De Lisboa a Alberca de Ribatejo


Como veo que no acabo de poner,e al día y se acumulan las experiencias, sobre todo tras el éxito de mi compañera entre los portugueses, como ya contaré al detalle, escribo esta triple entrada desde Santarem, la tercera etapa del camino.
Esta primera semana esté previsto realizar etapas de más de 30 km y la experiencia del año pasado nos avisaba de mucho calor. Para colmo la primera etapa con Joseba fue un verdadero suplicio porque salimos muy tarde por el tema desayuno y además recorrimos un trozo muy largo desde el hotel hasta la Sé, punto de inicio del camino.
A las seis de la mañana, perdiendo el desayuno , con el cabreo del fútbol de la noche anterior y Mar también cabreada por la falta de atención en el hotel nos pusimos en marcha. Lo primero que detecté fue la falta de organización de Mar, poco acostumbrada últimamente a la vida de mochila. Mientras yo lo tenía todo dispuesto en 10 minutos, pastilla incluida, ella estaba con todo fuera después de 25 minutos. No lleva nada en bolsas, casi no tiene espacio en la mochila y además detecto siento espesor mental de quien tiene oxidados los hábitos del camino.
Evitando los errores del año pasado con Joseba nos pusimos rápido en marcha, café en tránsito por la Baixa y comprar agua fresca porque la del hotel tenía un sabor insufrible y estaba caliente.
El paseo por Alfama fue agradable entre chiringuitos de fiesta aún montados pero sin vida alguna (deben haber tenido uso en días pasados porque ahora parece todo muerto.

20130703-163314.jpg
Hasta el Parque de las naciones un paseo muy agradable y desde allí a Sacavem estupendo y fresquito. Hicimos una breve parada para tomar café, reponer fuerzas y demás miserias peregrinas.
El paseo desde Sacavem transita junto a un riachuelo por una zona bastante abandonada y metida entre montes, lo que hace que poco a poco suba la temperatura hasta tener sensación de mucho calor. Lo pero es que ya no hay nada hasta Póvoa ya que el pueblecito anterior no tiene ningún bar. No obstante Mar hizo parada técnica para cambiar de calcetines y calzado y así nos encaminamos hacia Póvoa con la duda de si ir hacia atrás al pueblo, quedarnos a comer aquí o seguir hasta Alberca. Incluso se me pasó por la cabeza la posibilidad de hacer 10 km más hasta Vila Franca de Xira y evitar el residencial cutrecillo de Alberca, lo que desechamos de inmediato ante la hora, el calor y la acumulación de cansancio tras 30 km.
Parados en todo esto nos saludó un señor que pasaba y nos preguntó, porque era cubano y nos había oído hablar español.
Hago un alto en el camino para explicar dos diferencias fundamentales entre mi camino del año pasado con Joseba y el cambio este año a Mar. Lo primero es el nivel de lo que yo llamo “teorías”. Ambos son muy dados a ellas aunque tengo que reconocer que para eso Mar le saca una ventaja enorme. Una teoría consiste en la respuesta que dan ante cualquier situación del mundo sin estar basada en ninguna realidad ni tener ninguna justificación para elaborarla. Un ejemplo sería encontrar en un bar dos personas en la barra con mala cara y a partir de esa imagen construir que son pareja, que el hijo ha suspendido todas las asignaturas ese año y que la clienta que está en la mesa junto a la nuestra le tira los tejos al de la barra, con el consiguiente cabreo de la mujer, que tiene la regla y se ha peleado esta mañana con su hermana. Una teoría no tiene que ser verdad, ni siquiera debe parecerse a la realidad pero a ellos les sirve incluso para tomar decisiones de todo tipo en su vida. Lo peor de las teorías es que ellos las toman como verdades absolutas sin más, sobre todo si el resultado les interesa. Teorías se pueden dar en cualquier tema dentro y fuera del camino y llegan desde traducir a boleo a un portugués del que no ha entendido ni papa hasta aventurarse en la actualidad política del país desde un titular de informativo luso. Más adelante iré poniendo ejemplos de teorías para que podáis comprobar el nivel de Mar a la hora de inventarlas.
La otra gran diferencia es el grado de aceptación entre el personal luso, sobre todo el masculino y, especialmente entré los más maduritos (algunos mucho). Ir con Mar supone que al llegar a los bares los camareros sonrían (las camareras miren con odio porque yo no despierto en ellas el mismo nivel de seducción que ella en ellos). Por la calle nos saludan con una sonrisa y siguen mirando tras nosotros cuando pasamos hasta que nos perdemos al doblar la siguiente curva en el camino. Incluso el martes un señor se nos paró en mitad de la carretera porque al pasar con su coche nos vio de espaldas y nos dijo que pensó: seguro que son españoles. No sé muy bien que parte de la anatomía trasera de ella fue la que le hizo pensar así porque lo que sí tengo claro es que no vio sus pendientes españoles tal y como él nos dijo (lleva dos perlas pequeñas que no creo que viera desde el otro lado de la carretera con el coche en marcha). El caso es que nada más pasarnos paró su coche, hizo marcha atrás en la carretera y lució la mejor de sus sonrisas para contarnos lo estupendo que era encontrar españoles haciendo el camino portugués. La edad del caballero sigue la media de rompe-corazones al mismo nivel de nuestro barrio en Lorca.
La decisión final fue la de ir al residencial del año pasado y acertamos: todo está renovado y las habitaciones por 30 euros la doble disponen de baño, aire acondicionado, TV e incluso el canto de un loro.
Tras ducha rápida fuimos a comer al bar de al lado un menú flojo pero bien de precio salvo porque nos quisieron cobrar 3 servicios en lugar de dos, no sabemos si por error o por demasiado listos.
Luego lavar ropa y descansar un rato y nos fuimos al pueblos tomar algo y cenar. Largo paseo de 2 km hasta el centro de ninguna parte con un peligro terrible por los coches que van por esa carretera sin aceras en algunos trozos. Cerveza en el mismo bar del año pasado y cena estupenda a base de bacalao. El consumo de vino se redujo a mi media botella ya que Mar sigue en eso de beber cerveza y agua y no seguir los alcohólicos pasos de mi anterior compañero.
La vuelta al residencial fue tranquila y allí nos encontramos todo lleno, sobre todo trabajadores de los polígonos industriales cercanos. Nos recibió un señor con la ventana abierta de par en par y con el culo al aire a la altura de nuestra vista, visión que dificultó un buen rato que pudiera conciliar el sueño.
Resumen de la etapa. Pulsar aquí

Anuncios

Lisboa 2


El segundo día en Lisboa se planteaba como algo de turismo y descanso antes de comenzar a andar. Nos levantamos sobre las 8 y bajamos a desayunar con un bouffet bastante más simple de lo esperado y que permitía poco más de café y algo de acompañamiento.
Una vez completado el ritual matinal (como le gusta a Joseba), nos bajamos a Cais do Sodré para tomar el bus que nos llevara a la zona de Belem, objetivo matinal siguiendo las indicaciones que nos había dado la noche anterior Juanfra.
Con el primer bus que pasó nos pusimos en poco rato a las puertas de los Jerónimos, en la cola para visitar el claustro y, sorpresa: era el día del espectador, o algo así y la entrada era gratuita.
Fotos, vueltas y revueltas por el claustro gótico con montones de turistas de todo color chillando sin parar y con más calor del deseado.

20130702-161335.jpg
Para entrar en la iglesia tuvimos que esperar un poco más porque había una cola grande ya que sólo dejaban pasar a poca gente porque dentro había misa. Además había un tipo en la puerta que iba dando pañuelos a las turistas que enseñaban más carne de la permitida en lugar sagrado, de modo que nada de tetas al aire ni hombros descubiertos. Menos mal que Mar iba muy discretita con su camiseta quechua y no tuvo que colocarse el pañuelo reutilizable de múltiples usos sobre todo tipo de hombros.
Una vez dentro nuestra suerte nos volvió a acompañar. De entre las vigilantes de buenas maneras y que impedían a los turistas pasar poco más de unos metros en la iglesia, para no molestar la misa a una le debimos parecer lo suficientemente beatos como para invitarnos a pasar a la zona de misa. Nos colocó en medio de la iglesia permitiendo que saltáramos el cordón de seguridad para turistas y así poder ver bien la iglesia. Claro que todo esto fue a cambio de tragarnos toda la misa portuguesa incluido sermón e incluso anuncios para la semana próxima. Y encima Mar me hizo dar dinero a la beata que pasaba la cesta y que comprobaba cada entrega con mirada controladora.
Después nos dimos un largo paseo hasta la torre de Belem teniendo cuidado de no acercarnos a los carriles bici, sobre todo después de ver a una señora ciclista atropellar a una peatona que iba por ese carril, ,muy indignada porque había ocupado su espacio y dando a entender que en Portugal los carriles-bici permiten a los ciclistas atropellar a los peatones que osan entrar en su terreno. Finalmente regresamos al hotel directamente en bus ya que encontramos uno que nos dejó justo en la plaza del Marqués de Pombal.

20130702-161455.jpg
La idea era ir a comer al restaurante al que habíamos ido el día anterior o a otro que había un poco más abajo y que también tenía buena pinta. Al llegar allí los dos estaban cerrados y finalmente encontramos una marisquería un poco más abajo en la que acabamos degustado un arroz con mariscó un tanto extraño pues mezclaba productos frescos como almejas con otros congelados y palitos de mar. Por supuesto con la correspondiente dosis de vino del terreno.
Tras la comida nos fuimos al hotel para disfrutar de una reparadora siesta y ver acabar la carrera a Fernando Alonso pero al subir a la habitación nos quedamos parados porque aún no la habían arreglado. Tras mi queja en recepción y el consiguiente cabreo de Mar perdimos toda opción de ver a Alonso remontar hasta la tercera posición y abandonar a Vettel.
El resto de la tarde fue de descanso, iPad y tele. Al atardecer fuimos hacia el Barrio alto al mirador de San Pedro de Alcántara a disfrutar de las vistas de la ciudad al atardecer y de allí a cenar al mismo restaurante de la noche anterior ya que intentamos ir al que nos había llevado Juanfra pero estaba cerrado.
Luego regreso al hotel para sufrir con la aplastante derrota de España frente a Brasil mientras Mar disfrutaba de un profundo sueño nada futbolero.

Lisboa


A las 7:30 llegamos a Lisboa previó aviso del revisor, que se empeñó en que desayunáramos a partir de las seis.
La noche aceptable con poco dormir aunque lo suficiente. Los camarotes son pequeños pero te permiten algo de descanso, teniendo en cuenta la situación. El viaje bien teniendo en cuenta que el tren recorre media España y toda Portugal antes de llegar a Lisboa.
Una vez llegados a la estación el plan era hacer tiempo hasta que abrieran las tiendas para comprar las tarjetas para el móvil y el iPad. Luego subir al hotel: en El Excélsior.
Dimos,un paseo hasta la plaza del Comercio y allí encontramos instalada una feria de,agricultura y ganadería, campando a sus anchas cerdos, ovejas y demás y con tenderetes de lechugas, pimientos y muchas cosas más.

Tras un café en una terraza del Rossio, sobre las 10 abrieron el phone hause de turno y allí compré una tarjeta de teléfono con 5gb más 30 minutos en llamadas y otra para el iPad con 15 gm: en total. Después visita a la catedral para sellar y paseo matinal.
Un par de camellos nos ofrecieron cocaína ante el estupor de Mar y mi sorpresa, ya que el año pasado con Joseba nos ofrecieron mucho más. Luego gafas, y demás, con peticiones de limosna en distintas lenguas y colores.
Y así nos dirigimos al hotel sobre las doce. Al llegar: sorpresa porque las habitaciones no estaban listas hasta las dos, por lo menos. Además me pedían el bono que yo me había dejado en Lorca y no aceptaban que no lo llevara. Tras mucha pelea pidieron que les enviará por correo una copia del bono que mi hija me había enviado desde lorca: fin del problema tras varios intentos de convencerles de que el bono ya estaba pagado. Después de demostrar la nula capacidad del recepcionista para esto de las nuevas tecnologías.
Como la cosa iba para largo nos aconsejaron un restaurante cerca y allí fuimos a comer. Buena comida y bien de precio. A regresar aún tuvimos que hacer tiempo con el consiguiente cabreo de Mar. Y paro aquí para explicar que Mar sigue cabreada con casi todo lo que pasa. Eso y que tiene prisa todo el tiempo. Mal negocio es este ya que he tenido que establecer unas condiciones mínimas para compartir viaje con aclaraciones sobre el tiempo que se puede dedicar a comentar situaciones de su trabajo (no más de 5 minutos al día y siempre que no repita dos veces el tema). Está claro que sí quiere estar a la altura de me compañero de siempre deberá aplicarse en aquellos puntos en los que tiene ventaja sobre Joseba (y no me refiero al ritmo de marcha bajo el sol de media mañana ni al tema del alcohol.
Y con el tema del alcohol surge otro grave problema de incompatibilidad en comparación con Joseba: cuando vamos nosotros en camino no tenemos ningún problema sobre cantidades de alcohol ingerido: nos bebemos todo lo que cae en nuestras manos y algo más. Con Mar hay un problema con el vino de la comida porque la dosis mínima peregrina de una botella por sesión más las cervezas de turno supone borrachera fija para uno de los dos. Si Mar se bebe su mitad correspondiente (como ocurrió en la comida) pilla una tajada de risa floja y siesta de dos horas, pero si bebe una cantidad moderada que le permite mantenerse sobria, entonces el que pilla la tajada soy yo. Con joseba esto no pasaba porque ambos destilamos alcohol sin problemas, así que Mar va a tener un viaje algo complicado en ese tema.
Otra de las cosas que ha decidido hacer en este camino es hacerme caso siempre en todo (salvo cuando ella considera que no tengo razón, cuando cree que no es cierto lo que digo, cuando considera que ella sabe más del tema o cuando no le apetece).

Sobre las tres por fin pudimos subir a la habitación para ducharnos y descansar un poco ya que estaba previsto ir sobre las cinco a ver la Estufa fría.
Con un calor de muerte nos fuimos hacia allí para llevarnos una pequeña decepción por lo abandonado que está todo si lo comparamos con la visita que hicimos haca 20 años.

Luego bajamos al centro a tomar algo en la terraza junto a la estación central. Allí contactamos por fin con Juanfra para quedar y cenar juntos.
Resumen de la tarde: mucho calor, sueño acumulado de todo el día, mucho turista de todo color y tamaño, borrachos de todo tipo pidiendo dinero (otros no tan borrachos) y visita a la feria de ganadería y agricultura antes de ver a Juanfra.
Tras el retraso habitual por fin nos juntamos con Juanfra y nos fuimos de cena. Él propuso un restaurante muy majo en el Barrio alto pero estaba lleno, así que me quedé con las ganas de comerme unos caracoles y nos fuimos al mismo en el que habíamos cenado el año anterior Joseba y yo.

Tras una agradable velada entre los tres, con copa final incluida nos retiramos a nuestra habitación al límite de nuestras fuerzas y tras haber llegado casi al nivel de candy crush saga 80, para cabreo de mi hija.

Mucho calor junto al Tajo


Después de escribir ayer tarde junto a unas respectivas cervezas, sin alcohol claro, salimos a dar un paseo por el barrio altos contemplar las vistas de la ciudad al caer el sol. Como dos enamorados cogidos de la mano… Vimos pasar varias parejas de turistas enamorados bajo el cielo azul del mirador (mal pensados). Joseba había intentado ligar con unas turistas en la plaza del Comercio ofreciendo sus servicios como fotógrafo pero sin resultado, para variar (hay testimonio gráfico).
Esperando mesa para cenar nos tomamos un mosto verde en una tabernita muy coqueta y después de gustamos una frugal aunque selecta cena en compañía de una buena botella,de agua verde claro, mientras cogidos de la mano… Nos contemplaban los vecinos de mesa con envidia (otra vez mal pensados). Por cierto la conversación fue derivando hacia la política como sustituto obligatorio del sexo mientras los vapores del agua iban llenando nuestras cabezas.
Regresamos al hotel tras una breve parada en el bar de detrás de la estación para tomar un refrigerio sin alcohol y dormir.
Esta mañana levantados a las 7 para desayuno a las 7:30 y salir disparados para hacer la etapa porque ya hacía bastante calor y nos quedaban muchos quilómetros. La salida de Lisboa no ha sido tan fea como esperábamos y tras callejear por Alfama hemos salido por carriles paralelos al Tajo en dirección al parque de las naciones. Allí he os podido comprobar que no sólo en España se ha despilfarrado el dinero en proyectos faraónicos que luego quedan abandonados, véase su prima la Expo de Sevilla. Así nos va a un lado y a otro de esta vieja piel de toro, como diría mi sabio compañero Joseba después de dar cuenta de media botella de bagazo, yo no sé lo que es pero me ha dicho que es agua sin gas típica de Portugal.
Pasado un aparcamiento el camino gira hacia la derecha para ir paralelo al río Trancao, afluente del Tajo. Un sendero de tierra se adentra por un valle caluroso al que cada vez menos le entra la brisa y que va sorteandolos núcleos de población cercanos con el único propósito de que el peregrino vaya agotando el agua y los ánimos hasta ser pasto de los buitres, es decir, no hay nada de nada en 15 quilómetros.
Joseba decía que el agua que habíamos llenado en el hotel tenía mal sabor pero llegando a Póvoa de Santa Iria y tras haber acabado con mis reservas del líquido elemento habría dado mi reino por refrescar mi boca con un trago de ese elixir. El caso es que en un cruce con la carretera que desviaba el camino hacia la nada y después de 25 quilómetros sin para más que regar el campo con nuestros restos líquidos y cada vez menos, hemos parado a dejarnos aconsejar por la tecnología que llevamos haciendo honor a nuestra nueva denominación de wifigrinos. La alternativa era girar a la derecha abandonando la civilización para seguir una senda junto la Tajo de 4 ó 5 km hasta el fin de etapa sin agua, muertos de calor, hasta el gorro de todo y con los pies adquiriendo vida propia. La otra opción era seguir la carretera nacional unos 3ó 4 km hasta llegar al final con la esperanza de encontrar algún lugar en el que tomar algo al atravesar Póvoa. San Google nos ha confirmado restaurante a la vista por la nacional y hacia allí hemos encaminado nuestros pasos sin dilación hasta un verdadero oasis en el camino.
Si bien encierro que los muchos quilómetros nos han machacado todo se ha tornado placidez junto al restaurante No sé qué de Rodizio. Se trata de un tipo de restaurante con buffet libre para las guarniciones y un plato único de variedad de carnes por 10 euros. Junto a un par de cervezas,sin alcohol por supuesto, hemos llenado un plato con los entrantes mientras nos ponían un tubo rojo por arriba y verde pálido por abajo: se trata de que cuando te has comido el primero le das la vuelta al rollo y comienza el desfile de carnes. Varios camareros comienzan a ofrecer todo tipo de carnes asadas pinchadas en un palo metálico del que van cortando lonchas. Comienza el festival con banana frita y patatas de las de verdad y así van pasando vacas,toros,bueyes, corazones y otros tipos hasta perder la cuenta. El final son unas lonchas de piña caliente deliciosa.
Con mejor ánimo que al entrar hemos afrontados los últimos tres quilómetros por carretera nacional hasta la suite que nos esperaba en Alverca do Ribatejo. Al llegar un siniestro lugar cerrado a cal y canto atendía al nombre descrito en la guía. Hemos llamado al teléfono de la puerta y un tipo. Nos ha dicho que estaba en Lisboa y que teníamos que esperar dos horas para que regresara. Tras colgarle el teléfono de bastante mala leche me ha llamado otra vez para decirme que en 15 minutos llegaba. Así ha sido y nos ha ofrecido por 30 euros una sencilla habitación con dos camas bastante incómodas y baño sencillo aunque aceptable ente limpio. Tras ducha,lavada de ropa y descanso nos hemos venido para el pueblo a tomar algo y escribir. Estamos algo alejados del centro así que tras un largo paseo hemos llegado a un bar a la sombra en el que nos hemos sentado yo a escribir y Joseba a leer el periódico portugués. Por desgracia el camarero está algo sordo y no ha entendido bien la comanda así que a mí me ha traído un agua sin gas pero conJoseba se ha equivocado y le ha traído una cerveza de casi un litro a la que se ha agarrado como si le fuera la vida con la inconfesable intención de derramarla sobre su estómago,por dentro. No he podido hacer nada por impedirlo puesto que me ha dado miedo verle sacarlos dientes así que me he dispuesto a escribir y disfrutar de los gritos histéricos de una hija de… Que se ha sentado detrás y que no para de vociferar no sé que cosas sin parar (para colmo lo hace en portugués y yo no entiendo nada).
Por cierto ya le he contado a Joseba que Mar invita a sus amigos a cortar jamón en casa y Raúl os especificará en qué condiciones.
Hoy hemos hecho 31,2 km en 5:48 a 5,4 km/h. Sol de justicia, mucho asfalto y casi deshidratación.

20120729-184256.jpg

20120729-184308.jpg

20120729-184321.jpg

Traslado de Lorca a Lisboa por Barcelona


Primera entrega del camino desde Lisboa. Este año voy a llevar muchas más cosas adelante porque dispongo de toda la tecnología necesaria para hacer seguimiento por redes sociales y blog. Atentos por tanto a nuestro Facebook (ya los hemos mencionado Juancapa y Joseba) en twitter @juanmacapa y también iré subiendo foros a flickr. Las fotos serán a ir publicando en el lateral derecho del blog, un poquito más abajo de estas letras.
El camino de ayer largo y pesado hasta llegar a Lisboa a las 23 horas local (perdimos una hora en por el aire que todavía no hemos encontrado ni dentro de la mochila.
Después de 8 horas de tren llegué a Sans aunque casi no me dio tiempo de besar apasionadamente a Joseba porque tenía los billetes de metro en la boca y salíamos en cinco minutos hacia el aeropuerto tres andenes más allá.
Esto de la crisis es una porquería: yo había comprado un billete de primera para que me dieran el periódico y la comida pero por allí sólo se pasó el revisor a pedir el billete y otro pájaro con unos auriculares de los malísimos para ver 8 horas de documentales infames. Yo, menos mal que me había descargado en Orbyt los periódicos, llevaba el iBook cargado de juego de tronos y mis propios auriculares para escuchar a Mariza y así crear un poco de ambiente.
Entre olor a bocata de chorizo y traqueteos completamos la primer parte.
Una vez en el aeropuerto pudimos saludarnos de una forma más cariñosa (tranquilos que los detalles más escabrosos no,los voy a poner que esto lo leen niños. En 4 horas nos pusimos al día, más o menos de las novedades en nuestras vidas, los proyectos de obras, las peleas con nuestros directores, los hijos y creo recordar que también comentamos alguna cosilla de nuestras respectivas medias naranjas, nada serio y cada uno de la suya, por supuesto. También Joseba tuvo la oportunidad de mostrar sus progresos con la lengua del imperio gracias a unas elegantes señoritas que paseaban por allí (curioso pero se comunicaba menos con las que llevaban poca ropa por arriba y por abajo).
El resto del tiempo Joseba lo pasó comprobando la puerta en la que teníamos que embarcar porque no aparecía y nos retrasaban el vuelo una hora.
Primera parte del vuelo con turbulencias aunque como es la hora que hemos perdido no la puedo contar. Para colmo un grupo de quinceañeras en los asientos demuestro alrededor para fastidiarnos bien y recordarnos nuestro trabajo. Al menos nuestra vecina de fila en la ventanilla no era gorda y pudimos meter las piernas entre asiento y asiento sin necesidad de calzador.
Al llegar a Lisboa nuestras mochilas aparecieron las primeras en la cinta y teníamos un taxi esperando en la puerta que nos llevó al hotel por la módica cantidad de 18 euros (5 por las mochilas).
Paseo nocturno por la ciudad con todo el mundo ofreciéndonos coca, chocolate y drogas de diseño, que será que nos han visto cara de drogatas a Joseba más que a mí, claro.
Cansados regresamos pronto. Joseba se duchó y lavó la ropa y yo directo a la cama a roncar según dice Joseba.
Hemos despertado sobre las 7 con todos los dispositivos cargados tanto digitales como humanos y tras mi ducha y lavado de ropa correspondiente hemos bajado a desayunar. Nos alojamos en el Hotel Lisboa lo que es un problema para nosotros ya que cuando dices que te hospedas en el hotel Lisboa es fácil pensar que en Lisboa hay muchos y que se puede ser más preciso.
Lo primero hemos solucionado el problema de internet y teléfono comprando una tarjeta para el iPad y otra par el tf y así poder llamar a los teléfonos de aquí a precio razonable.
Nos hemos ido asar una vuelta viendo tranvías hasta la Sé donde hemos sellado la credencial y hemos visto la primera flecha de nuestro camino, que nos ha costado un montón encontrarla.
Por cierto, este cacharro no me permite subir fotos a la entrada, ya veré.
Hemos organizado las dos primeras etapas encontrando alojamiento alternativo a la opción bomberos, ya veremos lo que nos encontramos. Luego vuelta por el Barrio Alto, hemos comido frente al elevador de Santa Justa y hemos subido al hotel a descansar, escribir y tomar algo,sin alcohol porque en este camino hemos decidido dejar nuestras adicciones más fuertes.
Mientras tanto Joseba ve una película en inglés con subtítulos en portugués en la que sólo gritan, aúllan y muerden, un montón de sangre por todas partes que luego alguien tendrá que limpiar.

20120728-173342.jpg

20120728-173409.jpg

20120728-173423.jpg

Preparando Camino Portugués


Una vez más nos ponemos en camino, esta vez Joseba y yo vamos ha hacer la ruta desde Lisboa a Santiago: el camino Portugués. Os dejo alguna información que os pueda ser de interés de cara a la organización.

Con respecto a la preparación física no ha habido grandes novedades: llevo un par de meses haciendo una media de 10 km diarios alternando los tramos por carretera con los de camino. He procurado hacer rutas con desnivel y otras más llanas. Para medir las rutas he utilizado runtastic.com la aplicación de pago para el iphone. La verdad es que funciona bastante bien aportando datos suficientes sobre velocidad media, distancia o desnivel y te permite controlar todo el proceso sin demasiados problemas. La diferencia entre la app de pago y la gratuita es pequeña pero por el precio que tiene merece la pena comprarla.

El haber estado en Oria una parte importante de junio y julio ha sido otro gran acierto ya que la temperatura es agradable y se puede andar por la mañana sin demasiado calor. También he salido algunos días en Lorca pero aquí los problemas sí son mayores.

El próximo viernes nos ponemos en marcha: yo salgo desde Lorca en el Talgo a Barcelona y allí nos reunimos los dos para salir en avión hasta Lisboa. Tenemos reservados los billetes de tren y de avión y el alojamiento que será en el hotel Lisboa. Comenzamos a buen nivel pero el precio era bastante arregladito.

Uno de los principales problemas que tenemos que solucionar nada más llegar allí es el de los teléfonos e internet. Yo llevo el iphone y el ipad junto a mi teléfono galaxy note. Este último lo voy a usar básicamente como cámara de fotos ya que tiene una buena cámara. Con el iphone usaré el roaming pero el problema lo tengo con los datos, sobre todo para usar el gps. Voy a intentar comprar una tarjeta para el ipad allí con un prepago de datos para el ipad porque el precio para internet es inaceptablemente caro.

Pero para el tema de gps creo haber encontrado la solución. Se trata de la aplicación mapa 3D de every trail. Puedes descargar los mapas para poder usarlos sin necesidad de internet y los tracks se puede agregar desde la página web al crearte una cuenta. No he probado todavía el resultado pero tiene muy buena pinta y ya he conseguido la ruta desde Lisboa a Finisterre. Os iré informando de cómo marcha esto y si realmente es tan bueno como parece.

Ahora estos días ya sólo queda preparar el material. Ya tengo en casa la mochila (una symbium 60 litros de quechua). Esta mochila fue la que tuve que comprar el año pasado en Burgos deprisa y corriendo porque se rompió la que llevaba. Es cómoda de llevar y para meter todo el material. Mi intención es no pasar de los 8 quilos totales de peso esta vez así que estos días tendré que ir ajustando los materiales. Ya iré poniendo todo lo que llevo.

También el otro día me hice el carnet de alberguista porque creemos que nos va a hacer falta cuando estemos allí ya que uno de los principales problemas al que nos enfrentaremos será el del alojamiento. En Portugal no hay infraestructura de albergues de peregrinos y tendremos que preveer con anticipación si los bomberos nos acogen (eso es lo que dice en la guía). Por cierto llevamos la guía de El País aunque no físicamente: Joseba la ha digitalizado y la llevo en el ipad y en los teléfonos para consultarla en cualquier momento.

También creo haber resuelto el tema de las cargas de batería para los teléfonos. He comprado en mediamarkt el energycase y el energi to go XP2000 con lo que aumento bastante la duración de las baterías y no tengo que llevar más peso casi.

Si alguno quiere preguntarnos cualquier cosa puede usar las redes sociales o directamente escribir un comentario en el blog. Todo preparado y ¡Buen Camino, peregrino! sobre todo ahora que ha aparecido el Codex Calixtinus.

@juanmacapa y facebook