Camino Olvidado 4ª etapa: Espinosa de los Monteros – Pedrosa de Valdeporres (Santelices)


A la hora convenida nos pusimos en marcha, como cada día con mucho sueño y muchas ganas de camino. La mañana se ha levantado fresquita y muy adecuada para marchar.

Una de las cosas que más estamos detectando en el camino es la falta de señalizaciones en algunos lugares y las dificultades para seguir la ruta, sobre todo si no llevas ayuda alternativa en forma de track en wikiloc. Esta mañana hemos vuelto a encontrar muchos problemas a la salida de Espinosa. En el centro del pueblo no hay ningún tipo de indicación y cuesta bastante encontrar las escaleras hasta llegar a la zona del río, por donde sale el camino. Hay que ir hasta la parte baja de la plaza y desde allí intuir por dónde va hasta cruzar el río. Nos hemos perdido varias veces hasta que al final hemos visto la señal de madera junto al puente que cruza el río que está borrada y que no se distingue.

Es verdad que el inicio de la etapa no está bien indicado, pero a partir de Santa Olalla no hay problemas para seguir la ruta y las flechas facilitan mucho seguir la ruta.

El camino de hoy ha cambiado algo en perfil y en paisaje. Hemos dejado los valles de los ríos para caminar por bosques bastante cerrados de hoja caduca. Resulta curioso encontrar bosques tan húmedos por esta zona. Se trata todo el día de recorrer pequeñas sendas mucho más cerradas. Hemos tenido la oportunidad de ver algún que otro corzo e incluso un alimoche. Los buitres son muy frecuentes ya que justo al otro lado del valle se extiende una serie de Montes calizos con paredes verticales en las que es fácil ver las buitreras. El paisaje es verdaderamente impresionante entre las sendas del bosque y las vistas cuando el terreno se abre. Esos montes harían las delicias de algunos compañeros de “La Carrasca”. Se intuyen rutas maravillosas nivel Juan, Andrés, José Joaquín o Andrés. No digo más…

El camino es un constante sube-baja sin gran dificultad pero que acaba cargando las piernas. Como habíamos tomado un café al salir y unas rosquillas de anís que nos quedaban del día anterior no hemos tenido que hacer parada hasta Quisicedo. Hemos llegado poco antes de las 10 y el bar Goiko aún estaba cerrado. Hemos esperado un rato hasta que han abierto y ha merecido la pena porque el pincho de tortilla recién hecho era de nivel alto.
Poco después de Quisicedo hasta el final está la única dificultad de cierto nivel del día: un ascenso de unos 250 metros de desnivel algo fuertes. Quizás lo peor es el descenso por el desnivel y por lo difícil de seguir el trazado que se intuye más que se ve. Una antigua calzada es una buena guía durante un ratito hasta que se pierde y casi no hay más alternativa que ir campo a través entre maleza y por lugares con mucha agua en tierra. Tampoco es una gran dificultad y siempre hay que procurar alcanzar la pista que ya te conduce de forma fácil hasta el final. El último tramo te lleva desde el túnel de La Engaña por el trazado del tren hasta Pedrosa: un precioso paseo muy cómodo y sencillo.

Nosotros hemos seguido hasta Santelices, junto a Pedrosa, porque es allí donde está el albergue. Nerea y Chuchi han acondicionado un antiguo local de lo que podría haber sido estación de ferrocarril. Se trata de un albergue para temas de espeleología y que también está al servicio de peregrinos. La amabilidad y conocimiento de nuestros “caseros” han hecho que nuestra estancia sea un verdadero placer. Hay un intento por promocionar el camino Olvidado y gente como ellos, con la ayuda de los de otros pueblos y el apoyo de las instituciones pueden hacer que este camino se desarrolle en algunos años. Para ello es imprescindible cuidar mucho más todo el tema de la señalización y mantenimiento de los caminos y también establecer puntos de alojamiento en los principales lugares que son final de etapa.Todos los que vayáis a organizar esta ruta no dudéis en poneros en contacto con ellos para el tema del alojamiento y para el asesoramiento.
Nos ha ofrecido Chuchi la posibilidad de llevarnos en el coche a visitar Puentedey y tomar algo allí. Nos hemos quedado alucinados ambos ante un pueblo colocado encima de un enorme puente natural de piedra sobre el río Nela.
Luego la noche ha terminado compartiendo mesa con nuestros anfitriones. Hemos disfrutado de la invitación, la compañía y la conversación de nuestros amables anfitriones entre anécdotas del camino y deseos de un buen desarrollo de este camino. Nos parece muy importante que gente como ellos muevan un proyecto que puede hacer que muchos caminantes decidamos venir a disfrutar del paisaje, la naturaleza, la cultura y la gastronomía de esta zona. Ya sabéis que estamos a vuestra disposición para todo lo que suponga la difusión de este estupendo proyecto de Camino Olvidado o Camino Viejo de Santiago.

Señal borrada a la salida de Espinosa
Puentedey

Resumen de la etapa: 28,9 km en 7 horas y 19 minutos Con un acumulado de subida de 336 metros. Etapa en wikiloc.

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8ª Portilla de la Reina – Horcadas


Después de un breve paseo por el pueblo que nos llevó hasta el mirador que hay subiendo por la otra parte de la carretera, nos fuimos hacia el albergue a hacer tiempo y cenar algo. Al llegar estaba una familia que esta tarde estaba charlando con Alejandro (el del albergue) y que veranean aquí en la casa de enfrente (o algo así).

En el pueblo quedaba la chiquillería jugando y gritando por la plaza al modo al que jugábamos nosotros de pequeños en las plazas de nuestros pueblos.
La tarde fue refrescando hasta hacerse imprescindible un forrito polar, incluso para mi fornido compañero vasco.
Alejandro nos tenía preparada una crema de verduras y unas salchichas con patatas pero Joseba decidió cambiar a última hora el menú e hizo que Alejandro tuviera que prepararle una pasta al pesto. Una agradable cena que se retrasó algo por la petición de mi compañero de mesa y que tuvimos que entretener con algún que otro vasito de vino blanco: Verdejo fresco al que parece que este camino vadiniense está abonado.
El retraso nos permitió ir buscando en internet el teléfono del albergue del Toril en Horcadas porque nuestro objetivo era llegar hoy hasta allí como final de etapa. La opción de parar en Riaño no nos apetecía mucho porque son 20 km y nos parecen pocos, teniendo en cuenta, además, que la etapa siguiente se nos quedaría casi en 40. De este modo nos quedan dos etapas de unos 30 km. Para poder hacer eso teníamos que garantizarnos que nos atenderían en el albergue de Horcadas al menos para alojamiento y comida. Después de muchas vueltas de falta de conexión de la wifi y varios intentos de llamada fallidos de Alejandro por teléfono (nosotros no tenemos cobertura porque en el pueblo sólo hay Movistar) conseguimos asegurar estancia en Horcadas.
El albergue de Portilla está bastante bien en su relación calidad-precio. Lo lleva Alejandro y está más enfocado al tema de montaña e invierno que al tema peregrino. Aviso a peregrinos que no es el típico albergue del camino ni los servicios son los mismos. Es bueno saber que se ofrecen mejores servicios y el precio es algo más elevado. De todos modos merece la pena.
Tras una plácida noche hemos levantado nuestros cuerpos de las cómodas camas a las 6:20 porque los dos estábamos ya despiertos. Abajo nos esperaba un termo con café y unas magdalenas con las que iniciar ruta.
El camino hoy transita casi todo el tiempo por carretera. Es una etapa muy cómoda en constante descenso y bastante fresquita dada la altura a la que estamos todavía. Se hace muy cómoda por lo fácil del terreno y porque siempre vas en suave descenso casi hasta el final.
El camino recorre el estrecho valle por el que se sale de Portilla y va junto al río. Es cierto que no hay muchas alternativas de camino en ese trozo pero se abusa de asfalto y sería aconsejable que se buscaran alternativas en los lugares en los que fuera posible.
Desde Portilla hasta Barniedo todo carretera sin nada que mencionar. No hay flechas pero tampoco es que hagan mucha falta. Luego hasta Boca de Huérgano se va por una pista de tierra que los pies agradecen infinitamente. En Boca nos esperaba un café mientras Joseba recordaba sus tiempos en los que venía aquí a visitar a su cuñado y su familia.
En el bar hemos encontrado un señor desayunando con el que hemos estado charlando un buen rato y al que luego hemos vuelto a encontrar en Horcadas al mediodía.
Tras el reparador café hemos seguido hasta Riaño todo el rato por carretera. Un infierno por un estrecho arcén y constantes coches y camiones pasando junto a nosotros. Si no fuera porque a la izquierda vas viendo el pantano y sus maravillosos montes reflejados en las aguas, el camino sería una auténtica pesadilla.
En Riaño hemos tomado una cerveza y una tapa de tortilla tamaño familiar en un restaurante del centro del pueblo. Luego hemos seguido ruta también por carretera que incluye el paso por un túnel que da muy mal rollo.
Pasado Carande el camino sale a una pista de tierra por la que entramos hasta la misma Horcadas. Nos hemos dirigido directamente al albergue y de allí al bar a recoger las llaves y organizar la jornada gastronómica. Una señora muy atenta y amable nos ha realizado todas las indicaciones y nos ha vuelto a llevar al albergue tras citarnos para comer sobre las 2.
Cuando iba a ducharme he visto que me había llegado un correo del cpr para el curso de bibliotecas y tras un buen rato de charla ya hemos organizado todo para el inicio del curso.
Hemos vuelto al bar para comer y el ambiente se había animado mucho. La gente es muy agradable y hemos estado un buen rato haciendo bromas mientras nos preparábamos la comida. Se trata de un matrimonio y aparece de vez en cuando la nieta a echar una mano y liar un poco todo (típico de unos abuelos que disfrutan del verano de su nieta adolescente o menos).
La señora nos había preparado un estupendo arroz mixto: almejas, pavo y chorizo. A pesar de lo temeroso de la combinación el resultado ha sido estupendo. Yo he declinado un segundo plato y me he decidido por repetir arroz hasta llenarme completamente. Joseba parece muy mejorado de su problema gástrico y ha dado cuenta de un buen plato de arroz y un par de chuletas de sajonia junto a un plato de ensalada y una botella de vino (no digo nada, Tere).
Después de la comida hemos ido a echar un ratito de siesta y luego he intentado ver el Tour y jugar a los Simpson pero dado que la tele no iba y que la red tampoco nos hemos bajado al bar a aprovechar la wifi.
Estaba cerrado pero al poco ha abierto la señora y ahora aquí estamos casi en familia: la señora, el señor, la nieta, la amiga de la nieta, Joseba y un humilde servidor cuando la tarde comienza a refrescar y esperamos pasar un buen rato entre conversación, repaso de las etapas y algún que otro golpecito haciendo tiempo hasta la hora de la cena. Imagino que daremos una vuelta al pueblo cuando el calor deje de pegar fuerte y poco más.

Resumen de la etapa: 28,3 km en casi 5 horas y con un desnivel de descenso de 209 metros. Enlace a Wikiloc

Vista de Portilla desde el mirador
Vista de Portilla desde el mirador
Salida de Portilla de la Reina por el valle
Salida de Portilla de la Reina por el valle
Vista del río Yuso
Vista del río Yuso
Río Yuso
Río Yuso
Ermita
Ermita
Cascada a la salida de Barniedo
Cascada a la salida de Barniedo
Puente en Boca de Huérgano
Puente en Boca de Huérgano
Ermita de San Tirso
Ermita de San Tirso
Vistas del pantano de Riaño
Vistas del pantano de Riaño
Vistas del pantano
Vistas del pantano
Túnel a la salida de Riaño
Túnel a la salida de Riaño

7ª Fuente Dé – Portilla de la Reina


Sin nada más que hacer tras la cena nos fuimos al parador a organizar algo del desayuno del día siguiente y de la etapa. Había comenzado a cerrarse la tarde y las nubes habían bajado ya casi a la altura de nosotros, lo que presagiaba una mañana lluviosa y era confirmado por eltiempo.es

El el parador nos ofrecieron a primera hora de la mañana un café y cualquier bollo para salir así que nos fuimos a la habitación tranquilos por resolver el tema del desayuno ya que no hay nada en toda la etapa.
Una noche plácida sin sobresaltos de Joseba en visita a su amigo Don Blanco disfrutando de los lujos peregrinos del parador nos ha llevado a las 6:30 a despertarnos con la dura realidad de una etapa entre lluvias bajo los chubasqueros.
Según lo previsto hemos tomado café y un sobao y nos hemos puesto los goretex superior e inferior para hacer frente al agua que envolvía todo el ambiente y que no nos ha abandonado hasta que hemos cruzado al otro lado del puerto.
A las 7:30 hemos salido bien cubiertos para el agua desde el Parador para adentrarnos en una preciosa etapa de la que no hemos podido disfrutar en toda su plenitud dadas las condiciones del tiempo.
El camino se inicia justo al final de la carretera y todo el tiempo asciende por una pista de tierra muy cómoda de llevar. El ascenso se produce de modo progresivo con un desnivel medio de un 10% aproximado que se mantiene bastante regular. No hay grandes rampas aunque el ascenso es constante casi sin descansos. Son más de 700 metros de desnivel en poco más de 7 km hoy con mucha agua y niebla densa.
Joseba ha marchado muy recuperado de su estómago y yo también voy mejor de mi dolor en el pie así que hemos disfrutado de una etapa sin complicaciones ya que si bien la primera parte es más dura, la segunda es un suave descenso hasta Portilla con un desnivel muy suave. Primero por una buena pista y luego por carretera.
Las indicaciones no son muy buenas y nosotros no hemos tenido problemas por llevar el track en el móvil, pero aconsejamos a los que hagan esta ruta que lleven carga de teléfono y tengan un buen manejo de gps o wikiloc.
A medida que la mañana avanzaba y nosotros nos adentrábamos en León el tiempo ha ido cambiando y se ha despejado el cielo así que hemos podido disfrutar de una bajada muy agradable.
Al llegar arriba en Valcavao nos hemos cambiado de ropa porque íbamos muy mojados y nos hemos abrigado porque hacía bastante fresco.
Casi sin indicaciones pero sin grandes dificultades hemos llegado a Portilla, un bonito pueblo que es la entrada en nuestro nuevo camino castellano.
El albergue está destinado fundamentalmente a alta montaña y esquí pero en verano acoge a peregrinos, está muy bien con habitaciones y media pensión a precio razonable (35 euros).
En el pueblo no hay casi nada, no tenemos cobertura y la wifi va fatal, de hecho he tenido que venirme a la plaza a escribir y publicar entre los juegos de los cuatro niños del pueblo que no paran de meter follón. He podido incluso hablar con skype con la familia porque en este rincón de la plaza la wifi funciona bien.
He lavado toda la ropa aprovechando que ha hecho buen día y se ha secado todo, luego un par de vinos, otros dos, comida de menú, un par de orujos y visita al pueblo (10 minutos) para venir a escribir mientras la tarde comienza a refrescar más de lo aceptable para este cuerpo sureño acostumbrado a una temperatura ambiente por encima de 35º
Ahora iremos a cenar y preparar la etapa de mañana que se presenta complicada porque hay dos opciones en función de si encontramos sitio para dormir (y Joseba para tener baño cerca).
Seguimos disfrutando de un camino precioso cruzando los Picos de Europa.

Parador de Fuente Dé
Parador de Fuente Dé
Subiendo entre niebla
Subiendo entre niebla
Prados y vacas entre brumas
Prados y vacas entre brumas
Alto de Valcavao
Alto de Valcavao
Comienza la bajada
Comienza la bajada
Refugio para pastores
Refugio para pastores
Preparados para el mal tiempo
Preparados para el mal tiempo
Arco Iris entre el sol y la niebla
Arco Iris entre el sol y la niebla
Descendiendo de las nubes
Descendiendo de las nubes
Portilla de la Reina
Portilla de la Reina
Escritorio improvisado en la plaza del pueblo
Escritorio improvisado en la plaza del pueblo

18ª La Robla-Poladura de Tercia: agua en cielo y tierra


Es evidente que el camino de San Salvador es completamente diferente de lo que he pasado estos días entre Burgos y León. La tranquilidad, el frío, la montaña y la lluvia se han instalado en mi camino desde el desvío en la plaza de San Marcos de León.
La tarde de ayer concluyó según lo previsto en el albergue con un estupendo aperitivo de pimientos fritos con un Ribeiro fresco y mi guiso de pollo que reservé del mediodía. Una delicia entre tanto menú peregrino. Me fui a dormir a las 10:30 cual disciplinado caminante para amanecer a las 6 recuperado y dispuesto a lo que el día me ofreciera.
Y el día me ha ofrecido lluvia y frío. He tenido que salir ya con la camiseta de manga larga y con el chubasquero a mano porque amenazaba y además la aplicación del móvil daba agua a partir de las 10.
La etapa de hoy no tenía posibilidad de parar a tomar algo y por eso he salido ya desayunado. Hasta Buiza se transita por carreteras secundarias junto a la vía del tren y en constante y suave subida. Se pasa por Peredilla y La Pola de Gordón y luego se toma una carretera de montaña que sigue subiendo cada vez más hasta Buiza. Desde aquí comienza el duro ascenso por sendas de montaña hasta coronar por un paso espectacular. A media subida ha comenzado a llover de verdad y he tenido que parar a ponerme el chubasquero y colocar el cubremochilas, sobre las diez y algo como había previsto la aplicación. Había una densa niebla que impedía ver el paisaje en toda su belleza pero he disfrutado verdaderamente con la subida.
El problema se ha presentado en la bajada aunque no es muy pronunciada. Cuando se abandona el camino que va directo a Rodiezmo se toma una estrecha senda con hierba alta que estaba muy mojada por la lluvia. El resultado ha sido que he acabado calado completamente por el pantalón y con agua en las botas hasta parecer barcas. Esto ha hecho que el tramo final se haya hecho muy duro hasta el punto que me he equivocado de camino y he tomado hacia San Martín de la Tercia porque he pensado que era ya Poladura y no he mirado ni el track, a pesar de que me ha avisado de que me salía del camino. Iba tan cansado que me he dejado llevar, menos mal que el error ha sido pequeño y sólo he tenido que seguir la carretera durante algo más de un quilómetro hasta llegar a destino.
En Poladura el albergue es bastante sencillo y no demasiado cuidado. Me he instalado sin más porque ni había nadie ni teléfonos y la puerta estaba abierta. Una ducha caliente me ha hecho recuperar el tono vital y poco a poco he ido entrando en calor. He bajado a la casa de turismo rural “El Embrujo” a tomar algo y recibir información sobre el albergue y sobre la comida que había encargado ayer por medio de la hospitalera de La Robla.
Mientras tomaba algo ha llegado también el peregrino holandés y más gente de por aquí a tomar un vino. El peregrino holandés no había reservado y se ha subido sin comer porque dice que tenía apaño para la comida y para la cena. Yo no lo he visto comer hasta ahora.
A las 2 he pasado al comedor a degustar un desmesurado menú con todo tipo de delicias como un plato de pimientos de padrón fritos,con jamón, una ensalada preciosa con mucho diseño, un guiso de patatas y pescado, unos lomos con queso de cabra, tomate asado y una salsa riquísima y de postre un flan de queso para chuparse los dedos. Café de pote con orujo de remate y a dormir la siesta. Ya les he dicho que yo para la cena soy incapaz de tomar otro menú y hemos quedado que me prepararán algo sencillito (miedo me da).
Después de tal comida he subido a dormir la siesta y después he estado charlando un poco con el holandés sobre las próximas etapas. Cuando le he dicho que mañana en Pajares no hay nada y que hay que llamar para reservar comida me ha dicho que no hacía falta porque tiene arreglo, debe llevar la mochila repleta de comida para llevar tanto apaño. El caso es que me ha contado que en Oviedo tiene que parar porque necesita un pc para trabajar porque lleva un albergue en Roma y tiene que atender cosas. Poco más hemos hablado hasta que ha llegado el hospitalero que nos ha cobrado los cinco euros y nos ha puesto el sello. Como ha visto la ropa mojada me ha dicho que ponga el radiador debajo del tendedero para que se seque.
He dado una vuelta por el pueblo y he aprovechado para habla por teléfono solucionando, o no, algunas cosillas. Ahora me he venido a la casa rural a tomar una cerveza, escribir y hacer tiempo hasta la cena.
Una tranquila y auténtica jornada peregrina.
Resumen de la etapa: 24,7 km en 4 h 57 min con un desnivel acumulado de 529 metros y a una media de 4,99 km/h. Enlace a Wikiloc.
La wifi aquí es muy mala y no puedo publicar fotos, las añadiré cuando encuentre wifi buena.

17ª León-La Robla: el camino de San Salvador


Por fin estoy en el camino de San Salvador ante la soledad, la montaña y la belleza. Todo ha cambiado desde ayer, hasta el tiempo. Se acabó por unos días el bullicio de la ciudad, las hileras de peregrinos, el calor asfixiante y la llanura interminable.
Por fin voy a cumplir lo de “Quien va a Santiago y no visita al Salvador, honra al criado y olvida al Señor”. Ya era hora después de tantos caminos. Y lo que he visto hasta ahora en la primera etapa no ha defraudado en lo más mínimo.
Voy por partes; la tarde ayer acabó en el Bar Jabugo, en la plaza San Martín con unos vinitos, unos pimientos y una ensalada de la casa. Millán pasó a despedirse de mí, nos deseamos buena suerte y hasta que el camino nos reencuentre. Para tranquilidad de Joseba (una vez despejado el misterio tal y como prometí en su momento ), tengo que decir que Millán ha sido un muy buen compañero de camino pero no ha conseguido romper lo nuestro, no te preocupes porque no te abandonaré, tú me das cosas que ningún otro caminante me podrá dar nunca: lo nuestro sigue con la misma ilusión de siempre. A Millán le deseó lo mejor y algo que nunca suelo decir: ¡buen camino, compañero!
Después me fui al Unamuno a ver MasterChef y a dormir.
A las 6:30 ha sonado el despertador sin ninguna interrupción de sueño previa. A las 7 estaba tomando un café en un bar y desde allí hasta el Hostal de San Marcos, el punto de inicio de mi nuevo camino.
Salimos de la plaza a la derecha del parador y seguimos un buen rato por un paseo precioso paralelo al río Bernesga, que nos acompañará toda la ruta de hoy. Es una zona residencial llena de estupendas casas con sus jardines y cochazos en los garajes. Poco a poco abandonamos los parques, los carriles bici y el lujo acompañados por los primeros que salen en coche para trabajar, imagino.
Después de abandonar esa zona residencial el camino transcurre un buen rato por la carretera hasta llegar a Carbajal de la Legua; es una zona en la que se ven diversas urbanizaciones que se han quedado a medio camino por causas de la crisis inmobiliaria, muchas a medio hacer y otras casi vacías y en las que abundan los carteles de “Se Vende”.
En Carbajal he parado a tomar un café y la señora me ha contado lo mucho que trabajan por las tardes poniendo cubatas en terraza de atrás (que me ha enseñado casi a la fuerza), hasta haber tenido que contratar a “una extranjera”. Pero no tenía nada para comer y me ha puesto sólo dos cubitos en el agua de la bolsa. En la puerta estaba ya saliendo un peregrino que intuyó me va a acompañar estos días. La señora del bar me ha dicho que es holandés. Es un señor mayor al que ya he visto estos días atrás en el camino, bastante mayor y que va a buen ritmo.
El camino a partir de aquí cambia definitivamente. El bosque de encinas sustituye al secano y esta parte de la etapa es un constante sube y baja que castiga bastante físicamente. Hay un par de subidas bastante fuertes y bajadas muy pronunciadas y peligrosas (en una por poco me caigo). He adelantado al peregrino en una de las subidas y lo he dejado atrás mientras se quejaba de las muchas piedras sueltas en la bajada. El camino es solitario y eso me ha permitido disfrutar de los sonidos del bosque incluso de un corzo que se ha cruzado en el camino perseguido por unos perros asilvestrados. El encinar es una rareza por una zona tan fría y tan al norte y es un recuerdo de mi reconocido bosque mediterráneo. Al pasar junto a La Seca se llega a la altura del río y la encina va perdiendo definitivamente terreno en favor de los Robles y otros árboles más típicos de esta zona.
En Cascantes he parado en el bar y el amable camarero me ha preparado un bocata pequeño de lomo con queso que me ha sentado divino. Luego he continuado hasta el fin de etapa con un tiempo cada vez más nublado y fresco.
La llegada a La Robla es por delante de una central térmica en la que se ven dos enormes chimeneas tirando humo junto a toneladas de carbón que hacen que esa parte primera del pueblo esté toda negra y llena de polvo por todos lados. Para colmo también hay una cementera que tira mucho polvo de los camiones. Para entrar hay que cruzar la vía y la carretera por un paso elevado. El pueblo no tiene mucho aunque se ve mucha animación porque hay mercado semanal,
Al final del pueblo está el albergue y las llaves hay que recogerlas en el bar que hay allí mismo, junto al parque. Está muy bien equipado y limpio. Tiene una cocina con todo lo necesario y he decidido cocinar hoy. Me he ido al súper y he comprado verduras para hacer un guiso de pollo y verduras de los que me gustan. He hecho cantidad para cenar también. He comprado un paquete de pimientos de padrón para freírlos y una botella de Ribeiro para acompañar. Comida y cena de lujo con un presupuesto de 17 euros.
Cuando estaba terminando de hacer la comida ha llegado el peregrino cansado y muy cabreado porque se había perdido. Se ha duchado y se ha acostado mientras yo comía.
Luego siesta y salida al bar del pueblo a escribir delante de una cerveza aprovechando la wifi. El tiempo cada vez está peor y me he traído el polar por si acaso. Ahora voy al súper a comprar algo para el desayuno y me vuelvo al albergue que se está tranquilito y muy a gusto. He dado un paseo turístico al pueblo pero con 10 minutos ha sido suficiente.
Resumen de la etapa: 27,8 km en 5h 46 min a 5,43 de media con una subida acumulada de 352 metros. Enlace a Wikiloc

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16ª Reliegos-León: última etapa del camino francés


Nada destacable ayer desde que terminé de escribir. La tarde fue bajando su intensidad en el calor pero demasiado despacio. La fui ayudando con un par de cervezas y algún vinito blanco.
Revisando la etapa de León busqué alojamiento en la guía y encontré el albergue y residencia Unamuno con habitación individual con baño por 20 euros y al lado de la catedral. Millán no quiso reservar porque dice que se va a quedar en las Carvajalas a vivir una nueva noche peregrina.
El menú de la cena algo simple y después un orujo para terminar de dejar caer la tarde. Por supuesto que mis excesos en el alcohol no se ven acompañados como cuando voy caminando con Joseba ya que Millán no pasa de la coca-cola, la clara de limón o, como mucho, el tinto con casera de la comida.
En la habitación acabé de ver el capítulo de Mastechef gracias a la wifi y sobre las doce y algo a dormir.
El despertador ha sonado a las seis y por un momento pensé que no era mío extrañado por no haber sido violentamente despertado por peregrinos de a partir de las 4 de la mañana.
Hemos salido en dirección a Mansilla por el último tramo de senda con árboles para abandonar definitivamente este monótono tramo leonés. La mañana estaba algo fresca comparado con estos días atrás y nos ha hecho estos 6 quilómetros como un agradable paseo.
Al entrar a Mansilla han abierto un nuevo albergue y bar. Es un local muy aséptico, industrial y modelo turigrino de nivel. Las tostadas las tienen en la barra y te las ofrecen frías.
Millán ha encontrado por fin un cajero con el que poder recuperar su liquidez peregrina (yo le ofrecí una ayuda de urgencia que rechazó amablemente), y salimos de Mansilla por el puente del Esla por un tramo muy desagradable pegado a la carretera general con un tráfico horrible. Lo peor es que es sólo el principio de lo insoportable que es la entrada a León.
Al menos la entrada a Puente Villarente la han cambiado ya que han hecho una pasarela sobre el río y ya no hay que pasar por la carretera.
En seguida se abandona un rato la carretera y nos dirigimos en suave ascenso hasta Arcahueja donde hemos parado a tomar algo y descansar un momento. Yo he aprovechado para llenar agua,porque me había quedado sin ninguna. Un borracho de pueblo nos ha amenizado la estancia entre tirarle los tejos a la camarera y llevarse el vaso con el cubata ya vacío.
Desde aquí hay una fuerte subida que corona en un polígono industrial y ya, paralelo a la carretera llegamos hasta Puente de Castro y León.
El largo paseo por las avenidas nos ha dejado a Millán en las Carvajalas y a mi en el Unamuno.
Tras la ducha y el lavado de ropa me he dado una vuelta buscando cajero BBVA con el que preparar mi tránsito por el camino del Salvador a partir de mañana, ya que creo que no voy a encontrar muchas cosas.
Luego cerveza en el barrio húmedo haciendo tiempo y mandando mensajes a los amigos. Sobre la 13:30 ha aparecido Millán y nos hemos tomado un vino (él cerveza) y unos pimientos de padrón. Luego hemos ido a comer al restaurante La pintona, en la Plaza San Martín. Buen menú por 12 euros con sopa de lentejas y codillo asado (mejorable).
Después he regresado al Unamuno con charlas por Skipe con Mar y con Isabel, ver el capítulo de ayer de Cocinados y… Me voy al húmedo a tomar unas Cañas y cenar
Hasta mañana, gente.
Resumen de la etapa: 25,2 en 4h 56 min a 5,75 de media. Enlace en Wikiloc

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15ª Sahagún-Reliegos: derretidos


Hemos decidido terminar la etapa en Reliegos y no seguir hasta Mansilla de las Mulas dado que hoy ha hecho mucho calor, mucho más que ayer incluso. Pero vayamos por partes.
Cuando la tarde ayer parecía que se refrescaba un poco, a eso de las 8, decidimos salir Millán y yo a dar una vuelta y tomar algo antes de cenar. El albergue lo cerraban a las 11 y eso nos daba algo de margen por lo que nos fuimos a la plaza y nos pedimos nuestras respectivas bebidas: yo mi vino y Millán su coca-cola. Al poco de estar allí me di cuenta de que en la mesa de la lado habían pedido unos pimientos y no pude resistir la tentación de degustar los primeros de la temporada. Estaban mal fritos pero, qué le vamos a hacer…
Mientras pasaba el rato mirando en Facebook un ratito vi alguna que otra falta de ortografía: a ver, tú que te das de escritor y gran hombre de letras, en general, el uso del infinitivo en lugar de la forma correcta del imperativo es un vulgarismo que no pega nada en alguien que pretende aspirar al trono de los elegidos. Oídlo y pasadla bien (la tarde, claro). Es preferible escuchar y aprender en vez de rebuznar con disfraz (ejemplo de uso correcto del infinitivo en una frase).
Bueno, a lo mío. La noche ha sido tranquila hasta las 4:30 porque a partir de ese momento ha comenzado el concierto. La gente se levantaba y al ir al servicio se ponía en marcha un ventilador que hacía un ruido infernal. También usaban la máquina de los cafés y retumbaba toda la iglesia. El resultado, no dormir hasta que a las seis nos hemos levantado. Está claro que esto de los horarios nocturnos fue uno de los motivos por los que dejé de usar los albergues.
Al salir todo estaba cerrado y no hemos podido tomar nada hasta llegar a Bercianos, 10 quilómetros más allá del inicio.
Hoy la etapa se planteaba con varias incógnitas: ir por el trazado normal o por la calzada romana y llegar hasta Mansilla o quedarnos en Reliegos. En vistas del día que se presentaba, porque ya hacía calor cuando hemos salido, hemos optado por la ruta normal ya que la calzada te obliga a llegar a Mansilla con más de 35 quilómetros. De lo de quedarse en Reliegos dependería de la hora de llegada y del calor entonces.
Etapa monótona por el andador paralelo a la carretera junto a la autovía y la vía del tren. El ruido de coches no se pierde hasta el Burgo Ranero y hace aún más pesado el camino. Los árboles siguen sin crecer y dan la sombra hacia la parte del campo en lugar del camino.
Hasta Bercianos sin novedad, nuevos albergues y bares como en todos los pueblos de esta zona, más de los que se necesitan y presagio de fracasos ante lo que parece una evidente bajada de peregrinos haciendo el camino.
En Burgo Ranero hemos parado en el bar junto a la iglesia, en el camino. Muy básico y regular atención. El servicio estaba atascado y la camarera no parecía mucho por la labor así que he tenido que usar el de mujeres, que tampoco estaba mucho más allá.
El último tramo hasta Reliegos se nos ha hecho muy pesado con un calor terrible y por la monotonía del paisaje con la constante hilera de árboles como única compañía.
Hemos llegado directos al albergue Gil y nos hemos instalado en una doble limpia y sencilla con baño por 30 euros. Menú peregrino aceptable y cervezas disponibles junto a wifi y tapa.
He pasado la tarde viendo MasterChef, hablando pro Skipe con Mar y quitándome el sudor de la frente.
Ahora estoy en la parte del bar descargando los mapas de las etapas del camino del Salvador en el maps3D y escribiendo mientras hago tiempo para la cena.
Menos mal que he aprovechado para dar la clase que espero sea recibida con el buen espíritu que se merece ya que la he dado desde el cariño sincero y casi sin sentir la espalda.
Resumen de la etapa: 31 km en 6h 8min a 5,8 de media. Por cierto en wikiloc hay un pequeño lapsus a la salida de Bercianos que no afecta casi al trazado porque es todo recto pero sí a los tiempos totales. Enlace a la ruta en Wikiloc

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