha llevado hasta el principio de la etapa, justo donde ayer lo dejamos en el bar de Congosto.

La etapa de hoy era sencillita y corta así que nos lo hemos tomado con tranquilidad pero sin olvidar que el día iba a apretar de calor a medida que nos acercáramos al final de la mañana. Un agradable paseo hasta la presa de Bárcena por carreteras secundarias casi sin tráfico, apenas una conductora que nos ha parado para echarnos en cara que no habíamos subido a no sé qué cerró en el que ganabas indulgencia como en Santiago y decirnos que somos unos peregrinos blanditos por no haber hecho el auténtico camino. 

En todo este tramo sólo una pequeña subida rompe la monotonía de andar con el pantano y la central térmica como paisaje de fondo.

A partir de la presa se sigue por la carretera pero se abandona pronto para entrar en una pista grande y sencilla. Es un tramo duro porque el desnivel es fuerte, sobre todo al principio. Una vez tomada la pista todo el tiempo se va bien menos en un tramo en el que el bosque se ha quemado y el camino está sin limpiar. Se trata de una zona cubierta de ramas y árboles quemados que te llevan hasta un campo en el que el camino ha sido arado hasta hacerlo desaparecer. Aquí es imprescindible llevar el track para evitar problemas. No es un terreno difícil de pisar pero debemos tener en cuenta esta circunstancia.

Desde aquí ya todo pistas hasta San Andrés de Montejos y a continuación Columbrianos, lugar de destino de nuestro camino al ser el punto en el que el camino Olvidado y el camino francés se unen.

Hemos tomado algo en Columbrianos y hemos continuado andando haciendo el camino francés en dirección contraria hasta Ponferrada para llegar hasta el hotel. La relajación de haber terminado el camino, el paso constante de peregrinos en dirección contraria a la nuestra (o nosotros a la suya) ha hecho que nos equivoquemos en varias ocasiones hasta que yo he decidido tomar las riendas y he puesto en marcha el Google maps para llevarnos directamente al hotel.

Luego ya todo ha sido seguir lo planificado: nos hemos dado una ducha en la habitación de José y hemos acompañado a Joseba a la estación porque su tren salía a las 2. Nosotros hemos regresado a comer al restaurante y después he sido yo el que he puesto rumbo a la estación tras despedirme de José y desearle un buen regreso a casa, ya que él sale a las 10.

Como conclusión podemos decir que el camino olvidado es una ruta con muchas posibilidades pero a la que le falta mucho para estar a nivel de poder realizarla sin problemas. Para aventurarse a caminar estos 503 km desde Bilbao a Columbrianos hay que tener algo de experiencia y hacer una buena planificación. El terreno es sencillo y hay tramos muy bonitos pero la infraestructura es escasa y el camino está mal señalizado y mal trazado en algunos lugares.

Aunque hay gente interesada en lanzar el camino hace falta coordinación y, sobre todo, apoyo institucional. Hay mucho trabajo que realizar sobre trazados, señalizaciones e infraestructuras básicas. Por lo demás es un camino precioso con tramos muy bonitos desde el valle de salida de Bilbao hasta el paso por la montaña leonesa. Una aventura en la que también hemos conocido a gente muy maja como Chuchi y Nerea, Angels, Patri, la gente de la Fasgarecha y todos los que nos han ayudado de una o de otra forma a hacer que nuestro camino haya sido estupendo.

Ahora voy en el tren rumbo a Santiago para mañana comenzar mi segundo camino del verano desde Ribadeo hasta Finisterre por la costa. Además de cambiar de camino y de paisaje cambio de compañero de ruta y retomo después de algunos años a la peregrina lorquina que más quilómetros lleva recorridos con un servidor. Nos reunimos en Santiago y desde allí continuaré escribiendo las nuevas aventuras y desventuras.

Resumen de la etapa: 14,8 km en 3 h 4 min con 139 metros acumulados subiendo. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado etapa 17ª: San Justo de Cabanillas – Congosto

Hemos amanecido con el pie cambiado hoy porque desde el principio Joseba me ha engañado y me ha hecho levantar antes de la hora acordada. El caso es que no me he dado cuenta hasta que hemos salido y he visto la hora que era: casi media hora antes de lo deseable y lo aconsejable para los humanos.

Si ayer el problema eran los osos hoy nos habían avisado del peligro de los lobos. Nos dijeron que es fácil ver sus excrementos y que se distinguen muy bien de los de los perros porque los primeros suelen tener pelos dentro. Yo he pensado que si se comen a Joseba hoy pelos no van a encontrar en sus heces.

La etapa de hoy ha sido más o menos igual que ayer pero más corta y menos bonita. Subida fuerte con Joseba tomando distancia y acumulando puntos en el premio de la montaña. Cuando íbamos subiendo iba a tal velocidad que se nos han cruzado dos corzos y por poco si los atropella sin verlos salir.

Arriba el camino se une ya con la pista que viene desde Quintana y es todo descenso hasta Labaniego. Un descenso y una subida bastante cómodos por pistas anchas y cómodas de seguir. De cualquier modo hay pocas señalizaciones y conviene llevar el track para evitar perderse ya que no hay cobertura en casi ningún sitio.

En Labaniego el camino marca descenso fuerte por un lugar en el que un curso de agua lo inunda todo, hay piedras y tiene pinta de ser una encerrona. Hemos vuelto al pueblo y hemos decidido tomar la carretera hasta Arlanza. 

El resto de la etapa tramos de carretera, pistas anchas y constante sube y baja con un sol insoportable. En Losada hemos podido tomar algo en el bar de la salida del pueblo muriendo de envidia al ver la piscina preparada.

Hemos llegado a Congosto a las 12:30 y después de recorrer el pueblo por todos lados hemos encontrado el bar. Allí hemos esperado a José porque habíamos quedado con el para tomar un taxi que nos lleve a Ponferrada. En Congosto no hay alojamiento disponible y el mesón del pueblo está cerrado, la idea es ir a dormir a Ponferrada y mañana regresar a Congosto y hacer la etapa final desde allí.

Una hora después y dos cervezas más tarde ha aparecido José medio deshidratado. Ha llamado al taxi y nos hemos instalado en el Hotel El Temple. Tenemos organizado llegar hasta el hotel y coger las cosas para irnos en tren: Joseba a Bilbao y yo a Santiago. El hotel está junto a la estación y eso nos soluciona mañana el problema.

Hemos ido a comer al restaurante del hotel y luego a descansar. Joseba ha ido a la estación para coger su billete de tren y luego nos hemos metido en un bar cerrado que tiene aire acondicionado porque en la calle no se puede vivir. 

El resto del día ha sido hacer tiempo hasta cenar cerca del hotel los tres. Luego hotel con aire acondicionado para soportar el insufrible calor que tenemos en Ponferrada.

Resumen de la etapa: 24,6 km en 5 horas 23 mn con 378 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado etapa 16ª: Fasgar – San Justo de Cabanillas 

Fasgar es un pueblo que nos ha sorprendido en muchos aspectos, creíamos que no tenía nada porque mirando en Google habíamos visto cuatro casas mal puestas. Resulta que es un pueblecito muy coqueto con todas sus cositas y un río en medio con puentes, molino y todo lo demás. Un típico pueblo de montaña muy similar a los del Bierzo que vamos a encontrar en las últimas etapas. Además de la sorpresa del pueblo, otro de los elementos que mejor nos ha dejado ha sido nuestra estancia en La Fasgarecha. Una gente muy amable con un servicio estupendo que se acompaña de unas habitaciones cómodas y un restaurante con una cocinera estupenda. Todo esto lo que ha hecho es que nuestra estancia sea muy cómoda y acabáramos contando aventuras y anécdotas al caer la tarde con la gente de la terraza y delante de una cerveza fresquita.

La gente del pueblo nos ha dicho que en la zona hay osos y que es fácil verlos el monte de enfrente. Da la casualidad que es por esa zona por donde sale el camino así que imaginad el cuerpo que se me ha quedado teniendo en cuenta que no puedo contar con la defensa de mi compañero ya que suele ir varios quilómetros por delante para ver si gana el premio especial de la montaña. El caso es que estoy convencido de que si un oso lo ve pasar lo va a dejar ir ante la perspectiva de una mísera comida y chuparle un poco los huesos. En cambio cuando me vea a mí seguro que se tira a comer, que conmigo sí encuentra carne.

Pues entre aventuras y tras una cena tranquilitas nos hemos ido a dormir para levantarnos temprano porque la etapa de hoy prometía por dureza y por el calor que está haciendo.

Sobre las siete nos hemos puesto en pie para bajar a desayunar ya que nos habían ofrecido generosamente levantarse para prepararnos el desayuno, a pesar de ser domingo y que abren a las 11. La etapa sale directamente con subida fuerte ascendiendo por el Valle Gordo hasta remontar y descender al siguiente valle que es el del río Boeza. Llegamos hasta los 1630 metros sin casi descansos aunque por una pista muy cómoda. Afortunadamente el oso no ha aparecido, lo que es evidente dado que estoy escribiendo esto. Desde arriba la vista del valle es impresionante ya que se trata de un antiguo glaciar rodeado de montes enormes con riscos y vegetación abundante. Al fondo los Picos de Europa que casi se pueden tocar desde aquí.

Pero si bonita es la subida por la vista lo que viene es aún más espectacular: el valle que se divisa desde arriba al otro lado es un impresionante circo glaciar que es conocido como la Campa de Santiago. Vacas y una ermita dan un toque precioso a uno de los rincones más bonitos que hemos visto en el camino.

El recorrido a continuación se complica un poco bajando siempre junto al río por una senda con bastante desnivel en descenso y con mucha piedra. Se hace algo incómoda teniendo en cuenta que es difícil no dejar de mirar los impresionantes riscos que hay a uno y otro lado en un valle que siempre va muy cerrado y que parece no tener salida.

En un impresionante recorrido se llega hasta Colinas del Campo de Martín Moro a 1066 metros ya. Al entrar en el pueblo nos hemos topado con una carrera de montaña y nos hemos metido entre los corredores hasta llegar al bar del pueblo a tomar algo y disfrutar un ratito de wifi porque llevamos ya casi dos días sin cobertura.

El camino sigue de modo muy agradable en suave descenso y sin grandes dificultades hasta Igüeña, final marcado de etapa en las guías. Nosotros hemos decidido seguir ya que nos espera la casa rural de la Jara Blanca. La etapa hasta Igüeña se nos hacía muy corta y así también hacemos más cortita la de mañana a Congosto.

En Igüeña el albergue está recién montado y tiene muy buena pinta. Para colmo está junto a un bar estupendo y delante de una playa fluvial que yo sólo he rehusado usar después de convencerme de que lo que queda de etapa es bastante aún.

Si la primera parte hasta Igüeña ha sido maravillosa el resto de la etapa se ha convertido en un infierno. El calor era insoportable y los quilómetros se han ido acumulando hasta dejarnos bastante cansados. Para colmo el tramo hasta Quintana de Fuseros se hace por una pista con un fuerte ascenso y sin una sombra en la que refugiarse.

Y el final hasta San Justo de Cabanillas lo más cercano al infierno que uno puede imaginar. Una ola de calor nos está cascando cada día más.

A pesar de todo hemos llegado bastante bien y gracias a que alguna que otra vez encontrábamos cobertura hemos conseguido quedar con Angels para que nos recibiera y nos llevara a la casa. También he hablado con Patricia, la chica que lleva el bar en el polideportivo y que prepara comidas a la gente si se lo encargas primero.

Hemos llegado sobre las dos y después de instalarnos rápidamente nos hemos ido hasta el poli a comer. Varias jarras de cerveza helada han mejorado nuestro nivel de hidratación y nos ha permitido disfrutar de una estupenda comida casera. 

El polideportivo es una instalación absurda ya que se trata de un campo de fútbol y una pista polideportiva para un pueblo en el que la persona más joven está cerca de la treintena y nosotros hemos mejorado la media de edad del pueblo con nuestra presencia. Una impresionante instalación que no sirve para nada y que no se puede usar ni para pasear a los perros por mandato municipal, según nos han contado tanto Angels como Patricia.

Tras la comida hemos ido a la casa bajo un sol insoportable, más aún cuando nos hemos perdido por el pueblo y hemos estado más de media hora dando vueltas hasta encontrar la casa. Después ducha y yo he puesto la ropa a lavar (Joseba ya no lava ropa porque ha decidido ir tirando las cosas directamente para renovar algo el material). Dos horas después tenía mi ropa lavada y tendida en la calle para secarse en un momento. Mientras he visto un capítulo de “Juego de Tronos” y Joseba en la parte de abajo veía su programa favorito: el canal 24 horas “todo noticias”.

Tras un merecido descanso mientras esperábamos que bajara un poco la temperatura hemos bajado a casa de Angels porque tiene wifi. En el resto del pueblo no hay cobertura y hemos aprovechado para organizar la etapa y alguna cosa más. También hemos aprovechado para charlar un ratito allí “al fresco” haciendo tiempo hasta la hora de la cena.

La cena también ha sido en el poli según habíamos quedado con Patricia. Al principio hacía mucho calor pero luego la temperatura ha ido bajando hasta hacerla agradable.

La última aventura de la noche la ha protagonizado mi compañero de viaje ya que había decidido no usar la cama de matrimonio que la casa tenía. Él es independiente hasta para dormir y así había preparado una cama supletoria que hay debajo de la grande. El caso es que decía que no podía soportar el calor que hacía en el piso de arriba y ante mí negativa tajante a que abriera las ventanas (no estaba yo dispuesto a que los bichos me comieran por todas partes) ha cogido el colchón y se ha bajado a dormir al sofá de abajo. Imagino que cuando me he quedado dormido ha aprovechado para volver a poner la tele y confirmar si la presentadora del canal 24 horas había ya cambiado de blusa o seguía con la misma toda la noche.


Resumen de la etapa: 30,1 km en 6 h 43 minutos con subida acumulada de 479 metros. Etapa en wikiloc.