4ª Cades – Cicera


Después de tres duros días de etapas de más de 30 quilómetros la tarde de ayer en la Casona supuso una recompensa a nuestros fatigados cuerpos. Dos Gin-tonics de color azul suavizaron los efectos de la copiosa comida aunque no acabaran suponiendo una solución para mi compañero de fatigas (y de cama).
Abordo el tema que todos estáis esperando con inquietud sobre qué ha pasado esta noche en esa enorme cama de matrimonio ocupada por nuestros fatigados cuerpos. La realidad ha ido mucho más allá de lo que cualquiera pudiera imaginar. Es verdad que la retaguardia de Joseba ha trabajado mucho toda la noche pero no de la forma que algunos puedan imaginar ya que lo que ha ocurrido es que ha pasado todo el tiempo entre el baño y el borde de la cama hasta que el dios Fortasec ha calmado su fuego interior.
Para mí la noche ha sido algo más tranquila después de comprobar que Chile ganaba la final de la copa América, que el capítulo 7 de Juego de tronos tampoco es demasiado cañero y que mis Simpson siguen jugando al fútbol como si nada. Apenas he escuchado removerse un par de veces a mi compañero de lecho sin darle mayor importancia hasta que esta mañana me ha contado toda su odisea nocturna.
Hemos bajado a desayunar en un estupendo buffet del hotel del que yo he dado buena cuenta mientras mi sufrido y compañero calmaba sus tripas entre visita y visita al inodoro.
A las nueve y media y tras un pequeño lío a la hora de pagar la cuenta hemos salido bajo un cielo muy nublado y amenazante.
La etapa de hoy transita casi todo el tiempo por carretera, menos un trozo al final a partir de La fuente. Desde el principio comienza por una suave subida que va acompañando al río mientras el valle se va cerrando.
Al llegar a la Fuente y admirar su iglesia románica comienza lo más duro de la ascensión del día por una pista de cemento que atraviesa la aldea de Burio. Allí hemos encontrado a dos paisanos que nos han dado un buen rato de conversación explicándonos perfectamente lo que nos quedaba de ruta a la vez que nos hablaban de su vida como camionero, su mili en Basauri y alguna historia más del lugar. Da gusta parar un rato a charlar con la gente y descubrir que aún hoy en día hay personas que transitan por este valle de lágrimas sin prisas.
La dura ascensión por la pista de cemento lleva hasta la carretera que abandonas poco después para transitar entre prados en fuerte descenso hasta Cicera.
El día ha estado lluvioso todo el tiempo y con nubes que nos mojaban tanto desde fuera como nosotros íbamos soltando sudor desde dentro. No hemos necesitado el chubasquero pero siempre lo hemos tenido a mano.
Cicera es una pequeña aldea que tiene un albergue, un bar y poco más. Hemos tenido que esperar al señor que tiene las llaves del albergue porque una peregrina del día anterior había tenido un problema y han tenido que ir a rescatarla. El albergue está bastante bien, limpio y cuidado.
En el bar del pueblo hemos hecho tiempo hasta que ha llegado el del albergue y yo me he comido un estupendo menú peregrino a un precio razonable. No he usado la primera persona del plural porque sólo yo he tomado menú. Mi compañero de viaje se ha tenido que conformar con un par de cucharadas de arroz blanco para intentar calmar sus tripas y volver rápido al albergue a dormir la siesta y descansar.
Ahora parece algo más recuperado aunque va a todas partes con su botella de litro y medio de agua a la que ha añadido el zumo de dos limones y unos azucarillos. Yo mientras doy cuenta de un gin-tonic mientras escribo y escucho jugar a las cartas al grupo de peregrinos que ayer también estaba en la Casona.
La etapa ha sido cortita y eso nos ha permitido recuperar bien teniendo en cuenta la situación física de mi compañero y lo que nos espera mañana: una auténtica etapa de montaña hasta Potes y visita a Santo Toribio, primer objetivo de nuestro viaje.
Resumen de la etapa: 16,4 km en 3h 17 min a 4,99 km/h y con 601 metros de desnivel positivo acumulado.

Enlace a wikiloc

Salida desde Puente El Arrudo
Salida desde Puente El Arrudo
Casona del Nansa
Casona del Nansa
Vistas del valle del Nansa
Vistas del valle del Nansa
Subiendo entre nubes
Subiendo entre nubes
La Fuente
La Fuente
Iglesia de Santa Juliana en La Fuente
Iglesia de Santa Juliana en La Fuente
Subiendo
Subiendo
Visiones del camino
Visiones del camino
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Llegando a Cicera

3ª San Vicente de la Barquera – Cades


Nada más terminar de escribir la entrada y hablar con la familia bajé al pueblo a encontrarme con Joseba que había ido a buscar el cable del teléfono. Me lo encontré en uno de los bares con una cerveza en la barra y pegado a un enorme cable color verde fosforito junto a un enchufe con el que, por fin, cargaba su móvil.

En la charla que mantuvimos comenzamos a comprender que este camino se nos va a complicar bastante en muchos aspectos. No hay información accesible de albergues y además hemos acabado descubriendo que hace un año han cambiado el trazado alargando todo en casi 20 km. Después de discutir entre nosotros entre las distintas opciones a realizar llegamos a la conclusión de que debíamos buscar toda la información posible y, por supuesto, garantizarnos el alojamiento para el día siguiente.
El problema es que da la impresión de que la administración apostó por este camino hace algunos años pero lo tienen medio abandonado y no hay mucha información disponible. La web oficial http://www.caminolebaniego.com no tiene fácil acceso a los alojamientos y la distribución de etapas es desquiciante: 28 km, 30 km y 13 km. Eso sí: la ruta tiene toda la pinta de ser impresionante y eso sí lo hemos podido comprobar hoy.
Después de una visita a la oficina de turismo de San Vicente y comprobar que no nos informaban de nada porque no había casi nada concreto sobre este tema nos fuimos a tomar algo y solucionar problemas.
Hemos decidido llegar hasta Cades, a unos 28 km de San Vicente, pero sabemos que allí no hay ningún alojamiento. Estuvimos buscando en los alrededores y llamé a una casa rural en Bielva: sólo reservan para tres días pero me dijeron que en Puente El Arrudo había un hotel. Busqué en Booking pero tenía completo todo así que me metí en la página del hotel e hice la reserva en la web.
Para garantizar todo conseguí después de muchos intentos hablar por teléfono con recepción del hotel y confirmar conceptos. Tenemos reserva de una habitación doble con cama de matrimonio y garantizado restaurante. Hotel superior a 67 euros con desayuno incluido y con la simpatía de la recepción del Hotel. Hasta me ofreció intervenir si era necesario ante la posibilidad de que Joseba se pusiera cariñoso (ya le dije yo que eso no era una buena idea).
Resuelto el problema cenamos unos pimientos de padrón, los primeros, y unas alitas de pollo. Regresamos al albergue del Galeón en el que nos esperaba una verdadera noche peregrina.
El albergue del Galeón es un sitio curioso del camino de los de siempre, con un matrimonio que lo lleva desde hace muchos años ayudados por hospitaleros. El sitio hace mucho tiempo que no cumple con las mínimas condiciones de habitabilidad peregrina descuidado y sucio. Las instalaciones no tienen un mínimo de comodidad y por primera vez en este camino me tuve que duchar enseñando mi culo al peregrino de la ducha de al lado (fue recíproco).
Para colmo cobran 10 euros que incluyen de forma obligatoria un desayuno cutre en el que acabas lavando la taza y el plato. No hay alternativa peregrina en San Vicente hasta que algún espabilado no decida hacerse de oro montando un albergue nuevo.
Después de que la peregrina de enfrente, con síntomas de intoxicación etílica, me arrojara las bragas a los pies me fui a dormir con mi huevo antimosquitos después de arreglar mis Simpson.
La mañana ha amanecido impresionante de luz y eso me ha permitido hacer algunas fotos estupendas en el primer tramo.
Pocas cosas que decir sobre la etapa porque creo que es mejor ver las imágenes. Una de las etapas más impresionantes que hemos hecho en todos los caminos. Salimos en constante subida desde San Vicente disfrutando de unas vistas increíbles de la ría que se va metiendo hacia el interior hasta cruzar la autovía. Al llegar a Serdio hemos parado a tomar un café y allí hemos contrastado información con la persona que lleva el bar y también el albergue. Un rato agradable en el que he ofrecido mi información para este camino ya que todos nos hemos quejado de lo poco que se sabe y la pena que supone que una ruta tan bonita no tenga mejora publicidad.
Poco después, poco antes de Muñorrodero, el camino se divide definitivamente separado del del Norte.
A partir de aquí una senda que va paralela al Río Nansa nos lleva por un agradable paseo durante unos 7 km entre bosques y junto al ruido del agua. Son aguas de salmón con mecanismos de paso para pescadores de una orilla a la otra.
Después de disfrutar del maravilloso paseo nos ha tocado la parte dura: desde la estación hidroeléctrica dos duras subidas y sus correspondientes bajadas nos llevan hasta Cades. La primera es más corta pero muy dura por una pequeña senda pero la segunda se hace mucho más cómoda al ir por carreteras secundarias.
En Cades hemos parado en el bar a tomar algo y hemos dado marcha atrás por el río hasta llegar al Puente El Arrudo, donde está el hotel.
El maravilloso hotel en que nos encontramos se llama la Casona del Nansa, una casa de piedra junto a la carretera y al lado del río Nansa atendido por un servicio muy amable y simpático. Nos ha recibido la persona que me atendí anoche por teléfono y nos ha reconocido de inmediato como “la pareja cariñosa que va a compartir cama esta noche”.
Todo lo demás entra en la esfera de los lujos peregrinos: ducha cómoda, habitación preciosa, menú impresionante con alubias y carrillera, siesta en cama compartida, y gin tonic de color azul para acompañar la lluviosa y fresquita tarde que tenemos mientras yo escribo la entrada.
Hay algunos turistas tipo “superguay” por aquí aunque también ha llegado un grupo de ruidosos peregrinos que juegan a las cartas entre monedas y gritos.
Vamos a seguir preparando etapas porque los días próximos se presentan complicados: no tenemos tracks que nos den confianza para seguirlos y todas las guías dan información sobre quilómetros que no nos cuadran con lo que nosotros vemos. Hoy mismo hemos visto a poco menos de 2 km de Cades un cartel que decía que quedaban 6. Un caos!
Físicamente vamos regular porque se notan los 100 km que llevamos en tres días aunque creemos que iremos recuperando piernas.
Es cierto que el camino es algo complicado en organización pero lo que no nos está es defraudando en lo referente a la experiencia y al paisaje.
Para mañana esperamos llegar a Cicera pero no tenemos nada claro y encima dan previsión de lluvia (no ha parado de llover en toda la tarde sin gran intensidad pero constante).
Ya veremos cómo pasamos la noche, tranquilas mujeres nuestras que hemos pasado el momento de la siesta y no ha habido roce (a pesar de lo que decía Catulo sobre las siestas después de una copiosa comida). Mañana os cuento si la primera vez que compartimos cama representa el principio de una nueva relación entre estos dos veteranos peregrinos después de tantos miles de quilómetros…

Resumen de la etapa: 28 jm en 6 horas a una media de 4,01 km/h y un desnivel positivo acumulado de 407 metros. Enlace a wikiloc.

San Vicente desde el albergue al amanecer
San Vicente desde el albergue al amanecer
Ermita en La Acebosa
Ermita en La Acebosa
Camino
Camino
Separación entre camino Lebaniego y del Norte
Separación entre camino Lebaniego y del Norte
Senda del Nansa
Senda del Nansa
El Nansa junto a la hidroeléctrica
El Nansa junto a la hidroeléctrica
Río Nansa
Río Nansa
Para cruzar el río
Para cruzar el río
Llegando a Cades
Llegando a Cades
La Casona del Nansa
La Casona del Nansa