Camino de Baztán: 1ª Etapa Bayona – Urdax


Segunda parte de nuestro camino este verano para volver a cruzar los Pirineos, ahora en dirección contraria, hacia España.

La planificación que habíamos hecho era la de llegar a Foix con tiempo de hacer turismo y poder comprar los billetes de tren para, al día siguiente, salir temprano en dirección a Bayona y poder pasar el máximo de tiempo allí y poder ver la ciudad. Nos poníamos en marcha por el Baztán, aunque haciendo algunas variaciones, como os iré contando en estas entradas.

El viaje en tren ha sido muy cómodo y hemos llegado a Bayona a muy buena hora para instalarnos en el hotel y rápidamente irnos a comer algo y visitar la ciudad, que tiene bastantes cosas.

Buscando en Booking encontramos en Hotel des Arceaux, nada del otro mundo aunque muy bien situado en el mismo centro de la ciudad. Para comer nos hemos dejado llevar por Tripadvisor y nos hemos ido al medio día a Le 9 y por la noche a Le Maestro. Ambas opciones han estado muy bien saliendo de la zona más turística.

Hemos pasado la tarde paseando por la ciudad y viendo el gran ambiente que hay por todas partes. Todo preparado ya para nuestro nuevo recorrido.

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La primera etapa que habíamos programado llegaba hasta Urdax, lo que supone empezar con casi 40 km. La idea es la de recortar aquí un día para poder parar en Urdax y poder visitar las cuevas de la zona: Urdax, Zugarramurdi y Sare. Nos hemos planteado esta etapa así de larga porque sabemos que el perfil es muy sencillo, sin desniveles y por terreno muy cómodo ya que toda la primera parte transcurre por un fácil camino junto al río Nive hasta llegar a Ustaritz (en el km 15), una vía verde. También nos viene bien porque de esa forma buscamos alojamiento ya directamente en España y nos ahorramos las incomodidades de un día más en suelo galo, por lo que se refiere a precios (sobre todo de cerveza) y horarios.

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Desde aquí hasta Souraïde sin novedad en el terreno y una pequeña subida antes de llegar a Ainhoa, un precioso pueblo vasco-francés con casas muy antiguas y muy bien conservadas. Allí hemos parado a reponer fuerzas para afrontar la última parte de la etapa.

Hay que decir que tanto en Souraïde, como en Ainhoa o, fuera del camino, en Espelette, hay alternativas de alojamiento para los que no quieran pegarse el palizón de quilómetros hasta Urdax. De cualquier modo la etapa completa se puede hacer sin grandes dificultades y nosotros hemos llegado a buena hora para comer y poder visitar por la tarde las cuevas de Urdax.

También se puede acortar un poco la etapa y llegar hasta Dantxarinea, la frontera con España. Es una típica ciudad de frontera que tiene comercios y poco más. Lo cierto es que no creo que merezca la pena permanecer en la misma frontera cuando el trayecto hasta Urdax es un sencillo y cómodo paseo.

En Dantxarinea hemos intentado evitar el tramo de carretera y eso nos ha supuesto al final que nos hemos equivocado y hemos dado un buen rodeo absurdo hasta acabar casi en el mismo sitio: no merece la pena porque además hay zonas complicadas y la frontera se tiene que pasar cruzando el río Elizako. Después de una buena vuelta hacia ninguna parte hemos tenido que retroceder por la orilla del río hasta buscar un paso que nos llevara nuevamente a la carretera: al final lo hemos encontrado junto a un restaurante.

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Nos hemos alojado en la Casa Rural Dutaria para las dos próximas noches. Agustín nos estaba esperando para atendernos y nos había reservado mesa para comer ya que era un poco tarde. Hemos comido estupendamente en el Indiano.

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Al terminar hemos ido rápidamente a ducharnos y después nos hemos acercado hasta las cuevas de Urdax. Se trata de un paseo cortito por la carretera que hemos hecho sin problemas al ir sin mochilas. Las cuevas son una maravilla y desde luego que merece la pena hacer esta pequeña desviación. Nuestro objetivo era ver por la tarde Urdax y así dejar el día siguiente para subir hasta las cuevas de Sare, que están en territorio francés, para luego, de vuelta, ver Zugarramurdi y llegar a comer a Urdax en el Montxo.

Según el plan previsto hemos vuelto a Urdax con tiempo para organizarnos bien, dar una vuelta y disfrutar de la tarde hasta irnos a cenar al Montxo, aperitivo del chuletón que mañana nos espera después del paseo por las cuevas.

A la mañana siguiente nos hemos levantado un poquito más tarde que de costumbre para aprovechar bien el día. Nos hemos ido directos a Sare y hemos llegado justo a la hora en la que abrían las cuevas. El sendero está marcado y es muy fácil de seguir desde Urdax, presenta tramos de asfalto en la primera parte y luego ya se mete por sendas más bonitas para cruzar hasta Francia.

La visita a las cuevas es una maravilla. Son tres cuevas completamente distintas entre ellas: la de Urdax es la más típica en cuanto a formaciones, la de Sare es la más espectacular y grandiosa y la de Zugarramurdi tiene el aliciente de la leyenda de las brujas y los akelarres. Sin duda una estupenda jornada.

Hemos vuelto por el mismo camino para un total de 17 km ida y vuelta. Nos esperaba nuestra reserva en el Montxo para un chuletón tamaño familiar. Estupenda la comida y el trato en el restaurante que ya conocía Joseba por haber venido unos días antes para inspeccionar el terreno junto a la exploradora Tere.

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El resto de la jornada ha consistido en recuperarnos de la comida y prepararnos las siguientes etapas que presentan complicaciones de terreno y también algunos problemas de organización para temas de alojamiento. En este camino hemos decidido prescindir de albergues y demás ya que no parece que haya muchas garantías sobre cómo están acondicionados y, además, al cambiar los finales de etapa hemos ido buscando opciones en las que hemos dado prioridad a ver los lugares más emblemáticos del valle.

Resumen de la etapa: 37,8 km en 7 h 29 min a 4,83 km/h con 465 m de subida y 378 de bajada. Etapa en wikiloc.

Recorrido de las cuevas Urdax- Zugarramurdi y Sare: 8,5 km en 1 h 49 min a 4,68 km/h con 164 m de subida y 59 de bajada. Etapa en wikiloc.

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Camí dels bons homes: 7ª etapa. Ax les Thermes – Comús


Después de una estupenda tarde disfrutando de las comodidades de una “ciudad” por fin regresamos al hotel para cenar en “horario francés”. Pudimos aprovechar al disponer de comercios para reponer alguna cosilla en supermercado y farmacia (sobre todo para nuestras picaduras de insectos)

La cena en el hotel estuvo bastante bien, a tono con el resto de la estancia. Se trata de un hotel bastante agradable y con un personal muy servicial y atento, merece la pena hacer los 3 km de desvío para llegar hasta aquí.

La mañana se planteaba con la duda de regresar por el camino del día anterior hasta Orgeix o tomar alguna otra alternativa que llevaba directamente al camino desde Ax les Thermes acortando recorrido. Bien es sabido que eso de acortar para un caminante nunca es algo matemático, mucho más teniendo en cuenta los desniveles que aparecían en los perfiles de los track que habíamos visto en wikiloc. Aunque la alternativa de regresar a Orgeix era un poco más larga yo me empeñé en hacerla ante el temor de encontrarnos con rampas muy duras si subíamos directamente desde Ax. Sabíamos, además que el camino era muy bonito y fácil de seguir ya que todo el rato es llano y va junto a la orilla del río. Eso de junto al río ya me ponía los pelos de punta pues suponía humedad y ganado, es decir, terreno propicio para los tábanos.

Se trataba de un nuevo desafío a nuestras piernas con más de 1.000 metros de ascensión. Igual que en las jornadas anteriores hemos tenido una enorme subida al comenzar y luego la bajada hasta el final.

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Poco a poco la temperatura ha ido cambiando y hemos pasado del calor asfixiante de los primeros días a bastante fresco en general. Hemos abandonado ya la zona de alta montaña y nos vamos encontrando con tramos de más bosque, mucho más húmedos y cubiertos. Todo esto hace que encontremos también bastante barro. Para aquellos que piensen en hacer este camino aconsejarles que miren muy bien la época del año para evitar determinados momentos en las que los caminos pueden encontrarse casi intransitables por el agua y el barro.

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Constante subida pasando por Ascou (km 6) y Sorgeat (km 7) siempre muy bien indicado todo. Sin grandes dificultades llegamos hasta el Coll d’Ijou. Precioso el tramo de arriba en el Coll y toda la zona hasta Chioula, en la que hemos vuelto a llegar a los 1.700 metros casi y que representa el punto más alto de la etapa.

Al llegar a la zona del refugio encontramos varios pasos por puertas de ganado y el camino se pierde un poco en algún lugar, confundido por las sendas de las vacas. En el Km 21 se llega a Montillou y en el 23 a Prades, pequeños núcleos sin ningún servicio. En esta zona el camino va dando vueltas y parece que no tiene sentido ya que vemos varios conjuntos de casas diseminados por el valle. Nosotros seguimos hacia la izquierda hasta tomar en Prades el camino que va paralelo a la carretera y que nos lleva hasta el valle del Río L’Hers, en el que se encuentra Comús.

Hemos llegado a Comús a buena hora pero la sorpresa ha sido que nuestro alojamiento (L’Oustal de l’Annetta) estaba cerrado hasta las 16:00. He telefoneado y la señora me ha dicho que quizás nos darían comida en la Gite Le Silence du Midi, al otro lado del pueblo. Allí hemos podido comer bastante bien y hacer tiempo hasta que la hora prevista. Se trata de una muy buena alternativa al alojamiento que nosotros llevábamos: lo lleva una pareja que parecen alemanes y para la cena tenían preparado un buffet de carne a la parrilla.

L’Oustal de l’Annetta está muy bien y la atención es estupenda. Hemos pasado un día genial con ellos confraternizando y charlando animadamente. La cena genial incluyendo jabalí guisado. Una casa muy bien restaurada que resulta muy acogedora y muy bien atendida por una simpática pareja. Sin duda es recomendable tomar la media pensión.

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Dado que estamos utilizando diferentes tipos de alojamiento en Francia voy a hacer alguna aclaración para los que no estén muy puestos en el tema. En Francia el alojamiento y la comida suele ser algo más cara que en España, aunque la diferencia no es mucha y además se refleja en una buena calidad de las instalaciones. Puesto que la opción hotel sale poco rentable existen dos posibilidades estupendas que se pueden asemejar un poco a lo que en España es el Turismo rural: las Gites y las Chambres d’hôte.

Las Gites o Auberges suele ser el equivalente a los albergues privados que podemos encontrar en el camino: son muy usadas por los senderistas franceses y algunas ofrecen media pensión o pueden tener cocina. Suelen ser dormitorios comunes y su precio es muy económico, en general. Como punto negativo decir que la calidad varía mucho entre unas y otras y podemos encontrar auténticos palacios (como el Auberge de Nabre en el que estuvimos el día anterior) o sitios muy deficientes como La Pastorale de Porta que ya he mencionado.

Las Chambres d’hôte son habitaciones que se alquilan. Suelen ser casas particulares que alquilan habitaciones sueltas. Los dueños de las casas suelen vivir en ellas y la acogida es muy familiar. En general se trata de casas bonitas que al ser muy caras de mantener los dueños las financian en parte alojando huéspedes. Son un poco más caras pero, en general, merece la pena. Sobre todo si incluyen la media pensión ya que son los propios dueños los que preparan la comida. Dado que comer en restaurante en Francia sale bastante caro, la opción de media pensión siempre es más económica y no suele defraudar. En estos casos también me he encontrado con alguna sorpresa desagradable pero habitualmente están muy bien y algunas son verdaderos Chateaux.

Resumen de la etapa: 26,96 km en 6 h 42 min a 4.02 km/h. 1.099 m. de subida y 733 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: 6ª etapa. Mérens les Vals – Ax les Thermes


Una nueva etapa de “recuperación” cortita pero muy dura. De todos modos la dureza de la subida se compensa sobradamente con la belleza de los paisajes a contemplar en toda la zona alta.

Después de una cena agradable (a pesar de nuestros compañeros de mesa) y de un sueño reparador nos hemos levantado con el ánimo renovado y con evidentes muestras de picaduras por todo el cuerpo. A las chinches del albergue de Porta se han ido uniendo unos dolorosísimos mordiscos de unos tábanos enormes que me han provocado una enorme reacción alérgica en la pierna. Es hora de buscar farmacia y aplicarme en mis conocimientos del nombre de los insectos en francés adquirido después de varios años de picaduras por estos lugares.

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Salimos de la gite por la iglesia y tomamos la carretera en ascenso fuerte y constante. Hay que tener cuidado y no pasarse de camino ya que en ese punto se separan dos GR: nosotros tenemos que tomar a la izquierda antes de cruzar el río de Saint-Touret para iniciar una fuerte subida de unos 5 km que nos lleva a la zona alta del Coll de Joux, a 1.750 metros. Desde ese punto ya el camino suaviza mucho hasta llegar a la cabaña. Allí hemos encontrado un montón de vacas y algunos caballos que no querían apartarse del camino y que nos han hecho perder un rato.

Desde aquí todo es un agradable descenso por una cómoda pista siempre en continua bajada. Merece la pena tomarse este tramo con tranquilidad para disfrutar de las vistas de los valles y del propio camino.

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Finalizado el zig-zag de bajada tomamos una pista que nos va llevando a Orgeix, no tiene mayor dificultad ni en el seguimiento ni por el descenso, hasta el Rí d’Aygue.

Este es el punto en el que debería acabar nuestra etapa pero en Orgeix no hay nada de infraestructura, ni hoteles ni restaurantes o tiendas. Nuestra opción ha sido la de continuar hasta la cercana Ax les Thermes que sí tiene todos los servicios. Se trata de unos 3 km sin ninguna dificultad por una bonita pista que siempre va junto al río y que está bien señalizada. A mitad de esta pista encontramos el lago artificial de Campauleil. Esta pista acaba desembocando en la carretera que lleva directo a Ax les Thermes.

Estamos alojados a la entrada del pueblo en La Grande Cordée. Se trata de un lugar sencillo pero bien equipado, una buena alternativa con media pensión. Para comer nos han aconsejado ir al centro de la ciudad a Le Petit Montagnard y ha sido un acierto. Luego hemos dado una vuelta por la zona de las termas. Esta ciudad es un lugar muy conocido por sus aguas termales, hay muchas personas, sobre todo mayores, que viene aquí a tomar los baños y hacer la rehabilitación de sus problemas físicos. Por las calles hay distintas fuentes públicas y está lleno de balnearios y hoteles termales.

También hemos buscado una farmacia para comprar repelente eficaz contra los insectos (regular de resultado) y una pomada con cortisona para las picaduras que ya tenemos, sobre todo yo.

Resumen de la etapa hasta Orgeix: 18,8 km en 4h 21 min con 682 m de subida y 998 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: 5ª etapa. Porta – Mérens les Vals


La primera noticia con la que nos levantamos fue la sospecha de que las chinches nos habían comido la noche anterior. La picadura aparece a las 24 horas pero las señales empezaban a ser evidentes. Teniendo en cuenta que cualquier insecto que está a un radio de varios quilómetros me acaba picando y provocando una reacción terrible en mi organismo, ya sabía lo que me venía encima. A esto hemos de añadir los tábanos que masacran nuestras piernas y dejan señales durante días.

La etapa ha vuelto a ser bastante dura aunque con menos quilómetros: eso de subir unos 1.000 metros al día empieza a ser una costumbre en nosotros. La subida es muy dura hasta la estación de esquí y luego sigue algo más cómoda. La verdadera maravilla es la bajada por una preciosa senda en zig-zag que lleva hasta el valle y a L’Hospitalet: allí hemos tomado un café por la módica cantidad de 4 euros servidos por una señora de edad indefinidamente elevada.

Después de las palizas de los días anteriores esta etapa se presenta casi como un descanso. La realidad es que sigue siendo una etapa dura con un desnivel de subida de 700 metros y con 1.000 de bajada. De cualquier modo, después de lo de los últimos días casi nos ha parecido un paseo. Una de las ventajas que tiene este camino es que las etapas suelen ser muy parecidas: no hay grandes variaciones y tenemos una fuerte subida al principio de la etapa  y un descenso constante hasta el final del camino.

Vayamos a la etapa en sí. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la señalización no está demasiado bien en algunos tramos. Al salir vamos paralelos a la carretera un buen tramo y al río de Querol. Poco después de cruzar el río el camino toma una variante que parece deberse a las obras que se realizaron para el túnel que atraviesa estos montes. A partir de aquí empiezan los problemas. Las señalizaciones son escasas y los desvíos constantes nos han hecho perdernos en un para de ocasiones. Hay varias señalizaciones superpuestas y eso hace que se complique bastante el tema. Es conveniente llevar el track para evitar errores.

Desde el punto en el que abandonamos en antiguo trazado del GR (hay una señal borrada y hay que seguir a la derecha) nos vamos junto al río y seguimos un tramo hasta coger de nuevo un giro a la izquierda. En este punto hay que tener cuidado porque es fácil ver el pueblo al fondo y seguir la ruta. Nosotros nos hemos equivocado y hemos tenido que volver.

El tramo se va haciendo cada vez más complicado de seguir por una senda estrecha que nos lleva a la altura del telesilla, en este punto hay que estar muy atento y subir casi campo a través hasta alcanzar la pista que en realidad es la continuación de las pistas de esquí. En ese tramo no hay casi señales y la mejor guía es el propio telesilla. De cualquier modo se puede evitar todo esta vuelta tomando directamente la pista al principio y siguiéndola hasta retomar el camino, se ve muy bien en el mapa.

Una vez tomada la pista ya el camino es mucho más fácil: basta con seguir las pistas de esquí hasta llegar a la estación de Puymorens. Este tramo es fácil aunque siempre en constante ascenso.

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En la zona de la estación de esquí hay que buscar la salida para cruzar el río y desde allí tomamos una pista que nos conduce a las construcciones de la carretera. Cruzamos la carretera y tomamos una nueva pista que nos lleva hasta el fondo del valle por unos pastos entre ganado y luego nos mantiene subiendo un buen tramo hasta la máxima altura a 2.050 metros.

A partir de este punto comenzamos un precioso descenso que nos va a conduce hasta la población de L’Hospitalet. Este es otro de los tramos más bonitos de lo que hemos hecho: se trata de bajar hasta los 1.500 metros por una preciosa senda en zig-zag que transita por un maravilloso bosque caduco.

En el pueblo hemos parado a tomar algo y luego hemos continuado bajando por una senda junto al río bastante cómoda, aunque con algunos pasos con agua algo complicados. Siempre vamos junto al río y a la vía del tren, que son las referencias.

La llegada siempre en descenso por el valle cada vez más abierto hasta llegar a Merens. Nuestra sorpresa ha sido cuando hemos tenido que tomar la carretera casi 1 km más hasta llegar a la gite de Nabre: ha merecido la pena por la atención y la calidad del servicio. El esfuerzo nos ha compensado con un restaurante muy bueno en el que hemos podido disfrutar de un buen trozo de esos animales que solemos ver por el monte y que tanto nos gustan a la brasa.

Después de una estupenda comida hemos pasado la tarde tranquilos en una gite que está muy bien equipada y bastante limpia. Han llegado algunos caminantes más con los que no hemos tenido oportunidad de contactar ni aún cenando en la misma mesa: gente poco dada a las relaciones sociales (y tampoco a lavar la ropa según nos ha parecido en la cena cuando hemos coincidido con un par de caminantes que están haciendo el GR-11).

La gite presenta distintos tipos de alojamiento con dormitorios comunes en la zona alta bastante aislados, todo en madera y muy limpio. A pesar de estar durmiendo varias personas hay separaciones en tela que mantienen bastantes la intimidad. Las zonas comunes son muy cómodas y la cena incluida en la media pensión ha estado bastante bien.

Resumen de la etapa: 24,5 km en 5h 52 min a 4,15 km/h con 662 metros de subida y 1.034 de bajada. Etapa en wikiloc.

Camí dels bons homes: 4ª Etapa. Bellver de Cerdeña – Porta


Y por fin la etapa reina de este camino con 36 km y 1.500 metros de subida y 1.000 de bajada: Pirineos en estado puro. Hemos llegado a Porta muy bien a pesar de todo aunque muy cansados porque tanto la subida como la bajada han sido muy duras y bastante técnicas. En esta etapa salimos de España para llegar un momento a Andorra y desde allí se pasa a Francia. El punto de unión de los tres países se producen en el Coll de la Portella Blanca a 2.600 metros de altitud. La etapa es sencilla de describir:  subida constante desde el inicio y casi sin descansos y después de coronar todo bajada muy complicada hasta Porta.

El camino está siendo verdaderamente impresionante. Todas las etapas tienen tramos preciosos y  está bastante bien de señalización y de limpieza. La verdad es que estamos viendo poca gente caminando aunque es normal dada la dificultad del terreno y los desniveles en los que nos estamos moviendo. No es este un camino para principiantes y cualquiera que lo haga debe tener muy en cuenta que se enfrenta con tramos muy técnicos de montaña que, además, pueden presentar dificultades climatológicas o problemas en algunos momentos por la acumulación de agua. Además es imprescindible organizarse bien para llevar algo de alimento y bebida suficiente, sobre todo en días de calor como los que estamos pasando. Por supuesto que conviene tener reservados los lugares para dormir ya que los finales de etapa no tienen demasiada infraestructura. Es conveniente llevar algo de fruta, frutos secos y mucho líquido.

Una de las etapas más bonitas, pero más duras que hemos hecho en nuestros caminos. Sabíamos que iba a ser complicada por el número de quilómetros y por los metros de subida y bajada, además de ir por encima de los 2.500 metros de altitud. En ninguna de las dos cosas nos ha defraudado, ni en la belleza ni en la dureza.

Sale el camino a 1.000 metros de altura por la parte alta del pueblo y durante un buen tramo va paralelo a la carretera N-260. Se va cerca del río por terreno cómodo en un suave descenso hasta llegar al cruce de la carretera que lleva hacia Prullans (1.150 m.). En ese punto se inicia el verdadero ascenso. Siempre subiendo por una pista bastante buena de andar y muy regular de nivel pero con fuertes tramos de subida, casi no tiene descansos. Al llegar a Ardovol se alcanzan los 1.300 metros. Desde aquí seguimos subiendo hasta alcanzar el valle del río de la Llosa a 1.400 metros.

Desde aquí ya no vamos a abandonar el río hasta llegar al final del valle: un precioso paseo por sendas de montaña cada vez más altas. Hay que tener cuidado porque hay zonas con mucha agua, sobre todo en las épocas de deshielo, nosotros no hemos tenido problemas de paso pero porque todo está muy seco.

Seguimos este precioso valle sin grandes novedades, el terreno es duro pero está muy bien indicado y no tiene pérdida. Al llegar a la cabaña dels Esparvers (2.068) el río se divide y tomamos el valle de la derecha por el Riu d’Engait. En este punto comienza la parte más dura de la ascensión. El cansancio acumulado puede pasar factura ya que esta ascensión última es bastante dura. El valle se va cerrando en un precioso circo glaciar mientras vamos pasando desde España a Andorra para acabar en Francia. En el pico es el lugar en el que se unen los tres países.

Entrados en Andorra por unos metros dejamos definitivamente el río y tomamos una senda a la derecha que nos lleva directos hacia el Coll de la Portella. Es el tramo más duro de la etapa en el que se une la dificultad del terreno, el desnivel de subida y el cansancio acumulado. La sensación arriba cuando coronas el coll y puedes contemplar los dos valles es maravillosa. Desde ese punto las vistas son increíbles tanto por la parte española como por la francesa.

Si la subida ha sido complicada hay que prepararse bien para la bajada: técnica, dura y muy larga. Es cierto que el desnivel es bastante constante, pero las sendas son muy irregulares, es fácil despistarse del camino y también hay que tener cuidado con las zonas de agua.

Vamos a descender por el valle de Campcardos siempre junto al río. El primer tramo es un fuerte descenso por una estrecha senda hasta el valle, desde aquí ya siempre hacia abajo entre impresionantes moles a ambos lados y el precioso río en medio. En este tramo hay que ir alternando la atención con el terreno que se pisa y el mirar de vez en cuando hacia arriba (adelante, atrás y a los lados) para disfrutar de toda la belleza que cada rincón nos ofrece.

El cansancio cada vez se hace más evidente y la última parte del descenso, ya por una zona mucho más arbolada del valle, se hace eterno: es momento de echar mano de la experiencia y pensar que el final está cada vez más cerca. A medida que vamos bajando la senda se va haciendo cada vez más ancha aunque las piedras siguen complicando la marcha.

El final del camino ha sido, sin embargo, el principio de el suplicio en la Gite la Pastorale de Porta: no hemos comido casi nada, la atención nada del otro mundo, la limpieza ni se la esperaba y los bichos nos han machacado el cuerpo: colección de chinches. Encima nos han cobrado más de lo que me dijeron en el e-mail y cuando les he pedido explicaciones sobre todas estas incidencias encima se han puesto “flamencos”. El problema es que actualmente no hay alternativa de alojamiento en Porta porque la otra gite está cerrada (parece que estaban trabajando para abrirla). En Porta no hay ningún otro servicio ni de bar, ni tienda, ni nada más por lo que no teníamos más remedio que quedarnos. Es aconsejable buscar alguna alternativa aunque sea buscando transporte para ir a otro sitio.

Resumen de la etapa: 34,9 km en 11h 11 min a 3,12 km/h con 1.554 metros de subida y 1.059 de bajada. Etapa en wikiloc.

Acceso a la página con más detalles.

Camin dels bons homes: 1ª etapa. Berga – Gósol


A los que nos gusta caminar creo que deberíamos hacer, al menos una vez en la vida, este camino. Los paisajes son de una belleza imposible de describir ni de plasmar en las fotos. Cada tramo de camino, cada senda, cada rincón esconde parajes preciosos que se pueden disfrutar sólo a pie y guardando silencio entre los sonidos del bosque o de la montaña.

Vayamos por partes: la llegada a Berga fue verdaderamente accidentada ya que nuestro autobús se averió y estuvimos más de una hora tirados en la carretera esperando, primero que lo arreglaran, y después hasta que vino otro bus a recogernos. Al menos todo este rato nos sirvió para que pudiéramos ponernos al día de todo nuestro año, de nuestras peripecias familiares y, por supuesto de nuestros muchos planes de futuro que pasan por lo poco que nos va quedando a los dos para jubilarnos.

img_1203.jpgUna vez llegados a Berga y acomodados en el hotel Estel nos fuimos a dar una vuelta al pueblo para tomar algo y hacer tiempo para la cena ya que no habíamos comido casi en todo el día. La cena bien en el hotel y prontito a la cama que el día siguiente se presentaba complicado.

 

Primera etapa: Berga – Gósol

Las perspectivas de etapa eran complejas porque las guías marcan treinta y algo en quilómetros y unos 1300 metros de desnivel de subida acumulado. Para colmo no habíamos podido comprar y entre Berga y Gósol no hay nada (nada de nada de nada, de nada). Como la etapa era larga ya desde el santuario de Queralt (el inicio oficial de la ruta) habíamos decidido no hacer el tramo desde Berga al santuario andando sino pedir.

La mañana empezaba muy cubierta en la parte de arriba pero al llegar al santuario ya estaba casi completamente despejado y el resto del día ha estado abierto y muy cómodo para la marcha.

Tras la visita a la cueva nos hemos puesto en marcha. Lo primero que nos ha llamado la atención ha sido la mezcla entre el bosque mediterráneo y el de hoja caduca. Resulta curioso ver espacios que podrían pasar por zonas de muy al norte de España junto a otras más parecidas a nuestras regiones. La mezcla de pinos o encinas con hayas e incluso acebos resulta muy interesante. Estos bosques no son tan húmedos como los del norte y eso hace que haya mucha menos vegetación en el suelo, lo que facilita el paso por los caminos tanto por la hierba como por la cantidad de agua que se acumula en el suelo.

La primera parte de la ruta va entre alguna que otra casa residencial siempre por pequeñas sendas en constante ascenso. El resto de la etapa un constante sube-baja que hace muy duro el recorrido, además de la cantidad de quilómetros.

Al llegar a Gósol hemos parado a tomar algo en el bar de entrada y nos hemos enterado de que el albergue está más de un quilómetro del pueblo. Muy cansados ya hemos bajado hasta allí para encontrarnos todo cerrado hasta las 5 que ha llegado la persona que lo lleva. Es un lugar precioso junto a un río, un molino antiguo restaurado como albergue, básico pero con todos los servicios fundamentales.

Realizadas las labores cotidianas (ducha y lavado de ropa) nos hemos vuelto al pueblo a tomar algo y hacer tiempo para la cena. Hemos buscado también una wifi con la que conectar y decir, al menos, que estamos vivos. Luego hemos bajado a cenar y hemos disfrutado de un agradable rato de tertulia antes de que mi compañero me haya abandonado mientras yo me he salido a la terraza a escribir un rato.

Descripción de la etapa: pincha aquí

Información general del camino: página oficial. Ofrece todo tipo de información sobre alojamientos, ruta y demás. Son muy amables y contestan rápidamente cuando te pones en contacto con ellos. Nosotros les pedimos las credenciales y nos las mandaron sin problemas. Es una página de referencia para todo el que quiera hacer este camino. Es imprescindible informarse bien sobre rutas y estado del terreno ya que al tratarse de alta montaña algunas zonas pueden presentar problemas de nieve o de barro en determinadas épocas del año.

Hotel Estel en Berga.

Albergue de montaña Molí de Gósol.

Total 33,44 km en 8h 40 min, con 1186 m. de subida y 928 de bajada. Ver ruta en wikiloc.