Camino Olvidado Etapa 9ª Cervera de Pisuerga – Guardo


Una noche de perros sin poder dormir por la fiesta de la calle y nosotros preparados a las 6 para una etapa de 37 km del mismo nivel que las dos últimas. Yo hoy sí me he preparado con una dosis de anti-inflamatorio (por supuesto con el correspondiente protector de estómago) y nos hemos tomado el conato de desayuno que la señora del hotel nos había dejado la noche anterior, dado que el desayuno iba incluido pero no lo dan hasta las 9.

Al salir a la calle los restos de la fiesta continuaban a pleno rendimiento en forma de borrachos peleando de regreso a casa Nosotros nos hemos planteado desde el primer momento darle caña para no dejar muchos quilómetros para después del mediodía.  El camino hoy también ha sido muy sencillo de seguir. Siempre corre junto a la carretera que une Cervera con Guardo. Hay una pequeña subida al principio y luego casi todo el rato es más o menos plano. La ruta sale de la carretera y se mueve entre caminos muy cómodos y fáciles de seguir. El único problema es el calor y que no hay nada en ningún pueblo hasta Santibáñez de la Peña. Había programado recortar la ruta para hacerla más equilibrada pero no hay nada de alojamiento hasta Guardo, eso implica 37 hoy y 15 mañana: un desastre.

En uno de esos pueblos del camino de hoy que se llaman algo de la Peña hemos encontrado un bar cerrado pero con la puerta sin llave. Joseba se ha metido y, al momento, ha salido un señor a preguntar qué queríamos pero cuando le hemos pedido algo fresco para tomar nos ha dicho que el agua de la fuente está muy fresquita y que en su bar no hay coca-cola ni nada por el estilo porque es un “local social”. Tras el consiguiente cabreo hemos seguido ruta bajo un sol de justicia que de vez en cuando era suavizado por una leve brisa que soplaba de cuando en cuando. Yo le he dicho a Joseba que hoy Julio debía estar junto a Santiago apoyando nuestro camino y seguro que nos ha soplado un poquito para que no acabáramos recocidos del todo.

Así, sin nada que mencionar y sin corzos en el camino (ni ellos han salido hoy a saludarnos con el calor que hacía) hemos llegado a Santibáñez a calzarnos un par de bebidas fresquita a y unas patatas fritas.

El resto han sido 10 quilómetros por el infierno hasta Guardo. Para colmo el hotel lo tenemos bastante alejado del centro y por eso hemos decidido comer primero. Tripadvisor me ha recomendado El Portalón y, como lo hemos pillado de paso, allí hemos comido (nada del otro mundo, la verdad).

Luego hemos llegado al Hotel La Montaña Palentina, nuestro destino. Un hotel sencillo aunque con buena pinta. Servicios básicos con una buena relación calidad-precio y un personal bastante agradable que nos ha atendido muy bien y nos está completando la información sobre toda la zona mientras tomamos unas cervezas, yo escribo y Joseba charla con el dueño desde el otro lado de la barra.

Esta tarde no vamos a hacer nada y se presenta una cena sin complicaciones en el hotel y ver el la final del europeo: a ver si pierden los dos, que es lo que yo quiero. Si no puede ser al menos que pierda Cristiano. Y si no, que pierdan los otros, que tampoco es que vaya a llorar de pena.


Resumen de la etapa: 36,7 km. En 7 horas 34 minutos. 277 metros de subida acumulados. Enlace en wikiloc.

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Camino Olvidado 4ª etapa: Espinosa de los Monteros – Pedrosa de Valdeporres (Santelices)


A la hora convenida nos pusimos en marcha, como cada día con mucho sueño y muchas ganas de camino. La mañana se ha levantado fresquita y muy adecuada para marchar.

Una de las cosas que más estamos detectando en el camino es la falta de señalizaciones en algunos lugares y las dificultades para seguir la ruta, sobre todo si no llevas ayuda alternativa en forma de track en wikiloc. Esta mañana hemos vuelto a encontrar muchos problemas a la salida de Espinosa. En el centro del pueblo no hay ningún tipo de indicación y cuesta bastante encontrar las escaleras hasta llegar a la zona del río, por donde sale el camino. Hay que ir hasta la parte baja de la plaza y desde allí intuir por dónde va hasta cruzar el río. Nos hemos perdido varias veces hasta que al final hemos visto la señal de madera junto al puente que cruza el río que está borrada y que no se distingue.

Es verdad que el inicio de la etapa no está bien indicado, pero a partir de Santa Olalla no hay problemas para seguir la ruta y las flechas facilitan mucho seguir la ruta.

El camino de hoy ha cambiado algo en perfil y en paisaje. Hemos dejado los valles de los ríos para caminar por bosques bastante cerrados de hoja caduca. Resulta curioso encontrar bosques tan húmedos por esta zona. Se trata todo el día de recorrer pequeñas sendas mucho más cerradas. Hemos tenido la oportunidad de ver algún que otro corzo e incluso un alimoche. Los buitres son muy frecuentes ya que justo al otro lado del valle se extiende una serie de Montes calizos con paredes verticales en las que es fácil ver las buitreras. El paisaje es verdaderamente impresionante entre las sendas del bosque y las vistas cuando el terreno se abre. Esos montes harían las delicias de algunos compañeros de “La Carrasca”. Se intuyen rutas maravillosas nivel Juan, Andrés, José Joaquín o Andrés. No digo más…

El camino es un constante sube-baja sin gran dificultad pero que acaba cargando las piernas. Como habíamos tomado un café al salir y unas rosquillas de anís que nos quedaban del día anterior no hemos tenido que hacer parada hasta Quisicedo. Hemos llegado poco antes de las 10 y el bar Goiko aún estaba cerrado. Hemos esperado un rato hasta que han abierto y ha merecido la pena porque el pincho de tortilla recién hecho era de nivel alto.
Poco después de Quisicedo hasta el final está la única dificultad de cierto nivel del día: un ascenso de unos 250 metros de desnivel algo fuertes. Quizás lo peor es el descenso por el desnivel y por lo difícil de seguir el trazado que se intuye más que se ve. Una antigua calzada es una buena guía durante un ratito hasta que se pierde y casi no hay más alternativa que ir campo a través entre maleza y por lugares con mucha agua en tierra. Tampoco es una gran dificultad y siempre hay que procurar alcanzar la pista que ya te conduce de forma fácil hasta el final. El último tramo te lleva desde el túnel de La Engaña por el trazado del tren hasta Pedrosa: un precioso paseo muy cómodo y sencillo.

Nosotros hemos seguido hasta Santelices, junto a Pedrosa, porque es allí donde está el albergue. Nerea y Chuchi han acondicionado un antiguo local de lo que podría haber sido estación de ferrocarril. Se trata de un albergue para temas de espeleología y que también está al servicio de peregrinos. La amabilidad y conocimiento de nuestros “caseros” han hecho que nuestra estancia sea un verdadero placer. Hay un intento por promocionar el camino Olvidado y gente como ellos, con la ayuda de los de otros pueblos y el apoyo de las instituciones pueden hacer que este camino se desarrolle en algunos años. Para ello es imprescindible cuidar mucho más todo el tema de la señalización y mantenimiento de los caminos y también establecer puntos de alojamiento en los principales lugares que son final de etapa.Todos los que vayáis a organizar esta ruta no dudéis en poneros en contacto con ellos para el tema del alojamiento y para el asesoramiento.
Nos ha ofrecido Chuchi la posibilidad de llevarnos en el coche a visitar Puentedey y tomar algo allí. Nos hemos quedado alucinados ambos ante un pueblo colocado encima de un enorme puente natural de piedra sobre el río Nela.
Luego la noche ha terminado compartiendo mesa con nuestros anfitriones. Hemos disfrutado de la invitación, la compañía y la conversación de nuestros amables anfitriones entre anécdotas del camino y deseos de un buen desarrollo de este camino. Nos parece muy importante que gente como ellos muevan un proyecto que puede hacer que muchos caminantes decidamos venir a disfrutar del paisaje, la naturaleza, la cultura y la gastronomía de esta zona. Ya sabéis que estamos a vuestra disposición para todo lo que suponga la difusión de este estupendo proyecto de Camino Olvidado o Camino Viejo de Santiago.

Señal borrada a la salida de Espinosa
Puentedey

Resumen de la etapa: 28,9 km en 7 horas y 19 minutos Con un acumulado de subida de 336 metros. Etapa en wikiloc.

10ª Monasterio de Rodilla-Burgos: despedida de un amigo


Escribo en un ratito de tiempo que me queda entre visitas turísticas y gastronómicas en la maravillosa ciudad de Burgos. Nuestros pasos nos han traído aquí en una preciosa etapa alejada, por fin, de la carretera general entre campos de cereal y bosques diversos. Varios corzos se han cruzado en nuestro camino de 28 km sin ningún tipo de descanso hasta la entrada en la ciudad por Villimar.
La mañana nos ha ofrecido una maravillosa sorpresa al pasar el camino junto a la iglesia del Monasterio, a unos dos quilómetros del pueblo. Se trata de un maravilloso ejemplo de románico perfectamente conservado y a la altura del mismísimo San Martín de Frómista.
El resto de la etapa transcurre entre molinos de viento y pequeñas subidas y bajadas que van dando algún que otro rodeo hasta llegar a un campo de golf cuando casi ya se comienza a intuir Burgos.
El acceso a la ciudad se hace algo pesado. Durante la mañana he descubierto que mi cable chino de carga del iPhone ya no era reconocido por el dispositivo y no cargaba. A la entrada de la ciudad he resuelto mis problemas diversos comprando un cable nuevo por la módica cantidad de 20 euros. Poco más adelante una tienda de deportes me ha permitido comprar por fin mi “cubremochilasparamochilaquenolanecesitaporqueesimpermeable” y unos calcetines nuevos porque tengo una pequeña molestia en el tendón de Aquiles que creo que es causada por la zapatilla. Los calcetines están más acolchados y espero que eso proteja mis doloridos pies.
Millán se ha quedado en el albergue y le he dado el teléfono para luego irnos a comer juntos y nosotros nos hemos ido a buscar hotel. Enfrente de la puerta de Santa María hemos cogido habitación en el Hotel Vía Gótica. Tenemos una habitación con vistas a la catedral en la cuarta planta por una módica cantidad de 80″euros y el poder disfrutar de una auténtica jornada de peregrinos VIP.
Nos hemos ido a tomar un vino al “Morito” con perspectivas de una cena de tapeo y con la incorporación de Millán y desde allí al mesón de enfrente en el que hemos dado cuenta de una buena sopa castellana y una estupenda pierna de cordero regada con un buen Rivera del Duero.
Ahora una siestecilla de Tour, paseo por la ciudad y despedida de mi compañero de viaje, mi amigo y el que me aguanta casi tanto como en mi casa.
Es un placer caminar con Joseba, hasta la próxima, compañero. Buen regreso y buena suerte.
Resumen de la etapa: 29,7 en 5h 51 min a una media de 5,8 de media. Enlace en wikiloc

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2ª Andoain-Ordizia: buscando un cable para el iPhone


Una etapa sencilla y cómoda en un terreno con una suave subida constante que convierte el camino en un agradable paseo entre vedes valles junto al río Oria.
La etapa sólo tiene el inconveniente de transcurrir sobre asfalto por carreteras secundarias y por bidegorriak (carriles bici en euskera gracias a las clases que me ofrece mi compañero del terruño cuando nos enroscamos la boina).
La noche fue plácida en un albergue que al final ofreció mucho más de lo que nos habíamos esperado. Hemos descansado hasta las siete y la salida ha sido sin lluvia.
A lo largo de toda la etapa no nos ha llovido casi y ha llegado un momento en que casi he pensado que tendría que sacar las gafas de sol pero ha sido una falsa alarma.
La aventura del día la ha ofrecido el cargador de mi iPhone que ha decidido morir hoy. A la altura de Tolosa he buscado una tienda de móviles para ver si encontraba algo pero era muy temprano y estaba todo cerrado. Hemos decidido seguir camino para ver si en los pueblos siguientes encontrábamos algo pero nada. Yo pensaba que sería una enfermedad con cura pero ha decidido que fuera muerte absoluta y ha dejado de cargar. Ante tal situación hemos ido buscando sin éxito ya que hemos ido pasando por pueblos muy pequeños.
Para colmo de males al llegar a Ordizia hemos descubierto que no hay albergue ni alternativas de alojamiento. La solución era continuar 4 km más a ver qué pasaba y entonces le he propuesto a Joseba tomar el tren de regreso hasta Tolosa para dormir allí y buscar mi cable de teléfono (ya iba sin grabar track y al 10% de carga).
Hemos encontrado un hotel justo al lado de la estación con buena pinta y buenos comentarios en Google. Lo único negativo que decía uno de esos comentarios es que no tiene aparcamiento para camiones así que hemos decidido asumir esa deficiencia fundamental en nuestro trayecto y hemos cogido una habitación. Se trata del Hotel Oria, un lugar aceptable a precio razonable (66 euros la doble).
Después de comer un menú hemos regresado al hotel y yo he visto el capítulo 10 de juego de tronos en yomvi gracias a la wifi gratuita del hotel y luego hemos salido a comprar el dichoso cable. Tras recorrer todas las tiendas de telefonía de la ciudad, Eroski incluido, hemos acabado en los chinos de enfrente del hotel y por 3 euros tengo mi teléfono otra vez vivo. Ahora saldremos a cenar algo y a dormir porque mañana cogemos el tren hasta Ordizia y allí retomamos el caminar.
He llamado por teléfono a mi amigo Maxi de Portugalete y hemos quedado que nos vemos el domingo en Vitoria: los amigos del camino.
Por cierto ahora está diluviando y esto pinta muy mal para mañana, ya os contaré.
La etapa de hoy sólo la he grabado hasta Alegia pero os dejo el track de lo que he hecho en wikiloc
29,4 km con 403 metros de subida acumulada y 4,78 de media.

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GPS contra móvil. El triunfo de maps 3D


Llevo ya mucho tiempo detrás de escribir un post sobre este tema y ahora creo que es el momento antes de marcharme a hacer mi camino de este verano.

Durante mis rutas con la gente de “La Carrasca” siempre se ha planteado la discusión sobre si es mejor un GPS específico para las rutas o el móvil. Yo soy partidario de usar el móvil por varias razones y os voy a decir cómo lo uso para considerarlo mucho más útil que el GPS. Para empezar diré que siempre se pone como principal problema para el tema de los móviles en ruta que se agota muy rápido la batería. Esto es una gran verdad y sólo cuando lo has solucionado puedes plantearte usar un móvil para grabar tus rutas o seguir las de otros. La solución es bien sencilla: yo llevo dos baterías externas de 6.000 y 10.000 mAh que uso según la ruta que vaya a hacer, ahora me llevo las dos al camino. Se trata de una inversión muy rentable ya que no son caras y se pueden conseguir en cualquier comercio.

Una vez solucionado el tema de el consumo de batería es evidente que llevar un móvil sólo como dispositivo para GPS, teléfono, internet, cámara, etc, supone una evidente mejora a tener que llevar distintos dispositivos. Mucho más si se trata de un iphone 5 por la cámara que lleva, por la recepción de satélites y por los programas que puedes usar.

El otro tema conflictivo a la hora de utilizar un teléfono es el de no disponer de conexión a internet para poder usar los mapas ya que la mayor parte de los programas del mercado disponen la opción  sólo de los mapas si hay conexión a internet. Esto también se soluciona con el iphone como ahora os mostraré. Está claro que disponer de un dispositivo específico para grabar las rutas es siempre lo ideal pero yo tengo muy en cuenta el tema del peso y de ahorrar medios por lo que creo que para rutas largas es mucho más práctico el móvil.

Tanto para móvil como para GPS siempre es necesario descargar previamente las rutas, pudiendo buscarlas de otros o hacerlas tú mismo en el ordenador. Yo uso para buscar rutas y para hacerlas wikiloc en el pc. Hacer rutas es muy sencillo ya que puedes ir creando los puntos uno a uno y luego pasarlos a tu móvil. También puedes buscar rutas de otros y llevarlas a tu móvil para seguirlas: esta opción tienes que hacerla antes de salir de ruta ya que necesitas disponer de internet para guardarlas.

Para el móvil yo uso tres programas siempre en mi iphone: maps 3D, runtastic y wikiloc.

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He probado los tres y ahora paso a describir cómo los uso.

Maps 3D es el que uso como principal y de referencia ya que puedes descargarte los mapas para poder usarlos ofline.

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Cuando vas a hacer una ruta puedes descargarla al dispositivo y descargar también el mapa que vas a usar luego, de ese modo en el campo puedes usarlo como gps aunque no tengas conexión en el campo. Es un programa que presenta gran cantidad de opciones para grabar la ruta y ver muchos datos en tiempo real.

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Puedes grabar tus rutas previamente y descargarlas mediante evertrail que está conectado al programa. Puedes seguir cualquier ruta que has grabado previamente de una manera muy sencilla y con visión en 3D.

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Como problema decir que sólo funciona en iphone, al menos yo no lo he encontrado similar para otros dispositivos.

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Wikiloc es el programa que uso para grabar las rutas y subirlas a internet. Es de uso muy simple y presenta también muchas opciones de datos y la posibilidad de seguir una ruta que has descargado previamente. Su mayor problema es que cuando no hay internet no puedes usar los mapas y eso hace que vayas un poco “a ciegas”. Wikiloc te permite crear la ruta previamente en la web y luego usarla para seguirla en el móvil. Todas estas opciones están disponibles en la versión de pago que merece indudablemente la pena pagar por el pequeño desembolso que representa.

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La gran ventaja de wikiloc son sus posibilidades en redes sociales ya que puedes seguir gente e interactuar con ellos. Se conecta a facebook y a twitter fácilmente.

El otro programa es runtastic. Yo lo uso desde hace mucho tiempo y cada día me gusta menos porque se ha vuelto muy caro y cada vez es más complicado. Presenta muchas opciones de conexión para todo tipo de deportes pero creo que no está muy bien preparado para senderistas. De todos modos sirve para grabar las rutas y poder seguir las que has descargado o las que creas manualmente en la web de tu página de runtastic.

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Muchos quilómetros, mucho asfalto,mucho calor


De la noche pasada mejor no decir demasiado. El olor a fritanga que sube desde las cocinas del restaurante hace muy desagradable el ascenso y descenso por las escaleras así como el tránsito por los pasillos por las zonas en las que no hay una caja de madera que impide el paso. Al acostarnos y mientras yo me organizaba para leer un rato el grupo de peregrinos a Fátima se puso a hablar a gritos delante de nuestra habitación, de repente Joseba lanzó un grito de silencio que me dejó a mí más mudo que a los de fuera. Bajaron el tono pero mantuvieron la conversación un buen rato. Cinco minutos después Joseba roncaba a pierna suelta mientras yo vencía un nuevo juego de apalabrados y acababa las últimas páginas del volumen I de Juego de tronos y escuchaba a Mariza.
Como a las dos de la mañana nos despertaron las voces de gente que llegaba al hotel con bastante poco cuidado. El resultado ha sido una noche de pesadilla añadido que desde las 5 tenía ganas de ir al servicio y por no salir fuera de la habitación he esperado al despertador.
Resumir la etapa de hoy es sencillo: 38 quilómetros por terreno sube y baja casi todo el rato por carretera y bajo un sol abrasador a partir de las 9 de la mañana. Y eso que al principio parecía que el camino nos iba a dar un respiro cuando salimos de la casa de los horrores y vimos la mañana cubierta por una espesa niebla y además el camino comenzó llevando nuestros pasos por terreno de tierra entre eucaliptos.
Hoy la etapa no nos lo iba a poner fácil y ha añadido constantes tramos de fuerte subida, rodeos absurdos para llegar al mismo sitio y mala señalización que nos ha hecho dudar en muchas ocasiones y depender más de la cuenta del GPS del iPhone.
Al menos el desayuno ha sido el previsto, a unos 11 km de la salida y de primera calidad. Parece que le vamos pillando el truco también a esto y hemos comprobado que en las padarias se desayuna bien con buen café tostadas de bollos recién hechos con mantequilla y pasteles o magdalenas muy ricas.
Al salir del bar yo quería ir a ver la iglesia pero hemos tomado el camino directo así que nos hemos tenido que desviar algunos metros ante mi insistencia y la amenaza de Joseba de recordar este paseo si sus pies al final de la etapa pagaban este rodeo en forma de ampollas.
Pocas más anécdotas hasta cruzar Oliveira de Azemeis y Sao Joao de Madeira. Son dos enormes poblaciones que hacen que durante gran número de quilómetros las casas no desaparezcan del todo por urbanizaciones y polígonos que hacen ascender y descender el camino para castigo de nuestros cuerpos.
En Sao Joao hemos hecho parada técnica de cerveza y recarga de agua fresca puesto que yo había agotado la mía al entrar en la ciudad y Joseba también iba muy justo. La travesía la hemos hecho por un camino diferente al track ya que mi querido compañero ha decidido poner el turbo y sin mirar flechas ni señales se ha tirado adelante llevándome con la lengua fuera todo el rato. Al final he tenido que preguntar porque no sabía ni dónde andaba y yo ya estaba bastante retrasado.
Tras la parada la última parte de la etapa ha sido lo más cercano al infierno que puede ser el camino, un calor insoportable que nos hacía sudar por lugares en los que yo pensaba que ni había glándulas sudoríparas, asfalto todo el tiempo que destrozaban nuestros ya machacados pies y junto a la carretera nacional pasando constantemente camiones, coches y demás haciendo un ruido terrible y que pasaban rozándolos. Al menos había una acera por la que transitar que nos protegía algo.
Casi al borde del colapso no hemos alcanzado a ver el hotel hasta casi el momento en el que ya estábamos allí. Se trata del hotel Pedra Bela en Malaposta, ciudad definida en la guía como “localidad de servicios en la N-1 que cruzamos por el arcén”, es decir nada. El hotel es bonito y tiene delante un restaurante-marisquería. Nada más dejar las mochilas nos hemos ido a dar cuenta de un arroz con marisco estupendo regado con un vinho verde muy adecuado para la situación. De aperitivo una ensalada de pulpo estupenda de la que hemos dado cumplida cuenta delante de unas cervezas bien fresquitas. Después ducha, lavar ropa y mini siesta que yo he disfrutado mientras Joseba hacía zaping para no quedarse dormido.
Feo detalle el del hotel de cobrar 2,5 euros por un día de servicio wifi que además sólo sirve para un aparato y para colmo de males tienen en bar cerrado por lo que nos hemos tenido que venir a un bar enfrente en el que estoy pasando un calor que me hace recordar la etapa de hoy. Las perspectivas son, varias cervezas más en el hotel, si nos abre el camarero que se había ido a tomar algo, y cena en el restaurante en el que nadan los bueyes de mar entre bogavantes y otras delicias de mar a las que veremos de paso porque no creo que esta noche tengamos ganas de mucho tute para la cena después de lo cansados que vamos.
Resumen de la etapa: 37,73 km en 6:31 horas a una media de 5,8 km/h con sol de justicia, asfalto y carretera nacional.
Por cierto, he descubierto nuevas propiedades de la aplicación Maps 3D: puedes seleccionar llegada para saber los km que faltan y tiene un desplegable de datos que te da mucha información similar a un GPS de mano tipo Garmin. Cada día me gusta más y merece la pena comprarla para este tipo de actividad.

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EveryTrail – Find trail maps for California and beyond
 

 

A Tomar sin tomar ni café


El final de la tarde ayer pasó según lo previsto: paseo, vueltas, cerveza y cena en el mismo restaurante que habíamos comido al mediodía porque no encontramos nada diferente abierto y además habíamos estado bien.
Tengo que mencionar algo que ayer olvidé por completo y es que pasamos por Azinhaga, pueblo natal de José Saramago. Me hice la respectiva foto en la placa que recuerda su lugar de nacimiento y otra en la plaza en la que hay una estatua de él sentada en un banco y que es bastante fiel salvo por su tamaño estilo cabezón que hace que el que se sienta a su lado parezca Tyrion Lannister. Fue un momento emotivo e inesperado que me hizo recordar los grandes momentos que he pasado leyendo sus libros y escuchándolo.
La cena fue normalista tirando a floja a base de chocos que aquí son sepias pequeñitas a la plancha. El paso siguiente fue retirarnos a nuestra habitación a escuchar algo de música yo mientras Joseba pone la tele portuguesa para verla aproximadamente 15 segundos antes,de dormirse.
Cuando nos hemos levantado esta mañana algo en el ambiente presagiaba problemas, los dos andábamos más espesos de costumbre y así Joseba ha tenido que hacer casi un master para aprender a abrir la puerta del camping con la tarjeta que nos habían dado. Yo, por mi parte apenas atinaba a recoger las cosas y meterlas en la mochila siempre con la sensación de que me dejaba algo.
Al salir de Golegā hemos pasado por la misma calle que ayer pateamos varias veces. Mi empanamiento me ha hecho retrasarme bastante mientras Joseba cogía carrerilla como quien espera tomar un café bien pronto (que lejos quedaba eso para nosotros aunque entonces no lo sospecháramos).
La previsión era hacer los 8 primeros quilómetros hasta Vila Bona de Barquínha y tomar café porque la guía marcaba que tenía todos los servicios, de todos modos 3 quilómetros más allá estaba Atalaia también con todos los servicios según la guía. Hemos hecho el primer tramo sin problemas, bastante fresquito y animados porque hoy la etapa era algo más pequeña de lo que hemos hecho hasta ahora y nos la queríamos tomar con un poco más de relax. Al llegar al primer pueblo no hemos visto nada, se trata de urbanizaciones modernas de duplex y viviendas única militares situadas en amplias avenidas pero de bares o supermercados nada de nada. Hemos pensado que quizás el camino en lugar de pasar por el centro iba por una esquina y por eso no había,os encontrado nada y como a 3 km teníamos el otro pueblo allí tomaríamos el ansiado café de la moral y llenaríamos la bolsa del agua con fresca embotellada porque llevábamos poca cantidad dado lo mal que sabía y lo calentona que estaba.
Al entrar en Atalaia hemos visto un pueblo hermoso, grande, bastante rico y que parece lugar de recepción de turismo y de familias con segunda residencia para vacaciones. Nada más al entrar había unas mujeres sentadas en una mesa tomando un café pero no había ningún cartel anunciando el lugar salvo un cartón de helados, en el interior parecía entreverse un mostrador y cuando hemos pasado le he dicho a Joseba que mejor buscábamos otro bar mejor más adelante no nos fuera a pasar lo del otro día que pararnos en el primer cutrebar del pueblo y luego nos encontramos uno mucho mejor algo más adelante.
Incluso nos hemos llegada encontrar una casa de turismo rural pero los pocos bares que hemos pasado estaban todos cerrados.
Así hemos salido del pueblo sin café, sin agua, con calor, tras 11 km ya pateados y con otros siete por delante antes de encontrar algo.
Para colmo de males nada más salir del pueblo el camino cambia bruscamente para meterse en un bosque bastante cerrado con una fuerte subida y por una senda estrecha, poco transitada y con poca señalización. Cuando llevábamos un buen rato andando me he comenzado a mosquear porque llevábamos el sol a la izquierda y he mirado rápidamente el GPS del iPhone: ¡Nos habíamos perdido! Habíamos salido del track sin darnos cuenta y íbamos en dirección contraria al objetivo. Por si todo esto no fiera suficiente no llevábamos mapas de este trozo porque misteriosamente se han borrado del teléfono y, además, el iPhone ha dejado de marcar la ruta porque se ha bloqueado.
Después de reiniciar el teléfono para recuperar la señal del GPS y de encontrar un camino que nos llevaba hacia la izquierda hemos comenzado a caminar con la intención de volver a recuperar el track. Durante una media hora hemos ido acercándonos cada vez más al camino correcto atravesando sendas abandonadas y poco transitables entre bosques de eucaliptos en los que los árboles no nos dejaban ver el bosque hasta que después de dos o tres quilómetros hemos alcanzado finalmente el track para alivio nuestro. El camino se ha mantenido en un constante sube y baja por pistas llenas de piedras sueltas y poco señalizado. Menos mal que Joseba parecía andar hoy mucho mejor de su tobillo y así algo nos hacía ver las cosas de una forma más positiva.
Después de un buen rato de caminos duros y con bastante calor hemos llegado al siguiente pueblo pero de bares nada de nada así que tres más hasta el siguiente.
Después de 22 km por fin a la entrada del pueblo hemos visto un cutrebar atendido por una ancianita antipática, espesita y poco dada a la conversación. En el bar hemos encontrado nuestra primera peregrina de este camino, una irlandesa con aspecto de monja que escribía con emoción en una libreta las palabras que iba encontrando en un diccionario de portugués mientras leía el periódico.
Joseba se ha pasado directamente a la garrafa (ya sabéis que es misión imposible) mientras yo intentaba convencer a la señora de que el café fuera algo más grande que una simple tacita. Luego la pelea ha estado por encontrar algo para comer entre los croisanes de chocolate prefabricados, las galletas de coco y varias bolsas llenas de cosas de difícil descripción. Tras luchar contra los elementos he acabado aceptando una bolsa que ponía algo así como boas de aceite que en lugar de alargadas eran redondos bollos de forma irregular tan difíciles de tragar sin agua como mal aspecto tenían. Esto no ha impedido que media bolsa cayera de un golpe acompañado por mi sufrido compañero y así nos hemos puesto en marcha hasta el gorro de la etapa, con la garganta al borde de la asfixia por los trozos de bollo que aún me quedaban pero agradecidos al menos de haber tomado algo y de que sólo nos quedaban 7 km para el final.
Pero al subir la calle hemos visto un bar estupendo, una cafetería moderna a la que sólo le hubiera faltado conexión wifi para ser perfecta, y luego otro, y otro… Así hasta 7 hemos encontrado en la calle de paso. Justo en el momento en el que yo me acordaba de todo el santoral bramando en arameo, mientras sapos y culebras salían por mi boca ha llamado Tere para preguntar a Joseba por su tobillo o quizás porque desde Mundaka había oído mis gritos de mala leche, y otro bar más, como para recochinearse. Era como si todos los bares que debíamos haber encontrado a lo largo de todo el día se hubieran concentrado en esa miniatura de pueblo, porque encima el pueblo era una simple aldea.
Al salir del pueblo hemos visto el cartel de 7 km a Tomar y eso nos ha animado ilusos nosotros y no escarmentados aún con que el día de hoy había salido torcido. El camino ha comenzado a desviarse una y otra vez haciendo piruetas absurdas que nos hacían subir colinas para luego bajarlas por el otro lado para seguidamente retomar el sitio casi por donde lo habíamos dejado. Otras veces nos mandaba al otro lado de la vía del tren para recorrer una senda que nadie debe haber pisado en años porque la vegetación casi lo cubre todo. En definitiva los 7 km previstos han debido llegar a más de 10.
Cabreados hasta el nivel máximo hemos llegado finalmente a Tomar después de unos últimos quilómetros a pleno sol sobre asfalto semiderretido y en constante sube y baja. Nos hemos puesto a buscar habitación con la ayuda del iPad.
Pero como una etapa como esa siempre tiene su compensación el resto del día nos ha ofrecido la otra cara del camino. Para empezar un hotel estupendo, cómodo y bonito atendido por gente muy amable y servicial, el Uniao. Después una comida estupenda atendidos amablemente por el dueño que ha acabado de conversación con nosotros y que nos ha permitido degustar a Joseba un bacalao y a mí una sopa de verduras y una ensopada de merluza (especie de merluza en salsa) regada con vino de la casa y acompañada, en el caso de Joseba para variar, de un buen bagazo del que yo he retirado un traguito para mi café en plan generoso y para que quitarle algo de vicio.
Seguidamente ducha en el hotel, lavado de ropa y salida turística porque nos esperaba una cuesta descomunal hasta el castillo de los templarios. Hemos quedado alucinados de la visita que por seis euros nos ha enseñado un edificio increíble en el que se conservan perfectamente las dependencias del convento. Reencuentro con turistas españoles a los que el arte barroco portugués les parece una simple imitación del español al mejor estilo comolodemicasanohaynadaentodoelmundo.
Resto de la tarde paseando, hidratando el cuerpo con líquidos y ahora que nos espera un restaurante que se llama la Grelha y que nos han recomendado porque se come muy bien, ya os contaré mañana.son las cosas del camino.
Resumen del puñetero día (encima se me ha borrado el track) más o menos 32,2 km en 6:05 a una media de sobre 5,4.

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