Una etapa descomunal que no era, por supuesto lo que teníamos previsto. La distribución de quilómetros sobre lo que nos quedaba nos ofrecía como opción para terminar la etapa en Olagüe pero allí no hay ninguna posibilidad de alojamiento, salvo el albergue de peregrinos (del que no habíamos leído comentarios muy buenos). Las alternativas de alojamiento en Booking nos daban sólo Eugi y allí reservé, con la idea de que nos pudieran recoger ellos puesto que era un servicio que ofrecen.
Ya en la tarde anterior estaba un poco mosca con la idea de que nos recogieran porque la distancia es grande y, además, se encuentra en el valle paralelo y sin muy buenas comunicaciones. Llamé y me dijeron que sí era posible que nos recogieran pero que nos llamarían para confirmarlo.
El problema fue que no nos llamaron nunca y así comenzamos la etapa al día siguiente con la idea de llegar a Olagüe y decidir sobre la marcha. Al llamar nosotros nos han dicho que era imposible y que el servicio de recogida sólo lo hacen para peregrinos que vienen por el camino francés, en el otro valle. La verdad es que fueron bastante amables, dadas las circunstancias y me ofrecieron la posibilidad de anular reserva o, en último caso, venir a recogernos a última hora de la tarde según tuvieran tiempo. Ante tales circunstancias nos hemos puesto a buscar como locos y lo único que hemos visto está en Olave, un hotel en la carretera fuera de todo. A esas alturas llevábamos ya 29 km y 1.000 metros de subida acumulada por lo que pensar en otros 13 km se nos hacía algo duro. Además el calor apretaba y no habíamos comido nada.
Pero vayamos por partes, la etapa la iniciamos retomando el camino a la salida de Elizondo sin grandes dificultades en los primeros 10 km hasta Almandoz. Como no habíamos desayunado nada hemos parado aquí a tomar algo en un estupendo mesón en el centro del pueblo (Posada Palacio Beola).
Una vez repuestas las fuerzas nos hemos dispuesto a subir ya por un precioso bosque siempre junto a la carretera N-121 hasta la Venta de San Blas. A partir de aquí el camino se hace un poco más empinado y cada vez más bonito entre hayas muy antiguas. El sendero es una verdadera maravilla en toda la subida incluyendo un tramo de calzada romana. Hasta coronar el puerto de Belate pasamos por algunos de los tramos más bellos de todos los caminos que hemos realizado. Hemos encontrado algunos pasos con bastante barro dado que el terreno es muy arcilloso aunque los hemos podido sortear bien porque no ha llovido mucho en estos días.
Al coronar Belate abandonamos definitivamente el valle del Baztán y entramos en la última parte de nuestro camino. El descenso hasta Lantz se hace muy cómodo. Hemos de resaltar lo bien cuidado que está todo el recorrido y la buena señalización en todos estos tramos. Desde ahí un paseo a Olagüe de 4,5 km. Al llegar aquí wikiloc me marcaba 29 km recorridos.
Hemos encontrado un bar-restaurante a la salida del pueblo en el que hemos podido comer y descansar y hacernos a la idea de lo que nos quedaba por recorrer y así nos hemos dispuesto a completar la etapa.
El último tramo hasta Olave no es muy complicado por el trazado, salvo en la parte final que se pierde en algún lugar, sobre todo a partir de Ostiz. El recorrido va junto a la nacional salvo en la primera parte que se desvía por Leazkue. Nuestro problema ha sido el tremendo calor con el que nos hemos encontrado teniendo en cuenta la hora la hora de la tarde y la acumulación de quilómetros en nuestras piernas y en nuestras cabezas. Hemos parado un par de veces en algún pequeño bar a descansar, reponer líquidos y llenar nuestras bolsas con hielo y agua fresca para llevar mejor el camino, eso nos ha salvado en estas casi tres interminables horas de ruta bajo un sol de justicia.
Al llegar a Oláiz nos hemos desviado hacia Olave del camino principal y a la entrada del pueblo hay que retroceder por la carretera (cuidado con el tráfico) hasta el Hostal Lorentxo. Al menos el hotel está bastante bien y dispone de un buen bar para tomar algo y cenar.
Hemos dedicado la tarde a descansar y recuperar líquidos de la pérdida acumulada en todo el día. El total han sido más de 42 km con un calor insoportable y un gran desnivel acumulado en toda la etapa. La ventaja es que para la última nos queda sólo un paseo a Pamplona.
Resumen de etapa en Wikiloc: 42,1 km en 10 h 19 min con 1.003 de subida y 747 de bajada a 4,09 km/h.
Ir al recorrido en wikiloc.
Ir a caminos por etapas.
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En la playa se sigue ya todo el tiempo por la arena para recorrer los dos quilómetros que tiene.



Sale el camino de Muxía por la carretera hasta alcanzar la playa de Lourido. Desde la carretera ya se baja por una senda muy pendiente hasta la playa que hay que cruzar por la arena. Al final de la playa sale un sendero que sube directamente al monte Cachelmo. Se trata de una senda con mucho desnivel. Está muy cerrada, sobre todo en la primera parte. Hay una zona junto a un maizal que cuesta verlo. La subida es constante aunque no muy larga.

El camino hacia el faro comienza por la carretera y luego toma una pequeña senda que va siempre muy cerca del mar. Este tramo es complicado porque es fácil perder las señales. Se trata de zonas con mucha vegetación aunque no tiene mucha altura. Yo me he perdido varias veces y he tenido que hacer algún recorte. El camino se hace duro porque se acumula a todo lo hecho en toda la etapa hasta aquí. Es un constante sube-baja siempre pegado al mar.
Una vez se alcanza el punto por el que se había pasado antes para ir hasta el faro se toma la carretera ya en dirección hacia la playa de Nemiña. Son 4 km bastante cómodos de hacer. Para mí han sido los más pesados por el tema de ir sin agua y he perdido las señales en la última parte. De todos modos he tomado la carretera y luego una pista justo hasta llegar hasta la misma puerta del restaurante que hay al inicio de la playa.

Hoy el camino cambia completamente de dirección y pasamos un buen tramo de etapa mirando al sol de frente, en lugar de tenerlo a la espalda, como suele ser habitual porque tiene que bordear toda la ría llegando hasta el final y remontando luego.
agradables. Sólo los primeros tramos por la playa se hacen algo más incómodos, sobre todo cuando tienes que pasar sobre las zonas de piedras: hay que tener cuidado al pisar porque las piedras pueden estar mojadas y resbalar.
Después el camino sigue siempre muy cerca de la costa pero por zonas de bosque por pistas y sendas bastante limpias y cómodas. Sin mucha dificultad se llega a la playa de Lago y a su faro.
Pasada la playa do Largo, con su faro, el camiño dos faros coincide en un tramo con el camino que viene desde Santiago hasta Muxía. Podemos encontrar algunas de las señalizaciones de ambos caminos. Sin embargo, esta unión dura poco porque el camino de Santiago se mete hacia el interior mientras que el de los faros toma hacia la derecha la preciosa ruta de Os Muiños do Río Negro que lleva hasta la misma playa de Os Muiños, donde desmboca el río. Resulta muy curioso pensar cómo el camino de Santiago prefiere pasar por una zona interior mucho menos bonita dejando de lado esta ruta de entrada a Muxía, mucho más bella. Para los caminantes que vienen de Santiago yo les aconsejo que tomen este tramo porque realmente es una belleza recorrer toda la senda entre bosques y agua hasta desembocar en la playa.



























