Camino Olvidado: Etapa 15ª: Pandorado – Fasgar

Hoy podemos confirmar que os hablamos desde un lugar cercano al paraíso. Cercano por la altura a la que ya nos encontramos pero también, sobre todo, por la belleza del paisaje. La etapa de hoy ha sido una verdadera maravilla cruzando todo el valle Gordo junto al Río Omaña y luego el Río Vallegordo.

Una de las etapas más bonitas de todo el camino que hemos hecho hasta ahora por un terreno sencillo aunque con bastante calor. Vamos por partes.

La cena anoche fue una agradable tertulia con nuestro compañero José sobre anécdotas de los caminos. Todo eso acompañado con un buen platito de callos hechos por la señora del restaurante (nivel alto) y una botellita de vino con la que favorecer la conversación y aligerar la parte sólida. Un par de copitas de color amarillento con hielo y a la cama.

La mañana nos ha amanecido pronto porque a las seis ya estábamos los dos con los ojos como platos. A las 7 menos cuarto nos hemos puesto a arreglar todo y a desayunar lo que habíamos comprado anoche: leche y unos sobaos.

A las 7:15 hemos salido con mucho frío por la carretera que sale enfrente de la casa de Resthy y que pasa por detrás del hotel. Es una carretera secundaria que a esas horas no tenía tráfico (creo que a otras tampoco) y que nos lleva desde Pandorado a la altura del río, con un desnivel de unos 100 metros que se bajan muy cómodos por la carretera. Al ir todo el rato por la sombra ha llegado un momento en que el frío nos tenía para tomar un camino.

La carretera termina en La Omañuela, precioso rincón junto al río. Desde allí se comienza la subida que ya no para hasta el final de etapa para superar un desnivel de 300 metros. La primera parte del camino va por una senda ancha junto al río Omaña recorriendo rincones preciosos. A esa hora de la mañana todo estaba tranquilo y seguía haciendo mucho frío. 

Poco después volvemos a tomar la carretera hasta llegar a El Castillo donde nos hemos desviado para intentar tomar un café que no ha servido para nada porque el bar estaba cerrado. Desde allí hemos vuelto a salir de la carretera para tomar una pista ancha sin ninguna dificultad salvo un paso con bastante agua pero que se podía sortear sin grandes dificultades. 

Más carretera hasta llegar a Cirujales: allí nos hemos vuelto a salir de la carretera para tomar el camino que estaba indicado y ha comenzado nuestra odisea del día. Para empezar hemos encontrado un montón de vacas ocupando todo el camino que no nos dejaban pasar, de repente se han asustado y han montado una estampida que casi se lleva por delante al pastor que estaba al otro lado del camino. Solventado el problema de las vacas nos hemos encontrado con una parte del camino completamente inundada. Joseba, que es del norte, se ha lanzado a la aventura de cruzar “a pelo” y al llegar al tercer paso el agua ya le llegaba casi a la rodilla. En vistas de que no había alternativa y que yo no estaba dispuesto a meterme con botas allí he decidido descalzarme y ponerme mis crocs para cruzar. Si hubiera tenido neopreno lo hubiera usado. Yo he cruzado sin problemas y pasado el río de camino me he secado los pies y me he vuelto a poner mis botas secas mientras Joseba ha tenido que hacer el resto de la etapa con los pies encharcados.

En Villaverde hemos recuperado la carretera con el firme propósito por parte de ambos de no volver a tomar un desvío fuera de carretera a no ser que lo veamos muy claro. Al poco rato nos hemos encontrado con José que venía haciendo el camino al revés. Resulta que nuestro compañero se quedaba hoy también en Pandorado y esta mañana lo que ha hecho ha sido venir en taxi hasta Fasgar y desde aquí hacer el camino a la inversa. Es una manía que tiene él eso de hacer alguna etapa al revés para ver la gente que hay por el camino. Como dice mi compañero Joseba: ¡cada uno se droga con lo que quiere!

Desde aquí todo carretera en suave ascenso constante pasando por alguna que otra pequeña aldea sin servicios de ningún tipo. Mucho calor y cansancio acumulado por el cambio brusco de temperatura. Sin grandes dificultades hemos llegado hasta Barrio, Posada y en Vegapujín hemos salido otra vez a una pista muy agradable que nos ha traído hasta Fasgar.

Fasgar está metido en medio del valle rodeado de impresionantes cerros cubiertos de vegetación. Casas de piedra que ya hacen intuir el Bierzo que mañana alcanzamos. Hemos ido pasando desde los llanos de los días pasados hasta la montaña leonesa en todo su esplendor.

Nos alojamos en la Fasgarecha, maravilloso rincón que ofrece todos los servicios con un servicio muy atento y agradable. Hemos comido de lujo unas fabes con almejas y una carrillera de ternera regado con un Ribera del Duero. Luego Joseba ha ido a hacer sangre al colchón de la habi mientras yo charlaba y aprovechaba la wifi ya que no tenemos teléfono porque no hay cobertura.

Hemos preparado un poco la etapa de mañana que se presenta como muy bonita aunque algo larga. Ahora estamos esperando que baje un poco la temperatura para ir a dar una vuelta por aquí para disfrutar del paisaje que nos rodea.


Resumen de la etapa: 24,9 km en 5 h 21 min. 298 m de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 14ª: La Robla – Pandorado

Nuestra estancia en el Albergue de La Robla se saldó con una auténtica noche peregrina. Será que no estamos muy acostumbrados a eso de escuchar otros ronquidos que los nuestros porque esta noche nuestros vecinos de litera nos ha dado sintonía nocturna sin descanso.

El albergue de La Robla está muy bien, es uno de los mejores de los caminos que conocemos: limpio y bien cuidado cuenta con todos los servicios básicos desde una cocina equipada estupendamente, baños modernos y una habitación para lavar que antes contaba hasta con lavadora. La gente que lleva el albergue lo mantiene limpio y el precio de 7 euros está muy bien. Lo que sí que ha cambiado un poco es el ambiente de los peregrinos. Frente a la confraternización de tiempo atrás, ahora cada uno va a su bola. Nosotros llegamos al albergue los primeros y luego se han incorporado una pareja de italianos y un brasileño. A última hora también han aparecido dos ciclistas nacionales. Nadie ha hecho nada por relacionarse mínimamente y nosotros hemos ido a lo nuestro. Es verdad que todos ellos vienen desde León y hoy es su primera etapa, así que quizás aún van un poco perdidos.

La Robla es un punto de cruce entre el Camino del Salvador y el Olvidado. Tanto Joseba como yo ya habíamos estado aquí hace tres y dos años respectivamente. La Robla es un pueblo que tiene todos los servicios y está muy bien comunicado. José aprovechó esta circunstancia para marcharse a dormir a León después de comer con nosotros y hoy retornaba en bus otra vez para hacer la etapa.
Nosotros nos fuimos a tomar algo después de la hora de la siesta y luego nos quedamos a cenar de picoteo en el mesón del mediodía sin nada a destacar.
Esta mañana hemos amanecido a las seis y cuarto después de muchas vueltas en la cama y hemos hecho tiempo hasta las siete porque nos había dicho el hospitalero que a esa hora abrían en en centro un bar para desayunar. A pesar de tener una etapa más bien larga hemos decidido esperar a desayunar y eso nos ha hecho salir a las 7:30.
La etapa de hoy es larga pero muy sencilla. Va todo el tiempo por la carretera y sale alguna vez a caminos paralelos que nunca se alejan mucho. A la salida de Sorribos de Alba el camino sale un buen rato de la carretera y se mete por una pista que al principio es muy fácil de seguir pero que poco a poco se va complicando. La última parte antes de llegar a la carretera está muy cerrada y tiene mucha agua por lo que hay que ir con ojo. Al llegar a la carretera no hemos encontrado la salida y hemos seguido el track hasta que llega a un lugar en el que no hay salida. Hemos tenido que subir casi sin camino y con un desnivel enorme hasta el borde de la carretera. Para llegar a ella hemos tenido que pasar por debajo de un cable electrificado. Hay que tener cuidado en ese tramo porque la última parte es impracticable. Al menos estamos haciendo un curso acelerado de “fuerzas especiales del ejército”. El resto mucho asfalto y mucho calor.

En Canales hemos parado a tomar algo y descansar ya que estábamos sobre la mitad de la etapa. Desde Soto y Amio una infinita recta por carretera que se acaba bruscamente cuando el camino gira a la derecha para entrar en un camino que se acaba perdiendo en el campo entre hierba alta que tapa los agujeros que los tractores hacen cuando llueve.
En Riello hemos parado a tomar algo y recuperar fuerzas para tomar la última subida que va por una senda algo más agradable aunque con fuerte pendiente. Un rebaño de cabras y ovejas nos ha recibido a la entrada del pueblo junto a un montón de perros enormes que han salido ladrando con intención de comernos, menos mal que los pastores estaban cerca y los han llamado.
Estamos en Pandorado, nada en la nada. Al menos tiene un hotel aceptable y una casa rural muy maja. Estamos en la casa rural de Resthy y para comer tenemos el mesón también. Se come muy bien y tenemos habitación con saloncito y: LAVADORA!!!

Tarde tranquila charlando con José, que acaba de llegar. Escribir, hablar por teléfono o por FaceTime e hidratación. Esperando que se haga la hora de la cena para poder degustar unos callos que nos ha dicho la señora del restaurante que le salen muy buenos. Eso sí, mi compañero lleva toda la tarde dudando entre tumbarse en la cama o en el sofá y ahora programa las etapas siguiente amenazando con madugar todos los días a pesar de tener etapas más cortas hasta el final.



Resumen de la etapa: 32,8 km en 7h 4 min con 480 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 13ª: Boñar – La Robla

Aunque creía que por la mañana iba a estar muy molesto en la costilla después de la tarde de ayer la realidad es que me he levantado estupendo tanto de la parta superior como de la inferior (obviaré el tema central).

Hemos amanecido a las 6:30 gracias a mis suplicas de anoche ante Joseba que acabó dignándose a cambiar la alarma a última hora. A las 7 estábamos tomando un zumo de naranja de bote, cuyas consecuencias ha sentido a media etapa mi compañero de camino, y un sobao del tamaño de una plaza de toros-sin toros.

Decir que la mañana estaba fresquita es mentir como bellacos porque la realidad es que hacía un frío del carajo hasta para un vasco de “másomenospro” como mi compañero. Abrigados incluso con braga yo (de las del cuello, claro) hemos salido de Boñar por la carretera junto al camping para tomar una pista que nos ha llevado hasta Barrio de las Ollas. Después un suave ascenso constante por un valle estrecho y cerrado muy fresquito hasta coronar la subida en Otero de Curueño. A partir de aquí el camino transita ya casi siempre por la carretera o por pistas paralelas a la carretera.

En La Vecilla hemos encontrado un bar estupendo en el que hemos tomado café y hemos disfrutado de la alegría y amabilidad del servicio. Yo me he permitido, incluso, leer el “Mundo Deportivo”.

El resto de la etapa más de lo mismo Carretera con coches pasando a toda velocidad y algún que otro desvío para sacarnos un momento y volver a meternos. En Robles de la Valcueva hemos podido parar otra vez a tomar algo en un bar en el que parece que el servicio fue contratado en el mismo sitio que el del bar anterior (parece algo generalizado de la zona). Desde allí otra subidita hasta completar la etapa en La Robla poco antes de las 2.

Nos hemos venido directos al albergue de peregrinos que los dos conocemos porque nos hemos alojado en él cuando hemos hecho el camino del Salvador. Es un albergue estupendo y muy bien cuidado y limpio. Hemos llamado al teléfono de la puerta y en pocos minutos ha llegado Sixto, el hospitalero, a atendernos e informarnos muy bien de todo lo relativo al albergue y al pueblo.

Después de la charla nos hemos marchado rápido a comer a un mesón del centro del pueblo que está muy bien y que Joseba conocía porque comió allí hace tres años, cuando pasó por aquí. Cuando estábamos comiendo ha aparecido José porque había completado su etapa ya: se marcha a León a dormir y mañana regresa para continuar la etapa aquí.

Al regresar al hotel han ido llegando algunos peregrinos nuevos, imaginamos que todos del camino Del Salvador. A medida que pase la tarde iremos confraternizando con ellos en la medida de lo posible ya que dos son italianos y uno brasileño.

Se espera tarde tranquila y de recuperación. Mañana más en quilómetros. Pocas esperanzas tenemos de novedades.

Resumen de la etapa: 31, 6 km en 6 h 50 min. Con 217 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 12ª Cistierna – Boñar

La etapa de hoy ha sido una nueva oportunidad de disfrutar del camino plenamente. Una temperatura ideal para andar, un terreno muy cómodo con suaves subidas y bajadas y, encima, por caminos y carreteras secundarias muy sencillas y sin tráfico. La distancia total era de unos 25 km y para rematarlo hemos encontrado un bar (o algo parecido) para tomar un café a media etapa.

Hemos ido cambiando el paisaje desde la planicie de Palencia a un terreno de pequeños valles cerrados que se abren para dejar una visión impresionante de los Picos de Europa siempre al fondo, a nuestra derecha. Se alternan los bosques de hoja caduca con algunos pinos. Parece un terreno con mucha agua aunque en estas fechas todo está bastante seco.

La salida de Cistierna es junto al río Esla y coincide hasta el puente del Mercadillo con el camino Vadiniense; a partir de ese punto se toma una pista de tierra que nos conduce por un estrecho valle con una suave y constante subida hasta Yugueros.   Hasta La Ercina una carretera secundaria y allí nos esperaba un café en un antro-pub que incluso aparece en Google.

Después de descansar un poquito y tomar café (Joseba lo ha regado con un líquido transparente que había en la barra y que tenía como una barrita metálica con un tubo en la boca) hemos seguido hasta que el camino se aparta un momento para pasar junto a la preciosa iglesia románica de Santa Marina, cerca de Barrillos de las Arrimadas. Tour de vuelta a la iglesia de Barrillos amenazados por un perro al que los jamones se le señalaban apetitosamente (este comentario se lo he hecho a la dueña pero no parece que le haya hecho mucha gracia).

Desde allí una pista ancha y fácil en suave descenso nos lleva hasta La Losilla. Al pasar por allí un señor nos ha llamado para que le arrancáramos el coche para mirar no sé qué de los inyectores. Yo he sido muy obediente y lo he puesto medio en marcha aunque tenía serias dudas de que aquel cacharro tuviera inyectores o algo parecido. De todos modos los dos nos hemos alegrado porque al llamarnos habíamos pensado que lo que quería era que empujáramos el coche.

Y desde allí ya hasta Boñar por una pista que va junto a la vía del tren entre cultivos y acequias llenas de agua.

Tras el agradable paseo hemos llegado a Boñar a buscar nuestro alojamiento del día: Hospedaje Casa Inés. No hay mucho que elegir aquí y la verdad es que es bastante sencillo, aunque por 35 euros tiene baño y los servicios básicos y, sobre todo, está limpio.

Tras ducha y lavar ropa hemos bajado al mesón de abajo a tomar algo hasta que José ha llamado para decir que había llegado. Él ha salido más tarde y no lo hemos visto en toda la etapa porque ayer estábamos en hoteles distintos y en el suyo el desayuno era a partir de las 8.

Hemos comido en el mesón de debajo del hotel muy bien un menú de 10 euros los tres y luego nos hemos ido a descansar. La tarde la hemos pasado entre la charla por vídeo con juanmacapa’s family aprovechando la wifi abierta en la primera planta del hotel y luego venir a tomar algo a un bar del pueblo.

Al levantarme de la siesta he notado un dolor bastante fuerte en el costado derecho y he tomado la decisión de ir a urgencias porque era muy bastante intenso. Es curioso porque después de tantos años de camino es la primera vez que soy yo el que tengo que ir a un médico o un servicio de urgencias. No es que la cosa pareciera grave (el médico ha descartado rápidamente el infarto) aunque sí muy molesto, teniendo en cuenta que al día siguiente tenía que coger la mochila. Lo dicho: un dolor por una mala posición durmiendo y nada más. Me ha mandado anti-inflamatorios y le he dicho que ya estaba tomando para la rodilla, así que ahora tomo 3 pastillas en lugar de una al día y mi rodilla está agradeciendo mucho tal dosis. Por supuesto que también le he pedido un protector estomacal: ¡Que yo no soy un loco suicida!

Tras un altercado con la señora mayor que regenta el hospedaje, que se ha empeñado en cobrarme cinco euros de más, hemos decidido pasar la tarde de la forma más relajada posible (al final he pagado el precio acordado: tampoco está para para mucho más el sitio).

Después de mi visita a urgencias y el paso por la farmacia aprovechando por primera vez las recetas de Muface que llevo siempre encima, hemos ido a tomar algo a uno de los bares del pueblo y luego hemos ido a cenar al mismo restaurante del mediodía acompañados de José. La cena ha sido muy agradable entre la comida abundante y las anécdotas de unos y otros sobre nuestros caminos. 

El frío es cada vez más intenso y la previsión es de bajar de 5º, una locura en julio. Hemos comprado también algo para desayunar mañana porque queremos salir temprano ya que tenemos más de 30 km.

Resumen de la etapa: 25 km en 5 h 10 min con 194 metros acumulados de subida. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 11ª Puente Almuhey – Cistierna

Un día más mi querido compañero de camino me ha permitido levantarme a una hora, más o menos, digna: las 7 porque habíamos quedado para desayunar a las 7:30. A la hora convenida hemos aparecido al mismo tiempo que José, con quien hemos realizado toda la etapa de hoy.

Tras un sencillo desayuno nos hemos puesto de marcha a eso de las 8 con un tiempo estupendo para marchar. Frente a la pesadilla de ayer hoy la etapa ha sido una verdadera maravilla. Hoy nuestro grupo de marcha se ha visto incrementado con la agradable presencia de José.

Para empezar hay que indicar que en este tramo sí hay buenas señalizaciones, de hecho incluso hay una indicación a la salida de Otero indicando que no se siga el camino porque debe haber algún problema. Hemos agradecido enormemente una jornada en la que no ha habido pérdidas ni selvas ni ríos que atravesar.

La ruta transita todo el tiempo tomando como referencia la CV-131/14 (según las indicaciones de Google). Un desvío a la salida de Taranilla nos ha llevado por una cómoda pista hasta la laguna de San Martín y, desde allí, por campos segados en los que se pierde el camino aunque se puede seguir sin problemas por el borde. Un par de lugares con perros sueltos han sido la única nota negativa teniendo en cuenta que se trataban de mastines leoneses que parecían verdaderos monstruos. 

En San Martín se vuelve a la carretera y ya no se abandona hasta que se llega a la subida al santuario de Nuestra Señora de la Velilla. Desde ese lugar una pista ancha en constante ascensión nos hace bordear Peñacorada. Encontramos un camino precioso con hayedos, robles y pinos que hacen del camino un  paseo con el fondo continuo de los Picos de Europa al otro lado.

El descenso es pronunciado en algunos lugares aunque no excesivamente peligroso. Hemos disfrutado los tres de una preciosa etapa de camino.

Una vez hemos llegado a Cistierna nos hemos separado de José y nosotros hemos ido al Hotel El Cruce: estupenda elección con muy buena relación calidad-precio. Las habitaciones son nuevas y están muy bien equipadas, además disponemos de una terraza en la que rápidamente se ha secado toda la ropa lavada.

Después de todas las labores hemos quedado a comer en el mismo restaurante en el que comimos el año pasado: El Moderno y también hoy hemos tomado un aceptable menú por 10 euros.

Tras la comida nos hemos vuelto a descansar ya que el día hoy se presenta como recuperación y poner al día las cosas. He aprovechado para escribir y publicar todo lo atrasado y ahora nos vamos a dar una vuelta y decidir sobre la cena para mañana retomar otra etapa bastante sencilla a priori.

Mi rodilla se está comportando estupendamente y hoy casi no me ha molestado, a pesar de que no he tomado nada al salir. Sólo en las bajadas me molesta un poco pero al llegar me he puesto hielo un ratito y esta tarde la llevo fenomenal.

Laguna de San Martín

San Martín de Valdetuerta

Santuario de Nuestra Señora de la Velilla

A los pies de Peñacorada


Resumen de la etapa: 22,2 km en 4 h 49 minutos con 399 metros de subida acumulada. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 10ª Guardo – Puente Almuhey

La etapa de hoy se podría definir con aquello de: cómo una plácido paseo por una carretera secundaria se acaba convirtiendo en un infierno de etapa. A estas alturas del camino estamos ya bastante hasta los mismísimos de algunas cosas de esta ruta.
Desde hace varias jornadas hemos ido detectando un abandono casi absoluto de todo lo que tenga que ver con el camino olvidado. Es cierto que en el País Vasco e incluso en Burgos parecía que había una cierta atención por este trazado y está claro que a lo largo del camino hay gentes muy implicadas en revivir esta preciosa ruta. Pero si eso es verdad, no es menos cierto que, en líneas generales, el abandono de los caminos y las señalizaciones es absoluto. No se tiene en cuenta el ir evitando las carreteras con más tráfico, y cuando se hace más valdría quedarse quietos porque se indican variantes que pierden la señalización rápido o te llevan a sendas completamente cerradas e impracticables hasta para el ganado. El final suele ser un arroyo que hay que cruzar poniendo en peligro la integridad personal además de acabar de agua hasta los….

Llevamos las piernas que parecemos un Ecce Homo (para colmo este año es el primero que se me ocurre venirme con pantalones cortos para andar) y los calcetines llevan media selva en forma de ramas, espinas y demás restos vegetales fruto de nuestra pelea con el bosque. Para los caminantes que se decidan hacer esta ruta les aconsejamos un buen machete para cortar hierbas en la selva, a modo de supervivientes.

El caso es que, a pesar de todo, el camino es precioso y merece la pena hacerlo aunque nosotros aconsejamos que en el trazado de hoy se siga siempre por la carretera despreciando las flechas que te sacan fuera.

Tras ver la victoria de Portugal nos ofrecimos al abrazo de Morfeo sin transición ya que no estaba yo por ver a Cristiano en plan levantar copa.

Esta mañana hemos amanecido poco antes de las 7 porque habíamos planificado tomar las cosas tranquilitas dado que teníamos 14 quilómetros en total. Hemos desayunado en el hotel y sin mayores problemas nos hemos puesto en marcha con una mañana muy fresquita y que estaba muy cerrada a primera hora. 

El camino sale de Guardo por la carretera y así sigue un buen tramo. Poco a poco ha ido abriendo y nosotros íbamos disfrutando de un agradable paseo sólo molestados de vez en cuando por el tráfico de la carretera.

Todo parecía ser muy sencillo hasta que hemos pasado La Espina y una flecha nos indicaba que debíamos seguir por camino tras cruzar una puerta del ganado. Era la primera flecha que habíamos visto en toda la mañana y nos hemos decidido a seguirla. En lugar de tirar por un estupendo camino a la derecha nos ha llevado por una senda cerrada cada vez más estrecha y difícil de seguir. Hemos seguido el track hasta llegar a una zona muy complicada porque hay mucha agua de un arroyo que hay que cruzar “a pelo”. Hay que tener en cuenta que todo está muy seco y eso nos ha permitido pasar sin grandes problemas pero cualquiera que tenga la brillante idea de seguir las flechas debe tener en cuenta que todo este camino con agua puede ser absolutamente imposible de atravesar sin llevar neopreno.

Tras buscar un lugar por donde cruzar el agua sin meternos hasta la rodilla hemos vuelto otra vez a la carretera convencidos de que no vamos a tomar más desvíos a no ser que lo veamos muy claro. 

Así hemos llegado hasta Cegoñal y allí el camino vuelve a salir de la carretera. Yo he mirado en wikiloc el tipo de camino que era y he visto que se trataba de una pista aceptable así que lo hemos tomado. El problema es que lo que el mapa de wikiloc no indica es que el camino lleva años sin tocarse y está completamente cerrado con la vegetación campando a sus anchas. El resultado ha sido que para seguir la senda del track hemos acabado metidos en una auténtica selva virgen. Llevamos hierbas hasta en los… 

 Lo que podría haber sido un agradable paseo se ha convertido en pesadilla. También es cierto que todo se ha terminado llegando al Hotel y viendo el cartel anunciador en el que se nos ofrece Chuletón de Buey a la piedra. Tenemos todo el día por delante para descansar, escribir, hidratarnos y disfrutar de una comida que se aventura de nivel.

Ante la promesa de una comida “de nivel” nos hemos encaminado hacia el restaurante del hotel. Estamos alojados en el Hotel Río Cea, un estupendo lugar al que hemos llegado gracias a Booking, para variar.

La comida ha transcurrido según lo previsto y tal y como aparece en la imagen de abajo: un estupendo Chuletón de buey a la piedra, postre, café y chupito para favorecer la digestión.

El camino es siempre una caja de sorpresas y hoy nos ha ofrecido una de esas jornadas de las que seguro recordaremos siempre. Estábamos nosotros ya en el segundo chupito de orujo cuando la camarera nos ha dicho que en la mesa de atrás había un señor que también está haciendo el camino, como nosotros. Por supuesto que nos hemos saludado y hemos comenzado a charlar de este camino y de todos los que llevamos hechos. Desde el principio hemos visto que nuestro compañero, José, es un verdadero experto en esto de los caminos y que nos da varias vueltas a nosotros ya que su trayectoria es impresionante en España, Italia, Gran Bretaña, Noruega, Francia, Suiza… Una de sus aventuras le ha llevado a Jerusalén. Vamos, que nosotros somos unos principiantes hablando con él.

Imaginad que la conversación se ha alargado bastante rato en la sobremesa contando nuestras aventuras y experiencias. No siempre te encuentras a gente tan interesante y que sabe tanto del camino. Y hablando y hablando de experiencias pasadas y futuras resulta que yo he ido atando cabos y he llegado a la conclusión de que estábamos sentados ante una de mis principales referencias en esto de wikiloc. Se trata de Jagasso. Llevo meses buscando rutas para los caminos de este año y uno de los perfiles que he seguido por la cantidad y calidad de las rutas es el suyo. El perfil que tiene en wikiloc es uno de los más fiables que yo conozco en todas estas rutas; tiene más de 1.000 rutas subidas y todas están realizadas y revisadas por él antes de subirlas. Desde luego que sus rutas se perfectas para descargarlas. Además nos ha contado que tiene un blog en el que lleva todos sus caminos y en el que también se encuentran las rutas para descargarlas. Os dejo el enlace para cualquier que esté interesado. Caminant per

Por supuesto que está relación nos aporta una información muy importante para futuros proyectos y estamos convencidos de que el intercambio nos va a dar muy buenas ideas. Por supuesto que vamos a seguir viéndonos a lo largo de este camino ya que llevamos más o menos la misma programación de etapas. 

Hemos regresado a la habitación a descansar un poco y hacer tiempo hasta la cena. Hemos seguido charlando los tres hasta irnos a dormir. Podéis imaginar que la conversación ha repasado mucho de la geografía de caminos de unos y otros. Es un lujo aprender de alguien como José y esperamos seguir disfrutando de su compañía.

Resumen de la etapa: 14,2 km en 3 horas y 7 minutos. 139 metros de desnivel acumulado subiendo. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 9ª Cervera de Pisuerga – Guardo

Una noche de perros sin poder dormir por la fiesta de la calle y nosotros preparados a las 6 para una etapa de 37 km del mismo nivel que las dos últimas. Yo hoy sí me he preparado con una dosis de anti-inflamatorio (por supuesto con el correspondiente protector de estómago) y nos hemos tomado el conato de desayuno que la señora del hotel nos había dejado la noche anterior, dado que el desayuno iba incluido pero no lo dan hasta las 9.

Al salir a la calle los restos de la fiesta continuaban a pleno rendimiento en forma de borrachos peleando de regreso a casa Nosotros nos hemos planteado desde el primer momento darle caña para no dejar muchos quilómetros para después del mediodía.  El camino hoy también ha sido muy sencillo de seguir. Siempre corre junto a la carretera que une Cervera con Guardo. Hay una pequeña subida al principio y luego casi todo el rato es más o menos plano. La ruta sale de la carretera y se mueve entre caminos muy cómodos y fáciles de seguir. El único problema es el calor y que no hay nada en ningún pueblo hasta Santibáñez de la Peña. Había programado recortar la ruta para hacerla más equilibrada pero no hay nada de alojamiento hasta Guardo, eso implica 37 hoy y 15 mañana: un desastre.

En uno de esos pueblos del camino de hoy que se llaman algo de la Peña hemos encontrado un bar cerrado pero con la puerta sin llave. Joseba se ha metido y, al momento, ha salido un señor a preguntar qué queríamos pero cuando le hemos pedido algo fresco para tomar nos ha dicho que el agua de la fuente está muy fresquita y que en su bar no hay coca-cola ni nada por el estilo porque es un “local social”. Tras el consiguiente cabreo hemos seguido ruta bajo un sol de justicia que de vez en cuando era suavizado por una leve brisa que soplaba de cuando en cuando. Yo le he dicho a Joseba que hoy Julio debía estar junto a Santiago apoyando nuestro camino y seguro que nos ha soplado un poquito para que no acabáramos recocidos del todo.

Así, sin nada que mencionar y sin corzos en el camino (ni ellos han salido hoy a saludarnos con el calor que hacía) hemos llegado a Santibáñez a calzarnos un par de bebidas fresquita a y unas patatas fritas.

El resto han sido 10 quilómetros por el infierno hasta Guardo. Para colmo el hotel lo tenemos bastante alejado del centro y por eso hemos decidido comer primero. Tripadvisor me ha recomendado El Portalón y, como lo hemos pillado de paso, allí hemos comido (nada del otro mundo, la verdad).

Luego hemos llegado al Hotel La Montaña Palentina, nuestro destino. Un hotel sencillo aunque con buena pinta. Servicios básicos con una buena relación calidad-precio y un personal bastante agradable que nos ha atendido muy bien y nos está completando la información sobre toda la zona mientras tomamos unas cervezas, yo escribo y Joseba charla con el dueño desde el otro lado de la barra.

Esta tarde no vamos a hacer nada y se presenta una cena sin complicaciones en el hotel y ver el la final del europeo: a ver si pierden los dos, que es lo que yo quiero. Si no puede ser al menos que pierda Cristiano. Y si no, que pierdan los otros, que tampoco es que vaya a llorar de pena.


Resumen de la etapa: 36,7 km. En 7 horas 34 minutos. 277 metros de subida acumulados. Enlace en wikiloc.

Camino Olvidado Etapa 8ª : Aguilar de Campoo – Cervera de Pisuerga

Segunda etapa con un quilometraje superior a los 30, por tierras palentinas, con mucho calor y sin casi nada para recuperar en medio del trayecto.

Hoy, frente a lo ocurrido a los días anteriores, no hemos tenido problemas para seguir las flechas. El camino está bien indicado y además el track que llevamos de rayrosa nos funciona bastante bien. En realidad da la impresión de que la señalización del camino es bastante antigua y que por esta zona no se han preocupado mucho de actualizar y mejorar nada. De hecho parece que nadie sabe nada del camino olvidado e incluso las rutas por las que pasamos, como la del románico palentino, no señalan nada sobre las flechas amarillas.
Como estos días está apretando el calor nuestra planificación es la de salir bien temprano y aprovechar las primeras horas de fresco para que no tengamos que hacer mucho tramo a partir del mediodía. 

En el Hotel nos habían preparado el desayuno para poder tomarlo a las 6:15 y eso nos ha hecho aprovechar bien las primeras horas. El camino sale por el paseo que lleva hasta el Monasterio y desde allí va directo a la presa del pantano de Aguilar en el Pisuerga. Al llegar a la base de la presa hay una senda con escaleras que sube hasta la parte de arriba y, desde allí, comienza a bordear el pantano durante un buen rato por caminos y carreteras secundarias. Nos hemos encontrado un corzo justo antes de la presa, algo que está siendo habitual. También nos hemos encontrado un grupo de jubilados transitando por las pistas cercanas al pantano con los que hemos charlado un ratito.

En Corvio hemos parado un rato para ver su iglesia románica antes de retomar la ruta que ya se separa bastante del pantano, que no retomaremos hasta la cabecera. Hay que mencionar que este año los pantanos están a rebosar de agua y el de Aguilar estaba tirando agua por arriba, un verdadero espectáculo.

A partir de Salinas de Pisuerga cruzamos el río y ya no lo vamos a abandonar en el resto del trayecto. Un estupendo paseo fluvial nos acompaña durante una parte importante del trazado entre árboles y vegetación que hace más agradable la caminata. Nos hemos ido encontrando bastante gente a pie o en bici realizando tramos de estas rutas. Ni que decir que de rastro de peregrinos o caminantes del Olvidado, ni rastro.

En un remanso del río no he podido resistir la tentación y me he dado un baño. El agua estaba bastante fresca pero ha sido una medicina maravillosa para mis pies y mi rodilla.

Si ninguna dificultad hemos llegado hasta Cervera de Pisuerga para alojarnos en el Hostal el Resbalón. Muy bien el sitio: renovado, limpio y con un baño muy apañado.

Para comer he buscado en Tripadvisor y me ha dado tres opciones: las dos primeras no han sido viables porque hoy es día de fiesta aquí (San Cristóbal) y hay montada una de miedo. Los restaurantes están completos y toda la gente está en la calle esperando a los corredores de una prueba de montaña que termina a media tarde junto a la plaza del Ayuntamiento (enfrente de nuestro hotel). La tercera opción que nos daba tripadvisor era el Mesón Asador Gasolina y hacia allí hemos ido. Es un local con buena pinta y una cocina tradicional. Quizás necesitaría una renovación en el aspecto decorativo pero, por lo demás, un lugar muy adecuado para comer. Cuando nos hemos sentado el camarero nos ha informado de la posibilidad de tomar un cuarto de lechazo que tienen preparado como algo especial del día. No hemos podido resistir la tentación y nos hemos lanzado a la gula de la carne. Por supuesto hemos regado la comida con una botellita de Cepa 21 de muy buen nivel. La carta de vinos es muy amplia aunque, para mi gusto, algo cara. Merece la pena disfrutar de una buena comida y su correspondiente bebida en un lugar como este. 

El final de la comida han sido varios orujos para asentar bien todo y luego una buena siesta en el hotel. Yo he aprovechado para hablar con mi querido Patri que sigue su camino por el camino del Norte en su aventura en solitario.

Para cenar hemos vuelto al mesón para pedir un poco de jamón y queso mientras yo me he pedido una sopita castellana. Al principio habíamos pedido unos nestea y el camarero nos ha preguntado asombrado si eran nuestro o era un error, dado el nivel de alcohol consumido desde la mañana (sobre todo por mi compañero, que anda deshidratado y desalcoholizado).

Cervera está de fiesta y todo el mundo está en la calle. Nosotros nos hemos subido a la habitación mientras preparaban un escenario para un baile, luego castillo de fuegos y gente y follón por todos lados.

Resumen de la etapa: 30 km en 6 horas y 25 minutos con desnivel acumulado subiendo de 156 metros. Enlace a wikiloc.

Camino Olvidado 7ª etapa: Reinosa – Aguilar de Campoo

El camino olvidado no es apto para principiantes, es importante planificar bien las etapas y llevar los tracks grabados para evitar problemas graves. La etapa de hoy ha sido un claro ejemplo de ello.
Aunque el final de etapa marcado estaba en Olea nosotros habíamos decidido quedarnos antes en Reinosa tanto por las posibilidades de alojamiento y estancia como por racionalizar un poco las distancias. El resultado fue que la etapa de ayer se convirtió en un agradable paseo hasta la visita a los restos arqueológicos de Iulióbriga y una estancia estupenda en el Hotel San Roque de Reinosa.

La parte negativa consistía en que la etapa de hoy nos quedaba con 35 quilómetros y además las previsiones de tiempo eran de mucho calor. No llevábamos el track desde Reinosa a Olea porque a Joseba se le ha fastidiado el móvil y va un poco a su bola (el móvil, digo).

El camino a la salida de Reinosa está muy bien indicado y es fácil de seguir hasta Cervatos. Allí hemos podido disfrutar de su iglesia románica. Merece la pena una parada para poder disfrutar de una de las joyas más impresionantes del románico palentino.

A partir de Cervera es cuando se nos ha complicado la cosa: llevábamos el trazado del GR que en lugar de llegar a Olea va por Hoyos y que se une más adelante. Nosotros hemos decidido seguir las flechas pero desde Cervatos hasta Olea son un verdadero caos. Parece como si coexistieran diferentes trazados marcados con flechas que se superponen y se lían unos con otros. Además las flechas se pierden en varios lugares entre cercas, arroyos y vacas que miran con cara de pocos amigos. Cuando íbamos por la carretera en dirección a Olea nos hemos desviado con unas flechas que nos han hecho dar una vuelta enorme por el campo sin ningún camino mientras unos perros nos han salido al paso con no muy buenas intenciones.

Encima este tramo es de subida constante con un desnivel de unos 200 metros lo que nos ha complicado aún más las cosas. Para colmo de males el calor ha comenzado a pegar desde muy temprano. 

Al llegar a Olea el trazado ya sí se ha hecho mucho más fácil con un camino sencillo que hemos seguido al principio por la carretera, despreciando los desvíos absurdos. Luego diversas pistas de tierra casi sin desnivel y un carril paralelo a la carretera nos han llevado sin grandes dificultades hasta Aguilar de Campoo, nuestro destino.

Hay que tener en cuenta que no hay ningún bar ni nada parecido en toda la etapa: hemos hecho los 35 quilómetros a pleno sol y sin poder parar en ningún sitio a tomar algo. Esa falta de paradas es una de las causas por las que hemos terminado la etapa a muy buena hora, antes de las 2. Hemos llegado con mucho calor, muy cansados pero estupendamente en el aspecto físico. Yo he resistido muy bien con mi rodilla y Joseba también está muy bien en lo físico.

Hemos llegado para alojarnos en el Hotel Valentín, un lugar aceptable aunque creemos que le haría falta una reforma y una modernización integral. Algo caro por 73 euros con desayuno. Al menos el menú de su restaurante sí está bastante bien y a buen precio.

Después de una buena siesta nos hemos ido de visita turística hasta el Monasterio de Santa María la Real, con su museo de románico (nada del otro mundo), y luego hemos subido a Santa Cecilia. Ambas son visita obligada. Luego hemos ido al centro a tomar algo mientras planificábamos las próximas etapas de nuestro camino.

Yo he intentado aprovechar mi nueva condición de Genius en Booking modificando las reservas que tengo, pero después de un par de horas sólo he podido cambiar una con un ahorro de 6 euros.

Después de una tarde tranquila y relajada que ha ido refrescando poco a poco hasta tener que usar el polar, nos hemos ido a cenar a una terraza junto al Río Pisuerga. Estupenda cena con unos vinitos y regresó al hotel a preparar todo y escribir. Mañana también tenemos una etapa larga y debemos preparar todo al detalle para no tener complicaciones. Ahora, mientras yo escribo, Joseba comienza a realizar el proceso de “respirar fuerte” y yo no voy a tardar más de 10 minutos en seguir sus pasos.