Un día de descanso

El camino para llegar a Carrión se hizo bastante duro por el calor y por la acumulación de quilómetros. La que peor lo pasó fue Isa porque, tiene una herida justo debajo de un dedo del pie y además una ampolla en el dedo pequeño que la está matando. Lo increíble es que tenga tan buen humor a pesar del dolor.
Por eso cuando el señor nos paró en mitad de ningún sitio para ofrecer os unas ciruelas y enseñarnos el árbol que había preparado para los peregrinos no le hicimos ningún caso y se enfadó, sobre todo con las chicas.

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Poco antes de llegar a Villalcázar de Sirga hemos adelantado a un grupo de peregrinos italianos que iban rezando el Rosario mientras caminaban. Se trata de una variedad de turigrinos que llevan un autobús con las cosas y ellos van recorriendo algunos trozos del camino entre rezos unos y haciendo fotos con enormes cámaras digitales otros.

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En Villarcázar hemos tenido que parar otra vez a curarle los pies a Isa porque iba ya que no podía. La llegada a Carrión ha sido muy dura entre las molestias de las chicas en los pies y el calor que ya iba haciendo. Las etapas en las que nos entretenemos tanto como hoy se acaban haciendo muy pesadas.
A la entrada de Carrión está el convento de las claridad, nuestro final de etapa. Allí nos recibió el mismo que lo lleva haciendo un montón de años y que siempre comienza explicando que el albergue está muy bien, con seis duchas y seis lavabos, cocina con microondas, y la llave que se deja en la ventana. Yo lo recuerdo allí explicando lo mismo y todos los peregrinos desde la primera vez que me quedé a dormir. Tienen la hospedería y el albergue como posibilidades de alojamiento. Nosotros habíamos reservado dos habitaciones en la hospedería. Muy sencillas pero todo muy limpio y bien cuidado. Mientras nos subía nos explicaba que hay tres puertas que se abren con tres llaves numeradas: la 1 corresponde a la puerta de acceso a la hospedería, hay que abrir girando a la derecha y para cerrar basta con tirar, no hay que echar la llave; la 2 es la de la zona concreta de las habitaciones, se abre girando a la izquierda… Cuando le he dicho que no se molestara en explicar lo mis o a las niñas porque yo se lo diría él no me ha hecho ni caso y se ha ido a darles las mismas explicaciones sobre cómo dejar las llaves al marcharse al día siguiente. Un verdadero personaje que sólo hace las cosas de una en una y para quien el concepto prisa no existe viviendo entre los muros del convento imagino que toda la vida.

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Hemos comido en el restaurante de enfrente a la iglesia de Santa María. Allí nos han sentado con tres ciclistas que hacen el camino y que son de Ibi. Nos han contado algunas de sus aventuras mientras dábamos cuenta de un estupendo menú a bien precio.
A terminar la comida hemos ido Isa y yo a urgencias para que le miraran la herida que tiene debajo del dedo del pie porque no conseguimos que se seque y nos preocupa mucho porque le duele mucho. El médico se ha limitado a decir que tiene que parar de andar unos días si queremos que se seque la herida y no se ha molestado en darnos alguna alternativa, encima nos ha dicho que los compeed no sirven para nada y que lo mejor contra las ampollas es poner un doble calcetín y no lavar el de dentro. Parece mentira que un médico que está en el camino tenga tan poca idea de lo que suponen las ampollas para el caminante y sobre como curarías, está claro que todos los problemas del camino se solucionan dejando de andar pero de lo que se trata es de conseguir minimizarlos para seguir caminando.
La realidad es que en esas condiciones Isa no puede continuar y la decisión que hemos tomado es que Mar hija e Isabel mañana tomarán un bus hasta Terradillos mientras nosotros nos vamos andando.
El resto de la tarde la hemos dedicado a comprar en la farmacia alguna pomada cicatrizante que le ayude algo, más agujas para coser ampollas porque hemos agotado existencias y más calcetines con idea de que se vaya cambiando a lo largo de la etapa con idea de ir refrescándole los pies.
Al principio se lo ha tomado muy mal eso de no andar un día porque creía que era una traición al camino pero luego le hemos explicado las cosas y que no se puede hacer estos sin unas mínimas condiciones de pasarlo bien y disfrutar y ella no podía andar de esa forma. Con un día de parada seguro que las heridas le mejorarán mucho. Mar hija también se queda para acompañaría porque tiene una ampolla en el talón que le acabo de abrir y que le molesta mucho.
Mientras las chicas descansaban en la habitación nosotros nos hemos ido a una terraza en la que teníamos internet y hemos terminado de reservar los alojamientos de las últimas etapas que nos quedaban. Hemos tenido algunas dificultades porque muchos sitios están completos pero al final ya tenemos todo reservado hasta Santiago.
Hemos ido a cenar al mis o sitio del mediodía y allí estaba nuestro peregrino de los cincuenta quilómetros al día; lleva varios días que no se separa de una guapa peregrina a la que está haciendo un férreo marcaje aunque las etapas loas hace en bus y taxi. Siempre que lo ve os nos dice que está en su última etapa pero que va a despedir a la gente con la que ha coincidido en el camino, el caso es que al día siguiente lo seguimos viendo igual.
También va os coincidiendo con otro peregrino singular que va caminando con un perro negro y un sombrero rojo en la cabeza. Es del tipo de frikigrinos variedad porretas que se suelen juntar con varios más del mismo estilo y pasan todo el día en el bar más curte del camino bebiendo cerveza sin parar aunque luego no tienen dinero para comer o para el alojamiento. De todos modos no se ve mala persona y de vez en cuando vamos charlando con él y nos va pregu ta do que cómo nos va. Ha llegado a Carrión sobre las diez de la noche aunque nosotros lo habíamos visto en un bar a poco menos de 7km a eso de las 12. Esta variedad de peregrino consideran ser los herederos del verdadero espíritu caminante entre los humos de la marihuana y los calores del vino peleón, se hacen fuertes cuando están juntos y siempre acaba apareciendo una guitarra de algún lugar para amenizar destrozar canciones tipo cantautor. Llevan mochilas llenas de cosas absurdas que no sirven para nada en el camino y enormes bolsas de comida que compran en todos los súper cutres que van encontrando por los pueblos.
Así nos he os ido a dormir despidiéndonos de las niñas para salir nosotros solos a hacer la siguiente etapa.
A las seis nos hemos puesto en marcha, es una sensación muy extraña hacerlo los dos son las niñas, al salir de Carrión a Mar madre se le ha escapado una lágrima y hemos comentado lo que se les echa de menos en el camino, las canciones de Isa, sus historias sobre Tópico y Teo, cuando nos cuenta las películas que ha visto miles de veces, o las charlas sobre la futura vida universitaria de Mar.
El camino hasta Calzadilla de la Cueza son más de 17km sin nada más que una recta interminable adelantando peregrinos. Por fin ha habido un listo que ha montado un Chiringuito en mitad de la recta que estaba lleno de peregrinos a nuestro paso. También hemos visto al peregrino del perro que había montado la tienda de campaña en un Prado junto al camino y había pasado la noche allí junto a su perro.
Nosotros hemos hecho de un tirón los 17km porque la idea era tomar un buen ritmo y no perder mucho rato en ese trozo.
En Calzadilla hemos parado en el mesón y hemos pedido una ración de queso y lomo. El bar rstá atendido por dos camareras extranjeras, como en casi todas partes por aquí. Al pagar me han pedido 10 euros y les he dicho que me parece un abuso por cuatro trozos de queso y otros cuatro de jamón (encima se habían equivocado con el lomo). Es una pena que haya gente sin escrúpulos que intente vivir del camino engañando y ofreciendo un mal servicio a un precio abusivo. Le he dicho que entendía que ellas no tenían la culpa pero que le dijeran al dueño que es un ladrón y que yo no volveré a parar allí a pesar de que siempre lo había hecho en todos los caminos que he pasado por allí.

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Al pasar por Lédigos hemos recordado cuando estuvimos parando allí en el anterior camino. Le contaba a Mar cómo han ido cambiando estos pueblos desde la primera vez que yo pasé por aquí. Entonces no había nada, ni un simple bar y parecían pueblos fantasma.

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Al llegar al albergue de Terradillos le he dicho a Mar que recordaba haber parado allí la primera vez que hice el camino yo solo a pie. Está todo casi igual y se respira buen ambiente peregrino. Hemos llegado de los primeros y después de ducharnos hemos bajado a esperar a las niñas que llegaban en el autobús sobre las dos.
Nos han contado que todo les ha ido bien y que han descansado bastante, Isa tiene menos molestias y se encuentra con ánimos de caminar de nuevo así que hoy la idea era probar hasta Sahagún y allí decidir.
La tarde la he pasado escribiendo la entrada de los días pasados ya que he perdido la que había escrito. Tengo acceso a internet pero va muy lento así que sólo pude escribir una parte y hoy me pongo al día en Bercianos.
Por la tarde ha llegado la dueña del albergue y Mar le ha estado contando que yo ya había dormido allí hace unos 15 años, ella se ha acercado a mí y me ha dicho que se acuerda de mi cara así que hemos estado charlando un buen rato del camino, los peregrinos y un montón de cosas.
Para cenar hemos pedido un bocadillo de lomo y luego las chicas se han subido a la habitación mientras yo veía el partido de España contra Italia.
La gente ha comenzado a hacer ruido a partir de las 5. La verdad es que no entendemos que se levanten a esa hora y se pongan en marcha siendo todavía de noche pero luego pierden un montón de tiempo parando por todas partes y acaban llegando mucho después que nosotros.
Hoy la que estaba empanada preparando la mochila era Isa, para colmo hemos perdido mucho tiempo arreglando ampollas, preparando dedos etc. A Mar se le ha ocurrido la idea de ca biar las zapatillas con Isa porque tienen el mismo número y las suyas son muy cómodas y anchas en la parte de los dedos, Ida dice que son muy cómodas y así nos hemos puesto en marcha a las 7:20 con una Magdalena en la boca y un melocotón ellas ya que no hemos sacado de la máquina el chocolate que anoche les había prometido madre.
El camino hasta Sahagún va paralelo a la carretera nacional y la autovía, es una ligera ascensión hasta poco más allá de San Nicolás, donde esta el límite de provincia de Palencia y León. Desde allí ya se ve Sahagún pero la llegada se hace muy pesada. El año que íbamos con Estívaliz por este lugar le picó una araña, o algo así y tuvimos que llevarla a urgencias porque se puso muy mala.

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A tes el camino llegaba recto pero añora debe sortear carreteras, autopistas y vías de tren lo que le hace dar vueltas y giros que conducen hasta la ermita de la virgen del puente y ya desde allí hasta la ciudad.

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Sahagún cue ta con uno de los albergues más bonitos del camino, en la parte de arriba de una iglesia que han acondicionado y que utiliza la parte de abajo de las naves como oficina de turismo y lugar de exposiciones. Yo he parado allí dos veces y no pudimos parar el primer año con Emilio porque no encontramos alojamiento en toda la ciudad y al final tuvimos que prolongar la etapa hasta El Burgos Ranero con un total de más de 100km en bici.
Han modificado el trazado del camino por la ciudad y ahora te saca directamente sin pasar por el centro. Nosotros hemos vuelto para tomar un café en la plaza y luego comprar un trozo de empanada en la pastelería. Les he llevado a ver las iglesias de San Tirso y San Lorenzo para que vean la singularidad de estas construcciones echas con ladrillo en lugar de la piedra. Así hemos salido ya con mucho calor y después de que Aida se ca vista de calcetines y se pusiera talco en los pies para que no le suden tanto, parece que los remedios que estamos poniendo en práctica van funcionando.

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Los últimos km se han hecho muy pesados porque el calor ya estaba pegando fuerte, Isa por fin ha encontrado una denominación para nuestro perfil de peregrinos, somos pitufigrinos que escapamos de las garras malévolas de Gargamel. A Isa definitivamente la ca larga que mejor le sienta es la de color azul pitufo. Entre estas y algunas que otras canciones hemos llegado al hostal Rivero como final de nuestra etapa y después de haber superado, por el momento, muchos de los problemas de los últimos días.
La ducha gratificante, coser alguna nueva ampollita, lavar la ropa y comer unas lentejas (Isa Macarrones porque todos en el restaurante han sido unos desgraciados que han terminado con el arroz a la cubana que ella quería). Después una siesta y yo que he bajado a escribir un rato para ponerme al día.
Ahora daremos un paseo por el pueblo recordando la fiesta que nos dieron aquí los mayores cuando estuvimos parando la última vez. Entonces la tercera edad de Bercianos montó una cena a base de asado de caballa y un baile. Peregrinos y paisanos pasamos una agradable noche bebiendo, charlando y bailando.
Voy a poner el resumen de las últimas etapas:
16 Terradillos-Bercianos 24,1km en 4 horas y 56 minutos a 4,9km/h
15 Carrión-Terradillos 26,7km en 5horas y 1 minuto a 5,3km/h de media.
14 Boadilla-Carrión25 km en 5 horas y 25 minutos a 4,6km/h.
13 Hontanas-Boadilla 28,8km en 5 horas y 51 minutos en 4 ,9 km/h

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Tres días sin internet

En estos días se está haciendo muy difícil escribir porque no tengo cobertura 3G y de manera que internet no va o va muy lento. De hecho tenía escrita la entrada de la etapa de Hontanas a Boadilla pero la he perdido entera.
Resumiendo estos tres días diré que las protagonistas absolutas han sido las ampollas de Isa. El calor cada vez pega más y hay que tener cuidado para no andar en las horas de más sol.
La noche en Hontanas acabó después de un pequeño paseo por el pueblo y cena en la casa rural de enfrente al alegue. Habíamos decidido cenar allí porque el ambiente del albergue no nos ha gustado demasiado, muy poco atento al peregrino y más montado en plan negocio. Llevamos varios díasya notando ese cambio en el camino, cada vez más comercial y menos espíritu de servicio y acogida. No es que yo sea un integrista al respecto, pero creo que los negocios que se montan entorno al camino y a los peregrinos deberían procurar un trato mucho más personal y entrañable, aunque luego cobren lo que tengan que cobrar. Tampoco es cuestión de recordar los tiempos del “albergue” de Victorino y su habilidad pasta beber el vino que caía desde su frente hasta la boca. Recuerdo con nostalgia el albergue municipal de Hontanas regido por las señoras del pueblo y los platos de pasta que preparaban.
Cenamos una sopita castellana y un segundo muy apañado y muy amablemente atendido por la señora que al despedirse llamó a Isa por su nombre.
Al llegar a la habitación ya estaban todos en la cama menos nosotros y la vecina de litera de arriba de Mar que se aplicó varios tipos de pomadas y aceites para luego hacer una verdadera tabla de contorsionista y estiramientos hasta doblar partes del cuerpo que yo siempre había considerado rígidas en el mío.
Me desperté sobre las tres y ya dormí poco. A las 5 comenzaron a formar un follón tremendo en la habitación de arriba pero en la nuestra no se movía nadie. Habíamos puesto el despertador a las 5:30 pero le dije a Isa que íbamos a esperar porque todos seguían quietos. A las seis nos pusimos en marcha en vistas del panorama y salimos a montar nuestras mochilas arriba a la cocina, entre gente arreglando sus pies y otros calentando agua para el café.
Desayuno a las 6:30 sencillo y en el que nos confundimos y Mar madre se tomó el normal y yo el descafeinado, pero no le dijimos nada para que no se obsesionara.
Así salimos rumbo al arco del San Antón, por donde la carretera atraviesa una iglesia y pasa por entre sus arcos. Este es uno de los lugares emblemáticos del camino y siempre es especial pasar por allí.

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Desde allí ya se ve el castillo de Castrojeriz y las primeras casas aunque todavía faltan unos cinco km y el trayectomse convierte en un verdadero infierno si se trata del final de u
La etapa y uno viene de Burgos.

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El año del camino con Emilio estuvimos esperando más de una hora la puesta de sol y justo en el momento preciso una nube nos quitó una foto preciosa.
Cuando parece que has llegado ya todavía quedan casi dos quilómetros que se hacían eternos hasta el albergue de Resti, era otro de los personajes típicos del camino y uno de los primeros que ofrecieron atención a los peregrinos. Tenía mal carácter y una forma muy especial de entender el camino. Por la mañana te despertaba con música clásica y te ofrecía un desayuno comunitario. Allí estuve en mi primer camino a pie, ese en que llegué destrozado después de 49km desde Burgos en mi primera etapa a pie, haciendo todos los disparates que no se deben hacer. La primera vez habíamos dormido Emilio y yo en un teatro abandonado que ofrecían, las duchas eran los antiguos camerinos y sólo disponían de agua fría y para dormir tuvimos que colocar las colchonetas sobre el escenario.
Cuando hicimos el camino con los franceses tuvimos allí un momento precioso en el que Patrick nos contó por qué hacía el camino recaudando fondos para su asociación de ayuda a niños hospitalizados por cáncer, a los que había conocido en el hospital al ser tratado él mismo de un cáncer de pulmón. Estábamos todos reunidos junto a Resti y acabamos llorando de emoción.
La última vez que dormimos allí fue el año que lo hicimos Mar y yo, esa vez dormimos en el nuevo albergue público de San Esteban, un lugar muy sencillo ynde recursos muy básicos y en el que no pudimos pegar ojo en toda la noche porque era como un gran almacén comunitario lleno de ronquidos. Además de no dormir yo me había puesto malo en la cena y no pude terminar un maravilloso cordero lechal que me había pedido en el restaurante del centro.

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Al salir del pueblo del camino va por un valle completamente llano desde donde se ve la tremenda cuesta de matajudíos. Se trata de una subida sin piedad no demasiado larga pero sí muy empinada que acaba con las cuezas de muchos. Desde allí ya no hay mayores dificultades, salvo la propia bajada por la otra parte hasta llegar a la fuente del piojo.
Poco más allá está el albergue de los italianos junto al puente Fitero. Se trata de un albergue muy especial en el que se hacía una acogida espiritual de los caballeros de manta en el que se lavaba los pies a los peregrinos y se invitaba a un café por la mañana a los que pasaban a sellar.

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El puente sobre el Pisuerga marca el límite de provincia entre Burgos y Palencia. A pocos pasos de allí se encuentra Itero de la Vega en el que hicimos un descanso y tomamos algo. Allí tuve que curar una nueva ampolla a Isa que cada vez va más fastidiada aunque eso no le hace perder el buen humor y no le impide seguir dando ánimos a todos.

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El final de etapa hasta Boadilla del Camino es ya muy fácil con una suave pendiente hacia arriba entre campos de cereal y rapaces que sobrecuelan los campos y luego un interminable llano viendo ya a lo lejos la torre de la iglesia.
A la entrada de Boadilla hay un nuevo albergue de peregrinos algo singular, te recibe a toda pastilla de una música muy poco acorde con la peregrinación (al pasar nosotros estaba puesto el waka waka).nosotros nos fuimos directamente al alegue “el camino”, un verdadero oasis para los peregrinos. La amabilidad de Eduardo y su familia te hace sentir como en casa desde el momento en que te reciben y te atienden. Llevan más de 15 años allí y yo le recordaba a Eduardo que la primera vez que le vi debía ser un adolescente de unos 15 años. Yo sólo había dormido allí el año que hice el camino con Maxi y Estíbaliz pero siempre que paso paro a desayunar, almorzar o descansar un momento y saludarles. Cuando hace seis años pasamos Mar y yo ella se quedó con unas ganas enormes de quedarse y esta vez sí que lo hemos cuadrado para estar allí.
Hemos pasado un día estupendo porque allí sí que entienden lo que son los peregrinos y lo que supone mantener un albergue.
A pesar de que Isa le preguntó sobre su gorro de lana y que Eduardo le prometió explicarle la causa de tal prenda de lana en el mes de agosto sobre su cabeza no le explicó su significado, queda como uno más de los mistemos del camino.
El día allí pasó tranquilo mientras algunos peregrinos tomaban el sol junto a la piscina, los perros pasaban por todas partes y cada vez hacía más frío.

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El trasiego de peregrinos es constante y se atiende a todos con amabilidad y cariño, incluso a los que no lo merecen por su actitud.
Un abrazo fuerte a vosotros y ánimo para seguir así mucho más, nos veremos la próxima vez que pasemos por allí y a ver si entonces le cuentas a Isa el secreto.

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Después de un día estupendo y un desayuno peregrino nos pusimos en marcha dando un abrazo a Eduardo, hasta la próxima.
El camino hasta Frómista es otro de los lugares bellísimos en el camino ya que discurre paralelo al canal de Castilla. Siempre que paso por allí pienso en tomarme unos días y hacer toda la ruta del canal. Al cruzar por las compuertas estás a la entrada de Frómista para visitar la más bonita iglesia románica del camino (con permiso de Santiago y de alguna otra)

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Al llegar a Frómista pasamos a visitar a nuestro amigo Nicolás y su precioso hotel Doña Mayor. Hemos pasado un rato estupendo en su compañía y hemos prometido volver pronto para pasar unos días allí para ver el románico palentino. Al salir hemos pasado por San Martín y hemos continuado ruta.

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Siempre es un placer volver a ver La ciudad. La primera vez que dormimos aquí el único albergue que había era un sencillo local que no tenía ni agua caliente. Las cosas han cambiado mucho desde entonces.

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El resto de la etapa discurre junto a la carretera por andaderos que facilitan el paso de los peregrinos. Pequeñas poblaciones con su iglesia y los mínimos servicios. En medio del calor nos ha parado un señor para enseñarnos su pequeña obra de arte, un peregrino hecho con el tronco de un árbol. Nos ha ofrecido unas ciruelas y se ha enfadado con las chicas cuando le hemos dicho que normábamos porque teníamos prisa.
Un abrazo a mi tía Luisa que sé que lee este blog y escribiría algún comentario si supiera. Un beso tita. Mañana seguiré publicando cosas porque la red hoy no da más de sí.

Inmersión peregrina

La jornada de ayer en Burgos fue una verdadera gozada. La cena en el Morito, el paseo por la ciudad y el buen ánimo que hay entre nosotros hace mucho más fácil el camino. La noche terminó con la ilustración de nuestro hostelero y sus aventuras y continuó con la típica estancia en un hostal de ciudad en un sábado por la noche con gente pasando durante todo el tiempo de fiesta y son tener en cuenta el descanso de los demás. Varias han sido las ocasiones en que los gritos del borracho de turno o el timbrazo al portal de algún “gracioso” nos han despertado. A pesar de todo la distribución de camas ha funcionado bien. Mar hija, como siempre ha acabado aceptando la plaza de la cama de matrimonio junto a su madre, pero por la parte de la pared. Isa y yo hemos dormido en las otras dos camas pequeñas. Es evidente que en estas circunstancias la que mejor se amolda a todo es ella y todos se lo agradecemos.
A las 6 ha sonado el despertador y nos hemos puesto en pie. Mi trabajo en esos momentos es revisar ampollas, poner protecciones y acondicionar para que ellas vayan lo mejor posible. Hoy nos esperaba una dura etapa de más de 30 km y tenía mucho miedo al calor que podía hacer.
Cuando hemos salido del hostal hacía bastante fresco. Las calles aparecían casi desiertas salvo por algún que otro rezagado en la fiesta en un estado bastante avanzado de descomposición mental. Justo al retomar el camino nos hemos encontrado con una pareja de novios que regresaban de su fiesta, eran los mismos que ayer estaban a la puerta de la catedral y que nos dieron un susto demuestre porque tiraron un montón de petardos. Iban ya muy pasados y al vernos han hecho alguna que otra gracia que a Mar hija no ha sentado muy bien. Yo le he recordado que para aguantar las bromas de un borracho lo mejor es estar tan borracho como él, si no lo mejor es no hacerles caso.
Así hemos llegado hasta las puertas del albergue municipal. Hace unos cinco años que han abierto este nuevo albergue en sustitución del antiguo barracón que había en el parque, a la salida de Burgos. Se trata de un bonito edificio y debe estar bastante bien montado.

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Uno de los problemas que nos planteábamos hoy era el tema del desayuno. Domingo por la mañana es difícil encontrar en una ciudad un bar abierto y nosotros teníamos por delante muchos quilómetros y poca infraestructura. Por suerte nada más salir de la muralla había un bar abierto lleno de peregrinos como nosotros tomando un café. El señor nos ha guardado los croissants para las chicas y nos ha contado que es el único que abre porque los demás diseque no les compensa. La verdad es que lo que no quieren es madrugar y él se aprovecha sacando un buen pellizco.
Hemos salido de la ciudad comentando el poco interés que en este país hay por el trabajo y el esfuerzo, tengo la sensación de que todo el mundo cree tener derecho a todo tipo de ventajas pero no quieren asumir el esfuerzo que se debe hacer para alcanzarlas. Lo vemos desde los jóvenes en clase y entre los negocios como este. Además tenemos la sensación de que algunos que creían que el camino les iba a hacer ricos a todos se les está complicando el tema porque no parece que haya negocio para tanto albergue y para tanto mesón. El camino sigue siendo casi lo mismo y la mayor parte de peregrinos siguen buscando dormir por 3 euros y nos valoran una cama limpia y unos servicios en condiciones si con eso tienen que pagar ocho o diez. De hecho estamos viendo que la mayor parte de los albergue privados suelen llenarse de extranjeros y los españoles somos los menos. Es difícil de entender para mí pero hay gente que sólo busca en el camino un modo de viajar barato.
La salida de Burgos es muy bonita, va un buen rato paralela la río Arlanzón hasta que se adentra en un laberinto de camino que va sorteando vías del tren, autovías, carreteras y río. En el trayecto les he contado mi primera etapa a pie en el camino, fue de Burgos a Castrojeriz y me sirvió para saber todo lo que uno nunca debe hacer en una etapa. Salí después de desayunar tranquilamente, a eso de las nueve. Todo el camino lo fui haciendo muy despacio, como un paseo, charlando con todos los que me encontraba. Así llegué a Hontanas a algo más de las tres y seguí sin parar hasta Castrojeriz sin reponer ni agua. El resultado fue una etapa que me dejó matado y que me hizo recapacitar seriamente sobre el tema para no volver a cometer los mismos errores.

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Sin mucho más que contar hemos llegado a Tardajos y luego a Rabé. En el trayecto hemos ido adelantando a muchos peregrinos que iban despacio o que se parabN a tomar algo. Nuestra idea era continuar hasta Hornillos del camino y allí hacer un buen descanso para afrontar los últimos once quilómetros.
Íbamos charlando animadamente cuando nos ha pasado un peregrino al que hemos reconocido inmediatamente como Patxi, un peregrino al que conocimos hace un par de años en el camino del norte. Le hemos saludado y nos ha contado que venía haciendo el camino desde Vezelay. Nos ha alegrado mucho verlo y hemos garlado un poco sobre nuestros últimos caminos, él ha continuado más rápido y lo hemos perdido. No parece muy interesado en nuestra compañía porque él prefiere peregrinos a los que poder impresionar con sus aventuras y nosotros no somos de esa clase. Patxi es un tipo curioso de peregrino “enterao” al que le gusta contar sus experiencias e impresionar, la diferencia con el tipo clásico es que él sí que ha hecho el camino de verdad un montón de veces y lo conoce bien. Yo no soy muy amigo de esa manera de relacionarse con la gente pero allá cada uno.
Les contaba también a las chicas la salida desde Tardajos con Joseba, como diluviaba durante todo el tramo y nos resguardamos en Hornillos cuando vimos que todo estaba cerrado y no podíamos tomar nada. Les contaba que encontramos a Gerard, Patrick y Julián resguardados en un mísero hueco y nos ofrecieron un trozo de pan duro con un pedazo de chorizo: ese fue uno de los momentos más bonitos que recuerdo de todos mis caminos.

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Las chicas han ido hoy como motos, Isa sube ya las cuestas a mi ritmo y cada día está mejor, y eso que los pies los tiene bastante cascados. Así hemos llegado a la cuesta Matamulas desde donde se divisa Hornillos. La vista es espectacular y recuerdo la visión de hace algunos años cuando encontramos un grupo de sudamericanos procesionando a una virgen y en dirección contraria.
La parada en Hornillos ha sido estupenda, una buena ración de queso de la tierra con un trozo de empanada después de 21km sin parar aunque el tiempo nos ha acompañado hasta aquí.
De entre todos los peregrinos con los que hemos coincidido destaco el equipaje de un señor mayor que iba en bici y parecía llevar la casa a cuestas. En el camino hay un poco de todo.

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El sol nos ha dado bastante más en la última parte. Se trata de campos de cereal interminables que sólo tienen como único aliciente Arroyo Sambol. Han quitado el cartel que antes invitaba a un albergue con piscina. En realidad era un antro infecto con una balsa de agua helada en la que enfriaban las botellas de vino.
Al llegar a Sambol nos ha alcanzado nuestro peregrino de los 50km, hoy ya parece algo más discreto y se limita a las etapas normales de todo el mundo. He recorrido un trozo del camino con él y nos ha contado que paraba en Hontanas, como nosotros.

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La llegada a Hontanas es curiosa. No ves el pueblo hasta que estás encima. Después de un montón de quilómetros que se hacen eternos y un calor abrasador que te nubla los sentidos parece que no llegarás nunca.

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Sin verlo llegas a Hontanas cuando ya crees que no lo vas a lograr. El pueblo está abajo en un valle y destaca su iglesia en medio de un grupo de casas, abajo de todo la piscina.

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Nada más llegas destaca la guerra de albergues del pueblo, carteles anunciando camas y menú del peregrino. Cuando estuve aquí hace ya algunos años no había nada más que el albergue que atendían unas señoras mayores del pueblo con mucho cariño. Además daban la cena. Hoy hay tres o cuatro restaurantes y la prosperidad del pueblo se hace evidente por todas partes. Mientras escribo esto acaba de aparcar en la casa de enfrente un pedazo de Mercedes de los de cortar la respiración. Hay quien ha aprovechado bien el camino.
El albergue está bien aunque de servicios muy básicos. Mucho peregrino italiano y poca atención personalizada. Está montado sólo por el negocio y lo ves en cosas como que sólo dan cenas en turnos de 7:30 ó 8.
Mañana otra etapa larga y los pies de Isa siguen acumulando ampollas, menos mal que se lo toma con ánimo y que hace el camino contenta. Las chicas hoy merecen un 10 por actitud y por fortaleza mental, son unas auténticas caminantes a la altura de los mejores. Es un placer compartir camino aunque a cambio lo más cercano a la carne que disfruto es de la visión constante de sus pies y sus ampollas. Así es el camino.
Hoy estamos por primera vez compartiendo dormitorio con otros peregrinos, sus olores, sus ronquidos. Mientras nos duchábamos en las duchas comunes Mar y yo ha aparecido un rudo y obeso alemán que ha podido disfrutar de la visión de nuestros cuerpos casi desnudos mientras acabábamos de vestirnos. La terraza llena de las conversaciones ruidosas de los italianos, los alemanes bebiendo cerveza y los ingleses y franceses buscando comer. Arriba unos cuantos preparan en la cocina algo de pasta y calientan alguna lata de comida precocinada. Los tendederos llenos de ropa de todo tipo en la que se mezclan calzoncillos, bragas, y camisetas de todo tipo de color, diseño y deterioro. En definitiva, hoy estamos en una verdadera inmersión peregrina.

En Burgos el Corte Inglés no tiene sección de deportes

Hoy se trataba de hacer una etapa cortita y fácil con idea de llegar a Burgos temprano y poder ver la ciudad. Nosotros preferimos pasar de largo las ciudades para evitar las aglomeraciones y porque se suelen disparar los precios en hoteles y restaurantes, mucho más teniendo en cuenta que ya conocemos la ciudad. A pesar de todo habíamos descartado pasar de largo porque nos cuadran mejor las etapas así.
Anoche había visto que la panadería del pueblo abre a las siete y por eso nos hemos levantado a las seis y media. Hoy todo ha sido más ágil que los últimos días aunque tenía que revisar varias ampollas de madre y de Isa. A estas alturas de camino a Isa le quedan pocas partes de los pies en los que no le hayan salido ya ampollas, la suerte es que parecen ampollas del calor y son muy finitas por lo que no le molestan demasiado. Mar madre también tiene algunas ampollas pero no van a peor y también parecen controladas. Mar hija sólo tiene alguna que no le causa problemas y lo único que le fastidia son algunas durezas; parece que le da envidia de que no le cuiden los pies porque constantemente me pide que se los revise. Por mi parte no tengo nada en los pies ni en ninguna otra parte pero mi trabajo es coser, curar, poner compeeds etc. A lo largo del día veo más pies que cualquier otra cosa.
En la panadería una chica muy maja nos ha atendido y las chicas han degustado unas napolitanas de chocolate recién hechas. Mientras yo tomaba mi café me ha comentado que existe una alternativa para llegar a Burgos que evita la zona de los polígonos y va por la otra parte del aeropuerto hasta llegar al río Arlanzón, desde allí hay una serie de parque preciosos que llevan hasta el mismo centro de la ciudad.

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Con esa idea nos hemos puesto en marcha al mismo tiempo que otro montón de peregrinos. Nada más salir de Atapuerca el camino gira a la derecha para cruzar la sierra justo a la derecha del lugar en el que ayer estuvimos viendo el yacimiento. Desde el principio es una subida constante con cierta pendiente que se atraganta, sobre todo a los ciclistas por la gran cantidad de piedras sueltas que hay.el camino corre paralelo a un antiguo campo de entrenamiento militar por un precioso bosque de encinas. Constantemente en subida hasta llegar a una cruz de madera desde donde se divisa por primera vez Burgos.

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A partir de ahí todo es cuesta abajo por distintos pueblos en el valle de Riopico. Al pasar Orbaneja está la desviación que nos había marcado la chica de la panadería. Poco antes de llegar nos ha alcanzado el peregrino “de los cincuenta”, serrara de aquel con el que Mar estuvo charlando en Grañón. Él estaba desayunando y le contó que había hecho 40km dos días antes y que el anterior se lo había tomado de relax. Nosotros ya lo habíamos visto en la farmacia de Sto. Domingo porque estaba comprando unos compeed ya que tenía alguna ampolla. Le dijo que él hacía muchos quilómetros y ahí nos despedimos porque se supone que va más rápido y adelanta mucho mas que nosotros. La realidad es que tres etapas después ha hecho las mismas etapas y creo que termina pronto. El caso es que tenemos la sensación de que este corre más con la palabra que con las piernas y seguiremos viéndolo cada día.
Al llegar juntos a la desviación hemos comprobado que estaba bien señalizada y nos hemos ido por ahí. El camino bordea el aeropuerto por la parte derecha mientras que el otro trazado lo hace por la derecha para adentrarse por polígonos industriales interminables que hacen eterno el final. Es un camino agradable y sencillo y el aeropuerto es otra evidente prueba de lo que supone el despilfarro de las administraciones autonómicas. Un aeropuerto montado con todos los servicios pero al que no hemos visto llegar ni un avión durante todo el tiempo, como siempre en este país los sueños de grandeza y los caprichos de unos gobernantes que pagamos todos con nuestros impuestos.
Al llegar a la nacional hay una senda para caminantes que evita ir por carretera hasta que hemos llegado a Villayuda donde una señora nos ha dicho que cruzáramos el río por una pasarela para ir por los parques hasta Burgos.

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El camino hasta la ciudad es una maravilla y además hemos descubierto que se acorta. En esos momentos íbamos organizando un poco todo. Resulta que ayer descubrí que mi mochila se estaba descosiendo por el cinturón que está cosido a las protecciones. Como hoy llegábamos a Burgos busqué las direcciones del Corte Inglés de la ciudad y llamé por teléfono a atención al cliente donde me dijeron que tenía que ir a cualquier centro para que me hicieran la devolución, me dijo que en Burgos había dos juntos en el centro y un tercero, Hipercor, en las afueras. Así al llegar a la altura del primero hemos cruzado y nos hemos metido en la ciudad.

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La idea era que las chicas esperaran en una terraza cercana mientras yo hacía la gestión. Se trataba seque me hicieran la devolución y yo me buscaría la vida en alguna tienda de montaña o, a las malas, en Decathlon. He vaciado toda la mochila metiendo las cosas en las bolsas de tela y he entrado en el centro buscando la atención al cliente; no tienen atención al cliente y el otro centro de la ciudad no está al lado sino a casi un km de distancia. He recogido a las chicas y nos hemos ido al otro centro, ellas se han quedado en la plaza mayor y he repetido operación. Este es más grande, pero nada que ver con uno de los de verdad, las escaleras mecánicas son diminutas y sólo sirven para subir.
Atención está en la cuarta planta. Les he explicado mi problema y ellos han buscado en los ordenadores el tíquet, me han dicho que para hacer la devolución tenían que pedir confirmación a la sección de deportes de Murcia. La chica ha llamado y su respuesta ha sido la siguiente: o mandamos la mochila a Murcia para que ellos vean que realmente es un fallo o esa comprobación la tiene que hacer una sección de deportes de cualquier otro centro. El problema es que este centro no tiene deportes, la chica me ha dicho que tenía que subir a Hipercor allí sí tenían sección de deportes y, aunque no es la misma empresa sí podrían hacer la operación.
La situación era que no tenía muy claro que en el otro tuvieran mochilas, pero Decathlon está justo al lado. Hemos decidido buscar lugar para dormir y una vez instalados yo subiría tranquilamente a hacer toda la operación.
De entre las distintas opciones hemos elegido el hostal Acacia. Mar ha subido a ver precio y limpieza y ha bajado diciendo que estaba limpio, a 60 euros una habitación para los cuatro, pero…
Pero que el dueño era algo peculiar, que no nos asustáramos. Hemos subido con cierto recelo y hemos encontrado un señor de pelo blanco y barba a lo Quijote que nos ha recibido diciendo que dedicaría tres minutos a explicarnos la historia de la ciudad y a aconsejarnos sobre el mejor sitio para comer. Cuando he podido le he dicho que no tenía tiempomporque iba a cambiar la mochila y el me ha dejado, me ha dejado igual que estaba porque los siguiente quince minutos han sido de una lección sobre la peregrinación y su historia en la ciudad, sobre su abuelo que hizo el camino, sobre la vez que él lo hizo y las ganas que tiene de volver a hacerlo. He de reconocer que en otras circunstancias hubiera estado encantado de escucharle porque la conversación era amena y el tipo muy interesante, pero en ese momento mi prioridad era la de tener mochila con la que salir mañana.
Como he podido he conseguido salir. Las chicas se han quedado duchándose y yo me he ido hacia la plaza mayor porque al venir hemos visto pasar un bus que ponía que sube a Hipercor gratis a quien quiera. A llegar a la parada había otro bus aparcado y me ha dicho que el de Hipercor acababa de salir y que ya no pasaría otro hasta dentro de una hora. A estas alturas mi iPhone estaba al 10% de carga e indicaba que el centro comercial estaba a 2,9k del lugar en que me encontraba. He tomado camino rápidamente siguiendo las indicaciones del Google maps que me decían que me fuera hacia la izquierda de la autovía de Madrid. Con más de dos km hechos ya he visto finalmente el cartel enorme de Hipercor, con un pequeño problema, estaba al otro lado de la autovía que, evidentemente no podía cruzar. He tenido que dar marcha atrás otro km para tomar el camino definitivo cuando mi iPhone se ha puesto en alerta casi definitiva, en ese momento he llamado a Mar para decirle que se marcharan a comer que yo llegaría en algún momento, que. O se preocuparan y que las quería mucho.
Después de un.cabreo monumental iba con la mosca detrás de la oreja pensando que igual subía y acababa sin solucionar el problema. Al menos Decathlon está al lado y también he visto algún restaurante. Entro en Hipercor y pregunto a un dependiente por la sección de deporte y me dice que allí no hay. En este momento mi cara ha debido dar tanto miedo que me ha prwguntado por mi problema, le he contado todo y me ha indicado atención al cliente. Al llegar allí y contarle la historia a la chica cada vez estaba más mosqueado, ella ha hecho lo mismo que la otra antes pero esta vez sí que lo ha solucionado. He dejado la mochila y me han hecho el abono pero me han dicho que ellos no tenían ese material, quizás sólo lo encontraría en Decathlon porque las tiendas de deportes y todo lo demás seguro que un sábado por la tarde en Burgos estarían cerradas.
Aliviado por la devolución pero muy preocupado por la necesidad de una mochila, como fuera, he entrado pasando primero por los servicios porque ya llevaba unas pocas horas sin cubrir esa necesidad. En la sección de mochilas he encontrado una estupenda de 50L que he pensado que ponía SOL. Justo al lado la solución perfecta: u a 60 litros compostura de todo. La he cogido rápidamente para que nadie me la quitara y he salido contento con mi mochila nueva.
El autobús gratuito ya había pasado y he tenido que esperar casi una hora. He aprovechado para volver a atención y decirle a la chica que me había atendido que ya había solucionado el problema. He comido un escalope en la cafetería y a las 3:30 he cogido el bus que me ha bajado al centro.

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Mientras las chicas han degustado una estupenda comida y han regresado al hostal a dormís un rato. Yo he llegado, he curado las ampollas de madre y de Isa y he escrito la última parte de la entrada de ayer. Luego hemos salido a dar una vuelta por la ciudad. Hay un ambiente estupendo y un montón de bodas por todas partes. En el paseo del Espolón nos hemos sentado a tomar algo y yo a escribir. Han pasado una paria de novios, ya cincuentones ellos, y le han pedido al guardia municipal que iba en moto que les dejase subir a la moto para hacerse una foto. He intentado sacar una foto de tan esperpéntico momento pero no me ha dado tiempo. Luego hemos ido a cenar al Morito en la zona de tascas y todo estaba estupendo y a buen precio. Burgos están llena de gente con ambientado tremendo. Al regresar al hostal nos hemos encontrado con el dueño y ahora sí hemos tenido sesión completa de charla incluyendo al abuelo, los peregrinos, la historia y la política. Nos dicho cosas como que el partido socialista está lleno de socialistas y que cree entiende que la gente vaya al eroski a robar para comer pero no entiende que roben coches.
Ahora vamos a dormir que la etapa de mañana es larga y dura.
Resumen de la etapa: eran 17km pero el GPS me ha marcado, antes de acabar la batería 24,4km en 5 horas y 58 minutos a una media de 4,1km/h.

Por los montes de Oca

Belorado es un pueblo en el que la gente se reúne en los bares por grupos, los mayores en uno, las mujeres que juegan a las cartas en otro, los jóvenes… En la ámplia plaza del pueblo hay varias terrazas en las que se puede disfrutar de una buena tarde delante de una clara de cerveza.
Después de dormir la siesta, ver varios capítulos de Bones y de haber escrito mi entrada nos fuimos a la calle a comprar alguna cosa para el desayuno del día siguiente y acabamos en la plaza del pueblo.
Por poco si les da tiempo a comprar porque el súper estaba cerrando y tuvieron que abrirles a madre y a Isa para atenderlas. Nosotros esperábamos tomando un té y haciendo tiempo para cenar. En este rato estuvimos organizando etapas y reservando algunos sitios de las etapas finales. Decidimos tomar un menú en uno de los bares de la plaza, bastante surrealista el lugar y la camarera, una exuberante ciudadana de la Europa del este de prominentes y evidentes senos que hacían la delicia de los lugareños. La cena bastante sencilla aunque la sopa de marisco era sorprendentemente buena.
Así nos fuimos al hotel de Toñi a descansar nuestros cuerpos para la dura etapa de hoy.
Esta mañana el despertador ha sonado a las 6 y hoy las mujeres sí han sido más ágiles para preparar las mochilas. He revisado las ampollas y nos hemos puesto en marcha rápido. La idea era hacer la primera parte hasta Villafranca de un tirón y lo más rápido posible para luego dar otro arreón hasta San Juan de Ortega. Desde allí sólo era cuestión de tirar hasta Atapuerca. La etapa de hoy es una de las más bonitas del camino y merece la pena, ademaás el día nos ha acompañado y no nos ha machacado el calor. Hasta Villafranca hemos ido sin novedad y en Tosanros hemos encontrado a los belgas, nos habían dicho que pensaban seguir después de Belorado pero al final habían desistido. Esta mañana los hemos saludado y hemos seguido nuestra marcha porque ellos van más despacio.
Hasta Villafranca no hemos tenido ninguna novedad, yo les contaba algunas historias de mi paso por allí, desde la primera vez cuando se me rompió un tornillo del eje de la bicicleta justo en el momento en que comenzábamos a subir la primera rampa, la más dura. La odisea posterior consistió en tener que ir al pueblo anterior haciendo dedo para buscar un taller en el que conseguir un tornillo similar y regresar otra vez a Villafranca donde mi hermano se había quedado con las bicis. Comimos en un antro que había en la parte alta del pueblo, junto a la carretera unos huevos fritos con chorizos muy ricos pero en un lugar muy raro, en lugar del restaurante parecía que estábamos en el salón de una vieja casa del pueblo. De una forma o de otra comimos y al salir comenzó una tormenta terrible que nos acompañó hasta Burgos y que remató junto a la Catedral con una monumental granizada. También les contaba nuestra búsqueda de hotel por toda la ciudad hasta que le dije a Emilio: nene, saca la Visa que hoy vamos a dejar de ser peregrinos por una noche. Dicho y hecho nos encaminamos uno de los mejores de la ciudad ante el asombro del recepcionista al ver a dos individuos llegar en bici y cubiertos de barro de los pies a la cabeza. Sólo después de ver la tarjeta y comprobar que era buena comenzó a considerarnos verdaderos clientes.
También les conté la historia de la vez que subimos Joseba y yo. Al comenzar la rampa coincidimos con un grupo de lugareños que iban por ese camino a una romería en el campo y a comerse después un arroz. Dos muchachos jóvenes iban a nuestro paso y comenzaron a preguntarnos cosas sobre los peregrinos. Yo les conté que éramos peregrinos porque éramos muy pobres, que sólo comíamos pan que mojábamos en el agua de las fuentes, que no teníamos casa y que dormíamos en cualquier lugar. Ellos nos miraban asombrados y convencidos de haber conocidos dos verdaderos aventureros y Joseba apenas podía contener la risa. Nos contaron lo de la romería y la comida de después y entonces les,dijimos que podían invitarnos ya que llevábamos varios días sin comer, eso ya les costó más y dijeron que lo tenían que preguntar a sus padres. Cuando les dijimos que nos invitaran a dormir en el porche de su casa comenzaron a dar largas porque ya les parecía más complicado. Yo les decía que debían se muy ricos por tener una casa con porche y uno de ellos me respondió que no, que su padre pagaba una hipoteca. Estuvimos un buen rato charlando y finalmente nos despedimos con la promesa de volver otro día por lo de la comida, ellos aliviados por el compromiso pero ilusionados por la aventura vivida nos dieron la mano y nos desearon un buen camino.
Villafranca es un pueblo que me trae buenos recuerdos y esta etapa, en particular me gusta por su belleza, por su contraste de paisajes como despedida de la montaña pasada y la llanura que viene. Hay mucha gente que a la que no le gusta esta parte del camino porque dice que es todo igual, incluso los hay que se la saltan desde Burgos a León. Yo no estoy de a curdo, para mí es la parte más íntima y recogida del camino, la más austera y la más auténtica.

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Al llegar paramos en el mesón primero junto a la carretera. Yo les había dicho que el camarero suele tener bastante mala sombra pero nada más llegar todo fue amabilidad. Acababan de sacar una estupenda tortilla de patatas que acabó como parte del desayuno.
Justo al pasar por el lugar en el que antiguamente ponían las tiendas de campaña militares que servían de albergue vimos que han construido un precioso hotel y albergue. Nos estuvimos planteando dormir aquí por la buena pinta que tenía aunque al final lo descartamos porque nos complicaba las etapas.

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La subida la hicimos muy bine, las chicas cada vez están mejor y van a buen ritmo. Nada más comenzar nos adelantaron tres jóvenes alemanes que iban a todo tren, le dije a Isa que les alcanzaríamos poruq iban demasiado fuerte y se iban a quemar. Así fue, a unos siete quilómetros nos los encontramos tirados junto al camino descansando.
Si la subida es bonita la bajada es aún más, se convierte en un agradable paseo sólo complicado en los días de mucho calor a medida que avanza la mañana. Nosotros tuvimos suerte y el cielo alternaba sol con nubes.

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Al llegar a San Juan de Ortega lucía un sol estupendo. Visitamos la iglesia y tomamos algo en el bar. Al salir coincidimos con un señor mayor con el que habíamos hecho parte de la etapa yncon dos catalanas a las que también hemos adelantado varias veces estos días. Son bastante antipáticas e Isa les tiene mucha manía porque dice que se ponen a correr cuando nos ven aparecer para llegar antes a los sitios. El caso es que nada más vernos se pusieron a dar caña y no pararon hasta Agés, su final previsto. Se diría que tenían miedo de llegar detrás de nosotros y que les quitáramos la litera.
Llegaron justo delante nuestra casi sin aliento y se les quedó la cara a cuadros cuando nos vieron continuar hasta Atapuerca. La verdad es que estuvimos viendo la posibilidad de Agés como final de etapa pero nos gustaron más los comentarios del albergue de Atapuerca.

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En el albergue habíamos reservado dos habitaciones dobles. Están muy limpio y cuidado aunque la hospitalera no es demasiado hospitalaria. La información que nos aportó fue la básica, lo más importante que llamáramos al centro de recepción de visitantes para reservar plaza para la visita al yacimiento arqueológico de Atapuerca.
Para comer fuimos al restaurante de enfrente y disfrutamos de una agradable y muy rica comida. La única nota discordante fue que el dueño casi me larga al terminar cuando le había pedido un pacharán mientras me deleitaba con los recuerdos de Ítaca.
Las chicas se fueron a descansar un ratito y a las 5 ya estábamos en el centro de interpretación para subirnos al autobús que nos llevaba a ver el yacimiento. Este lugar está a unos 500 metros de pueblo y es un verdadero ejemplo de despilfarro de dinero público: un enorme edificio dotado de todo tipo de modernidades, aire acondicionado, cantina… Todo eso con el único objetivo de verdee los tickets para la visita t una pequeña tienda de recuerdos. Es evidente que allí no se producen grandes exposiciones temáticas ni se reciben diariamente miles de visitantes. Limpieza, aire acondicionado, seguridad… Todo con dinero público sólo para vender tickets.
La visita al yacimiento es muy interesante, además las guías suelen ser estudiantes que están en las excavaciones y que controlan muy bien el tema. La nuestra era, además de guapa, muy simpática y procuraba aclararon todo muy bien. Merece la pena pasar la tarde así.

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Para la cena intentamos otras posibilidades por el incidente del mediodía (el señor me había dicho que cerraba el bar porque no quería tener la sensación de bar de pueblo y yo pensé que debería irse a montarlo a Burgos y no dejar tirados a peregrinos necesitados de wifi como yo). El restaurante de arriba tenía una pinta bastante rara y al final acabamos en el de mediodía: comosapiens.

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Al final cenamos muy bien a base de raciones y tapas y encima hasta acabamos charlando animadamente con el dueño. Son las cosas del camino.
Antes de ir a dormir subimos hasta la iglesia dando un paseo y les recordamos que la otra vez que estuvimos allí les llamamos por teléfono desde ese lugar porque era el único del pueblo que tenía cobertura.

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Mar madre se ha quitado otra espina del camino, la llegada a Atapuerca en el otro camino fue muy dura porque hizo un día de calor terrible y lo pasó muy mal. Esta vez ha sido un paseo agradable porque estaba algo nublado y corría cierta brisa.
Nos fuimos al albergue y yo escribí parte de esta entrada pero me dio sueño y lo dejé para hoy. Corto aquí y escribo después otra nueva porque el día de hoy no ha tenido desperdicio.

Comienza el calor de verdad

Ayer no pude escribir porque teníamos que organizar las próximas etapas y reservar los sitios para dormir. Había dejado todo después de un par de pacharanes junto al río cuando llegaron las chicas para que nos diéramos una vuelta por la ciudad. Habíamos decidido ir a cenar al mismo sítio que al mediodía pero al pasar estaba cerrado. Nos pasamos por el albergue de peregrinos que estaba abarrotado de gente. Cada vez hay más peregrinos por todas partes.
Al final sí que abrieron el restaurante y cenamos estupendamente, las chicas se ventilaron unos bocatas de beicon y queso y yo me pedí un combinado con un filete, dos huevos fritos, patatas y pimientos. Por cierto, nos comimos nuestra primera ración de pimientos de padrón de todo el camino y no estaban mal del todo.
Sin mayor novedad nos fuimos al hotel a dormir. Nos levantamos a las 7 para ponernos en marcha y madre manifestó tener un día bastante espesito. Tuvimos que esperaría un buen rato hasta que consiguió ponerse en marcha. Para desayunar habíamos quedado con el de la chocolatería la noche anterior. Al irnos a cenar vimos que en la chocolatería tenían helados y las chicas decidieron darse un regalo para el cuerpo, así descubrimos que abren por la mañana a partir de las cinco para atender a los peregrinos. Entre unas cosas y otras salíamos de Nájera después de las 7:30. Nada más salir encuentras una cuesta enorme que te machaca bien. Es cortita pero muy puñetera. El resto de la etapa es muy fácil con subidas y bajadas suaves aunque bastante constantes.
El camino va cambiando y encontramos en los primeros tramos las últimas vides. A medida que nos acercamos a Castilla comienza a predominar el cereal, en estas fechas ya cortado y con unos campos completamente amarillos.
En Azofra nos encontramos un montón de peregrinos descansando en el bar. Cada día encontramos más y más peregrinos de todo tipo. Suelen salir muy temprano para llegar al a albergue siguiente para conseguir una cama. Pero se paran en todas partes, en todos los bares y en cada sombra.

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El camino sigue entre campos segados hasta llegar al campo de golf de Cirueña. Antes de hacer el campo el camino pasaba por allí y no llegaba a Cirueña. En un claro ejemplo de especulación y de desprecio al camino de Santiago se construyó el campo de golf y un montón de urbanizaciones de lujomen las que hoy se encuentran multitud de carteles,de “SE VENDE”.
Nos hemos desviado hasta el bar de Cirueña y allí las chicas han dado cuenta de un nuevo bocata de tortilla. El resto de la etapa hasta Sto. Domingo lo hemos hecho a muy buen ritmo y con buena temperatura porque se ha ido nublando poco a poco.

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En Sto. Domingo le quedaba a Mar madre una sorpresa: había reservado habitación en el Hostal Pedro I. Es el hostal en el que estuvimos alojados la otra vez que hicimos juntos el camino. Mar había llegado muy mal, con muchas ampollas y una lesión en la pierna y tuvimos que parar tres días aquí para que se recuperara. Reservamos habitación en este hotel y así pasamos el tiempo que necesitamos para recuperarse. En el hotel nos trataron muy bien y estuvimos muy bien.
Al llegar al hostal y darse cuenta Mar ha comenzado a llorar y no ha parado en un buen rato. Los dueños no nos han reconocido, es normal, pero nosotros sí. El hotel sigue siendo un lugar muy agradable en el que merece la pena pasar unos días de descanso.
Tras la ducha hemos ido a comer a Casa Amparo, junto al hotel, y hemos degustado un estupendo menú, casero y a buen precio. Después nos hemos ido a la habitación y Mar y yo hemos buscado información para reservar lugares en las próximas etapas. Así hemos pasado un buen rato hasta que se ha hecho la hora de salir a dar una vuelta, comprar esparadrapo y compeed, un pacharán y cena en el mismo sitio del mediodía.
El despertador a sonado a las 6:30 y también esta mañana Mar madre estaba muy espesa a la hora de preparar la mochila. Hemos salido del hotel a las 7:10 y hemos decidido no parar a desayunar y esperar hasta Grañón.
Nada más comenzar a andar nos hemos dado cuenta de que el día iba a ser algo especial. Un coche de la policía nos ha pasado al lado un par de veces, parecía que buscaban a alguien y además hemos visto a lo lejos un caminante en actitud un poco rara y entonces Isa ha comentado que hoy iba a ser un día especial.
El camino hasta Grañón es agradable y fácil. Frente a la iglesia hay una tienda-bar en la que hemos parado a desayunar. Lo recordaba igual, el que lo lleva es un señor muy peculiar que lleva toda la vida dando café y bocadillos a los peregrinos. En el interior estaba un muchacho que nos ha adelantado varias veces en los últimos días, va con un equipo muy ligero y bastante deprisa. Mar ha comenzado a hablar con él y al decirle que somos de Lorca el señor de la tienda ha comenzado a preguntarle sobre el terremoto. Mientras Isa y Mar madre estaban dentro pidiendo y charlando con el marchador y el dueño nosotros esperábamos fuera. Junto a nosotros estaban el señor de pelo blanco con los dos chavales a los que hemos visto también en estos dos últimos días. El señor estaba hablando por teléfono en un casi perfecto español.

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Mientras ellas estaban dentro del bar una peregrina ha preguntado por el servicio y se ha equivocado entrando a la casa particular en lugar de a la zona de servicios. Se ha enfadado el dueño mucho y le ha dicho que si su abuelo hubiera estado allí le habría dado un “cachabazo”. Al salir nos ha contado que hace algunos años vivía en la casa con su abuelo y una peregrina también se equivocó y entró a la casa al baño. El abuelo siempre tenía encima de la cama un garrote y al oír ruido se fue directo al baño y le soltó una buena tunda de palos a la sorprendida peregrina.
Estábamos hablando de eso y nos ha preguntado por las ayudas en Lorca. Cuando yo le hablaba del consorcio se ha acercado un ciclista que acababa de llegar y me ha preguntado si éramos de Lorca. Le he dicho que sí y entonces me ha preguntado el nombre. Al decirle que me llamaba Juan Manuel me ha preguntado si era @juanmacapa. Nos hemos quedado a cuadros y entonces nos ha dicho que es @antoniojubeda, un twittero lorquino de #Guadalen que me conocía y seguía pero que no habíamos coincidido porque no había venido a las últimas reuniones, había leído las primeras entradas de este blog antes de venirse al camino y por eso sabía que estábamos aquí. Una verdadera coincidencia que hemos twitteado convenientemente con respuesta de algunos de los habituales de Guadalen (@miguelpajel, @JoseJFL y también @mikel_68 y @vclementec).
Esta reunión nos ha hecho retrasarnos más de una hora pero ha sido muy agradable.

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Al poco de salir hemos alcanzado al señor que va con los dos jóvenes y hemos comenzado a hablar con ellos. Son belgas y se trata de un padre con su hija y su sobrino. La hija y él hablan perfectamente español porque él está casado con una española. Empezaron en Navarrete porque el año pasado él empezó el camino en Roncesvalles pero se lesionó y acabó en Navarrete. Ahora esperan llegar más o menos el mismo día que nosotros así que es probable que sigamos coincidiendo en las próximas etapas.
En Redecilla del camino ellos se han parado y nosotros hemos continuado porque ya llevábamos bastante retraso. La idea era parar a tomar algo en Villamayor y hacer la última parte sin más retrasos. Hemos pagado tanto parón porque en Villamayor no hay nada para parar en el camino. El resultado ha sido un final de etapa terrible con un calor insoportable y sin una sombra. Las chicas han llegado muy tocadas por el calor.

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Al entrar en Belorado han colocado un nuevo albergue. Es evidente que existe una verdadera guerra de albergues aquí con anuncios por todas partes e incluso una mujer en un coche recorriendo el camino y dando propaganda sobre su albergue, lo curioso es que nos ha dado la tarjeta pero ni nos ha preguntado cómo estábamos o si necesitábamos algo. Los foros no hablan demasiado bien de los albergues de aquí, por algo será.
Nosotros estamos en la pensión Toñi, un lugar sencillo pero muy limpio. Sólo nos ha sorprendido que cobran 12 euros por lavar y secar la ropa, por lo demás todo bien, además tiene un pedazo de tele enorme que ha producido un grito de alegría en Isa nada más verla.
Nos hemos dado una ducha y hemos ido a comer a un restaurante que está aquí al lado. Luego hemos regresado y yo me he puesto a escribir mientras ellas han dormido una buena siesta. Ahora saldremos a tomar algo (pacharán) y a seguir reservando sitios para las demás etapas. Por la noche cenaremos en algún restaurante de los del centro, creo que hay dos así que no tendremos mucho que dudar. Fuera hace un calor terrible y pronostica que mañana tendremos una etapa muy dura.

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Resumen de etapas: ayer 22km en 4 horas y 24 minutos a una media de 5km/h; hoy 22,7km en 4 horas y 37 minutos a una media de 4,9km/h.

Ampollas para casi todos

A las 5:30 ha sonado el despertador para ponernos en marcha. Seguro que los de la habitación de al lado se han acordado de toda nuestra familia pero nosotros no hemos hecho nada por procurar guardar silencio para que vean lo bien que lo pasamos ayer en la siesta cuando se dedicaron a poner la tele y dejar a los niños discutir a todo volumen mientras nosotros descansábamos.
Hemos preparado todo sin mayores problemas aunque hoy teníamos dos novedades importantes: una sesión de preparación de pies para proteger ampollas y desayuno en el hotel, es decir, un cacaolat o un yogurt líquido para ponernos en marcha.
La etapa de hoy se anunciaba dura con una primera parte en constante subida y mucho calor, además de 30km hasta Nájera. Llevan las chicas arrastrando problemas en los pies y hoy ha sido un día duro en ese sentido. Mar hija sólo tiene una rozadura en el talón que no ha evolucionado y que le molesta pero no va a más. Isa tiene problemas en un talón en el que ya lleva dos compeed para proteger dos ampollas incipientes y otra dos en los dedos, una pequeña en la punta de uno y otra mayor en la parte exterior del dedo gordo. Ayer estuvo muy molesta toda la tarde y teníamos miedo de cómo evolucionarían hoy. La que va peor es Mar madre, tiene un talón tocado y una ampolla en la parte delantera de la planta del pie, allí donde molestan mucho para andar y con pinta de seguir evolucionando.
El problema de las ampollas esta vez está siendo el tremendo calor y la temperatura del suelo que les cuece los pies. La verdad es que están funcionando bien las protecciones de fieltro que le vendió el podólogo en Lorca y también los compeed que vamos colocando nada más se detecta la primera molestia. El resultado es que van saliendo algunas pero no suelen evolucionar a peor y además se protegen bien para caminar.

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Esta mañana Mar madre ha tenido un camino muy duro ya que le ha molestado mucho la ampolla de la planta del pie, estábamos muy preocupados porque ese tipo es de los más complicados y son las que en otros caminos le han hecho parar. A mitad de etapa hemos tenido que parar porque no podía aguantar el dolor, además de curar una nueva que le ha salido a Isa. Al llegar al hotel hemos visto que el problema de Mar es que la ampolla se le ha extendido a la zona entre los dedos y se le ha roto, por eso tenía tanto dolor. Eso es mejor porque no tiene una ampolla en la planta y esas de entre los dedos son muy molestas un par de días pero no suelen dar mucho problema y curan rápido.
El camino está muy mal señalizado en la salida de Logroño y hemos tenido incluso que preguntar alguna vez. Parece mentira que no se cuiden más este tipo de detalles. La mañana se anunciaba calurosa desde el comienzo.

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Al salir de la ciudad el camino pasa por un bonito parque que desemboca en un carril asfaltado que te lleva hasta el pantano de la Grajera. Todo el rato tiende hacia arriba sin un gran desnivel que sólo se hace más pronunciado en la última parte justo antes de alcanzar la autovía. Es una zona en la que sueles encontrar gente paseando, en bici o corriendo. Por allí nos han pasado muchos ciclistas. Lo de los ciclistas en el camino es un verdadero incordio porque suelen considerar que el camino es suyo y pretenden que todos nos apartemos a su paso. En lugar de usar la carretera se empeñan algunos en pasar por el camino, incluso por lugares intransitables para la bici y que les acaban haciendo descender para seguir a pie arrastrando su vehículo. Para colmo de males en las cuestas abajo se lanzan a toda máquina sin tener en cuenta que no podrían controlar la bici si se cruzara alguien despistado. Son un peligro y para colmo suelen pasar a toda leche sin molestaras siquiera en saludar a los demás.

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Entre bicis hemos subido toda la cuesta y en poco más de dos horas nos hemos puesto en Navarrete. El pueblo está en obras y hay un desvío para peregrinos. El bar de la plaza al que yo suelo ir estaba aún cerrado y hemos tenido que ir al de más abajo, el que está junto al albergue.

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Justo a la entrada se encuentran las ruinas del hospital en donde vi por primera vez a Estíbaliz y Maxi. Acababan de dejar a su amigo después de haberse perdido porque un señor les aconsejó tomar un atajo para subir a Navarrete que se acabó convirtiendo en una enorme vuelta que destrozó a uno de sus amigos que abandonó.
Las chicas han dado cuenta de unos bocatas de tortilla mientras yo he tomado un café y he ido al súper a por un par de botellas de agua frescas ya que la que habíamos cogido en el hotel estaba muy caliente. Este es el bar en el que el año que hice el camino con Joseba llegamos y yo pedí una caña en el recipiente más grande que tuvieran y la chica me ofreció el cubo de la basura.
Cuando estábamos pidiendo nos han llegado dos turigrinos de los fuertes. Él viste pantalón de deporte que enseña una parte del muslo más allá de lo deseable y que acompaña con camiseta de algodón de alguna publicidad de su pueblo. Lleva deportivas y calcetines blancos a juego. Ella lleva una blusa a cuadros y una minifalda tipo Coronel Tapioca de mercadillo. Nada más llegar ha pedido un bocata de chorizo y han discutido entre ellos porque ella lo prefería de tortilla. Cuando la chica del bar se lo ha ofrecido le ha soltado él, alzando bastante la voz, “es para llevar, que vamos hasta Nájera”. La camarera les ha mirado con cara de asombro, ha bajado la cabeza y les ha envuelto el bocata en papel de aluminio para prepararlo bien ante semejante kilometrada.
Reconfortados con el desayuno, unos más que otros, hemos salido a buen ritmo Isa y yo mientras Mar madre pasaba por su peor momento. En el cruce de Ventosilla les hemos esperado y llegaba con lágrimas en los ojos por el dolor. Nos hemos compuesto un poco mientras comentábamos indignados cómo los del bar han cambiado las flechas para que la gente se desvíe y pase por el pueblo. El camino real sigue paralelo a la carretera pero ellos han pintado una flecha en sentido contrario en la indicación del camino para que se pase por el pueblo, la bromista puede suponer un par de quilómetros entre una cosa y otra. Es una pena que no se tomen medidas ante esta gente que desvirtúa el camino y lo convierte en simple mercancía.

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Un poco más adelante hemos encontrado un merendero con zonas de descanso cubiertas y hemos parado a descansar y arreglar una nueva ampolla a Isa. Cuando pensábamos que la cosa iría a peor ha ocurrido algo curioso: el cielo se ha comenzado a nublar y a correr algo de viento que han hecho los últimos diez quilómetros bastante agradables. Cuando creían que todo iría peor hemos llegado en bastantes buenas condiciones.
La llegada a Nájera es bastante cabrona porque vas viendo dos pueblos mucho rato y piensas que puede ser el final pero resulta que los dos se dejan atrás, uno a la derecha y otro a la izquierda. Nájera no se ve casi hasta el final y parece que no vas a llegar nunca porque además los trazados de las carreteras provocan desvíos constantes del camino. Yo les había avisado a las chicas y eso les ha hecho ser pacientes.
Así hemos llegado hasta el hotel que tenemos reservado, el Duques de Nájera. Tenemos una habitación cuádruple muy bien equipada y muy bonita por 90 euros. Los placeres del camino.
Después de una buena ducha hemos dado cuenta de un estupendo menú riojano en un restaurante frente al río y luego hemos ido a descansar al hotel. Mientras las chicas siguen allí yo me he bajado a una terraza a escribir mientras doy cuenta del segundo pacharán. Ahora llamaré a Maxi y daremos una vuelta mientras les cuento las veces que hemos visitado Sta. María, cuando conocí a Julio en el albergue antiguo o nuestra estancia en una casa casi en ruinas en el camino anterior con Mar.

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La tarde está cubierta y amenaza lluvia, las chicas acaban de llamar y yo voy a pagar antes de que contabilicen el número de pacharanes, que les he dicho que voy mucho mejor desde que me tomo estas pastillas y ya casi no tengo mono, les diré que me he tomado un té con hielo y no les permitiré que me huelan la boca,como yo hacía con Joseba en nuestros caminos.

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Resumen: 29,6km en 6 horas y 1 minuto a una media de 4,9km/h.

Variedad de peregrinos

Hoy voy a centrar la entrada en describir algunos de los peregrinos con los que vamos compartiendo albergues y camino. Los hay de muy diversas clases y condiciones, unos más simpáticos y otros menos, pero lo mismo deben pensar de nosotros.
Ayer pasamos la tarde en al albergue La casa de la abuela charlando con el dueño, una persona muy amable y atento, gente que conoce el camino y saben lo que tienen entre manos. Charlamos sobre cómo ha cambiado el camino y le conté la primera, y única vez que dormí en Los Arcos Al hacer mi primer camino con mi hermano en bicicleta hace ya casi veinte años. Entonces no había nada en el pueblo y tuvimos que dormir en un pabellón a las afueras cubierto por un tejado de uralita. Dormimos sobre las colchonetas en el suelo y recuerdo lo del detalle del techo de uralita porque a última hora de la tarde cayó una tormenta tremenda y no paró de llover en toda la noche. No pudimos pegar ojo entre lo incómodo de dormir en el suelo y el estruendo que la lluvia producía sobre el tejado.
Esta vez recordaré el pueblo por una estancia mucho más agradable entre la amabilidad de la gente del albergue, la invitación a chistorras del mediodía y la cena que os contaré.
En el albergue estaban también el grupo de franceses que hace el camino con la furgoneta de apoyo y que vienen coincidiendo con nosotros desde Puente la Reina. Estos son el prototipo de peregrino que ayer describía como franceses-franceses, esta mañana los hemos adelantado y no han contestado ni siquiera al buenos días que le hemos lanzado tanto Mar como yo. Llevan una furgoneta enorme cargada con maletas de todo tipo e incluso comida. Ayer se prepararon unos macarrones en la cocina del albergue. Durante la marcha uno de ellos, al menos, lleva la furgoneta hasta el siguiente punto en el que el camino cruza con la carretera. Allí espera a los que van andando y se turnan en función de lo cansados que van. Los que andan llevan unas pequeñas mochilitas con agua y poco más. Cuando van andando no paran de hablar entre ellos y en los albergues no se relacionan con nadie.
También venimos coincidiendo desde Zubiri con un señor mayor que va con su hija adolescente. Ella va más despacio porque tiene bastantes problemas en los pies. Siempre va con el móvil en la mano y cuando llega a los bares pide gazpacho. Él debe ser un peregrino experimentado porque conoce bastante bien los sitios. Nos vamos saludando a lo largo de todo el dìa y estoy convencido de que acabaremos relacionándonos si el camino nos lo permite.
También coincidimos con la familia de “Jasper”. Así ha sido bautizada por Isa porque dice que el chico se parece a no sé qué protagonista de alguna de esas películas que le gustan se trata de un matrimonio mayor y su hijo. Él padre tiene el pelo muy blanco, es muy alto y siempre anda muy tieso, la madre es morena y también se ve marchadora, va con una blusa azul. El chico debe tener unos 20 años y siempre va con una camisa a cuadros de color rojo además de un pantalón con un enorme roto en el culo. Al muchacho siempre nos lo encontramos sin mochila, parado y mesando sus cabellos al viento. Deben ser holandeses, o algo así y parecen simpáticos, aunque creo poco probable que nos podamos relacionar dado el tema de la lengua.
El día de la subida del Perdón coincidimos con un trío de chavales catalanes de los que ya he hablado. Nos los vamos encontrando todos los días y hoy estaban en Viana dando cuenta de un enorme bocata de tortilla. Parece que les ha sentado bien el reconstituyente porque les hemos dejado sentados en el bar y nos han adelantado poco antes de llegar a Logroño.
El que también estaba ayer en el albergue es el señor que nosabesivaoviene al que ya describí el día de Zubiri. Se pasa el día llamando por teléfono a la que debe ser su mujer para contarle cómo van evolucionando sus ampollas ensangrentadas, que no puede continuar pero que intentará un día más de camino. Al día siguiente aparece otra vez por el albergue y yo creo que hace muchos trozos del camino en autobús o en taxi. Cuando no habla con su mujer pilla al peregrino que esté por los alrededores y le cuenta la misma historia de sus pies, sus ampollas, sus dificultades al caminar y lo hecho polvo que va.
También están los dos de los pantalones psicodélicos, la francesa que no lleva bragas (es que lleva un culote muy ajustado que no deja casi nada a la imaginación) las dos locas inglesas que no paran de hablar en todo el camino, el peregrino que se para para fumar en todas partes, el de los bancos (se para en todos los bancos que encuentra a descansar), el italiano y la japonesa-italiana, las cuatro inglesas desmelenadas de la cena de anoche… Poco a poco hablaremos de ellos en función del protagonismo que adquieran en esta historia porque algún asesino en serie debe esconderse entre ellos.
A la hora de la cena fuimos al Museo del Peregrino, sobre el hotel Mónaco. Los guiris lo tenían lleno por aquello de que empiezan a comer a las seis de la tarde. Cuando nosotros subimos nos dijeron que teníamos que esperar media hora. Al final no fue tanto y nos acomodaron en una mesa junto a la ventana en la que hacía mucho fresquito. En la mesa de al lado estaban las cuatro inglesas desmelenadas en plena actividad post-etílica montando el espectáculo. También estaba el señor con su hija y los italiano-japonesa.
El camarero no paraba de pedir disculpas por la dificultad de atender bien a todo el mundo aunque la verdad es que estuvo bastante bien. El menú es abundante y rico y a un precio bastante aceptable. Poco a poco se fueron marchando todos y nos quedamos los últimos. Aprovechamos para charlar con ellos sobre el camino, las ganas que él tiene de hacerlo y la vida en Los Arcos. Nos preguntaron sobre la situación en Lorca y quedamos en volver para saludarnos la próxima vez que pasemos por aquí.
Sin más nos fuimos a dormir, el albergue estaba cerrado ya y todos en la cama. Había música en la calle pero esta noche no nos ha molestado para dormir bastante bien.
El despertador ha sonado a las 5:30 y a las 6 estábamos abajo desayunando. Desayuno sencillo pero bueno, sobre todo el bizcocho casero. Yo he puesto una cafetera que estaba preparada y hemos dado cuenta de varios trozos de pan tostado con mantequilla.

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A las 6:30 nos hemos puesto en marca y hemos hecho el primer tramo hasta Torres a muy buen ritmo. Se trataba de hacer rápido el camino hasta llegar a Viana sin parar y allí hacer un buen descanso para afrontar el tramo final. Pensábamos que haría mucho calor y por eso era imprescindible llegar lo más pronto posible. Hemos ido adelantando gente toda la mañana por un camino de constantes subidas y bajadas que te acaba machacando las piernas. Estaba algo nublado y corría una brisa agradable que ha hecho el camino muy llevadero.

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En Viana hemos dado cuenta de un buen pincho de tortilla con una cerveza y así nos hemos dispuesto a afrontar el último tramo del camino que nos baja al valle del Ebro en el que se encuentra Logroño. Hace algunos años que hicieron un andadero que hace la llegada más larga aunque bastante cómoda. Poco antes del final se encuentra Felisa, uno de los hitos del camino. Cuando hace muchos años casi no existía nada para los peregrinos Felisa se colocaba a la puerta de su casa y allí atendía a los agotados peregrinos que llegaban después del largo y pesado tramo desde Viana en el que no hay nada.

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Felisa ofrecía higos agua y amor a todos los que pasaban por allí y llevaba la cuenta de todos. Hace ya algunos años que Felisa murió y ahora es su hija la que se coloca con su mesita delante de casa y ofrece su sello a los que quieren detenerse un momento. Muchos de los actuales peregrinos pasan de largo sin fijarse siquiera en el puesto de Felisa y ella se queja amargamente de cómo han cambiado los peregrinos desde entonces. Cuando pasan los ciclistas bajando la cuesta a toda velocidad ella les grita y les increpa sin que parezca tener mucho éxito. Felisa es uno de los personajes de siempre en el camino y merece la pena pararse un momento a saludaría y pedirle el sello.
Así hemos llegado a Logroño y nos hemos encaminado al hostal que ayer nos aconsejó el hospitalero, “la numantina” en pleno centro de la ciudad. Hemos comido en una de las terrazas junto a la catedral y luego hemos vuelto a descansar un rato. La tarde la hemos pasado organizando las próximas etapas y reservando sitios para dormir. Ya tenemos hasta Carrión de los Condes.
Sobre las 7 hemos salido a comprar algo en la farmacia y unos calcetines para mí ya que se me han roto unos que traía. Fuera hace un calor pegajoso insoportable y no se puede estar en ningún sitio. Al final y después de varias vueltas hemos acabado en una cafetería tomando algo y yo he aprovechado para escribir parte de la entrada.

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Para cenar nos hemos ido de tapas a la calle Laurel y hemos pasado un rato estupendo, a pesar del sofocante calor. Luego un helado y al hotel a terminar de escribir y publicar. Mañana toca madrugar también porque la etapa se prevee larga y dura por el calor.
Resumen de la etapa: 28,7km en 5 horas y 46 minutos a una media de 5km/h.