24ª Campiello-Berducedo: soledad por hospitales

Por fin he logrado hacer la etapa de hospitales aunque por desgracia la niebla no me ha permitido disfrutar del paisaje. A pesar del frío y de la humedad he podido aprovechar una preciosa etapa en soledad y recogimiento personal.
La tarde acabó con cena peregrina, de las de verdad, con nuevos peregrinos a los que conocer y con menú abundante y rico. Todo auguraba una verdadera noche peregrina. A las 4 de la mañana el grupo de polacos que adelanté ayer llegando a Campiello se han puesto en marcha. Han montado todo el ruido del mundo, han encendido luces y han despertado a todo el dormitorio hasta acabar con mi paciencia. Cuando a las 4:45 han abierto por enésima vez la puerta de la calle dando con el foco justo delante de mis ojos y además otro había dejado la luz del baño encendida y la puerta abierta, he decidido levantarme a llamarles la atención. La gente que estaba en las camas lo han agradecido porque a esas horas ya todos estábamos despiertos en el albergue.
Una vez se han marchado ha vuelto la tranquilidad hasta las 6 que han sonado los despertadores. Yo me he levantado a las 6:30 porque el desayuno era a las 7. Desayuno peregrino común con picatostes y vaso de café con leche para bañarse.
Sin entretenerme mucho he salido para no perder más tiempo y temiendo que la etapa se pudiera complicar por el desnivel de subida acumulado y las fuertes bajadas. No ha defraudado.
Hasta Borres subidas constantes que se acentúan a partir del pueblo. Desde allí duras rampas aumentan nada más coger la intersección que separa el camino de Hospitales del que va a Pola. Desde ese cruce hasta llegar al puerto del palo 16 quilómetros de soledad, niebla y paz.
Cuando llevaba unos 10 quilómetros, sobre las 10, he adelantado a los polacos de las 4 de la mañana. Les he dicho que “mucho madrugar pero poco andar” a lo que me han contestado que cada uno hace el camino como quiere. Yo les he respondido que sí, pero sin molestar a los demás y que deberían pedir disculpas a toda la gente del albergue porque estaban muy molestos con ellos. Sin más he continuado subiendo. Han llegado a Berducedo a las 7 de la tarde.
He ido adelantando a algunos peregrinos a lo largo de todo el camino y así he llegado hasta el alto del puerto sin grandes novedades. Desde allí una dura bajada con terreno muy malo hasta Montefurado enlazada con una fuerte subida que rompe completamente el ritmo y el final ya mucho más suave.
En resumen ha sido una etapa dura aunque muy bonita. Al llegar al alto del puerto ha comenzado a abrir el día y eso me ha permitido disfrutar del paisaje que es verdaderamente espectacular. Cuando tenga buena wifi pondré las fotos.
Por cierto, no me he encontrado ningún osos, quizás no los he visto por la niebla. Así que no he podido comprobar si saben que los humanos no se comen, como dice la guía.
Poco antes de llegar he parado en un bar a tomar algo y hacer un descanso. Había varios peregrinos y uno de ellos llevaba una camiseta de Águilas así que le he preguntado de dónde eran: son de Lorca. Hemos charlado un poco sobre quiénes éramos para intentar establecer gente común pero no parece que tengamos mucha relación. Van haciendo el camino desde Oviedo y creo que son 4 ó 5.
He llegado al albergue el primero y me he instalado en una habitación pequeña que tienen con 4 camas sin literas porque el señor me ha dicho que estaría más cómodo y más sólo (a estas horas de la tarde sigo estando solo porque todos los demás se han instalado en el otro dormitorio). Me he ido a comer pero me he llevado una gran decepción porque el restaurante lo lleva otra gente y está mucho peor. No tienen casi nada y he comido unos macarrones con carne y unas croquetas “caseras”.
Poco a poco han ido llegando todos: los lorquinos, un señor francés, de Marsella, una pareja de Barcelona algo peculiar y con algún camino hecho (ya iré contando) una pareja de chicos jóvenes también de Barcelona y al final tres chicas con las que cenamos ayer, italiana, austríaca y canaria.
He intentado toda la tarde comprar los billetes de tren para volver pero ha sido imposible por la mala wifi del bar y porque no hay cobertura en todo el pueblo. Al menos me he tomado algún que otro orujo de hierbas. Al final lo he dejado por imposible y he vuelto al albergue a recoger la ropa. La pareja de Barcelona había preparado café y me han ofrecido. Estaban con el señor francés y una chica también francesa. Hemos estado hablando un rato y en seguida me he puesto a escribir.
Ahora me voy a cenar al bar un plato combinado y poco más, no hay muchas posibilidades.
Resumen de la etapa: 27,7 km en 5h 46 min con un desnivel acumulado de 978 metros a una media de 4,94 km/h. Enlace a la ruta en Wikiloc

22ª Oviedo-Cornellana: empezando fuerte en el primitivo

A las 6 ha sonado el despertador y me he puesto en marcha rápido porque la etapa de hoy era dura y larga. A las 6:30 salía por la puerta y he parado en un bar a tomar un café sobre la marcha. El lugar era algo cutre aunque el café era bueno y acababan de traer unos croissant de los que me he pedido uno. Cuando estaba revisando mi mochila he visto una cucaracha danzando por debajo pero no la he visto retirarse, no le he dado mayor importancia y he salido rápido del lugar.
Saliendo de Oviedo he encontrado al peregrino holandés que había perdido en Pajares, había hecho las etapas cambiadas y hoy se quedaba en Villapañada por lo que imagino que lo perderé definitivamente. Hemos caminado juntos hasta la salida de la ciudad porque andaba algo perdido y hemos ido adelantando algún que otro peregrino (4). La verdad es que dice que el albergue de Oviedo estaba lleno pero yo sigo sin ver mucha gente.
La etapa de hoy es un constante sube y baja aunque el terreno suele ser casi todo asfalto o cemento, lo que facilita algo el ritmo. Se encuentran pocas sendas cerradas que son las peores porque acumulan grandes desniveles, tanto de bajada como de subida.
Hasta el puente de Gallegos todo va por buen terreno pero desde allí sale hacia abajo una senda que llega hasta el río para volver a subir eso y más por una cuesta muy empinada y dura. Desde allí el terreno es de dura subida hasta Escamplero.
A partir de Escamplero predomina la bajada con alguna que otra dura rampa hasta llegar a Grado. Allí he hecho parada técnica para almorzar y reponer fuerzas ante el tramo duro que aún quedaba.
En el bar de Grado he pedido una clara y un trozo de empanada de carne y he rellenado agua. Cuando iba a abrir la mochila he visto salir corriendo la cucaracha de esta mañana que la llevaba todo el tiempo por ahí guardada. Ha salido corriendo por el bar mientras yo disimulaba y la gente no se daba cuenta de que el bicho iba buscando escondite.
He pasado por el bar en el que comimos la vez que vinimos con las niñas y me he dispuesto para el último tramo hasta Cornellana.
Desde Grado la subida hasta San Juan es constante pero no muy dura pero a partir de ahí sí se hace muy fuerte. Para colmo el sol estaba pegando a tope y las sombras casi desaparecen. Este tramo ha sufrido modificaciones por las obras de la autovía del norte que además por aquí están abandonadas y han dejado los enormes pilares de un puente a medio terminar.
A las dos entraba por la puerta del albergue muy cansado pero entero. En la entrada un grupo de frikigrinos estaban tumbados en la hierba bebiendo sidra y fumando canutos (del tipo paz y amor).
Una ducha rápida y a comer al mesón que está en la carretera porque el recuerdo de otras veces era de haber comido muy bien allí. No ha defraudado un estupendo guiso de guisantes y un filete de ternera que no he podido terminar por lo cansado que estaba.
Al regresar al albergue los frikis seguían en la puerta y una de las chicas se ha adelantado hasta la puerta del albergue, se ha bajado el pantalón y se ha puesto a mear tranquilamente mientras yo pasaba.
Cuando he llegado estaba ya el hospitalero y he aprovechado para poner la lavadora con todo lo que tenía, salvo un culote y una camiseta que es con lo que estoy. He estado charlando porque con él mientras lavaba la ropa y luego de tenderla me he ido a descansar un poco y a escribir esta entrada. Ahora la tarde se presenta tranquila porque iré al bar que tiene wifi a publicar y buscar cosillas, también a cenar y recuperarme un poco porque creo que mañana voy a hacer un etapón: ya os contaré.
He ido al río a meter los pies en agua, un sitio precioso aunque casi me mato por lo resbaladizo de las piedras. Luego he ido hasta el bar pero pone que está cerrado por descanso el miércoles. El caso es que yo le pregunté a la chica al mediodía si se podía cenar y me dijo que no había problema y que tenían menú. ¡Cosas que pasan!
Resumen de la etapa: 36,9 km en 7h 29 min con una subida acumulada de 649 metros a una media de 5,28 km/h. Enlace de la ruta en Wikiloc.

21ª Pola de Lena-Oviedo

Es el primer día que se me hace tan tarde para escribir fruto de los excesos peregrinos en Oviedo. Un día intenso y bien aprovechado.
Ayer la tarde acabó bastante bien en el restaurante del medio día con una sidra y un combinado de filete, patatas, huevos y ensalada. Sin mayores novedades me retiré a hablar con la familia por Skipe en la planta baja del albergue y luego me fui a dormir.
La mañana ha amanecido a las 6 con algunas brumas en el horizonte. Estaba yo lavándome los dientes cuando he oído pasar como un moscardón hacia el dormitorio, no le he dado mayor importancia pero cuando he llegado a la habitación he visto que se trataba de dos abejas. Un poco acojonado he apagado las luces a ver si se iban y al volver a encenderlas he visto que cada vez había más, cuando en la sala había más de 10 he decidido coger todo corriendo y salir del albergue ante lo que parecía un enjambre que salía no sé muy bien de dónde.
Para colmo al llegar abajo a la máquina de café he descubierto que no llevaba monedas y no podía tomar nada por lo que me he conformado con el último sobao que quedaba y puesta en marcha.
Al llegar a la plaza me he encontrado con un vagabundo que estaba ayer pidiendo en la puerta de la iglesia, me ha pedido para un café con muy malas formas, le he dicho que no llevaba nada (era verdad) y me ha preguntado a qué hora abría la cafetería.
Parecía que la suerte me había cambiado porque he encontrado una pastelería abierta y he podido tomar café. Pero en seguida ha aparecido el vagabundo pidiendo un café y una bomba de chocolate. Le ha dicho a la camarera que pagaba la policía municipal y ha comenzado a contarme que ha dormido en un cajero y que todo es una mierda. Yo le he visto mala pinta al tema y me he largado rápido.
La etapa de hoy muy dura, como esperaba. La primera parte sale de Pola por una carretera secundaria sin mucho tráfico pero muy peligrosa porque no tiene arcén. Luego el camino se convierte en un carril estupendo que pasa por diferentes pueblos hasta llegar a Mieres y que transcurre paralelo al río Caudal.
En Mieres nada especial: un café y ritmo porque comienza lo duro. Nada más salir tomamos la subida al Padrún que se hace muy cómoda porque va por la carretera. El descenso es más duro porque toma algunos atajos que nos llevan hasta Olloniego. Desde aquí comienza una durísimo subida por sendero que sigue con dura bajada también por senda.
Después un par de subidas más que hacen que el final de etapa se haga muy duro. Para cómo me he perdido llegando a Oviedo y he tenido que tomar el google maps.
He llegado sobre la una y me he ido a información y turismo para buscar hotel. Estoy en el Hotel Covadonga en una habitación por 38 euros.
Para comer me he ido directamente a la calle Gascona a elegir sidrería. Me he decantado por un menú especial de 16 euros con arroz y bogavante y merluza en salsa. La verdad es que el bogavante tuvo una mala vida anterior pero, ¡por 16 euros!
Luego he hecho la visita a la catedral con audioguía por la módica cantidad de 3 euros por se peregrino con credencial (ya he pedido que me la sellaran).
He regresado al hotel a llevar una botella de agua y meterla en la nevera y para coger el polar, que por la noche refresca.
Como veía que la cosa se podía,complicar para cenar en la plaza del Fontán, a eso de las 8 me he ido hacia allí a hacer tiempo. Me he pedido una botella de sidra y me he entretenido con el whatsapp y con la gente del lugar. Hacía todavía algo de sol pero poco después la tarde se ha quedado perfecta. Una segunda botella de sidra a acompañando a una sopa de pixín y una centolla. Nada excepcional a un precio aceptable de 20 euros.
Sin mayores complicaciones me he marchado al hotel a escribir y completar mis labores cotidianas peregrinas mientras en la habitación de la lado tenía a toda pastilla la tele con algún programa de llorar y reencuentros por lo que oía. He prometido que cuando me levanté a las 6 corresponderé al follón que tienen liado.
Resumen de la etapa: 33 km en 6h 42 min con un desnivel acumulado de 520 metros a una velocidad media de 5,2 km/h. Enlace de la ruta en Wikiloc.

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20ª Pajares-Pola de Lena: una dura etapa inesperada

Hoy la etapa ha sido una verdadera encerrona por su dureza tanto de perfil como de terreno. Ha sido una sorpresa porque yo pensaba que, una vez pasado el puerto de Pajares todo sería bajada hacia Pola. La realidad ha sido que he realizado un acumulado de subida mayor que ayer y antes de ayer a pesar de transitar por menos altura.
El camino hoy se adentra por sendas casi cerradas por la maleza, muy estrechas y peligrosas por lo escarpado del terreno y por la humedad en el suelo. También lo complica todo las constantes puertas y vallas que van cerrando los caminos.
La idea es alejarse siempre de la nacional y del tren por lo que en lugar de ir por el fondo del valle siempre busca ir a media ladera y eso supone subir duras rampas y bajar casi con la necesidad de un paracaídas.
No mucho que contar sobre el fin del día aderezado con una estupenda cena preparada por Marisa. Esta mañana el despertador ha sonado a las 6:30 y tras tomar un par de sobaos (queda 1) y un café de la máquina me he puesto en marcha.
La primera parte de la etapa, hasta San Miguel, desciende en una tremenda pendiente. Comienza aquí una muy complicada zona de subida bastante fuerte por un terreno casi impracticable por lo cerrada que está la senda. La hierba estaba muy mojada y me ha calado por las piernas. Hacía bastante fresquito y lo cierto es que se ha hecho bastante complicada.
Desde Llanos hasta el Puente de los Fierros ha cambiado todo completamente. Una estupenda carretera secundaria con una bajada regular y muy fácil ha hecho que el tramo se convirtiera en un paseo maravilloso entre bosques. Para colmo ha salido el sol y todo era perfecto.
Pero al llegar junto a la carretera una maldita flecha vuelve a indicar subida por senda infame. Poco antes de los 10 quilómetros totales vuelve el camino a meterse en subidas muy duras y bajadas peligrosas, sendas estrechas y resbaladizas y puertas de cerca. Para colmo no tenía este trozo en el track de wikiloc y algunas señalizaciones costaba verlas.
He de decir, no obstante que el camino es precioso y lo he disfrutado mucho, a pesar de la dureza.
La bajada se acentúa llegando a Campomanes, en el quilómetro 18 de etapa. Hay algunos que son muy complicados y he estado a punto de caer alguna que otra vez (no te preocupes que no me ha pasado nada, amigo “escritor-actor-erudito de la lengua castellana”, que me lees. No heredaras mi trono por invalidez y tendrás que esperar a mi abdicación).
Y de Campomanes otra vez un tramo precioso y fácil por una especie de carril bici junto a la autovía que nos lleva a los pies de Santa Cristina de Lena, una maravilla del arte prerrománico (¿sabes que es eso, erudito quizás también de las artes?). Una durísimo subida conduce al maravilloso prado en el que se encuentra. Lástima que estaba cerrada y no he podido ver el interior porque en la puerta decía que cierran los lunes.
Y desde aquí sin más a Pola. Callejeando por unas vías modernas sin un gran atractivo pero que evidencian una ciudad moderna, con todos los servicios y muy activa. La gente está en las terrazas y llena las sidrerías que aparecen por todas partes en gran número.
El albergue está al lado de la estación de tren en una especie de edificio municipal múltiple. Está muy bien cuidado y limpio, incluso con gel y espuma de afeitar para uso de los peregrinos. Está claro que este camino está muy bien cuidado, quizás porque aún viene poca gente. Yo estoy está noche también solo aunque mañana se acaba todo esto al llegar a Oviedo.
He bajado a comer a una sidrería y me han ofrecido un menú muy aceptable de patatas guisadas con pulpo y bonito con pisto por 9 euros. Luego he subido a descansar un rato al albergue y he bajado a la planta de abajo porque allí se coge muy bien la wifi.
Llevo toda la tarde estudiando las etapas próximas porque no me cuadran las cosas que quiero hacer. Para colmo llegaría a Santiago en fin de semana y encima no encuentro coche de alquiler en ninguna compañía. Si hago la variante de hospitales me tengo que pegar etapas muy largas para hacer siete días a Lugo o etapas cortas en ocho días. Creo que con la forma física que llevo si hago etapas muy cortas me voy a desesperar. La otra opción es no hacer la variante de hospitales. Al final creo que voy a ir sobre la marcha intentando alargar las etapas lo que vea que es razonable.
Resumen de la etapa 24,3 km en 5h 48 min con un desnivel acumulado de 710 metros a una media de 4,39 km/h. Enlace a Wikiloc

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19ª Poladura de Tercia-Pajares: por fin Asturias

Hoy casi he tocado el cielo subiendo el puerto de Pajares. Está sea probablemente una de las etapas más bonitas que he hecho en todos mis caminos y encima he tenido buen tiempo casi toda la etapa para poder disfrutarlo.
Anoche fui a recoger la comida a la casa rural porque les había pedido algo ligero. El menú fue una ensalada enorme y una fuente de carne en salsa sobre un manto de patatas y calabacines asados, para completar con un yogurt especial de leche de cabra que se hace por aquí. Me fui con la comida al albergue y me encontré con que habían llegado dos peregrinos ciclistas a última hora. Se trata de una pareja en la que ella no paró de hablar en todo el rato que estuve sentado con ellos. Me contó todos sus caminos, sus enfermedades deportivas, su profesión y mil cosas más. Yo apenas podía decir nada mientras intentaba comerme aquella monstruosidad de cena y la chica se empeñaba en que me guardara las sobras para hoy. Después de un rato de cortesía y de haber dado cuenta de una parte importante de la cena me fui a dormir sin más.
La mañana ha amanecido a las 6:30 aunque he oído levantarse al holandés a las 6. Me he preparado y me he comido un sobao de los que compré el día anterior para desayunar (ya sólo me quedan 3 en la mochila). La mañana estaba muy fresca y me he tenido que poner de inico la camiseta de manga larga. La mañana estaba completamente despejada y eso me ha permitido disfrutar de una bellísima subida al puerto que empieza nada más salir del pueblo.
En los primeros dos quilómetros se asciende con cierta suavidad pero a partir de aquí las rampas se hacen muy duras hasta el 7, luego una bajada de algo menos de un quilómetro y otros dos de una muy dura subida.
La subida es verdaderamente impresionante con los picos rodeando todo y con una niebla baja que cubría el fondo del valle en el que está Poladura. La llegada hasta la cruz de San Salvador es espectacular sobre un risco desde el que las vistas hacia León son impresionantes.
Pero si es bonita esta primera parte lo que sigue es ya algo increíble. Los picos de Europa aparecen en todo su esplendor poblados de una verde y densa vegetación que alterna con prados de mil tonos de verde en el que pastan apaciblemente las vacas. Varias han sido las ocasiones en que he tenido que cruzarme con ellas con cierta intranquilidad porque casi siempre se retiran al paso del hombre pero a una le ha costado bastante quitarse y se me ha encarado un poco.
El camino de hace muy duro por la dificultad del terreno ya que los senderos suelen se muy estrechos, de suelo irregular y con mucha piedra suelta. Si la subida se complica mucho, la bajada se hace verdaderamente peligrosa. Apenas algunos tramos de camino ancho permiten descansos a la atención con la que tenemos que caminar.
Casi llegando a la carretera en el Puerto de Pajares me he encontrado con el holandés que iba “bramando en arameo” por las piedras y las bajadas. Para colmo ha seguido la carretera en lugar del camino y creo que ha dado una vuelta. Iba con un dedo ensangrentado porque se ha cortado con un alambre de espinos de los que hay que saltar en varios lugares del camino.
En el bar del puerto he tomado un café con leche y unas galletas caseras muy ricas que me ha ofrecido la señora. Repuesto he continuado camino detrás del bar siguiendo las indicaciones de la señora. En realidad no las he seguido porque me he liado y he comenzado a subir un pedazo de monte y luego a bajarlo de un modo absurdo. Desde aquí se toma una bajada terrible al cruzar un cercado de espino junto a una torreta de la luz que lleva directo a la carretera para cruzarla.
El camino de bajada hasta el pueblo de Pajares es uno de los tramos más bonitos que he hecho en todos los caminos. La bajada es dura pero muy variada en todo: sendas, caminos, bosques, prados… En medio de todo he encontrado una pareja de paisanos que subían dos vacas con sus terneros. Hemos hablado un buen rato sobre muchas cosas como lo duro del clima aquí, lo bonito o la proliferación de lobos que matan terneros y el aumento de osos. Mientras hablaba con ellos he visto pasar a lo lejos al holandés por la carretera y he pensado que iba a seguir ruta hacia Campomanes por lo menos.
Disfrutando del resto de camino y con las lágrimas en los ojos contemplando tal maravilla ha comenzado a chispear un poco y a bajar las nubes hasta hacerme poner el chubasquero. Nada grave hasta llegar al albergue.
Al llegar estaba cerrado y he llamado a Marisa que es la hospitalera con la que hablé ayer para decir que venía. Al poco rato ha venido y me ha mostrado algo que es mucho más que un albergue: limpio, cuidado, con wifi, ordenadores para usar, calefacción encendida y todo ese tipo de lujos peregrinos que un caminante agradece de verdad. Duchas limpias y servicios impecables. Marisa es una señora muy amable y atenta que te ofrece posibilidades de menú casi a la carta y te atiende en todo lo que necesites. Uno de los mejores albergues en los que he pernoctado.
El contraste lo pone el bar del pueblo: he ido a tomar un vino al medio día y estaba lleno pero cuando he regresado a media tarde ha cerrado, y eso que el día de descanso es los martes. Parece que no tienen muchas ganas de vender y hay que tener en cuenta eso sí eres peregrino de paso y te confías.
De comer Marisa me ha puesto unas estupendas fabes y un bonito en salsa con una ensalada, todo muy rico.
Después he aprovechado la wifi para hablar por Skipe con la familia y hacer tiempo porque la tarde está cubierta con una niebla muy densa que no deja ver nada. Acaba de llegar Marisa a prepararme la cena: sopa y pollo guisado, me ha dicho. “Esto sí que es vida”
Resumen de la etapa: 16,34 km en 4h 11min con 618 metros de subida acumulada a una media de 4,22 km/h. Enlace a Wikiloc.
Sigo sin poder publicar fotos y las de hoy son una preciosidad, las incluiré cuando tenga una buena wifi.

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17ª León-La Robla: el camino de San Salvador

Por fin estoy en el camino de San Salvador ante la soledad, la montaña y la belleza. Todo ha cambiado desde ayer, hasta el tiempo. Se acabó por unos días el bullicio de la ciudad, las hileras de peregrinos, el calor asfixiante y la llanura interminable.
Por fin voy a cumplir lo de “Quien va a Santiago y no visita al Salvador, honra al criado y olvida al Señor”. Ya era hora después de tantos caminos. Y lo que he visto hasta ahora en la primera etapa no ha defraudado en lo más mínimo.
Voy por partes; la tarde ayer acabó en el Bar Jabugo, en la plaza San Martín con unos vinitos, unos pimientos y una ensalada de la casa. Millán pasó a despedirse de mí, nos deseamos buena suerte y hasta que el camino nos reencuentre. Para tranquilidad de Joseba (una vez despejado el misterio tal y como prometí en su momento ), tengo que decir que Millán ha sido un muy buen compañero de camino pero no ha conseguido romper lo nuestro, no te preocupes porque no te abandonaré, tú me das cosas que ningún otro caminante me podrá dar nunca: lo nuestro sigue con la misma ilusión de siempre. A Millán le deseó lo mejor y algo que nunca suelo decir: ¡buen camino, compañero!
Después me fui al Unamuno a ver MasterChef y a dormir.
A las 6:30 ha sonado el despertador sin ninguna interrupción de sueño previa. A las 7 estaba tomando un café en un bar y desde allí hasta el Hostal de San Marcos, el punto de inicio de mi nuevo camino.
Salimos de la plaza a la derecha del parador y seguimos un buen rato por un paseo precioso paralelo al río Bernesga, que nos acompañará toda la ruta de hoy. Es una zona residencial llena de estupendas casas con sus jardines y cochazos en los garajes. Poco a poco abandonamos los parques, los carriles bici y el lujo acompañados por los primeros que salen en coche para trabajar, imagino.
Después de abandonar esa zona residencial el camino transcurre un buen rato por la carretera hasta llegar a Carbajal de la Legua; es una zona en la que se ven diversas urbanizaciones que se han quedado a medio camino por causas de la crisis inmobiliaria, muchas a medio hacer y otras casi vacías y en las que abundan los carteles de “Se Vende”.
En Carbajal he parado a tomar un café y la señora me ha contado lo mucho que trabajan por las tardes poniendo cubatas en terraza de atrás (que me ha enseñado casi a la fuerza), hasta haber tenido que contratar a “una extranjera”. Pero no tenía nada para comer y me ha puesto sólo dos cubitos en el agua de la bolsa. En la puerta estaba ya saliendo un peregrino que intuyó me va a acompañar estos días. La señora del bar me ha dicho que es holandés. Es un señor mayor al que ya he visto estos días atrás en el camino, bastante mayor y que va a buen ritmo.
El camino a partir de aquí cambia definitivamente. El bosque de encinas sustituye al secano y esta parte de la etapa es un constante sube y baja que castiga bastante físicamente. Hay un par de subidas bastante fuertes y bajadas muy pronunciadas y peligrosas (en una por poco me caigo). He adelantado al peregrino en una de las subidas y lo he dejado atrás mientras se quejaba de las muchas piedras sueltas en la bajada. El camino es solitario y eso me ha permitido disfrutar de los sonidos del bosque incluso de un corzo que se ha cruzado en el camino perseguido por unos perros asilvestrados. El encinar es una rareza por una zona tan fría y tan al norte y es un recuerdo de mi reconocido bosque mediterráneo. Al pasar junto a La Seca se llega a la altura del río y la encina va perdiendo definitivamente terreno en favor de los Robles y otros árboles más típicos de esta zona.
En Cascantes he parado en el bar y el amable camarero me ha preparado un bocata pequeño de lomo con queso que me ha sentado divino. Luego he continuado hasta el fin de etapa con un tiempo cada vez más nublado y fresco.
La llegada a La Robla es por delante de una central térmica en la que se ven dos enormes chimeneas tirando humo junto a toneladas de carbón que hacen que esa parte primera del pueblo esté toda negra y llena de polvo por todos lados. Para colmo también hay una cementera que tira mucho polvo de los camiones. Para entrar hay que cruzar la vía y la carretera por un paso elevado. El pueblo no tiene mucho aunque se ve mucha animación porque hay mercado semanal,
Al final del pueblo está el albergue y las llaves hay que recogerlas en el bar que hay allí mismo, junto al parque. Está muy bien equipado y limpio. Tiene una cocina con todo lo necesario y he decidido cocinar hoy. Me he ido al súper y he comprado verduras para hacer un guiso de pollo y verduras de los que me gustan. He hecho cantidad para cenar también. He comprado un paquete de pimientos de padrón para freírlos y una botella de Ribeiro para acompañar. Comida y cena de lujo con un presupuesto de 17 euros.
Cuando estaba terminando de hacer la comida ha llegado el peregrino cansado y muy cabreado porque se había perdido. Se ha duchado y se ha acostado mientras yo comía.
Luego siesta y salida al bar del pueblo a escribir delante de una cerveza aprovechando la wifi. El tiempo cada vez está peor y me he traído el polar por si acaso. Ahora voy al súper a comprar algo para el desayuno y me vuelvo al albergue que se está tranquilito y muy a gusto. He dado un paseo turístico al pueblo pero con 10 minutos ha sido suficiente.
Resumen de la etapa: 27,8 km en 5h 46 min a 5,43 de media con una subida acumulada de 352 metros. Enlace a Wikiloc

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16ª Reliegos-León: última etapa del camino francés

Nada destacable ayer desde que terminé de escribir. La tarde fue bajando su intensidad en el calor pero demasiado despacio. La fui ayudando con un par de cervezas y algún vinito blanco.
Revisando la etapa de León busqué alojamiento en la guía y encontré el albergue y residencia Unamuno con habitación individual con baño por 20 euros y al lado de la catedral. Millán no quiso reservar porque dice que se va a quedar en las Carvajalas a vivir una nueva noche peregrina.
El menú de la cena algo simple y después un orujo para terminar de dejar caer la tarde. Por supuesto que mis excesos en el alcohol no se ven acompañados como cuando voy caminando con Joseba ya que Millán no pasa de la coca-cola, la clara de limón o, como mucho, el tinto con casera de la comida.
En la habitación acabé de ver el capítulo de Mastechef gracias a la wifi y sobre las doce y algo a dormir.
El despertador ha sonado a las seis y por un momento pensé que no era mío extrañado por no haber sido violentamente despertado por peregrinos de a partir de las 4 de la mañana.
Hemos salido en dirección a Mansilla por el último tramo de senda con árboles para abandonar definitivamente este monótono tramo leonés. La mañana estaba algo fresca comparado con estos días atrás y nos ha hecho estos 6 quilómetros como un agradable paseo.
Al entrar a Mansilla han abierto un nuevo albergue y bar. Es un local muy aséptico, industrial y modelo turigrino de nivel. Las tostadas las tienen en la barra y te las ofrecen frías.
Millán ha encontrado por fin un cajero con el que poder recuperar su liquidez peregrina (yo le ofrecí una ayuda de urgencia que rechazó amablemente), y salimos de Mansilla por el puente del Esla por un tramo muy desagradable pegado a la carretera general con un tráfico horrible. Lo peor es que es sólo el principio de lo insoportable que es la entrada a León.
Al menos la entrada a Puente Villarente la han cambiado ya que han hecho una pasarela sobre el río y ya no hay que pasar por la carretera.
En seguida se abandona un rato la carretera y nos dirigimos en suave ascenso hasta Arcahueja donde hemos parado a tomar algo y descansar un momento. Yo he aprovechado para llenar agua,porque me había quedado sin ninguna. Un borracho de pueblo nos ha amenizado la estancia entre tirarle los tejos a la camarera y llevarse el vaso con el cubata ya vacío.
Desde aquí hay una fuerte subida que corona en un polígono industrial y ya, paralelo a la carretera llegamos hasta Puente de Castro y León.
El largo paseo por las avenidas nos ha dejado a Millán en las Carvajalas y a mi en el Unamuno.
Tras la ducha y el lavado de ropa me he dado una vuelta buscando cajero BBVA con el que preparar mi tránsito por el camino del Salvador a partir de mañana, ya que creo que no voy a encontrar muchas cosas.
Luego cerveza en el barrio húmedo haciendo tiempo y mandando mensajes a los amigos. Sobre la 13:30 ha aparecido Millán y nos hemos tomado un vino (él cerveza) y unos pimientos de padrón. Luego hemos ido a comer al restaurante La pintona, en la Plaza San Martín. Buen menú por 12 euros con sopa de lentejas y codillo asado (mejorable).
Después he regresado al Unamuno con charlas por Skipe con Mar y con Isabel, ver el capítulo de ayer de Cocinados y… Me voy al húmedo a tomar unas Cañas y cenar
Hasta mañana, gente.
Resumen de la etapa: 25,2 en 4h 56 min a 5,75 de media. Enlace en Wikiloc

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14ª Carrión de los Condes-Sahagún: 39 km bajo el sol

Completada la segunda de las etapas monstruo previstas en mi tránsito entre el camino vasco interior y el camino de El Salvador, o lo que es lo mismo, entre Burgos y León. Todo funciona bien y vamos a muy buen ritmo y sin consecuencias posteriores porque voy recuperando estupendamente.
Ayer mi compañero de estos días, Millán, me abandonó a la hora de la cena porque no le había sentado bien la comida y prefería tomar sólo algo de fruta, además se fue a la misa de peregrinos. Yo me fui al mismo restaurante del mediodía y di cuenta de una sopa castellana y un trozo de pollo muy aceptables. Me retiré pronto hacia el albergue para meterme en la cama y ver algunas cosillas en el iPad, como arreglar mi ciudad de los Simpson.
Hemos tenido otra noche peregrina con inicio de movimiento a las 4, hora en que se ha levantado mi paciente de ampollas francés. Desde entonces el ruido ha sido constante hasta que nos hemos levantado a eso de las 6 yo ya cansado de dar vueltas sin poder dormir más que a pedazos.
Hemos desayunado en el bar España y nos hemos puesto en marcha rápido ya que el día era complicado.
Ante los quilómetros que nos quedaban por delante, el tipo de terreno y el calor hemos optado por dar buena marcha desde el principio y así llegar pronto. Es increíble ver cómo la gente madruga un montón pero luego se va deteniendo constantemente en el camino y los vamos pasando a todos en los primeros quilómetros. Al llegar a Calzadilla ya habíamos pasado a casi todos los peregrinos que habían salido mucho antes que nosotros, como los frikigrinos maños, a los que hemos pillado a unos 10 km después de haber paseado sus cantos y bailes desde las 5 de la mañana.
Los primeros 17 km hasta Calzadilla de la Cueza transcurren con un primer tramo por carretera secundaria hasta llegar a la recta de la calzada que acaba a la entrada del pueblo. No hemos parado en recuerdo de la estafa que nos dieron la última vez que estuvimos allí y porque el desayuno había consistido en un café y una napolitana.
Hemos continuado hasta Lédigos unos 6 km más para acabar tomando algo en el albergue en el que hace unos años paramos a dormir Mar y yo. En la barra dos camareras extranjeras que tenían allí “entretenidos” a algunos de los del pueblo (parece que a precio de saldo) nos han mal servido dos claras, la mía tamaño familiar, sin nada más porque no había nada para picar. He comprado dos botellas de agua fresca y le he pedido unos cúbitos a la rubia que me han permitido llevar agua fresca todo el resto del día.
Desde allí 3 km a Terradillos de los Templarios pasando por el albergue de Jacques de Molay, donde me picaron las chinches la última vez que pasé y dormimos allí con las niñas.
3 más a Moratinos y otros 3 a San Nicolás. Han ido abriendo albergues y restaurantes en todos estos pueblos y en el último hemos aprovechado para beber algo (frente a la iglesia) aunque tampoco hemos podido comer porque la camarera no ofrecía más que bocadillos y nada más.
Los siete restantes quilómetros hasta Sahagún han pasado bien a buen ritmo y a las 13:30 estábamos en la puerta del albergue.
Aquí, como siempre, mucha gente y algo descontrolado pero un lugar estupendo y con los servicios básicos cubiertos.
He puesto lavadora por 3 euros y nos hemos ido a comer un menú a la plaza, en realidad a un restaurante que hay en la calle antes de llegar. Menú algo básico aunque bien de precio.
En la siesta me he visto “La gran familia española” en Yomvi y luego un paseo turístico para acabar en la plaza tomando algo porque el calor es asfixiante de verdad.
Hemos regresado al albergue para ver si hacía algo más de fresco pero nada de nada. Aquí sudando a chorros mientras escribo esto.
Resumen de la etapa: 39,5 en 7h 4 min a 5,94 de media. Enlace de la etapa en Wikiloc.

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13ª Frómista-Carrión: corto y fácil

Etapa de transición antes de afrontar uno de los puntos fuertes de este camino que nos llevará mañana hasta Sahagún. 19 quilómetros en línea recta casi perfecta siempre paralelo a la carretera y casi sin desnivel alguno. La aparición de pequeñas poblaciones de la tierra de campos palentina es la única nota que hace romper algo la monotonía del paisaje.
Las torres de las enormes iglesias, recuerdo de tiempos mejores, marcan escalas para paradas técnicas en el bareto del pueblo.
La jornada terminó ayer sin novedad cenando en el mismo restaurante del mediodía por un menú de 11 euros pero de similar calidad. Al llegar al albergue las luces ya estaban apagados como presagio de lo que se avecinaba: auténtica noche peregrina. Los peregrinos foráneos suelen llegar tarde al albergue tras un machaque de día bajo el sol. Mi vecino de litera superior llegó sobre las 6, se tumbó (creo que se duchó) y se puso a dormir sin parar hasta que llegamos a las 9:30. Se han levantado a las 4:30 molestando a todo el mundo y lo hemos alcanzado en Villalcázar de Sirga (15 km de la salida) a pesar de que nosotros hemos salido a las 7:15. Esa es su vida peregrina: sol y cama.
Un sobresalto se llevó cuando llegó Carmen, la hospitalera, preguntando por el dueño de un Reloj abandonado en los servicios y le despertó. Noche silenciosa a pesar de la cantidad de gente que dormimos juntos.
Nos hemos ido encontrando con nuestros frikigrinos particulares maños. Salen a las 5 y los cazamos cuando llevan unos 10 km recorridos, hoy en la parada de Villarmentero de Campos. Esta tarde me los he encontrado en la playa fluvial de Carrión bailando entre ellos.
Estamos en el albergue Espíritu Santo. Lo llevan unas monjitas como el de las claras pero son competencia entre ellas. No le ha hecho mucha gracia a la monja cuando lo he dicho que me había alojado antes allí. El albergue está muy limpio y cuidado a pesar de lo viejo, se nota la mano de las monjas. Nos han ofrecido un retiro espiritual a las cinco que hemos sustituido por la etapa del Tour viendo abandonar a Contador. Ha llegado un muchacho francés y me ha preguntado qué había que hacer con una ampolla que le había salido en el dedo del pie y le he enseñado el vídeo de cómo le coso las ampollas a Isa. Cuando lo ha visto me ha dicho que no se atrevía a coserla y me ha rogado que se lo hiciera yo así que me he puesto mis guantes y le he realizado mi cosido favorito mientras él ha sacado un libro de plegarias y ha cantado varias en voz alta para soportar el “dolor”.
Resumen de la etapa: 19,3 en 3h 44 min a 5,6 de media. Enlace a Wikiloc

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