5ª Cicera – Potes


Como había perdido a mi compañero de fatigas, sumergido en sus propios sueños entre retortijones de tripa, me fui al bar de Cicera a tomar algo y cenar.

En la mesa de al lado el grupo de peregrinos con el que hemos coincidido desde la Casona estaba jugando a las cartas a un nivel de ruido más allá de lo que supone educación en un recinto público. Para colmo no saludan siquiera, van a su bola y funcionan como clan. Ni cinco minutos más.
A media tarde apareció por el albergue un peregrino nuevo: se trata de David, de Álava. Después de presentarnos y charlar un poco de las generalidades del camino y tras la confianza que da el charlar sin camiseta y la perspectiva de dormir tan cerca nos fuimos a cenar juntos ante el abandono de mi compañero (centrado en ese momento en sus tripas).
La cena fue agradable y sencilla ante un plato de patatas con huevos mientras los vecinos pseudoperegrinos daban cuenta de chuletones a diestro y siniestro entre comentarios de pijigrinos versión chuligrinos.
De allí directos a la cama tras organizar un desayuno peregrino gracias a la amabilidad del camarero de Cicero, Luis que nos ofreció leche y magdalenas.
La idea de esta mañana era hacer camino en función del estómago de Joseba. Hemos salido más tarde, sobre las 7:30 tras desayunar yo y despedirnos de David.
La etapa sale a mala leche desde el principio con una cuesta que machaca sin piedad entre rocas, humedades y bosques sin fin. La mañana estaba maravillosa y eso nos ha permitido disfrutar de una de las mejores jornadas del camino ya entrando en Picos de Europa.
Unas durísimas rampas por sendas complicadas entre hayas y castaños nos lleva al otro valle con una bajada tremenda entre robles y, esta vez al menos, por un camino aceptable.
El final de la bajada la marca Lebeña y su maravillosa iglesia en la que Joseba ha decidido que no podía seguir más dada la fatiga que acumula tras dos días de visitas al Sr. Roca y sin comer nada.
Nos hemos despedido en la parada de autobús y yo me he lanzado a la carretera hasta el desvío que lleva en fuerte subida hasta Allende. Luego una cuesta mortal de subida que remata lo que ya has subido en la primera parte y que te lleva con un descansillo hasta Cedeña.
A esas horas el calor ya pegaba fuerte y aún me quedaba otra subida dura para acabar bajando al valle del Deva y desde allí hasta Potes. Para colmo en Cedeña el camino te desvía por una senda estúpida que te hace bajar hasta un riachuelo para volver a subir al mismo nivel que el pueblo. La alternativa sería una carretera secundaria que te lleva sin desnivel al mismo sitio con algunos metros más.
Bajada hasta Tame en la que me he encontrado a los pijigrinos tomando algo en un bar. Casi sin molestarse en saludarme he dado cuenta de una clara para terminar la etapa con los últimos 4 km hasta Potes.
Al llegar me esperaba Joseba tras ir al médico y cambiarle la medicación para ver si consigue cortar la diarrea. Hemos comido en la Sidrería La Majada según nos aconsejó Luis: muy bien el menú a un precio muy razonable. Estupendo el cocido lebaniego que me he ventilado mientras mi compañero intentaba comer media tortilla francesa y un platito de sopa.
Después pequeña siesta de Joseba con alguna nueva visita al baño mientras un grupo de jóvenes tipo “nos cogemos de las manos y cantamos la gloria del salvador” tocaba la guitarra al son de melodías trasnochadas reconvertidas en alabanza al altísimo y demás. Yo me he puesto a ver Juego de tronos aunque gracias a Cristian es una versión en inglés con subtítulos (modo ironía).
Ha llegado David, el peregrino de ayer, y hemos quedado en vernos luego.
Yo he subido a Santo Toribio a sellar la credencial pero al llegar no había nadie en la tienda y he acabado llamando al monasterio hasta que ha salido un monje que amablemente me ha sellado y además me ha contado que el gobierno de Cantabria pasa un quilo de todo esto del camino y parece todo muy abandonado.
Nos ha llegado una de las chicas de la oficina de turismo para pedirnos permiso para hacernos una foto porque resulta que somos los primeros peregrinos que llegan a completar el lebaniego después de haber sido declarado patrimonio no se qué de la Unesco: a ver si vamos a salir en los periódicos y todo, estaremos atentos.
Después de 3 km de subida y otros tantos de bajada con un desnivel de 220 metros he regresado al albergue para irnos al bar a recuperar líquidos. Llevo más de 4 litros en total. Después hemos ido a dar un paseo y nos hemos encontrado otra vez con David a quien definitivamente hemos integrado en el equipo. A ver si llega a nivel de alcohol comida y zumbamiento peregrino similar al que estos dos viejos caminantes mantenemos. Ahora nos espera velada peregrina entre las ausencias cada vez más espaciadas de Joseba (progresa adecuadamente) vinitos y un menú acorde a nuestra estancia en Potes y nuestro final de camino Lebaniego.
Resumen de la etapa: 22 km en 5h 55 minutos y 815 metros de desnivel acumulado.
Además 6 km añadidos de subida y bajada con 220 metros de desnivel.
Postdata: la pu… mierda del huevo de los mosquitos no funciona una carajo: tengo picaduras en todos lados creciendo a ritmo de samba.
Enlace a wikiloc 1ª parte.
Enlace a wikiloc 2ª parte.
Enlace a wikiloc 3ª parte.

Mirando los Picos de Europa
Mirando los Picos de Europa
Caminando entre hayas y castaños
Caminando entre hayas y castaños
Subiendo al infinito y más allá
Subiendo al infinito y más allá
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Bosques húmedos
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Vista espectacular de los Picos
Lebeña
Lebeña
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Iglesia en Pendes
Cocido lebaniego
Cocido lebaniego
Calle de Potes
Calle de Potes
Visita a Potes
Visita a Potes
Río Deva
Río Deva

4ª Cades – Cicera


Después de tres duros días de etapas de más de 30 quilómetros la tarde de ayer en la Casona supuso una recompensa a nuestros fatigados cuerpos. Dos Gin-tonics de color azul suavizaron los efectos de la copiosa comida aunque no acabaran suponiendo una solución para mi compañero de fatigas (y de cama).
Abordo el tema que todos estáis esperando con inquietud sobre qué ha pasado esta noche en esa enorme cama de matrimonio ocupada por nuestros fatigados cuerpos. La realidad ha ido mucho más allá de lo que cualquiera pudiera imaginar. Es verdad que la retaguardia de Joseba ha trabajado mucho toda la noche pero no de la forma que algunos puedan imaginar ya que lo que ha ocurrido es que ha pasado todo el tiempo entre el baño y el borde de la cama hasta que el dios Fortasec ha calmado su fuego interior.
Para mí la noche ha sido algo más tranquila después de comprobar que Chile ganaba la final de la copa América, que el capítulo 7 de Juego de tronos tampoco es demasiado cañero y que mis Simpson siguen jugando al fútbol como si nada. Apenas he escuchado removerse un par de veces a mi compañero de lecho sin darle mayor importancia hasta que esta mañana me ha contado toda su odisea nocturna.
Hemos bajado a desayunar en un estupendo buffet del hotel del que yo he dado buena cuenta mientras mi sufrido y compañero calmaba sus tripas entre visita y visita al inodoro.
A las nueve y media y tras un pequeño lío a la hora de pagar la cuenta hemos salido bajo un cielo muy nublado y amenazante.
La etapa de hoy transita casi todo el tiempo por carretera, menos un trozo al final a partir de La fuente. Desde el principio comienza por una suave subida que va acompañando al río mientras el valle se va cerrando.
Al llegar a la Fuente y admirar su iglesia románica comienza lo más duro de la ascensión del día por una pista de cemento que atraviesa la aldea de Burio. Allí hemos encontrado a dos paisanos que nos han dado un buen rato de conversación explicándonos perfectamente lo que nos quedaba de ruta a la vez que nos hablaban de su vida como camionero, su mili en Basauri y alguna historia más del lugar. Da gusta parar un rato a charlar con la gente y descubrir que aún hoy en día hay personas que transitan por este valle de lágrimas sin prisas.
La dura ascensión por la pista de cemento lleva hasta la carretera que abandonas poco después para transitar entre prados en fuerte descenso hasta Cicera.
El día ha estado lluvioso todo el tiempo y con nubes que nos mojaban tanto desde fuera como nosotros íbamos soltando sudor desde dentro. No hemos necesitado el chubasquero pero siempre lo hemos tenido a mano.
Cicera es una pequeña aldea que tiene un albergue, un bar y poco más. Hemos tenido que esperar al señor que tiene las llaves del albergue porque una peregrina del día anterior había tenido un problema y han tenido que ir a rescatarla. El albergue está bastante bien, limpio y cuidado.
En el bar del pueblo hemos hecho tiempo hasta que ha llegado el del albergue y yo me he comido un estupendo menú peregrino a un precio razonable. No he usado la primera persona del plural porque sólo yo he tomado menú. Mi compañero de viaje se ha tenido que conformar con un par de cucharadas de arroz blanco para intentar calmar sus tripas y volver rápido al albergue a dormir la siesta y descansar.
Ahora parece algo más recuperado aunque va a todas partes con su botella de litro y medio de agua a la que ha añadido el zumo de dos limones y unos azucarillos. Yo mientras doy cuenta de un gin-tonic mientras escribo y escucho jugar a las cartas al grupo de peregrinos que ayer también estaba en la Casona.
La etapa ha sido cortita y eso nos ha permitido recuperar bien teniendo en cuenta la situación física de mi compañero y lo que nos espera mañana: una auténtica etapa de montaña hasta Potes y visita a Santo Toribio, primer objetivo de nuestro viaje.
Resumen de la etapa: 16,4 km en 3h 17 min a 4,99 km/h y con 601 metros de desnivel positivo acumulado.

Enlace a wikiloc

Salida desde Puente El Arrudo
Salida desde Puente El Arrudo
Casona del Nansa
Casona del Nansa
Vistas del valle del Nansa
Vistas del valle del Nansa
Subiendo entre nubes
Subiendo entre nubes
La Fuente
La Fuente
Iglesia de Santa Juliana en La Fuente
Iglesia de Santa Juliana en La Fuente
Subiendo
Subiendo
Visiones del camino
Visiones del camino
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Llegando a Cicera

3ª San Vicente de la Barquera – Cades


Nada más terminar de escribir la entrada y hablar con la familia bajé al pueblo a encontrarme con Joseba que había ido a buscar el cable del teléfono. Me lo encontré en uno de los bares con una cerveza en la barra y pegado a un enorme cable color verde fosforito junto a un enchufe con el que, por fin, cargaba su móvil.

En la charla que mantuvimos comenzamos a comprender que este camino se nos va a complicar bastante en muchos aspectos. No hay información accesible de albergues y además hemos acabado descubriendo que hace un año han cambiado el trazado alargando todo en casi 20 km. Después de discutir entre nosotros entre las distintas opciones a realizar llegamos a la conclusión de que debíamos buscar toda la información posible y, por supuesto, garantizarnos el alojamiento para el día siguiente.
El problema es que da la impresión de que la administración apostó por este camino hace algunos años pero lo tienen medio abandonado y no hay mucha información disponible. La web oficial http://www.caminolebaniego.com no tiene fácil acceso a los alojamientos y la distribución de etapas es desquiciante: 28 km, 30 km y 13 km. Eso sí: la ruta tiene toda la pinta de ser impresionante y eso sí lo hemos podido comprobar hoy.
Después de una visita a la oficina de turismo de San Vicente y comprobar que no nos informaban de nada porque no había casi nada concreto sobre este tema nos fuimos a tomar algo y solucionar problemas.
Hemos decidido llegar hasta Cades, a unos 28 km de San Vicente, pero sabemos que allí no hay ningún alojamiento. Estuvimos buscando en los alrededores y llamé a una casa rural en Bielva: sólo reservan para tres días pero me dijeron que en Puente El Arrudo había un hotel. Busqué en Booking pero tenía completo todo así que me metí en la página del hotel e hice la reserva en la web.
Para garantizar todo conseguí después de muchos intentos hablar por teléfono con recepción del hotel y confirmar conceptos. Tenemos reserva de una habitación doble con cama de matrimonio y garantizado restaurante. Hotel superior a 67 euros con desayuno incluido y con la simpatía de la recepción del Hotel. Hasta me ofreció intervenir si era necesario ante la posibilidad de que Joseba se pusiera cariñoso (ya le dije yo que eso no era una buena idea).
Resuelto el problema cenamos unos pimientos de padrón, los primeros, y unas alitas de pollo. Regresamos al albergue del Galeón en el que nos esperaba una verdadera noche peregrina.
El albergue del Galeón es un sitio curioso del camino de los de siempre, con un matrimonio que lo lleva desde hace muchos años ayudados por hospitaleros. El sitio hace mucho tiempo que no cumple con las mínimas condiciones de habitabilidad peregrina descuidado y sucio. Las instalaciones no tienen un mínimo de comodidad y por primera vez en este camino me tuve que duchar enseñando mi culo al peregrino de la ducha de al lado (fue recíproco).
Para colmo cobran 10 euros que incluyen de forma obligatoria un desayuno cutre en el que acabas lavando la taza y el plato. No hay alternativa peregrina en San Vicente hasta que algún espabilado no decida hacerse de oro montando un albergue nuevo.
Después de que la peregrina de enfrente, con síntomas de intoxicación etílica, me arrojara las bragas a los pies me fui a dormir con mi huevo antimosquitos después de arreglar mis Simpson.
La mañana ha amanecido impresionante de luz y eso me ha permitido hacer algunas fotos estupendas en el primer tramo.
Pocas cosas que decir sobre la etapa porque creo que es mejor ver las imágenes. Una de las etapas más impresionantes que hemos hecho en todos los caminos. Salimos en constante subida desde San Vicente disfrutando de unas vistas increíbles de la ría que se va metiendo hacia el interior hasta cruzar la autovía. Al llegar a Serdio hemos parado a tomar un café y allí hemos contrastado información con la persona que lleva el bar y también el albergue. Un rato agradable en el que he ofrecido mi información para este camino ya que todos nos hemos quejado de lo poco que se sabe y la pena que supone que una ruta tan bonita no tenga mejora publicidad.
Poco después, poco antes de Muñorrodero, el camino se divide definitivamente separado del del Norte.
A partir de aquí una senda que va paralela al Río Nansa nos lleva por un agradable paseo durante unos 7 km entre bosques y junto al ruido del agua. Son aguas de salmón con mecanismos de paso para pescadores de una orilla a la otra.
Después de disfrutar del maravilloso paseo nos ha tocado la parte dura: desde la estación hidroeléctrica dos duras subidas y sus correspondientes bajadas nos llevan hasta Cades. La primera es más corta pero muy dura por una pequeña senda pero la segunda se hace mucho más cómoda al ir por carreteras secundarias.
En Cades hemos parado en el bar a tomar algo y hemos dado marcha atrás por el río hasta llegar al Puente El Arrudo, donde está el hotel.
El maravilloso hotel en que nos encontramos se llama la Casona del Nansa, una casa de piedra junto a la carretera y al lado del río Nansa atendido por un servicio muy amable y simpático. Nos ha recibido la persona que me atendí anoche por teléfono y nos ha reconocido de inmediato como “la pareja cariñosa que va a compartir cama esta noche”.
Todo lo demás entra en la esfera de los lujos peregrinos: ducha cómoda, habitación preciosa, menú impresionante con alubias y carrillera, siesta en cama compartida, y gin tonic de color azul para acompañar la lluviosa y fresquita tarde que tenemos mientras yo escribo la entrada.
Hay algunos turistas tipo “superguay” por aquí aunque también ha llegado un grupo de ruidosos peregrinos que juegan a las cartas entre monedas y gritos.
Vamos a seguir preparando etapas porque los días próximos se presentan complicados: no tenemos tracks que nos den confianza para seguirlos y todas las guías dan información sobre quilómetros que no nos cuadran con lo que nosotros vemos. Hoy mismo hemos visto a poco menos de 2 km de Cades un cartel que decía que quedaban 6. Un caos!
Físicamente vamos regular porque se notan los 100 km que llevamos en tres días aunque creemos que iremos recuperando piernas.
Es cierto que el camino es algo complicado en organización pero lo que no nos está es defraudando en lo referente a la experiencia y al paisaje.
Para mañana esperamos llegar a Cicera pero no tenemos nada claro y encima dan previsión de lluvia (no ha parado de llover en toda la tarde sin gran intensidad pero constante).
Ya veremos cómo pasamos la noche, tranquilas mujeres nuestras que hemos pasado el momento de la siesta y no ha habido roce (a pesar de lo que decía Catulo sobre las siestas después de una copiosa comida). Mañana os cuento si la primera vez que compartimos cama representa el principio de una nueva relación entre estos dos veteranos peregrinos después de tantos miles de quilómetros…

Resumen de la etapa: 28 jm en 6 horas a una media de 4,01 km/h y un desnivel positivo acumulado de 407 metros. Enlace a wikiloc.

San Vicente desde el albergue al amanecer
San Vicente desde el albergue al amanecer
Ermita en La Acebosa
Ermita en La Acebosa
Camino
Camino
Separación entre camino Lebaniego y del Norte
Separación entre camino Lebaniego y del Norte
Senda del Nansa
Senda del Nansa
El Nansa junto a la hidroeléctrica
El Nansa junto a la hidroeléctrica
Río Nansa
Río Nansa
Para cruzar el río
Para cruzar el río
Llegando a Cades
Llegando a Cades
La Casona del Nansa
La Casona del Nansa

2ª Santillana del Mar – San Vicente de la Barquera


Acabó la noche según lo previsto con una aceptable cena en el Cossio, junto al albergue degustando diversas carnes a la parrilla y después de pelear durante un buen rato con el sistema de distribución de la salsa barbacoa (la camarera nos asustó diciendo lo picante que estaba sin conocer nuestro origen junto a la Ría del Nervión).
Al llegar al albergue la habitación se había ido completando con varios peregrinos. En la puerta un grupo de ruidosos ingleses preguntaban sobre diversas cuestiones del camino a una pareja de españoles que ofrecían su mejor inglés versión “sihablofuertehastalosaustralianosmeentenderán. Entre grito y grito fui cumpliendo con mis últimas misiones de la noche en el ipad como son jugar a los Simpson y al Candy.
Poco antes de que me dejara acunar en los brazos de Morfeo vi un par de miserables mosquitos danzando en torno a mi cama así que cogí mi huevo nuevo (el antimosquitos de chico que me regalaron mis compas de insti) y lo encendí para comprobar si realmente funcionaba.
La noche ha sido típicamente peregrina con un mal dormir y con un despertar brusco. Mi compañero de viaje ha vuelto a sorprenderme justo en el momento en el que acababa de coger el sueño después de varias interrupciones. A las 6 me ha llamado ya con la mochila en la espalda para que me pusiera en marcha.
Ha sido un despertar espesito como es normal en el primer día: difícil organizar mochila con toda la ropa mojada porque ayer no había dado tiempo a secarla. He tenido que montar un tenderete de ropa durante la ruta dado que la impresión es que iba a ser un día de bastante calor.
Etapa complicada por lo largo y por el calor. Mucho asfalto (casi todo) y pocos pueblos en los que encontrar servicios.
En Cóbreces hemos parado, como siempre, a desayunar y he descubierto con asombro que estaba para comerme un toro de los que veíamos por cualquier prado. Luego parada en Comillas para cerveza y pincho de tortilla (seguía con un agujero en el estómago).
La ruta es un constante sube-baja que nos ha acumulado un desnivel de casi 400 metros de subida. Hemos cruzado valles y aldeas e incluso un campo de golf poco antes de llegar a San Vicente de la Barquera.
Joseba ha buscado por los diferentes pueblos una tienda para comprar un cable para cargar su móvil porque el que ha traído no le carga (el móvil). Estamos como el año pasado con mi cable para el iphone aunque espero que su teléfono no sea tan delicado con el mío. Ahora se ha marchado a recorrer el pueblo para ver si lo encuentra.
Después de mucho cansancio y mucha calor hemos llegado sin grandes problemas al albergue peregrino de San Vicente. Hemos tenido que esperar un ratito a que estuviera preparado todo y hemos podido tener una primera inmersión en la experiencia peregrina de la que tanto vamos escapando y que tan poco vamos a vivir en los caminos de este año.
Para comer nos hemos ido a los restaurantes de abajo y hemos acabado degustando un verdadero arroz con bogavante regado con una botella de riveiro a un precio razonable en “El Puerto”. Luego siesta peregrina entre los comentarios plurilingües a gritos de los peregrinos de todo el dormitorio. Por cierto, hemos dado cuenta de nuestro primer orujo de hierbas.
Ahora bajaremos al pueblo a recuperar líquidos y preparar las próximas etapas ya que mañana nos salimos del camino del norte y nos lanzamos a la aventura del lebaniego y vadiniense.
Resumen de la etapa 32,7 km en 6 horas y 2 minutos a una media de 4,8 y con un desnivel acumulado de 454 metros de subida. Enlace a wikiloc

Salida del albergue de Santillana
Salida del albergue de Santillana
Iglesia de San Pedro
Iglesia de San Pedro
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Camino
A un árbol seco...
A un árbol seco…
Llegando a Comillas
Llegando a Comillas
Molino junto a la playa
Molino junto a la playa
Llegando a San Vicente de la Barquera
Llegando a San Vicente de la Barquera
Vista de San Vicente
Vista de San Vicente
Joseba y su arroz con bogavante
Joseba y su arroz con bogavante
Y con el arroz casi terminado
Y con el arroz casi terminado

Santander, inicio del Camino Lebaniego


Después de un viaje agradable y placentero en tren desde Alicante a Santander me encuentro por fin en el punto de salida del camino de este año. El viaje transcurrió entre episodios de Juego de Tronos (4) recorriendo esa extensa piel de toro que es nuestra patria excelsa y extensa.
La organización de esta primera jornada dependía de las redes sociales y de booking con los comentarios de los usuarios: no defraudó. Es cierto que el hostal elegido (el San Glorio) era una apuesta arriesgada por 48 euros pero me dejé llevar por los comentarios y he de reconocer que…
que mis niveles de exigencia han bajado mucho en estos últimos años. La realidad es que al menos estaba bastante limpio con un baño y unas sábanas sin restos humanos ni animales, de lo demás nada más que comentar.
La única anécdota es que en la calle anterior a la del hostal hay también un hotel con el mismo nombre. Me presenté en la recepción a reclamar mi reserva hasta que la señora me redireccionó, con cierto tono de desprecio, hasta la siguiente: Esto es el hotel, tu reserva es en el hostal y nosotros no tenemos nada que ver con esos.
En el centro de Santander y con la pretensión de un viaje austero la noche dio para un paseo hasta recoger las credenciales del lebaniego y una cerveza en una plaza hasta acabar en un mesón junto al hotel degustando una sartenuca de gulas con huevos a un precio razonable. Lejos quedan los tiempos en los que una gran mariscada servía de inauguración de cualquier camino (y del resto de eventos de mi vida).
Noche tranquila después del 5º capítulo de Juego de tronos entre espadazos y tetas me cercó morfeo con su beso oscuro (que no negro), o cualquier otro.
Desayuno en el bar frente al hostal y paseo hasta el BBVA a sacar pasta del cajero porque no sé cuándo podré volver a aprovisionarme. Luego tiempo muerto hasta la llegada de Joseba a las 8:30 en la estación.
Besos, abrazos e incluso alguna caricia que rozaba lo obsceno dio paso a buscar agua, tomar café y poner forros en mochilas y chubasqueros en cuerpos: etapa entre nubes y fresquito.
Hemos completado 35 km sube-baja en constante asfalto por zonas industriales sin gran encanto. Etapa dura y larga que hemos soportado bien gracias a la temperatura del día.
Paso arriesgado hasta Mogro (jugándonos la vida de un modo absurdo gracias a que Joseba ha venido con el concepto del riesgo absoluto y ha decidido hacer caso a una paisana que nos insistía en que cruzáramos por la vía (creo que no era sepulturera).
Hemos parado a comer en Polanco en un mesón. Menú abundante por 10 euros con sopa de regalo incluida.
Sin mayor novedad hemos llegado a Santillana hasta las narices de asfalto y un poco decepcionados por el paisaje y por la falta de encanto verdadero. Hemos visto algunos peregrinos en ruta y nos vamos dando cuenta de que el camino del norte está cambiando: hay mucho más negocio peregrino en todos los sentidos.
Al llegar al albergue el público estaba lleno y hemos acabado en uno privado aceptable y digno a precio razonable.
Paseo de 10 mn y recuperación de líquidos hasta acabar en el Cossio en el que esperamos dar cuenta de variedad de carnes a la parrilla, mañana os cuento.

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