Camino Olvidado etapa 16ª: Fasgar – San Justo de Cabanillas 


Fasgar es un pueblo que nos ha sorprendido en muchos aspectos, creíamos que no tenía nada porque mirando en Google habíamos visto cuatro casas mal puestas. Resulta que es un pueblecito muy coqueto con todas sus cositas y un río en medio con puentes, molino y todo lo demás. Un típico pueblo de montaña muy similar a los del Bierzo que vamos a encontrar en las últimas etapas. Además de la sorpresa del pueblo, otro de los elementos que mejor nos ha dejado ha sido nuestra estancia en La Fasgarecha. Una gente muy amable con un servicio estupendo que se acompaña de unas habitaciones cómodas y un restaurante con una cocinera estupenda. Todo esto lo que ha hecho es que nuestra estancia sea muy cómoda y acabáramos contando aventuras y anécdotas al caer la tarde con la gente de la terraza y delante de una cerveza fresquita.

La gente del pueblo nos ha dicho que en la zona hay osos y que es fácil verlos el monte de enfrente. Da la casualidad que es por esa zona por donde sale el camino así que imaginad el cuerpo que se me ha quedado teniendo en cuenta que no puedo contar con la defensa de mi compañero ya que suele ir varios quilómetros por delante para ver si gana el premio especial de la montaña. El caso es que estoy convencido de que si un oso lo ve pasar lo va a dejar ir ante la perspectiva de una mísera comida y chuparle un poco los huesos. En cambio cuando me vea a mí seguro que se tira a comer, que conmigo sí encuentra carne.

Pues entre aventuras y tras una cena tranquilitas nos hemos ido a dormir para levantarnos temprano porque la etapa de hoy prometía por dureza y por el calor que está haciendo.

Sobre las siete nos hemos puesto en pie para bajar a desayunar ya que nos habían ofrecido generosamente levantarse para prepararnos el desayuno, a pesar de ser domingo y que abren a las 11. La etapa sale directamente con subida fuerte ascendiendo por el Valle Gordo hasta remontar y descender al siguiente valle que es el del río Boeza. Llegamos hasta los 1630 metros sin casi descansos aunque por una pista muy cómoda. Afortunadamente el oso no ha aparecido, lo que es evidente dado que estoy escribiendo esto. Desde arriba la vista del valle es impresionante ya que se trata de un antiguo glaciar rodeado de montes enormes con riscos y vegetación abundante. Al fondo los Picos de Europa que casi se pueden tocar desde aquí.

Pero si bonita es la subida por la vista lo que viene es aún más espectacular: el valle que se divisa desde arriba al otro lado es un impresionante circo glaciar que es conocido como la Campa de Santiago. Vacas y una ermita dan un toque precioso a uno de los rincones más bonitos que hemos visto en el camino.

El recorrido a continuación se complica un poco bajando siempre junto al río por una senda con bastante desnivel en descenso y con mucha piedra. Se hace algo incómoda teniendo en cuenta que es difícil no dejar de mirar los impresionantes riscos que hay a uno y otro lado en un valle que siempre va muy cerrado y que parece no tener salida.

En un impresionante recorrido se llega hasta Colinas del Campo de Martín Moro a 1066 metros ya. Al entrar en el pueblo nos hemos topado con una carrera de montaña y nos hemos metido entre los corredores hasta llegar al bar del pueblo a tomar algo y disfrutar un ratito de wifi porque llevamos ya casi dos días sin cobertura.

El camino sigue de modo muy agradable en suave descenso y sin grandes dificultades hasta Igüeña, final marcado de etapa en las guías. Nosotros hemos decidido seguir ya que nos espera la casa rural de la Jara Blanca. La etapa hasta Igüeña se nos hacía muy corta y así también hacemos más cortita la de mañana a Congosto.

En Igüeña el albergue está recién montado y tiene muy buena pinta. Para colmo está junto a un bar estupendo y delante de una playa fluvial que yo sólo he rehusado usar después de convencerme de que lo que queda de etapa es bastante aún.

Si la primera parte hasta Igüeña ha sido maravillosa el resto de la etapa se ha convertido en un infierno. El calor era insoportable y los quilómetros se han ido acumulando hasta dejarnos bastante cansados. Para colmo el tramo hasta Quintana de Fuseros se hace por una pista con un fuerte ascenso y sin una sombra en la que refugiarse.

Y el final hasta San Justo de Cabanillas lo más cercano al infierno que uno puede imaginar. Una ola de calor nos está cascando cada día más.

A pesar de todo hemos llegado bastante bien y gracias a que alguna que otra vez encontrábamos cobertura hemos conseguido quedar con Angels para que nos recibiera y nos llevara a la casa. También he hablado con Patricia, la chica que lleva el bar en el polideportivo y que prepara comidas a la gente si se lo encargas primero.

Hemos llegado sobre las dos y después de instalarnos rápidamente nos hemos ido hasta el poli a comer. Varias jarras de cerveza helada han mejorado nuestro nivel de hidratación y nos ha permitido disfrutar de una estupenda comida casera. 

El polideportivo es una instalación absurda ya que se trata de un campo de fútbol y una pista polideportiva para un pueblo en el que la persona más joven está cerca de la treintena y nosotros hemos mejorado la media de edad del pueblo con nuestra presencia. Una impresionante instalación que no sirve para nada y que no se puede usar ni para pasear a los perros por mandato municipal, según nos han contado tanto Angels como Patricia.

Tras la comida hemos ido a la casa bajo un sol insoportable, más aún cuando nos hemos perdido por el pueblo y hemos estado más de media hora dando vueltas hasta encontrar la casa. Después ducha y yo he puesto la ropa a lavar (Joseba ya no lava ropa porque ha decidido ir tirando las cosas directamente para renovar algo el material). Dos horas después tenía mi ropa lavada y tendida en la calle para secarse en un momento. Mientras he visto un capítulo de “Juego de Tronos” y Joseba en la parte de abajo veía su programa favorito: el canal 24 horas “todo noticias”.

Tras un merecido descanso mientras esperábamos que bajara un poco la temperatura hemos bajado a casa de Angels porque tiene wifi. En el resto del pueblo no hay cobertura y hemos aprovechado para organizar la etapa y alguna cosa más. También hemos aprovechado para charlar un ratito allí “al fresco” haciendo tiempo hasta la hora de la cena.

La cena también ha sido en el poli según habíamos quedado con Patricia. Al principio hacía mucho calor pero luego la temperatura ha ido bajando hasta hacerla agradable.

La última aventura de la noche la ha protagonizado mi compañero de viaje ya que había decidido no usar la cama de matrimonio que la casa tenía. Él es independiente hasta para dormir y así había preparado una cama supletoria que hay debajo de la grande. El caso es que decía que no podía soportar el calor que hacía en el piso de arriba y ante mí negativa tajante a que abriera las ventanas (no estaba yo dispuesto a que los bichos me comieran por todas partes) ha cogido el colchón y se ha bajado a dormir al sofá de abajo. Imagino que cuando me he quedado dormido ha aprovechado para volver a poner la tele y confirmar si la presentadora del canal 24 horas había ya cambiado de blusa o seguía con la misma toda la noche.


Resumen de la etapa: 30,1 km en 6 h 43 minutos con subida acumulada de 479 metros. Etapa en wikiloc.

Camino Olvidado: Etapa 15ª: Pandorado – Fasgar


Hoy podemos confirmar que os hablamos desde un lugar cercano al paraíso. Cercano por la altura a la que ya nos encontramos pero también, sobre todo, por la belleza del paisaje. La etapa de hoy ha sido una verdadera maravilla cruzando todo el valle Gordo junto al Río Omaña y luego el Río Vallegordo.

Una de las etapas más bonitas de todo el camino que hemos hecho hasta ahora por un terreno sencillo aunque con bastante calor. Vamos por partes.

La cena anoche fue una agradable tertulia con nuestro compañero José sobre anécdotas de los caminos. Todo eso acompañado con un buen platito de callos hechos por la señora del restaurante (nivel alto) y una botellita de vino con la que favorecer la conversación y aligerar la parte sólida. Un par de copitas de color amarillento con hielo y a la cama.

La mañana nos ha amanecido pronto porque a las seis ya estábamos los dos con los ojos como platos. A las 7 menos cuarto nos hemos puesto a arreglar todo y a desayunar lo que habíamos comprado anoche: leche y unos sobaos.

A las 7:15 hemos salido con mucho frío por la carretera que sale enfrente de la casa de Resthy y que pasa por detrás del hotel. Es una carretera secundaria que a esas horas no tenía tráfico (creo que a otras tampoco) y que nos lleva desde Pandorado a la altura del río, con un desnivel de unos 100 metros que se bajan muy cómodos por la carretera. Al ir todo el rato por la sombra ha llegado un momento en que el frío nos tenía para tomar un camino.

La carretera termina en La Omañuela, precioso rincón junto al río. Desde allí se comienza la subida que ya no para hasta el final de etapa para superar un desnivel de 300 metros. La primera parte del camino va por una senda ancha junto al río Omaña recorriendo rincones preciosos. A esa hora de la mañana todo estaba tranquilo y seguía haciendo mucho frío. 

Poco después volvemos a tomar la carretera hasta llegar a El Castillo donde nos hemos desviado para intentar tomar un café que no ha servido para nada porque el bar estaba cerrado. Desde allí hemos vuelto a salir de la carretera para tomar una pista ancha sin ninguna dificultad salvo un paso con bastante agua pero que se podía sortear sin grandes dificultades. 

Más carretera hasta llegar a Cirujales: allí nos hemos vuelto a salir de la carretera para tomar el camino que estaba indicado y ha comenzado nuestra odisea del día. Para empezar hemos encontrado un montón de vacas ocupando todo el camino que no nos dejaban pasar, de repente se han asustado y han montado una estampida que casi se lleva por delante al pastor que estaba al otro lado del camino. Solventado el problema de las vacas nos hemos encontrado con una parte del camino completamente inundada. Joseba, que es del norte, se ha lanzado a la aventura de cruzar “a pelo” y al llegar al tercer paso el agua ya le llegaba casi a la rodilla. En vistas de que no había alternativa y que yo no estaba dispuesto a meterme con botas allí he decidido descalzarme y ponerme mis crocs para cruzar. Si hubiera tenido neopreno lo hubiera usado. Yo he cruzado sin problemas y pasado el río de camino me he secado los pies y me he vuelto a poner mis botas secas mientras Joseba ha tenido que hacer el resto de la etapa con los pies encharcados.

En Villaverde hemos recuperado la carretera con el firme propósito por parte de ambos de no volver a tomar un desvío fuera de carretera a no ser que lo veamos muy claro. Al poco rato nos hemos encontrado con José que venía haciendo el camino al revés. Resulta que nuestro compañero se quedaba hoy también en Pandorado y esta mañana lo que ha hecho ha sido venir en taxi hasta Fasgar y desde aquí hacer el camino a la inversa. Es una manía que tiene él eso de hacer alguna etapa al revés para ver la gente que hay por el camino. Como dice mi compañero Joseba: ¡cada uno se droga con lo que quiere!

Desde aquí todo carretera en suave ascenso constante pasando por alguna que otra pequeña aldea sin servicios de ningún tipo. Mucho calor y cansancio acumulado por el cambio brusco de temperatura. Sin grandes dificultades hemos llegado hasta Barrio, Posada y en Vegapujín hemos salido otra vez a una pista muy agradable que nos ha traído hasta Fasgar.

Fasgar está metido en medio del valle rodeado de impresionantes cerros cubiertos de vegetación. Casas de piedra que ya hacen intuir el Bierzo que mañana alcanzamos. Hemos ido pasando desde los llanos de los días pasados hasta la montaña leonesa en todo su esplendor.

Nos alojamos en la Fasgarecha, maravilloso rincón que ofrece todos los servicios con un servicio muy atento y agradable. Hemos comido de lujo unas fabes con almejas y una carrillera de ternera regado con un Ribera del Duero. Luego Joseba ha ido a hacer sangre al colchón de la habi mientras yo charlaba y aprovechaba la wifi ya que no tenemos teléfono porque no hay cobertura.

Hemos preparado un poco la etapa de mañana que se presenta como muy bonita aunque algo larga. Ahora estamos esperando que baje un poco la temperatura para ir a dar una vuelta por aquí para disfrutar del paisaje que nos rodea.


Resumen de la etapa: 24,9 km en 5 h 21 min. 298 m de subida acumulada. Etapa en wikiloc.