Camino de Baztán: 1ª Etapa Bayona – Urdax


Segunda parte de nuestro camino este verano para volver a cruzar los Pirineos, ahora en dirección contraria, hacia España.

La planificación que habíamos hecho era la de llegar a Foix con tiempo de hacer turismo y poder comprar los billetes de tren para, al día siguiente, salir temprano en dirección a Bayona y poder pasar el máximo de tiempo allí y poder ver la ciudad. Nos poníamos en marcha por el Baztán, aunque haciendo algunas variaciones, como os iré contando en estas entradas.

El viaje en tren ha sido muy cómodo y hemos llegado a Bayona a muy buena hora para instalarnos en el hotel y rápidamente irnos a comer algo y visitar la ciudad, que tiene bastantes cosas.

Buscando en Booking encontramos en Hotel des Arceaux, nada del otro mundo aunque muy bien situado en el mismo centro de la ciudad. Para comer nos hemos dejado llevar por Tripadvisor y nos hemos ido al medio día a Le 9 y por la noche a Le Maestro. Ambas opciones han estado muy bien saliendo de la zona más turística.

Hemos pasado la tarde paseando por la ciudad y viendo el gran ambiente que hay por todas partes. Todo preparado ya para nuestro nuevo recorrido.

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La primera etapa que habíamos programado llegaba hasta Urdax, lo que supone empezar con casi 40 km. La idea es la de recortar aquí un día para poder parar en Urdax y poder visitar las cuevas de la zona: Urdax, Zugarramurdi y Sare. Nos hemos planteado esta etapa así de larga porque sabemos que el perfil es muy sencillo, sin desniveles y por terreno muy cómodo ya que toda la primera parte transcurre por un fácil camino junto al río Nive hasta llegar a Ustaritz (en el km 15), una vía verde. También nos viene bien porque de esa forma buscamos alojamiento ya directamente en España y nos ahorramos las incomodidades de un día más en suelo galo, por lo que se refiere a precios (sobre todo de cerveza) y horarios.

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Desde aquí hasta Souraïde sin novedad en el terreno y una pequeña subida antes de llegar a Ainhoa, un precioso pueblo vasco-francés con casas muy antiguas y muy bien conservadas. Allí hemos parado a reponer fuerzas para afrontar la última parte de la etapa.

Hay que decir que tanto en Souraïde, como en Ainhoa o, fuera del camino, en Espelette, hay alternativas de alojamiento para los que no quieran pegarse el palizón de quilómetros hasta Urdax. De cualquier modo la etapa completa se puede hacer sin grandes dificultades y nosotros hemos llegado a buena hora para comer y poder visitar por la tarde las cuevas de Urdax.

También se puede acortar un poco la etapa y llegar hasta Dantxarinea, la frontera con España. Es una típica ciudad de frontera que tiene comercios y poco más. Lo cierto es que no creo que merezca la pena permanecer en la misma frontera cuando el trayecto hasta Urdax es un sencillo y cómodo paseo.

En Dantxarinea hemos intentado evitar el tramo de carretera y eso nos ha supuesto al final que nos hemos equivocado y hemos dado un buen rodeo absurdo hasta acabar casi en el mismo sitio: no merece la pena porque además hay zonas complicadas y la frontera se tiene que pasar cruzando el río Elizako. Después de una buena vuelta hacia ninguna parte hemos tenido que retroceder por la orilla del río hasta buscar un paso que nos llevara nuevamente a la carretera: al final lo hemos encontrado junto a un restaurante.

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Nos hemos alojado en la Casa Rural Dutaria para las dos próximas noches. Agustín nos estaba esperando para atendernos y nos había reservado mesa para comer ya que era un poco tarde. Hemos comido estupendamente en el Indiano.

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Al terminar hemos ido rápidamente a ducharnos y después nos hemos acercado hasta las cuevas de Urdax. Se trata de un paseo cortito por la carretera que hemos hecho sin problemas al ir sin mochilas. Las cuevas son una maravilla y desde luego que merece la pena hacer esta pequeña desviación. Nuestro objetivo era ver por la tarde Urdax y así dejar el día siguiente para subir hasta las cuevas de Sare, que están en territorio francés, para luego, de vuelta, ver Zugarramurdi y llegar a comer a Urdax en el Montxo.

Según el plan previsto hemos vuelto a Urdax con tiempo para organizarnos bien, dar una vuelta y disfrutar de la tarde hasta irnos a cenar al Montxo, aperitivo del chuletón que mañana nos espera después del paseo por las cuevas.

A la mañana siguiente nos hemos levantado un poquito más tarde que de costumbre para aprovechar bien el día. Nos hemos ido directos a Sare y hemos llegado justo a la hora en la que abrían las cuevas. El sendero está marcado y es muy fácil de seguir desde Urdax, presenta tramos de asfalto en la primera parte y luego ya se mete por sendas más bonitas para cruzar hasta Francia.

La visita a las cuevas es una maravilla. Son tres cuevas completamente distintas entre ellas: la de Urdax es la más típica en cuanto a formaciones, la de Sare es la más espectacular y grandiosa y la de Zugarramurdi tiene el aliciente de la leyenda de las brujas y los akelarres. Sin duda una estupenda jornada.

Hemos vuelto por el mismo camino para un total de 17 km ida y vuelta. Nos esperaba nuestra reserva en el Montxo para un chuletón tamaño familiar. Estupenda la comida y el trato en el restaurante que ya conocía Joseba por haber venido unos días antes para inspeccionar el terreno junto a la exploradora Tere.

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El resto de la jornada ha consistido en recuperarnos de la comida y prepararnos las siguientes etapas que presentan complicaciones de terreno y también algunos problemas de organización para temas de alojamiento. En este camino hemos decidido prescindir de albergues y demás ya que no parece que haya muchas garantías sobre cómo están acondicionados y, además, al cambiar los finales de etapa hemos ido buscando opciones en las que hemos dado prioridad a ver los lugares más emblemáticos del valle.

Resumen de la etapa: 37,8 km en 7 h 29 min a 4,83 km/h con 465 m de subida y 378 de bajada. Etapa en wikiloc.

Recorrido de las cuevas Urdax- Zugarramurdi y Sare: 8,5 km en 1 h 49 min a 4,68 km/h con 164 m de subida y 59 de bajada. Etapa en wikiloc.

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Camí dels bons homes: Etapa 10ª. Roquefixade – Foix


A la hora prevista hemos desayunado estupendamente, a la altura de la cena de la noche anterior. Nos hemos puesto en marcha con mucho recelo ya que no paraba de lloviznar y las previsiones eran de continuar así todo el día.

La etapa de hoy era bastante sencillita con varias pequeñas subidas que acumulan unos 500 metros de desnivel y con una gran bajada final que se ha hecho bastante dura. La etapa la hemos pasado todo el rato con la ropa de agua y con las consiguientes molestias de calor. A pesar de todo no hemos encontrado demasiados tramos de barro por lo que se nos ha hecho más llevadera. En este camino no hemos tenido ninguna etapa verdaderamente fácil y esta tampoco iba a ser menos, aunque la distancia total no ha permitido que se nos complicara demasiado.

El trazado de hoy coincide en parte con el recorrido de la ruta del sendero cátaro, que recorre los distintos castillos cátaros por todo el sur de Francia. Es una ruta que debe ser interesante aunque nos dicen que es bastante llana y calurosa. Incluye los castillos de Montségur, Roquefixade y, para terminar, el de Foix.

Hemos llegado a Foix a muy buena hora para tomar una estupenda habitación en L’Arche des Chapeliers, una Chambre d’Hôte con una puntuación de 9,4 en Booking. La verdad es que la puntuación lo merece por ubicación, por limpieza y por amabilidad de la señora que lo lleva.

Tras la ducha y lavar ropa nos hemos ido a comprar los billetes de tren a la “gare” para el día siguiente hasta Bayona y luego a comer a un pequeño restaurante que nos había aconsejado la señora. Se trata del Bar Auberge Miranda, situado en una casa muy antigua. Es un lugar sencillo pero muy acogedor y que atiende estupendamente un señor muy amable y buen conocedor de la lengua y costumbres hispanas (aunque a su propio ritmo). Hemos tomado un buen menú económico y muy rico.

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La tarde la hemos pasado visitando la ciudad y subiendo al impresionante castillo de Foix. Hemos esperado para hacer la visita guiada en francés y mi querido compañero ha podido demostrar sus conocimientos adquiridos en los últimos años de la lengua gala. Después, varias vueltas a la ciudad disfrutando de la tarde. Luego la cena en un restaurante brasileño donde nos hemos comido una estupenda ración de carne preparada a su estilo, una delicia. La verdad es que cuando hemos llegado nos han dicho que no había sitio porque todo estaba reservado: varias chicas estaban delante de nosotros también con la misma intención. El camarero me ha guiñado un ojo y me ha dicho que esperáramos un rato a que se marcharan las chicas porque sí tenía una mesa pequeña para nosotros dos. La amabilidad gala es algo que nos está sorprendiendo muy gratamente en este camino.

Con esta etapa hemos finalizado el camino de los buenos hombres. Como resumen podemos decir que es un camino bastante duro, con muchos desniveles y con terrenos de alta montaña que alternan subidas y bajadas muy técnicas. También hemos encontrado muchas zonas de agua que imaginamos pueden complicar mucho las cosas si realizas esta ruta en primavera, en la época de deshielo. Pero sin duda los esfuerzos y la dureza se ven ampliamente recompensados por la belleza de los lugares. A eso tenemos que unir lo agradable que siempre resulta caminar con mi compañero de aventuras, mi amigo Joseba. Este viaje nos ha vuelto a servir para reforzar nuestra amistad (incluidas las camas compartidas) y para seguir realizando nuevos proyectos en el futuro que poco a poco vamos madurando.

El camino no termina aquí ya que hoy voy en el tren camino de Bayona donde mañana empezamos la ruta por el valle del Baztán.

Camí dels bons homes: Etapa 9ª. Montségur – Roquefixade


Nuestras previsiones hoy eran las de levantarnos un poco más tarde que de costumbre puesto que la etapa prevista era cortita. La planificación que habíamos hecho era la de dividir la etapa final en dos con la idea de poder llegar temprano a Foix  al día siguiente y así poder ver la ciudad bien, además de poder ir a la estación y comprar los billetes de tren para trasladarnos a Bayona. De paso podríamos ver el castillo de Roquefixade y también aprovechar para recuperarnos un poco después de tantos días con etapas duras.

A las 7 estábamos ya desayunando en el salón de la casa cuando ha comenzado a llover a mares. Ante la idea de calarnos del todo y puesto que las previsiones eran de una etapa corta hemos esperado a que dejara de llover porque la aplicación del tiempo.es nos daba seco a partir de las 8. Así ha sido y, aunque todo el día ha estado cubierto ya no nos ha llovido nada.

Una vez más la ruta nos ha regalado una etapa dura y complicada, esta vez por el barro y el agua. La lluvia ha hecho que el camino se complicara mucho. El trazado es un constante sube baja entre barro con tramos muy bonitos y sin mayor complicación.

La salida de Montségur se hace siguiendo la senda que sube hasta el castillo y al llegar al aparcamiento se abandona esa senda para tomar la carretera que lleva a Montferrier. El camino se sale de la carretera para tomar caminos siempre paralelos y junto a río. Hemos optado por seguir todo el rato la carretera pensando que a esas horas no había tráfico y que los tramos de camino podían estar bastante embarrados dado todo lo que había llovido y la proximidad del río.

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Todo el día ha estado muy cubierto por lo que no hemos tenido mucha oportunidad de ver paisaje. Sin grandes novedades hemos llegado a la pequeña aldea de Roquefixade antes de las 12.

El único alojamiento y restaurante es la gite de etape de Roquefixade que ya tenía reservado. Como el tema estaba complicado había cogido pensión completa a un precio de 60 por cabeza.

Al llegar estaba todo cerrado y había alguien limpiando dentro: hemos conseguido que nos atienda para decirnos que abre a partir de las 5 y que no hay nada para comer, que la pensión completa incluye un pic-nic para el día siguiente, pero hasta las cinco nada. Nos ha concedido darnos el pic-nic para comer algo y hemos dejado las mochilas dentro para poder subir hasta el castillo. La niebla era bastante intensa y no se veía nada. Todo el día ha estado lloviznando y eso ha hecho que tengamos que esperar cuatro horas a la puerta de la gite sin comer y con bastante frío y humedad.

Hemos aprovechado para subir a los restos del castillo para hacer tiempo. La verdad es que el lugar es muy bonito pero no hemos podido disfrutar casi porque todo el tiempo estaba muy cubierto y casi no se veía nada con la niebla. En el camino del castillo había varias personas haciendo escalada y alguien más ha subido también por el camino.

Una vez regresados a la gite nos hemos cobijado tímidamente de la lluvia bajo el alero de un tejado con un frío cada vez más intenso y muertos de hambre después del “ligero” pic-nic de la comida.

A la hora prevista, menos algo, ha llegado la persona que lleva la gite y por fin hemos podido entrar. No es que haya sido muy amable pero, al menos, podíamos pensar en una ducha caliente y en tomar una cerveza haciendo tiempo hasta la cena.

El lugar está bastante limpio y a las cinco ya estábamos instalados en una cama de matrimonio que es nuestra propuesta de descanso del día, para sorpresa mía y disgusto de mi compañero de viaje. Hemos conseguido, al menos, sábanas y toallas y poco a poco nos hemos sentido más cómodos.

En el camino tenemos la experiencia de que cuando las cosas parece que irán mal se acaban arreglando, igual que otras veces lo que pinta bien acaba siendo un infierno. Si en Porta pensábamos que estaríamos bien y acabamos con picaduras por todo el cuerpo, la espera eterna a la puerta de la gite de Roquefixade nos ha permitido disfrutar de una tarde muy agradable con la gente de la gite (llegó la familia del chico que la lleva) y con una propuesta de cena que nos ha compensado el hambre del mediodía. Toda la falta de atención con que nos recibió por la mañana se ha convertido en amabilidad hasta llegar a invitarnos a un par de cervezas y ofrecernos gratis las sábanas y toallas. Todo un detalle sabiendo el lugar en el que estamos.

Después de disfrutar de los placeres de la mesa en tan agradable compañía (incluido asado de cordero, abundante vino, queso y un licor casero) nos hemos retirado a descansar y a disfrutar de nuestra cama de matrimonio.

Podemos tranquilizar a nuestros lectores confirmando que a lo largo de la noche no ocurrió nada extraño y morfeo alimentó nuestros sueños (cada uno el suyo) hasta la llegada del sonido del teléfono de Joseba a la hora de siempre.

Resumen de la etapa: 16,6 km en 3h 46 min a 4,4 km/h con 530 m de subida y 677 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: Etapa 8ª. Comús – Montségur


Lo corto de la etapa no se corresponde con la dureza que ocultaba. El barro se ha ido convirtiendo en nuestro compañero y cada vez encontramos más tramos complicados de transitar. La etapa es una maravilla que nos adentra por les Gorges de la Frau, una preciosa garganta que nos ha permitido disfrutar de uno de los tramos más bonitos de todo el camino.

El primer tramo de la etapa va en suave descenso por todo el valle de L’Hers, frontera entre Aude y Ariege. Preciosas escenas por una garganta cada vez más cerrada y húmeda hasta llegar a una zona más abierta que supone el final del tramo.

Después de eso nos esperaba, sin embargo una durísima subida llena de barro y con una gran pendiente que nos ha hecho muy complicado el final de etapa. De cualquier modo antes de las 12 estábamos en Montségur dispuestos a comer algo y subir después al castillo que es el origen y fundamento de todo este camino.

Recordemos que el asalto al castillo de Montségur supuso el final de todo el movimiento de los cátaros en esta zona de Francia. El camino que nosotros venimos siguiendo fue la ruta de huída a esta persecución desde Francia hasta las zonas del norte de España. Se trata del recorrido inverso al realizado por nosotros.

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Tenemos reservado alojamiento con cena en una gite a la entrada del pueblo pero está todo cerrado. Hemos comido muy bien en “La patata que fuma” y hemos dejado allí las mochilas para subir hasta el Chateau: una durísima subida con un desnivel de más de 300 metros en 1,5 km. Al no llevar mochilas nos hemos puesto a subir a todo ritmo y en 31 minutos estábamos arriba. Allí hemos escuchado durante mucho más tiempo las explicaciones del guía del lugar sobre los cátaros y su derrota definitiva en la cruzada que acabó quemando a una gran parte de los “herejes”.

Después del palizón de subida, de la explicación y de la complicada bajada nos hemos enfrentado a nuestro surrealista alojamiento. Una casa sin ningún tipo de indicación al inicio del pueblo atendido por una señora (inglesa, quizás) que no se enteraba de casi nada y que nos decía a todo que sí. Un perro y un niño adolescente completaban la escena. Cada vez que le preguntábamos algo nos decía que no sabía nada porque ella sólo viene aquí “de vez en cuando”. Al pedirle información para lavar la ropa nos ha ofrecido una lavadora que he tardado casi una hora en poner en marcha porque estaba desconectada en el cuadro general. Al final hemos podido lavar la ropa mientras tomábamos una cerveza y procurábamos no acercarnos mucho a ningún sitio dado el nivel de limpieza. Sorprendentemente la única habitación cómoda y aceptablemente limpia era el salón en el que hemos cenado estupendamente. Durante toda la tarde hemos estado recibiendo los maravillosos olores de la cena que se han confirmado a partir de las 7:30. Suciedad por todas partes pero cena genial. 

Resumen de la etapa: 16.6 km en 3h 29 min a 4.75 km/h con 628 m de subida y 754 de bajada. Etapa en Wikiloc.

Subida al Chateau en wikiloc.

Camí dels bons homes: 7ª etapa. Ax les Thermes – Comús


Después de una estupenda tarde disfrutando de las comodidades de una “ciudad” por fin regresamos al hotel para cenar en “horario francés”. Pudimos aprovechar al disponer de comercios para reponer alguna cosilla en supermercado y farmacia (sobre todo para nuestras picaduras de insectos)

La cena en el hotel estuvo bastante bien, a tono con el resto de la estancia. Se trata de un hotel bastante agradable y con un personal muy servicial y atento, merece la pena hacer los 3 km de desvío para llegar hasta aquí.

La mañana se planteaba con la duda de regresar por el camino del día anterior hasta Orgeix o tomar alguna otra alternativa que llevaba directamente al camino desde Ax les Thermes acortando recorrido. Bien es sabido que eso de acortar para un caminante nunca es algo matemático, mucho más teniendo en cuenta los desniveles que aparecían en los perfiles de los track que habíamos visto en wikiloc. Aunque la alternativa de regresar a Orgeix era un poco más larga yo me empeñé en hacerla ante el temor de encontrarnos con rampas muy duras si subíamos directamente desde Ax. Sabíamos, además que el camino era muy bonito y fácil de seguir ya que todo el rato es llano y va junto a la orilla del río. Eso de junto al río ya me ponía los pelos de punta pues suponía humedad y ganado, es decir, terreno propicio para los tábanos.

Se trataba de un nuevo desafío a nuestras piernas con más de 1.000 metros de ascensión. Igual que en las jornadas anteriores hemos tenido una enorme subida al comenzar y luego la bajada hasta el final.

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Poco a poco la temperatura ha ido cambiando y hemos pasado del calor asfixiante de los primeros días a bastante fresco en general. Hemos abandonado ya la zona de alta montaña y nos vamos encontrando con tramos de más bosque, mucho más húmedos y cubiertos. Todo esto hace que encontremos también bastante barro. Para aquellos que piensen en hacer este camino aconsejarles que miren muy bien la época del año para evitar determinados momentos en las que los caminos pueden encontrarse casi intransitables por el agua y el barro.

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Constante subida pasando por Ascou (km 6) y Sorgeat (km 7) siempre muy bien indicado todo. Sin grandes dificultades llegamos hasta el Coll d’Ijou. Precioso el tramo de arriba en el Coll y toda la zona hasta Chioula, en la que hemos vuelto a llegar a los 1.700 metros casi y que representa el punto más alto de la etapa.

Al llegar a la zona del refugio encontramos varios pasos por puertas de ganado y el camino se pierde un poco en algún lugar, confundido por las sendas de las vacas. En el Km 21 se llega a Montillou y en el 23 a Prades, pequeños núcleos sin ningún servicio. En esta zona el camino va dando vueltas y parece que no tiene sentido ya que vemos varios conjuntos de casas diseminados por el valle. Nosotros seguimos hacia la izquierda hasta tomar en Prades el camino que va paralelo a la carretera y que nos lleva hasta el valle del Río L’Hers, en el que se encuentra Comús.

Hemos llegado a Comús a buena hora pero la sorpresa ha sido que nuestro alojamiento (L’Oustal de l’Annetta) estaba cerrado hasta las 16:00. He telefoneado y la señora me ha dicho que quizás nos darían comida en la Gite Le Silence du Midi, al otro lado del pueblo. Allí hemos podido comer bastante bien y hacer tiempo hasta que la hora prevista. Se trata de una muy buena alternativa al alojamiento que nosotros llevábamos: lo lleva una pareja que parecen alemanes y para la cena tenían preparado un buffet de carne a la parrilla.

L’Oustal de l’Annetta está muy bien y la atención es estupenda. Hemos pasado un día genial con ellos confraternizando y charlando animadamente. La cena genial incluyendo jabalí guisado. Una casa muy bien restaurada que resulta muy acogedora y muy bien atendida por una simpática pareja. Sin duda es recomendable tomar la media pensión.

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Dado que estamos utilizando diferentes tipos de alojamiento en Francia voy a hacer alguna aclaración para los que no estén muy puestos en el tema. En Francia el alojamiento y la comida suele ser algo más cara que en España, aunque la diferencia no es mucha y además se refleja en una buena calidad de las instalaciones. Puesto que la opción hotel sale poco rentable existen dos posibilidades estupendas que se pueden asemejar un poco a lo que en España es el Turismo rural: las Gites y las Chambres d’hôte.

Las Gites o Auberges suele ser el equivalente a los albergues privados que podemos encontrar en el camino: son muy usadas por los senderistas franceses y algunas ofrecen media pensión o pueden tener cocina. Suelen ser dormitorios comunes y su precio es muy económico, en general. Como punto negativo decir que la calidad varía mucho entre unas y otras y podemos encontrar auténticos palacios (como el Auberge de Nabre en el que estuvimos el día anterior) o sitios muy deficientes como La Pastorale de Porta que ya he mencionado.

Las Chambres d’hôte son habitaciones que se alquilan. Suelen ser casas particulares que alquilan habitaciones sueltas. Los dueños de las casas suelen vivir en ellas y la acogida es muy familiar. En general se trata de casas bonitas que al ser muy caras de mantener los dueños las financian en parte alojando huéspedes. Son un poco más caras pero, en general, merece la pena. Sobre todo si incluyen la media pensión ya que son los propios dueños los que preparan la comida. Dado que comer en restaurante en Francia sale bastante caro, la opción de media pensión siempre es más económica y no suele defraudar. En estos casos también me he encontrado con alguna sorpresa desagradable pero habitualmente están muy bien y algunas son verdaderos Chateaux.

Resumen de la etapa: 26,96 km en 6 h 42 min a 4.02 km/h. 1.099 m. de subida y 733 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: 6ª etapa. Mérens les Vals – Ax les Thermes


Una nueva etapa de “recuperación” cortita pero muy dura. De todos modos la dureza de la subida se compensa sobradamente con la belleza de los paisajes a contemplar en toda la zona alta.

Después de una cena agradable (a pesar de nuestros compañeros de mesa) y de un sueño reparador nos hemos levantado con el ánimo renovado y con evidentes muestras de picaduras por todo el cuerpo. A las chinches del albergue de Porta se han ido uniendo unos dolorosísimos mordiscos de unos tábanos enormes que me han provocado una enorme reacción alérgica en la pierna. Es hora de buscar farmacia y aplicarme en mis conocimientos del nombre de los insectos en francés adquirido después de varios años de picaduras por estos lugares.

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Salimos de la gite por la iglesia y tomamos la carretera en ascenso fuerte y constante. Hay que tener cuidado y no pasarse de camino ya que en ese punto se separan dos GR: nosotros tenemos que tomar a la izquierda antes de cruzar el río de Saint-Touret para iniciar una fuerte subida de unos 5 km que nos lleva a la zona alta del Coll de Joux, a 1.750 metros. Desde ese punto ya el camino suaviza mucho hasta llegar a la cabaña. Allí hemos encontrado un montón de vacas y algunos caballos que no querían apartarse del camino y que nos han hecho perder un rato.

Desde aquí todo es un agradable descenso por una cómoda pista siempre en continua bajada. Merece la pena tomarse este tramo con tranquilidad para disfrutar de las vistas de los valles y del propio camino.

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Finalizado el zig-zag de bajada tomamos una pista que nos va llevando a Orgeix, no tiene mayor dificultad ni en el seguimiento ni por el descenso, hasta el Rí d’Aygue.

Este es el punto en el que debería acabar nuestra etapa pero en Orgeix no hay nada de infraestructura, ni hoteles ni restaurantes o tiendas. Nuestra opción ha sido la de continuar hasta la cercana Ax les Thermes que sí tiene todos los servicios. Se trata de unos 3 km sin ninguna dificultad por una bonita pista que siempre va junto al río y que está bien señalizada. A mitad de esta pista encontramos el lago artificial de Campauleil. Esta pista acaba desembocando en la carretera que lleva directo a Ax les Thermes.

Estamos alojados a la entrada del pueblo en La Grande Cordée. Se trata de un lugar sencillo pero bien equipado, una buena alternativa con media pensión. Para comer nos han aconsejado ir al centro de la ciudad a Le Petit Montagnard y ha sido un acierto. Luego hemos dado una vuelta por la zona de las termas. Esta ciudad es un lugar muy conocido por sus aguas termales, hay muchas personas, sobre todo mayores, que viene aquí a tomar los baños y hacer la rehabilitación de sus problemas físicos. Por las calles hay distintas fuentes públicas y está lleno de balnearios y hoteles termales.

También hemos buscado una farmacia para comprar repelente eficaz contra los insectos (regular de resultado) y una pomada con cortisona para las picaduras que ya tenemos, sobre todo yo.

Resumen de la etapa hasta Orgeix: 18,8 km en 4h 21 min con 682 m de subida y 998 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: 5ª etapa. Porta – Mérens les Vals


La primera noticia con la que nos levantamos fue la sospecha de que las chinches nos habían comido la noche anterior. La picadura aparece a las 24 horas pero las señales empezaban a ser evidentes. Teniendo en cuenta que cualquier insecto que está a un radio de varios quilómetros me acaba picando y provocando una reacción terrible en mi organismo, ya sabía lo que me venía encima. A esto hemos de añadir los tábanos que masacran nuestras piernas y dejan señales durante días.

La etapa ha vuelto a ser bastante dura aunque con menos quilómetros: eso de subir unos 1.000 metros al día empieza a ser una costumbre en nosotros. La subida es muy dura hasta la estación de esquí y luego sigue algo más cómoda. La verdadera maravilla es la bajada por una preciosa senda en zig-zag que lleva hasta el valle y a L’Hospitalet: allí hemos tomado un café por la módica cantidad de 4 euros servidos por una señora de edad indefinidamente elevada.

Después de las palizas de los días anteriores esta etapa se presenta casi como un descanso. La realidad es que sigue siendo una etapa dura con un desnivel de subida de 700 metros y con 1.000 de bajada. De cualquier modo, después de lo de los últimos días casi nos ha parecido un paseo. Una de las ventajas que tiene este camino es que las etapas suelen ser muy parecidas: no hay grandes variaciones y tenemos una fuerte subida al principio de la etapa  y un descenso constante hasta el final del camino.

Vayamos a la etapa en sí. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la señalización no está demasiado bien en algunos tramos. Al salir vamos paralelos a la carretera un buen tramo y al río de Querol. Poco después de cruzar el río el camino toma una variante que parece deberse a las obras que se realizaron para el túnel que atraviesa estos montes. A partir de aquí empiezan los problemas. Las señalizaciones son escasas y los desvíos constantes nos han hecho perdernos en un para de ocasiones. Hay varias señalizaciones superpuestas y eso hace que se complique bastante el tema. Es conveniente llevar el track para evitar errores.

Desde el punto en el que abandonamos en antiguo trazado del GR (hay una señal borrada y hay que seguir a la derecha) nos vamos junto al río y seguimos un tramo hasta coger de nuevo un giro a la izquierda. En este punto hay que tener cuidado porque es fácil ver el pueblo al fondo y seguir la ruta. Nosotros nos hemos equivocado y hemos tenido que volver.

El tramo se va haciendo cada vez más complicado de seguir por una senda estrecha que nos lleva a la altura del telesilla, en este punto hay que estar muy atento y subir casi campo a través hasta alcanzar la pista que en realidad es la continuación de las pistas de esquí. En ese tramo no hay casi señales y la mejor guía es el propio telesilla. De cualquier modo se puede evitar todo esta vuelta tomando directamente la pista al principio y siguiéndola hasta retomar el camino, se ve muy bien en el mapa.

Una vez tomada la pista ya el camino es mucho más fácil: basta con seguir las pistas de esquí hasta llegar a la estación de Puymorens. Este tramo es fácil aunque siempre en constante ascenso.

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En la zona de la estación de esquí hay que buscar la salida para cruzar el río y desde allí tomamos una pista que nos conduce a las construcciones de la carretera. Cruzamos la carretera y tomamos una nueva pista que nos lleva hasta el fondo del valle por unos pastos entre ganado y luego nos mantiene subiendo un buen tramo hasta la máxima altura a 2.050 metros.

A partir de este punto comenzamos un precioso descenso que nos va a conduce hasta la población de L’Hospitalet. Este es otro de los tramos más bonitos de lo que hemos hecho: se trata de bajar hasta los 1.500 metros por una preciosa senda en zig-zag que transita por un maravilloso bosque caduco.

En el pueblo hemos parado a tomar algo y luego hemos continuado bajando por una senda junto al río bastante cómoda, aunque con algunos pasos con agua algo complicados. Siempre vamos junto al río y a la vía del tren, que son las referencias.

La llegada siempre en descenso por el valle cada vez más abierto hasta llegar a Merens. Nuestra sorpresa ha sido cuando hemos tenido que tomar la carretera casi 1 km más hasta llegar a la gite de Nabre: ha merecido la pena por la atención y la calidad del servicio. El esfuerzo nos ha compensado con un restaurante muy bueno en el que hemos podido disfrutar de un buen trozo de esos animales que solemos ver por el monte y que tanto nos gustan a la brasa.

Después de una estupenda comida hemos pasado la tarde tranquilos en una gite que está muy bien equipada y bastante limpia. Han llegado algunos caminantes más con los que no hemos tenido oportunidad de contactar ni aún cenando en la misma mesa: gente poco dada a las relaciones sociales (y tampoco a lavar la ropa según nos ha parecido en la cena cuando hemos coincidido con un par de caminantes que están haciendo el GR-11).

La gite presenta distintos tipos de alojamiento con dormitorios comunes en la zona alta bastante aislados, todo en madera y muy limpio. A pesar de estar durmiendo varias personas hay separaciones en tela que mantienen bastantes la intimidad. Las zonas comunes son muy cómodas y la cena incluida en la media pensión ha estado bastante bien.

Resumen de la etapa: 24,5 km en 5h 52 min a 4,15 km/h con 662 metros de subida y 1.034 de bajada. Etapa en wikiloc.