Camí dels bons homes: 5ª etapa. Porta – Mérens les Vals


La primera noticia con la que nos levantamos fue la sospecha de que las chinches nos habían comido la noche anterior. La picadura aparece a las 24 horas pero las señales empezaban a ser evidentes. Teniendo en cuenta que cualquier insecto que está a un radio de varios quilómetros me acaba picando y provocando una reacción terrible en mi organismo, ya sabía lo que me venía encima. A esto hemos de añadir los tábanos que masacran nuestras piernas y dejan señales durante días.

La etapa ha vuelto a ser bastante dura aunque con menos quilómetros: eso de subir unos 1.000 metros al día empieza a ser una costumbre en nosotros. La subida es muy dura hasta la estación de esquí y luego sigue algo más cómoda. La verdadera maravilla es la bajada por una preciosa senda en zig-zag que lleva hasta el valle y a L’Hospitalet: allí hemos tomado un café por la módica cantidad de 4 euros servidos por una señora de edad indefinidamente elevada.

Después de las palizas de los días anteriores esta etapa se presenta casi como un descanso. La realidad es que sigue siendo una etapa dura con un desnivel de subida de 700 metros y con 1.000 de bajada. De cualquier modo, después de lo de los últimos días casi nos ha parecido un paseo. Una de las ventajas que tiene este camino es que las etapas suelen ser muy parecidas: no hay grandes variaciones y tenemos una fuerte subida al principio de la etapa  y un descenso constante hasta el final del camino.

Vayamos a la etapa en sí. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la señalización no está demasiado bien en algunos tramos. Al salir vamos paralelos a la carretera un buen tramo y al río de Querol. Poco después de cruzar el río el camino toma una variante que parece deberse a las obras que se realizaron para el túnel que atraviesa estos montes. A partir de aquí empiezan los problemas. Las señalizaciones son escasas y los desvíos constantes nos han hecho perdernos en un para de ocasiones. Hay varias señalizaciones superpuestas y eso hace que se complique bastante el tema. Es conveniente llevar el track para evitar errores.

Desde el punto en el que abandonamos en antiguo trazado del GR (hay una señal borrada y hay que seguir a la derecha) nos vamos junto al río y seguimos un tramo hasta coger de nuevo un giro a la izquierda. En este punto hay que tener cuidado porque es fácil ver el pueblo al fondo y seguir la ruta. Nosotros nos hemos equivocado y hemos tenido que volver.

El tramo se va haciendo cada vez más complicado de seguir por una senda estrecha que nos lleva a la altura del telesilla, en este punto hay que estar muy atento y subir casi campo a través hasta alcanzar la pista que en realidad es la continuación de las pistas de esquí. En ese tramo no hay casi señales y la mejor guía es el propio telesilla. De cualquier modo se puede evitar todo esta vuelta tomando directamente la pista al principio y siguiéndola hasta retomar el camino, se ve muy bien en el mapa.

Una vez tomada la pista ya el camino es mucho más fácil: basta con seguir las pistas de esquí hasta llegar a la estación de Puymorens. Este tramo es fácil aunque siempre en constante ascenso.

final

En la zona de la estación de esquí hay que buscar la salida para cruzar el río y desde allí tomamos una pista que nos conduce a las construcciones de la carretera. Cruzamos la carretera y tomamos una nueva pista que nos lleva hasta el fondo del valle por unos pastos entre ganado y luego nos mantiene subiendo un buen tramo hasta la máxima altura a 2.050 metros.

A partir de este punto comenzamos un precioso descenso que nos va a conduce hasta la población de L’Hospitalet. Este es otro de los tramos más bonitos de lo que hemos hecho: se trata de bajar hasta los 1.500 metros por una preciosa senda en zig-zag que transita por un maravilloso bosque caduco.

En el pueblo hemos parado a tomar algo y luego hemos continuado bajando por una senda junto al río bastante cómoda, aunque con algunos pasos con agua algo complicados. Siempre vamos junto al río y a la vía del tren, que son las referencias.

La llegada siempre en descenso por el valle cada vez más abierto hasta llegar a Merens. Nuestra sorpresa ha sido cuando hemos tenido que tomar la carretera casi 1 km más hasta llegar a la gite de Nabre: ha merecido la pena por la atención y la calidad del servicio. El esfuerzo nos ha compensado con un restaurante muy bueno en el que hemos podido disfrutar de un buen trozo de esos animales que solemos ver por el monte y que tanto nos gustan a la brasa.

Después de una estupenda comida hemos pasado la tarde tranquilos en una gite que está muy bien equipada y bastante limpia. Han llegado algunos caminantes más con los que no hemos tenido oportunidad de contactar ni aún cenando en la misma mesa: gente poco dada a las relaciones sociales (y tampoco a lavar la ropa según nos ha parecido en la cena cuando hemos coincidido con un par de caminantes que están haciendo el GR-11).

La gite presenta distintos tipos de alojamiento con dormitorios comunes en la zona alta bastante aislados, todo en madera y muy limpio. A pesar de estar durmiendo varias personas hay separaciones en tela que mantienen bastantes la intimidad. Las zonas comunes son muy cómodas y la cena incluida en la media pensión ha estado bastante bien.

Resumen de la etapa: 24,5 km en 5h 52 min a 4,15 km/h con 662 metros de subida y 1.034 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: 4ª Etapa. Bellver de Cerdeña – Porta


Y por fin la etapa reina de este camino con 36 km y 1.500 metros de subida y 1.000 de bajada: Pirineos en estado puro. Hemos llegado a Porta muy bien a pesar de todo aunque muy cansados porque tanto la subida como la bajada han sido muy duras y bastante técnicas. En esta etapa salimos de España para llegar un momento a Andorra y desde allí se pasa a Francia. El punto de unión de los tres países se producen en el Coll de la Portella Blanca a 2.600 metros de altitud. La etapa es sencilla de describir:  subida constante desde el inicio y casi sin descansos y después de coronar todo bajada muy complicada hasta Porta.

El camino está siendo verdaderamente impresionante. Todas las etapas tienen tramos preciosos y  está bastante bien de señalización y de limpieza. La verdad es que estamos viendo poca gente caminando aunque es normal dada la dificultad del terreno y los desniveles en los que nos estamos moviendo. No es este un camino para principiantes y cualquiera que lo haga debe tener muy en cuenta que se enfrenta con tramos muy técnicos de montaña que, además, pueden presentar dificultades climatológicas o problemas en algunos momentos por la acumulación de agua. Además es imprescindible organizarse bien para llevar algo de alimento y bebida suficiente, sobre todo en días de calor como los que estamos pasando. Por supuesto que conviene tener reservados los lugares para dormir ya que los finales de etapa no tienen demasiada infraestructura. Es conveniente llevar algo de fruta, frutos secos y mucho líquido.

Una de las etapas más bonitas, pero más duras que hemos hecho en nuestros caminos. Sabíamos que iba a ser complicada por el número de quilómetros y por los metros de subida y bajada, además de ir por encima de los 2.500 metros de altitud. En ninguna de las dos cosas nos ha defraudado, ni en la belleza ni en la dureza.

Sale el camino a 1.000 metros de altura por la parte alta del pueblo y durante un buen tramo va paralelo a la carretera N-260. Se va cerca del río por terreno cómodo en un suave descenso hasta llegar al cruce de la carretera que lleva hacia Prullans (1.150 m.). En ese punto se inicia el verdadero ascenso. Siempre subiendo por una pista bastante buena de andar y muy regular de nivel pero con fuertes tramos de subida, casi no tiene descansos. Al llegar a Ardovol se alcanzan los 1.300 metros. Desde aquí seguimos subiendo hasta alcanzar el valle del río de la Llosa a 1.400 metros.

Desde aquí ya no vamos a abandonar el río hasta llegar al final del valle: un precioso paseo por sendas de montaña cada vez más altas. Hay que tener cuidado porque hay zonas con mucha agua, sobre todo en las épocas de deshielo, nosotros no hemos tenido problemas de paso pero porque todo está muy seco.

Seguimos este precioso valle sin grandes novedades, el terreno es duro pero está muy bien indicado y no tiene pérdida. Al llegar a la cabaña dels Esparvers (2.068) el río se divide y tomamos el valle de la derecha por el Riu d’Engait. En este punto comienza la parte más dura de la ascensión. El cansancio acumulado puede pasar factura ya que esta ascensión última es bastante dura. El valle se va cerrando en un precioso circo glaciar mientras vamos pasando desde España a Andorra para acabar en Francia. En el pico es el lugar en el que se unen los tres países.

Entrados en Andorra por unos metros dejamos definitivamente el río y tomamos una senda a la derecha que nos lleva directos hacia el Coll de la Portella. Es el tramo más duro de la etapa en el que se une la dificultad del terreno, el desnivel de subida y el cansancio acumulado. La sensación arriba cuando coronas el coll y puedes contemplar los dos valles es maravillosa. Desde ese punto las vistas son increíbles tanto por la parte española como por la francesa.

Si la subida ha sido complicada hay que prepararse bien para la bajada: técnica, dura y muy larga. Es cierto que el desnivel es bastante constante, pero las sendas son muy irregulares, es fácil despistarse del camino y también hay que tener cuidado con las zonas de agua.

Vamos a descender por el valle de Campcardos siempre junto al río. El primer tramo es un fuerte descenso por una estrecha senda hasta el valle, desde aquí ya siempre hacia abajo entre impresionantes moles a ambos lados y el precioso río en medio. En este tramo hay que ir alternando la atención con el terreno que se pisa y el mirar de vez en cuando hacia arriba (adelante, atrás y a los lados) para disfrutar de toda la belleza que cada rincón nos ofrece.

El cansancio cada vez se hace más evidente y la última parte del descenso, ya por una zona mucho más arbolada del valle, se hace eterno: es momento de echar mano de la experiencia y pensar que el final está cada vez más cerca. A medida que vamos bajando la senda se va haciendo cada vez más ancha aunque las piedras siguen complicando la marcha.

El final del camino ha sido, sin embargo, el principio de el suplicio en la Gite la Pastorale de Porta: no hemos comido casi nada, la atención nada del otro mundo, la limpieza ni se la esperaba y los bichos nos han machacado el cuerpo: colección de chinches. Encima nos han cobrado más de lo que me dijeron en el e-mail y cuando les he pedido explicaciones sobre todas estas incidencias encima se han puesto “flamencos”. El problema es que actualmente no hay alternativa de alojamiento en Porta porque la otra gite está cerrada (parece que estaban trabajando para abrirla). En Porta no hay ningún otro servicio ni de bar, ni tienda, ni nada más por lo que no teníamos más remedio que quedarnos. Es aconsejable buscar alguna alternativa aunque sea buscando transporte para ir a otro sitio.

Resumen de la etapa: 34,9 km en 11h 11 min a 3,12 km/h con 1.554 metros de subida y 1.059 de bajada. Etapa en wikiloc.

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