Camino Olvidado. 1ª etapa: Bilbao – Zalla


Comienza una nueva aventura de estos caminantes compulsivos que cada vez son más viejos pero no más sabios.Este año nuestra aventura es: El Camino Olvidado o Camino Viejo. Como cada mes de julio nada más terminar el claustro preparamos nuestras mochilas, afeitamos nuestras cabezas (la de Joseba una pasadita por los laterales y poco más) y nos ponemos en marcha.

Es cierto que cualquier camino requiere una preparación bastante intensa y a lo largo de estas entradas os voy a ir describiendo los procesos de preparación, los materiales imprescindibles y las aplicaciones de móvil aconsejables para tener una aventura segura y agradable.

Lo primero que nos hemos planteado esta vez es organizar todo lo relativo a alojamiento y a trazados de rutas y la verdad es que hemos acertado plenamente. El Camino Olvidado está comenzando y tiene pocas infraestructuras. Se hace imprescindible llevar grabados los track en una aplicación para evitar sorpresas desagradables como perderse en mitad de cualquier monte. Yo utilizo wikiloc y voy a ir poniendo los enlaces de las etapas al final de cada entrada para que cualquier pueda descargarlos y usarlos. Aunque en las dos primeras etapas todo ha estado muy bien indicado, a partir de la tercera la cosa cambia y hay lugares muy mal indicados y otros en los que se han molestado en ir borrando las flechas.

Pero empecemos por el principio:

El día 30 de junio previa despedida de curso junto a mis amigos Patri y Nico me fui a casa para preparar todo y salir de viaje. En la mochila llevo: 2 camisetas técnicas, 2 camisas, 2 pantalones cortos, uno largo, una camiseta de manga larga, un forro polar finito, una sábana saco, cuatro calcetines, tres culottes (por calzoncillos), bolsa camello de agua, unas crocs, una toalla de las de baño de decathon, chubasquero y pantalón de goretex, jabón lagarto, cuatro pinzas y paraguas. En el neceser, además de lo normal de aseo llevo anti-inflamatorios, analgésicos, pomada anti-inflamatoria, esparadrapo y tiritas. También llevo mi iPad, el teclado de Appel, una batería extra de 6000 y un ladrón (enchufe) pequeño. 

A las 9:36 salía mi tren rumbo a Bilbao con parada en Madrid. Llevaba los billetes en mi aplicación móvil de Renfe (RenfeTicket) llegando a destino a la hora prevista, 9:16 de la noche. En el trayecto pude disfrutar de los seis primeros capítulos de “Juego de Tronos” que me había descargado amablemente Cristian para mí aplicación de iPad AVPlayerHD. Había reservado habitación en el Hotel Bilbao Jardines por medio de Booking y llevaba toda la información en mi aplicación de Booking. En la estación me esperaba mi amigo Joseba que iba a actuar de anfitrión y Cicerone en nuestra estancia en estas tierras. 

Sin perder tiempo fuimos al hotel a dejar las cosas y bajamos a cenar a una de las múltiples tabernas de la zona. El hotel he de decir que está bastante regular en su relación de Calidad-precio. Hay que tener en cuenta que los precios en Bilbao están bastante subidos y un hotel en el centro de la ciudad se cotiza mucho. Es sencillo y con mucho ruído de la calle en fin de semana pero con los servicios básicos, y la situación es estupenda. 

Tras una cena rápida nos fuimos a la cama porque yo estaba bastante cansado. Hay que tener en cuenta que el 28 se ha cumplido el segundo mes desde que me operaron de la rodilla y no sé cómo responderá ante las etapas que nos esperan durante mes y medio.
A las 6 de la mañana he escuchado el desagradable sonido del despertador de Joseba. Este año le ha cambiado el ruido y suena aún más horrible que de costumbre. De todos modos, he prometido que no me voy a meter mucho con él y por eso no voy a recordar cómo se levanta con la mochila puesta, ocupa el baño y lo inutiliza para el resto de la mañana, y cuando apenas me levanto escucho su frase preferida: “yo ya estoy, ¿qué te queda?”.

Hemos salido siguiendo el el camino del norte ya que el recorrido de ambos caminos es común hasta cruzar el barrio de Altamira. Justo al terminar la bajada y casi ser comidos por un enorme perro suelto que debe hacer las delicias de todos los peregrinos que por allí pasan, hemos llegado a un punto en el que ambos caminos se separan. Nuestra ruta comienza entonces un precioso paseo por el valle del Cadagua. La mañana ha estado bastante cubierta y casi no ha parado de caer agua en todo el día. Estaba previsto según la aplicación del tiempo.es que suele ser bastante precisa en predicciones a corto plazo. El camino transita casi todo el tiempo por carriles-bici paralelos al río en un valle precioso muy cuidado en general y sin grandes desastres urbanísticos. Hemos pasado por Alonsotegi, Sodupe, Gueñes y fin de trayecto en Zalla. Me ha producido especial alegría pasar por Sodupe a pesar de no haber podido coincidir con una amiga que tengo que vive allí con su familia. Un abrazo para Rosa.

La etapa es sencilla y cómoda y el final de trayecto estaba previsto en Zalla porque no teníamos alojamiento en toda la comarca. Al hacer las reservas no encontré nada en ningún pueblo porque había prevista una competición del mundial de Enduro y concentraciones de motos que tenían todos los hoteles de la comarca completos. Teniendo en cuenta esta situación habíamos tomado la decisión de llegar lo más lejos posible y regresar a Bilbao en tren para recuperar el camino a la mañana siguiente desde el sitio en que lo dejábamos. Hemos llegado a Zalla a muy buena hora y con mi rodilla en unas condiciones bastante aceptables. En el camino hemos tenido tiempo de ponernos al día de todas nuestras aventuras del año, de proyectos, quejas y disputas propias y ajenas. Un agradable paseo bajo una suave lluvia cubierto por un paraguas.

Hemos regresado a Bilbao y tras ducha y lavar ropa hemos ido a comer. A estas alturas ya tenía bastante claro que mi cicerone particular es bastante cutre y no conoce nada de su ciudad por lo que he tenido que recurrir a tripadvisor que nos ha propuesto el batzoki. Al llegar estaba completo y finalmente hemos buscado sobre la marcha para acabar comiendo junto al hotel en un lugar bastante digno.

El resumen de la etapa es que mi rodilla va bastante bien aunque me molesta mucho durante la ruta, que las previsiones del tiempo no fallan, que Joseba es un desastre como organizador aunque estupendo como compañero y conversador (además de llevar toda la información disponible). Que Bilbao es muy cara, que el camino es precioso en su inicio y que está muy bien indicado y cuidado y que las aplicaciones y previsiones que habíamos hecho van a la perfección gracias a nuestra experiencia acumulada a lo largo de estos años de camino.

Por la tarde hemos descansado un ratito en el hotel hasta que ha llegado Tere. La Santa esposa de mi compañero (Santa por evidentes motivos) ha tenido el maravilloso detalle de acercarse desde su lugar de reposo y descanso ante la ausencia del guerrero para saludarnos y acompañarnos mientras ella sí nos explicaba todo lo que hacía falta sobre su ciudad. El paseo nos ha llevado hasta el Gugguenheim y luego a tomar algo en la cafetería de debajo del mercado. Una tarde estupenda para reencontrarnos y prometerle formalmente que cuidaré a su “calvito” y se lo devolveré dentro de 20 días sano y salvo, aunque algo más delgado.

Tras marcharse Tere y pasar un buen rato Joseba llorando por los rincones hemos decidido ir a cenar a Plaza Nueva y ahogar sus penas en un poquito de txakolí (yo le he acompañado por cortesía y porque beber solo está mal visto).

Regresó al hotel y todo listo para la segunda etapa.

Paseando por las calles de bilbao
Mercado de la Ribera
Vista de San Mamés desde Altamira
Lugar en que se separan el camino del Norte y el Camino Olvidado
Dos caminantes delante del Guggenheim
Resumen de la etapa: 28,4 km en 6 horas, 22 minutos y 225 metros de desnivel de subida acumulado. Enlace a wikiloc.

Anuncios

Camino de la costa 2.015


Preparativos y primeras etapas

Como lo prometido es deuda y ahora tengo bastante tiempo libre mientras recupero mi rodilla voy a poner por escrito la descripción de las etapas que hice el verano pasado desde Oviedo hasta Santiago.

Una vez había completado con Joseba el camino desde Santander hasta León y después desde Ponferrada hasta Santiago realizando los caminos vadiniense, lebaniego y Camino de invierno regresé a casa unos días para recuperar algo y preparar mi nueva aventura.

Como mi prioridad era ir lo más ligero posible porque pretendía hacer etapas bastante largas dejé en casa el ipad y por eso no pude ir escribiendo y publicando a diario. De todos modos sí me llevé una libreta en la que fui escribiendo las cosas y ahora lo que hecho es pasar esas notas al blog para no olvidar ningún detalle.

Un recuerdo primero a nuestro camino de la costa de 2.010 con Joseba y Julio. Sobre todo a nuestro amigo y peregrino que hace algún tiempo se marchó a caminar a otro lugar en el que la mochila le pesa menos y el camino le resulta más ligero. Un recuerdo a aquel camino de alegrías, mundial de fútbol, mordidas de perro y demás aventuras.El día 5

Salgo de Oria con rumbo a Fuente Álamo para dejar en casa a mi madre que ha pasado unos días con nosotros. Sobre las 12 inicio camino desde allí y a las 7:30 llego a Benavente después de hacer el trayecto casi sin parar. Había reservado con Booking una habitación en el Hotel Santiago. Yo no había parado nunca aquí y tengo que decir que es un lugar que merece una visita más detenida. El casco histórico está muy bien y el ambiente de tiendas y de bares promete una buena sesión gastronómica. Yo, de todos modos, no tuve mucha suerte con lo de la cena ya que todas las terrazas estaban abarrotadas y el servicio no parecía ir muy rápido. Al final cené en el restaurante del Hostal Paraíso (aceptable, aunque nada del otro mundo).

El día 6

Sin grandes novedades me fui a dormir temprano para salir a la mañana siguiente hasta Santiago de Compostela: allí iba a dejar el coche en casa de mi amigo y luego tomaba un bus hasta Oviedo. Una visita al mercado y un agradable rato de charla dieron paso a un aperitivo-comida en La Bodeguilla de San Roque camino de la estación de autobuses.

El viaje a Oviedo fue una agradable sorpresa gracias al servicio Supra de Alsa con autobús de lujo con todo tipo de detalles como asientos individuales de cuero, auriculares, agua, WC, etc.

Entre tales comodidades llegué a Oviedo en 4 horas y media más descansado de lo esperado. La ciudad atardecía entre nubes y media lluvia (lo típico del terreno). Y desde la estación de autobuses me fui hasta el hotel que había reservado también en Booking.

Había cogido un hostal bien calificado en la página y que estaba muy céntrico: El hostal Arcos. Al llegar me llevé un buen susto ya que la entrada parecía la casa de los horrores y por un momento creí que había metido la pata hasta el fondo. La realidad fue que la pensión estaba bien situada y disponía de una limpieza y servicios mínimos y aceptables en su relación calidad precio. Nada del otro mundo aunque con una situación perfecta para lo que buscaba.

Tras una ducha bajé a cenar a la plaza Fontán para degustar un platito de sardinas asadas, una ración de bonito y una botellita de sidra bebida al ritmo que marcaba el camarero de turno. El final fueron unos mejillones a la plancha muy buenos.

Día 7: Oviedo-Avilés

Me puse en marcha a las 7 con la idea de encontrar en el camino algún lugar en el que desayunar antes de salir de la ciudad. Una panadería-bollería en el centro cumplió perfectamente su función con biografía incluida del dueño (sevillano afincado en Asturias por amor).

La salida de Oviedo no está muy bien señalizada ya que las marcas son viejas y algunas cuesta verlas. Hace tiempo que nadie las revisa y se hace imprescindible llevar el track guardado para evitar sustos. Los primeros 20 km son muy cómodos y se pasa por lugares preciosos, un verdadro paseo entre prados por la Asturias verde de verdad.

El encanto del camino se rompe en los últimos 10 km de ruta: una interminable recta por una acera paralela a una carretera con bastante tráfico que llega hasta la misma ciudad de Avilés. No estaría nada mal que las asociaciones del camino de la zona buscaran alguna alternativa algo más segura y atractiva. Parece que el camino no está muy bien cuidado por la zona de Avilés, incluido el albergue del que hablaremos ahora.

No he encontrado a nadie en toda la etapa salvo un chico que venía en sentido contrario, eso me ha hecho pensar que quizás encontraría un camino tranquilo sin mucho agobio de gente. Esta idea se ha disipado rápidamente nada más llegar a la puerta del albergue y ponerme en la cola de acceso.

El albergue de Avilés sigue igual que hace 5 años en todos los sentidos (incluidos los manchurrones de la pared y demás. Se trata de un local excesivamente básico que mantiene baños comunes abiertos (culos públicos). La humedad campa sin control y en todos estos años no se han realizado mejoras de ningún tipo. Es el albergue típico de los peregrinos “de verdad”, esos que buscan el contacto cuerpo a cuerpo entre olores y ronquidos sin fin. Una verdadera pesadilla peregrina acrecentada porque mis vecinos de litera (demasiado cercanos) eran franceses, poco dados a la ducha y habladores sin descanso en la hora de siesta peregrina, no por ser franceses sino por ser algo básicos en el concepto de educación y de higiene.

Después de realizar mis labores peregrina de lavado personal y de ropa me he ido al centro a buscar un sitio para comer y mis pasos me han llevado a Casa Alvarín, una sidrería típica muy conocida en la ciudad. Pude degustar un estupendo menú por un precio razonable, hasta que mi cuerpo ha decidido parar en forma de mareo intenso que no me ha dejado terminar. La verdad es que en el restaurante se han portado muy bien e incluso no me han querido cobrar la comida ya que no había podido terminarla (todo un detalle de amabilidad).

He regresado al albergue a descansar y recuperarme un poco aunque la pareja de peregrinos franceses se han dedicado a hacer imposible cualquier intento de siesta moviendo colchones.

Desesperado y algo recuperado me he vuelto a marchar del albergue cada vez más lleno de gente y me largado a darme una vuelta por el centro de la ciudad. He llegado hasta el centro Niemeyer. Impresionante y muy adecuado complemento de la ciudad para unir la tradición con la innovación. He subido a la cafetería a tomar algo aunque no he podido quedarme porque estaba lleno.

La tarde se ha quedado gris y húmeda, típica de estos lugares y me ha permitido completar un estupendo paseo por el centro histórico de la ciudad parando en algún que otro lugar a tomar algo y ver las posibilidades de todo tipo que ofrece el lugar.

Aunque disponía de diversas posibilidades para cenar me he decidido sin dudarlo por repetir en Casa Alvarín dado el trato del mediodía y que consideraba debía hacer algo de gasto.  Era temprano y aún no había mucha gente por lo que he podido disfrutar de una cena tranquila con un estupendo pulpo amoriscado (tipo “al ajillo”) regado con un alvariño estupendo.

Desde aquí directo a la pesadilla peregrina nocturna en un albergue abarrotado de peregrinos de todo tipo y color con todo completo. Destacan los peregrinos alemanes por su nivel de sonido y por el modo en que se aíslan del resto y van “a su bola” sin tener en cuenta a nadie.

Resumen de la etapa: 29,38 km en 5h y 33 min. Enlace en wikiloc

 

La primera en la frente


A la hora prevista y tras cumplir con nuestras obligaciones docentes nos hemos puesto en marcha. Las pequeñas complicaciones, como que mi director he tenido el día comunicador y por poco si no terminamos el claustro, no han hecho más que estresarnos un poco y atragantarnos en la comida. Esto último lo digo en modo irónico ya que Mar ha decidido organizar una comida-no comida que nos ha dejado casi como antes de sentarnos a la mesa y que le ha hecho ya a las 6 de la tarde dar cuenta del primer bocata de reserva. Además de la inconveniencia de comer en el tren ha puesto al descubierto sus reservas de galletas de chocolate, las que llevaba escondidas para algún momento crisis y que , por supuesto, me había ocultado.
Corriendo, he dado a mi cabeza el aspecto peregrino habitual despoblada de casi todo su pelo, ducha rápida y acomodo de las últimas cosas que quedaban por meter en la mochila. Al final Mar lleva unos 5 quilos totales y yo sobre 7 ya que hemos prescindido de sacos de dormir, sábanas y mantas. Llevamos dos pantalones, dos camisas, una camiseta de manga larga, un forro, chubasquero y pantalón de goretex, tres pares de calcetines, dos de calzoncillos (ella tres de braguitas, que así las llama sin saber muy bien por qué), dos culotes, pañuelo peregrino y sombrero.
En la bolsa de aseo: cepillo de dientes, maquinilla de afeitar (una por cabeza), pasta de dientes, desodorante, champú, crema solar y crema hidratante (sección femenina).
En el botiquín compids pequeños y grandes, aguja e hilo para ampollas, guantes de látex, tijeras, tiritas, esparadrapo fácil de despegar, crema para picaduras, betadine en pasta y mitosil para rozaduras.
Mar lleva un anexo pastillero con analgésicos, protectores de estómago, para jaquecas, antinflamatorios, y demás como para doparse todo un equipo ciclista de Amstrong. Y eso que he hecho inspección y le he reducido el paquete (dicho con la mejor intención).
Además llevamos, yo unas crocs y Mar otras sandalias de marcha, la pastilla lagarto para lavar ropa, pinzas, los dos iPad, mis otros dos teléfonos y Mar el suyo. Tres cargadores multiusos, una batería de repuesto para el galaxy note, otra batería externa y un ladrón (especialmente útil cuando hay pocos enchufes disponibles)
Pues así sin comer casi y corriendo hemos dicho adiós a las niñas (se les saltaban las lágrimas de…, pensar que se les queda la casa disponible) y nos hemos montado en la tartana de tren a Murcia.
Justo al salir me he dado cuenta de que me he dejado en casa los billetes de tren y los bonos de los hoteles así que he tenido que llamar a mi hija para que me los mande en foto y así sacarlos cuando hemos llegado a Murcia.
Hemos hecho tiempo en la cantina de la estación y a las 16:47 nos hemos puesto en marcha hacia Madrid.
El tren va abarrotado de gente. Sobresale un monstruoso niño que no para de gritar respondiendo a cada cosa que le manda su madre. Ya se ha negado a leer, a contar una historia, a merendar y a dormir la siesta y presiento que nos va a dar la tarde.
También he descubierto por qué no pude comprar los billetes en preferente: el tren no lleva vagón de preferente. Eso nos hace ir un poco más acompañados que de costumbre.
Mientras mar acaba su bocata y echa una siestecilla con el iPad en la mano como para leer, yo escribo en el mío contemplando el paisaje por la ventana. Son las 18:30 y aún nos quedan muchas horas de camino por delante así que iré escribiendo sobre la marcha. Iré escribiendo siempre que pueda y que tenga wifi, también compraré en Lisboa una tarjeta para mi iPad y para mi galaxy note y así tener siempre conexión.

20130628-183001.jpg

Todo preparado para el camino


Por fín llegó el día de comenzar el camino. Mañana a las 8 salgo en tren a Barcelona para reunirme con Joseba y tomar el vuelo a Lisboa. La mochila está lista, me he rapado la cabeza y creo que ya está todo controlado.

He tenido algunos problemillas con la tecnología que no sé si seré capaz de solventar sobre la marcha puesto que algunos de los mapas que cargué en el gps se han ido borrando misteriosamente. De cualquier modo he encontrado los tracks del camino en wikiloc y los he podido cargar en el móvil y en el ipad mediante everytrail.com.

He de reconocer que esta última semana sí se me ha hecho larga esperando el momento. Joseba y yo estamos acostumbrados a salir el mismo día 30 de junio nada más terminar el claustro de fin de curso y este año mis problemas nos han retrasado todo casi un mes. Pensaba que se haría terrible pero he de reconocer que se pasó volando todo el tiempo menos estas última semana. Llevo ya dos o tres días con un movimiento interno y un hormigueo de camino.

Os hablo un poco de la mochila, al final no han sido 7 sino 9 los quilos que llevo, los pesé ayer cuando la completé. Aunque es un poco más de lo que esperaba creo que voy bastante bien, mejor que otros años. El material es muy ligero y uno de los problemas es que la mochila es algo pesada (lo que se gana en comodidad para llevarla). El contenido es:

– Bolsa de agua de 2 litros.

– 4 pares de calzoncillos (son de microfibra muy ligeros, 70 gramos y tipo culote).

– 4 pares de calcetines, dos cortos y dos largos.

– 2 camisas de marcha.

– 1 camiseta de manga corta y una de manga larga.

– 1 forro polar de quechua de los de cremallera completa.

– Tres bolsas de tela para guardar las cosas.

– 2 bastones de marcha leki.

– Saco de dormir de 900 gramos marca Coleman de extremo -4.

– Almohada hinchable.

– Gafas de sol y funda.

– Navaja suiza.

– Linterna para colocar en la cabeza.

– Cinta americana, un rollo.

– Cinco pinzas para ropa.

En la bolsa de aseo lo imprescindible: pasta de dientes, cepillo, desodorante, cuchilla de afeitar y gel de ducha (250 ml).

En el botiquín: tijeras, compeed, paracetamol, ibuprofeno, protector estomacal, cardil (mi anticolesterol), pomada contra picaduras, betadine en pasta y mitosyl para las rozaduras íntimas.

Además de todo eso llevo mi bolsa de mano para llevar documentos, dinero, ipad, teléfonos, cargadores y baterías auxiliares tal y como os expliqué en la entrada anterior.

Creo que lo llevo todo y ahora sólo falta que nos haga buen tiempo y el camino no ponga muchos obstáculos, sobre todo en forma de ampollas. Llevaremos el seguimiento del camino via twitter @juanmacapa y el facebook de Joseba y el mío, Juanmacapa.

Como ves, Fran, hoy he escrito una entrada más acorde a lo que tú esperabas en la anterior, mucho menos tecnológica. A partir de ahora primarán los dolores de espalda, de pies, los orujos (en Portugal será algo parecido). Nos esperan entradas de reírnos, pasarlo bien, gastar bromas, conocer toda especie de peregrinos, turigrinos, bicigrinos y demás especie.

Nuestras sufridas esposas disfrutarán de unos días alejados de nosotros, de nuestras manías y líos. No tendrán que aguantar nuestros futuros proyectos de camino, pero que no se hagan ilusiones porque un mes se pasa demasiado rápido.

Mañana escribiré la entrada desde el tren camino a Barcelona. Esto está en marcha.

Ultreia!

Preparando Camino Portugués


Una vez más nos ponemos en camino, esta vez Joseba y yo vamos ha hacer la ruta desde Lisboa a Santiago: el camino Portugués. Os dejo alguna información que os pueda ser de interés de cara a la organización.

Con respecto a la preparación física no ha habido grandes novedades: llevo un par de meses haciendo una media de 10 km diarios alternando los tramos por carretera con los de camino. He procurado hacer rutas con desnivel y otras más llanas. Para medir las rutas he utilizado runtastic.com la aplicación de pago para el iphone. La verdad es que funciona bastante bien aportando datos suficientes sobre velocidad media, distancia o desnivel y te permite controlar todo el proceso sin demasiados problemas. La diferencia entre la app de pago y la gratuita es pequeña pero por el precio que tiene merece la pena comprarla.

El haber estado en Oria una parte importante de junio y julio ha sido otro gran acierto ya que la temperatura es agradable y se puede andar por la mañana sin demasiado calor. También he salido algunos días en Lorca pero aquí los problemas sí son mayores.

El próximo viernes nos ponemos en marcha: yo salgo desde Lorca en el Talgo a Barcelona y allí nos reunimos los dos para salir en avión hasta Lisboa. Tenemos reservados los billetes de tren y de avión y el alojamiento que será en el hotel Lisboa. Comenzamos a buen nivel pero el precio era bastante arregladito.

Uno de los principales problemas que tenemos que solucionar nada más llegar allí es el de los teléfonos e internet. Yo llevo el iphone y el ipad junto a mi teléfono galaxy note. Este último lo voy a usar básicamente como cámara de fotos ya que tiene una buena cámara. Con el iphone usaré el roaming pero el problema lo tengo con los datos, sobre todo para usar el gps. Voy a intentar comprar una tarjeta para el ipad allí con un prepago de datos para el ipad porque el precio para internet es inaceptablemente caro.

Pero para el tema de gps creo haber encontrado la solución. Se trata de la aplicación mapa 3D de every trail. Puedes descargar los mapas para poder usarlos sin necesidad de internet y los tracks se puede agregar desde la página web al crearte una cuenta. No he probado todavía el resultado pero tiene muy buena pinta y ya he conseguido la ruta desde Lisboa a Finisterre. Os iré informando de cómo marcha esto y si realmente es tan bueno como parece.

Ahora estos días ya sólo queda preparar el material. Ya tengo en casa la mochila (una symbium 60 litros de quechua). Esta mochila fue la que tuve que comprar el año pasado en Burgos deprisa y corriendo porque se rompió la que llevaba. Es cómoda de llevar y para meter todo el material. Mi intención es no pasar de los 8 quilos totales de peso esta vez así que estos días tendré que ir ajustando los materiales. Ya iré poniendo todo lo que llevo.

También el otro día me hice el carnet de alberguista porque creemos que nos va a hacer falta cuando estemos allí ya que uno de los principales problemas al que nos enfrentaremos será el del alojamiento. En Portugal no hay infraestructura de albergues de peregrinos y tendremos que preveer con anticipación si los bomberos nos acogen (eso es lo que dice en la guía). Por cierto llevamos la guía de El País aunque no físicamente: Joseba la ha digitalizado y la llevo en el ipad y en los teléfonos para consultarla en cualquier momento.

También creo haber resuelto el tema de las cargas de batería para los teléfonos. He comprado en mediamarkt el energycase y el energi to go XP2000 con lo que aumento bastante la duración de las baterías y no tengo que llevar más peso casi.

Si alguno quiere preguntarnos cualquier cosa puede usar las redes sociales o directamente escribir un comentario en el blog. Todo preparado y ¡Buen Camino, peregrino! sobre todo ahora que ha aparecido el Codex Calixtinus.

@juanmacapa y facebook

Terminada la preparación


Hoy hemos hecho la última ruta de preparación del camino. Durante todo este ultimo mes hemos ido alternando diferentes terrenos y perfiles para ir endureciendo los pies y fortaleciendo las piernas. Los primeros días buscábamos terrenos más llanos y asfaltados y al final hemos hecho subidas y bajadas por caminos de tierra.
Para hacer una buena preparación es imprescindible preparar bien las subidas pero, sobre todo las bajadas. Físicamente los cuatro estamos bastante bien y hoy hemos hecho la última prueba para comprobarlo. Hemos subido a la Peñarrubia: son seis quilómetros de ascensión constante y bastante dura casi sin descanso. Prueba superada por todos con buena nota.
Durante el camino les explicaba a Isa y Mar los diferentes tipos de peregrinos con los que nos encontraremos: turigrinos, frikigrinos, tipo coronel tapioca, peregrinos integrales, directamente marranos, enteraos y demás fauna. A lo largo de este blog los iremos describiendo al detalle con ejemplos concretos. Me preguntaba Isa qué tipo de peregrinos éramos nosotros y le contesté que hace años que yo renuncié a ser peregrino, soy caminante a Santiago, viajero a pie y observador de situaciones que luego cuento en este blog. Si tengo que encuadrarme en algún tipo concreto estaríamos entre enteraos y coronel tapioca

20110722-135702.jpg

20110722-141147.jpgDurante estos próximos días ya no vamos a andar porque hay que recuperar un poco los pies y que se curen las ampollas a Mar madre. Quedan las últimas compras de cosas de baño y ya está todo listo. Ayer compramos el material para el botiquín con los guantes de látex, los compeed, el stick, betadine en pasta, ibuprofeno, un antiinflamatorio, gasas, esparadrapo de tela, tijeras, agujas, tiritas y un protector para el estomago.
En estos días finales queda ajustar la mochila para que no pase de 7-8 kilos y terminar de arreglar los app del iPhone y el iPad. Lo tenemos todo controlado.

20110722-142813.jpg

Preparado para escribir desde el iPad


Seguimos haciendo todos los días la preparación prevista: unos 10km en un par de horas. Hemos ido alternando la carretera con el camino para ir curtiendo los pies. Uno de los errores que se suelen cometer es no hacer suficientes quilómetros por caminos de tierra y hacer la preparación sólo por carretera o carriles de cemento. Hace algunos años yo tuve problemas con eso: tras mucha preparación por terreno liso me fui al camino y acabé con una tendinitis plantar porque mis pies no estaban acostumbrados a los movimientos laterales del pie.

20110717-124915.jpg

El otro gran logro es poder escribir las entradas desde el iPad. Llevo un montón de días configurando el blog, cambiando la apariencia y adaptándolo para escribir en el camino. Me faltaba la edición desde el iPad porque en wordpress no se puede editar bien los textos. Al final me he descargado la app de wordpress y parece que funciona bien. Puedo agregar fotos y lo único que me queda por comprobar es si puedo escribir también enlaces.