Camí dels bons homes: Etapa 9ª. Montségur – Roquefixade


Nuestras previsiones hoy eran las de levantarnos un poco más tarde que de costumbre puesto que la etapa prevista era cortita. La planificación que habíamos hecho era la de dividir la etapa final en dos con la idea de poder llegar temprano a Foix  al día siguiente y así poder ver la ciudad bien, además de poder ir a la estación y comprar los billetes de tren para trasladarnos a Bayona. De paso podríamos ver el castillo de Roquefixade y también aprovechar para recuperarnos un poco después de tantos días con etapas duras.

A las 7 estábamos ya desayunando en el salón de la casa cuando ha comenzado a llover a mares. Ante la idea de calarnos del todo y puesto que las previsiones eran de una etapa corta hemos esperado a que dejara de llover porque la aplicación del tiempo.es nos daba seco a partir de las 8. Así ha sido y, aunque todo el día ha estado cubierto ya no nos ha llovido nada.

Una vez más la ruta nos ha regalado una etapa dura y complicada, esta vez por el barro y el agua. La lluvia ha hecho que el camino se complicara mucho. El trazado es un constante sube baja entre barro con tramos muy bonitos y sin mayor complicación.

La salida de Montségur se hace siguiendo la senda que sube hasta el castillo y al llegar al aparcamiento se abandona esa senda para tomar la carretera que lleva a Montferrier. El camino se sale de la carretera para tomar caminos siempre paralelos y junto a río. Hemos optado por seguir todo el rato la carretera pensando que a esas horas no había tráfico y que los tramos de camino podían estar bastante embarrados dado todo lo que había llovido y la proximidad del río.

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Todo el día ha estado muy cubierto por lo que no hemos tenido mucha oportunidad de ver paisaje. Sin grandes novedades hemos llegado a la pequeña aldea de Roquefixade antes de las 12.

El único alojamiento y restaurante es la gite de etape de Roquefixade que ya tenía reservado. Como el tema estaba complicado había cogido pensión completa a un precio de 60 por cabeza.

Al llegar estaba todo cerrado y había alguien limpiando dentro: hemos conseguido que nos atienda para decirnos que abre a partir de las 5 y que no hay nada para comer, que la pensión completa incluye un pic-nic para el día siguiente, pero hasta las cinco nada. Nos ha concedido darnos el pic-nic para comer algo y hemos dejado las mochilas dentro para poder subir hasta el castillo. La niebla era bastante intensa y no se veía nada. Todo el día ha estado lloviznando y eso ha hecho que tengamos que esperar cuatro horas a la puerta de la gite sin comer y con bastante frío y humedad.

Hemos aprovechado para subir a los restos del castillo para hacer tiempo. La verdad es que el lugar es muy bonito pero no hemos podido disfrutar casi porque todo el tiempo estaba muy cubierto y casi no se veía nada con la niebla. En el camino del castillo había varias personas haciendo escalada y alguien más ha subido también por el camino.

Una vez regresados a la gite nos hemos cobijado tímidamente de la lluvia bajo el alero de un tejado con un frío cada vez más intenso y muertos de hambre después del “ligero” pic-nic de la comida.

A la hora prevista, menos algo, ha llegado la persona que lleva la gite y por fin hemos podido entrar. No es que haya sido muy amable pero, al menos, podíamos pensar en una ducha caliente y en tomar una cerveza haciendo tiempo hasta la cena.

El lugar está bastante limpio y a las cinco ya estábamos instalados en una cama de matrimonio que es nuestra propuesta de descanso del día, para sorpresa mía y disgusto de mi compañero de viaje. Hemos conseguido, al menos, sábanas y toallas y poco a poco nos hemos sentido más cómodos.

En el camino tenemos la experiencia de que cuando las cosas parece que irán mal se acaban arreglando, igual que otras veces lo que pinta bien acaba siendo un infierno. Si en Porta pensábamos que estaríamos bien y acabamos con picaduras por todo el cuerpo, la espera eterna a la puerta de la gite de Roquefixade nos ha permitido disfrutar de una tarde muy agradable con la gente de la gite (llegó la familia del chico que la lleva) y con una propuesta de cena que nos ha compensado el hambre del mediodía. Toda la falta de atención con que nos recibió por la mañana se ha convertido en amabilidad hasta llegar a invitarnos a un par de cervezas y ofrecernos gratis las sábanas y toallas. Todo un detalle sabiendo el lugar en el que estamos.

Después de disfrutar de los placeres de la mesa en tan agradable compañía (incluido asado de cordero, abundante vino, queso y un licor casero) nos hemos retirado a descansar y a disfrutar de nuestra cama de matrimonio.

Podemos tranquilizar a nuestros lectores confirmando que a lo largo de la noche no ocurrió nada extraño y morfeo alimentó nuestros sueños (cada uno el suyo) hasta la llegada del sonido del teléfono de Joseba a la hora de siempre.

Resumen de la etapa: 16,6 km en 3h 46 min a 4,4 km/h con 530 m de subida y 677 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: 7ª etapa. Ax les Thermes – Comús


Después de una estupenda tarde disfrutando de las comodidades de una “ciudad” por fin regresamos al hotel para cenar en “horario francés”. Pudimos aprovechar al disponer de comercios para reponer alguna cosilla en supermercado y farmacia (sobre todo para nuestras picaduras de insectos)

La cena en el hotel estuvo bastante bien, a tono con el resto de la estancia. Se trata de un hotel bastante agradable y con un personal muy servicial y atento, merece la pena hacer los 3 km de desvío para llegar hasta aquí.

La mañana se planteaba con la duda de regresar por el camino del día anterior hasta Orgeix o tomar alguna otra alternativa que llevaba directamente al camino desde Ax les Thermes acortando recorrido. Bien es sabido que eso de acortar para un caminante nunca es algo matemático, mucho más teniendo en cuenta los desniveles que aparecían en los perfiles de los track que habíamos visto en wikiloc. Aunque la alternativa de regresar a Orgeix era un poco más larga yo me empeñé en hacerla ante el temor de encontrarnos con rampas muy duras si subíamos directamente desde Ax. Sabíamos, además que el camino era muy bonito y fácil de seguir ya que todo el rato es llano y va junto a la orilla del río. Eso de junto al río ya me ponía los pelos de punta pues suponía humedad y ganado, es decir, terreno propicio para los tábanos.

Se trataba de un nuevo desafío a nuestras piernas con más de 1.000 metros de ascensión. Igual que en las jornadas anteriores hemos tenido una enorme subida al comenzar y luego la bajada hasta el final.

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Poco a poco la temperatura ha ido cambiando y hemos pasado del calor asfixiante de los primeros días a bastante fresco en general. Hemos abandonado ya la zona de alta montaña y nos vamos encontrando con tramos de más bosque, mucho más húmedos y cubiertos. Todo esto hace que encontremos también bastante barro. Para aquellos que piensen en hacer este camino aconsejarles que miren muy bien la época del año para evitar determinados momentos en las que los caminos pueden encontrarse casi intransitables por el agua y el barro.

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Constante subida pasando por Ascou (km 6) y Sorgeat (km 7) siempre muy bien indicado todo. Sin grandes dificultades llegamos hasta el Coll d’Ijou. Precioso el tramo de arriba en el Coll y toda la zona hasta Chioula, en la que hemos vuelto a llegar a los 1.700 metros casi y que representa el punto más alto de la etapa.

Al llegar a la zona del refugio encontramos varios pasos por puertas de ganado y el camino se pierde un poco en algún lugar, confundido por las sendas de las vacas. En el Km 21 se llega a Montillou y en el 23 a Prades, pequeños núcleos sin ningún servicio. En esta zona el camino va dando vueltas y parece que no tiene sentido ya que vemos varios conjuntos de casas diseminados por el valle. Nosotros seguimos hacia la izquierda hasta tomar en Prades el camino que va paralelo a la carretera y que nos lleva hasta el valle del Río L’Hers, en el que se encuentra Comús.

Hemos llegado a Comús a buena hora pero la sorpresa ha sido que nuestro alojamiento (L’Oustal de l’Annetta) estaba cerrado hasta las 16:00. He telefoneado y la señora me ha dicho que quizás nos darían comida en la Gite Le Silence du Midi, al otro lado del pueblo. Allí hemos podido comer bastante bien y hacer tiempo hasta que la hora prevista. Se trata de una muy buena alternativa al alojamiento que nosotros llevábamos: lo lleva una pareja que parecen alemanes y para la cena tenían preparado un buffet de carne a la parrilla.

L’Oustal de l’Annetta está muy bien y la atención es estupenda. Hemos pasado un día genial con ellos confraternizando y charlando animadamente. La cena genial incluyendo jabalí guisado. Una casa muy bien restaurada que resulta muy acogedora y muy bien atendida por una simpática pareja. Sin duda es recomendable tomar la media pensión.

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Dado que estamos utilizando diferentes tipos de alojamiento en Francia voy a hacer alguna aclaración para los que no estén muy puestos en el tema. En Francia el alojamiento y la comida suele ser algo más cara que en España, aunque la diferencia no es mucha y además se refleja en una buena calidad de las instalaciones. Puesto que la opción hotel sale poco rentable existen dos posibilidades estupendas que se pueden asemejar un poco a lo que en España es el Turismo rural: las Gites y las Chambres d’hôte.

Las Gites o Auberges suele ser el equivalente a los albergues privados que podemos encontrar en el camino: son muy usadas por los senderistas franceses y algunas ofrecen media pensión o pueden tener cocina. Suelen ser dormitorios comunes y su precio es muy económico, en general. Como punto negativo decir que la calidad varía mucho entre unas y otras y podemos encontrar auténticos palacios (como el Auberge de Nabre en el que estuvimos el día anterior) o sitios muy deficientes como La Pastorale de Porta que ya he mencionado.

Las Chambres d’hôte son habitaciones que se alquilan. Suelen ser casas particulares que alquilan habitaciones sueltas. Los dueños de las casas suelen vivir en ellas y la acogida es muy familiar. En general se trata de casas bonitas que al ser muy caras de mantener los dueños las financian en parte alojando huéspedes. Son un poco más caras pero, en general, merece la pena. Sobre todo si incluyen la media pensión ya que son los propios dueños los que preparan la comida. Dado que comer en restaurante en Francia sale bastante caro, la opción de media pensión siempre es más económica y no suele defraudar. En estos casos también me he encontrado con alguna sorpresa desagradable pero habitualmente están muy bien y algunas son verdaderos Chateaux.

Resumen de la etapa: 26,96 km en 6 h 42 min a 4.02 km/h. 1.099 m. de subida y 733 de bajada. Etapa en wikiloc.